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RATIFICAR EL ACUERDO DE ALTA MAR VIOLARÍA LA SOBERANÍA ARGENTINA

César Augusto Lerena*

En un artículo publicado en TN Sociedad (22/05/2025) por Agustina López, titulado «Francia presiona a la Argentina para que ratifique un acuerdo que podría poner fin a la pesca en la milla 200» se busca que la Argentina firme un Acuerdo absolutamente contrario a los intereses nacionales, bajo el argumento inconsistente de que este «Tratado de Altamar permitiría crear zonas de protección en áreas en donde hoy las flotas chinas y taiwanesas depredan el ecosistema sin regulación (pese) a que en junio de 2024, la entonces canciller Mondino firmó en la ONU un acuerdo fundamental para proteger el mar argentino de las flotas extranjeras que lo depredan detrás de la milla 200.

No podemos dejar de señalar, antes de demostrar que ratificar este Acuerdo sería altamente perjudicial para la Argentina, que Francia ―quien se dice presiona a Argentina― está entre los más bajos productores pesqueros del mundo (37), mientras que la Argentina ocupa la posición 21 y, salvo Chile, ninguno de los que encabezan el ranking mundial de pesca[1] ratificaron el Acuerdo, habiéndolo hecho solo 16 países de escasa producción pesquera del total de 60 naciones necesarios para su entrada en vigor. ¿Por qué algunos fundamentalistas ambientalistas que responden a intereses extraños (por ej. la Fundación norteamericana WCS, con islas en Malvinas) desean que se firme? Porque atrás de este Acuerdo insisten con la intención de aprobar en el Congreso la errónea y costosa «Área Marina Protegida Bentónica del Agujero Azul», con la falsa idea que «pondría fin a la pesca en la milla 200» (sic) como refiere el artículo y que, por el contrario, sería una decisión absolutamente perjudicial para la pesca argentina y los intereses territoriales de nuestro país ante la ocupación británica de Malvinas; y que, además, podría reemplazarse eficientemente por sencillas medidas de control de la pesca de arrastre de fondo, a tiro de una simple resolución de las autoridades argentinas.

La cuestión que nos ocupa refiere al «Acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) relativo a “la Conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional (BBNJ en inglés)».

En general y, en el artículo referido, se comete el mismo error. Se pretende dramatizar refiriéndose a una «ciudad flotante» ignorando que el efecto lumínico de ésta se debe a la flota potera que ―con este método selectivo de captura de calamar, no produce daño alguno sobre la plataforma continental― y no se podría evitar su extracción por parte de buques extranjeros, a no ser que la Argentina lleve adelante acuerdos bilaterales entre Estados que pescan en el área y, aún mejor, entre empresas con aval del Estado.

Es una equivocación decir que «la Argentina no tiene injerencia en ese espacio» (sic), porque a partir del año 1997 (Ley 24.815) se crea la Comisión de Límites de la Plataforma Continental Argentina (COPLA) quien efectúa la presentación (Nº 25) y defensa del informe el 21/4/2009 ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU, quien aprueba las Recomendaciones el 28/03/2016 y el 17/03/2017, consolidando los derechos argentinos sobre la plataforma continental más allá de las 200 millas; hecho finalmente ratificado por Ley 27.557.

Del mismo modo, el artículo refiere que «los países que más pescan, sobre todo calamar y merluza en ese espacio, no piden permiso a nadie para hacerlo, tampoco tienen cuotas o límites en los tiempos de captura» (sic), cuestión que no resolvería con la creación del Área Marina Protegida (AMP) Bentónica que promueven, no solo porque no se impediría las capturas en los cursos de agua, sino que prohíbe por igual a todas las embarcaciones de pesca de fondo en la plataforma y no podría haber permiso para tal o cual buque con redes de arrastre de fondo porque la CONVEMAR no admite discriminación; además de tener en cuenta, que no es posible prohibir la pesca de fondo sin un estudio científico previo que demuestre su necesidad.

Cabe aclarar que los principales Estados que pescan a distancia no han ratificado el Acuerdo y, por otra parte, bastaría una resolución del Consejo Federal Pesquero relativa a la necesidad de obtener el correspondiente registro y autorización argentina para pescar los recursos bentónicos (de fondo), si no hubiera impedimento científico y, administrar adecuadamente los recursos en la plataforma.

Además, es de una ingenuidad total creer que una AMP declarada por la Argentina en alta mar, sería aceptada por el resto de los Estados de pabellón que pescan a distancia en ese ámbito.

Por lo dicho, desde el punto de vista pesquero no solo no «Es fundamental que Argentina ratifique el Tratado de Alta Mar» (sic), sino que, por el contrario, es absolutamente inconveniente y en todo caso ―como dijimos― deberíamos promover ―responsables y equitativos― acuerdos bilaterales con quienes pescan nuestros recursos migratorios y/o asociados en alta mar y/o en la plataforma continental más allá de las 200 millas.

Por otra parte, desde el punto de vista de la incidencia negativa que tendría la ratificación de este Acuerdo para los intereses soberanos de Argentina en el Atlántico Suroccidental y sus territorios insulares, una interpretación sistemática de los 72 artículos y los 2 Anexos del Acuerdo, por parte de un acreditado experto en derecho internacional, arroja como conclusión que, entre otras consecuencias negativas «se consolidaría la ocupación fáctica e ilegal del Reino Unido de Gran Bretaña (RUGB) sobre los archipiélagos de Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich el Sur y los territorios marítimos correspondientes, teniendo en cuenta los Artículos 5º, 6º, 8º y 60º10 del Acuerdo en cuestión. Desde la adopción de la CONVEMAR, lejos de fortalecer los componentes del llamado «nuevo derecho del mar» y su delicado equilibrio de competencias, alcanzado tras varios años de intensas negociaciones, se fueron gestando mecanismos de ingeniería jurídica, constituida por los llamados «instrumentos y marcos jurídicos pertinentes y los órganos mundiales, regionales, subregionales y sectoriales competentes» y los llamados «actores interesados», conformándose en una arquitectura de soft law (derecho blando) que fue diseñando diferentes artefactos de plasticidad jurídica y la adopción de estos instrumentos plasma deliberadamente el funcionamiento de un esquema diseñado en favor de los países con gran capacidad en materia de biotecnología que disponen de la necesaria infraestructura, conocimiento y recursos, en perjuicio de los países en desarrollo ricos en biodiversidad».

«Del análisis del Acuerdo se podría cristalizar la existencia de un grupo de Estados que se encargó de modificar las reglas del manejo de los recursos naturales del mar desde modelos de soft law a lo largo de los años que consolidan la ocupación fáctica de áreas en disputa conforme a sus intereses» y, el Acuerdo «establece implementar una “mayor cooperación” para asegurar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional (Art. 2º). Establece, además, que no habrá posibilidad de formular reservas ni excepciones (Art. 70º) y agrega que los Estados quedan comprometidos incluso ante un caso de denuncia del tratado (Art. 73º)».

