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SIN PROYECTO NO HAY FUTURO

Juan Carlos Neves*

Parte I: la situación

Año tras año, gobierno tras gobierno, la Argentina acumula fracasos y frustraciones hasta el punto de llevarnos a dudar de nuestra capacidad de salir de una pendiente descendente que parece no tener fin. Quizás una de las evidencias más fuertes de esta situación es la sensación de pérdida del orgullo nacional que se manifiesta en el dolor de ver a nuestros hijos alejarse del terruño en busca de mejores horizontes, mientras nos embarga el sentimiento ambiguo de tristeza por su alejamiento y satisfacción porque suponemos que disfrutarán de un futuro mejor. Y eso debería llevarnos a una profunda rebelión interior que se manifieste en un esfuerzo físico, intelectual y espiritual por elaborar un proyecto capaz de devolvernos el orgullo de ser ARGENTINOS. Así, con mayúsculas.

La falta de un proyecto ha sido un rasgo distintivo de los gobiernos que nos condujeron en las últimas décadas. Retomamos la senda institucional en 1983 escuchando que teniendo democracia todo lo demás vendría por añadidura. Error. La democracia, como dolorosamente comprobamos año tras año, es condición necesaria pero no suficiente.

Para no remontarnos demasiado al pasado repasemos nuestras dos últimas experiencias gubernamentales, la de Cambiemos y la del Frente de Todos, actualmente en curso.

¿Cuál era el proyecto de la alianza Cambiemos? Su líder proclamaba que su partido, el PRO, no tenía ideología y que su sola presencia y su historia como empresario atraería una lluvia de capitales y abriría el crédito internacional. La lluvia de inversiones nunca llegó, quizás porque su historia empresarial no era demasiado convincente pero más probablemente porque los inversionistas no atienden tanto a la personalidad de los gobernantes como a los proyectos sustentables y creíbles que presentan. El crédito, en cambio, se abrió y fluyó generoso hasta que los prestamistas vieron que el deudor había llegado a su límite de pago y allí terminó la historia. Solo el FMI, prestamista de última instancia, abrió entonces su billetera aportando el mayor crédito de su historia que se malgastó para mantener el valor del dólar y permitir que se cambiara libremente hasta que se agotó la divisa, dejándonos una deuda absolutamente impagable. ¿Pensaba seriamente la dirigencia de Cambiemos que podía conducir el país con el endeudamiento internacional como única política de Estado y sin proyecto visible? Si fue así, se equivocó y lo hizo hasta tal punto que perdió las siguientes elecciones presidenciales dejando al país en manos de los Fernández, un caso único de una dupla gubernamental compuesta por un presidente designado por su vice a quien previamente había vituperado hasta el agravio.

El Frente de Todos llegó al gobierno sin proyecto, sin plan económico y sin coherencia ni unidad interna. La convivencia entre un partido de centro derecha nacionalista como el justicialismo y un sector con ideas de izquierda revolucionaria como la agrupación “La Cámpora” de Cristina Fernández se hace difícil y provoca choques día a día. Agréguese a esta mezcla, la agenda propia de la vicepresidente para escapar de sus múltiples procesamientos y la de Sergio Massa, presidente de la Cámara de diputados, con su propia búsqueda de poder, y queda configurado un esquema caótico e inviable.

Por designios ajenos a la voluntad de los hombres la pandemia le brindó al gobierno entrante la oportunidad de llevar adelante sus planes basados en emitir sin frenos, promover el consumo, subsidiar a personas y empresas y congelar precios y servicios. Para ello eligió mantener una cuarentena interminable que le brindó la ventaja adicional de un funcionamiento virtual y precario del Congreso y la Justicia.

El resultado fue brutal. Quiebre masivo de empresas, millones de nuevos desocupados, incremento de la pobreza y la mayor caída del PBI de la historia argentina y de la comunidad de naciones democráticas. Agreguemos unas perlitas para satisfacer a los sectores más radicalizados tales como liberar miles de delincuentes presos, intentar expropiaciones, promover ocupaciones de tierras y propiedades y tratar de avanzar contra la justicia, las que chocaron con la manifestaciones pacíficas pero muy ruidosas de millones de ciudadanos.

