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EVOLUCIÓN DE LA CUESTIÓN DE SRI LANKA

Isabel Stanganelli*

En octubre de 1996 veinticinco mujeres tamiles portando bombas para efectuar ataques suicidas circulaban por Colombo, capital de Sri Lanka. La situación de angustia que generaban era tan evidente, que hasta los occidentales percibíamos que a pesar de trece años de convivencia con el horror, la guerra civil continuaba reservando sorpresas a los sufridos habitantes de la isla. ¿Cómo llegó a esa situación un pueblo que había logrado la independencia sin un solo disparo y en una perfecta armonía comunal y religiosa?

1994 fue año de elecciones en Sri Lanka. Tanto las elecciones generales —agosto—, como las presidenciales —noviembre—, fueron dominadas por una nueva líder, Chandrika Bandaranaike Kumaratunga, del Sri Lanka Freedom Party (SLFP), que obtuvo el 62,2% de los votos, muy próximo al récord mundial de 62,5 obtenido por Nelson Mandela.

En ambas campañas el principal tópico fue la guerra civil establecida en el norte y este del país a partir de los disturbios raciales de 1983. Cuando la presidente Chandrika Bandaranaike Kumaratunga admitió que toda esa región se encontraba virtualmente bajo control de los Tigres para la Liberación de Tamil Eelam (LTTE), generó un silencio desafiante que se intensificó al manifestar que intentaría negociaciones, puesto que cada esfuerzo para encontrar una solución militar había fallado desde entonces. Las negociaciones también habían fallado. En 1987 con el primer ministro de India Rajiv Gandhi como mediador se logró el acuerdo entre su país y Sri Lanka y el envío de las IPKF o Fuerzas Indias para el Mantenimiento de la Paz.

En 1989 el presidente Premadasa inició negociaciones de paz con la LTTE y con India para que retirara sus tropas. No solamente fracasó el plan para lograr la paz, sino que en junio de 1990 —tres meses después del retiro de tropas indias— se inició la mayor escalada de la guerra civil. Entre 1990-1994 las bajas totales habrían llegado a 30.000. De ahí la intención de la presidente de Sri Lanka de retomar nuevamente las negociaciones de paz.

Los hechos

En el proceso de independencia que hasta 1948 unió al país —entonces denominado Ceylán— con Pakistán e India, Sri Lanka se destacó por haber logrado la secesión e emancipación sin un solo disparo, con solamente algún ocasional activista en prisión y en una perfecta armonía comunal y religiosa.

El censo de 1946 indicaba que la población singalesa convivía con 11% de población tamil de Sri Lanka, con 11% de tamiles indios y con otras minorías[1]. En cuanto a la composición religiosa, 64,5% de los habitantes eran singaleses-budistas ante 20% de tamiles-hindúes. Los principales grupos culturales —el budista y el hindú— tienen muy poco en común y ninguno de los dos quiere renunciar al legado histórico de sus antepasados. Algunas de las mejores representaciones pétreas de Buda en el mundo se hallan en esta isla, donde la arquitectura budista es asombrosa. La región septentrional —hindú— posee un estilo arquitectónico proveniente de India meridional, que no logró crear elementos autóctonos.

En 1948 tal vez la más hábil de las minorías era la musulmana que coexistía con comunidades tanto tamiles como singalesas y alcanzaba el 6,6% de la población total. Los cristianos eran los que se encontraban en la situación más delicada: siendo la más poderosa e influyente minoría, parecían creer que sus privilegios provenían de Dios más que de los británicos. Tanto los protestantes como los católicos poseían el monopolio de las escuelas prestigiosas, además de fácil acceso al sector influyente en el gobierno por lo que tomaban las decisiones comerciales de envergadura. El conflicto con los budistas parecía inevitable. Sin embargo la cordialidad, amistad y respeto entre ambas comunidades se ha mantenido constante: los representantes del clero budista son invitados de honor en todas las ceremonias trascendentes de las iglesias cristianas y lo mismo ocurre con el clero cristiano en las grandes festividades de la comunidad budista. Es más, durante 1994 y los seis primeros meses de 1995 los comandantes de las tres fuerzas y el Inspector General de Policía eran cristianos, 25% de los embajadores de la última década del milenio también fueron cristianos.

En contraste, los tamiles de Sri Lanka siempre tomaron posiciones complicadas. La política colonial británica había fortalecido a las minorías para neutralizar a las mayorías. Por ello en 1946 todas las oficinas e instituciones del gobierno así como las bancarias tenían más tamiles que singaleses, quienes eran discriminados aunque la Constitución de 1946 establecía la libertad de cultos.