«Respecto del alcance operativo sobre la base de la arquitectura jurídica, el Acuerdo establece una serie de institutos y mecanismos a los que se le reconocen importantes facultades, mientras que los Estados Parte no logran obviar la generación de fenómenos jurídicos especiales, como es el caso de la configuración de la “situación objetiva” que entraña explícita o implícitamente el reconocimiento de riberaneidad en áreas ocupadas o en disputa por el RUGB, aunque ello ocurra en el entendimiento de que no habrá posibilidades de efectuar reclamos de soberanía y no se considerarán las disputas, el reconocimiento efectuado por los Estados Parte en el proceso de formulación y evaluación de propuestas, así como en las evaluaciones de impacto ambiental, entre otros desarrollos normativos, instala un vínculo normativo entre los Estados involucrados y el Estado ribereño. Tal vínculo tiene carácter autónomo y persistiría aún en el caso de que una propuesta en cuestión no prosperase o incluso en la hipótesis de que el propio Acuerdo perdiera vigencia. En consecuencia, todo el sistema de gestión de los recursos fuera de la jurisdicción nacional cristalizará la situación actual mediante el reconocimiento del status quo vigente en términos fácticos representando una amenaza concreta de impacto sensible en la Cuestión Malvinas, pues conllevaría un reconocimiento de la riberaneidad del RUGB en las áreas ocupadas y/o en disputa ante toda acción que se proyecte desde los ocupantes ilegales de las islas, mediante las herramientas que ofrece el propio Acuerdo».

«En términos simples, desde que los órganos del Acuerdo no interferirán en disputas de soberanía, cada medida que el RUGB tome en un área argentina ocupada en forma prepotente, no podrá ser cuestionada por nuestro país y podría resultar admitida por otras Partes en el Acuerdo, en abierta incompatibilidad con la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional Argentina».

Amén de todo ello, el Acuerdo promueve la instauración de Áreas Marinas Protegidas (AMP); mecanismo que bajo un argumento ambientalista el RUGB utiliza desde el 2017 para proteger los territorios de ultramar bajo su control bajo la denominación de «Blue belt» (cinturón azul) y, en el caso específico de Malvinas, el RUGB ya lo concretó al este del archipiélago mediante el «Acuerdo de Conservación conjunta» del 28/11/1990; al noroeste de Malvinas con el establecimiento en 1994 del GAP británico de 1.400 Km2 para proteger el calamar que migra a Malvinas; la resolución unilateral del RUGB de 2012 donde declaró un «santuario ecológico»; el Área Marina Protegida más grande del mundo con 1.070.000 Km2,  alrededor de las Georgias del Sur y Sándwich del Sur. Este Acuerdo; además, podría dar lugar a la citada Área Marina Protegida Bentónica al Nordeste de Malvinas, en el denominado «Agujero Azul» de unos 148.000 Km2, completando el «cinturón azul» alrededor de Malvinas, facilitando la llegada de los recursos pesqueros migratorios argentinos a las islas, generando nuevas licencias ilegales pesqueras en favor de los isleños británicos en Malvinas.

Con los fundamentos precedentes el Presidente de la Comisión de Intereses Marítimos, Portuarios y Pesca de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos y ex Intendente de Mar del Plata Gustavo Pulti consideró improcedente la firma de este Acuerdo por el parte del Poder Ejecutivo Nacional y exhortó al Congreso de la Nación para que en uso de sus facultades constitucionales establecidas en el Artículo 75º inc. 22 de la Constitución Nacional proceda a desechar el Acuerdo (Expte. D-2193/24-25), por considerar que se violaría en forma irreversible y grave la soberanía argentina en relación a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, los demás archipiélagos y las aguas correspondientes, en manifiesta incompatibilidad con la Disposición Transitoria Primera de la Constitución. Posición que acompañamos, aportando, además, los argumentos que expresamos en este artículo.

La Soberanía de la Nación no puede estar en manos exclusivas de técnicos y/o militares, sino que debe resguardarse mediante acciones políticas, económicas, militares, sociales y ambientales, con profundo compromiso por el interés nacional, que tengan en cuenta el interés supremo de la Nación, muy particularmente su integridad territorial ―por la que dieron la vida nuestros héroes― considerada una política de Estado en la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional a la que deben subordinarse todas acciones de administración del Estado.

A 215 años del inicio de la lucha por la independencia y la construcción de la Identidad Nacional Argentina.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente de la Fundación Agustina Lerena. Presidente Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL). www.cesarlerena.com.ar

 

Referencia

[1] China, Indonesia, India, Vietnam, Estados Unidos, Rusia, Perú, Japón, Chile, Tailandia, Malasia, Corea del Sur, Noruega, Filipinas, Taiwán, España, Islandia, Países Bajos, Canadá, Bangladesh, Argentina, Ecuador, México, Turquía, Sudáfrica, Brasil, Myanmar (Birmania), Egipto, Irán, Yemen, Túnez, Nueva Zelanda, Cuba, Portugal, Grecia, Alemania, Francia, Italia, Australia, Croacia.

TIERRA DEL FUEGO. CUANDO LA SOBERANÍA POLÍTICA SE SUBORDINA AL AJUSTE ECONÓMICO

César Augusto Lerena*

El Gobierno Nacional redujo los aranceles de importación de electrodomésticos. Una decisión que afecta a toda esta industria en el país y, especialmente, deja sin sentido las exenciones impositivas y aduaneras establecidas por la Ley 19.640 que promueve la industria electrónica instalada en Tierra del Fuego. Una determinación que atenta contra la soberanía nacional, que podría llevar a despoblar nuestro territorio austral y que, por el contrario, debería desarrollarse en la Isla Grande un modelo sobresaliente a mostrar a los habitantes británicos de Malvinas. La medida del gobierno no se toma en forma aislada, sino que paralelamente se promueve el emplazamiento junto a Estados Unidos de una Base Naval en Ushuaia; se lleva una política de desinterés respecto a las acciones británicas en Malvinas y la región y, el Reino Unido promueve una creciente relación con nuestros vecinos Brasil, Chile y Uruguay y lleva una política blanda ―tolerada por el gobierno― con la que pretende influir culturalmente en los argentinos.

Para no entrar en discusiones ideológicas recurrimos a la visión general de la IA: «la soberanía política es el poder supremo que un Estado ejerce sobre su propio territorio y población, sin la interferencia de otros estados o entidades externas, implica independencia, autonomía para tomar las decisiones políticas, y la capacidad de ejercer autoridad máxima». Lo importante es que el Estado planifique y ejecute las medidas necesarias para ejercer soberanía.

La Ley sancionada el 2 de junio de 1972, tenía en cuenta ―entre otras razones― «la peculiar situación geográfica extremadamente austral de los territorios involucrados y sus consecuencias directas relativas al aislamiento, condiciones de vida y grado de actividad económica y su desarrollo en gran parte mantienen actualidad» y, por tal razón en el artículo 1º de esa ley «eximía del pago de todo impuesto nacional que pudiere corresponder por hechos, actividades u operaciones que se realizaren en el Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, o por bienes existentes en dicho Territorio».

La situación actual en relación a la existente a 1972 se ha agravado. No tanto en su aislamiento donde no se ha innovado, sino en la tensión existente entre las grandes potencias en el Atlántico Sur; la invasión creciente en la parte meridional de este océano por parte del Reino Unido de Gran Bretaña (RUGB); ya que mientras en 1972 los británicos ocupaban unos 20.000 km2 de Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y tres millas alrededor de estas islas y, desde 1982 y en especial desde los Acuerdos de Madrid (1989-1990) avanzaron invadiendo y disputándole a la Argentina 5.497.178 Km2, de los cuales nos invaden 1.639.900 Km2 de territorio marítimo e insular y nos disputan 1.430.367 Km2 de plataforma continental extendida y 2.426.911 Km2 del continente antártico.

Mientras ello ocurre, el RUGB profundiza sus relaciones con Chile respecto a la Antártida y con Uruguay, cuyo puerto de Montevideo presta apoyo logístico a las capturas ilegales en el Atlántico Sur.

A ello, hay que agregarle que en las aguas de Malvinas los británicos extraen ilegalmente recursos pesqueros argentinos en el orden de las 250.000 toneladas anuales ―según reportes de los propios isleños― y en materia de exploraciones petroleras las empresas Rockhopper y Navitas estiman extraer 728 millones de barriles de petróleo. Todo esto militarizado ―aeronaval y misilísticamente― por las fuerzas de la corona británica. En este escenario ¿se puede debilitar la economía de Tierra del Fuego?

