«EL ARTE DE PENSAR. SU APLICACIÓN EN UN MUNDO INCIERTO»: LA INTELIGENCIA, LA ESTRATEGIA Y EL SABER DESDE UNA MIRADA PROPIA

Daniel Alberto Symcha*

La nueva obra del Dr. Marcelo Javier de los Reyes nos acerca al mundo de la inteligencia, la estrategia y el saber, pero además a la necesidad de un pensamiento basado en el conocimiento empírico situado. El conocimiento no es neutro; está condicionado por el contexto geográfico, histórico, cultural del sujeto que lo produce y esto es fundamental para el análisis de inteligencia.

 

«El arte de pensar. Su aplicación en un mundo incierto», nuevo libro del Dr. Marcelo Javier de los Reyes, impreso por Editorial Almaluz, presenta dos aspectos que hacen de este trabajo un obra necesaria: versa sobre la función, recursos y objetivos del verdadero analista de inteligencia y, además, sobre la necesidad de elaborar un pensamiento crítico propio a partir de la fuerza que otorga el conocimiento adquirido y universalmente situado.

El conocimiento empírico constituye un bien intangible que presenta una característica que tiene una riqueza singular, al momento de compartirlo no es una mera transferencia sistemática de datos, sino que ofrece un panorama de los procesos que se desarrollan en un contexto determinado desde un pensamiento situado, es decir, a partir de los intereses de la comunidad donde y para la cual se desarrolla.

«El arte de pensar. Su aplicación en un mundo incierto», la segunda obra del Dr. Marcelo Javier de los Reyes Giménez construye, y nos brinda, herramientas fundamentales para interpretar el complejo tablero de la inteligencia, la estrategia, las relaciones internacionales y por ende la geopolítica pero, además, nos muestra como ejercitar y construir un pensamiento crítico aplicable para interpretar y comprender el actual derrotero incierto de nuestra actualidad.

El autor articula una narrativa respaldada por un sólido marco teórico donde plantea la necesidad de elaborar y aplicar un marco, un enfoque, un entendimiento propio al análisis de la realidad, utilizando una combinación de recursos pero siempre teniendo en cuenta la experiencia y la historia, como una operatoria necesaria para comprender la realidad, reducir la incertidumbre, gestionar riesgos y oportunidades y facilitar la toma de decisiones.

Esta obra, que en un principio puede tomarse como un manual ejemplar para los analistas de inteligencia que tienen un verdadero compromiso con su profesión, nos brinda además un amplio y solvente campo de recursos  basados en la necesidad del desarrollo cultural de las capacidades personales determinando que una persona, pero sobre todo un analista, debe ser capaz de tener una mirada crítica y relacional pero además flexible, construida desde el conocimiento y desde la reflexión, las emociones y la comprensión de la cultura y del momento histórico.

Con el soporte conceptual de reconocidos autores como Nuccio Ordine, Helmuth von Moltke, Edward Mead Earle, Edward de Bono, Giovanni Sartori y Clifford Stoll entre tantos otros, el libro a través de sus seis capítulos realiza un recorrido desde el concepto de pensamiento flexible, el rol del analista de inteligencia, requisitos, características y formación del analista hasta la inteligencia emocional, las emociones y el cerebro y el camino de las neurciencias.

Crear una mirada desde categorías propias, sin ataduras ideológicas y desde el conocimiento empírico es necesario para abordar los problemas reales a los que se enfrenta nuestra sociedad y nuestra Nación en el tablero de los intereses internacionales. Crear y difundir conocimiento propio para tener respuestas a los desafíos a los que nos enfrentamos es uno de los objetivos que es necesario alcanzar cono Nación y este libro contribuye a ello. Esta obra, con un lenguaje claro y preciso, con firmes referencias académicas, una narrativa estructurada y un desarrollo argumental claro, aporta luz sobre el camino que necesitamos construir las y los argentinos interesados en crear las condiciones necesarias para el desarrollo de la Nación.

