La activista y disidente cubana Rosa María Payá declaró que no hace falta «una Delcy Rodríguez» en Cuba para una transición. No obstante, los medios internacionales van asomando en La Habana un nombre que puede ser clave en caso de se produzca, eventualmente, esa posible transición. Es el de Óscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior además de sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro. Se habla incluso de «perestroika» a la cubana, con medidas de liberalización económica y expectativas, aún inciertas, de apertura política.
En Washington apuran las presiones contra la isla caribeña. Fiel a su retórica neo-imperial, el presidente Donald Trump ha declarado sin tapujos que «sería un gran honor tomar Cuba». La «Doctrina Donroe» con el «Corolario Trump» a la Estrategia de Seguridad de EEUU adoptada en diciembre pasado, tiene a Cuba en la mira como pieza clave para ser derribada. Como ya hiciera con la famosa «Doctrina Monroe» de 1823, Washington no quiere interferencias de potencias exteriores (China y Rusia) en un hemisferio occidental concebido como su esfera de influencia.
Como era de esperar, en La Habana la reacción de la dirigencia cubana ante las presiones de Trump fueron inmediatas aunque aderezadas con síntomas de preocupación tras lo sucedido en Caracas el pasado 3 de enero con la captura del ex presidente venezolano Nicolás Maduro. Ese día murieron en Caracas unos 32 efectivos militares cubanos que formaban parte del anillo de seguridad de Maduro. La acción de los Delta Force estadounidenses fue un mensaje claro hacia Cuba, cuyo predominio político y de inteligencia en Venezuela ha sido súbitamente sustituido por el poder estadounidense.
Toda vez que el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel afirmaba que «toda agresión contra Cuba chocará con una resistencia inexpugnable», al mismo tiempo reconocía que su gobierno abrió canales de negociación con Washington para afrontar la crisis económica en la isla, derivada de la desconexión energética venezolana bajo presión de Trump. La estructura de poder en La Habana, cuyos bastiones son el Partido Comunista (PCC) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FARC), se afana en mantener la iniciativa ante una posible «perestroika» que no necesariamente debe ser tutelada por interferencias exteriores.
¿Y en Caracas? Predomina el silencio sobre lo que pasa o pueda suceder en Cuba. La presidenta encargada Delcy Rodríguez, a la que el propio Trump ha elogiado considerando que tiene «una relación muy buena», sigue avanzando en la nueva era de distensión con Washington. En esta ruta ya comienzan a caer piezas clave del poder: tras doce años en el cargo fue destituido Vladimir Padrino López como ministro de Defensa, sustituido ahora por Gustavo González López, un perfil más tecnocrático.
Ante el escenario abierto en Venezuela de «chavismo post-Maduro» tutelado por Trump, el foco de atención mediática se ha dirigido inevitablemente hacia Cuba, que parece encarnar la condición de «eterno aspirante» a ser derribado por parte de Washington.
La relación iniciada por Caracas y La Habana en el año 2000 con el Acuerdo de Asociación Estratégica se ha venido abajo súbitamente en este frenético 2026 de cambios y convulsión. La crisis energética cubana se ha profundizado con la presión de Trump sobre Delcy Rodríguez para cortar el suministro de petróleo venezolano que, durante más de dos décadas, ha beneficiado a La Habana con precios preferenciales a cambio de cooperación sanitaria, cultural y deportiva. Ante esta coyuntura sólo México y Rusia están en capacidad de asistir energéticamente a la maltrecha isla caribeña, que vuelve a presentar un clima de malestar y protestas. Una sede del Partido Comunista fue saqueada y quemada en la localidad de Morón.
Atascado en la guerra de Irán, Trump busca evitar en Cuba un «nuevo Haití» que implique una incómoda crisis migratoria en el Caribe mientras rompe el cordón umbilical energético y político entre Caracas y La Habana. Trump se la juega este 2026 electoral en EEUU, con comicios mid-term en noviembre para renovar la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Las encuestas no le favorecen toda vez que Trump observa una crisis interna en su movimiento MAGA, profundizada ahora por la guerra de Irán, el irrestricto apoyo a Israel y el alza de los precios del petróleo derivada de esta guerra con escaso apoyo popular. A esto debe sumarse que las medidas anti-inmigración de Trump y la arbitraria actuación de las fuerzas del ICE han polarizado el debate político estadounidense.
