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LA OBSESIÓN OCCIDENTAL POR EL «CAMBIO DE RÉGIMEN» EN IRÁN

Roberto Mansilla Blanco*

En medio de la guerra directa con Irán, Israel y EEUU vienen instigando a un cambio de régimen en el país persa. En una inédita aparición el hijo del defenestrado Shah de Persia, Reza Pahlavi, transmitió un video pidiendo a los iraníes alzarse contra el régimen teocrático asegurando tener en sus manos un proyecto de transición democrática. Desde Tel Aviv, el primer ministro Benjamín Netanyahu habla abiertamente de «eliminar» al Guía Supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. En Washington, el presidente estadounidense Donald Trump parece secundar esta pretensión israelí al instar a un cambio de régimen en el país persa.

La respuesta iraní no se hizo esperar. En Teherán, el ayatolá Jamenei rechazó categóricamente cualquier posibilidad de cambio de régimen mientras los iraníes, simpatizantes y detractores de la teocracia islamista, parecen unir fuerzas ante el enemigo agresor común, Israel y su aliado estadounidense. No obstante surgen informaciones sobre el repentino ascenso de su hijo Mojtaba Jamenei como eventual sucesor en caso de materializarse un atentado contra su progenitor.

Este excesivo foco mediático sobre las secuelas que para el gobierno iraní causan los bombardeos israelíes parecen intentar ocultar otra realidad: son aparentemente escasas las expectativas de que este conflicto termine generando un cambio de régimen en Irán, al menos si la pretensión de Israel y de EEUU es generar un levantamiento popular en medio de una agresión exterior.

Por otro lado, el permanente bombardeo iraní sobre ciudades israelíes desmonta un mito aún presente en el imaginario colectivo: el de la presunta invencibilidad israelí. Su joya defensiva, la Cúpula de Hierro, se ha visto superada ante un constante acoso diario de cientos de misiles iraníes, algunos de ellos con capacidad hipersónica, un aspecto que puede revelar la posibilidad de una cooperación militar rusa. A pesar de las dificultades generadas por los bombardeos israelíes, esta capacidad de respuesta militar iraní parece presagiar un reforzamiento del nacionalismo en el país persa.

Así mismo, la destrucción de infraestructuras militares, financieras y hasta del cuartel general del mítico Mossad en Tel Aviv parecen estar ejerciendo confusión y posible malestar entre los ciudadanos israelíes, hartos de una prolongada guerra en Gaza que aparentemente no ha terminado de fructificar en cuanto a los objetivos iniciales (eliminar a Hamas y recuperar a los rehenes) a pesar de la retórica triunfalista del gobierno de Netanyahu mientras la imagen internacional de Israel se ha visto severamente dañada y deteriorada, a diferencia del apoyo mundial hacia Palestina, cuando menos a nivel social.

La estructura de poder en Irán

La constante difusión mediática occidental de epítetos degradantes hacia la naturaleza del poder en Irán, destacando aquí el de «régimen teocrático», intenta procrear la matriz de opinión orientado a difundir la percepción de que el sistema de poder imperante en el país persa tras la revolución de 1979 carece de legitimidad y de popularidad.

La óptica sobre la realidad iraní obliga a enfocar otra mirada. La estructura del poder en Irán define un sistema básicamente rígido y jerárquico donde predomina el poder del Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei. En un renglón más secundario están el presidente de la República Islámica, actualmente Masoud Pezeshkian; el Poder Judicial; el Consejo de Guardianes, un órgano asesor y electivo que controla el Parlamento; las Fuerzas Armadas, que tienen bajo su mando al Ejército, la Policía (que también controla la denominada Policía de la Moral designada para preservar en las calles los preceptos constitucionales islámicos); y la Guardia Revolucionaria Islámica, un órgano militar y empresarial que tiene bajo su control las poderosas milicias Basij y cuyo peso se acrecienta ante el hecho de  controlar el programa nuclear iraní.

