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GEOINGENIERÍA: EL ARMA NO SINTÉTICA PARA SOMETER LA ECONOMÍA DE UN PAÍS POBRE, DESDE EL PODER ECONÓMICO, TECNOLÓGICO Y MILITAR

Gabriel Francisco Urquidi Roldán*

Foto link https://www.minutouno.com/sociedad/desastre-bahia-blanca-un-fuerte-temporal-inundaciones-evacuados-y-suspension-actividades-n6120770

 

En un mundo atravesado por tensiones geopolíticas y rápidas transformaciones tecnológicas, la capacidad de los Estados para intervenir en procesos naturales plantea desafíos inéditos. Desde las armas químicas de la Primera Guerra Mundial hasta los programas de modificación climática del siglo XX, la relación entre clima y poder ha evolucionado hasta convertirse en un nuevo instrumento estratégico. Hoy, la geoingeniería —entendida como la manipulación deliberada del clima y el ambiente— abre un debate sobre su potencial uso como ARMA NO SINTÉTICA para influir en economías nacionales sin recurrir a violencia directa.

De las armas químicas a la manipulación del clima

Durante la Primera Guerra Mundial fuerzas militares utilizaron gases como cloro y fosgeno, cuya efectividad dependía de los vientos predominantes. Su dispersión atmosférica transformó al clima en un factor táctico. Años después, científicos como Vincent Schaefer lograron provocar la primera nevada artificial en 1946 mediante la dispersión de hielo seco sobre nubes[1].

Este hito científico abrió el camino a investigaciones más ambiciosas, algunas de carácter militar. Entre ellas se destaca la «Operación Popeye», realizada por Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, con el objetivo de prolongar los monzones para entorpecer la logística enemiga[2].

La magnitud del impacto de estas intervenciones llevó a la comunidad internacional a negociar la Convención sobre la Prohibición de Utilizar Técnicas de Modificación Ambiental con Fines Militares (ENMOD) de 1977, ratificada posteriormente por diversos países[3].

La Guerra Fría y el clima como vector estratégico

Durante la década de 1950, parte del discurso científico-militar alertaba que el control del clima podría convertirse en un factor de dominación global. Un ejemplo temprano de esta visión se observa en el interés de Estados Unidos por programas de investigación atmosférica con potencial dual. Entre ellos, décadas más tarde, surgiría el programa HAARP, frecuentemente relacionado ―de forma verificada o especulativa― con experimentos de alta energía sobre la ionosfera[4].

Asimismo, reportes periodísticos han señalado históricas preocupaciones de inteligencia sobre la posibilidad de manipulación climática como herramienta geopolítica[5].

Vulnerabilidad climática y poder económico

Cabe mencionar los eventos climáticos extremos, como las DANA que afectaron a España o la inundación catastrófica de Bahía Blanca en Argentina:

    • Bahía Blanca ya había sido duramente afectada por un fuerte temporal en diciembre de 2023, que provocó destrozos, cortes de servicios y, según reportes periodísticos, un saldo de 13 víctimas fatales.
    • El 7 de marzo de 2025 la ciudad sufrió una de las peores catástrofes climáticas de su historia: se registraron precipitaciones extraordinarias ―del orden de 290 a 350 milímetros en pocas horas― lo que desbordó ríos y canales de drenaje e inundó amplias zonas urbanas.
    • Se reportaron al menos 16 muertos, numerosas personas desaparecidas, miles evacuados y decenas de miles de damnificados.
    • Las inundaciones representaron un evento de recurrencia centenaria, con niveles de agua que en algunos barrios superaron los dos metros de altura.

Demuestran que la infraestructura moderna es extremadamente vulnerable a perturbaciones meteorológicas graves[6] [7].

Aunque tales fenómenos no tienen relación comprobada con acciones humanas deliberadas, su impacto económico evidencia el potencial estratégico de la modificación del clima.

Una economía dependiente de exportaciones agrícolas, rutas marítimas estables o infraestructura energética se vuelve susceptible a:

    • inundaciones intensificadas,
    • sequías prolongadas,
    • interrupciones logísticas,
    • alteraciones en temperaturas y lluvias y
    • afectación de instalaciones portuarias o petroleras.

La manipulación ambiental adquiere así un valor estratégico capaz de alterar mercados, tensar balanzas comerciales o erosionar la estabilidad política de un país.

