Todas las entradas de: SAEEG

EL ODIO INDUCIDO

F. Javier Blasco*

Para saber qué es lo que significa realmente este vocablo, es necesario consultar el diccionario de la RAE en el que aparece una sola definición “Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea”. Definición que quizá sea demasiado tajante y hasta limitativa u orientada al campo que se encuadra en el mal deseado.

Sin embargo, si acudimos al diccionario de “Oxford languages” vemos que la definición de la misma palabra masculina no es única y tiene o presenta dos acepciones distintas, “Sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia” y “Aversión o repugnancia violenta hacia una cosa que provoca su rechazo” y cita como sinónimos “antipatía, aversión, repulsión, inquina, aborrecimiento y malquerencia”.

Por una vez y sin que sirva de precedente, prefiero quedarme con la información del diccionario de Oxford porque, aparentemente es más completa, amplia y convincente y creo que aglutina entre sus definiciones y el listado de sinónimos lo que hace más comprensible el significado del vocablo.

Analizar etimológicamente el origen, las causas, derivaciones y ramificaciones del odio, nos llevaría mucho tiempo y no me creo capacitado para ello y además tampoco es la principal razón que me llevó a escribir este pequeño trabajo.

El odio, sensación y actitud tan antigua como la propia humanidad, es uno de nuestros viejos conocidos y compañeros de viaje o un miembro muy allegado de la familia; siempre está a nuestro lado y dispuesto a aparecer a la menor circunstancia; con la particularidad de que sus resortes de contención son tan frágiles que, funcionan a duras penas y no tantas veces como deberían hacerlo.

El hombre en su proceso evolutivo y creador, dentro de su afán de intentar cambiar las cosas, al menos de cara a la galería y fundamentalmente a hora de la compra de votos o seguidores, ha encontrado en esta fea y despreciable actitud un filón de incalculable valor. Cómo de entrada nadie en su sano juicio se puede negar a rechazarlo, hemos hecho de su “aparente lucha para erradicarlo” algo para ser explotado políticamente con mucho éxito, y como casi siempre ocurre con los movimientos o tendencias para la agitación y la propaganda, la izquierda lo ha convertido en su bandera para llenar de basura a las “terribles derechonas que lo pisotean y desprecian todo”.

Así, en muchas partes del mundo en general y en España en particular, hemos creado los denominados “delitos de odio” que son aquellos que consisten en una infracción o acto penal motivado por prejuicios contra una o varias personas por el hecho de pertenecer a un determinado grupo social y que nuestro Ministerio del Interior define en su página web como:

“(A) Cualquier infracción penal, incluyendo infracciones contra las personas o las propiedades, donde la víctima, el local o el objetivo de la infracción se elija por su, real o percibida, conexión, simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a un grupo como los definidos en la parte B”;

“(B) Un grupo debe estar basado en una característica común de sus miembros, como su raza real o perceptiva, el origen nacional o étnico, el lenguaje, el color, la religión, el sexo, la  edad, la discapacidad intelectual o física, la orientación sexual u otro factor similar. (OSCE, 2003)”.

En España, su gobierno y muchos de los partidos que le sustentan y apoyan sobreviven principalmente de y con la carroña, las noticias falsas y la sucia propaganda; por lo que este fenómeno de “oficial lucha para su erradicación” no solo debe quedar reflejado en su Código Penal, sino que es constantemente usado, manoseado y prostituido por el propio gobierno, su presidente, varios ministros del gabinete y diversos partidos o movimientos populistas y progresistas de variopinto pelaje y nada sanas intenciones.

Por si fuera poco, para darle un mayor empaque y oficialidad al tema, el gobierno ha creado una “Comisión contra los delitos de odio” que está presidida por el mismísimo presidente Sánchez; comisión que, a pesar de la norma no escrita pero tantas veces manida de no legislar en caliente, ha sido reunida estos días con carácter de urgencia para adoptar medidas al amparo o motivada por una noticia falsa sobre un inventado delito de odio.

El odio a secas y la amplia panoplia de los delitos de odio constituyen una esplendida arma arrojadiza que la izquierda suele sacar a colación siempre que haya cercano o por en medio un proceso electoral, le van mal las cosas al gobierno —para lo que no duda hasta en inventarse actos o amenazas que tengan toda la apariencia, aunque en breve quede demostrado ser mentira o un invento y las graves declaraciones y acusaciones queden aparcadas tras miles de litros de tinta y horas de publicidad— o cuando la derecha presenta claras indicaciones de que sube en las encuestas y puede poner en peligro la continuidad de un gobierno de izquierdas, basado en la mentira, las falsas promesas y la mezquindad.