El país persa realiza frecuentes elecciones presidenciales y parlamentarias. No obstante, el Consejo de Guardianes tiene la potestad de depurar las respectivas candidaturas aduciendo su compatibilidad con los preceptos estatales, un factor que obviamente limita la libertad y transparencia de nominación de ciertas candidaturas. De acuerdo con el investigador Luciano Zaccara, experto en asuntos iraníes, «Irán no es un Estado gobernado por un partido único, por una cúpula militar o por una dinastía, sino que está controlado por una élite político-clerical con diversos individuos y grupos que se disputan el control político del sistema y cuyas alianzas internas son flexibles en función de los intereses de cada grupo. El juego político es muy intenso aunque las reglas establecidas por la élite sean muy restrictivas para aquellos grupos o personajes periféricos a la misma».

Si bien diferente al sistema multipartidista occidental, en Irán coexisten partidos y movimientos políticos que básicamente se definen en torno a dos grupos principales: los conservadores defensores del status quo; y los reformistas que buscan ampliar las libertades civiles y políticas mediante cambios graduales.

Esta división genérica no oculta la existencia de formaciones como el Movimiento de Liberación de Irán; el Frente Nacional: de carácter nacionalista; el Partido Tudeh, que es el Partido Comunista de Irán; el Partido Democrático del Kurdistán de Irán, defensor de los derechos de la minoría kurda y la autonomía regional; el Partido de la República Islámica; el Movimiento Reformista Iraní; los Muyahidines del Pueblo (MEK) y los Fedayines del Pueblo, éstas últimas organizaciones armadas opuestas al gobierno iraní.

No obstante, cabe destacar que, si bien Irán ha observado diversas manifestaciones populares, como las acaecidas en 1999, 2009 y 2022 (esta última tras la muerte de la activista Masha Amini) que han llevado a una fuerte represión por parte de las autoridades, resulta escasamente perceptible que el contexto actual pueda generar una nueva explosión de descontento social, especialmente tomando en cuenta que el país está siendo agredido por sus dos principales enemigos, Israel y EEUU.

Desde hace varios años y especialmente tras la caída del régimen de Saddam Hussein en Irak (2003), EEUU e Israel han intentado por diversos medios acosar a la República Islámica de Irán con la finalidad de propiciar un quiebre de poder en Teherán. La invasión a Irak de 2003 ha sido un ejemplo clave que, infructuosamente para los intereses occidentales e israelíes, más bien lo que ha propiciado una mayor influencia iraní en la política iraquí vía la mayoritaria comunidad chiita en ese país, calculada en un 60% de la población iraquí.

Por otro lado, Washington y Tel Aviv han avivado organizaciones opositoras como el Consejo Nacional de Resistencia de Irán (pro-monárquico aunque también acusado de ser una tapadera del anteriormente mencionado MEK y de otros grupos integristas) así como inéditos grupos armados de carácter secesionista aparentemente afiliados al Ejército de Liberación de Baluchistán, que opera entre Pakistán, Irán y Afganistán.

El contexto regional: ¿puede contar Irán con sus aliados?

Debe igualmente acotarse que el actual enfrentamiento con Irán es el primero que Israel realiza militarmente contra un país de la región desde la guerra de Yom Kippur de 1973. Ya no son Egipto, Siria, Líbano o Jordania; ahora es Irán, un rival de mayor peso militar, geográfico, demográfico (82 millones de habitantes), con importantes recursos naturales (petróleo y gas natural) e industriales y con esferas de influencia regionales (Hizbulá, hutíes del Yemen, el propio Hamás, chiítas de Irak) y otros aliados con capacidad nuclear (Pakistán), sin menoscabar potencias globales (Rusia y China) que han mostrado su solidaridad con Teherán en caso de intervención directa de Israel y EEUU.

Con intermitentes momentos de alianza y rivalidad con Teherán, Turquía también se ha erigido como un actor importante a la hora de condenar la agresión israelí contra Irán, lo cual implica un importante giro geopolítico tomando en cuenta que Turquía es un país miembro de la OTAN.