Ante este contexto, Trump necesita en Cuba una repetición del éxito alcanzado en Venezuela, un golpe de timón que mantenga intacto el apoyo electoral y político del influyente lobby cubano en EEUU, que tiene en el secretario de Estado Marco Rubio a su principal baluarte. Trump espera ver en Cuba una reproducción de la tutela que ejerce sobre Delcy Rodríguez en Caracas. Conoce que la situación puede ser propicia ante el evidente debilitamiento estratégico cubano determinado por la desconexión petrolera venezolana así como por la sustitución de su influencia política y de inteligencia en Venezuela, en este caso a favor de EEUU. El restablecimiento de la embajada estadounidense en Caracas y las visitas de altos cargos de seguridad estadounidenses a Venezuela son síntomas que dan a entender este «cambio de era» en Caracas.
Con todo, ¿es posible reproducir en La Habana una situación similar a la de Delcy Rodríguez en Venezuela?; ¿Seguirá Cuba el camino de Venezuela tras la caída de Maduro?; ¿Tienen Trump y Marco Rubio un plan específico para Cuba?; ¿O será el propio sistema cubano el que abra el compás de una «perestroika» con la vista puesta en una transición pactada bajo la coercitiva presión de Washington? Interrogantes que cobran fuerza en este frenético e incierto 2026.
* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG.
El secuestro de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y el nuevo contexto político de distensión entre Venezuela y EEUU, ahora con Delcy Rodríguez como «presidenta encargada» en Caracas, es un escenario que afecta directamente a un tercer actor, Cuba.
Desde 2000, los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro mantuvieron con Cuba un Convenio Integral de Cooperación con el petróleo, la cooperación educativa, política, militar y de inteligencia como principales motores. El acuerdo implica el suministro a La Habana de unos 100.000 barriles diarios de petróleo venezolano a precios subsidiados.
Pero la crisis de 2026 ha dado un vuelco radical a esta situación. La caída de Maduro y el confeso interés del presidente estadounidense Donald Trump por el control de la industria petrolera venezolana colocan a Cuba ante la posibilidad de ver suspendida esta cooperación energética bajo presión de Washington, sumiendo a la isla caribeña en probablemente su crisis más acuciante desde la década de 1990.
En diciembre pasado, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel reconoció que Cuba sufría una acumulación de «adversidades y errores propios». Fiel al efectismo retórico, La Habana parece querer mostrar con esta declaración un argumento de mea culpa y de «rectificación de errores» ante sus ciudadanos, una estrategia que con frecuencia ya anteriormente utilizaran el desaparecido ex presidente Fidel Castro y su sucesor Raúl Castro, con la finalidad de blindar la capacidad del sistema socialista a la hora de ofrecer respuestas cada vez que ocurren crisis socioeconómicas.
No obstante, esta declaración está fuertemente contextualizada por una coyuntura sumamente crítica tras el constante «acoso y derribo» por parte de Trump contra el régimen cubano. Una posición igualmente impulsada por la estrategia intransigente del secretario de Estado, el cubano-estadounidense Marco Rubio, deseoso de observar un cambio de régimen en La Habana que obviamente favorezca los intereses estadounidenses.
Tras Venezuela, ¿caerá Cuba?
La crisis post-Maduro con un Trump que acecha constantemente coloca en el centro de atención la autoridad de Díaz-Canel y su capacidad para gestionar la peor crisis que está viviendo la isla caribeña desde la caída de la URSS y la instauración del Período Especial en la década de 1990.
El pasado 17 de enero, los medios estatales cubanos señalaron la aprobación del plan de Estado de Guerra durante una reunión del Consejo de Defensa Nacional ―órgano encargado de asumir el control del país durante desastres naturales o conflictos armados― «en cumplimiento de las actividades previstas para el Día de la Defensa» con el objetivo de «incrementar y perfeccionar el nivel de preparación y cohesión de los órganos de dirección y del personal».
En el marco de esta declaración del Estado de Guerra, la reciente reaparición pública de Raúl Castro supone una recuperación del simbolismo histórico revolucionario en un período crítico, con el asedio de EEUU y el abrupto cambio político en su aliado estratégico venezolano, aspecto que pone en riesgo el convenio energético.