Infraestructura oceánica y capacidades tecnológicas

En los océanos del mundo operan buques equipados con antenas de gran potencia, plataformas petroleras abandonadas convertidas en nodos de comunicación y estaciones meteorológicas flotantes. Aunque la mayoría desempeña funciones científicas, comerciales o de telecomunicaciones, su capacidad dual es evidente.

Una misma antena puede medir radiación ionosférica o interferir comunicaciones. Un radar atmosférico puede predecir tormentas o estudiar mecanismos que permiten alterarlas.

Estas infraestructuras, visibles desde satélites y presentes en rutas marítimas globales, conforman un entramado tecnológico cuya utilización ―según la orientación política de los Estados― podría reforzar tanto la investigación climática como la proyección de poder.

Geoingeniería: arma no sintética del siglo XXI

En su aplicación civil, la geoingeniería puede aportar soluciones frente al calentamiento global. Sin embargo, bajo un uso hostil, abre escenarios preocupantes:

    • debilitamiento económico sin intervención militar directa,
    • presión diplomática o comercial basada en vulnerabilidades climáticas,
    • manipulación de ciclos agrícolas,
    • alteración de suministros energéticos y
    • desestabilización social por impactos indirectos del clima.

La ENMOD prohíbe explícitamente estas prácticas, pero en un sistema internacional caracterizado por asimetrías tecnológicas, la fiscalización resulta limitada.

Conclusión

La geoingeniería representa un campo donde convergen ciencia, poder y geopolítica. El desafío global consiste en garantizar que estas tecnologías permanezcan dentro del ámbito pacífico, transparente y cooperativo. En un mundo interconectado, la manipulación deliberada del ambiente podría transformarse en un mecanismo silencioso de dominación económica, capaz de debilitar a un Estado sin violar formalmente su soberanía territorial.

La verdadera pregunta es si la humanidad será capaz de prevenir ese escenario.

 

* Licenciado en Seguridad. Especialista en Análisis de Inteligencia y Maestrando en Inteligencia Estratégica Nacional, con experiencia en estrategia, geopolítica, tasalopolítica, producción de información, así como en Seguridad y Protección de Infraestructuras Críticas.

 

Referencias

[1] Matt Novak. «Weather control as a Cold War weapon». Smithsonian Magazine, 05/12/2011, https://www.smithsonianmag.com/history/weather-control-as-a-cold-war-weapon-1777409/.

[2] Mauricio Saldívar. «Operación Popeye: cuando el clima se usó como arma de guerra». Meteored, 11/09/2022, https://www.meteored.com.ar/noticias/actualidad/operacion-popeye-cuando-el-clima-se-uso-como-arma-de-guerra.html.

[3] «Convención sobre la prohibición de utilizar técnicas de modificación ambiental con fines militares». Instituto de Relaciones Internacionales, UNLP, 1998, https://www.iri.edu.ar/publicaciones_iri/manual/Ultima-Tanda/Desarme/18.6.%20Convenci%F3n%20sobre%20la%20prohibici%F3n%20de%20utilizar%20t%E9cnicas%20de%20modificaci%F3n%20ambiental.pdf.

[4] «HAARP to begin the largest set of experiments at its new observatory». University of Alaska Fairbanks, 2024, https://www.uaf.edu/news/haarp-to%20begin-largest-set-of-experiments-at-its-new-observatory.php.

[5] «La CIA y la manipulación del clima». La Jornada, México, 07/03/2015, https://www.jornada.com.mx/2015/03/07/opinion/025a1eco.

[6] Valeria Román. «Inundaciones trágicas en España: qué es una DANA meteorológica y por qué puede ocurrir en otras zonas». Infobae, 30/10/2024, https://www.infobae.com/america/medio-ambiente/2024/10/30/inundaciones-tragicas-en-espana-que-es-una-dana-meteorologica-y-por-que-puede-ocurrir-en-otras-zonas/?gad_source=1&gad_campaignid=20993778607&gbraid=0AAAAADmqXxQE3_eRFAdkBHbEEHA-otSu_&gclid=CjwKCAiA86_JBhAIEiwA4i9Ju1paKE3WFbhTpTYiWXN3cexmEHEzZ098mVk9VWfTF6q-2e4nr8Gb8hoC4AIQAvD_BwE.

[7] Agustín Gulman. «Bahía Blanca, la ciudad argentina que busca reinventarse tras una inundación mortal». El País, América Futura, España, 22/09/2025, https://elpais.com/america-futura/2025-09-22/bahia-blanca-la-ciudad-argentina-que-busca-reinventarse-tras-una-inundacion-mortal.html.