No obstante, está por ver si movimientos como Hizbulá y Hamás, diezmadas sus cúpulas dirigentes a través de asesinatos selectivos por parte de Israel, tendrán capacidad efectiva para asistir a su aliado iraní a través de ataques directos contra Israel, tal y como han demostrado en anteriores ocasiones. El jefe de Hizbulá, Naim Qassem, anunció este 20 de junio su «apoyo total» a Irán pero resulta una incógnita si el movimiento islamista realizará ataques directos contra Israel desde sus bases en el sur del Líbano.

En este sentido, Israel se enfrenta a un rival de entidad como Irán, capacitado para aguantar el equilibrio militar, y no contra grupos armados y poblaciones civiles como han sido los casos de palestinos, libaneses y sirios. El eje regional iraní, si bien aparentemente distante ante el contexto actual del conflicto, se erige como el único capacitado para contrarrestar ese mito perenne y mediático de la invencibilidad militar israelí.

Independientemente de las razones que le han llevado a atacar Irán, Netanyahu puede volver a enfrentarse al malestar interno vía protestas sociales toda vez los partidos de extrema derecha sionista y la línea dura presentes en el establishment político y militar que apoyan su gobierno podrían recrear fisuras en la coalición gubernamental ante la escasa materialización de los objetivos trazados, en este caso el eventual colapso del régimen iraní

El contexto internacional también se observa fragmentado. La UE, atrapada en la discusión sobre 5% de gasto militar del PIB que exige Washington a cada país miembro de la OTAN, ha mostrado de momento una leve condescendencia a favor de la legítima defensa israelí, en gran medida mediatizada por los acuerdos comerciales y los negocios en la venta de armas.

Otros países árabes como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Siria y Bahréin mantienen distancia ante un conflicto donde pretenden ganar peso geopolítico ante el posible debilitamiento de su rival iraní.

Mediación en medio de misiles

Por otro lado, Trump ha pasado de lanzar amenazas directas de derrocar a Jamenei como medida de presión sobre el programa nuclear iraní (no queda claro quién se levantó primero de la mesa en las conversaciones que se llevaban a cabo en Omán antes del ataque israelí pero diversas fuentes acusan a Washington de torpedear la posibilidad de un acuerdo) a anunciar, tras abandonar súbitamente la Cumbre del G7, un espacio de meditación de dos semanas sobre si decide intervenir militarmente en el conflicto probablemente con la intención de ganar tiempo para su aliado israelí y ver si tiene éxito algún tipo de mediación que implique una tregua.

El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, declaró que Teherán evalúa las opciones diplomáticas una vez Israel suspenda sus ataques. Con ello, la diplomacia iraní intenta arrojar la pelota en el tejado de un Netanyahu más próximo a prolongar la escalada del conflicto, a la espera de la respuesta definitiva de Trump.

En este apartado de la mediación destaca la posición del presidente ruso Vladimir Putin, quien ya ha declarado su intención de ser el artífice de esta posible negociación tras hablar precisamente con Trump y el presidente chino Xi Jinping. Francia, Gran Bretaña y Alemania también manejan escenarios de negociación con Irán tras encuentros informales en Ginebra.

Viendo el contexto sólo Putin y Xi se anuncian como los únicos líderes capacitados para acabar con este enfrentamiento anunciándose como interlocutores para negociar con Irán e Israel una tregua, la misma que podría darse en Ucrania pero ahora bajo las condiciones de Putin. Por otro lado, confiando en su capacidad de mediación ante la posibilidad de observar un desgaste en el conflicto entre Tel Aviv y Teherán, el presidente ruso toma distancia en cuanto a la posibilidad de asistir militarmente a su aliado iraní toda vez observa que la confrontación con Israel podría limitar el suministro iraní de drones Shahed para las tropas rusas en Ucrania.