Muchas de las múltiples denuncias de delitos de odio, quedan demostradas ser falsas o son exageraciones o desviaciones y constituyen una simple manera de buscar notoriedad o una forma zafia de atacar, sin fundamento, los principios y bases de la derecha sin más.

Para que el fenómeno tenga repercusión y notoriedad, hace falta la impagable colaboración de unos medios y redes vendidos al mejor postor que subsisten de las cuantiosas dádivas o subvenciones de un gobierno que no duda en comprar los deseos y la profesionalidad de cualquier persona o entidad por muy seria y digna que pueda o deba ser en función de su trabajo o por su aportación a la sociedad.

Medios y redes que, sin embargo, enmudecen cuando pasa el tiempo sin que hayan aparecido los execrables autores de cualquier tamaña indignidad por mucho que la policía y la sociedad se empeñen en desenmascararles o cuando a pesar de los esfuerzos para ocultarlo, se descubre el pastel de la ignominia y la falsedad de un hecho inventado, exagerado y publicitado hasta la saciedad.

El odio y sus delitos no son un fenómeno exclusivo de los ambientes o situaciones creadas entorno al género, las desviaciones o personales usos sexuales, la raza, el lugar o país de procedencia o la religión que se profesa. Es aún más grave cuando nace, crece y se desarrolla por culpa o a raíz de movimientos políticos de corte separatista o independentista.

Insisto en este punto, porque suele crear graves y despreciables situaciones que fácilmente derivan en sangrientos encontronazos, escisiones territoriales más o menos cruentas o incluso en auténticas guerras civiles; guerras estas, quizá aún más sucias si cabe entre aquellas, porque implican a hermanos contra hermanos o a compatriotas envueltos en unos falsos e inventados ideales que poco o nada tiene que ver con la realidad.

El concepto es un arma de doble filo; ampara o da pie a un gran abanico de posibles delitos bajo el epígrafe general de delitos de odio y, con ello, se abre el grifo para “oficialmente” tratar de combatirlos por todos los medios, incluso aún antes de que estos realmente se produzcan. El uso y abuso de esta posibilidad lleva fácilmente a la imposición de una subjetiva tabla rasa que puede derivar en coartar un derecho inalienable a las personas en todo país democrático como lo es el derecho a la libertad de expresión.

Es muy fácil disfrazar o caer en dicha confusión, incluso de manera no buscada. De ahí el peligro en permitir a los gobiernos usar en demasía o abusar amparándose en este concepto; es un hecho más que probado, que muchos gobiernos lo utilizan a modo de guadaña para impedir la crítica o protesta libre y sana ante situaciones de uso o abuso de actuaciones o decisiones muy dudosas por parte de la autoridad.

Es muy fácil dejarse influir para hacer un uso muy discriminatorio de este concepto; la tendencia a ver la paja en el ojo ajeno, cuando se desprecia o ignora la viga en el propio, hace que muchos piensen que sus cercanos, allegados o de la misma tendencia política están libres de toda carga al respecto. Casualmente, son siempre los del bando contrario los que practican el odio, lo ensalzan y, por el contrario, nunca ven actuaciones execrables e indignas en el propio. Es un hecho característico de las izquierdas, quienes suelen anunciar o incluso creen sinceramente que son los partidos de derechas los que constantemente y viven instalados en el odio a los demás.

Sucias artimañas que aunque parezca mentira, aún en nuestros días funcionan porque, en la sociedad actual el grado de desinterés, la incultura generalizada y la falta de aplicación o desconocimiento del pensamiento crítico para el análisis de lo que nos llega, es muy grande o total. Tanto, que en pocos años será imposible encontrar alguien con la mínima capacidad de discernimiento.

No debo terminar esta breve reflexión sin condenar con todas mis fuerzas a los insensatos que por motivos políticos mangonean los delitos de odio, en cualquiera de sus versiones, sin darse cuenta —o lo hacen a sabiendas— que el aireamiento, falsa presentación y la exageración de ellos aún en su fase de presunción supone, en la mayoría de los casos, una mayor y muy grave agitación de las personas —que fácilmente se contagia a las masas—, lo que rápidamente se traduce en crear mucho más odio individual y colectivo entre los que “oficialmente” pretenden manifestarse o actuar como repulsa para combatirlo.