No obstante, nos preguntarnos: ¿Qué han hecho los gobiernos nacionales y provinciales para monitorear y dar sustento estratégico, económico y de defensa, a la par de terminar con el aislamiento y promover nuevos proyectos productivos e industriales, que no estén necesariamente atados a los beneficios impositivos y aduaneros? Y a la par asegurar que las inversiones estén orientadas en el mediano plazo a proveer una economía sustentable no subsidiada. Lo hecho ha sido insuficiente y aquellas actividades que promueven empleo, deben también producir un desarrollo regional compatible con los intereses estratégicos de fortalecer Tierra del Fuego. Las autoridades debieron cumplir con lo que precisaba la Ley: «La posibilidad de establecer una promoción económica por medio de las disposiciones que regulan el tráfico de mercaderías otorgando beneficios especiales, forzosamente condicionada por la existencia de una actividad económica estable y de la posibilidad de hecho de ejercer los controles correspondientes». Aun así, la soberanía política no puede subordinarse al ajuste económico. Si para lograr un déficit cero el gobierno nacional debe desatender los aspectos soberanos de la Nación estaría violando la Constitución Nacional en materia de defensa y seguridad nacional y en especial su Disposición Transitoria Primera que reza: «La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía…  constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».

Seguramente, a la par de Tierra del Fuego, el Estado Argentino debería llevar adelante una política que armonice más las economías entre las provincias, teniendo en cuenta aquellas que, por razones vinculadas a su condición de fronterizas, la disponibilidad de los recursos, sus características climáticas y/o las distancias de los grandes centros urbanos, etc., se encuentren más desfavorecidas o expuestas.

Nadie debería asombrarse. Ya se sabía desde la sanción del régimen de excepción que se partía de una discriminación de trato con el resto de las provincias y que todas hacían un importante esfuerzo por acompañar el imprescindible desarrollo de Tierra del Fuego; pero, el que sus gobernantes nacionales y provinciales no hayan cumplido con las expectativas puestas en la iniciativa, no implica que hayan desaparecido las razones que dieron lugar al dictado de la ley. Por el contrario, como hemos visto se han agravado, por lo que no puede ser desactivada por vía indirecta. En todo caso, debieran ser sancionados quienes no estuvieron a la altura de las circunstancias y quienes ―públicos y privados― no entendieron la motivación de fomentar a Tierra del Fuego por razones estratégicas, económicas y sociales.

A la Unión Europea ni a los Estados Unidos se los cuestiona por subsidiar ―entre otras― a su producción agropecuaria. Ni que la Unión Europea subvencionara el desarrollo de España, Italia o Portugal al momento de ingresar a la Comunidad Europea y que al hacerlo ésta acordara el plan de desarrollo y fiscalizara las inversiones. La fortaleza y la integración de Europa estaban atadas a la necesidad de equilibrar las economías y sus capacidades.

Todos los países que pescan a distancia ―pese a las buenas intenciones de la OMC― son subsidiados.

No se construye soberanía con un «Mapa Bicontinental» y no habrá soberanía en la Nación Argentina sino se construye soberanía en Tierra del Fuego, una provincia bisagra de nuestras reivindicaciones sobre los archipiélagos, los mares meridionales del Atlántico Suroccidental, nuestros vínculos con el océano Pacífico y el acceso a la Antártida Argentina.

Como dijimos, se podría cuestionar cómo han utilizado las ventajas impositivas los gobiernos de Tierra del Fuego para el cumplimiento de esos objetivos y a su vez cómo reconvertir su economía; pero el gobierno nacional tampoco ha aportado plan alguno al respecto y, por el contrario, lo agravado con sus erráticas políticas respecto a revertir la situación de ocupación británica de los territorios nacionales.

La Provincia, por ejemplo, no ha efectuado una política pesquera adecuada. No ha industrializado ni agregado valor a esta actividad y no ha iniciado las acciones legales contra las embarcaciones ilegales que pescan en su territorio de Malvinas y Georgias del Sur.

A nuestro juicio, el gobierno nacional debe llevar adelante la reconstrucción y modernización de los puertos de Río Grande y Ushuaia para integrar la Isla Grande de Tierra Grande al continente, facilitando el comercio nacional e internacional, la explotación pesquera, el transporte, la actividad turística y científica con relación a la Antártida. Además de ello, construir una base naval autónoma sin injerencia de terceros países y dotar a Tierra del Fuego de la tecnología más moderna en materia de defensa y científica, direccionando, además, los vuelos de Malvinas a Ushuaia, capital de la Provincia, como principio de administración del territorio usurpado.

Deberían renegociarse las condiciones de mantenimiento del régimen de excepción estableciendo por parte del gobierno de Tierra del Fuego un plan de aplicación de las utilidades al objetivo estratégico explicitado en la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional y un plan de mediano plazo de reconversión de desarrollo productivo e industrial de la Provincia. Por cierto, también llevar adelante un Plan respecto a la Antártida que debilite la relación RUGB-Chile y acordar con éste una política de cooperación en el territorio antártico y en materia científica y turística.

Nada es confusión. Nada es obra de la casualidad o de la ineptitud. Es un plan que bajo pretexto de arcaicas prácticas de libre mercado desmalviniza y desculturaliza la Argentina y despuebla los territorios vinculados con los archipiélagos del Atlántico Suroccidental y la Antártida. Mientras el Reino Unido de Gran Bretaña avanza, avanza.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente de la Fundación Agustina Lerena. Presidente Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL). www.cesarlerena.com.ar

LA HUELLA GALLEGA EN LA «GRAN GUERRA PATRIÓTICA» CONTRA EL FASCISMO

Introducción

A diferencia de otras comunidades existentes en el Estado español, como son los casos de vascos, asturianos y catalanes, la presencia gallega dentro de las fuerzas militares de la URSS que lucharon en lo que en Rusia se denomina como la «Gran Guerra Patriótica» contra la invasión nazi-fascista es mucho menor y está menos documentada. No obstante estos problemas, se han podido identificar algunos combatientes gallegos en las fuerzas soviéticas, así como otros que si bien no combatieron, se encontraban en territorio de la URSS al comienzo de la guerra.

Una de las razones principales que podría explicar por qué pocos gallegos estuvieron involucrados en las fuerzas soviéticas durante la II Guerra Mundial puede ser el hecho de que, con el golpe de Estado del general Francisco Franco el 18 de julio de 1936, la insurrección militar franquista contra la República triunfó rápidamente en Galicia.

De este modo, Galicia no fue escenario de frentes militares durante la Guerra Civil española (1936-1939), pero sí de una gran represión por parte del franquismo, aspecto que muy seguramente dificultó la posibilidad de que diversos gallegos escaparan hacia la URSS.

No obstante, el profesor Ángel Luis Encinas Moral, catedrático de Geografía e Historia y profesor del Departamento de Filología románica y eslava en la Universidad Complutense de Madrid[1], considera que una pista importante para rastrear esta huella gallega en la URSS podría darse con la posibilidad de gallegos que escaparan del franquismo vía Asturias y País Vasco, así como otros que lograran llegar a Madrid y Barcelona, entre otras ciudades, durante los primeros tiempos de la Guerra Civil española, para después salir hacia la URSS vía Francia o el Mediterráneo.

Por tanto, y si bien puede que no sea ésta la única causa, la rápida victoria de la insurrección militar franquista en Galicia muy probablemente afectó la posibilidad de que un número considerable de gallegos republicanos lograran exiliarse en la URSS, al menos en comparación con los casos de asturianos, vascos, catalanes y madrileños, entre otros. Con todo, sí existen algunos casos de gallegos «niños de la guerra».