La promesa de meditación de Trump revela otro factor que confirma el cambio geopolítico que estamos viviendo: EEUU ya no se observa como el único interlocutor capacitado para solucionar conflictos, salvo que esa «solución» se materialice mediante amenazas de intervención militar directa. Incapaz de articular una solución diplomática que hoy sí pueden hacer Rusia y China, EEUU corre el riesgo de convertirse más en el problema que en la solución.

En este escenario, un Netanyahu contrariado por los efectos de su huida hacia adelante contra Irán puede verse igualmente atrapado en un laberinto sin salida, sólo determinado por una fuerza militar que hoy ha encontrado en Irán a un rival de peso. Obsesionado por la caída de Jamenei y del régimen teocrático que a priori se observa sumamente difícil, Netanyahu también corre el riesgo de ver erosionado su poder, propiciando un escenario que anuncie su eventual eclipse y caída política.

 

* Analista de geopolítica y relaciones internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), Magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) Colaborador en think tanks y medios digitales en España, EE UU y América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

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NETANYAHU DESATADO EN SU «HUIDA HACIA ADELANTE»

Roberto Mansilla Blanco*

Mientras Donald Trump está atrapado en el conflicto con el gobernador de California por la aplicación de las leyes antiinmigración, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu aprovechó el contexto para torpedear cualquier posibilidad de negociación entre EEUU e Irán por el programa nuclear vía ataque militar directo, bombardeando las instalaciones militares y nucleares iraníes en Teherán, Natanz y otras ciudades. En estos ataques fue asesinado el jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica (GRI), el general Hossein Salami, así como científicos nucleares y otros altos cargos militares.

Debe destacarse que la GRI constituye un poderoso cuerpo pretoriano compuesto de miles de combatientes así como está provisto de una especie de holding empresarial que tiene en sus manos el control del programa nuclear iraní pero también la operatividad de milicias de combate con enorme experiencia como las al Quds y la Basij. Por tanto, el GRI es un objetivo estratégico para Israel. Con ello, Netanyahu busca desarticular la cúpula militar y científica iraní que tenga capacidad de influencia sobre las negociaciones del programa nuclear.

Para Netanyahu, la escalada del conflicto en Oriente Medio le permite desviar y neutralizar momentáneamente la atención mundial sobre los crímenes contra la humanidad que está cometiendo contra la población palestina en Gaza. Pero también debe observarse con atención el plano interno ante las recientes protestas ciudadanas en Israel por el deterioro de la imagen internacional del país así como por el hecho de que Hamás, lejos de estar eliminado, aún tiene en su poder a decenas de rehenes israelíes.

A su vez Trump, en un alarde de «cortina de humo», instó a Netanyahu a no atacar Irán (lo cual revela claramente que conocía de antemano este ataque), el ataque israelí desacredita a priori la autoridad del mandatario estadounidense. Más allá de la retórica, es escasamente probable que Washington tome medidas punitivas contra Israel. Más bien, las declaraciones de Trump tras el cruce de bombardeos entre Israel e Irán parecen presagiar otras variables. Las negociaciones entre EEUU e Irán sobre el programa nuclear que se estaban llevando a cabo en Omán se encontraban levemente paralizadas, con Teherán incluso a punto de abandonar las negociaciones acusando a Washington de presuntos engaños. Por tanto, Trump podría dejar entrever que el ataque israelí supone una medida de presión contra Teherán. Trump llegó incluso a amenazar a Irán de que si no volvía a las negociaciones, la respuesta militar israelí sería devastadora.

Netanyahu sabe que Trump terminará asistiendo a Israel en caso de ataque iraní toda vez el presidente estadounidense busca momentáneamente mantener distancia sobre la escalada de conflicto en Oriente Próximo, favoreciendo así los intereses de su aliado Netanyahu y a la espera de las reacciones de actores regionales como Turquía y Arabia Saudita y de otros con influencia regional como Rusia y China.

De la misma forma que, previo al ataque israelí, Washington instó a su personal diplomático y civil a abandonar Oriente Medio, fuentes informativas señalan que EEUU mueve efectivos militares en la zona para defender a Israel ante una posible escalada de gran nivel por parte de Irán. Por otro lado, Teherán denuncia una fuga radiactiva en la central nuclear de Natanz, producto del ataque israelí.