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MUERTE EN LA QUINTA DE OLIVOS: SECRETO, SEGURIDAD NACIONAL Y RESPONSABILIDADES DEL APARATO MILITAR

Gabriel Francisco Urquidi Roldán*

La muerte de un soldado de 21 años, hallado sin vida en la Quinta Presidencial de Olivos[1], reabrió interrogantes sensibles sobre los alcances de la seguridad presidencial, las responsabilidades institucionales del aparato militar y los límites informativos impuestos por el régimen legal de seguridad nacional y clasificación de la información en la República Argentina.

Mientras la investigación judicial avanza bajo la órbita de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado y todo indica preliminarmente la hipótesis de suicidio, el contexto donde ocurre el hecho —una instalación considerada objetivo estratégico nacional— introduce un elemento central: no se trata de un hecho común, sino de un acontecimiento ocurrido en un espacio regido por normas excepcionales de protección, secreto y reserva.

La Quinta de Olivos como instalación estratégica

La Quinta Presidencial de Olivos es una instalación crítica[2] vinculada directamente a la protección del Presidente de la Nación —Primer Magistrado— y de su grupo familiar. En ese marco, la responsabilidad primaria de la seguridad recae históricamente en la Casa Militar, órgano dependiente del Poder Ejecutivo Nacional y estructurado bajo lógica y conducción militar.

Esta responsabilidad no es meramente operativa, sino institucional y legal, en tanto se articula con el sistema de defensa nacional, seguridad interior e inteligencia, conforme a las leyes 23.554 de Defensa Nacional[3], 24.059 de Seguridad Interior[4] y 25.520 de Inteligencia Nacional[5], así como sus decretos reglamentarios y modificatorios.

Subordinación funcional de fuerzas de seguridad

En el esquema de protección presidencial, las fuerzas de seguridad federales ―incluida la Policía Federal Argentina― actúan subordinadas funcionalmente a la Casa Militar dentro del perímetro presidencial. Esta subordinación no implica pérdida de identidad institucional, sino una cadena de mando específica, diseñada para garantizar la unidad de criterio, rapidez operativa y control de riesgos en contextos de máxima sensibilidad política e institucional.

Por ello, cualquier incidente ocurrido dentro de la Quinta de Olivos se inscribe automáticamente en una lógica de seguridad nacional, aun cuando el hecho no revista, en principio, características de atentado o agresión externa.

Clasificación de la información y secreto de Estado

El artículo 10° del régimen de clasificación de la información, en concordancia con la Ley 25.520 y los decretos 1448/91[6], 1273/92[7], 950/2002[8], 457/21[9], 735/23[10] y 1112/2024[11], establece categorías estrictas de reserva informativa.

En particular:

    • «Estrictamente Secreto y Confidencial»: información vinculada exclusivamente a la organización y actividades del Sistema de Inteligencia Nacional.
    • «Secreto»: información cuyo conocimiento por personal no autorizado pueda afectar intereses fundamentales u objetivos vitales de la Nación.

Un fallecimiento ocurrido dentro del dispositivo de seguridad presidencial encuadra objetivamente en estas categorías, ya que su difusión completa podría revelar:

    • Rutinas de guardia.
    • Protocolos de seguridad.
    • Disposición del personal militar.
    • Vulnerabilidades del sistema de protección presidencial.

Desde esta perspectiva, la opacidad informativa no es discrecional, sino una consecuencia directa del marco legal vigente.

Investigación judicial y límites informativos

La investigación judicial continúa su curso formal, con autopsia y actuaciones procesales de rigor. Sin embargo, aun cuando se establezca una causa de muerte desde el punto de vista penal, no toda la información producida será necesariamente de acceso público.

En casos que involucran seguridad presidencial, defensa nacional e inteligencia, el Estado argentino se reserva legalmente la facultad de clasificar, parcial o totalmente, las conclusiones, priorizando la preservación del sistema de protección institucional por sobre el interés informativo inmediato.

Esto no implica la inexistencia de control judicial, sino la coexistencia de dos planos:

    1. El plano judicial: orientado a determinar responsabilidades penales.
    2. El plano estratégico: orientado a preservar la seguridad del Estado y de su máxima autoridad.
Un silencio institucional estructural

La muerte del soldado, por su localización, función y contexto, probablemente quede inscripta dentro de un silencio institucional estructural, propio de los Estados modernos cuando se trata de hechos ocurridos en núcleos duros del poder político-militar.