Los gallegos que lograron escapar hacia la URSS o bien lo hicieron antes de la guerra civil española, atraídos por la construcción del socialismo en ese país, o más bien por los avatares propios del abastecimiento de víveres y armas que para la República española se realizaba desde territorio soviético y que involucraría a republicanos gallegos en las rutas de transporte marítimo.

Caso contrario fue el de la División Azul[2], también identificada como Legión Española de Voluntarios en Rusia. Aquí la presencia de gallegos es mayor y, por lo tanto, está mejor documentada. La División Azul fue enviada al frente ruso por el dictador Franco, combatiendo al lado del invasor nazi-fascista contra las fuerzas soviéticas.

El reclutamiento, forzoso o voluntario, de combatientes gallegos para la División Azul supuso una especie de devolución de favores por parte del franquismo por el apoyo nazi-fascista a sus fuerzas durante la Guerra Civil española.

No obstante, y a diferencia de los gallegos combatientes en el Ejército soviético, sí existen registros e investigaciones sobre gallegos que fueron enviados a los Gulag durante la II Guerra Mundial. Esta información permite observar aspectos relevantes sobre cómo fueron a parar algunos de estos gallegos a la URSS. En ellos destacan unos 29 gallegos, la enorme mayoría combatientes de la División Azul, así como algunos republicanos.

Con todo, es posible rastrear algunas huellas de la presencia gallega en fuerzas soviéticas que pelearon en la Gran Guerra Patria contra el nazi-fascismo.

Debe igualmente destacarse que el exilio republicano español en la URSS fue de aproximadamente 4.236 personas[3], entre marinos, aviadores, estudiantes enviados por la República española para la academia de aviación de Kirovabad (República Socialista Soviética de Azerbaiyán), los denominados «niños de la guerra» y profesores o exiliados en la URSS antes del comienzo de la II Guerra Mundial, entre otros.

Unos 700 de esos republicanos españoles se enrolaron en el Ejército Rojo para combatir al nazi-fascismo. Debe igualmente destacarse que, al principio, las autoridades soviéticas mantenían ciertas reticencias para la inclusión y reclutamiento de efectivos extranjeros en sus fuerzas armadas para la lucha contra la invasión nazi-fascista, argumentando obvias medidas de seguridad.

Combatientes gallegos en el Ejército Rojo

Como fuentes principales y referencias bibliográficas para la identificación de los gallegos combatientes en las fuerzas soviéticas, se han utilizado tres estudios imprescindibles. Estos son:

    1. El libro conjunto de Eusebio Cimorra, Enrique Zafra, Isidro R. Mendieta, El Sol sale de noche. La presencia española en la Gran Guerra Patria del pueblo soviético contra el nazi-fascismo (Editorial Progreso, Moscú, 1970);
    2. El libro de A. V. Elpátievsky, La emigración española en la URSS. Historiografía y fuentes, intento de interpretación (2008), traducido del ruso por el profesor Ángel Luis Encinas;
    3. Y finalmente el libro anteriormente mencionado de Encinas Moral, Ángel Luis, Fuentes históricas para el estudio de la emigración española a la URSS (1936-2007), Exterior XXI, 2008.

En estos textos destacan varios nombres de gallegos que combatieron en las fuerzas soviéticas durante la II Guerra Mundial. Son estos:

Nombre

Año y lugar de nacimiento

Trayectoria

Enrique Líster Forján

1907 Ameneiro (actual Ayuntamiento de Teo. A Coruña)

Líster es probablemente el personaje más destacado no sólo entre los gallegos que lucharon en la URSS sino también dentro del exilio español. De profesión cantero, ingresó en el Partido Comunista Español  (PCE) en 1931. Durante la guerra civil llegó a coronel jefe de cuerpo de Ejército. Fue general en los ejércitos de la URSS, Yugoslavia y Polonia. Es un personaje clave[4] por su participación como general en el bando republicano durante la Guerra Civil Española y como general de división del Ejército soviético en la lucha contra el invasor nazi-fascista. En el otoño de 1939, Líster comenzó sus estudios en la Academia General Superior del Ejército Rojo «M. V. Frunze» junto a otros 28 oficiales procedentes de las milicias, entre los que destacaban Juan Modesto, Valentín González «El Campesino», Pedro Mateo, Joaquín Rodríguez y Manuel Tagüeña[5].  Tras salir de la URSS, en 1968 fundó el Partido Comunista Obrero Español en desacuerdo con la actitud del PCE frente a la Primavera de Praga. Regresó a España en 1977. En 1986 reingresó en el PCE. Falleció en Madrid el 8 de diciembre de 1995.

Dositeo Sánchez Fernández

1903, Lugo.

De profesión chófer, ingresó en el PCE en 1936. Durante la guerra llegó a Jefe de Brigada. En la U.R.S.S. trabajó en Járkov, fue voluntario en el Ejército Rojo (ER), chófer en el Comité de Cultura y Bellas Artes en Moscú. Fue repatriado a España.

Manuel Martínez

?

Apodado «El Gallego», muerto en Poznan (Polonia) durante la ofensiva soviética  camino de Berlín.

Valentín Fernández

?

El libro El Sol sale de noche hace referencia a sus orígenes gallegos (p. 319-320).

 Leopoldo Canitro José

1923, Ourense

De profesión campesino. Canitro José combatió con las fuerzas republicanas españolas enroladas en el Ejército soviético en la localidad de Krasny Bor, en Leningrado, en 1943. Posteriormente, fue detenido y enviado al Gulag de Karagandá, en Kazajstán.

José Abuin Somoza

1905, Pontevedra

Llego a la U.R.S.S. en el barco Cabo San Agustín. En el Partido Comunista desde 1940. Trabajó en Odessa, Voroshilovgrad, Alma-Atá. Voluntario en el ER, obrero en Simferópol, pensionista. Falleció en Simferópol en 1971.

Aparicio Rodríguez Sol

1899, Pontevedra

Mecánico de aviación. Ingeniero. En el PCE desde 1936. Oficial de mecánicos de Cuatro Vientos. Durante la guerra civil fue jefe del aeródromo de Los Llanos (Albacete), jefe de mecánicos  del grupo de aviación soviético en Teruel. En la U.R.S.S. trabajó en Kramatorsk, Tashkent, voluntario en el ER, estuvo en guerrilleros, después mecánico en un garaje del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) Se fue a México.

Alberto Casal Broullón

1912, Vigo.

Marinero. En el PCE desde 1937. Durante la guerra civil luchó en la flota en el crucero «Miguel de Cervantes». En la U.R.S.S. trabajó en Gorki, voluntario en el ER, teniente mayor de zapadores, condecorado con la orden «Guerra Patria». Después de la guerra salió de la U.R.S.S., estuvo 14 años en la cárcel de Burgos. Trabajó en Cuba. Volvió a Moscú en 1976. Repatriado.

Valentín Fernández González 

1912, Lugo

Albañil. Ingresó en el PCE en 1936. Durante la guerra civil fue comandante en la brigada 100 de la 11 División. En la U.R.S.S. trabajó en Mitichi, Kokand, voluntario en el ER, tornero en la fábrica Krasni Proletari de Moscú. Cayó en las guerrillas en España.

Ezequiel Fernández Moreira

1909, Lugo

Sastre y camarero. Ingresó en el PCE en 1965. Marinero del barco «Cabo San Agustín». En la U.R.S.S. trabajó en Rostov, Alma Atá, voluntario en el ER, obrero en la fábrica 30 de Moscú. Falleció en Moscú en 1970.

