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A 61 AÑOS DE LAS RELACIONES CUBA-INDIA: NECESIDAD DE ABRIR UNA NUEVA ERA.

Ruvislei González Saez*

Antecedentes

Los históricos vínculos de la India y Cuba aunque oficialmente cumplieron 61 años de relaciones este enero de 2021 van más allá y se remontan a la llegada de los primeros migrantes indios a la nación caribeña en el siglo XIX. Sin embargo, las fuentes oficiales declaran que alrededor de 1905-1906 llegaron procedentes de Jamaica unos 200 indios. En 1914 arribaron más de 2.000 indios nacidos en la propia India y unos doscientos de Jamaica, habiendo entrado los últimos con sus documentos oficiales. Muchos de ellos se dedicaron a trabajar en centrales azucareros en el oriente del país. La inmigración directa de la India cesó en 1916, no así la que estaba localizada en varias Antillas caribeñas (López, 1977).

Las relaciones oficiales entre los gobiernos de Cuba y la India se forjaron desde los inicios del triunfo de la Revolución Cubana, constituyendo la segunda nación asiática, después de Sri Lanka, con la que La Habana estableció relaciones diplomáticas el 12 de enero de 1960. Los vínculos estuvieron precedidos por la visita realizada en 1959 por el Comandante Ernesto Guevara (Che) las que motivaron a la concreción de los lazos diplomáticos un año después.

El primer país asiático visitado por el Che en 1959 fue la India. Luego de una escala en Bombay, llegó a Nueva Delhi el 30 de junio. Al siguiente día tuvo su encuentro con el primer ministro Pt. Jawaharlal Nehru, con quien además de intercambiar temas políticos de interés, compartió un almuerzo en su casa y realizó un homenaje a Gandhi. También visitó Bhakra, el Taj Mahal, Lucknow y Calcuta (Romero, 2019).

En las relaciones bilaterales se destacaron los encuentros y visitas en ambas direcciones al más alto nivel. En el propio 1959 hubo dos grandes reuniones con el gran líder Nehru; la mencionada anteriormente del Che y la de Fidel Castro en Nueva York. Este último en ese momento en calidad de primer ministro y Jefe de la Revolución. Posteriormente, en 1973, Fidel visitó la India y fue recibido por la primera ministra, Indira Gandhi al arribar al aeropuerto internacional de Palam, en Nueva Delhi. La otra visita muy importante de Fidel fue en 1983, donde el histórico abrazo público a Indira Gandhi, quedó grabado para la historia en los ciudadanos del país por su carácter amistoso y la espontaneidad al hacer entrega de la presidencia del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) a la dirigente india, en la capital de la nación asiática.

Otras visitas de la parte cubana a la India fueron las de los entonces cancilleres Roberto Robaina en 1994 y 1997, así como Felipe Pérez Roque en 2007. En 1996 el presidente de la Asamblea Nacional en ese entonces, Ricardo Alarcón realizó una visita oficial a Nueva Delhi.

Ya en el período más reciente, se efectuó la gira del ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla (actualmente también viceprimer ministro), en mayo de 2013 y posteriormente la del entonces primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en marzo de 2015 (actualmente presidente de la República).

Mientras por la parte india, se destacaron las del primer ministro Rajiv Gandhi en 1985, la primera visita oficial de Estado de índole bilateral que tenía lugar entre los dos países. Le siguió en 2006 el premier Manmohan Singh para la cumbre del MNOAL; en 2012, el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Shri S. M. Krishna, visitó La Habana y un año después, lo hizo el vicepresidente Shri Hamid Ansari, acompañado por una delegación de alto nivel.

En 2016, el ministro del Interior, Raj Nath Singh, segundo en jerarquía en el gabinete, representando al primer ministro Narendra Modi, quien a su vez miembro del Ejecutivo Nacional del gobernante Barathiya Janata Party (BJP), viajó a La Habana para participar en las honras fúnebres del líder cubano Fidel Castro. La última visita de alto nivel a Cuba, fue la del presidente Ram Nath Kovind en 2018 las que abrió una nueva etapa en las relaciones bilaterales.

Los históricos vínculos de Cuba con la India han sido tan importantes que fueron recogidos en el Tercer Congreso Nacional del Partido Comunista de Cuba en 1985 donde se plasmó que “la Amistad y el estrecho trabajo conjunto en el MNOAL caracterizan las relaciones con la India”. Por otro lado, en los momentos más difíciles de Cuba en su etapa de “Período Especial” constituyó un hecho trascendente la donación de 20.000 toneladas de arroz y trigo realizadas por la India a Cuba en 1993. La donación fue bautizada por el Líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro al momento de la recepción del cargamento como “El pan de la India”.

Posteriormente sucedieron nuevas acciones de solidaridad de la nación india. En el 2008, el Gobierno de Nueva Delhi canceló la principal deuda y los intereses de 62 millones de dólares, lo que equivalía a 1,28 mil millones de dólares de deuda contraída con la India. India también proporcionó una asistencia de dos millones de dólares en efectivo como socorro ante las devastaciones causadas por los huracanes Gustav, Ike y Paloma en agosto y septiembre del propio año. También sobresalió una donación de buena voluntad en el transcurso del 2017 en medicamentos y equipos médicos, así como tractores e implementos agrícolas. 

Relaciones político-diplomáticas

Las relaciones político-diplomáticas Cuba-India tanto en el ámbito bilateral como multilateral han mostrado gran coincidencia en sus 60 años de lazos oficiales. La India fue uno de los primeros países en reconocer a Cuba después del triunfo de la Revolución de 1959. A tan solo un año después en la que el primer ministro Narendra Modi ganara las elecciones, el entonces primer vicepresidente cubano (actual presidente), Miguel Díaz-Canel Bermúdez realizó una gira por la nación asiática en 2015, justo en momentos en que ambas naciones celebraron el 55º aniversario de las relaciones bilaterales. Fue la visita de más alto nivel efectuada entre ambas partes desde el 2013 en que el vicepresidente indio Hamid Ansari visitó La Habana y fue recibido por el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y entonces presidente Raúl Castro y el Líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro. También se reunió con Díaz-Canel en el que también volvió a tener un encuentro en la visita de 2015.