Bajo el argumento de un ataque preventivo para garantizar su seguridad, Netanyahu busca manipular a la opinión pública con la narrativa sobre la “supervivencia israelí” y el peligro del “holocausto nuclear iraní” atacando a su principal enemigo y rival regional, Irán, e incluso instando a la población iraní a levantarse contra el régimen de los ayatolás. Esa misma narrativa de “supervivencia” y “seguridad preventiva” ya fue utilizada por Netanyahu para justificar la invasión de Gaza. Con ello, Netanyahu busca fomentar la unidad nacional israelí en un momento político donde algunos sectores de la sociedad comienzan a dudar sobre la efectividad de la guerra en Gaza.

No obstante, la realidad de Netanyahu y de sus aliados del ala dura ultranacionalista se concentran en sus ambiciones de recrear el proyecto mesiánico del “Gran Israel”, transmitiendo ese imaginario a la población israelí cada vez más encorada hacia posiciones nacionalistas extremas y de la necesidad de profundizar la institucionalización del militarismo en la vida cotidiana.

Resta por ver cuál será la respuesta iraní a gran escala militar que, hasta los momentos, ha llevado a cabo ataques con drones y misiles balísticos contra ciudades israelíes incluso desde portaaviones. A pesar de la pérdida geopolítica que supuso la caída del régimen sirio de Bashar al Asad en diciembre pasado, las esferas de influencia regionales de Teherán siguen siendo relevantes. Como cuna del mundo chiíta, Irán posee influencia en esas comunidades en Siria, Líbano, Irak, Bahrein, aliados como los movimientos islamistas Hizbulá y Hamás y de la comunidad hutí en Yemen, que ya ha mostrado su eficacia y capacidad de combate atacando objetivos israelíes.

Debe igualmente atenderse el papel que tendrán las grandes potencias, EEUU, China e Rusia, particularmente a la hora de fortalecer a sus aliados, incluso por la vía militar, o por el contrario de movilizar su capacidad para intentar neutralizar la posibilidad de escalada de la cada vez más guerra abierta entre Israel e Irán.

Hasta los momentos, Moscú y Beijing (aliados iraníes) han mantenido un prudente silencio. Trump se ha alineado con Netanyahu. Así como Arabia Saudita, la única reacción dura contra Netanyahu vino por parte del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, otros de los grandes rivales geopolíticos israelíes, quien acusó a Israel de “desestabilizar Oriente Medio«. En otro ejercicio de retórica simbólica, Corea del Norte afirmó su ayuda a Irán; una cooperación que se prevé será más bien moral aunque existen conexiones tecnológicas en materia de conocimiento nuclear.

Particularmente importante será observar la reacción rusa. El Kremlin firmó con Irán en diciembre pasado un acuerdo estratégico defensivo por 20 años. Moscú instará a frenar la escalada del conflicto pero difícilmente asistirá militarmente a su aliado iraní (salvo probablemente si EEUU decide intervenir directamente a favor de Israel atacando a Irán) tomando en cuenta que Rusia está inmersa en la ofensiva sobre la estratégica ciudad ucraniana de Járkov. Debe destacarse que Teherán ha asistido a Moscú con drones en su esfuerzo bélico en Ucrania.

Toda vez la guerra entre Israel e Irán está provocando el consecuente terremoto bursátil y el aumento de los precios del petróleo, Netanyahu confirma su convicción de provocar una guerra a gran escala para reconfigurar a su favor un nuevo mapa geopolítico de Oriente Próximo, lo cual inflama aún más el delicado panorama en Asia Occidental, donde dos potencias nucleares como India y Pakistán estuvieron a punto de ir a la guerra por las reclamaciones soberanistas en Cachemira sin menoscarbar las permanentes tensiones sino-occidentales por Taiwán.

