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CAMUFLAGE

Iris Speroni (gab: https://gab.com/Iris_Speroni)*

No es más que una pobre e inepta excusa para justificar la intervención de los mercados.

 

El día jueves el gobierno presentó como propio un proyecto de ley del Consejo Agroindustrial Argentino.

Tanto Telam como Página 12 cubrieron el evento con palabras elogiosas.

Página 12

“La iniciativa apunta a beneficiar a la producción agropecuaria y agroindustrial de las 24 cadenas de valor del país. Y busca generar divisas y nuevos puestos de trabajo”.

TELAM

“El presidente Alberto Fernández presentó este jueves el proyecto de ley que crea el Régimen de Fomento al Desarrollo Agroindustrial, una iniciativa que apunta a consolidar el desarrollo de la cadena sectorial a partir de la promoción de nuevas inversiones, la creación de 700.000 nuevos puestos de trabajo hasta 2030 y la incorporación de tecnologías de última generación a partir de una serie de beneficios fiscales e incentivos productivos”.

Casa Rosada

“EN VIVO | El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner presentan el proyecto de ley de ‘Fomento al Desarrollo Agroindustrial’  “.

Mejoras impositivas

Amortización acelerada de inversiones para el impuesto a las ganancias. Favorece a las grandes empresas que elaboran los productos agropecuarios (frigoríficos, molinos, aceiteras, usinas lácteas) las cuales cuentan con inversiones de capital de magnitud.

Agrofy News

“Amortización acelerada en 3 años, en lugar de 10 años o más de acuerdo al tipo de inversión en cada sector del agro”…contempla la devolución de IVA en tres cuotas…Esta iniciativa alcanza a plantas frigoríficas, acopios, usinas lácteas, plantas de balanceado, planta de tratamiento de frutas, entre otras producciones».

«Para alcanzar el beneficio habrá una Ventanilla Única Digital y allí deberán inscribirse los interesados en acceder a los beneficios de la presente ley. Sin embargo, deberán cumplir con los requisitos como volumen de ventas, de exportaciones, inversiones, entre otras”.

La negrita me pertenece.

Aun cuando se pueda amortizar aceleradamente, con una inflación del 50% ¿En un año, cuánto valdrá a precio histórico un tercio de la máquina? Engañapichanga.

Esto más allá de que: a) no debería haber IVA a las inversiones, b) la amortización (p/ IIGG) debería ser 100% al año de compra, como en EEUU.

Demás está decir que ningún productor ni ninguna pyme pueden hacer frente al fárrago de requisitos que impone la insaciable “Ventanilla Única Digital”. Esto sólo sirve a los grandes.

IVA INVERSIONES. “Devolución con condiciones especiales”. Nuevamente, una serie de requisitos tal que tendrán la misma suerte que los reintegros de derechos de exportación, también prometidos por el Ministro Domínguez. Que fueron devueltos, poco, tarde o nunca o, como sucedió al principio del gobierno de Fernández, embolsados por las aceiteras.

Semillas

Esto es sencillamente fantástico. Tuve que leerlo varias veces para convencerme.

Agrofy

“Certificado de crédito fiscal intransferible, hasta el 50 % de los gastos y erogaciones deducibles del Impuesto a las Ganancias correspondientes a adquisiciones de fertilizantes orgánicos e inorgánicos, insumos y fertilizantes e insumos biológicos, semillas autógamas, forrajeras y hortícolas, debidamente identificadas y fiscalizadas”.

Fíjense que Página 12 habla de “semillas…de producción nacional”.

Según este proyecto los contribuyentes favoreceremos el negocio de las semilleras internacionales como Bayer o Syngenta. Actualmente, el Estado le da al productor un dólar del 50% al 33% del valor real, por lo que éste ha decidido reducir las inversiones en semilla y agroquímicos (fertilizantes, agroquímicos). El gobierno con el objeto de que su política cambiaria y aduanera no perjudique a las empresas multinacionales inventa estos paliativos. Es hacerle el traje a Quasimodo.

La solución no es lo que propone ni el gobierno ni los proveedores. La solución es pagar el precio pleno a quien trabaja. Dólar único no manipulado; eliminación de los derechos de exportación.

Respecto a la semilla y los royalties: hemos puesto fortunas en el INTA por décadas. Tal vez más dinero que el que gastó Monsanto, Bayer, Nidera, Syngenta en Investigación y Desarrollo. ¿Dónde están nuestras patentes? ¿Por qué nuestros científicos no patentaron las semillas cuya investigación pagamos todos?