Antonio Frians Brions

1899, A Coruña

Marinero en el «Cristóbal Colón». Durante la guerra vino a la U.R.S.S. en el barco «Juan Sebastián Elcano». Trabajó en Kramatorsk, voluntario en el ER, obrero en Crimea, Kíev, pensionista. Se repatrió en 1971.

Francisco Funqueiriño Joves

1904, A Coruña

Marinero, llegó a la U.R.S.S. en el barco «Inocencio Figaredo». Trabajó en Rostov, Ordzhonikidzhe, Aktiubinsk, voluntario en el ER. Obrero en Crimea, Dniepropetrovsk, en el PCE desde 1969-70. Falleció en 1983.

José Gabin Villamarín

1909, A Coruña

Fogonero de barcos. Miembro del PCE desde 1944. Llegó a la U.R.S.S. en el barco «Inocencio Figaredo». En la U.R.S.S. trabajó en Rostov, voluntario en ER, estuvo en guerrilleros, obrero en la fábrica 30 de Moscú. Se repatrió en 1965.

Rafael García Souza

1905, A Coruña

Empleado. En el PCE desde 1935. Durante la guerra civil fue jefe de la 139 Brigada. En la U.R.S.S. trabajó en Kolomná, Kírov, voluntario en el ER, obrero en la fábrica Nº 30 en Litkarino (región de Moscú) traductor en Cuba, pensionista. Falleció en marzo de 1978.

José Antonio Mauricio García  

1917, Pontevedra

Durante la guerra civil fue marinero del «Jaime I». Ingresó en el PCE en 1944. Vino a la U.R.S.S. en misión especial en el barco «Juan Sebastián Elcano», a Odessa. Trabajó en Rostov, Ordzhonikidze, Aktiubinsk, voluntario en el ER, obrero en Moscú. Se repatrió.

José Núñez Edreida

1917, A Coruña

Marinero. Trabajó en Cheliábinsk, Samarcanda, voluntario en el ER. Se repatrió.

Jorge Fernández Anania

1917, Ourense

Artillero en la Armada. En el PCE desde 1936-70. Durante la guerra llegó a la U.R.S.S. en el barco «Cabo San Agustín». En la U.R.S.S. trabajó en Gorki, voluntario en el ER. Obrero en Leningrado.

Gustavo Pérez Bonet

1917, A Coruña

Llegó a la U.R.S.S. a la escuela de pilotos, trabajó en Kolomná, Kokand, voluntario en el ER, Crimea, obrero en Moscú. Fue repatriado

Antonio Prieto Montero

1905, A Coruña

Obrero de la construcción. En el PCE desde 1928-70. Durante la guerra teniente en el Quinto Regimiento, después en el SIM (aviación). En la U.R.S.S. trabajó en Rostov, Ordzhonikidze, voluntario en guerrilleros, educador de jóvenes en la RU de Krasnogorsk, en Izium (Járkov), obrero en Moscú, empleado en la Embajada cubana. Se repatrió en octubre de 1980

Pedro Prado Mendizábal

1902, Lugo

Comandante del crucero «Méndez Núñez», jefe de EM de la Marina, asesor naval del EM, general, coronel, capitán de primer rango en el EM de la flota soviética, empleado en la Editorial de Literatura Extranjera, especialista en Cuba. Se repatrió desde Cuba en 1977.

Avelino Rey Carro

1913, A Coruña

Electricista en la marina de guerra. Durante la guerra civil fue miembro del Comité comarcal de Cartagena. En la U.R.S.S. trabajó en la fábrica Lijachov, voluntario en el ER, estudió en Nagórnaya, obrero en la imprenta del Consejo de Ministros (Gosisdat), en la imprenta de la Universidad de Moscú. En el PCE desde 1938-70. Se repatrió.

Manuel Rodeiro Pereira 

1911, Ferrol

A la U.R.S.S. llegó en 1937 en el barco mercante «Cabo San Agustín» y hasta 1939 trabajó en la flota del Mar Negro. Obrero en Odessa, Rostov, voluntario en el ER, especialista en explosivos, jefe de sección en la fábrica de Riazán y residió en Moscú, pensionista. Falleció en 1987

José Rodríguez Casanova

1917, Lugo

A la U.R.S.S. llegó en el barco «Cabo San Agustín» el 24 de septiembre de 1937. Trabajó en Járkov, Cheliábinsk, Samarcanda, Voluntario en el ER, obrero en Moscú. Se repatrió

Ramón Silva González

1886, A Coruña

Contramaestre en el barco «Cabo San Agustín» en el que llegó a la U.R.S.S. Obrero en la producción, sargento mayo en el ER, obrero en el sovjós de Crimea. Falleció en 1963.

José Trigo Rey

 

1897, Vilaxoán (Pontevedra)

Marinero mercante, llegó a la U.R.S.S. en el barco «San Agustín». Trabajó en Odessa, Kramatorsk, Tashkent, voluntario en el ER, obrero en Tashkent, Crimea, Simferópol. Ingresó en el PCE en 1947. Falleció en Simferópol en 1967.

El libro El Sol sale de noche también hace referencia a otros nombres de republicanos españoles enrolados en las fuerzas soviéticas cuyos apellidos pueden sugerir la posibilidad de origen gallego. Son estos los de José Estrela, Juan Otero, Freixas (peleó en el frente de Rzhev), Freire, Cartabón, Meroño, Secundino Pozo y Celestino Alonso, este último Comisario del Comisariado Popular de Asuntos Interiores (p. 253 del libro de Elpátievsky). No obstante, no ha sido posible verificar la autenticidad del posible origen gallego de todos ellos.

Un nombre frecuente en ambos libros es el del Comandante Joaquín Feijóo Fernández, del Ejército Obrero Rojo y Campesino. Si bien Elpátievsky confirma su origen sevillano (p. 245) y de su desaparición física durante la ofensiva soviética en Crimea (p. 260), es de destacar que el apellido Feijóo revela una posible ascendencia gallega.

Los combatientes españoles, y por tanto los gallegos involucrados en las filas del Ejército Rojo participaron en misiones y frentes de combate en Bielorrusia, Rusia Central, Krasnodar, Ucrania (Járkov), así como la defensa de Leningrado, Stalingrado, Smolensk, la cabeza de puente del Kubán (en el Cáucaso), Krasny Bor (donde pelearon contra la División Azul) y Crimea (Shúbino). Estos republicanos estuvieron enrolados en la 4º Compañía y la 989º Regimiento del Ejército Rojo.

Con respecto a los gallegos que se encontraban en la URSS durante el conflicto, sea como «niños de la guerra» o exiliados[6], pero que no fueron combatientes aunque algunos de ellos contribuyeron con el «esfuerzo de guerra», podemos identificar los siguientes:

Nombre

Año y lugar de nacimiento

Trayectoria

Ramón Barros Santos

1910, A Coruña

Ingresó en el Partido Comunista Español (PCE) en 1936. Electricista. Durante la guerra civil fue dirigente de la Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) en el Ejército del Centro y responsable de cuadros de la Comisión Ejecutiva de la JSU. En la U.R.S.S. trabajó en la fábrica Lijachov. Fue repatriado.

Ernesto Lamarca Rafales

1912, Vigo

Telegrafista. En el PCE desde 1937 y en el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) desde 1957. Durante la guerra civil fue oficial de transmisiones, jefe de Estado Mayor de la 60ª División, comandante. En la URSS educador en la casa de niños de Járkov, Instituto de Maquinaria, candidato y doctor en ciencias técnicas, jefe de laboratorio en Voroshilovgrad.