En el 2018, en respuesta a la invitación realizada por el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez a su homólogo indio Ram Nath Kovind, se produjo la visita oficial del mandatario indio a Cuba. Como parte de su estancia de dos días fueron rubricados tres instrumentos jurídicos para ampliar la cooperación en los sectores de la medicina tradicional y la biotecnología. El mandatario indio mostró especial interés en este último con la visita efectuada al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). La concepción lanzada en su visita en la Universidad de La Habana del “Sur Global” reflejó puntos coincidentes en la proyección india y cubana, las que pueden devenir en una mayor concertación bilateral, pero también mediante cooperación en terceros países, especialmente de África e incluso en el Caribe.

Ambos países mantienen los mecanismos Diálogo Inter-cancillerías, así como también una Comisión Mixta Bilateral que permite analizar el estado de las relaciones bilateral e impulsar no solo el diálogo político diplomático, sino también otros asuntos de la agenda entre ambas naciones.

En el ámbito multilateral, se ha destacado el histórico apoyo de la India frente al bloqueo económico y financiero impuesto por Estados Unidos sobre Cuba. Ambos países han mantenido estrechos contactos entre sí en diversos foros internacionales, como la Organización de Naciones Unidas (ONU), Organización Mundial del Comercio (OMC), etc. Cuba coincide con las opiniones de la India en la democratización de la ONU y la ampliación de su Consejo de Seguridad. Ambas partes comparten la posición de este último es central en el proceso de reforma en general y La Habana apoya la inclusión de la India como miembro permanente en el Consejo de Seguridad reestructurado. Cuba ha manifestado su apoyo público en varias ocasiones.

Cuba e India han sido pilares fundamentales del MNOAL a lo largo de la historia de este organismo y han compartido posiciones comunes con respecto a la mayoría de los asuntos en él tratados. Asimismo, promueven la cooperación Sur-Sur, y comparten el nuevo enfoque indio del Sur Global el que puede devenir en una mayor cooperación.

Cooperación bilateral

India y Cuba han firmado acuerdos en los sectores de biotecnología, ciencia y tecnología, comercio, cultura, medicina tradicional, normalización, deportes, energías renovables, de protección al consumidor y un programa de intercambio cultural. En 2013 se firmó el Acuerdo de Programa de Intercambio Cultural y un Memorándum de Entendimiento (MOU) sobre Cooperación en Materia de Difusión entre Prasar Bharati y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). También se concretó un MOU sobre cooperación en el campo de Biotecnología entre el Departamento de Biotecnología del Ministerio de Ciencia y Tecnología y BioCubaFarma de Cuba.

Además, Cuba se ha beneficiado del Programa Indio de Cooperación Técnica-Económica (ITEC en inglés), con más de 50 años de implementación. Desde 1989 hasta 2020, alrededor de 800 profesionales cubanos de diferentes especialidades se han beneficiado de becas en la India en diversos sectores como idioma, informática, economía, agricultura, etc. Dentro del propio programa, en 1995, fue donada a Cuba una planta de energía solar de 5Kw. Fue seguida por la puesta en marcha de repuestos de apoyo, así como se han desarrollado otros proyectos de capacitación.

La ciencia y la tecnología ha sido un área importante para la cooperación bilateral. Las principales áreas de interacción han sido la biotecnología y el software. Ha habido una cooperación activa entre la empresa india BIOCON y CIMAB de Cuba en anticuerpos monoclonales para el tratamiento del cáncer.

La cooperación india en Cuba ha sido relevante y ambas partes deberían potenciar los vínculos en ambas direcciones sobre la base del beneficio mutuo y las obtención de ventajas compartidas. El apoyo de la nación asiática en el desarrollo de la Fábrica de Fertilizantes Nitrogenados (NPK) en la provincia de Cienfuegos contribuyó a garantizar el 70% de los fertilizantes y abonos necesarios para la campaña agrícola de frío de Cuba en el 2019. La industria con capacidad 300.000 toneladas al año con capacidad de producción de 55 toneladas de fertilizantes por hora. La producción de la NPK rebajará cerca del 25% de costos de importación de sustancias como el sulfato de amonio, el fosfato diamónico, el fósforo y el cloruro de potasio. La industria nacional aporta la zeolita (Granma, 2018).

La edificación de la planta perteneciente a la empresa química EQUIFA del Ministerio de Industrias se ejecutó con el apoyo de la compañía de ingeniería AAR ESS EXIM de la India. La inversión comenzó a principios de 2017 y avanza en su segunda atapa hasta el actual 2020 y que incluye tres grandes almacenes para las materias primas, viales y sistemas de protección de la fábrica. El costo total de 41 millones de dólares, que incluye alrededor de cuatro millones de dólares aportado por un crédito indio para la financiación en equipos y tecnologías. La india también participa en el proyecto mediante asesoría y capacitación (Granma, 2018).

Relaciones económico-financieras

El comercio bilateral entre Cuba y la India tuvo su máxima expresión con valores alrededor de 300 millones de dólares en el año en 1980. Tras la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los cambios en las políticas económicas de la India en 1990 el intercambio mercantil tuvo una severa caída.

Las relaciones comerciales bilaterales no se han explotado en todas sus potencialidades. La India constituye el cuarto socio comercial de Cuba en Asia después de China, Vietnam y República de Corea. Aun así, en el período abril-septiembre de 2020 se destacaron las exportaciones cubanas a la India en relación a otros períodos anteriores (ver gráfico 1). Ambas naciones no han logrado arribar a un comercio bilateral de 100 millones de dólares en el tiempo reciente (aunque se han acercado), por lo que debería ser una propuesta a alcanzar entre ambas naciones con el propósito de fortalecer los lazos para el período 2022-2025. 