Hacienda – Incentivos a la Faena

Retrasar el momento de pago de ganancias si el animal supera un determinado peso (400 kg vivo o 225 kg res con hueso en gancho).

Pagar ganancias cuando se cobra el producto es lo correcto. En contra de las excepciones; debería ser así para todas las empresas del país. Dicho esto, esta medida tiene tufillo a favor de los feedlots; una constante kirchnerista.

Fondos Comunes de Inversión y Fideicomisos

Pago de ganancias al momento de distribución de utilidades.

Totalmente en contra. La ley debe ser pareja para todos. Si es al momento de distribuir dividendos, debería ser para todas las empresas, no sólo para algunas. La igualdad ante la ley es un baluarte constitucional.

Me pregunto cuántos políticos tienen intereses en fideicomisos ganaderos o de siembra para que evalúen considerar este disparate.

Envoltorio

El papel celofán con lo que se envuelve este caballo de Troya lo definió muy bien Página 12: nuevos 70.000 de trabajo, exportaciones por US$ 100.000 millones y, en un ataque de paroxismo y desconexión con la realidad, Domínguez auguró 200 MM de tn.

Siempre que las grandes empresas solicitan exenciones o preferencias impositivas, a cambio prometen puestos de trabajo y, para convencer a los políticos, dólares de exportación. Las divisas son la droga de preferencia de los políticos. Necesitan muchas y baratas para poder convertir de pesos a dólares su canuto. Ahora que los compran a mitad de precio, están de parabienes.

Políticos argentinos festejan comprar dólares a $ 98 el viernes 01 de octubre de 2021.

Todo lo que pide el Consejo Agroindustrial Argentino lo adelantó De Mendiguren hace unos meses atrás por la Televisión Pública. Por supuesto nada de esto servirá para los objetivos enunciados porque no existe cadena de causa y efecto entre los privilegios que contempla el proyecto de ley y las promesas efectuadas.

Ministro Domínguez

Como si esto fuera poco, Domínguez, en su incansable intento de enemistarse con los productores, sostuvo que la carne, el trigo y el maíz son “bienes culturales”. No es más que una pobre e inepta excusa para justificar la intervención de los mercados de esos tres productos. No es su primera vez. Ya hizo pingües negocios con los ROEs de trigo y maíz en su actuación anterior. Domínguez es el autor de nefastas iniciativas como  “Maíz Plus” y “Trigo Plus”; “Programa Estratégico Agropecuario”, a la vez que llenaba de personas no idóneas el Ministerio de Agricultura y el INTA.

Productores Agropecuarios

Nada de lo que postula este proyecto de ley servirá a los productores argentinos. Podrá serle útil a Bayer. Tal vez, y no es seguro. Pero no al productor. Tampoco a las provincias. Esto último lo aclaro porque el gobierno le dirá a gobernadores y senadores que esto llevará rentabilidad, trabajo y prosperidad a sus pagos. Nada de eso sucederá, simplemente porque el efecto de las medidas no aumenta la inversión, ni la producción, ni el trabajo bien remunerado.

Lo que los productores necesitan es sencillo:

  • Que los dólares se paguen a valor libre o mejor aún, en dólares físicos. Que el trader venda en dólares al exterior y le pague a acopios o productores individuales en dólares. Mejor aún, que el 100% de las transacciones pase por alguna de las bolsas de cereales del país, preferentemente en dólares.
  • Que se eliminen los derechos de exportación.
  • Que se elimine el impuesto interno a los combustibles.
  • Que se elimine IVA a todo forraje, combustible, alimento o servicio público.
  • Que se eliminen todos los adelantos impositivos.
  • Que se reinstale el ajuste por inflación. 
  • Que se arreglen los caminos rurales con el dinero que se cobra para caminos rurales.
  • Que haya servicio médico, policial y docente en las zonas rurales. 

Entonces sí podemos empezar a hablar de cuotas de amortización de capital en los balances fiscales y de distribución de dividendos.

Efectos colaterales de la confiscación del 70% de venta de los productos por parte del estado: los bajos salarios de los trabajadores. Un peón en una granja de cerdos en EEUU gana alrededor de 41 mil dólares anuales. Un trabajador de un rancho ganadero (vacuno) entre 30 y 35 mil dólares anuales. Eso sucede porque los productores cobran el precio pleno por su producto y porque los impuestos son la cuarta parte de los nuestros, con lo que pueden pagar mejores sueldos.