Este cambio radical de escenario abre diversas interrogantes para Cuba, acrecentando la incertidumbre sobre qué es lo que puede suceder en la isla caribeña. Destacan en este sentido las siguientes interrogantes:
¿Invadirá Trump a Cuba?; ¿habrá otra Operación Militar Especial por parte de Washington, esta vez contra el gobierno de Díaz-Canel?
La presión de Trump, ¿propiciara una apertura política calculada en Cuba, con liberación de presos políticos?; al igual que en el caso de la Venezuela post-Maduro, ¿habrá una distensión entre La Habana y Washington, motivada por razones humanitarias?; ¿se permitirá en Cuba una nueva etapa que eventualmente implique aprobar tímidas reformas hacia la propiedad privada con la finalidad de amortiguar la presión desde Washington?
El papel de Marco Rubio y el lobby «anti-castrista» en EEUU, ¿tendrá el mismo éxito que en Venezuela para presionar a Cuba y convertirla prácticamente en un nuevo «protectorado» estadounidense similar al que, al menos por ahora, se está observando en la Venezuela post-Maduro?
¿En qué quedará el nivel de cooperación cubano-venezolano, especialmente en materia de inteligencia?; en este nuevo contexto post-Maduro, ¿es Delcy Rodríguez una aliada fiable para La Habana?
Finalmente, ¿puede reproducirse en Cuba un escenario de protestas y rebelión similar al que actualmente se observa en Irán?
En las redes sociales han aumentado todo tipo de informaciones, especulaciones y no menos desinformación, sobre las decisiones que puedan tomar Díaz-Canel y Raúl Castro ante las presiones de Trump.
Con escaso fundamento que, sin embargo, no esconde escenarios de probabilidad se ha informado de eventuales cambios dentro del gobierno cubano con la intención de procrear un clima de distensión con Washington; de la posibilidad de excarcelación masiva de presos políticos; la liberación completa de los mecanismos económicos; cambios legislativos para reducir el monopolio del Partido Comunista de Cuba; e interés de inversiones extranjeras, entre ellas compañías tecnológicas muy probablemente estadounidenses, toda vez que se adapta una legislación más conveniente para el capital foráneo.
Fiel a su retórica intimidatoria, Trump ha sugerido al presidente cubano Miguel Díaz-Canel y a las autoridades de ese país «un acuerdo antes que sea demasiado tarde». Mientras avanza con el control del petróleo venezolano, Trump ya ha advertido a La Habana que cortará el suministro de crudo venezolano a la isla antillana. Díaz-Canel ha respondido defendiendo la soberanía cubana: «nadie nos dicta qué hacer», negando al mismo tiempo que existan conversaciones con el gobierno de Trump.
Al mismo tiempo, el presidente cubano desmintió conversaciones con Washington advirtiendo que, en caso de que esas negociaciones llegaran a realizarse, deben «basarse en el derecho internacional en vez de en la hostilidad, la amenaza y la coerción económica», dando así a entender el carácter violatorio de la legalidad internacional detrás del secuestroa de Maduro.
Mientras La Habana toma posición ante el nuevo contexto, la tutela de Trump en la Venezuela post-Maduro vía Delcy Rodríguez augura un posible nuevo aislamiento para Cuba ante las intenciones de Washington de desarticular el eje estratégico Cuba-Venezuela. Con todo, países aliados de La Habana han salido en defensa de su gobierno ante las arremetidas de Trump, destacando el apoyo de Rusia, China, México, Brasil y Colombia.
Por otro lado, la visita a Caracas del director de la CIA, John Ratcliffe, siendo recibido por Delcy Rodríguez e incluso condecorado por las nuevas autoridades en Caracas, implica un cambio tectónico tras casi tres décadas de predominio de la inteligencia cubana en Venezuela. Mientras Ratcliffe parecía anunciar esta «nueva era» en Caracas, Cuba recibió con todos los honores los cuerpos de los 32 oficiales caídos durante la operación especial de captura a Maduro.