La “huida hacia adelante” de Netanyahu puede tener igualmente claves en política interna antes las presiones del “ala dura” y de los “halcones” dentro de su partido, sus aliados parlamentarios de la extrema derecha sionista y de las Fuerzas Armadas, de atacar a su principal enemigo convencidos de que la impunidad israelí, auspiciada por EEUU e incluso Europa, no tiene límites ni reparos.

Un día antes del ataque a Irán, Netanyahu superó por la mínima una moción de confianza en el Parlamento israelí que habría abocado a su disolución y a una nueva convocatoria electoral. No obstante, está por ver si el enfrentamiento con Irán le reporte a Netanyahu algún tipo de costo político a nivel interno, especialmente a la hora de medir la magnitud de la respuesta militar iraní y de que los objetivos israelíes se atasquen.

Tampoco parece probable que, a pesar de las insinuaciones de Netanyahu pidiendo a los iraníes una revolución popular contra los ayatolás, el ataque israelí implique un cambio de poder en Teherán. Por el contrario, el régimen iraní, provisto de una paciencia estratégica, hará uso de la retórica nacionalista para unificar a los iraníes ante la agresión israelí.

El conflicto abierto entre Israel e Irán entra ahora en la fase de lo imprevisible. No sabemos si estamos ante un intercambio táctico de golpes que lleve a una tácita tregua o si, por el contrario, la escalada se convierta en un conflicto bélico que romperá en pedazos la geopolítica de Oriente Próximo y del Asia Occidental. Un diagnóstico que, por lo visto, no parece preocupar a Netanyahu ni a su aliado Trump.

 

* Analista de geopolítica y relaciones internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), Magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) Colaborador en think tanks y medios digitales en España, EE UU y América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

 

Artículo publicado en gallego en Novas do Eixo Atlántico https://www.novasdoeixoatlantico.com/un-netanyahu-desatado-roberto-mansilla-blanco/

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ALGUNAS DISGRESIONES SOBRE HECHOS ACTUALES Y ANTERIORES

LES*

En la historia del mundo conocida la sucesión de sacrificios humanos es larga, originándose habitualmente por problemas de carácter religioso, económico, territorial, supervivencia o simplemente por miedo u odio a lo distinto.

Son tantos…

Individuales y grupales que se ha perdido intencionalmente la cuenta. Y, solo se tienen presentes aquellos de los que han quedado registros porque hubo quienes se encargaron de tomarlos.

Solo para hacer algunas menciones, tenemos la matanza de los cátaros (por razones religiosas y pero también económicas), el llamado Holocausto Armenio, la muerte por hambre de millones de rusos por el georgiano Josef Stalin, y también el llamado Holocausto de Auschwitz pero, reitero, no son los únicos.

Debemos aclarar que aplicamos la interpretación popular periodística de masacre que se atribuye a holocausto, aunque en verdad significa una ofrenda de sangre efectuada a una entidad por medio del fuego.

Ahora, vivimos la disgregación de nuestro país, incluido el Holocausto Argentino donde se sacrifica a los jubilados y desposeídos, lejos estos del soporte del Estado que sin bien antes tuvo fallas hoy está totalmente ausente.

Fueron y son efectuados por grupos que les otorgan un valor simbólico y religioso, los cuales no se deben interpretar buscando signos de lógica o sentido común sino apoyos en creencias irracionales fanáticas con una sustentación en lo que consideran «su realidad» solventada por cuestiones ritualísticas, raciales, religiosas donde la ofrenda del sacrificio de sangre (de los otros) busca obtener favores y protección de la entidad enfocada.

Supuestas comunicaciones con sus, dioses, seres del más allá, razas extraterrestres, etc., son mensajes obligantes a ejecutar conductas represivas y destructivas sobre congéneres o animales que fueron olvidados o descartados de la gracia por ser de calidad inferior a los sacrificadores según su interpretación.

Tales sacrificios se fundamentan en la ofrenda de sangre de las víctimas para alimentar a la entidad apuntada como obligación de quienes están a su servicio y bajo su buscada «protección».