En las primeras elecciones generales de 1947 triunfó el Partido Nacional Unido (UNP) con D.S. Senanayake, quien invitó al Congreso Tamil (TC) a integrar su gabinete aunque también fue el responsable de la ultrajante ley de ciudadanía que quitaba el derecho de voto a los tamiles indios, que habían trabajado en las plantaciones por tres generaciones.

A diferencia de otras colonias donde los movimientos nacionalistas fueron el combustible para lograr la independencia, en Sri Lanka surgieron luego de ella. En las regiones de habla singalesa el portavoz del nacionalismo no fue el UNP sino el SLFP, dirigido por S.W.R.D. Bandaranaike, que en 1951 se había separado del UNP.

Como parte de su política de descolonización, en 1953 India había establecido el hindi —hablado por el 40% de la población— como idioma oficial y otorgó 20 años para el reemplazo progresivo del inglés. Como el 75% de la población de Sri Lanka hablaba singalés, durante su campaña electoral de 1954 Bandaranaike ofreció transformarlo en idioma oficial y, para otorgarle poder político a la propuesta, sugirió 24 horas para realizar la transición. Pese a la preocupación de los partidos opositores y a la renuncia de los ministros tamiles, durante 1955 la idea fue ganando terreno y solamente el partido trotskista se opuso a esa idea tan popular como carente de principios.

En las elecciones de 1956 el ganador fue Bandaranaike y ese mismo año se firmó el “Acta del Lenguaje Oficial” que confirmó como tal al idioma singalés. Los tamiles —que utilizaban el inglés para comunicarse con los singaleses— se sintieron relegados a ciudadanos de segunda clase. El norte y el este del país tenían comunidades mayoritarias tamiles que pronto acusaron la tensión del momento. Para presionar al gobierno la comunidad tamil inició huelgas y campañas de desobediencia civil similares a las utilizadas por el Mahatma Gandhi pero no fueron eficaces en Sri Lanka.

En 1957 se firmó el Pacto Bandaranaike-Chelvanayakam que, si bien mantenía el singalés como idioma oficial, permitía que las provincias Septentrional y Oriental utilizaran el tamil como idioma de la administración. Además se daría prioridad a quienes hablaran el idioma local en la entrega de tierras para la colonización: así por ejemplo los singaleses tendrían menos oportunidades en áreas de idioma tamil y viceversa. La UNP, los elementos ultranacionalistas y monjes budistas se opusieron a este pacto.

Los colonos singaleses de Padaviya rechazaron por la fuerza a 400 familias tamiles que, beneficiadas por el pacto, se aprontaban a ocupar tierras favorecidas por un reciente plan de irrigación y en mayo de 1958 atacaron un tren con partidarios del Partido Federal (FP) de origen tamil. La venganza fue un ataque tamil a Batticaloa. Así ambos grupos se embistieron violentamente en todo el país, llevando a cabo ambas comunidades graves violaciones a los derechos humanos. La violencia fue contenida al cabo de tres días por las fuerzas armadas y la policía, que llegaron a disparar contra su propio grupo étnico para hacer cumplir la ley y restablecer el orden. Pero los tamiles ya no volvieron a sentirse seguros. Hubo fuga de cerebros tamiles que eran excelentes profesionales en diferentes disciplinas. El pacto quedó sin efecto y la administración siguiente, a cargo de Sirima Bandaranaike —esposa del anterior— se caracterizó por una aún mayor discriminación.

Las elecciones de 1964 dieron el triunfo a Dudley Senanayake, y al día siguiente se firmó el Pacto Senanayake-Chelvanayakam con contenido similar al anterior. La diferencia fue que ahora quienes se opusieron fueron los partidarios del SLFP.

En las elecciones de 1970 ganó nuevamente el SLFP y con este partido nuevamente Sirima Bandaranaike accedió al cargo de primer ministro, adoptando en esta gestión una política más favorable a las minorías, si bien siguió ignorando al FP.

El creciente nacionalismo tamil se hizo fuerte en el distrito de Jaffna y comenzó a tomar decisiones desconociendo al gobierno central en una actitud peligrosa: 25% de los tamiles de la isla vivían entre singaleses y otro 25% con éstos y musulmanes. Fuera de la provincia Septentrional su gente era minoría. Además los empresarios tamiles habían establecido sus industrias en o cerca de Colombo.