Gráfico 1: Relaciones comerciales Cuba-India (2013-septiembre 2020) en millones de dólares.

Nota: 2020* es el comercio entre el período abril-septiembre[1].
Fuente: Elaboración del autor con datos de ONEI (2019) y MCI (2020).

Los principales envíos que Cuba realizó a la India en los últimos años fueron productos farmacéuticos. Sin embargo, en 2020, en medio de la Covid-19 en el período abril-septiembre se destacó el mayor crecimiento comercial de los últimos años según el Ministerio de Comercio e Industria (MCI) de la India. En esta etapa, si bien hubo un ligero aumento de las exportaciones de productos farmacéuticos de 0,27% en relación con similar etapa anterior (seis primeros meses del período fiscal en curso). Sin embargo, hubo un gran crecimiento de las ventas cubanas a la nación asiática de la partida: combustibles minerales, aceites minerales y productos de su destilación, sustancias bituminosas, cera mineral por valor de 66,8 millones de dólares (MCI, 2020).

Los principales productos de exportación de la India a Cuba son farmacéuticos, químicos orgánicos, plásticos y artículos de caucho, maquinaria y aparatos mecánicos, etc. Mientras que los principales productos de importación desde Cuba son productos farmacéuticos, artículos de tabaco, cueros y pieles sin curtir, etc.

En tanto, en las inversiones, la India es una de las grandes economías asiáticas que no posee inversiones en Cuba. Su experiencia global en el sector de la energía renovable abre oportunidades para que en el futuro aumenten las inversiones en Cuba dadas las condiciones naturales tanto de energía eólica en determinados lugares como de energía solar. En tanto, Cuba posee desde el 2006 una planta para la producción de anticuerpos monoclonales humanizados h-R3 construida en la localidad india de Bangalore[1]. La producción de esta planta se destina al tratamiento de pacientes que sufren de cáncer de cabeza y cuello es el resultado de la creación de la empresa mixta cubano-india Biocon Biopharmaceutical Ltd.

Relaciones culturales y deportivas

La cultura india tradicionalmente ha sido de gran aceptación por la sociedad cubana. El yoga y la meditación Vipassana se practican y las anteriores forman del programa de salud del Gobierno, a la vez que se celebran con gran promoción el Día Internacional del Yoga. El interés en el Ayurveda y la Naturopatía de la India está aumentando. El aniversario de los nacimientos nacimiento de Tagore y Gandhi se celebran cada año. El siete de mayo de 2007, un busto de Tagore fue inaugurado en La Habana Vieja. Un baile dramático se dedicó por los 150 años del nacimiento de Gurudev Tagore en mayo de 2011.

Entre las obras monumentales se destacan además un busto de Mahatma Gandhi y una estatua de la Madre Teresa en La Habana. Mahatma Gandhi, Nehru y Tagore ocupan un lugar especial en Cuba. La profundidad y la variedad de danzas de la India, la música y el cine son conocidos y de amplia difusión en Cuba. La Casa de Asia radicada en La Habana organiza eventos culturales: exposiciones, proyecciones de películas, charlas, en la India. La biblioteca en la Casa de Asia lleva el nombre de Rabindranath Tagore.

La India fue el “País Invitado de Honor” de la prestigiosa Feria Internacional del Libro de La Habana del 12 al 22 de febrero de 2015. La India fue el primer país asiático al que se le concedió este honor. Mientras, del primero de julio al 26 de septiembre de 2016, Cuba fue el país invitado del 7mo Festival de Cine Jagram, el mayor festival de Cine Itinerante del Mundo, ocasión en la que se exhibieron en 16 Estados del país un total de ocho películas cubanas y el documental “Mi hermano Fidel”, del destacado cineasta Santiago Álvarez.

En el ámbito deportivo, durante la visita del entonces ministro de Deportes Mani Shankar Aiyer en 2007, se firmó un acuerdo de cooperación deportiva. La Federación de Boxeo Amateur de la India y el Instituto de Deportes del Ejército, Pune, han estado contratando entrenadores cubanos en boxeo, atletismo, voleibol, lucha, judo y buceo de forma regular. El coaching por parte de especialistas cubanos ha ayudado a la India a ganar medallas en varias competiciones, incluyendo los Juegos Olímpicos. India envió 32 entrenadores comunitarios en diferentes deportes a Cuba para una formación en 2013. En el período 1999-2015, Cuba formó 10 estudiantes de la India en la Escuela Internacional de Educación Física y Deportes (Morales, 2017).

Oportunidades y límites de las relaciones

Ambas partes tienen grandes potencialidades de incrementar el diálogo político y estratégico en vista a fortalecer diversos marcos de cooperación. Existen oportunidades para incrementar la confianza mutua bilateral. Puntualmente en los sectores económicos y científico-técnico hay grandes espacios no desarrollados en profundidad aun, particularmente en la biotecnología, la nanotecnología, informática, agricultura, industria, turismo.

La participación de Cuba en la Alianza Solar Internacional impulsada por la India es un buen espacio para profundizar la cooperación en el marco de la proyección india del Sur Global. Es decir, ambas partes tienen experiencias en el impulso y tratamiento de las energías renovables, como también existen excelentes condiciones en ambas naciones para fortalecer proyectos conjuntos no solo en Cuba, sino también en otras naciones caribeñas, algunas de las cuales tienen un gran vínculo histórico, cultural e identitario con la India.

Actualmente las relaciones comerciales e inversionistas son muy bajas, con amplias posibilidades. El desconocimiento de ambos mercados y de las transformaciones más recientes que está viviendo Cuba impide que se abran más espacios para una mayor presencia india en la isla, como también cubana en la nación asiática. Existe mucho potencial en sectores que ambos tiene fortalezas, pero que lejos de ser competitivos pueden ser complementarios en terceros mercados, como son los casos particulares de la biotecnología y la farmacéutica.