Nieves Álvarez González

1905, Ourense

Maestra. En el PCE desde 1931. Durante la guerra directora de una guardería en Barcelona. En la U.R.S.S. trabajó de maestra en Pirogóvskaya, en la fábrica Lijachova, Kokand, Crimea, Dniepropetrovsk, pensionista en Yalta. Casada con Francisco Barbado. Se repatrió en diciembre de 1958.

José Aparicio Pérez

1913, Vigo

Marinero. En el PCE desde 1946. Vino a la U.R.S.S. en el barco Cabo San Agustín. Trabajó en Odessa, Voroshilovgrad, Alma-Atá, Crimea y Kíev. Falleció en Kíev en 1978.

Talin Barbado Álvarez

1936, Ourense.

Moscú, Kokand, Dniepropetrovsk, agrónomo en Crimea.

José Conde Galinanes

1905, Pontevedra

Marinero. En el PCE desde 1957-70. Durante la guerra cabo artillero en el acorazado «Jaime I». Fue a la U.R.S.S. en el barco Juan Sebastián Elcano. Trabajó en Rostov, Ordzhonikidze, Kazajstán, Crimea y Kíev. Falleció en en mayo de 1989.

Esther Cruz Gil

1911, Lugo

Miembro del PCE desde 1936. Esposa de Antonio Muñoz Díaz. Vivían en el Lux. Se repatrió.

Juan Del Río García

1898, Pontevedra

Marinero del barco «Inocencio Figadero». Kramatorsk, Kíev. Se repatrió.

Manuel Fernández Cortinas

1905, Lugo

Campesino. En el PCE desde 1928. Encarcelado en 1931, 1933 y 1934. Condenado a muerte en 1935. Organizador de comités de radio en Madrid, dirigente de las MAOS de Madrid. Durante la guerra comandante, teniente coronel, miembro del CP de Madrid, condecorado con 3 medallas: del Valor, de sufrimiento por la patria y del Deber. En la U.R.S.S. estudió en Kusnarienko, obrero en Crimea y Dniepropetrovsk, pensionista. Falleció en Dniepropetrovsk el 22 de junio de 1978.

Manuel Fernández Soto

1912, Ferrol

Cabo de artillería de la Marina. Ingresó en el PCE en 1937. Tomó en el asalto al crucero «Miguel de Cervantes», luchó en el Ciscar y miembro del CP de Murcia. En la U.R.S.S. Estuvo en guerrilleros. Regresó a España.

José García Pérez

1894, Pontevedra

Marinero del barco «Juan Sebastián Elcano», Odessa, Rostov. Falleció en Aktiubinsk en 1943.

Antonio Lago Santos

1910, A Coruña

Fue a la U.R.S.S. en calidad de marino en el cañonero «Dato». Trabajó en un koljós de la región de Rostov, Crimea, Azov. Ingresó al PCE en 1978. Falleció en 1987.

José López González

1916, A Coruña

Trabajó de armador metálico para el cementerio de Artiómovsk. Falleció en marzo de 1984.

Carmen Martínez Aguyón

1930, Pontevedra

Óbninskoye, Sarátov, Tarásovka, EO de Noguinsk y Krasnogorsk, costurera en Moscú. Repatriada en 1992.

Pepita Martínez Aguyón

1928, Pontevedra

Óbninskoye, EO de Krasnogorsk. Se repatrió.

Teófilo Martínez Aguyón

1932, Pontevedra

Óbninskoye, Sarátov, Tarásovka. Se repatrió.

Antonio Méndez Fernández

1928, A Coruña

Odessa, Sarátov, EO de Podolsk, casa de inválidos N.6 (región de Moscú). Se repatrió.

Justo Nogueira Gordaliza

(190?) Monforte de Lemos (Lugo)

Trabajó de maestro en Eupatoria, Sarátov, Najávino. Instituto de Lenguas Extranjeras. Ingresó en el PCE en 1931. Se repatrió en 1972.

Serafín Noche López

1916, Villalba (Lugo)

Marino. Fue a la U.R.S.S. en el barco «Juan Sebastián Elcano». Ingresó en el PCE en 1961. Trabajó en Odessa, Rostov y Aktiubinsk. Se repatrió en diciembre de 1979.

José Juan Pena Seigido

1928, A Coruña

Pravda, Sarátov. Murió en 1947 en Noguinsk.

Andrés Pena Seigido

1928, A Coruña

Pravda, Sarátov, Bolshevo, Universidad. Actualmente trabajó en la revista Tiempos Nuevos. Falleció en Moscú en junio de 1990.

Amparo Pena Seigido

1930, A Coruña

Pravda, Sarátov, Tarásovka, Schólkovo. Actualmente reside en Cuba a donde fue después de repatriarse en 1957.

Darío Pena Seigido

1932, A Coruña

Pravda, Sarátov, residió en Moscú trabajando de traductor. Falleció en Moscú en 1989.

María Pérez Pérez

1926, A Coruña

Járkov, Stalingrado, Ufá, técnico de medicina de Sérpujov, enfermera en Stúpino, Instituto de medicina de Yaroslavl, médica en Tula y Cuba, en el P. desde 1960. Volvió en 1974 a la U.R.S.S. Falleció el 20 de enero de 1998.

Manuel Rial Formoso

1894, Pontevedra.

Marinero en el barco «Juan Sebastián Elcano». Navegó en el Mar Negro hasta 1944, fogonero en el combinado Karagandá úgol. Se repatrió.

José Manuel Ríos Amigo

1910, Vigo

Marinero, fue  a la U.R.S.S. a Sebastópol en 1939 en un barco. Trabajó en los barcos «Armenia» y «Kursk» hasta 1942, cargador en Buzuluk (Chkálov) y en Kúybyshev. En el PCE desde 1959-70. Falleció en octubre de 1980.

Marina Sendín López

1916, Lugo

Mecanógrafa, miembro del PCE desde 1935. En la U.R.S.S. trabajó en la fábrica Lijachov, en la IC, Instituto 205 y en ediciones, falleció en Rumania en 1974.

Rogelio Trillo Caneda

1907, Corcubión (A Coruña)

Marinero. En el PCE desde 1934. Lllegó a la U.R.S.S. en el barco «Inocencio Figaredo». En la U.R.S.S. trabajó en Odessa, Tuapse, Krasnovods, Poblodar, sovjós Feodosiski (Crimea), Dniepropetrovsk, pensionista. Se repatrió en 1970.

Gallegos en el Gulag

A diferencia de los combatientes gallegos en el Ejército Rojo, sí existen mayores registros sobre gallegos deportados a los Gulag, algunos de ellos combatientes de la División Azul, y otros no combatientes que formaban parte de las listas de españoles que pasaron por los campos de trabajos forzados soviéticos.

Según el historiador Secundino Serrano, unos 185 republicanos españoles fueron enviados a los Gulag por las autoridades soviéticas[7]. Entre ellos estarían algunos de los considerados «niños de la guerra» así como marinos y pilotos republicanos.

Debe destacarse que varios de estos gallegos tuvieron contacto con la URSS (y posteriormente quedaron a vivir allí) gracias al envío de material de guerra y de víveres desde puertos soviéticos hasta la España bajo dominio republicano durante la Guerra Civil. Esta ruta se hacía por el mar Mediterráneo y llegaban a puertos del mar Negro.

La ruta debía sortear la costa italiana, bajo control del régimen fascista de Benito Mussolini, aliado de Franco en la guerra civil, así como el Norte de África, en particular Libia, entonces bajo dominio italiano. A la mayoría de ellos, el final de la guerra civil española les sorprendió estando en la URSS como parte de estas labores de transporte de mercancías.