De este modo el gobierno “kirchnerista” y populista de los Fernández logró ubicar a la Argentina en el peor de los mundos. Un “mundo” con más de nueve millones de contagiados de coronavirus y más de 129.000 muertos por la enfermedad, combinado con una economía destruida y una deuda impagable. Si faltaba una demostración para probar que ignorar los principios económicos básicos conduce al desastre, el gobierno tuvo la más clara de las evidencias. Por ello hoy se enfrenta a la necesidad de hacer lo que se denomina “un ajuste ortodoxo clásico” lo cual echa por tierra todo lo que venía pregonando.

El precio de ese ajuste lo pagarán los jubilados, la clase media y también la clase alta. Los trabajadores formales y los informales. Todos seremos un poco más pobres y tendremos peor calidad de vida y no será enteramente por la pandemia sino fundamentalmente por la forma en que el gobierno la enfrentó, buscando obtener rédito político de una situación que exigía grandeza para asegurar la supervivencia y el bienestar social.

Para el gobierno, las consecuencias de la necesidad de ajustar se sentirán en votos perdidos y rechazo social. Pero luego de arrastrarse hasta el final de su mandato o hasta que el humor social lo permita, comenzará el mayor de los desafíos: cómo reconstruir un país tan golpeado en su economía, en su auto valoración y en su confianza. Y la única respuesta a este planteo es construir un proyecto que nos aglutine y nos motive porque, sin proyecto no hay futuro.

Parte II: un proyecto

Al menos la mitad de los argentinos podría coincidir en la descripción de la situación presentada con algunas diferencias menores. El problema comienza cuando se trata de plantear soluciones porque cada definición implica una elección y cada elección resta a una parte del todo. Esa es una de las razones por la que la mayoría de los políticos evitan plantear planes y proyectos, para que la ambigüedad y la indefinición les permitan tratar de captar a todos los públicos y a todos los sectores. Recién después de que el elector pagó por su candidato con su voto, sabrá lo que realmente ha comprado.

Asumiendo el riesgo, afirmamos que desde el partido Nueva Unión Ciudadana y el espacio político más amplio  de la Nueva Unión Patriótica Federal, que aspira a sumar partidos nacionalistas, patrióticos e identificados con la centro derecha nacional de todo el país, tenemos un proyecto que presentamos para el debate como una alternativa. Es perfectible, inaceptable para algunos y posible para muchos otros, pero, en todo caso, es una opción clara para el que quiere participar en política conociendo el terreno que pisa.

Trataremos de plantearlo en la síntesis que permite una carilla y media.

Comenzamos por nuestra visión antropológica del ser humano concebido como producto de la voluntad de Dios a través de una creación evolutiva que le otorga libre albedrío y trascendencia.

Continuamos con la agrupación de los seres humanos en comunidades que desarrollan a lo largo del tiempo historia, valores, tradiciones y cultura común hasta constituirse en naciones.

Es beneficioso que esas naciones tengan lugares de coordinación y debate como las Naciones Unidas para promover la paz mundial y discutir los grandes temas de un mundo intercomunicado pero de modo alguno concebimos una autoridad supranacional y global que destruya o inhabilite la identidad de las naciones.

Visualizamos a la Argentina como una nación celosa de su soberanía que se integre en la comunidad internacional con tratados regionales y con posturas independientes que atiendan al derecho internacional sin alinearse con ningún poder de la tierra y comerciando con todas las naciones del mundo en función del interés nacional. Nuestro proyecto para un país soberano entiende que no se debe ceder soberanía a organizaciones internacionales, no se deben constituir parlamentos supranacionales, no se deben permitir condicionamientos a nuestra política exterior ni firmar tratados que no se atengan a las normas de nuestra Constitución Nacional. Es esencial la construcción de Fuerzas Armadas bien equipadas y entrenadas y de una industria para la defensa tecnológicamente avanzada para garantizar la defensa de nuestras cuantiosas riquezas y el control de nuestras fronteras marítimas, aéreas y terrestres.

La Argentina del futuro debe estar bien integrada a nivel físico, virtual (redes de comunicaciones), económica y afectivamente en sus 24 jurisdicciones.

La educación es un pilar de nuestro modelo y no solo se trata de impartir conocimientos sino de formar ciudadanos responsables y jóvenes con mentalidad de emprendedores.