A la hora de enfocarse el empresariado cubano hacia la India no puede proyectarse como la habitual forma hacia otras naciones más pequeñas. India es un país complejo no solo por su extensión, sino por la diversidad existente en su estructura estatal. Cada Estado tiene potencialidades diferentes que implica proyectarse hacia los Estados particulares y no hacia el país de forma general. Incluso cada uno de los territorios estatales con sus poblaciones se pueden comparar con países como Canadá, Reino Unido, etc.

Hoy pueden destacarse como límites en las relaciones, la falta de conocimiento de las oportunidades de negocios en cada uno de los Estados indios de manera independiente. Por lo que hacer un estudio de mercado, no puede analizarse solamente a la India, sino a Estados particulares y potenciales. Por otro lado, se necesita promocionar a Cuba más dentro del territorio indio y eso es complejo por la extensa geografía, por lo que se necesita más que una oficina económico-comercial en Nueva Delhi, sino también aprovechar la presencia e incluso cooperación india. Ello implica una estrategia integral de la cual puede ser nutrida por el conocimiento no solo de la comunidad empresarial, sino también académica.

La India ha tenido una histórica presencia en la región, no en la misma medida que otras naciones como Japón o China, pero tiene grandes capacidades especialmente en el Gran Caribe por el asentamiento de poblaciones de origen indio que culturalmente le genera fortalezas. Centrar atención de la India en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel y administrar un Parque Industrial no solo contribuirá al desarrollo del mercado cubano en productos importantes, sino también para proyectarse al mercado subregional. India tiene una gran experiencia en los sectores de la biotecnología, farmacéutica, manufactura, industria química, sistemas electrónicos, calzado, minería y metales, refinería, energía renovable, así como dispositivos médicos, etc (Investindia, 2020).

Particularmente en el enfrentamiento a la Covid-19 puede destacarse el apoyo de la India a Cuba en el 2020 en el que realizó una donación de medicamentos e insumos médicos para apoyar la Covid-19. La nación asiática ofreció 17 tipos de medicamentos y un grupo de insumos y medios de protección necesarios para hacerle frente a la pandemia (Martínez, 2020). Cuba por su parte con el avance de sus tres candidatos vacunales y dos vacunas, en estos momentos Abdala y Soberana 02, contra la Covid-19 más allá de la competencia abre el potencial de colaboración en el futuro.

Conclusiones

Este 2021 marca el 61º aniversario de las relaciones entre dos países distantes geográficamente, pero sin embargo, existen puntos de coincidencia en lo político y culturalmente. En el ámbito económico no se han explotado todas las oportunidades la que puede abrir un camino para que ambas naciones se propongan al menos llegar al corto plazo para 2022 más tardar 2025 a los 100 millones de dólares de intercambio.

Por otro lado, es importante expresar la necesidad de fortalecer la cooperación económica y la presencia de una inversión india que constituya una referencia para otras empresas de la nación asiática. Si bien el bloqueo económico y financiero de Estados Unidos ofrece límites y preocupaciones, también debe seguir observándose los cambios que se desarrollan en Cuba que podría potenciar una mayor presencia india. El mercado cubano tiene amplias potencialidades no explotadas en su totalidad.

Existen elementos negativos como el llamado “riesgo país”, el impacto del bloqueo económico y financiero de Estados Unidos contra Cuba, también de la Covid-19 y la necesidad de seguir trabajando en el mejoramiento del ambiente de negocios en el marco del proceso de reordenamiento monetario-financiero del país. Este último se encuentra en proceso de transformaciones que visualizan una nueva etapa para Cuba que se refuerza con la aprobación de un conjunto de nuevas leyes y modificaciones de otras derivadas de la aprobación de la nueva Constitución en 2019.

La cooperación ha sido una base importante para consolidar las relaciones y particularmente ITEC ha sido relevante en la preparación de profesionales cubanos. La cultura y el deporte siguen siendo conectores directos de ambos países por lo que deben aprovecharse estas fortalezas para impulsar los lazos y poder arribar al 65 aniversario de las relaciones en 2025 en un estadío superior donde defina las relaciones Cuba-India como ejemplo para la mayor presencia de la India en el Gran Caribe.

* Doctor en Ciencias Económicas (2015). Profesor e Investigador Auxiliar. Jefe del Equipo de Asia y Oceanía y miembro del Consejo Científico del CIPI. Miembro de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos (SAEEG).

 

Referencias bibliográficas

Embajada de la India en La Habana. General Information about bilateral relations. 2020. <http://eoi.gov.in/havana>.

Granma. Concluye en Cienfuegos montaje estructural de mayor fábrica cubana de fertilizantes. Órgano Oficial del Comité Central del partido Comunista de Cuba. 2018. <http://www.granma.cu/cuba/2018-10-27/concluyo-en-cienfuegos-montaje-estructural-de-mayor-fábrica-cubana-del-pais-27-10-2018-11-10-38>.

Investindia. Sectors. 2020. <https://www.investindia.gov.in/sectors>.

Martínez Rodríguez, Maby. Gesto de la India y Turquía hacia Cuba en la lucha contra la Covid-19. 2020. <http://www.granma.cu/mundo/2020-11-12/gesto-de-la-india-y-turquía-hacia-cuba-en-la-lucha-contra-la-covid-19-12-11-2020-22-11-04>. 

MCI. Bilateral trade India-Cuba. 2020. <https://tradestat.commerce.gov.in/eidb/ecntcom.asp>.

Morales, Henry. Ayuda Oficial al Desarrollo de Cuba al Mundo. Guatemala. ISBN: 979-9929-754-08-8. 2017.

López Valdés, Rafael. La inmigración indostana a Cuba y sus antecedentes en las Antillas (Parte I). Revista de la Universidad de Oriente. Santiago de Cuba. No.25, pp. 161-192. 1977.