Como conclusiones  a esta reflexión, se puede afirmar que el odio es algo malo, tenebroso, que consiste en una vehemente aversión de una persona hacia otra, o hacia algo más o menos identificado con esa otra o su grupo por razones diversas de género, región o país de procedencia, diversos usos y costumbres o convicción. Es algo tan ruin que son muchos los afamados autores que le han dedicado mucho tiempo a su estudio y definición.

Ya Aristóteles se esforzó en distinguir entre la ira y el odio. Nietzsche llegó a firmar que “El hombre de conocimiento debe ser capaz no solo de amar a sus enemigos, sino también de odiar a sus amigos”. El mismo Papa Francisco asegura que “El odio, la envidia y la soberbia ensucian la vida”. “Ensucian el alma, la vida del que odia y de cuantos permanecen en derredor suyo”. En opinión de Nelson Mandela no es una tendencia o defecto innato ni surge de la nada, se adquiere con el tiempo o por el uso o abuso de las costumbres de donde uno se desarrolla “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen o su religión”.

Por lo tanto, el odio como algo inculcado es una mala cualidad autogenerada, adquirida o inducida y que generalmente se nos inocula, más o menos disfrazada, en la educación recibida. Contra el odio debemos luchar siempre, pero sin dejarnos arrastrar que por un exceso de celo, la propaganda perversamente dirigida o por falta de precaución, su honrada lucha nos llegue a cegar y confundamos torpemente dónde deberían encontrarse los auténticos principios y la verdad.

Precisamente el 11-S se cumplió el vigésimo aniversario de uno de los ejemplos más claros de odio que ha presenciado y conmovido a la humanidad. Esperemos que este fenómeno no se vuelva a repetir, ni siquiera en su mínima intensidad.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

©2021-saeeg®

 

 

SUPERVIVENCIA

 Iris Speroni (gab: https://gab.com/Iris_Speroni)

Los trabajadores argentinos pagan impuesto a las ganancias aunque tengan ingresos inferiores a los mil dólares mensuales.

En enero 2020, la Revista de la Bolsa de Comercio de Rosario publicó una nota donde sugerí a los productores agropecuarios que ingresen en la lucha política. En defensa de sus intereses personalísimos, pero también otros más generales. El trabajo; el propio y el de todos los que dependen de las cadenas de valor que los involucran. De la tradición y las costumbres (ejemplo: la prohibición de ir en procesión a caballo a Luján). De un sistema de transporte eficiente y propio: FFCC que funcionen, flota mercante propia, astilleros. De los intereses generales del país (fuerzas armadas fuertes, presencia internacional, exportaciones que generen riqueza, recuperación de la calidad educativa, etc.).

No me limité a los productores agropecuarios, ni entonces, ni ahora. Los receptores deseados son todos aquellos perjudicados por este orden socialdemócrata que sufrimos.

Enumeración Jorge Luis Borges style:

  • Los jubilados y pensionados.
  • Los trabajadores formales.
  • Los comerciantes.
  • Los industriales pymes.
  • Los desarrolladores informáticos y exportadores de servicios en general (docencia, consultoría, auditoría, artes, turismo).
  • Todos los trabajadores asociados con la exportación, en particular astilleros, marina mercante, puertos, ferroviarios, frigoríficos.
  • Los trabajadores de la salud.
  • Los miembros de las fuerzas de seguridad y fuerzas armadas.
  • Las familias que tienen hijos en edad educativa (pública o privada).
  • Quienes no consiguen trabajo, o si lo consiguen no está bien pago o es informal.
  • Los monotributistas.
  • Los productores agropecuarios.

El domingo 12 de septiembre se inicia el proceso electoral 2021. Pocos productores agropecuarios, dueños de pymes o sindicalistas se postularon.

Tal vez para el 2023 levantemos la puntería.

Entrar en la política es costoso en dinero, tiempo, energía y mala sangre. Pero, ¿qué camino queda? ¿aceptar que hagan con nuestras vidas lo que se les ocurra?, ¿que decidan si podemos trabajar o no, abrir nuestro comercio o no, comprar nuestra casa o no?