En América el exterminio de los habitantes originarios por parte de los anglosajones adquirió rasgos destacados sobre otros genocidios cometidos, siendo encubiertos por la escasa comunicación y por fuertes campañas de distracción y desvío de la opinión o por la presunta obligación de instaurar la palabra de Dios entre aquellos que muchas veces eran interpretados como entes sin alma.

¿Cuánto hubo de operación, inducción y manipulación en estas acciones que llevaban por supuesto, también, un fundamento en la apropiación del espacio territorial, cultural y otras variables largas de enumerar?

La llamada Gripe Española (Gripe de Kansas, originada en USA) que fue propalada por los soldados estadounidenses enviados a Europa y de la que fueron culpados los españoles. ¿Hubo intencionalidad ritual? El sentido común indicaría que no pero, observando a fondo las características de los fudamentalistas del poder material y religioso racial la respuesta es distinta. Pero, no es ni por poco el único caso…

Por ejemplo, una táctica político militar muy aplicada desde antiguo y de la que tenemos referencias ciertas desde antes del medioevo era que para conquistar un territorio deseado y dominar a su población rebelde y opuesta a los intereses actuantes, primero se infectaba a la población como en el caso de la llamada peste negra que se llevó hasta el 50% de los habitantes de Europa, también se acentuaba el caos económico producto de malas cosechas o escondiendo el alimento , haciendo subir los precios para que se generara el descontento y los levantamientos contra el orden establecido que se buscaba diluir.

Uno de los motivos del levantamiento popular durante la revolución francesa fue el acaparamiento de la harina para fabricar pan. (¿Crisis climática, aprovechamiento de situaciones o creación de las mismas? Todo…)

Generado el caos y la división se lograban fuertes posibilidades de éxito con esfuerzos e inversiones pecuniarias mucho menores a las que se hubieran aplicado para doblegar una nación unida ante una guerra por invasión sin esta previa preparación.

También, el método ha sido comprar, adoctrinar y someter a aquellos dirigentes del dominio del atacado y atraerlos hacia eL propio bando. Otra, es una forma de despertar una de las fuerzas más virulenta que existen sino la más poderosa dentro del entramado social que es el odio, el resentimiento, que lleva a muchos a levantarse en protesta y rebeldía desde el interés personal, por falta de solidaridad, conciencia social, y afirmándose en su ignorancia de los valores colectivos por un impulso emocionalmente negativo que se espera rinda frutos materiales sin otro objetivo que calmar frustraciones y desequilibrios internos, descargando energías de agresión con el que presumen culpable, que es el más cercano o a quien mejor visibilizan pero casi nunca es el verdadero responsable, porque este sabe bien guardarse. Esa es la clave: Ocultarse… el actuar desde las sombras.

Hoy, los grupos de poder reales, sin principios, valores religión, ni patria solo nucleados por el objetivo común de sostenerse como actores preponderantes desarrollan en su apoyo equipos especializados en generar caos.

El poder Imperial Occidental posee solamente en Estados Unidos 16 organizaciones de control de situaciones para atención interior y exterior.

Ahora, el golpe blando, la guerrilla, la dominación cultural por los medios de comunicación masivos siempre tendientes a desviar o focalizar la atención, a socavar la interpretación acertada de la verdadera situación sumados a un desde siempre manejo tendencioso de la llamada «educación» generan multitudes esclavas, sumisas, que se presumen libres porque se les convence que lo son, llevando esto a una pérdida de identidad, memoria, valores, quedando la verdadera información en manos de unos pocos. Y esta información fidedigna no se comparte: el conocimiento es poder…, pero podemos agregar que la ignorancia es ceguera.

Y para quien no está preparado para asumir realidades desconocidas que causan temor, la ceguera también, a veces, se convierte en un método de autoprotección…

No quiero saber. En realidad no quiero saber porque no puedo soportar el darme cuenta que estoy siendo engañado, manipulado y no dispongo de preparación adecuada ni equilibrio emocional suficiente para controlarme y no quiero caer en depresión. Protección egoica por retraimiento.