Romero, Reyes, Rodolfo. Los periplos del Che después del 59. 2019. <http://www.contextolatinoamericano.com/site/article/los-periplos-del-che-despues-de-1959>.

 

Citas

[1] El período fiscal de la India comienza en primero de abril y concluya el 30 de marzo del año siguiente, diferente a Cuba que coincide con año natural.

[2] Ciudad conocida por su desarrollo en la biotecnología de la India, es la capital del Estado de Karnataka.

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LOS DIEZ TRASTORNOS DE CUBA

Alberto Hutschenreuter*

Mucho se ha dicho desde que las protestas sociales se extendieron por toda Cuba. Casi de súbito (porque muchas realidades eran conocidas), una pluralidad de dificultades mayores que tenían lugar en la isla fueron quedando en evidencia. En gran medida, pandemia, economía y redes fueron el epítome para comprender un fenómeno de escala que prolonga el desenlace o capítulo final de una historia que se inició en plena Guerra Fría.

Con el fin de ampliar y, si es posible, enriquecer el enfoque, existe, sin duda, una pluralidad de realidades pertinentes en relación con la situación. Consideremos a continuación diez situaciones clave.

1. La revolución no condujo a ningún paraíso

A fines de los años cincuenta, el líder soviético Nikita Krushev advirtió que para 1980 sería alcanzado el horizonte del comunismo, es decir, una sociedad sin clases y, por tanto, sin Estado, según rezaba la proyección de la ideología marxista-leninista. No solo sabemos que ello jamás sucedió, sino que el mismo país de los trabajadores y del enorme Partido-Estado acabó derrumbándose. Se trató, como sostuvo Zbigniew Brzezinzki, del “gran fracaso del siglo XX”.

No ocurrió lo mismo en China, donde la dirigencia de cuño ideológico maoísta instrumentó, a fines de los años setenta, una estrategia que mixturó leninismo y mercado, decisión que llevó al país asiático a un notable crecimiento económico en las cuatro décadas siguientes. Vietnam siguió también una vía propia, convirtiéndose en un triunfante actor en el siglo XXI.

En América, Cuba se mantuvo graníticamente dentro de la línea ideológica. Si bien es cierto que los niveles de alfabetización y, más relativamente, la salud son logros, en modo alguno ello alcanza para considerar que la isla alcanzó el sueño revolucionario. Como en la ex Unión Soviética, ningún “hombre nuevo” produjo la revolución. Si así hubiera sido, en la Rusia de los noventa no habrían tenido lugar las desmesuradas ambiciones materialistas que, casi como en su momento las hordas mongolas, asolaron el país. Asimismo, si en Cuba la revolución hubiera creado una “nueva situación social”, jamás habría pasado lo que sucedió en 1994 y en 2020-2021. En buena medida, en Cuba se reprodujo la situación que tenía lugar en la URSS: una dictadura eterna del proletariado, un Partido-Estado predominante dirigido por “una nueva clase” (término utilizado hace más de 60 años) y una sociedad postergada y sumida en crecientes necesidades de insumos básicos.

2. Se murió el liderazgo

Aquí también existe una situación de “retardo de los hechos”. La desaparición física de los grandes líderes del siglo XX determinó el propio fin de una centuria más corta todavía de lo que habitualmente se considera.

Por razones de generación, claro, el “liderazgo genuino” en Cuba; es decir, los Castro, o más precisamente Fidel Castro, fueron un factótum en Cuba. El crédito y la personalidad de Fidel Castro era (casi) como la presencia de Napoleón en las batallas: era sentido y percibido como la mitad de las fuerzas. Cuba era Fidel y Fidel era Cuba; sin él, Cuba ya no fue, como la URSS ya no fue la URSS tras la desaparición de Stalin. Existió al frente de la potencia mayor un liderazgo colegiado con un cabecilla, Brezhnev, que “invernó” régimen y sociedad durante años, hasta que la crisis acumulada produjo en la década del ochenta lo que recordamos: Gorbachov, un reformador que salvaría el sistema, y el desplome del sistema y del mismo país. Pero Raúl Castro no fue como Brezhnev. Fue un líder más apagado y tímido al que finalmente le tocó definir la sucesión.

3. El totalitarismo no pudo sostenerse

Podríamos decir que, así como el totalitarismo soviético se fue con Stalin, el totalitarismo en Cuba se fue con Castro, incluso antes de su muerte. Dejó de haber totalitarismo, es decir, identificación ideológica total (y si fuera necesaria violenta) entre Estado y sociedad. Como en aquel país, continuó existiendo en Cuba, utilizando categorías del alemán Karl Lowenstein, una “autocracia autoritaria”. Pero socialmente comenzaron a abrirse espacios para respirar (ello explica el surgimiento de movimientos como San Isidro y el N27, que son los que desde 2020 crearon en Cuba una “nueva realidad”.

Esa transición política suele herir de muerte a los regímenes centralizados, pues desaparece o se debilita significativamente un instrumento de control clave del régimen: la “segmentación” de la sociedad, esto es, la estrategia basada en mantener separada a las personas para evitar la (peligrosa) comunicación entre ellas, puesto que la  conectividad entre la gente va dejando al descubierto, por un lado, las “perversidades” del sistema de control, y por otro, lo que sucede y cómo se vive fuera del país, sobre todo en el territorio del capitalismo.

4. No hay valedor externo

En gran medida Cuba está sola, pues aventurar que Rusia se va a involucrar en caso de que la situación se oriente hacia una situación relativamente parecida a la que sucedió a fines de los años ochenta en los países de Europa central pertenecientes a la esfera de influencia soviética, es una equivocación mayor. Sin duda, Moscú elevará el tono de sus reservas ante un escenario complejo y, llegado el momento, hará pesar su condición en el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero Cuba no es parte del “área geopolítica roja” de la potencia, que es la de las ex repúblicas soviéticas de Europa del este, Georgia y las repúblicas centroasiáticas.