Los trabajadores argentinos pagan impuesto a las ganancias aunque tengan ingresos inferiores a los mil dólares mensuales. La clase política desmanteló el sistema de transporte de cargas argentinos y en el proceso dañó a decenas de miles de familias y generó perjuicios económicos para la nación. Los impuestos son abusivos. La inflación les carcome los ingresos a los asalariados a razón de 3% mensual, sin que nadie abra la boca en el Congreso en su favor. Particulares usurpan terrenos y tierras públicas ante la complicidad de los gobiernos provinciales y el gobierno federal. El país está indefenso frente a amenazas externas que son muchas. Se gastan fortunas en idioteces. Asaltan impunemente a la gente en la parada del colectivo a las cinco de la mañana, sin que haya políticas de seguridad serias. Los locos están en su casa y matan a miembros de su familia. Miles de personas (en particular varones) se suicidan por año sin que haya política de salud mental. Esa es nuestra realidad.

Mientras, los políticos están en otra.

El ministro de Economía sostuvo que la inflación era conveniente. Merece ser cubierto con brea y plumas y exhibirlo para su escarnio. El país hace diez años que no crece y quienes gobiernan no tienen solución para salir de este pozo. Podría seguir enumerando.

No saben encontrar soluciones: que se vayan.

Nosotros veremos cómo nos arreglamos. Quienes gobiernan actualmente no encuentran solución, más allá de frases grandilocuentes y repetir las mismas recetas que no sirvieron ni sirven.

Ahora bien, desplazar al régimen es costoso. Lo explica bien Curtis Yarvin en este texto (aquí).

Los errores sistemáticos de los gobernantes no tienen costo para ellos (siguen en su lugar, se alternan, etc.). Los únicos que pagamos los costos somos nosotros.

Somos los que ganamos menos de mil dólares por mes, los que pagamos impuestos, los que no podemos comprarnos una casa. En el caso de los empresarios, son los que tienen una carga impositiva del 80% mientras otros la “levantan en pala” para usar palabras de Cristina Fernández.

Por lo tanto, post Yarvin, entiendo las prevenciones para ingresar en política. Es costoso y con resultado incierto. Pero, ¿cuál es el costo de no participar?

El costo para los trabajadores es pagar impuesto a las ganancias por un magro salario, dejar en concepto de impuestos a la venta el 50% de lo que queda cada vez que se va al almacén o a la estación de servicio; viajar una hora y media en transporte público de ida y otro tanto de vuelta para ir a trabajar.

Si nuestra restricción para participar en política es nuestra energía/dinero, entonces es lo que debemos administrar con inteligencia.

Siempre con la convicción de que a esta gente hay que echarla. Así de simple. Porque su proyecto de supervivencia implica la infelicidad de todos nosotros.

Esta semana tanto el gobernador Kiciloff (verdadero interventor) como la vicepresidente Fernández apoyaron la medida de cerrar las exportaciones de carne vacuna. Quiero rebatir sus argumentos.

El gobernador sostuvo que las exportaciones a China se deben a un acuerdo que se firmó en el 2014 cuando él era ministro y Fernández presidente (verdad), que la demanda de alimentos de China es enorme (el nombre técnico que usó correctamente es “infinita”) y que puede absorber todo lo que produzcamos (verdad) y que para defender el consumo doméstico hay que poner límites a la exportación (falso) y que la solución es aumentar la producción (verdad).

Ahora bien, esta gente que se la da de estadista (la vicepresidente en su discurso afirmó saber gobernar; desconozco por qué lo dice cuando gobernar es programar, planificar, prever, prepararse; nada de eso hacen). Los políticos tuvieron 7 años para generar las condiciones para aumentar la oferta o poner reglas claras de qué se puede exportar o no. Nada de eso hicieron.

La vicepresidente sostuvo que los productores quieren exportar para tener más ganancias, que su afán de lucro atenta contra los habitantes del país y que no lo iba a permitir. Acá quiero hacer varias aclaraciones. Todo el mundo trabaja para ganar plata. Ella, por ejemplo, quiere ganar plata cuando reclama su pensión de presidente, la de su esposo y además cobra como vicepresidente y cobró como senadora 2017-2019; lo hace cuando administra sus propiedades; lo hizo cuando tramitó la sucesión de su esposo. Todos queremos ganar dinero y estar en poder de nuestras posesiones. Ella también. ¿Por qué lo reprocha en otros? Segundo, si dice que ella y su coalición política saben gobernar ¿cómo es que no saben qué medidas hay que tomar para aumentar el rodeo vacuno? Si la cadena de la carne no gana dinero, en particular la cría, no hay carne. Así de simple. Ella no es vicepresidente gratis. ¿Por qué el que se ocupa de que haya terneros, ayuda a parir a las cuatro de la mañana y da la mamadera a las crías huachas debería hacerlo?