Más allá de las hipótesis iniciales, el marco legal vigente permite anticipar que las causales profundas, eventuales fallas sistémicas o detalles operativos difícilmente sean revelados en su totalidad, no por encubrimiento automático, sino por imperativo normativo de seguridad nacional.

Conclusión

En definitiva, la muerte del centinela apostado en la Quinta Presidencial de Olivos ―ya sea que haya sido consecuencia de un acto violento perpetrado por un tercero o de una acción autoinfligida― queda inexorablemente atrapada dentro del andamiaje legal del secreto de Estado. La localización del hecho, la función que cumplía el militar y su inserción directa en el dispositivo de seguridad presidencial convierten el caso en un asunto de seguridad nacional, sujeto a regímenes de clasificación que limitan severamente la difusión de la información.

Este marco normativo habilita al Estado a restringir, clasificar o reservar datos esenciales sobre las circunstancias reales del fallecimiento, priorizando la protección del sistema de seguridad institucional por sobre el derecho social a conocer la verdad completa. En la práctica, ello implica que las responsabilidades profundas, las eventuales fallas operativas o las causas estructurales del hecho difícilmente sean esclarecidas en el ámbito público.

Desde esta perspectiva, la familia del soldado enfrenta una situación particularmente crítica: aun cuando exista una investigación judicial formal, el acceso pleno a la verdad material queda condicionado por razones de defensa, inteligencia y protección presidencial. El resultado es una asimetría estructural entre el poder del Estado y los derechos de los deudos, quienes probablemente nunca accedan a un conocimiento exhaustivo de lo ocurrido ni a mecanismos claros de reparación o indemnización, más allá de los mínimos administrativos previstos.

En paralelo, el tratamiento comunicacional del caso tiende a diluirse en una estrategia de sobreinformación, donde la multiplicación de versiones, hipótesis preliminares y enfoques fragmentados opera como un velo que desplaza el eje del debate. Lejos de esclarecer, esta saturación informativa contribuye a desactivar el cuestionamiento público, encauzando la percepción social hacia explicaciones cerradas y rápidamente naturalizadas.

Así, el fallecimiento del centinela se inscribe en una lógica conocida en los sistemas de poder contemporáneos: el hecho no desaparece, pero queda subsumido bajo la razón de Estado, relegado al silencio institucional, sin responsables visibles y sin una verdad plenamente accesible. No por ausencia de normas, sino, paradójicamente, por la plena vigencia de un marco legal que prioriza la seguridad del aparato estatal por sobre la transparencia, incluso cuando el costo humano es irreversible.

 

* Licenciado en Seguridad, Especialista en Análisis de Inteligencia, Especialista en Gestión de la Seguridad Marítima y Protección Portuaria, y Maestrando en Inteligencia Estratégicas, con Experiencia en Estrategia, Geopolítica, Tasolopolitica, Producción de Información, así como en seguridad y Protección de Activos Estratégicos e Infraestructura Critica.

 

Referencias

[1] «Cómo sigue el caso del soldado hallado muerto en la Quinta de Olivos». Infobae, 17/12/2025, https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2025/12/17/como-sigue-el-caso-del-soldado-hallado-muerto-en-la-quinta-de-olivos/.

[2] Decreto 1107/2024, https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/318420/20241219

[3] Ley Nº 23.554 de Defensa Nacional (1988), https://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/20000-24999/20988/texact.htm.

[4] Ley Nº 24.059 de Seguridad Interior (1992), https://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/458/norma.htm.

[5] Ley Nº 25.520 de Inteligencia Nacional (2001), https://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/70000-74999/70496/norma.htm.

[6] Decreto Nº 1448/91 (1991), https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/decreto-1448-1991-6746.

[7] Decreto Nº 1273/92 (1992), https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/decreto-1273-1992-9659.

[8] Decreto Nº 950/2002 (2002), https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/decreto-950-2002-74896/texto.

[9] Decreto Nº 457/21 (2021), https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/decreto-457-2021-352107.

[10] Decreto Nº 735/23 (2023), https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/300701/20231209.

[11] Decreto Nº 1112/2024 (2024), https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/318502/20241220.