Nuestros planes prevén una mejor distribución de la población desarmando la red de “villas miserias” y asentamientos, con habitantes que son clientes políticos cautivos, mediante planes de construcción de viviendas en todo el país. Asimismo, en una nación con una densidad poblacional de apenas 16 habitantes por kilómetro cuadrado prevemos incentivar el crecimiento poblacional y perseguir el aborto con toda la fuerza de la ley.

Demás está decir que la Argentina del futuro debe recuperar la confianza de inversores genuinos con políticas serias y estables pero el primer paso es recuperar la confianza de los propios argentinos, que en defensa propia ocultan sus ahorros y eluden la presión fiscal, pues no ven traducidos sus aportes en servicios ni en obras esenciales.

El modo de producir riqueza será trabajar, trabajar y trabajar, llevando a quienes reciben planes sociales a efectuar cursos obligatorios que los transformen en personal capacitado para el trabajo fecundo.

Una de las bases del desarrollo es terminar con la antinomia campo versus industria. En nuestro proyecto, el gobierno debe facilitar la producción agropecuaria, que es la primera productora de divisas y promover la industrialización de la Argentina pues es de ese sector que surgirán los nuevos puestos de trabajo. La construcción de autopistas inteligentes, aeropuertos, obras energéticas claves como la represa del Paraná Medio que puede proveer tanta energía como toda la que actualmente se produce en el país, la finalización de las redes incompletas de agua y cloacas, son obras con mano de obra intensiva que pondrán a trabajar a millones de argentinos.

Es esencial que la Argentina vuelva a construir barcos, trenes y aeronaves, facilitar la creación de empresas mercantes marítimas y fluviales para transportar el producto del trabajo nacional.

También nuestro proyecto pone el énfasis en la economía del conocimiento que es mucho más que el desarrollo de las industrias del software pues refiere al desarrollo de patentes de todo tipo, particularmente en las áreas avanzadas en que la Argentina ha logrado un “know how” (saber cómo hacer) entre las que tenemos la energía nuclear y la industria aeroespacial.

Parafraseando a Guillermo Laura, un preclaro argentino que se adelantó a su tiempo, decimos que la escala de las propuestas debe ser proporcional a la magnitud de los problemas y por eso debemos pensar en trabajar y producir a lo grande, generando un desarrollo y un crecimiento de tal magnitud que las deudas se minimicen y el equilibrio fiscal se logre por una recaudación basada en el aumento de la actividad y no en el ajuste y el aumento de los impuestos.

La clave para la ejecución práctica del proyecto está en la utilización del poder sin temores ni inhibiciones. Dejarse atar las manos por los movimientos de izquierda y pseudo progresistas que utilizan la cuestión de los derechos humanos como herramienta para impedir la acción de la justicia, permitir el vandalismo y los piquetes y fomentar el divisionismo y el resentimiento social es dejarse inocular un veneno que destruye a la sociedad. Hace falta mano firme para defender la vida, perseguir el delito y ser implacable con la corrupción en todos los órdenes sociales empezando por el ámbito de la política.

El proyecto debe implementarse estableciendo metas de corto, mediano y largo plazo. El consenso y la continuidad se obtendrán cuando la población perciba las mejoras en el nivel de vida, particularmente en el índice de Desarrollo Humano. La construcción de escenarios estratégicos para fijar los objetivos futuros es una de las herramientas fundamentales de nuestra planificación.

Sería muy útil que las distintas fuerzas políticas presentaran proyectos que vayan más allá de la coyuntura financiera o de las torpes maniobras para mejorar la distribución del ingreso creando una creciente presión impositiva que solo sirve para frenar a las pocas áreas exitosas que aún nos impulsan.

Nosotros seguiremos proponiendo y trabajando incansablemente, con la fe puesta en Dios y en nuestro proyecto, por el bien de la Patria.

Buenos Aires, Argentina, noviembre de 2022.

 

* Contralmirante Retirado, Veterano de Guerra de Malvinas. Licenciado en Sistemas Navales. Master en Relaciones Internacionales. Master en Ciencias en Management. Presidente del Partido Nueva Unión Ciudadana.

ARGENTINA, QUÉ MOMENTO… UN GOBIERNO QUEBRADO

Juan Carlos Neves*

La dupla que compone el poder ejecutivo de Argentina presenta la singularidad de que el presidente, Fernández Alberto, fue escogido por la vicepresidenta, Fernández Cristina, que es quien tiene el poder político y territorial, lo que le permite detentar el poder real.