Pero además, con esa frase, reafirmó que no le importa que no se aumente el rodeo. Lo sabíamos porque durante sus ocho años de presidencia el mismo cayó en millones de cabezas. Recuerdo a los lectores que el presidente Perón pidió que lo subiéramos a 200 millones (*).

Al país siempre lo salvan los privados

De lo que la casta política no se ocupó en su infinita ineptitud, esto es, de preparar el país para el acuerdo con China que la propia casta firmó, sí se ocuparon los privados. 

Se aumentó la producción de carne porcina, al punto de substituir las importaciones de Brasil, de carne aviar y hubo un significativo aumento del rodeo ovino para carne en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos (los ovinos patagónicos son para lana). 

Los privados, a diferencia de la casta política, siguieron las recomendaciones del presidente Perón en 1973 quien propuso el aumento de la producción y consumo doméstico de carnes alternativas para generar excedentes de exportación.

Plan Trienal, Tomo 1, página 32, política agropecuaria.
En la web MECON

Daños de las medidas

La medida de prohibir la exportación de carne vacuna baja artificialmente su precio porque genera una sobreoferta momentánea (los cortes destinados a la exportación quedan acá). Esto perjudica a las otras carnes, ya que a igual o menor precio el consumidor prefiere comer novillo y no cerdo. Por lo cual manda a jugar a la B a todas las personas que invirtieron desde 2014 a hoy en ovinos, porcinos y aves. 

No es cierto que los argentinos no coman carne. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario sostiene que en el 2020 (plena pandemia) los argentinos comimos más de 100 kilos de carne por habitante, uno de los máximos mundiales. El consumo de carne vacuna “bajó” a “sólo” 50 kg/cápita, que es más o lo mismo que el consumo per cápita norteamericano y uno de los más altos del mundo.

Las medidas de los funcionarios nacionales defendidas por la dupla Kicilloff-Fernández esconden una pelea entre rufianes para dirimir quién se queda con la cuota exportadora a China. En el medio estamos todos.

La vicepresidente dijo que no se puede dejar sin comer a los argentinos para exportar. Sin embargo eso es exactamente lo que su esposo, ella, Macri y Fernández hicieron con el pescado. Los argentinos dejamos de comer pescado para poder exportar toda la producción local. Llegamos a exportar más pescado que carne vacuna.

El gobierno estimula la exportación del 100% de lo pescado. Toda pesca destinada al mercado doméstico debe pagar impuesto a los IIBB, impuesto al cheque y trasladarlo a enormes costos de flete a las urbes (el 50% del valor del combustible es impuestos). Mientras que si la empresa exporta por puertos patagónicos recibe un subsidio sobre la facturación. Sobre el pescado y la mesa de los argentinos no hay discursos grandilocuentes de cierre de campaña.

¿Por qué los funcionarios prolongaron el cierre de exportaciones de carne vacuna? Porque no les pasó nada. Porque no hubo consecuencia alguna a su política criminal. No tuvieron amparos ante el fuero contencioso administrativo federal, no sufrieron denuncias penales en el fuero federal. Ni siquiera se difundió por radio y televisión que era todo una pantomima para favorecer a los frigoríficos X, Y y Z. Les salió gratis penal y reputacionalmente. A pesar de que ponen en riesgo miles de puestos de trabajo en frigoríficos y dañan patrimonialmente a otros miles de personas.

¿Por qué lo hicieron? Por la misma razón que les da la cara para cobrar impuesto a las ganancias a alguien que cobra mil dólares de sueldo: porque no les pasa nada.

Me imagino que los damnificados pensaron “es por tres meses y luego vuelve a la normalidad”, “no nos vamos a enfrentar si en poco tiempo se arregla solo”. Eso es no querer entender cómo funciona la menta de estas personas. Quienes dirigen el país van contra los intereses del pueblo argentino y van hasta el hueso. Por eso hace más de una década que le cobran impuesto a las ganancias a los trabajadores. Por eso la mitad del costo de la comida es impuesto. Por eso los trabajadores deben mandar a sus hijos a escuelas que viven en huelga permanente (pre pandemia). Porque al no encontrar resistencia, avanzan.