Por otro lado, Delcy y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, habrían asegurado a Marco Rubio su disposición para desmovilizar las milicias y los colectivos armados en Venezuela, desmantelar el SEBIN, la policía secreta, muy ligada a su homólogo G2 cubano; acabar con los negocios ilícitos de los militares y dejar de enviar petróleo a Cuba y China. Tras años de sanciones y de prohibiciones, Caracas ha comenzado a suministrar crudo a EEUU toda vez que se aceleran las negociaciones para la reapertura de canales diplomáticos.
No obstante, estas medidas podrían dificultar la estabilidad interna tomando en cuenta los intereses de otros pesos pesados del poder «chavista» como son el ministro de Interior Diosdado Cabello y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, alterando así los planes de Washington de una transición tutelada y sin sobresaltos.
¿Hacia un nuevo Período Especial?
Las expectativas en torno al control estadounidense del petróleo venezolano así como las constantes presiones contra Cuba por parte de la Administración Trump dejan a la isla caribeña ante la posibilidad de reproducción del «período especial de crisis» existente durante la década de 1990 tras la caída de la URSS, previo a la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela (1999)
Con una crisis económica cada vez de mayor calado a la que se une la crónica insuficiencia energética, ahora profundizada por las presiones de Trump hacia el gobierno de Delcy Rodríguez para cortar lazos con Cuba, el gobierno de Díaz-Canel se enfrenta a una nueva etapa crítica de posible aislamiento, igualmente acrecentada a nivel hemisférico ante el viraje político hacia una derecha trumpista en Argentina, Chile, Ecuador y El Salvador, entre otros,
El petróleo entra aquí como el quid de la cuestión. Como sustitutos coyunturales de Venezuela en materia de suministro energético han aparecido países como México y Rusia, aunque en este último caso muy condicionado por las sanciones occidentales y la vigilancia estadounidense con su presencia militar en el Mar Caribe.
Rusia ha salido en apoyo, principalmente retórico, de su aliado cubano en este nuevo período de crisis para La Habana, azotada por apagones eléctricos, una crisis económica incesante y un posible nuevo éxodo. Ante la incertidumbre sobre lo que pueda suceder en Venezuela ahora bajo la tutela de Washington, tanto Rusia como México se han convertido en oportunos socios energéticos. No obstante, esta ayuda sugiere un carácter coyuntural que contrasta con la estructural cooperación venezolana durante más de dos décadas.
Por otro lado, según publica The New York Times, Cuba ha estado revendiendo a China parte del petróleo que le suministraba Venezuela, por lo que La Habana estaría además perdiendo una fuente de divisas. La isla, que importa el 80 % de lo que consume por el colapso de su producción agrícola e industrial, precisa divisas para importar hidrocarburos y alimentos, y sus otras fuentes de ingresos ―el turismo, las remesas y las misiones médicas― se encuentran en horas bajas.
Algunos informes dan cuenta de las dificultades existentes en la industria petrolera venezolana, lastrada por la dramática caída de inversiones en infraestructuras, lo cual también condiciona la capacidad de Washington para gestionar la transición.
Venezuela posee las mayores reservas de hidrocarburos a escala mundial, por encima de los 300.000 millones de barriles, incluso superando a Arabia Saudita. No obstante, a corto plazo, de los actuales 1,2 millones de barriles diarios de producción petrolera venezolana se estima que podrían caer a menos de 300.000 para finales de 2026, colocando a Caracas ante una difícil situación económica, especialmente a la hora de importar alimentos y medicinas.
Según la consultora Rystad Energy, debido al deterioro y la falta de mantenimiento de las infraestructuras en Venezuela, sería necesario invertir unos US$ 110.000 millones en tres años para duplicar la actual producción. Un dato que en el contexto actual en Cuba seguramente no pasa desapercibido.
* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG.
El continente africano ha sido siempre una prioridad para la política exterior de Cuba. A pesar de que los vínculos económico-comerciales son casi nulos —están muy concentrados, con pocos países y no diversificados—, las relaciones político-diplomáticas, tanto en el plano bilateral, como en el multilateral, son excelentes y han mantenido su carácter de continuidad ininterrumpida. En el ámbito internacional, existe un apoyo casi unánime por parte de los países africanos en cuanto a las propuestas presentadas por Cuba y a las candidaturas en foros multilaterales. En el marco de las Naciones Unidas destaca el continuo apoyo de la Unión Africana (UA) a la resolución cubana contra el bloqueo de Estados Unidos. Cuba también agradece los pronunciamientos en contra del bloqueo en las cumbres de la UA en la última década y en particular el reconocimiento, por primera vez, de que el bloqueo es el principal obstáculo para el desarrollo del país.