 

* Periodista. Universidad Nacional Arturo Jauretche. Maestrando en Inteligencia Estratégica Nacional, Universidad Nacional de La Plata. Investigador de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).

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Y EL MUNDIAL CONOCIÓ A BURELA

Roberto Mansilla Blanco*

Aficionados de Cabo Verde el lunes 15 de junio en Burela (Lugo).EFE

Desde hace medio siglo, la comunidad caboverdiana en Galicia está principalmente concentrada en la Mariña lucense, específicamente en las localidades de Burela, Ribadeo, Viveiro y Cervo, al norte de la provincia de Lugo. Los inmigrantes caboverdianos destacaron principalmente por su oficio en el mar hasta asentarse como una de las comunidades más prolíficas, con su lengua propia (el crioulo), cultura, tradiciones y asimilación a tal punto que coloquialmente se conoció el «modelo Burela» como ejemplo de integración.

En esa localidad aproximadamente un 10% de la población es de origen caboverdiana. Es tal el impacto de los caboverdianos en Burela que, en 2024, el entonces presidente caboverdiano José Maria Peres Neves, visitó esa localidad y declaró que Burela «es una isla más de nuestro archipiélago».

Burela fue noticia «mundial» este 15 de junio. Cabo Verde, una ex colonia portuguesa hasta 1975 y un archipiélago de diez islas con poco más de medio millón de habitantes, debutaba por primera vez en su historia en una Copa del Mundo. El encuentro fue en Seattle (EEUU) y contra España, actual campeona de Europa, campeona del mundo en 2010 y considerada como la principal favorita para llevarse este Mundial 2026. En el ranking FIFA para el 12 de junio, antes de la inauguración del Mundial, España ocupaba la 2º posición tras Argentina. Cabo Verde estaba en el puesto 67.

El resultado, un empate a cero, no pudo ser más histórico para el archipiélago que vio nacer a líderes independentistas y «panafricanistas» como Amílcar Cabral y a cantantes como Cesárea Évora. Una selección digna y alegre que encumbró a su portero y capitán, Vozinha, de 40 años y profesión electricista, como la figura del partido. Minutos antes del encuentro, la red social de Vozinha contaba con 50.000 seguidores. Después del partido superó los 7 millones.

Burela, como otros lugares de la Mariña lucense, fue una fiesta en las calles. Pero con el sabor caboverdiano: alegría, batukada musical con tambores y sobre todo convivencia, algo que hoy en día precisamente escasea. Un ambiente totalmente diferente a lo que vivió, por ejemplo, París tras la victoria del PSG en la final de la Champions.

Tanto los medios españoles como otros internacionales (Telesur; Infobae) se hicieron eco de la épica caboverdiana y de ese minúsculo rincón de la Mariña lucense donde habita una gran comunidad de ese país. El Mundial conoció a Cabo Verde pero también a Burela como ejemplo de convivencia, integración y también de dignidad en este mundo del fútbol dominado por los «petrodólares», los escándalos y la banalidad.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

 

Artículo originalmente publicado en idioma gallego en Editorial Nuevas del Eixo Atlántico: https://www.novasdoeixoatlantico.com/e-o-mundial-coneceu-burela-roberto-mansilla-blanco/

LA GUERRA ENTRE EEUU, ISRAEL E IRÁN EN 9 CLAVES PROSPECTIVAS

Roberto Mansilla Blanco*

Más de cien días desde el comienzo de la guerra entre EEUU e Israel contra Irán, su impacto define un nuevo equilibrio geopolítico y militar en Oriente Medio con sus inevitables consecuencias y riesgos a nivel global.

En este análisis destacamos algunas claves y escenarios geopolíticos, económicos y militares que podrían definir un conflicto que se desliza entre las incertidumbres de las negociaciones aleatorias y los ataques de ida y vuelta.

1.