Retroceder, aceptar, declinar no los apacigua: los envalentona. Discursos de esta semana pre-electoral como pruebas al canto.

Hay que guerrear. Hasta que se vayan.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Nota:

Discurso General Perón 25 de octubre 1973.

Artículo publicado originalmente en Restaurar, http://restaurarg.blogspot.com/2021/09/supervivencia.html

PROYECTOS HAARP, SURA, EISCAT, ¿ARMAS CLIMATICAS?

Marcos Kowalski*

En la actualidad con el surgimiento de las llamadas acciones hibridas y los sistemas de defensa que intentan contrarrestarlas, utilizadas en diferentes escenarios del mundo, como Siria, Ucrania, Libia y otros, nos hace ver que los conflictos sobrepasan las declaraciones formales de guerra de antaño y que los hechos siempre superan al derecho, en este caso al internacional.

Cuando hablamos en el contexto de conflictos bélicos y en el tipo de armas utilizadas, no solo debemos incluir el armamento militar clásico, que solemos clasificar como armamento convencional, armamento químico, biológico y armamento nuclear, en esta época de acciones híbridas y doctrinas como la Gerasimov; estas armas son el último de los recursos.

La fuerza militar se convirtió en el último complemento del conflicto, que se inicia generalmente sin aviso o declaración de guerra previa y por medios y “armas” difíciles de adjudicar a un determinado bando o Nación e incluso existiendo incertidumbre sobre si realmente se están llevando a cabo ataques híbridos o solo son esporádicos acontecimientos económicos políticos y sociales internos que complican la administración de un determinado país.

Las “armas” o elementos utilizados para realizar acciones hostiles hibridas, incluyen hoy armas psicológicas, sanciones económicas, ideológicas, así como acciones políticas de instigación a la violencia interna, acciones cibernéticas y muchas otras armas impropias que buscaran explotar las diferencias internas de la Nación atacada, propiciando su debilitamiento, pudiendo o no explotarse estas operaciones con la acción militar directa.

En este contexto, en las últimas dos décadas, los interesados en el análisis de conflictos y los estudiosos de la geopolítica mundial, vienen teorizando sobre la posibilidad de que se esté desarrollando otras clases de armamento, como el que podría dar origen a la llamada guerra climatológica.

Si bien el tema es muy controversial, trataremos de analizarlo desde un punto de vista objetivo y en función de lo que conocemos de este intrincado asunto, comencemos por uno de los posibles ejemplos de este tipo de equipo bélico, el PROYECTO HAARP, una instalación que se afirma en el país que lo opera, Estados Unidos, tiene propósitos pacíficos.

Sin embargo, desde hace años, este proyecto ha sido acusado de provocar todo tipo de desastres naturales alrededor del mundo, trataremos entonces de presentar en este articulo la mayor cantidad de información disponible, como las evidencias y argumentos, tanto de aquellos que sostienen que el HAARP es un arma climática, como de los que dicen que pensar en ese proyecto como arma es una simple teoría de conspiración.

Debemos aclarar que nuestro interés es el esclarecimiento sobre este tema mediante un análisis objetivo y dejando las conclusiones a los lectores. El proyecto HAARP, (del inglés High Frequency Active Auroral Research Program) está financiado por las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos y la Universidad de Alaska para simular y controlar los procesos de la ionosfera y se comenzó a trabajar en el durante los años 80 del siglo XX.

Según los estadounidenses este proyecto tiene como único objetivo estudiar las propiedades de la ionosfera; recordemos que la ionosfera es la capa de atmósfera terrestre que se sitúa entre los 85 Km y los 600 Km de la superficie de la tierra. Esta capa está compuesta de gases con una densidad de partículas muy bajas. Estas partículas se ionizan como consecuencia del bombardeo de rayos gamma y rayos X, altamente energéticos, procedentes principalmente del sol.

Las capas más altas de la ionosfera resultan más afectadas por el bombardeo que las capas bajas. A consecuencia de esto el nivel de ionización no es el mismo en toda la ionosfera, sino que podemos establecer varias capas de acuerdo con el nivel de ionización. La capa D es la capa más baja, siendo la de menor ionización. La capa E se sitúa por encima de la capa D y su nivel de ionización es mayor. La capa F, que se divide en F1 y F2, se sitúa por encima de la capa E y su nivel de ionización es el más elevado. Las capas D, E y F1 permanecen ionizadas durante el día, por efecto de las radiaciones solares.