En cuanto a las relaciones con la UA se persigue seguir ampliándolas, sobre todo entre los organismos cubanos y las estructuras homólogas dentro de la Comisión de la UA. Cuba tiene una embajada acreditada ante la sede de la UA en Addis Abeba en Etiopía. En este sentido, habría que destacar su estatus de Observador Permanente ante dicho organismo continental. El prestigio de la colaboración médica cubana le ha valido el reconocimiento de las autoridades africanas y de altos funcionarios de la UA por los aportes de Cuba en este sector. Dicha organización continental ha apoyado unánimemente la resolución que se presenta cada año ante la Asamblea General de la ONU que busca poner fin al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Por noveno año consecutivo, la UA aprobó una resolución de condena contra el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.
Cuba ha expresado su apoyo a las gestiones que lleva a cabo el bloque continental para la búsqueda de una solución duradera a los conflictos que aún perduran en la región. Reconoce a la UA como el actor principal en la gestión y solución de las crisis políticas y los conflictos y rechaza la manipulación de estos por parte de intereses foráneos. Existen igualmente excelentes relaciones con algunas organizaciones de integración subregional ante las cuales Cuba tiene acreditado embajadores, como la SADC, en África Austral y la CEDEAO, en África Occidental. Sin embargo, es un interés el ampliar estos vínculos con otros bloques de integración subregionales.
El diálogo político bilateral en los últimos años se ha fortalecido y ampliado con la apertura de nuevas embajadas, en el incremento de las relaciones con parlamentarios, partidos políticos, ONGs y las sostenidas visitas de alto nivel en ambos sentidos, la cual venía mostrando una tendencia al incremento. El objetivo central de este trabajo es precisamente hacer una valoración de los intercambios políticos entre el 2018 y el 2020, entre Cuba y África Subsahariana. El balance de dichos vínculos político-diplomáticos, venía siendo positivo hasta la llegada de la pandemia de la Covid-19, a partir del año 2020, lo cual generó la paralización de las visitas presenciales, aunque no se dejó de atender, en ningún momento, las relaciones políticas, como lo demuestra el incremento de la colaboración médica en ese contexto. Cuba amplió su colaboración al enviar varias brigadas médicas a naciones africanas para contribuir al enfrentamiento a la pandemia[1]. Todos estos elementos han contribuido con el fortalecimiento de los vínculos políticos-diplomáticos con la mayoría de las naciones africanas.
Cuba mantiene relaciones diplomáticas con 47 de los 48 Estados del África Subsahariana a través de 27 misiones, desde las cuales se atienden, de manera concurrente, a otros 19 países del área. Mientras tanto, en La Habana existen 18 embajadas de países de África Subsahariana y otros 19 lo hacen a través de concurrencia con sedes, principalmente, en Estados Unidos y Canadá. En todas las visitas de alto nivel, tanto de dirigentes cubanos a países africanos como de líderes africanos a Cuba, se expresa el agradecimiento a Cuba por la colaboración multisectorial que ofrece al continente.
Durante el 2018 se recibieron importantes visitas bilaterales de alto nivel y se realizaron un significativo número de actividades y acciones diplomáticas. En este sentido, se destacó la importante visita del Vicepresidente de la Comisión de la Unión Africana, Sr. Thomas Kwesi Quartey a Cuba en el mes de abril. Durante su estancia en La Habana, el dirigente africano sostuvo un encuentro con el Vicepresidente del Consejo de Estado, Salvador Valdés Mesa, donde se resaltó la colaboración de la Isla con el continente africano en materia de salud, educación y la formación de profesionales.
Junto al dirigente africano, estuvieron Sajo Jallow y William Okaikoe, asesores en su Oficina, y Kyeretwie Akwasi Osei, funcionario a cargo de los asuntos de la Diáspora para América y el Caribe. El Vicepresidente de la Comisión de la UA también rindió homenaje a los Próceres Africanos representados en el capitalino parque homónimo. El 11 de abril, Kwesi rindió tributo a Fidel Castro en el Cementerio de Santa Ifigenia, en la ciudad de Santiago de Cuba. En esta ciudad asistió a las sesiones de la 17ma. Conferencia Internacional de Cultura Africana y Afroamericana, que auspiciaba el Centro Cultural Africano Fernando Ortiz.