En segundo lugar, no es la ideología la que lleva a que Rusia defienda al régimen de La Habana sino la necesidad de reparación estratégica que lleva adelante Moscú frente a lo que considera el mayor reto por parte de occidente: la proximidad de la OTAN a sus líneas rojas. Lo mismo podemos decir en relación con el lazo Moscú-Caracas. Tanto Cuba como Venezuela se encuentran en el primer y segundo anillo en relación con los intereses geopolíticos de Estados Unidos en el continente; por tanto, el apoyo de Rusia a estos regímenes implica, ante todo, la réplica rusa a la rentabilización que ha llevado adelante Estados Unidos tras su victoria en la Guerra Fría.

Por último, la difícil situación socioeconómica de Rusia la lleva a que priorice su frente interno durante los próximos años. Sin duda, si están en liza intereses vitales en sus zonas sensibles, Rusia aplicará su concepción de “defensa ofensiva”, como lo hizo en Georgia y en Ucrania; pero compromisos militares de escala más allá no harán más que complicar el frente interno. Rusia no es una potencia ideológica como lo era la URSS, pero sí puede sucumbir como la ex superpotencia si antepone más allá de lo necesario la geopolítica a la economía.

5. Fracasó la modernización

La modernización en los países con regímenes iliberales implica una mejora o transformación de su estructura económica con el propósito de vigorizar la economía y evitar así desarreglos que pudieran poner en riesgo la “igualdad social”. China no logró evitar que se formara una numerosa clase media, pero el trascendental crecimiento económico (que por años llegó a ser de dos dígitos) moderó descontentos.

En Cuba, la modernización implicó, centralmente, cambios económicos; una especie de NEP (Nueva Economía Política) que, si bien no siempre se destaca, produjo cambios notables en la estructura de exportación de la isla. Como bien destaca Emily Morris, mientras que las exportaciones de azúcar proporcionaron más del 70 por ciento de los ingresos de divisas en 1990 (tiempos de severa crisis), en los últimos años ha representado menos del 3 por ciento. Asimismo, reorientó inversiones hacia el turismo y la minería del níquel. Con las exportaciones de servicios (el principal sector económico de la Cuba actual), petróleo refinado y medicinas, como así con las remesas, aumentó las divisas.

Con estos cambios, Cuba se alejó de la primera parte de los años noventa, cuando la economía se contrajo más de un 34 por ciento. Pero, evidentemente, las medidas fueron exiguas, no se pudo evitar el crecimiento del mercado negro y el retiro del Estado fue insuficiente. Las consecuencias fueron un sistema con dos monedas, que provocó que calificados profesionales del sector público se marcharan al sector privado, se elevarán los precios y cayeran las exportaciones.

Por otro lado, si en La Habana se consideraron modelos a seguir, por caso, los cambios en el socialismo de Vietnam, hubo insuficiencia en reparar, entre otras, que en el país asiático los servicios no comprendían una porción elevada del PBI como en Cuba; en Vietnam, el sector productivo representa casi el 70 por ciento del PBI, dato que explica categóricamente el éxito de este país y el fracaso de aquel.

6. No se construyó poder nacional

Si Cuba hubiera logrado resultados en las reformas, entonces habría logrado un margen de legitimidad que hubiera sido decisivo en relación con lo que ha desaparecido en la isla: el ascendente del liderazgo de Fidel Castro. En China, la muerte de Mao fue seguida, prontamente, por un proceso de reformas que alejó al país del desastre que causó la Revolución Cultural y la puja de poder, y colocó a China en un indetenible crecimiento económico: se construyó lo que en China denominan “poder agregado”, indispensable para la conversión en un gran poder. Salvando proporciones, también Vietnam logró lo mismo. No obstante, la gran potencia aún es deficitaria en matera de “poder blando”.

Sin construcción de poder nacional, difícilmente un país dispondrá de proyección internacional. En el caso de Cuba la situación fue acaso peor, pues el “poder nacional” quedó reducido a la ideología, pero una ideología que se ha devaluado. No obstante, el régimen ha insistido en ella, hecho que hasta le ha significado problemas en materia de concretar acuerdos con Rusia, su propio “socio estratégico”.

Alfabetización y salud son activos importantes, sin duda; pero no son suficientes si no van acompañados de otros componentes del poder nacional.

7. El sector duro fue (y es) predominante en el PCC

En buena medida, algunos de las realidades explicadas aquí tienen como base que en el PCC nunca se impuso el sector reformista. Siempre acabó predominando el sector duro, y cuando pareció que este sector sería pragmático, nunca había referencias a cambios estructurales: todo cambio se realizaría dentro de una lógica coyuntural. Y ello ha continuado siendo así con Miguel Diaz-Canel al frente de Cuba, es decir, durante los últimos años.

Dicho sector sabe que todo cambio económico de escala tendrá, tarde o temprano, correlato político. Pero frente a los recientes acontecimientos, prácticamente no queda otra opción. La pregunta es, como bien sostiene la analista de “Geopolitical Futures”, Allison Fedirka, ¿cuánto más se puede hacer sin revisar el sistema?

8. La geografía es inalterable

La ubicación de Cuba en el mundo no admite discusiones: se encuentra dentro del área de intereses selectivos de los Estados Unidos. Dicha área se extiende a Colombia y Venezuela, para disminuir a medida que se desciende al sur.

En tiempos de Guerra Fría, cuando ambos contendientes pugnaban por proyectar poder e influencia, Cuba y la adopción de la ideología revolucionaria resultó funcional para la URSS: supuso ganancias que Estados Unidos no pudo revertir, a menos que arriesgara una confrontación con su par nuclear. Pero ese ciclo internacional terminó. No existe una nueva Guerra Fría: existe una nueva competencia; de manera que ha declinado sensiblemente aquello relativo con que Cuba era una espina en el bajo vientre de Estados Unidos.