El proyecto que los unió fue una construcción típicamente de izquierda populista, con funcionarios provenientes de las llamadas «organizaciones sociales» que se apoyan en la creencia de que una emisión indiscriminada y volcada a financiar el consumo redunda en un círculo virtuoso, capaz de traer bienestar a las masas de desocupados subsidiados y sostenidos por el aporte estatal.

Pues bien, el proyecto ha fracasado.

No solo porque el modelo político demostró su inviabilidad por los choques del presidente y su vice, debido a los impiadosos ataques con que esta última trató de despegarse de los fracasos de la gestión, sino, y fundamentalmente, porque las variables económicas alcanzaron tal nivel de desborde que la caída del gobierno asomaba como inevitable.

En este punto, el gobierno de izquierda «nacional y popular” arrió sus banderas, inclinó la cabeza y entregó el manejo de la economía a Sergio Massa, socio menor de la coalición, que apunta a encarar un ajuste al más típico estilo ortodoxo para conformar al Fondo Monetario Internacional pero, sobre todo, para lograr sobrevivir.

Es posible y sumamente probable que en breve, las bases que apoyaron la llegada de los Fernández al gobierno, se rebelen contra esta nueva política absolutamente ajena a los postulados por los que votaron. Se teme que esta insatisfacción se dirima en las calles, donde ya se ven multitudinarias manifestaciones de detentadores de planes, que resultan insuficientes ante la flagrante inflación,  quienes por ahora organizan «piquetes» pacíficos pero capaces de interrumpir y alterar la vida cotidiana de los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.

Sería aventurado pronosticar si el Ministro Sergio Massa podrá encauzar la situación económica pero lo que está fuera de toda duda es que el proyecto del Gobierno quebró y se derrumbó en sus posturas ideológicas y quedó palmariamente demostrado que las políticas de izquierda populista pueden servir para ganar una elección pero son inútiles si se trata de conducir un país a la prosperidad y el éxito.

Una oposición confundida

Cuando se habla de oposición en Argentina la referencia obligada es la coalición que gobernó entre los años 2015 y 2019 en el que fueron derrotados por el actual gobierno del «Frente de Todos». Esta coalición la constituyen esencialmente el tradicional partido Radical y el joven partido PRO, fundado por el ex presidente Mauricio Macri, más algunos socios menores.

Luego del triunfo que obtuvieron en las elecciones legislativas de medio término en el año 2021, los líderes de esta coalición denominada JUNTOS comenzaron a solazarse leyendo encuestas que les permiten suponer que regresarán al gobierno en las próximas elecciones presidenciales del año 2023.

Existen, sin embargo, dos elementos negativos que ponen en cuestión ese pronóstico.

En primer término los antecedentes próximos, ya que JUNTOS estuvo lejos de satisfacer las expectativas en su anterior período de gestión en el que mantuvo una inflación elevada y creciente y aumentó los planes y subsidios. Además defraudó a quienes esperaban que terminara con el uso político de los derechos humanos, promovió leyes ajenas a sus bases como el proyecto de legalización del aborto y terminó contrayendo un préstamo de más de 40.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional que no dejó beneficios visibles pero sí una deuda impagable en el corto plazo que condiciona la política económica y social por largo tiempo.

En segundo lugar, la proximidad de una posible acceso al poder ha exacerbado las ambiciones personales de los líderes de la alianza JUNTOS, al punto que ya manifestaron su voluntad presidencial nueve posibles candidatos, quienes también han comenzado a atacarse y criticarse, solapada y a veces abiertamente, contribuyendo al rechazo de la ciudadanía a los devaneos de la llamada «clase política».

Sin embargo, lo que más confunde a la oposición son las contradicciones a la hora de decidir cuál es la mejor actitud para aprovechar este momento de  desconcierto del oficialismo. Mientras algunos líderes piensan que deberían salir a criticar y proponer alternativas, según el manual clásico de los opositores, otros especulan con que lo mejor que pueden hacer es permanecer quietos y callados, dejando que el gobierno se desgaste y derrumbe solo, de modo de no ser acusados de conspirar contra el país y sus instituciones ni exponer prematuramente sus planes y proyectos.

Lo cierto es que entre el gobierno que no sabe qué hacer y la oposición que no quiere exponerse, la Argentina camina a los tumbos, con un destino incierto y es lícito preguntarse que quedará de la otrora próspera nación cuando llegue la hora del recambio presidencial.