Tres jefes de Estado y/o Gobierno africanos llegaron a la Habana en 2018: Etiopía, Kenia yNamibia. También se destacó la visita del Vicepresidente de Namibia y la Presidente del Parlamento de Sudáfrica, así como los cancilleres de Sudáfrica, Ghana, Seychelles, Cabo Verde y Lesoto. En abril de 2018 también visitó el país la Secretaria del Gabinete (Ministra) para la Salud de Kenya, Sra. Sicily K. Kariuki, la cual encabezó la delegación a la Convención Internacional y Feria Comercial de Salud «Cuba-Salud 2018», a celebrase en La Habana del 23 al 27 de abril de 2018. De igual forma, lo hizo el Ministro de la Defensa Nacional de Angola, Salviano de Jesús Sequeira, quien fuera recibido por el General de Ejército Raúl Castro Ruz. Por su parte, tres Vicepresidentes del Consejo de Estado y/o Ministros de Cuba visitaron seis países africanos. En esta oportunidad, Cuba participó, a nivel de Vicepresidente del Consejo de Estado, en el aniversario 50 de la independencia de Guinea Ecuatorial[2]. Estas acciones indicaban cómo África continuaba siendo una prioridad para la política exterior de Cuba.
Otras actividades político-diplomáticas de relevancia durante 2018 fueron la conmemoración por el 44 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Liberia (1974). Esta actividad fue presidida por el Presidente de la Cámara de Representantes, Sr. Bhofal Chambers y el Ministro de Relaciones Exteriores Sr. Gbehzhongar Milton Findley, por la parte liberiana y el Encargado de Negocios de Cuba, Segundo Secretario Yordenis Despaigne Vera. El 19 de abril de 2018, y en saludo al aniversario de la creación de la SWAPO en 1960 y de la Victoria de Girón en 1961, fue suscrito un acuerdo de colaboración entre las agencias informativas Prensa Latina y NAMPA de Cuba y Namibia en la sede de la agencia NAMPA en Windhoek. El acuerdo fue firmado por el Director Ejecutivo de Nampa Sr. Isack Hamata y el entonces embajador cubano en Namibia, Giraldo Mazola.
Durante el mes de mayo se realizó la habitual celebración anual por el Día de África, la cual incluye un sinnúmero de actividades político-culturales y académicas en las que se involucran varios organismos e instituciones cubanas. Debido a la envergadura de las mismas, en el mes de mayo, el Día de África se celebra con una jornada por África que transcurre durante todo el mes. También se organizaron actividades conmemorativas por los aniversarios de la masacre de Cassinga en Namibia y por la batalla del Ogadén en Etiopía; así como de la victoria de Cuito Cuanavale.
Durante el año 2019 se continuaron profundizando los vínculos políticos y las relaciones diplomáticas entre Cuba y los países africanos. Como parte de la continuidad de la posición africana con respecto al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, en el 74to período de la Asamblea General de las Naciones Unidas, África Subsahariana votó, en pleno, a favor de la resolución cubana. Por décimo año consecutivo, se aprobó una resolución de condena en el seno de la Unión Africana.
En 2019 el número de embajadas de África Subsahariana acreditadas en la Habana ascendió a 24, tras la apertura de la sede diplomática de Tanzania. Con las de Marruecos, RASD, Egipto y Argelia[3], totalizan 24 las misiones del continente en Cuba. Mientras el número de misiones cubanas en la región creció a 34 —30 de ellas en África Subsahariana— con la apertura de la Embajada cubana en Gabón. Ambas misiones inauguradas en 2019 se hicieron con acreditación de embajadores residentes.