 

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LUCES Y SOMBRAS DEL ACUERDO MERCOSUR-UNIÓN EUROPEA EN LA PESCA

César Augusto Lerena*

Los agricultores y ganaderos de Europa, se manifestaron el miércoles pasado en Bruselas con corte de calles, tractorazos, huevazos y quemas diversas en rechazo al Acuerdo de Asociación Estratégica MERCOSUR – UNION EUROPEA. Es notable que productores, aún subsidiados, le teman al ingreso de materias primas del MERCOSUR que en la Argentina se les aplican retenciones a las exportaciones. Ello deja en evidencia que el modelo agropecuario europeo está agotado y se sostiene mediante políticas de protección.

Habría que decir también que el Acuerdo que se propone se queda a medio del camino y no parece que el gobierno nacional y los dirigentes sectoriales de nuestro país lo hayan leído en profundidad, porque se siguen aplicando aranceles a las importaciones y varias cláusulas demoran su eliminación o quedan sujetos al libre albedrio de los europeos para proteger a sus economías.

La posición del Presidente Luiz Inácio Lula de Silva es muy razonable respecto a concluir de una vez por todas un Acuerdo que lleva más de 25 años de discusión y donde cuatro Estados soberanos están siendo tratados como si estuvieran mendigando un aporte de Europa y no avanzando hacia un Acuerdo de “Asociación Estratégica” como su denominación indica.

Francia, Italia, Hungría y Polonia se oponen, mientras España, Alemania y los países nórdicos solo piensan que puede ser útil para compensar la relación con Estados Unidos y China.

Este Acuerdo permitiría un potencial mercado de 780 millones de consumidores, pero la apertura irrestricta que tiene el gobierno argentino en la actualidad contrasta con las restricciones que pone Europa para garantizar que no haya una invasión de productos en el mercado europeo en perjuicio de los productores de esa comunidad, lo que la primera Ministra de Italia Meloni, llama “garantías recíprocas adecuadas para nuestro sector agrícola”.

El Acuerdo se divide en dos partes, uno de Asociación UE – MERCOSUR (EMPA) que refiere a los aspectos políticos y de cooperación, basados en el respeto mutuo, la igualdad, la reciprocidad y la democracia y otro Comercial Interino (iTA) de carácter provisional que trata las cuestiones comerciales que, podría firmarse el 20 de diciembre y, la ratificación total podría llevar un par de años porque requiere la aprobación del Parlamento Europeo y no menos de quince Estados.

La Cancillería Argentina no ha publicado el Acuerdo sino una suerte de carta de buenas intenciones; pero, la estructura principal de los más de 20 capítulos y anexos crea una zona de libre comercio entre la Unión Europea y el MERCOSUR para unos 780 millones de consumidores, eliminando aranceles con transiciones de hasta quince años; pero, con “salvaguardas” en favor de la Unión Europea.

Los europeos estiman exportaciones a su favor de 49.000 millones de euros anuales y no están estimados los beneficios para los países del MERCOSUR. Da la sensación de ser un marketing muy útil para la política y no tanto para la producción nacional, porque ni siquiera están medidos los beneficios económicos. 

Es importante porque incluye cláusulas de sostenibilidad respondiendo al Acuerdo de Paris en contra de la deforestación, aunque no tiene contrapartidas para darle créditos a los países del MERCOSUR y penalizar la contaminación europea. Avanza sobre la promoción de la transición verde, la biodiversidad y los derechos de los indígenas.

La Unión Europea concedería un acceso preferencial inmediato al 82% de las importaciones agroalimentarias del MERCOSUR; pero, “sujeto a contingencias arancelarias y medidas de “salvaguardia” si hubiese daño grave a los productores europeos” (Capítulo 2, Anexo I). No parece un Acuerdo, sino más bien una concesión de Europa a los países de Sudamérica, con una cláusula gatillo, para desactivar los eventuales beneficios, además de no indicar la contraparte respecto a las exportaciones de Europa.

Define a los “productos originarios” indicando que deben tener al menos el 60% de valor regional (Capítulo IV Anexo 4 A) y, eso puede afectar las exportaciones industriales argentinas.

Respecto a las Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, el Capítulo 7 indica que deben armonizarse los estándares y las normas de seguridad y ello no parece un inconveniente ya que las normas argentinas, como el Código Alimentario Argentino y el Reglamento de Inspección de Productos (Decreto 4238/68) están a la par de las más avanzadas del mundo. Sí, es preocupante, cuando se indica que “las Partes aplicarán el principio de precaución para riesgos sanitarios, permitiendo medidas preventivas sin pruebas concluyentes”, lo cual permitía a la Unión Europea, tomar medidas para-arancelarias restrictivas para reducir las exportaciones argentinas sin causa evidente.