Una fuente imprescindible para rastrear la huella de los republicanos españoles en el Gulag es la historiadora Luiza Iordache Cârstea[8], profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la UNED. La profesora Iordache facilita el listado de 21 marinos gallegos detenidos en Odessa en junio de 1941. Fueron internados en los campos de concentración de Norilsk, Karagandá (Spassk y Kok Uzek), Odessa y en otros campos occidentales de la URSS.

La lista de gallegos deportados a los Gulag aportada por la profesora Iordache es la siguiente:

Nombre

Año de Nacimiento y localidad (Provincia)

Profesión

Incidencias

Pedro Armesto Saco

1912. Pobra de Brollón (Provincia de Lugo)

Alumno náutica

Repatriado el 2 de abril de 1954

Ángel Castañeda Ochoa

1909. Catoira (provincia de Pontevedra)

Mozo

Repatriado el 2 de abril de 1954

José Castañeda Ochoa.

1901. Catoira  (Pontevedra)

Marinero

Repatriado el 2 de abril de 1954

Juan Antonio Castro López

1906. Pobra do Caramiñal (provincia de A Coruña)

Engrasador

Repatriado el 2 de abril de 1954

José Diz Rivas

1904. Vilaxoán (Pontevedra)

Marino

Internado en el Gulag desde junio de 1941 a 1948. Fallecido en el campo de Odessa, el 22 de agosto de 1948.

José García Santamaría

1913. Palmeira (A Coruña)

Ayudante de cocina

Repatriado en 1954.

Juan Gómez Mariño

1911. Ribeira (A Coruña)

Marinero

Repatriado en 1954.

Antonio Leira Carpente.

1912. Pontevedra

Marinero artillero. Cargo: sirviente alza

Repatriado en 1954.

José López González.

1916. A Coruña

Mozo artillero

Internado en el Gulag (27 de junio de 1941-agosto de 1948); destino desconocido.

José Pérez Pérez

1897. De Pobra do Caramiñal (A Coruña)

Marinero

Repatriado en 1954.

Enrique Piñeiro Díaz

1912. Buenos Aires (Argentina) De padres gallegos.

Apuntador

Repatriado en 1954.

Manuel Rodríguez Tejeiro

1910. Ferrol (A Coruña)

Cabo de artillería. Cargo: apuntador.

Liberado en agosto de 1948, fallecido de tuberculosis en Alupta el 2 de agosto de 1954.

Joaquín Trigo Sayans

1906. Figueirido (Pontevedra)

Marino

Liberado en agosto de 1948, repatriado en 1956.

José García Gómez

1911. Palmeira (A Coruña)

Marinero

Repatriado en el buque Semíramis, el 2 de abril de 1954.

Vicente García Martínez.

1893. Pobra do Caramiñal (A Coruña)

Marinero

Repatriado en el Semíramis, el 2 de abril de 1954.

Manuel Dávila Eiras

1900. De Pobra do Caramiñal (A Coruña)

Tripulante del vapor Rosa.

Marinero repatriado en 1954.

Manuel Dópico Fernández

Ferrol. Año desconocido

Desconocida

Fallecido en el campo de concentración de Karagandá (actual Kazajstán) en 1945.

Ricardo Pérez Fernández

1893, en Pobra do Caramiñal (A Coruña)

Marinero

Fallecido en el campo de Odessa, en 1949.

José Plata Loira

1904. Pontevedra

Fogonero

Falleció en Norilsk, en 1941.

Domingo García Meitas

1910. Pobra do Caramiñal (A Coruña)

Maquinista

Detenido en 1940

José Núñez Edreira

1917. A Coruña

Marino

Acusado de espionaje. Repatriado en 1957.

En 2013, durante una visita a Kazajstán por parte del entonces presidente de gobierno español Mariano Rajoy, su anfitrión el presidente kazajo Nursultan Nazarbayev entregó unos cuadernos con las fichas de españoles recluidos en uno de los cuatro gulags de Karagandá, en el número 99, de Spassk. De los 152 españoles de la lista, catorce son gallegos.

En este sentido, las investigaciones realizadas hasta ahora concluyen que en la relación de presos españoles se diferencian dos «grupos». Si eran redirigidos desde Odessa, se trataba de republicanos: marinos o pilotos, entre otras profesiones. Por el contrario, si procedían de Kolpino, Krasny Bor o Leningrado (actual San Petersburgo) y Nóvgorod, eran de la División Azul, ya que esos fueron frentes de guerra donde lucharon.

En esa lista, facilitada igualmente por la Embajada de Kazajstán en Madrid, figuran tres gallegos republicanos: el marinero-motorista José Trole Castelo (A Coruña, 1912); el piloto y también carpintero y chófer José Carreira Romero (Ourense, 1917); y el marinero-artillero Manuel Rodríguez Tegueiro (Ferrol, 1918). Los tres habían ingresado en el año 1948 en el campo de Odessa.

Además de los tres gallegos republicanos, en este listado figuran también once combatientes gallegos de la División Azul, que fueron enviados al Campo Nº 99 en Karagandá. Fueron posteriormente repatriados a España entre 1954 y 1959, tras la muerte de Stalin y durante el mandato de Nikita Jrushchov.

Esta lista de once personas se divide así:

Nombre

Fecha nacimiento, localidad (Provincia)

Profesión

Detención

Juanín Gullón Antonio

1923, Mondariz (Pontevedra)

Mecánico

Detenido en 1943 por el Ejército Rojo en Kolpino (región de Leningrado).

José Manuel Ferreiro

1921 (Pontevedra)

Campesino

Detenido en Kolpino.

Vicente Román Constante

1916. A Guarda (Pontevedra)

Hornero

Capturado en 1943 cerca de Leningrado.

Federico Dobal del Río

 

1923. Vilagarcía de Arousa (Pontevedra)

Zapatero

Capturado en Krasny Bor en 1943. Desde 1954 trabajó como carpintero. Se afilió al Partido Comunista en 1966.

Domingo Pérez Elisio

San Juan de Ourense (Ourense)

Mercader

Detenido en Kolpino.

Graña Rebociño

1924 Ourense (Ourense)

Peón

Detenido en Kolpino.

Leopoldo Canitro José

1923. Ourense

Campesino

Combatió en Krasny Bor (Leningrado), donde fue detenido.

Manuel Bousa Carias

1924, Monforte de Lemos (Lugo)

Desconocida

Desconocida

Eusebio Calavio Belicillo

1917, Lugo.

Mercader

Detenido en Nóvgorod.

José García Eugenio

1921. Ferrol (A Coruña)

Carpintero

Detenido por el Ejército Rojo en Kolpino

Vicente Calvo González

1913. Betanzos (A Coruña)

Radista

Detenido en Kolpino.

Deben igualmente destacarse otros casos de gallegos a los que la II Guerra Mundial les sorprendió en la URSS y posteriormente fueron reenviados a diversos Gulags y campos de trabajos forzados, considerados por las autoridades soviéticas como posibles «espías» y «traidores a la URSS», sospechosos de ser agentes internacionales. Son ellos:

José Ramón Carreira, natural de Ourense, dirigente de la Unión General de Trabajadores (UGT), piloto de aviación que llegó a Leningrado en 1938 en un buque mercante. Durante la guerra fue enviado al Gulag de Norilsk hasta su repatriación a España en 1954.

Julián Fuster Ribó, natural de Vigo, cirujano, enviado al Gulag de Kengir y que fue repatriado a España en 1959. El Premio Nobel Alexander Soljenitsin menciona en su obra maestra Archipiélago Gulag al «español Fuster».

José Calvo, enviado por la República española a formarse de aviador en Kirovabad y posteriormente enviado al Gulag durante la guerra.

Ricardo Pérez Fernández, tripulante de buques, enviado al Gulag de Odessa en febrero de 1949.