Otras alternativas

El oficialismo y la oposición han llevado sus diferencias a tal punto que hace tiempo se habla de que se ha creado una «grieta» entre ellos. Ya no se trata simplemente del enfrentamiento de dos modelos económicos o políticos. Las disputas se han personalizado y van acompañadas de denuncias judiciales en las que cada parte se apoya en los sectores de la justicia que le son afines y acusan al oponente de parcialidad y manipulación judicial. No basta con vencer al adversario, el odio es tal que es necesario destruirlo.

La ciudadanía imparcial tiende a creer toda denuncia de corrupción y el repudio a la «clase política» va ganando espacio en amplios sectores que sienten un rechazo generalizado y peligroso hacia los representantes de ambos sectores. Cabe preguntarse qué posibilidades de éxito puede tener quien gane las próximas elecciones si debe enfrentar desde el primer día una oposición despiadada y obstruccionista.

Es en este punto que resulta necesario observar la aparición de nuevas alternativas que fuera de la lógica de la “grieta” puedan atraer a los desencantados electores.

Anarquistas disfrazados de liberales

En el contexto descripto hizo su aparición Javier Milei, un economista que se manifiesta como anarco-capitalista y presenta propuestas extremistas y desmesuradas, tales como cerrar el Banco Central o dolarizar la economía.

Su estilo desenfadado y su perfil alejado de la apariencia de los políticos tradicionales, a quienes denomina «la casta», le permitieron un rápido ascenso ganando popularidad en sectores juveniles que se hacen llamar «libertarios».

Sin embargo, sus declaraciones desaforadas y carentes de sensibilidad, ya que llegó al extremo de afirmar que la compra venta de órganos debería ser una operación de mercado más, le han puesto un límite a su crecimiento y a sus aspiraciones.

Resulta impensable que tal personaje pueda llegar a sumar la masa crítica para ser presidente y es probable que aproveche los números que conserva en las encuestas para sumarse a una alianza con alguno de los sectores de la odiada «casta», a los que ha comenzado a eximir de culpas en sus flamígeros discursos.

La centro derecha. Nacionalista, patriótica y espiritual

La centro derecha, que es la derecha que acepta y participa del juego democrático, nunca ha tenido una oportunidad real en la Argentina.

Algunos pretendieron ubicar en ese espacio al partido de Mauricio Macri que se preocupó de aclarar en su discurso y en los hechos, cuan distante está del pensamiento de derecha. También se suele caratular en el espectro de la derecha a los partidos liberales, que en su rechazo a las nociones de soberanía económica, Patria y Estado, marcan una diferencia ideológica sustancial con los postulados de derecha.

Lo cierto es que en este momento histórico, podemos afirmar que está naciendo en Argentina un movimiento de centro derecha, patriótico, nacionalista y desarrollista que por primera vez está tratando de articular en una alianza a múltiples expresiones políticas que hasta el presente han competido en forma independiente y desorganizada.

Me permito afirmarlo con certeza porque el partido que presido, Nueva Unión Ciudadana, forma parte de ese intento de organización que aspira a presentar un candidato propio, ajeno a la «grieta», en las elecciones presidenciales de 2023.

La centro derecha y el nacionalismo han dejado de ser demonizados en el mundo, a pesar del esfuerzo que siguen haciendo los sectores de izquierda y los mal llamados «progresistas» para asimilarlos ideológicamente al nazismo o al fascismo.

Lo cierto es que el pensamiento y los postulados de derecha, sólidos y adaptados a los tiempos han alcanzado el poder en países tan importantes como Estados Unidos, de la mano de Donald Trump o en Brasil, bajo el gobierno de Bolsonaro. En la Unión Europea la centro derecha es mayoría en el Parlamento Europeo y compite con posibilidades en casi todos los países de Europa Central. Es tiempo de que en Argentina dejemos de lado los prejuicios y abramos el camino a la política de una alianza de centro derecha nacionalista que no se oculte tras eufemismos vergonzantes.