No están suficientemente claros, los compromisos previstos en el Capítulo 13° de “cero deforestación para 2030” respecto a si la penalización será globalmente al MERCOSUR o a los países individualmente. Del mismo modo, habría que estudiar el alcance referido a las “contramedidas proporcionales” que podrían tomarse frente a una medida que anule o menoscabe sustancialmente los beneficios del Acuerdo (Art. 78°) para no dejarlo librado al criterio de una de las partes.

En el Capítulo 20° se reconocen 350 indicaciones geográficas europeas con exclusividad por 20 años, cuestión que la Argentina ya está aplicando; aunque sería importante también definir la denominación de origen de un número importante alimentos y especies. Por ejemplo, en materia de pesca, Europa no debería seguir comercializando especies argentinas pescadas en Malvinas por buques españoles, indicando simplemente que proceden del Atlántico Sur, del Mar Austral o Falklands. Es un engaño al consumidor.

Los europeos esperan exportar al MERCOSUR con arancel cero vino, aceite y carne porcina, entre otros y recibir materias primas críticas como litio y cobre, intercambios que parecen muy beneficiosos para esa comunidad y ciertamente perjudicial para la producción regional de Argentina. La Unión Europea se beneficiaría con la exportación de productos industriales y agroalimentarios finales con destino a las góndolas.

Como comentamos todo sujeto a “salvaguardas” que permitirían la suspensión temporal de las importaciones de alimentos, como pescados, crustáceos, moluscos, carne, azúcar, etc. y el carácter de “cuota” y no de libre exportación; ya que las medidas prevén cuotas arancelarias preferenciales (TRQ) de eliminación inmediata o gradual de entre 10 a 15 años para sectores sensibles, lo que hace bastante imprevisible todo a la luz de las referidas “salvaguardas”.

El pescado congelado (por ej. Merluza) se reduciría el arancel del 7/10% a 0% en forma inmediata. Podría ser beneficioso si ello también tiene en cuenta la recepción de productos listo para consumidor congelados, no si solo refiere materias primas para transformar en Europa. Lo mismo ocurre con los calamares que se reducirían a 0% en forma inmediata y, es de esperar que las anillas o rabas de calamar colocados en el Corte Inglés o las bocatas de calamar de la Plaza Mayor de Madrid (mis preferidas) tengan el beneficio del arancel del 0%. Por otra parte, los langostinos, el producto estrella de Argentina, que tiene aranceles del orden del 12% llegaría al 0% en 3 a 5 años. Es mucho tiempo y más aún, con la cuestión de las “salvaguardas”. Por cierto, también hay que terminar con las certificaciones que no son otra cosa que una barrera paraarancelaria. La Argentina deberá jerarquizar la certificación del INIDEP y SENASA. Lo otro, será un buen argumento para las “salvaguardas” o para justificar la suspensión de las exportaciones por el “principio de precaución” europeo.

Este Acuerdo podrá considerarse importante para el sector pesquero si de los 2.000 millones de dólares que en la actualidad exporta se pasará a los 3.000 millones de dólares como producto del mayor valor agregado exportado a la Unión Europea y entre otras cosas reducir en forma “inmediata” los plazos para la exportación de langostinos y, claro está, el gobierno nacional debe terminar con las absurdas retenciones a la exportación.

No es un tema menor la importación de buques desde la Unión Europea y en particular desde España. La Argentina no debe aprobar estas importaciones –como ha ocurrido con los buques de investigación para el INIDEP– cuando tiene una industria naval en condiciones de construir cualquier tipo de buque.

Tampoco se puede dejar pasar por alto la Ley 24.184 de protección y promoción de las inversiones británicas que establece que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte recibirá los mejores beneficios otorgados a terceros países.

La Unión Europea plantea en el Acuerdo cuestiones de trazabilidad y sostenibilidad, pero el Acuerdo debería dejar establecido en forma explícita que los países que lo integran deben abstenerse de explotar los recursos migratorios de Argentina, Brasil y Uruguay y los argentinos en las aguas argentinas de Malvinas.

Es una buena oportunidad para hacer un Acuerdo de beneficio mutuo, no una nueva demostración de que los argentinos miramos a Europa solo como un ejemplo a seguir.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL). Sitio web: cesarlerena.com.ar.