En el diálogo político bilateral de ese año destacan las giras de altos funcionarios cubanos realizadas por varios países africanos. De las visitas de figuras políticas africanas a Cuba destacaron las de los jefes de Estado de Angola, Ghana y Eswatini. Durante la visita del Presidente de Angola a Cuba, Excmo. Sr. João Manuel Gonçalves Lourenço, entre el 30 de junio y el 2 de julio, el General de Ejército Raúl Castro, le impuso la Orden José Martí, en presencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez. En esta oportunidad el presidente de Angola, rememoró la etapa independentista de su nación y el apoyo de Cuba durante un encuentro con combatientes internacionalistas cubanos que participaron en esa gesta. Igualmente visitaron Cuba el vicepresidente de Ghana, los cancilleres de Angola, Guinea Ecuatorial, República de Guinea, República del Congo y Gambia, los vicecancilleres de Namibia y Sudáfrica, y la presidenta de la Asamblea Nacional de Mozambique. Los avances experimentados en los vínculos político-diplomáticos entre Cuba y los países de África Subsahariana se pueden constatar en la siguiente tabla[4].
Dos vicepresidentes del Consejo de Estado de Cuba visitaron nueve países africanos. Entre el 24 de marzo y el 3 de abril de 2019, Inés María Chapman, Vicepresidenta de los Consejos de Estado y de Ministros, realizó una visita oficial a Sudáfrica, Lesoto y Kenia. En Lesoto intercambió con los miembros de la Brigada Médica de Cuba en ese país y con una representación de profesionales basothos que se graduaron en Cuba en las especialidades de Medicina, Medicina Veterinaria, Medicina Deportiva, Informática y diferentes ingenierías[5].
En el mes de septiembre, el Viceministro Primero de Relaciones Exteriores de Cuba, Marcelino Medina González realizó una gira oficial por cuatro países: Sudáfrica, Zimbabwe, Tanzania y Ruanda. Por su parte, el Viceministro de Relaciones Exteriores, Rogelio Sierra Díaz estuvo en Camerún, Benín, Senegal y Liberia. Ambas giras consolidaron las históricas relaciones bilaterales entre África y Cuba. En los intercambios sostenidos se reafirmó la voluntad de continuar la cooperación con la región.
En diciembre de 2019, el Ministro de Salud Pública de Cuba, Dr. José Ángel Portal Miranda firmó un Acuerdo de Cooperación con el Ministro de Salud de Djibouti, Sr. Mohamed Warsama Dirieh, el cual permitirá fortalecer los lazos de cooperación entre ambas naciones. Cuba mantiene colaboración médica con este país desde el año 2001, cuando se produjo el primer envío de 13 colaboradores. Actualmente prestan servicios asistenciales 84 especialistas, de los cuales 79 son médicos. Además, ha contribuido con la formación de recursos humanos para la salud, formando 67 médicos y un estomatólogo[6]. Otro ejemplo de la cooperación médica con esta pequeña nación del Cuerno Africano.
Tabla 5. Resumen de las visitas de alto nivel de funcionarios cubanos a países africanos en 2019.
El año 2020 estuvo marcado por los impactos de la pandemia de la Covid-19, que no comenzó a afectar a Cuba y a la región africana sino hasta el mes de marzo. Previo a la agudización de la situación de seguridad sanitaria, en el mes de febrero y principios de marzo, se produjeron varias visitas de alto nivel a Cuba por líderes africanos: el Vicepresidente de Uganda, el Presidente del Parlamento Panafricano, el Rey de Lesoto y el Canciller de Benín.
El Vicepresidente de la República de Uganda, Edward Kiwanuka Ssekandi inició una visita oficial a Cuba, como parte de la cual sostuvo conversaciones con su homólogo cubano, Salvador Valdés Mesa. La agenda del visitante incluyó recorridos por centros de interés científico y cultural (Cubadebate, 10 febrero 2020). Del 17 al 22 de febrero, Roger Nkodo Dang, Presidente del Parlamento Panafricano, uno de los nueve órganos que integran la UA, realizó una intensa visita parlamentaria a Cuba. El programa de actividades incluyó conversaciones oficiales con legisladores cubanos y funcionarios de primer nivel, así como visitas a lugares de interés histórico y socioeconómico.