Desde la independencia, además del Acta del Lenguaje Oficial, otros dos elementos completaron el deterioro de la situación: el establecimiento de restricciones para el ingreso de estudiantes a la universidad en 1970 y en 1983 un genocidio racial que puso en peligro la seguridad física de la comunidad tamil.

Respecto a las restricciones educativas, Jaffna contenía aproximadamente la mitad de la población tamil de Sri Lanka y poseía una excelente infraestructura educativa: los padres invertían mucho en educación para sus hijos debido a que los recursos naturales de esa región eran insuficientes y contaban con la educación para proporcionarles mejores oportunidades de trabajo tanto en Sri Lanka como en el exterior. Las restricciones hicieron que se formara el Frente Joven Tamil (TYF) para luchar por sus derechos, que en 1972 se transformó en la organización terrorista Nuevos Tigres Tamiles (TNT) y en 1975 en la mencionada LTTE. El radicalismo de los jóvenes contrastó con la búsqueda de soluciones pacíficas de la generación de sus padres. Sin embargo el único éxito obtenido por la LTTE fue que se detuviera la instalación de colonos singaleses en áreas tamiles. Las cuestiones de idioma, educación y empleo quedaron sin resolver. Jaffna comenzó a pedir la secesión como único camino para salvaguardar la existencia de los tamiles y de la cultura tamil, cerrando otro infortunado capítulo en las cada vez más deterioradas relaciones entre ambos pueblos. La secesión incluiría las provincias Septentrional, Oriental y el distrito Puttalam de la provincia Noroccidental, también de habla tamil.

No se debe olvidar el elemento musulmán de la provincia Oriental, que se oponía a las ideas secesionistas del Frente Unido para la Liberación Tamil (TULF) que contemplaba la posibilidad de organizar su propio partido. Un error monumental del TULF fue considerar que la comunidad musulmana se aproximaría a ellos contra los singaleses. La otra minoría, los tamiles de India, convivían con los musulmanes conservando sus valores culturales en armonía con los singaleses.

La más difícil de las comunidades era la de los tamiles de Sri Lanka y en especial la de los tamiles de Jaffna, quienes sostenían que al arribo de los británicos en 1795 e inclusive bajo gobierno holandés y portugués, Ceylán era una isla y dos naciones. Es cierto que cuando los británicos tomaron el reino de Kandy en 1815 establecieron un gobierno unificado.

[i] Se debe diferenciar a los tamiles indios de los tamiles de Sri Lanka. Los primeros fueron trabajadores introducidos en tiempos de la colonia desde India, mientras que los tamiles de Sri Lanka son los pobladores que arribaron a la isla en el 944 d.C. En el presente trabajo utilizaré el término tamiles para referirme a los tamiles de Sri Lanka y me referiré a la otra minoría como tamiles indios, frecuentemente empleados en las diferentes etapas de producción del famoso “té de Ceylán”.

En lo alto de esta inmensa roca se encuentra el castillo de Kandy. En la misma pueden apreciarse sus pinturas y sobrevive parte de la escalinata original de acceso.

Cuando los británicos se alejaron en 1948, los tamiles de Sri Lanka, 11% de la población, reclamó el 50% del gobierno, 66% de la línea de la costa y un tercio de la superficie de la isla. La idea era concentrar el poder y los valores tamiles en la península de Jaffna, de manera similar a lo logrado por la comunidad guyerat en India que culminó con la escisión del estado de Bombay y la formación del estado Maharastra. Más cercano a la cuestión tamil es el caso del antiguo estado Andra Pradesh cuya capital era Hiderabad y que se fraccionó en el estado Tamil Nadu con capital Madras. El sistema federal de gobierno de India hizo posible estas soluciones. Hablar de federalismo en Sri Lanka era considerado sinónimo de separatismo.

La situación de conflicto con centro en Jaffna pronto se deslizó de la arena política al campo de batalla. Comenzó el terrorismo en agosto de 1977 con un ataque al tren Jaffna-Colombo con 128 muertos, 98 de ellos tamiles. El gobierno envió al norte 1.500 efectivos y la guerrilla tamil, sabiéndose incapaz de resistirlos, se retiró a campos de entrenamiento en India o al Líbano. El terrorismo desapareció del norte de Sri Lanka en 1979 para reaparecer en 1981 como una sofisticada amenaza a la ley y al orden. La causa tamil ganaba notoriedad en el resto del mundo debido al accionar de estos grupos. Los incidentes más graves comenzaron en julio de 1983 interrumpiéndose el diálogo con las áreas de idioma tamil. En tanto el presidente Jayewardene intentó controlar la situación, desde India la primera ministra Indira Gandhi envió al ministro de relaciones exteriores Narashima Rao. Para ese momento 64.000 tamiles de Colombo habían sido desplazados de sus hogares y enviados a campos de refugiados.