Durante el año 1937, estas personas realizaron transportes de material de guerra y víveres entre la España republicana y la URSS, pero debido a las dificultades del tráfico marítimo por el Mediterráneo y otras circunstancias bélicas, el final de la Guerra Civil les sorprendió a varios de ellos en distintos puertos soviéticos.

 

* Analista de geopolítica y relaciones internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), Magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) Colaborador en think tanks y medios digitales en España, EE UU y América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

 

Fuentes utilizadas y lecturas recomendadas:

  1. Ensayos y artículos:

Alted Vigil, Alicia; Nicolás Marín, Encarna; Gonzalez Martell, Roger. Los niños de la guerra de España en la Unión Soviética. De la evacuación al retorno (1937 – 1999). Madrid, 1999.

Alted Vigil, Alicia. «El exilio español en la Unión Soviética». Revista Ayer. Ver en:http://www.revistaayer.com/sites/default/files/articulos/47-6 ayer47_ExiliosEspanaContemporanea_Lemus.pdf.

Encinas Moral, Ángel Luis. Fuentes históricas para el estudio de la emigración española a la URSS (1936-2007), Exterior XXI, 2008.

Arasa, Daniel. Los españoles de Stalin. Barcelona, 2005.

A.V. Elpátievsky. La emigración española en la URSS. Historiografía y fuentes, intento de interpretación, Exterior XXI, 2008.

Carmen Calvo Jung. Los últimos aviadores de la República. La cuarta expedición a Kirovabad. Coeditado por el Ministerio de Defensa y la Fundación Aena.

Eusebio Cimorra, Enrique Zafra, Isidro R. Mendieta. El Sol sale de noche. La presencia española en la Gran Guerra Patria del pueblo soviético contra el nazi-fascismo. Moscú: Editorial Progreso, 1970.

González Martínez, Carmen y Nicolás Marín, María Encarna. «’Rojos y azules’ españoles en la Unión Soviética», Historia Actual online, 40, (2), 2016, p. 7-28.

Iordache Cãrstea, Luzia. Cartas desde el Gulag. Juan Fuster Ribó, un español en la Unión Soviética de Stalin. Alianza Editorial, 2020.

Iordache Cãrstea, Luzia. Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956). Institut de Ciències Polítiques i Socials, 2008.

Iordache Cãrstea. Luzia, En el Gulag. Españoles republicanos en los campos de concentración de Stalin. RBA, 2014.

Juárez, Javier. Patria. Una española en el KGB. Barcelona: Random House Mondadori, 2008.

Secundino Serrano. Españoles en el Gulag. Republicanos bajo el estalinismo. Península, 2011.

Torres, Francisco. Cautivos en Rusia. Los últimos combatientes de la División Azul. Editorial Actas, 2018.

    1. Medios de comunicación

Faro de Vigo:

https://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2013/10/16/gallegos-gulag/896958.html  

https://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2014/09/14/fuerza-gallega-reto-stalin/1093792.html

La Voz de Galicia

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2019/08/19/29-gallegos-gulags-stalin/0003_201908G19P6994.htm

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2013/10/12/gulag-estuvieron-presos-22-gallegos-cuatro-fallecieron/0003_201310G12P42991.htm

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/2011/08/21/diecisiete-anos-bajo-yugo-stalin/0003_201108SX21P2992.htm

El País (España)

«El hombre del siglo”, El País (España), 16 de abril de 2007. Ver en: https://elpais.com/diario/2007/04/16/galicia/1176718702_850215.html

Nueva Tribuna (España)

“Españoles en el Ejército Rojo”

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/9mayo-victoria-nazismo-europa-espanoles-ejercito-rojo/20200508084414174600.html

Diario de León (España)

“Rusia envió a 185 republicanos españoles al gulag sin juzgarlos”, Diario de León, 20/10/2011. Ver en: https://www.diariodeleon.es/articulo/cultura/rusia-envio-185-republicanos-espanoles-gulag-juzgarlos/201110200400021208855.html

    1. Otros ensayos de interés

Luis Reyes. Españoles en la II Guerra Mundial. Ilustraciones de Dionisio Álvarez Cueto. Audaba Ediciones, 1990.

Antonio Vilanova. Los olvidados. Los exiliados en la URSS, Ruedo Ibérico, 1960.

Eduardo Pons Prades. Republicanos españoles en la II Guerra Mundial. La Esfera de los Libros, 2000.

Roque Serna Martínez. Heroísmo español en Rusia. 1941-1945, 1981.

José Gros, Relatos de un guerrillero comunista español, A.T.E, 1977.

 

Referencias

[1] Debe destacarse que el profesor Ángel Luis Encinas Moral obtuvo la convalidación de su título de Master of Arts en Historia por la Universidad Lomonósov de Moscú en 1987. Es Doctor en Geografía e Historia, y profesor de Historia y Cultura de los Pueblos Eslavos, de Literatura Rusa y de Relaciones Literarias Hispano-Rusas de la Titulación de Filología Eslava en la Universidad Complutense de Madrid. Domina con fluidez idiomas de interés científico como el ruso, ucraniano, búlgaro, ruso y eslavo antiguo y eslavo eclesiástico.

[2]En 2016, el Instituto de Estudios Vigueses (https://www.ievigueses.com/gl), bajo la dirección de su presidente Xosé Carlos Abad, comenzó una investigación para recopilar información sobre vigueses que lucharon en la II Guerra Mundial, principalmente bajo la División Azul. Se estimaron cifras de unos 216 vigueses que lucharon en las fuerzas alemanas y algunos en las fuerzas soviéticas. Se estima igualmente que medio millar de gallegos fueron enrolados por la División Azul para combatir en el frente ruso. Más información en: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/vigo/2016/07/24/instituto-estudios-vigueses-busca-testimonios-miembros-division-azul/0003_201607V24C5995.htm. Debe mencionarse igualmente la existencia de la Hermandad Gallega de la División Azul Spansky Jarasho, fundada en 1960 en A Coruña, y que sigue en funcionamiento en una segunda etapa. Ver en: https://www.adiantegalicia.es/costa-da-morte/2019/09/23/la-hermandad-gallega-de-la-division-azul-condecora-a-un-ex-militar-de-vimianzo.html

[3] Esta es la cifra que podemos encontrar en el libro del profesor Encinas Moral, Ángel Luis, Fuentes históricas para el estudio de la emigración española a la URSS (1936-2007), Exterior XXI, 2008.

[4] «El hombre del siglo», artículo publicado en El País (España), el 16 de abril de 2007, con motivo del homenaje a Enrique Líster. Ver en: https://elpais.com/diario/2007/04/16/galicia/1176718702_850215.html.

[5] Alted Vigil, Alicia. «El exilio español en la Unión Soviética», Revista Ayer. p. 140-141. Ver en: http://www.revistaayer.com/sites/default/files/articulos/47-6-ayer47_ExiliosEspanaContemporanea_Lemus.pdf

[6] Utilizamos como fuente principal el libro de Encinas Moral, Ángel Luis, Fuentes históricas para el estudio de la emigración española a la URSS (1936-2007), Exterior XXI, 2008.

[7] «Rusia envió a 185 republicanos españoles al gulag sin juzgarlos». Diario de León, 20/10/2011. Ver en: https://www.diariodeleon.es/articulo/cultura/rusia-envio-185-republicanos-espanoles-gulag-juzgarlos/201110200400021208855.html.

[8] La historiadora Luiza Iordache es autora de libros sobre los españoles en la URSS como Cartas desde el Gulag; Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956), y En el Gulag. Españoles republicanos en los campos de concentración de Stalin. Correo electrónico: luiza.iordache@gmail.com.

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