En Argentina pierde el productor y el trabajador mientras se benefician los funcionarios y quedan más o menos incólumes las empresas proveedoras (semillas y agroquímicos, en su mayoría extranjeras) y las de elaboración y comercialización.

Propuesta

No avalar la ley. Explicar con honestidad y sin miedos por qué y a quién favorece. 

Éste es un gobierno multinacional friendly. En el discurso inaugural Fernández aclaró que favorecería a las mineras, a las petroleras y que la cuenta la pagaría el productor. No olvidemos que un 20% del comercio internacional de granos y oleaginosas está en manos del gobierno chino, gran amigo de Fernández y Fernández.

No es tiempo para sentarse a conversar. Hay que apretar los dientes y esperar el resultado de las elecciones de noviembre. Ir a la justicia con cada ilegalidad como la intervención de los mercados de carne, trigo y maíz. Y recordar que el Infierno guarda un lugar especial para los traidores.

Esto es a degüello, muchachos.

Cualquier otra cosa es perder el tiempo y el buen nombre.


«Camuflage» interpretado por Julio Sosa

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Artículo publicado originalmente el 02/10/2021 en Restaurar, http://restaurarg.blogspot.com/2021/10/camuflage.html

SUELDO MEDIO DE 1.500 DÓLARES

Iris Speroni (gab: https://gab.com/Iris_Speroni)

El objetivo de la nueva economía argentina deberá ser el pleno empleo.

Hace 10 años que la economía argentina no crece.

Hace 40 años, desde que perdimos la Guerra del Atlántico Sur, que estamos atrapados en un modelo de país que sólo produce pobreza, retraso, desocupación, tristeza.

No es casual.

Hubo un plan desde los diferentes gobiernos de desindustrializar al país y eliminar o deteriorar la infraestructura que nos fortalece. Los interventores que ofician de gobernantes aplicaron un plan general de debilitación. Y lo aplicaron en todos los frentes. En el escenario internacional, al bajar el perfil desafiante de nuestro país que sostuvimos desde la segunda presidencia de Roca hasta 1982; al someternos a Brasil, al destruir las industrias, la educación, la salud, la paz social; y toda posibilidad de progreso. ¿El último caso? El ataque sobre las posibilidades de exportación de software. Argentina invirtió millones en la educación de programadores, desde la década del ‘50 a hoy. Finalmente, en el siglo XXI, Argentina comenzó a vender al exterior sus desarrollos de software. Nuestros creativos y dúctiles profesionales aprovecharon una ventana. Rápidamente, los argentinos ofrecieron sus productos y lograron colocarlos. Lamentablemente, hace 10 años que el tipo de cambio está atrasado. Hoy el BCRA paga 95 pesos lo que vale 178 y se queda con la diferencia. Si las empresas de software cobraran sus dólares cuando exportan, podrían pagarle y bien a su personal calificado. A 95 pesos es imposible. Así el gobierno destruye una actividad que podría ser floreciente.

Trabajo

Ya sabemos qué ofrece la socialdemocracia en cualquiera de sus formas: frente de todos, frente para la victoria, juntos por el cambio, cambiemos, Massa con su avenida del medio, todos ellos. Es una única oferta de desindustrialización, subordinación a Brasil, pobreza, dádivas del gobierno de turno en forma de planes sociales, desocupación, desmoralización de la población, enfermedad, ignorancia. Mientras, nos distraen con frivolidades que importan de la ONU, Davos, Unión Europea, las universidades yanquis o Suecia. Ya los conocemos.

El tema no son ellos, los actuales gobernantes. Sabemos que no tienen nada que ofrecernos. Porque no saben qué hacer y tampoco les importa. Sólo quieren robar. Pero si quisieran mejorar la situación, no podrían. Porque no conocen el país, no tienen herramientas para dar un timonazo, no querrían tomarse las molestias que eso implica. Peor aún, no están dispuestos a pelearse con sus mandantes. Para cambiar el rumbo y comenzar a crecer y generar trabajo hay que pelearse con quienes los pusieron en los lugares donde están. No lo van a hacer. Nunca.