La ONU, a través de la Comisión por los Derechos Humanos, estableció un embargo de armas. Pero más crítica era la posición de India, pues si aprobaba la secesión de Tamil Eelam podía ser utilizada como antecedente para la separación de Tamil Nadu del resto de India pero tampoco podía permanecer como espectador silencioso de los genocidios en Sri Lanka sin correr el riesgo de que se inflamaran pasiones en Tamil Nadu, con cincuenta y cinco millones de tamiles. Por ello India jugó —al menos en principio— la partida de favorecer una paz justa y perdurable entre ambas comunidades. Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido, EE.UU. y los países escandinavos aceptaron refugiados, que superaban los 100.000.

Como consecuencia de la violencia étnica de 1983 la actividad terrorista que hasta julio de 1983 se encontraba confinada a la península de Jaffna se generalizó obligando al presidente Jayewardene a fortalecer a las fuerzas armadas gubernamentales y a negociar secretamente con Israel para que sus expertos antiterroristas entrenaran a las tropas de combate y los proveyeran de armas modernas. Posteriormente se supo que en cuarteles de la Research and Analysis Wing (RAW) —servicio de Inteligencia Exterior de la India— se continuaba entrenando a guerrilleros tamiles. Indira Gandhi estaba al tanto de estas ambiguas actividades. El 31 de octubre de 1984 la primera ministra india fue asesinada por un guardia sikh. Se esperaba del sucesor, Rajiv Gandhi, una actitud diferente de la de su madre. Éste logra un acuerdo firmado en la capital de Bhutan. Las demandas tamiles fueron: reconocimiento de los tamiles como una nación diferenciada, el derecho de los mismos a la autodeterminación, integridad territorial del espacio tamil, reconocimiento de los derechos de ciudadanía y otros derechos fundamentales a los tamiles que habitaran Sri Lanka. Si bien todo esto implicaba pérdida de soberanía para Sri Lanka, las negociaciones hicieron que el gobierno cediera posiciones y se iniciara un alto el fuego en junio de 1985. Las organizaciones terroristas tamiles ganaron espacio e importancia como consecuencia de su éxito y comenzaron a combatir entre sí, especialmente en Jaffna, reanudándose la guerra civil  en agosto de ese mismo año.

En 1986 Rajiv Gandhi expresó que el gobierno de la isla no podía solucionar la crisis. La LTTE, fortalecida, tenía para ese momento 35 bases de entrenamiento en Tamil Nadu que además proveían armas, municiones, explosivos, etc., que cruzaban el estrecho de Palk —de solo 35 km de ancho— empleando barcos de pescadores. El primer ministro Rajiv Gandhi propuso nuevamente interceder para resolver el problema, pero el nuevo presidente R. Premadasa solicitó en 1989 a Rajiv Gandhi el retiro de las tropas indias, luego de 32 meses de permanencia. La agresividad de las tropas indias condujo a la decisión de asesinar a Rajiv Gandhi durante su gira electoral por Tamil Nadu. El hecho fue cuidadosamente planeado por Pottu Amman, el jefe de inteligencia de la LTTE y llevado a cabo en un ataque suicida el 20 de mayo de 1991 por una mujer tamil cuyos familiares habían muerto como consecuencia del accionar de la IPKF en Sri Lanka.

Este hecho que conmovió la opinión pública mundial hizo que la LTTE fuera vista como una organización terrorista y no como guerreros por la libertad de su pueblo. Las organizaciones de derechos humanos le dieron la espalda, pero inevitablemente la provincia Septentrional había quedado bajo control de la LTTE. El presidente Premadasa aprobó en agosto de 1992 una fuerte operación que permitiría liberar la península de Jaffna, pero en noviembre del año siguiente la guerra continuaba. La conmoción en las provincias de habla singalesa fue enorme, pues debieron asumir la realidad de que la LTTE poseía un poderío formidable. La opinión pública comprendió por qué el porcentaje de desertores en las fuerzas armadas superaba el 20% y por qué los jóvenes ya no se ofrecían como voluntarios. Por una vez esa misma opinión pública solicitó una solución negociada. La moral singalesa decaía.