Los que queremos plantear seriamente esta alternativa sostenemos:

    • La fe en Dios, fuente de toda razón y justicia.
    • La defensa de la Patria, la soberanía y los valores nacionales.
    • La defensa de la vida, la familia tradicional y la educación pública.
    • Repudiamos y combatimos la corrupción moral y política.
    • Enfrentaremos la criminalidad y el narcotráfico con todas las fuerzas de la justicia, sin medias tintas, y con la firmeza con que solo puede hacerlo la derecha.
    • Apoyamos la producción nacional, agrícologanadera, e industrial, el desarrollo científico y la economía del conocimiento, fruto de la inteligencia y la creatividad de nuestros hombres y mujeres.
    • Estamos decididos a evitar que la Argentina caiga en las redes de las izquierdas comunistas, totalitarias y populistas.
    • Reivindicamos el accionar de nuestras Fuerzas Armadas, de seguridad y policiales como baluartes de nuestra Defensa y Seguridad Nacional.
    • Abrimos nuestro corazón a todos los pueblos del mundo de buena voluntad pero decididos a no atar nuestra bandera al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra.

Con estas premisas y un detallado programa de planes y proyectos, pronto se verá en el panorama político esta alternativa de centro derecha, nacionalista, patriótica, federal y plena de fe.

Argentina se enfrenta a un momento crucial de su historia contemporánea y es importante que los ciudadanos dispongan de todas las opciones, puedan votar buscando lo mejor para nuestra nación y no queden sometidos a la eterna e infructuosa búsqueda del «mal menor».

 

* Contralmirante Retirado, Veterano de Guerra de Malvinas. Licenciado en Sistemas Navales. Master en Relaciones Internacionales. Master en Ciencias en Management. Presidente del Partido Nueva Unión Ciudadana.

 

Artículo publicado originalmente el 12/08/2022 en Prisionero en Argentina, https://prisioneroenargentina.com/index.php/2022/08/12/un-gobierno-quebrado/.

LA ARGENTINA Y EL ARROZ

Iris Speroni*

Argentina no tiene límites con el arroz.

 

Un profesor mío de la facultad sostenía que existen tres culturas: la cultura del arroz, la del maíz y la del trigo.

La producción anual mundial de arroz supera los 500 millones de toneladas en el último lustro. El 90% se consume en forma interna y sólo un 10% del total se destina al comercio exterior. Fuente: FAO [1].

Los principales productores y consumidores son los países asiáticos, en los cuales el arroz es una parte estructural de su nutrición, su cocina y su cultura.

Evolución de la producción de arroz mundial

Los principales países productores de arroz en el mundo.

Argentina produce una mínima parte del total y consume aún menos. La producción local oscila entre el 1.200.000 tn y 1.500.000 según el año. Entre el 40% y 45% se destina al consumo doméstico y el resto (entre el 55% y 60%) a la exportación.

Exportaciones de Argentina 2021

Las exportaciones totales el año pasado según el INDEC fueron de U$D 209.116.396 ó U$D  215.199.266, depende de qué estadística se consulte [3] y [4].

En ambos casos hablamos de un negocio de exportación de más de doscientos millones de dólares.

El consumo doméstico es de alrededor de 11 kg por persona por año, muy inferior al promedio mundial de 50 kg/hab/año. Brasil consume 58 kg/hab/año, Perú 47 kg/hab/año y Bolivia 32 kg/hab/año, para dar algunos ejemplos.

A medida que un país mejora su calidad de vida, baja el nivel de consumo de arroz y lo reemplaza por otros cereales (trigo) y carne. Argentina, según los datos del ex Ministerio de Agricultura pasó de 7,6 kg/hab/año en el 2015 a 10 kg en el 2019. [5]

¿Qué se exporta? Cifras de 2021, INDEC.

Productos diferentes, desde arroz partido, por U$D 9.542.842,73. El destino es Bélgica, Holanda, Chile y Lituania. Probablemente se usa como forraje.

El principal producto es el arroz semiblanqueado. Nuestro principal cliente es España, seguida por Chile y Brasil en tercer lugar. Hace más de diez años Brasil absorbía más del 90% de nuestros excedentes. Hoy Paraguay —por sus mejores precios y confiabilidad— nos sustituyó en ese mercado.

El segundo subrubro en importancia es el arroz descascarillado. Ahí nuestro principal cliente nuevamente fue España, seguido de Holanda y Brasil en tercer término. Hay que recordar cuando uno ve como destino de exportación a Holanda que no necesariamente sea el comprador final, ya que Rotterdam es la puerta de entrada para todo el resto de la Unión Europea.