Durante la noche, solo la capa F2 permanece ionizada absorbiendo todas las radiaciones extra solares. Todas las capas de la ionosfera, salvo la D, reflejan las ondas de radio debido a la variación de su índice de refracción, como consecuencia de la ionización. La longitud de onda a la que se produce la refracción depende del nivel de ionización.

Las instalaciones del proyecto HAARP son oficialmente reconocidas como un gran calentador ionosferico, siendo su misión concentrar energía alterando las condiciones normales de la ionosfera para provocar una reacción que pueda ser estudiada, contando para realizar esto con más de 180 antenas sobre un terreno de aproximadamente 14 hectáreas. En esta instalación se pueden irradiar hasta 3,6 megavatios.

En definitiva, según los datos oficiales el HAARP, no es ningún tipo de arma y, desde esta perspectiva, se descalifica toda mención a que este proyecto se utilice para alterar el clima, insistiendo en que solo se trata de una investigación científica sobre la ionosfera, atribuyendo otras calificaciones y rumores a meras especulaciones con una marcada ignorancia científica.

Pero veamos un poco como han surgido las afirmaciones sobre el uso bélico del HAARP, contrariando a los que afirman que el origen de considerar al proyecto como arma climatológica proviene de teorías conspirativas: La acusación proviene de Rusia. En el año 2002 con la mención de este proyecto en el Parlamento ruso mediante un comunicado sobre el PROYECTO HAARP, presentado por los ministerios de Defensa y Asuntos Exteriores de Rusia, fue refrendado por 90 representantes de dicho Parlamento y elevado al entonces presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin.

El comunicado decía, en forma muy sintética, más o menos lo siguiente: “Estados Unidos está creando nuevas armas integrales de carácter geofísico que pueden influir la troposfera con ondas de radio de baja frecuencia. Este salto cualitativo es comparable a la transición de las armas blancas a las de fuego o al de las armas convencionales a las nucleares. Este nuevo tipo de armas difiere de las de cualquier otro tipo conocido ya que la troposfera y sus componentes se convierten en objetos sobre los cuales se puede influir”.

Por supuesto que voces de Estados Unidos se alzaron descalificando tales afirmaciones y aduciendo que se trataba de una acción de propaganda rusa. Sin embargo, Rusia, al parecer conoce perfectamente los alcances de este tipo de proyectos, porque si bien HAARP es el más conocido de estos proyectos, no es el más grande ni el más potente, el SURA ruso lo supera ampliamente.

Lo que los rusos denominan como centro de investigación ionosferica SURA es considerablemente más grande y potente que el HARP. Está ubicado a 100 kms. al este de Nóvgorod y con capacidad de irradiar cerca de 190 megavatios, lo que representa que SURA es 53 veces más potente que HAARP.

Pero en este tema no están solos los norteamericanos y los rusos alrededor del mundo. Se sospecha de la existencia de varios calentadores ionosféricos más, pero los conocidos son, por el momento, HAARP de Estados Unidos, SURA de Rusia y el EISCAT, calefactor operado por la Asociación Europea de Ciencia de radares de Dispersión Incoherente (European Incoherent Scatter Scientific Association).

Lo interesante, más que conocer su existencia y ubicación es describir como uno de estos proyectos se supone que puedan ser usados como arma climática, tratando de descartar las teorías sin fundamentos y concentrándonos en las dos teorías más aceptadas y factibles desde el punto de vista de la ciencia.

Como sabemos el clima terrestre está basado en un delicado equilibrio que depende de una gran cantidad de factores, a partir de esta afirmación algunas teorías, sostienen que estos proyectos pueden influir en un aspecto muy importante que les permitiría modificar el clima.

Estos calentadores no solo podrían actuar en la ionosfera sobre sus ubicaciones, si no que podrían, regulando el ángulo y potencia de sus emisiones alcanzar zonas a cientos o miles de kilómetros de su origen. Este calentamiento localizado de la ionosfera podría generar zonas de alta presión capaces de interferir con las corrientes de chorro que fluyen alrededor de la Tierra, alterando de esta forma los patrones climáticos habituales.