Por lo tanto, nos tendremos que ocupar nosotros. Por lo pronto, sabemos que no impondremos la agenda 2030. Ya es algo. Pero lo más importante es explicarle a la población qué significa dejar de confiar en quienes gobernaron los últimos años y darle un voto a quien propone un plan estratégico de crecimiento nacional. ¿Significará esfuerzo y pasar más hambre que ahora? ¿O se vislumbra un futuro mejor?

Por lo tanto creo que hay que ser concreto.

El objetivo de la nueva economía argentina deberá ser el pleno empleo (para la totalidad de las personas adultas que deseen trabajar). Desocupación cero[1]. Salario medio de US$ 1.500 mensuales[2], con un salario mínimo de US$ 900 a US$ 1.000. Que el 80% de la población gane entre el mínimo y US$ 2.500 mensuales.

Así que vamos de nuevo. Queremos un gobierno que genere las condiciones para que haya pleno empleo, que éste sea 100% formal y que la competencia por contratar personas lleve el sueldo promedio a US$ 1500.-

Estos ingresos de los asalariados repercutirán en el comercio por un aumento de demanda de bienes y servicios y entraremos así en un ciclo virtuoso. 

Medidas para llegar al objetivo

Eso no sucederá espontáneamente. Por lo pronto hay que remover las trabas actualmente instaladas por los gobernantes que tienen por objeto que no haya pleno empleo. Tener una masa de desocupados es muy útil para los políticos. Debilita a los sindicatos. Somete con miedo a los trabajadores. Genera una masa de cientos de miles de personas que dependen del cheque estatal para vivir.

Lo primero que hay que hacer es estimular a las exportaciones argentinas. Ése es el único motor posible de la economía hoy. Se logra con un tipo de cambio competitivo, la eliminación o sustancial reducción de los derechos de exportación, eliminación de todo impuesto a la energía y combustible como medidas inmediatas. Eliminación de trabas burocráticas en Aduana y SENASA.

A mediano plazo: inversión en infraestructura que permita una caída de los costos de los fletes. Reconstruir los FFCC tanto para cargas como para personas, generar las condiciones para la existencia de flota fluvial y marítima privada, reabrir nuestros astilleros.

Esto, en cuanto a las exportaciones.

En cuanto al mercado de trabajo. Eliminar los impuestos al trabajo, tanto los descuentos al trabajador como las contribuciones patronales. El costo de salud debe ser solventado por el Ministerio de Salud (más allá de que los sindicatos continúen con su administración de las obras sociales sindicales). El costo del PAMI debe recaer sobre la espalda del Estado Nacional, no sobre los trabajadores o empleadores. Eliminar todo otro cargo excepto la jubilación (que deberá tener alícuotas inferiores a las actuales). Eliminar el impuesto a las ganancias sobre el salario porque el salario no es ganancia.

El otro punto son los juicios laborales. Desactivar en su totalidad la industria del juicio.

Por lo tanto, con un aumento de la actividad económica, la reducción de los impedimentos para la contratación de gente, y un aumento del salario de bolsillo al eliminar las deducciones, crecerá el empleo formal y el salario medio.

La Conquista del Desierto

La población está concentrada en Buenos Aires y su cordón suburbano, más algunas pocas ciudades más: La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, Rosario, Córdoba. Aún en provincias como Neuquén, la mitad de la población se condensa en su capital.

Las personas van a donde puedan ganarse la vida. No hay misterio ahí. El desafío ahora es generar condiciones para vivir en pequeños pueblos o en el campo.

Esto requerirá: en primer lugar inversión en infraestructura (que requiere trabajo) para que sea atractivo vivir en esas localidades. En resumen: civilización. Red de fibra óptica, red ferroviaria, electricidad ya sea de red o autogenerada, frigorífico, usina láctea. Inversión pública: escuela, centro médico, comisaría, juez de paz, sucursal Banco Nación.

Los otros puntos son: a) conectividad; de tal forma de permitir el trabajo a distancia en el interior del país; b) forestación. Reservar que un porcentaje de la tierra de riego que incorporemos a la economía nacional sea dedicada a la forestación. Y no la porquería que plantan los chilenos, que se incendia cada dos por tres, sino árboles nobles. Árboles que serán fortunas dentro de tres generaciones porque nadie en el mundo tendrá cedros o robles. Eso podrá (o no) recibir subsidios de la ONU a través del BM. c) producción artesanal o de alto precio por hectárea; insume mano de obra, es contracíclica de los grandes cultivos, genera ingresos.