Hablemos de un ganador: la Guardia Revolucionaria Islámica. Más allá de las sanciones exteriores y del inevitable daño causado por el conflicto resulta evidente el fortalecimiento del poder del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en Irán, factor que abre la posibilidad de configuración de un sistema de pretorianismo militar con mayor cohesión social, debilitando así cualquier pretensión de EEUU e Israel por propiciar un cambio de régimen en Teherán.

Contando con el apoyo tácito de aliados de peso como Rusia y China, Irán profundizará sus capacidades militares tanto defensivas como ofensivas a través de una nueva doctrina de seguridad con influencia en sus decisiones de política exterior. La guerra ha evidenciado la capacidad de respuesta iraní contra objetivos estadounidenses e israelíes. Así mismo, Teherán ha demostrado su efectividad para utilizar el Estrecho de Ormuz como arma geoeconómica.

La capacidad de resistencia de Irán ha fortalecido su iniciativa geopolítica en clave disuasiva, especialmente a la hora de imponer, o al menos propiciar, que EEUU atienda sus intereses. Así, Teherán ha demostrado su capacidad para trazar sus propias «líneas rojas» en medio del diseño de nuevos equilibrios de poder regionales.

En Washington han tomado nota de este reforzamiento del poder en Irán propiciando un cambio de enfoque más proclive a la negociación. Un escenario que Israel observa con extrema preocupación, en particular ante la posibilidad de pérdida de influencia en la Casa Blanca.  

2.

EEUU e Israel: ¿crisis, divorcio o reseteo? Tras su fracaso contra Irán, Israel y EEUU podrían observar crisis políticas internas así como en sus relaciones estratégicas ante el aumento del malestar social y las dudas que podrían generar la efectividad de su capacidad militar para lograr objetivos políticos.

Este aspecto es especialmente notorio en el caso israelí por la presión iraní vía proxy wars (Líbano, Yemen) Por ello, Israel buscará aumentar su control en escenarios conflictivos (Líbano, Siria, Gaza, Cisjordania) como medida de disuasión y de seguridad ante Irán y sus aliados regionales (Hizbulá, hutíes de Yemen, Hamás).

Mientras busca una negociación con Irán que le otorgue una tregua ante la caída de índices de popularidad en un año electoral, Trump se ve atrapado en una guerra en la que Netanyahu quiere concretar a toda costa su proyecto mesiánico y supremacista del «Gran Israel», incluso sin apoyo estadounidense.

Las críticas, llegando incluso a descalificativos, por parte de Trump hacia Netanyahu tras la ofensiva israelí en el Líbano suponen un síntoma clave de la crisis en las relaciones entre EEUU e Israel. El estupor internacional y el creciente nivel de descrédito e incluso aislamiento exterior de Israel por su intervención en Gaza y la tragedia del pueblo palestino son factores que también afectan a Netanyahu a nivel interno, al comenzar a observar divisiones políticas y cierto malestar ciudadano por los niveles de inseguridad causados por las guerras en Gaza, Irán y ahora el Líbano.

El movimiento de los colonos israelíes sigue siendo un factor de apoyo para Netanyahu en un momento en que aumentan los casos de violencia contra palestinos en Cisjordania. Pero una parte de la sociedad israelí comienza a desconfiar de Netanyahu por su intransigencia y ante la posibilidad de perder influencia en su principal aliado, EEUU. Dentro de Israel comienzan a aparecer voces críticas y discordantes con el modelo de expansionismo militar abogando por el «despertar» de nuevas expresiones.

Una negociación entre EEUU e Irán para poner fin al conflicto, al menos momentáneamente, alteraría esa histórica prioridad que ha mantenido Israel dentro de la política exterior estadounidense. La «línea dura» en Tel Aviv muestra su preocupación ante este eventual escenario de entendimiento entre Washington y Teherán, amenazando así acrecentar unilateralmente el expansionismo regional israelí y una escalada militar sin precedentes en Oriente Medio.

3.