Por su parte, su Majestad Letsie III, Rey de Lesoto, comenzó su tercera visita oficial a La Habana el día 29 de febrero[7]. Cuba y Lesoto mantienen relaciones diplomáticas desde 1979, por lo que en 2019 se había celebrado los cuarenta años de estas relaciones. El monarca sostuvo conversaciones oficiales con autoridades cubanas. Con este país se trabaja por impulsar el desarrollo de proyectos de cooperación en las esferas de salud y el deporte. Fue recibido por el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez (Cubaminrex, 2 de marzo de 2020). La última visita importante recibida proveniente de África fue la del Ministro de Asuntos Exteriores y de la Cooperación de Benín, Aurélien Agbénonci, quien llegó a La Habana el 9 de marzo. En esta oportunidad se continuaba buscando la manera de fortalecer el intercambio en materia educativa entre ambos países (Prensa Latina, 9 marzo 2020). En este año también estaba prevista una gira africana del mandatario cubano pero que tuvo que ser suspendida por los impactos de la pandemia que ya comenzaba a afectar a tanto a Cuba como a la región.
El enfrentamiento a la Covid-19 fortaleció la colaboración bilateral entre Cuba y los países africanos, la cual se profundizó y diversificó al llegar a regiones —por ejemplo, dentro de Sudáfrica— y países donde no había colaboración médica previa. En la actualidad existen proyectos de cooperación —en salud, educación, deporte y medio ambiente— en prácticamente la totalidad de los países de la región. Todos estos elementos contribuyen con una imagen favorable de Cuba dentro del continente, cimentada además en la historia y en los fuertes vínculos culturales y como parte de la llamada “Sexta Región” de la UA. Esto se ha evidenciado con una mayor presencia en los medios de comunicación africanos sobre el tema Cuba a pesar de las campañas mediáticas de Estados Unidos contra la colaboración médica cubana.
Todos los elementos previamente señalados en cuanto al nivel de las relaciones político-diplomáticas y de cooperación entre Cuba y los países africanos apuntan a las posibilidades y potencialidades que existen para establecer convenios de cooperación triangular con países asiáticos como Rusia, China, India y Japón, en sectores de mutuos beneficio. De esta manera, se fomentaría aún más la colaboración internacional para hacer frente a problemas comunes y contribuir con los países africanos en el logro de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.
* Máster en Historia Contemporánea Mención Estudios Afro-Asiáticos (2014) y Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana (2009). Investigador Auxiliar y Profesor Asistente Grupo de África y Medio Oriente/CIPI.
Referencias
[1] Sobre este tema en particular ver: Silverio González, Yoslán. Cuba’s medical experience in Sub-Saharan Africa:its contribution against covid-19. En: Brazilian Journal of African Studies | Brasil, Porto Alegre | v. 5, n. 10, Jul./Dec. 2020 | p. 37-61. ISSN 2448-3907, e-ISSN 2448-3923.
[3] Durante 2019, las relaciones con los países de África Norte continuaron fortaleciéndose. Se mantuvieron los vínculos económico-comerciales con Argelia, con la realización de la XXII Sesión Intergubernamental y la primera sesión del Comité Empresarial entre ambos países. Se confirmaron las bases de la colaboración en salud, y la conveniencia de reforzarlas en otras esferas, como biotecnología, cultura y deporte.
[7] Había visitado Cuba por primera vez en octubre de 2007 y luego en noviembre de 2011.
Bibliografía
Angola´s Cabinda supported by more Cuban doctors to fight Covid-19. Prensa Latina, Luanda, Angola, May 11, 2020. Disponible en: https://www.plenglish.com/index.php?o=rn&id=55589&SEO=angolas-cabinda-supported-by-more-cuban-doctors-to-fight-covid-19
Cuba y Namibia firman acuerdo de cooperación en salud. Prensa Latina, 23 de mayo de 2020. Disponible en: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=368424&SEO=cuba-y-namibia-firman-acuerdo-de-cooperacion-en-salud
Cuban medical brigade will fight COVID-19 in Angola. Cubanews/ACN. 27 de marzo de 2020. Disponible en: http://www.cubanews.acn.cu/science/10515-cuban-medical-brigade-will-fight-covid-19-in-angola
Silverio González, Yoslán. Cuba’s medical experience in Sub-Saharan Africa:its contribution against covid-19. En: Brazilian Journal of African Studies | Brasil, Porto Alegre | v. 5, n. 10, Jul./Dec. 2020 | p. 37-61. ISSN 2448-3907, e-ISSN 2448-3923.