Esto significaría en la práctica que se podría alterar los ciclos de lluvia normales desencadenando lluvias torrenciales que arrasen con todo a su paso o provocar sequias que afecten seriamente la producción agrícola con un efecto desastroso en cualquier economía o Nación.

Otras de las teorizaciones afirman que estos proyectos podrían alterar el curso que toman tormentas y huracanes, descartando sin embargo que el sistema tenga la capacidad de originar fenómenos atmosféricos, sino que solo podrían influir en el curso que toman tormentas y huracanes, pero sin que esto signifique que se tenga la capacidad de originarlos.

En cuanto a las versiones sobre la capacidad de estos proyectos de producir terremotos o sismos en cualquier parte del mundo aduciendo que estas instalaciones tienen la capacidad de transmitir en las frecuencias en la banda ELF, (entre los 30 y los 300 Hz) llamadas de Extrema Baja Frecuencia que cuando rebotan en la ionosfera son capaces de alcanzar casi cualquier punto del planeta.

Pero ¿qué relación hay entre la transmisión en la banda ELF la ionosfera y los terremotos? Las ondas ELF fueron utilizadas en tiempos de la guerra fría para establecer comunicaciones con los submarinos en inmersión, pero su uso fue abandonado debido que para hacer ese tipo de trasmisiones se requerían instalaciones muy grandes que gastaban mucha energía. Se trata de instalaciones similares a las de los calefactores ionosféricos aquí descriptos.

Debemos decir que las ondas ELF no solo pueden ser generadas por los humanos, se generan en la ionosfera, por la resonancia de la región comprendida entre la ionosfera y la superficie terrestre en un fenómeno denominado resonancia Schumann, que es un conjunto de picos en la banda de ELF del espectro electromagnético de la Tierra. La resonancia de Schumann se sitúa en aproximadamente 7,83 Hz.

Estas ondas ELF, también provocadas por rayos, son muy difíciles de captar debido a su baja frecuencia, que apenas supera los 100 Hz, y su estudio supone un reto para la ciencia actual, ya que en ellas se esconde información muy relevante de aspectos tan diversos como la caída de rayos y algo que todavía se está por comprobar, la sucesión de un terremoto.

Las luces de terremoto (EQL, del inglés Earth Quake Light) corresponden a un inusual fenómeno aéreo luminoso, similar en apariencia a una aurora boreal que vienen siendo documentadas desde los años 1600. Se afirma que, en los sismos de las últimas décadas, estas luces de terremoto se han vuelto más frecuentes e intensas.

Para los teóricos que señalan la implicación de los calefactores de la ionosfera en los últimos sismos y terremotos, ese aumento de las luces sería una clara evidencia de la perturbación de la ionosfera previa a estos desastres naturales, idea que se ve reforzada por un reciente estudio de la NASA donde se asegura que gran parte de los terremotos con una magnitud mayor a 5.0 fueron precedidos por alteraciones eléctricas en la ionosfera.

Como podemos ver el tema es altamente controversial, pero las luces de terremoto fueron vistas antes y después de los terremotos ocurridos durante los últimos años, como en el de Chile en 2010, el de Perú en 2019, el de México de 2020, o nuevamente en el que sacudió a México el 7 de septiembre de 2021.

Sin embargo, es casi imposible que este tipo de instalaciones como el HAARP o el SURA sean capaces de crear sismos desde la nada y en cualquier lugar, aun cuando sea probable que, si puedan influir en un área sísmica, los grandes terremotos de los últimos tiempos en Sudamérica se produjeron todos en el llamado cinturón de fuego del Pacífico.

Hoy resulta imposible confirmar la intervención humana en terremotos u originando tormentas; lógicamente hay teorías, argumentos y bases científicas tanto de los que se refieren a estas instalaciones como bases de experimentación científica pacifica, como los que las califican de armas climática.

Es que, en el contexto bélico de hoy, es muy difícil comprobar si una lluvia intensa se da por capricho de la naturaleza o provocada por algún artificio creado por los hombres en procura de desestabilizar a un país o a una región. Las guerras, con la aplicación de doctrinas del vale todo y con nuevas tecnologías en evolución permanente, hacen que se acreciente la incertidumbre de quienes las conducen, así como también que sea imponderable la utilización de armas que —en apariencia—podrían ejercer un control sobre el clima.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos. 

©2021-saeeg®