Nuevos Trabajos

Además de modificar la educación tradicional, sobre lo que ya se ha escrito largo y tendido (colegios industriales, peritos mercantiles, programación de sistemas, volver al magisterio para formar maestros de escuela primaria), hay que reabrir escuelas de oficios. Tanto para los adolescentes (primaria más escuela de oficios de dos años), como para adultos (tres o seis meses, según el caso).

Propuestas:

  • plomería.
  • electricista
  • albañilería.
  • techista/tejista.
  • colocador de durlock.
  • pintor.
  • colocador de alfombras/azulejos/pisos.
  • conductor de vehículos utilitarios.
  • colchonero[3]
  • confección de indumentaria.
  • zapatero.
  • mecánico.
  • marinero raso/pesca.
  • constructor de hornos de barro.
  • soldador.
  • maestros queseros/pasteleros/panaderos/pizzeros/choricero.
  • carpintero, colocador de aberturas en obra.
  • colocador de fibra óptica.
  • acuicultura.
  • cría de animales pequeños de corral.
  • huerta/frutas.
  • jardinería.
  • alambrador.
  • herrero.

Imaginen la cantidad de trabajadores especializados se necesitan para rehabilitar o construir de cero miles de viviendas para recolocar a la mitad de la población. Y la infinidad de edificios públicos que hay que construir y mantener.

A estos oficios se agregan los que imparten las empresas, como el FFCC, que requiere de muy diferentes calificaciones, las imprentas, los prestadores de servicios públicos, o cualquier empresa industrial que debe instruir a sus ingresantes. Años atrás, gran parte de estos oficios, se aprendían en las escuelas de suboficiales de las Fuerzas Armadas. O tempora, o mores!

En resumen: pleno empleo, buenos salarios y volver a ser felices.

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Notas

[1] En economía se denomina desocupación cero a la ocupación friccional, que ronda el 1%. Es la cantidad de desocupados que hay entre que se van de un trabajo y entran a otro. Cuando yo era chica, en los ‘70, todos los negocios del Once tenían un cartelito “se busca empleado”. Ni siquiera se publicaban avisos en el diario porque era un costo para que casi no se presentara nadie. Otras épocas. Esa misma situación la vi en NY durante el gobierno de Clinton. Para el que vende su trabajo, son tiempos felices.

[2] Son $ 167.000 mensuales de salario promedio. Piensen lo que serían los restaurants, los concesionarias de automóvil, las ventas de vaqueros y zapatos con un sueldo medio de esos montos. No es tan delirante. El sueldo medio durante el gobierno de Menem llegó a US$ 868, que si le agregamos la inflación en dólares, es más o menos US$ 1.400 de hoy.

[3] Cuando yo era chica los colchones eran de lana cardada, el exterior de cotín, todo cosido con hilos fuertes. Periódicamente venía “el colchonero” con una máquina de madera y hierros a la que yo llamo cardadora, pero tal vez tenga otro nombre. Pasaba toda la lana, eliminaba la sucia, agregaba nueva y con tela flamante, hacía todo de cero.

Son colchones infinitamente superiores a los que utiliza la mayoría de la población hoy, de goma pluma finita, la cual es inflamable y no facilita un buen descanso.

Por otro lado, en los últimos años se multiplicó la cría de ovinos en la pampa húmeda. A diferencia de los lanares patagónicos que se crían por su lana y obtienen excelentes precios internacionales, nuestros animales pampeanos tienen destino de frigorífico. Según algunos criadores, la lana es un problema. Les pagan poco y a veces hasta la dan gratis a cambio de que les esquilen las ovejas.

Así que se me ocurrió la idea, no sé cuán razonable es, de que esa lana se puede usar para hacer colchones. Enseñar el oficio. El costo del cotín y de la lana en vellón no es caro. Por lo que las personas más humildes pueden tener un colchón de primera calidad por poca plata. Y es un oficio altamente superior a, por ejemplo, cartonero; si bien todo trabajo es digno. Tal vez, las asociaciones de criadores de ovejas puedan explorar esta idea y financiar la capacitación de estas personas. O los fabricantes de tela cotín. Se pueden buscar créditos (provinciales, por ejemplo) para que los futuros colchoneros compren las máquinas cardadoras (símil el plan Ahora 24), y que, incluso, los vecinos puedan pagar los colchones en cuotas. En fin, es una idea. Los colchones de lana son insuperables. Tenemos algodón para el cotín, tenemos lana y tenemos gente que necesita trabajo y aprender un oficio. Más importante aún: tenemos gente que duerme sin un buen descanso. Es cuestión de buscarle la vuelta. Antes de que lo haga Palermo Sensible y tengamos tilingas haciendo colchones a US$ 14.000 cada uno.