Dónde y quiénes producen arroz

La producción de arroz está concentrada en el Litoral, que posee la combinación necesaria de abundancia de agua y un amable clima subtropical. La principal provincia productora es Corrientes. Detrás están Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y Formosa.

Fuente: SISA [6]
Sistema de Información Simplificado Agrícola
Arroz 2020 2021
https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/sisa_if_arroz_2021.pdf

En Formosa utilizan un esquema orgánico sumamente inteligente donde hacen rotación, no con mamíferos sino con pacú. Los peces comen los brotes de arroz que surgen naturalmente luego de la cosecha (de los rastrojos sumergidos en los piletones) y al año siguiente, el suelo está naturalmente fertilizado con los detritos de los pacúes. Una genialidad de ganar-ganar.

Producción combinada de pacú y arroz en Chaco y Formosa.

En el último tiempo se retrajo la superficie sembrada en Entre Ríos, en general en manos de pequeños productores. Cuando se les consulta a los protagonistas la razón de abandonar la actividad, justifican que es por el alto costo de la electricidad que hace antieconómico bombear agua de pozo [7]. El precio final obtenido del arroz no cubre el costo de producción que incluye semillas, fertilizantes, electricidad para bombear el agua y el trabajo de siembra, fertilización y cosecha (más impuestos). Lo que los protagonistas no dicen —lo digo yo— es que el precio que reciben los productores es sólo una fracción del precio pleno. Debemos tener en cuenta el diferencial de cambio (cobran $ 149,25 en lugar de $ 286), a lo que se restan los derechos de exportación (alrededor del 5%, según el tipo). Así que el precio de venta es de un 49,6% del precio total. El resto queda para el gobierno central.

La consecuencia es que en algunos casos, como es con las explotaciones pequeñas, las medidas del gobierno federal dejan fuera de juego al agente económico. No es que la operación no es rentable; lo es (aún con un alto precio de la electricidad). Lo que no es rentable es darle la mitad del precio de venta al Estado y con la otra mitad pagar todos los costos de energía, insumos, personal y el resto de los impuestos. Es por eso que quedan vivos sólo los más grandes, que tienen mejores escalas y que con el 50% que el Estado les deja, cubren costos y mantienen una —pequeña— ganancia. En estas condiciones, sin lugar a dudas, la mejor opción es mudar la operación a Paraguay, en caso de ser posible. No es una alternativa viable para el pequeño productor y propietario entrerriano, quien es dejado afuera por los funcionarios del BCRA.

Como se aprecia en los cuadros brindados por el ex-Ministerio de Agricultura [6], por el sistema SISA, casi el 70% de la producción está concentrada en el 10% de los agentes económicos. Son quienes mejor toleran la draconiana exacción que significa que el Estado se quede con el 50% del precio pleno. La integración vertical de la cadena les da la eficiencia que el Estado les quita. Otro recurso utilizado es la financiación de la cosecha a pequeños productores a cambio de asegurarse los volúmenes. Probablemente pierdan o salgan hechos en el precio de compra (respecto a sus costos de producción propia). Sin embargo, les permiten aumentar la utilización de la capacidad instalada de los molinos arroceros. Cuando el pequeño productor queda afuera por acción del gobierno, se reduce la utilización del capital de la industria molinera (en este caso de arroz) y finalmente perjudica a toda la cadena. A nadie le conviene que el sistema se contraiga.

Es una pena que no crezca la producción de arroz debido a la acción estatal. Nuestro grano está muy bien considerado en el exterior por su calidad y tendría grandes oportunidades de colocación y a buen precio.

Propuestas

Que los productores reciban el precio completo de su producto. En primer lugar, porque es lo que corresponde. La exacción que efectúa el Estado por su sistema paralelo e ilegal de recaudación es contrario a la ley. Es un impuesto no legislado, donde utiliza al BCRA como una agencia de recaudación sin soporte legal para sus actos (me refiero a que el Estado compra a $ 149 lo que vale $ 286). Además toda quita del 50% del precio de venta es un abuso de poder y por lo tanto debería ser resistido y combatido por los gobiernos de las provincias involucradas y denunciado el accionar ante la justicia federal, tanto por sus víctimas como por los quince senadores de las provincias afectadas.

No sólo el productor es perjudicado por el accionar ilegal y abusivo del gobierno central. Todos los involucrados se ven afectados. A saber: trabajadores, proveedores de insumos, contratistas, transportistas, molineros y los estados provinciales y municipales que ven afectada la recaudación de tributos y tasas locales.