¿Una OTAN para el Golfo Pérsico? Ante el fortalecimiento militar iraní, las monarquías del Golfo Pérsico, principalmente Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Bahréin, se verán en la necesidad de procrear nuevos esquemas de seguridad con capacidad disuasiva. Un escenario que confirmaría el aumento del gasto armamentista regional.

Con población de mayoría chiíta, Bahréin e Irak podrían convertirse en escenarios de proxy war para Irán. Esto afectaría a Arabia Saudita, con pretensiones de convertirse en una potencia regional con capacidad militar autónoma.

El fortalecimiento del régimen iraní alterará los equilibrios geopolíticos y militares regionales, con particular incidencia para sus rivales EEUU, Arabia Saudita, Israel y Emiratos Árabes Unidos. En un momento de crisis en sus relaciones con Israel, Washington buscará ampliar sus esferas de influencia en el Golfo Pérsico para seguir manteniendo peso geopolítico en la región, en este caso vía cooperación militar.

4.

Trump y el «Gran Oriente Medio» 3.0. La errática guerra contra Irán ha condicionado algunas de las decisiones de la administración Trump sobre la nueva geopolítica en Oriente Medio.

Washington ha intentado resucitar los Acuerdos de Abraham (2020) como eje disuasivo para ampliar el reconocimiento regional del Estado de Israel y recuperar la iniciativa en Oriente Medio. Pero la actual crisis entre Trump y Netanyahu ha obligado a recapitular algunos postulados geopolíticos en Washington sin necesariamente desarticular la alianza estratégica con Israel. Mantener a Israel como prioridad sigue siendo una política inalterable para Washington pero la realpolitik causada por la ineficaz guerra contra Irán obliga a Trump a ampliar el abanico de opciones.

La reciente visita de Trump a Beijing muy probablemente reestructuró las prioridades de Washington en Oriente Medio. Mientras advertía sobre el «declive estadounidense», el presidente chino Xi Jinping marcaba sus «líneas rojas» en torno a la unilateral política de Trump por reconstruir Oriente Medio bajo los imperativos geopolíticos estadounidenses.

Transcurridos más de dos décadas del plan de George W. Bush del «Gran Oriente Medio» desde Marruecos hasta Pakistán (2004), Trump parece apostar ahora por una versión más reducida que busque equilibrar sus tentaciones unilaterales con un inevitable pragmatismo determinado por la realpolitik.

5.

Depender del petróleo sigue siendo un riesgo. Las secuelas geoeconómicas por el encarecimiento de los precios del petróleo y los desajustes para el comercio mundial derivados del cierre del estrecho de Ormuz obligarán a los países consumidores (EEUU, Europa, China) a reforzar nuevos socios energéticos (Venezuela, Azerbaiyán, Argelia) y acelerar los mecanismos de energía renovables para reducir su dependencia de países productores díscolos con sus intereses (Irán, Rusia).

La guerra de Irán ha reforzado la importancia estratégica de no depender de combustibles fósiles. Más allá de las cuestiones ambientales, los países apostarán por energías renovables para mantener su autonomía respecto a los países productores. Así mismo, el control del Estrecho de Ormuz, ruta por la que transita aproximadamente el 15% del comercio energético mundial, condicionará las relaciones entre EEUU e Irán debido a su importancia geoeconómica.

6.

Un nuevo modelo de guerra. Con ciertas similitudes con el conflicto de Ucrania, la guerra contra Irán ha consolidado una nueva estrategia bélica: la intervención de drones y otros sistemas de armas teledirigidos o autónomos, lo cual obliga a los países a rediseñar sus ejércitos, armas y planes operativos.

La guerra ya no es sólo cuestión de ejércitos, territorios, gobiernos, población y maquinaria militar-industrial. Comienzan a definirse las estrategias de guerra híbrida, proxy wars y ciberseguridad, cada vez con un mayor peso en las nuevas doctrinas de seguridad.

7.