Publicado originalmente por Restaurar.org http://restaurarg.blogspot.com/2021/08/sueldo-medio-de-1500-dolares.html

 

DESTRUCCIÓN CREATIVA Y DESTRUCCIÓN PROVOCADA

Agustín Saavedra Weise*

Joseph Alois Schumpeter (1883-1950)

El austriaco Joseph Alois Schumpeter (1883-1950) ha sido uno de los grandes economistas que tuvo el pasado siglo XX en su primera mitad. Fue un estudioso del desarrollo y agudo observador, además de ser autor de varias obras de innegable vigencia. Uno de los conceptos que lo hizo famoso es el de la innovación. Schumpeter afirmaba que la permanente introducción de nuevas técnicas contribuía decisivamente al desarrollo económico, brindándole un decisivo impulso.

La teoría de la innovación de Don Joseph tenía su centro alrededor del empresario dinámico, un ser con poder creativo y capacidad de riesgo que era (es) la fuerza básica del proceso de innovación como factor del cambio cualitativo. La concepción schumpeteriana de la innovación es muy amplia y sigue siendo absolutamente válida hasta hoy. Es más, vivimos en el presente en medio de una era de innovaciones permanentes, hasta diarias y a veces, inclusive en cuestión de horas se dan procesos de innovación, ya sea alrededor de un solo producto o con el ingreso de nuevos bienes al mercado. Por ejemplo, el televisor tiene décadas desde su invención pero ha sido permanente foco de innovaciones hasta llegar a los ultramodernos televisores de alta definición del presente. El mismo concepto básico (la TV) ha ido siendo reformulado progresivamente. Algo parecido se da con otros productos y al unísono, están los que desaparecen como consecuencia de nuevas invenciones. El ejemplo clásico que siempre doy es el del automóvil, innovación que rápidamente desplazó para siempre al tradicional carruaje de caballos.

La innovación también puede comprender la apertura de nuevos mercados con posibilidades comerciales e industriales, más otros potenciales rubros que se van creando y generan progresivamente diversas nuevas situaciones u oportunidades. Vale reiterar que cada innovación ingresada al mercado arrastra consigo un proceso paralelo de destrucción creativa, fenómeno que elimina viejos componentes al crearse algo nuevo que reemplaza a lo antiguo. Estos procesos innovativos generan costos sociales y perjuicios para algunos sectores; es una parte triste, pero inevitable, del proceso de innovación como factor básico del desarrollo.

Frente a este claro panorama ha surgido algo que viene de tiempo atrás y se ha ido acelerando en los últimos tiempos: es la obsolescencia creada o la destrucción seudocreativa de diversos productos con el afán de vender lo “nuevo” y desplazar lo más pronto posible a lo “antiguo”. Lo vemos palpablemente en el caso de los teléfonos celulares, donde los propios fabricantes provocan desvergonzadamente un proceso de obsolescencia creada e impulsan la ambición del comprador de adquirir “lo más nuevo”, aunque el celular reemplazado no sea tan distinto del anterior. Lo mismo sucede en otras industrias y es algo que en su momento deberá controlarse, ya que desvirtúa el sano concepto de la innovación y de su eterna compañera: la auténtica destrucción creativa, no la “destrucción” acelerada que los fabricantes —en su empeño por meternos nuevos productos— nos quieren encajar hoy en día con sus gigantescos programas de marketing y sus presuntas innovaciones, que muchas veces no son tales.

El sociólogo Vance Packard no se equivocó al pronosticar en los años 60 del pasado siglo XX el inusitado auge de la obsolescencia creada, factor hábilmente preparado para confundir al consumidor y desplazar un producto aún útil por uno presuntamente nuevo. Una pena todo esto, pues termina desvirtuando el auténtico proceso de innovación como factor clave del desarrollo, algo que el gran Schumpeter con tanto cuidado elaboró y reiteró.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

 

Nota original publicada en El Debe, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/destruccion-creativa-y-destruccion-provocada_205983