Casi no se habla más de esferas de influencia, pero continúan existiendo en todas las zonas adyacentes de los poderes preeminentes. Se trata prácticamente de una de las “leyes de la geopolítica”.

Además, es muy posible que la ascendencia de La Habana en países de América Latina (un activo “duro” y “blando” del régimen castrista por décadas) pierda fuerza, algo que representa una ganancia de poder para Estados Unidos en relación con considerar alguna nueva doctrina para la región.

En estos términos, el problema para Cuba no es tanto el bloqueo estadounidense sino su ubicación geográfica.

9 La pandemia

La expansión de los contagios por coronavirus en la isla (más de 250.000 contagiados y casi 2.000 muertos a mediados de julio de 2021, según cifras oficiales) ha dejado en evidencia que el “factor salud” en Cuba no es el bien público inmaculado. Algo de ello se dijo cuando el entonces presidente venezolano Hugo Chávez, desoyendo consejos, eligió someterse a la medicina cubana para superar su enfermedad.

La respuesta a la pandemia expuso las dudas sobre las vacunas cubanas, pues las producidas allí (que son tres: Soberana 01, Soberana 02 y Abdala) no siempre han demostrado eficacia y seguridad, pues, como ha ocurrido también en otros países donde se han utilizado otras vacunas, en Cuba se ha contagiado gente que se había aplicado las vacunas (que aún no están aprobadas; aparte, Cuba no forma parte de COVAX, el Fondo de Acceso global para Vacunas Covid 19). De manera que si Cuba tenía la posibilidad de hacer valer su activo blando de poder que es la salud, hasta el momento ello no pudo ser o bien ha sido relativamente.

Pero la pandemia trajo otro problema (también letal) para la economía de Cuba: la fuerte caída del turismo, el segmento que provee a Cuba de importantes ingresos.

10. La conectividad es indetenible

La extensión del parque de la telefonía móvil en la isla es, sin duda, el hecho clave para entender la movilización de la sociedad. En 1994, cuando ocurrieron protestas, las mismas tuvieron lugar en la capital. Hoy, las protestas tuvieron lugar a lo largo y ancho de toda la isla; y ello fue posible por la conectividad. De hecho, las protestas se iniciaron en San Antonio de los Baños, desde donde la información se expandió a toda la isla; casi inmediatamente, los hechos pasaron a reportarse a todo el mundo. En buena medida, lo que sucedió en Cuba en materia de conectividad ciudadana nos retrotrae a los sucesos que se vivieron en El Cairo en 2011, cuando las redes fungieron como el instrumento de convocatoria a las calles.

El régimen respondió de la manera esperada: bloqueó el servicio de internet. Pero el fenómeno de la conectividad es prácticamente indetenible. De hecho, el bloqueo del segmento digital en Cuba reactivó en Estados Unidos las fuerzas que pugnan por convertir en ley proyectos que permitirían que las personas, a pesar de bloqueos, continúen comunicadas entre sí y con el exterior.

En otros términos, la conectividad torna prácticamente imposible preservar el totalitarismo, incluso en China, cuyo régimen ha aprovechado la pandemia para mejorar el sistema de vigilancia digital pues sabe que la conectividad, ante una situación de descontento social, podría tornar incontrolable los levantamientos. Pero China, a diferencia de Cuba, cuenta con otros activos que le permiten mantener la “legitimidad”.

El régimen cubano podría seguir el “modelo venezolano” en matera de conectividad, es decir, bloqueo, vigilancia y represión permanente. Pero el precio sería muy alto: una de las insuficiencias que sufre, la energía, si se llegaran a cortar los aportes del exterior, empeoraría tanto que el colapso en la isla sería total.

En suma, la pandemia complicó severamente el escenario político, social y económico de la isla. Pero, en rigor, Cuba afronta una pluralidad de trastornos que dejan al régimen conservador en una situación casi terminal, aunque por ahora haya “controlado” las protestas.

 

* Doctor en Relaciones Internacionales (USAL) y profesor en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN) y en la Universidad Abierta Interamericana (UAI). Es autor de numerosos libros sobre geopolítica y sobre Rusia, entre los que se destacan “El roble y la estepa. Alemania y Rusia desde el siglo XIX hasta hoy”, “La gran perturbación. Política entre Estados en el siglo XXI” y “Ni guerra ni paz. Una ambigüedad inquietante”. Miembro de la SAEEG. 

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CUBA: VIEJOS Y NUEVOS CONTEXTOS

Alberto Hutschenreuter*

El domingo 11 de julio de 2021 quedará en los registros como una jornada histórica en Cuba. Como ocurriera en 1994, cuando hubo manifestaciones en La Habana, la ola actual de protestas, mucho más extendida que entonces, colocó a la isla del Caribe en el centro de las noticias internacionales.

Si tenemos que plantear un análisis sobre las razones que explican la agitación popular en Cuba, necesariamente hay que considerar la dimensión externa y, obviamente, la interna. Comenzando desde afuera hacia dentro, hay un actor primario en relación con los sucesos: Estados Unidos.

La geopolítica nunca se ha ido, y menos si se trata del actor más grande, rico y estratégico del globo. Para Washington, las plazas de interés territorial o selectivo en el continente suponen tres escalones: primero, Centroamérica y el Caribe; segundo, Venezuela y Colombia; y tercero, el resto del subcontinente, donde se mantiene la apreciación sobre la condición de Brasil como “pivote” regional.

Desde estos términos, más allá del contexto internacional imperante, todo lo que ocurre en ese primer anillo geopolítico forma parte de los intereses vitales estadounidenses; del mismo modo que lo son todas las zonas alógenas para otros actores preeminentes: Europa del este para Rusia, Mar de la China Meridional para China, el Indico cercano para India el Cáucaso del sur para Turquía, etc.