Otra realidad es posible.

Si los productores recibieran el precio pleno por su trabajo, muchas más explotaciones serían rentables, en particular las más pequeñas.

Recibir un precio pleno es: a) cobrar el precio libre del dólar por su producto o mejor aún, ser pagados en dólares; b) no pagar derechos de exportación. Se mantienen todos los impuestos, tributos y cargas que soportan el resto de los argentinos.

En segundo lugar de importancia está el costo del flete. Si la Argentina volviera a poder utilizar el transporte fluvial (hoy denegado por acción estatal al punto tal que los únicos que lo usan son los uruguayos o los barcos extranjeros que van a los puertos de Rosario, San Lorenzo o Campana) o el FFCC fuera confiable, facilitaría enormemente la actividad. También está pendiente la habilitación del puerto de Posadas. Si las provincias litoraleñas involucradas tuvieran todos sus puertos en funcionamiento, se abaratarían los costos no sólo de exportación sino de provisión de los grandes centros de consumo domésticos.

En cuanto a la infraestructura para elaboración y tratamiento de los granos es moderna o razonablemente moderna en casi su totalidad, lo que es un punto a favor de nuestro país.

Argentina no tiene límites con el arroz. Podría producir varias veces los volúmenes actuales y generar miles de puestos de trabajo en el Litoral. Es más, con la inversión adecuada se podrían utilizar las márgenes del Pilcomayo y Bermejo, con amplias opciones de crecimiento; si bien se necesitaría una importante inversión inicial.

Con las autoridades adecuadas, el futuro es nuestro.

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Referencias

[1] FAO – Situación Alimentaria Mundial

https://www.fao.org/worldfoodsituation/csdb/es/

[2] Agrositio – Evolución de la producción de arroz en argentina

https://www.agrositio.com.ar/noticia/217708-evolucion-de-la-produccion-de-arroz-en-argentina

[3] INDEC mapa dinámico

https://opex.indec.gov.ar/index.php?pagina=mapa_dinamico

[4] INDEC Sistema de Consulta de Comercio Exterior de Bienes

https://comex.indec.gob.ar/?_ga=2.118432457.1362393197.1665861727-656506053.1656174000#/

[5] Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Productos no Tradicionales. El mercado de arroz en los países del cas

https://www.magyp.gob.ar/new/0-0/programas/dma/productos_no_tradicionales/el%20mercado%20del%20arroz%20en%20los%20paises.pdf.

[6] SISA – Sistema de Información Simplificado Agrícola – Arroz 2020 2021

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/sisa_if_arroz_2021.pdf

[7] Infobae Campo – Los productores de arroz atraviesan una de las peores crisis del sector

https://www.infobae.com/campo/2018/10/22/los-productores-de-arroz-atraviesan-una-de-las-peores-crisis-del-sector/

[8] Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. Arroz: situación y perspectivas

https://alimentosargentinos.magyp.gob.ar/HomeAlimentos/Publicaciones/revistas/nota.php?id=187#:~:text=Actualmente%20nuestro%20pa%C3%ADs%20dedica%20a,del%2016%25%20en%20los%20rendimientos.

[9] Bolsa de Comercio de Rosario. Investigación y Desarrollo – Informativo Semanal. Avanza con rapidez la cosecha arrocera 2021/22, pero la importante sequía afectará la producción a nivel nacional

https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/avanza-con

[10] Ministerio de Hacienda – Secretaría de Planificación. Cadena de Valor del Arroz 2017

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/sspmicro_cadenas_de_valor_arroz.pdf

[11] CREA. Actualidad del negocio arrocero

https://www.crea.org.ar/actualidad-del-negocio-arrocero/

[12] Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Mercados Agropecuarios.Desarrollo productivo y comercial del arroz

https://www.magyp.gob.ar/sitio/areas/ss_mercados_agropecuarios/publicaciones/_archivos/000101_Perfiles/999973_Desarrollo%20Productivo%20y%20Comercial%20del%20Arroz%20-%20junio%202020.pdf

[13] Rice Observatory

https://riceobservatory.org/es/data/consumption

 

Artículo publicado el 15/10/2022 en Restaurar.org, http://restaurarg.blogspot.com/2022/10/la-argentina-y-el-arroz.html