El rebaño se autoprotege con la ceguera y los pastores inductores se aprovechan de ella para lograr sus fines…

Para estas acciones en América Latina se trabaja en el sostenimiento de un sistema colonial de dominación sustentado en grupos supuestamente liberales que no lo son y si empleados vasallos del poder de turno a cambio de su confort y bienestar.

Este método desarrollado intensamente por los anglosajones los llevó a la creación y sostén de su imperio de sometimiento y vasallaje de los desfavorecidos que estaban a su alcance.

Hay que observar cómo se apropiaron de América Latina, es decir de las provincias de ultramar españolas, fragmentándolas cuando después de muchas luchas no pudieron doblegar totalmente en batalla al Imperio español, así que se usaron esos métodos vigentes aún hoy. A saber, el de fascinar económicamente a los criollos ambiciosos (codicia) para que se levantaran contra España y a la creación de numerosas republiquetas dispersas donde antes había un centro organizado y dentro de las cuales estos se constituyeron en una quinta columna.

El denominado plan (del general de escocés) Maitland (San Martín) no fue una creación absoluta anglosajona, en realidad se fundó en la provista informacional que hicieron por venganza contra Roma y España (denuncia contra ellos del Conde de Florida Blanca) los jesuitas tras su expulsión de América. Ellos eran los que disponían de la mejor información y cartografía sobre un territorio que habían caminado y trabajado intensamente.

¿Fue verdaderamente un desquite de los jesuitas contra Roma y su brazo católico, España, tras su expulsión de varios países europeos y especialmente de las provincias de ultramar españolas?

Tras la expulsión, poco después, un profesor universitario llamado Alan Wheispaut, formado bajo el patrocinio jesuita fundó a los Illuminati, que tanto dan que hablar hoy… organismo que actuó en contra de los intereses romanos.

Estos se entremezclaron con los masones en sus logias y en muchos casos llegaron a influirlas generándose bajo su acción la creación del llamado Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Totalmente factible. Observando los hechos desde una óptica más amplia se sacan conclusiones que la historiografía oficial no asume sino parcialmente.

Todo fue muy bien sostenido y enmascarado con acciones diplomáticas, culturales y más… perfectamente afiatadas. También, más tarde entre varios más, uno de los factores para la invasión cultural de América Latina durante el siglo XX fue el fútbol con el que se adormeció a las masas, llevándolas a ocuparse de cuestiones que las alejaban de la incipiente conciencia política a desarrollar sobre temas prioritarios, mientras los políticos criollos por intereses personales respondían a directivas de la influencia anglosajona.

Pero no fue el único factor, hubo varios más desde otros deportes, también desde la educación y los foros universitarios. Por supuesto, Hollywood, el teatro y la literatura hicieron lo suyo.

Hoy, con métodos más refinados y sostenidos también por los medios masivos de adoctrinamiento y difusión informativa la colonización es total.

El ciego, el ignorante, que nunca se reconocen como tales y sin embargo desean opinar, demostrar que saben sobre la realidad ante los que consideran sus pares (ciegos explicando los colores a otros ciegos) repiten sin analizar y reelaboran en base a la información falaz que consume en esos medios. Jugada perfecta.

La base de sustentación está en una presunta «educación formativa» que es solo deformación engañosa saturada de primados negativos.

Todo aquel que desee romper la cadena es rechazado, así como el rebaño de ovejas blancas rechaza a la oveja negra, si es distinto, seguramente es peligroso.

Este es el desafío a enfrentar: la toma de conciencia. Que jamás es para muchos sino para unos pocos por las características propias del rebaño implicando para los más lúcidos un esfuerzo considerable que no todos están capacitados para hacer.

Y esta es la tarea obligatoria, la protección del rebaño ciego que ciertos grupos satanistas ansían ofrecer en sacrificio ritual a la entidad que adoran.

* Periodista. Argentina.

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