Turquía y Egipto: ¿nuevos frentes de guerra? La escalada de conflictos en Oriente Medio obliga a actores como Turquía y Egipto a impulsar políticas de equilibrio y disuasión principalmente dirigidas a contrarrestar el expansionismo israelí.

No obstante, Tel Aviv no descarta aumentar las tensiones, incluso militares, con estos dos países que buscan emerger como nuevos centros de poder geopolítico.

La tragedia de Gaza afecta directamente a Egipto toda vez la posibilidad de expansionismo israelí hacia Líbano e incluso Siria generaría inestabilidad en Turquía. Ankara ya ha advertido a Tel Aviv ante esta posibilidad, lo cual ha llevado al peor nivel de relaciones entre ambos países. No se debe olvidar que en 1949, Turquía se convirtió en el primer país musulmán en establecer relaciones diplomáticas con Israel. Por su parte, Egipto siguió el ejemplo turco al reconocer a Israel en 1979 tras los Acuerdos de Camp David.

En Turquía observan igualmente con atención cualquier posibilidad de reinicio del irredentismo kurdo en Siria e Irak, tomando en cuenta que, en el caso del Kurdistán iraquí, esta entidad autónoma de facto mantiene niveles de cooperación con Israel y EEUU. El «Gran Israel» de Netanyahu contempla el debilitamiento de Turquía y Egipto, incluso argumentando la colonización de esos territorios.

De escenificarse una guerra entre Israel y Turquía debe recordarse que Ankara es miembro de la OTAN, lo cual comprometería a la Alianza Atlántica a la hora de invocar el artículo 5 de defensa colectiva ante el ataque contra uno de sus países miembro. Un escenario prospectivo clave para la seguridad global si tomamos en cuenta la actual crisis de relaciones transatlánticas, así como la anteriormente mencionada entre Trump y Netanyahu.

8.

Taiwán y Ucrania: ¿víctimas colaterales? China y Rusia tomarán nota de las dificultades militares de EEUU contra Irán principalmente a la hora de ampliar sus respectivas prioridades estratégicas en torno a Taiwán y Ucrania, ambas dependientes de la ayuda militar y política de Washington.

Así, Moscú y Beijing fortalecerán sus alianzas con Teherán, pieza estratégica clave para sus intereses en la región. Por otro lado, Rusia ha retomado la iniciativa en Siria vía acuerdos militares como el reabastecimiento de la base aérea rusa de Jmeimim. La visita a Beijing del presidente ruso Vladimir Putin reforzó la solidez de la alianza estratégica sino-rusa.

El Kremlin toma nota igualmente del distanciamiento entre Trump, la OTAN y Europa aunque las recientes elecciones parlamentarias en Armenia y los acuerdos militares entre Francia, Gran Bretaña y Alemania para seguir ayudando a Ucrania incluso con ataques directos en territorio ruso persuaden a Rusia a prepararse para una eventual guerra contra Europa.

En el caso de Taiwán, Beijing viene acelerando ejercicios navales y aéreos como evidente estrategia disuasiva hacia Taipei y EEUU. Tanto China como Taiwán calculan los efectos del atasco militar estadounidense en Irán y cómo este escenario puede repercutir en la capacidad estadounidense para defender a su aliado taiwanés ante una eventual intervención china en el estrecho.

9.

Europa en fuera de juego. La guerra de Irán ha confirmado la irrelevancia de la Unión Europea, condicionada ante la crisis transatlántica con EEUU, por su dependencia energética (Rusia) e incapacidad diplomática para la resolución de conflictos en Oriente Medio.

De ampliarse el escenario conflictivo regional (Irán-Israel; Líbano; Siria; Palestina; Ucrania), Europa podría verse nuevamente afectada por una crisis humanitaria de refugiados como la acontecida en 2015, pero ahora contextualizada por el auge político y electoral de populismos euroescépticos y antiinmigración dentro de la UE.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG. 

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