Estados Unidos ha ganado la Guerra Fría; sin embargo, ello no implicó ganancias en relación con Cuba, que continuó bajo un férreo régimen comunista antiestadounidense. Por tanto, la administración demócrata considera que es tiempo de completar aquella victoria, decisión que implica “reactivar” los viejos propósitos estratégicos de los “Documentos de Santa Fe” (de principios de los años ochenta), en los que la potencia mayor se proponía debilitar a la Unión Soviética en todos los puntos del mundo donde este actor mantenía “extensiones” de poder, influencia, recursos, etc.

El presidente Joseph Biden, que combina “genes” ideológicos y geopolíticos de Wilson y Reagan en su proyección exterior, estima que hay que cerrar el ciclo victorioso. De ese modo, no solo acabaría con el ascendente de La Habana sobre los denominados “piratas del Caribe” (Venezuela, Nicaragua y más allá también), sino que restringirá las políticas de “reparación estratégica” que lleva adelante Rusia en la región (se habla de reabrir una base de espionaje en la isla), podrá asimismo “regresar” a Latinoamérica y, finalmente, se encontrará en “igualdad” frente a socios que no se han sumado al bloqueo a la isla y que se encuentran presentes en la economía cubana (Canadá es el principal socio comercial de Cuba).

Sin duda, la eventual profundización de las protestas incrementará las advertencias de Moscú en relación con el principio de no injerencia; y seguramente se tensionará más todavía la relación Estados Unidos-Rusia, pero resulta difícil que este último se comprometa militarmente más allá, sobre todo cuando Siria, Crimea, armamentos, etc. han sobrecargado sus compromisos externos para una economía que se halla en dificultades.

Es importante tener presente que si bien las relaciones La Habana-Moscú se reactivaron durante el período 2014-2020, según el detallado estudio del analista cubano Victor M. Rodríguez Etcheverry, han crecido las reservas de las autoridades rusas sobre la excesiva ideologización del régimen cubano (en diciembre de 2020 se llegaron incluso a cancelar acuerdos entre los dos países, aunque se mantiene el concepto de “alianza estratégica”, la que supone múltiples compromisos rusos en Cuba, desde energéticos hasta turísticos, pasando por transporte, defensa, posicionamiento global, etc.).

Asimismo, un eventual “cambio” en Cuba también permitirá a Estados Unidos contender con China, el nuevo actor preeminente en la región (es el segundo socio comercial de la isla). Sin duda que América Latina ha perdido relevancia estratégica, sobre todo con el vendaval de la pandemia. Pero, como se sostuvo antes, se trata de un área de interés estadounidense con diferentes gradaciones geopolíticas; por tanto, no se puede aceptar que sufra una “colonización” geoeconómica por parte del principal rival del Estado-continental americano.

Más allá del viejo contexto, al que hay que sumar cuestiones como el mal desempeño de la economía cubana (el país atraviesa la peor situación desde la gran crisis de los años noventa), la suba de deudas externas, las sanciones estadounidenses, el deterioro sensible de la “calidad de vida” en la isla (en buena medida debido a la escasez de bienes), las secuelas que viene ocasionando la pandemia, el empuje de las nuevas generaciones y la emergencia de agrupaciones y el mismo fin del liderazgo (el actual presidente ni otro jamás podrán ostentar el ascendente que tuvo Fidel Castro), se agregan hoy el seísmo que implica la conectividad, cuyo principal daño en los regímenes totalitarios es la ruptura de la atomización social, la principal herramienta de control bio-político por parte de tales regímenes.

Más allá de lo que pueda suceder en Cuba, este último dato es clave: han pasado más de 50 años desde la brutal represión de la denominada “Primavera de Praga”; pero el presidente Diaz-Canel cree, como sucedió en la entonces Checoslovaquia, que puede ahogar a sangre y fuego cualquier levantamiento o reclamos de reformas en Cuba. En aquel tiempo el mundo era de bloques o esferas de influencias, existía la “Doctrina Brézhnev” (o de soberanía limitada) y no existían las redes. Todos sucedía “muros adentro” y sin posibilidades de ayudas externas. Pero fue la última vez que se recurrió a la fuerza dentro del bloque para aplastar intentos de reformas.

Pero aun suponiendo que se puede atrasar el tiempo, Cuba no tiene un “pacificador externo” contiguo, como lo era la URSS en relación con los países del Pacto de Varsovia, ni tampoco es China. Aquí, donde podrían ocurrir disturbios de escala si se llegaran a plasmar “escenarios de fracaso” por parte del régimen de Pekín (un tema que no siempre se considera), el notable crecimiento económico durante cuatro décadas le ha permitido al régimen disponer de un elemento de “legitimación”, y la pandemia fungió como un acontecimiento que le permitió al régimen “ajustar” el control de la comunicación en un país donde la “modernización”, es decir, el mantenimiento de la igualdad social, ha fracasado.

En breve, en Cuba se darán viejas y nuevas realidades. Será muy difícil para el régimen afrontar la situación con métodos que (salvo en China –que combina leninismo, es decir, represión, y mercado- y en la singular Corea del Norte –que combina aislacionismo, armas nucleares y vecino valedor) no dan resultados. La desaparición de la vieja dirigencia cubana ha sido reemplazada por una nueva capa que continúa aferrada a patrones de disciplina social del siglo XX y que considera que la confrontación granítica sigue siendo entre comunismo y capitalismo.

 

* Doctor en Relaciones Internacionales (USAL) y profesor en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN) y en la Universidad Abierta Interamericana (UAI). Es autor de numerosos libros sobre geopolítica y sobre Rusia, entre los que se destacan “El roble y la estepa. Alemania y Rusia desde el siglo XIX hasta hoy”, “La gran perturbación. Política entre Estados en el siglo XXI” y “Ni guerra ni paz. Una ambigüedad inquietante”. Miembro de la SAEEG.

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