Las elecciones de agosto de 1994 entregaron el poder como primer ministro a la Sra. Chandrika Bandaranaike Kumaratunga. La primera ministra tenía a su favor su gran idealismo y la pertenencia a una nueva generación de líderes. Sin embargo no logró negociar con la oposición secesionista.

En abril de 1995 se consideró que la guerra Tamil Eelam III había comenzado. Los misiles de la LTTE comenzaron a abatir aeronaves civiles y en agosto corrían rumores de una invasión tamil a Colombo[2]. A rumores de pilotos kamikazes tamiles se agregaba que poseían submarinos adquiridos a Ucrania. Evidentemente la LTTE estaba pesadamente armada.

En agosto de 1995 la presidente dirigió un mensaje televisivo dirigido a todas las comunidades en el que apelaba nuevamente al diálogo. Reconocía que los tamiles tenían genuinos motivos que requerían soluciones, y proponía entonces que Sri Lanka se transformara en una Unión de Regiones similar al Reino de Bélgica, una re demarcación de la provincia Oriental que permitiera a los distritos tamiles incorporarse a la provincia Septentrional y además autonomía regional. De todos modos tal enmienda a la Constitución necesitaba la aprobación parlamentaria, es decir acuerdo con la UNP —aunque en muchas oportunidades otros presidentes ignoraron al Parlamento—.

La maniobra propuesta por la presidente podía agravar el riesgo de secesión y ya había sido rechazada por el alto clero budista. A fines de 1996 la esperanza radicaba en que Occidente declarara organización terrorista a la LTTE para impedirle colectar fondos para sus actividades además de habilitar al FBI para monitorear sus movimientos. En tanto los ataques con bombas en Colombo continuaban.

S-11 y Sri Lanka

Tener en cuenta el contexto es imprescindible. Para su misión en Afganistán, EE.UU. necesitaba contar con Pakistán, que acababa de ampliar y profundizar su puerto de aguas profundas Gwadar, operable para los submarinos chinos, con capitales justamente chinos. Obviamente ya resultaría inconveniente amarrar la flota china en un país controlado por Washington.

Con la ayuda de China y Pakistán los otrora poderosos Tigres Tamiles se rindieron incondicionalmente en 2009.

En julio 2017 el gobierno de una Sri Lanka unificada otorgó derechos absolutos por 99 años sobre el puerto Hambantota, en el sur del país a China.

Actualmente Sri Lanka es parte del “collar de perlas” chino en el océano Índico[3].

* Profesora y Doctora en Geografía (UNLP). Magíster en Relaciones Internacionales (UNLP). Secretaria Académica del CEID y de la SAEEG. Es experta en cuestiones de Geopolítica, Política Internacional y en Fuentes de energía, cambio climático y su impacto en poblaciones carenciadas.

 

Referencias

[1] Se debe diferenciar a los tamiles indios de los tamiles de Sri Lanka. Los primeros fueron trabajadores introducidos en tiempos de la colonia desde India, mientras que los tamiles de Sri Lanka son los pobladores que arribaron a la isla en el 944 d.C. En el presente trabajo utilizaré el término tamiles para referirme a los tamiles de Sri Lanka y me referiré a la otra minoría como tamiles indios, frecuentemente empleados en las diferentes etapas de producción del famoso “té de Ceylán”.

[2] Una generación antes ya los singaleses se habían enfrentado al pánico en ocasión del bombardeo japonés de 1942 a la capital.

[3] Además en este país actualmente se producen los artículos ofrecidos por “Victoria´s Secret”.

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PESCA ILEGAL. ECONOMÍA Y POLÍTICA.

César Augusto Lerena*

Como todos los años las flotas china, española, coreana y taiwanesa han vuelto al Atlántico Sur a llevarse en alta mar los recursos pesqueros migratorios originarios de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Si bien parece el problema principal que ocurre en el Atlántico, no lo es. Hay varios problemas significativos que están interrelacionados. El primero, que da lugar a los restantes, es la ocupación británica de 1.639.900 km2 de territorio marítimo argentino y, con motivo de ello (fuera de las connotaciones soberanas), la extracción anual de 250.000 toneladas de recursos pesqueros argentinos por parte de buques extranjeros licenciados ilegalmente por Gran Bretaña, contrario a lo establecido en la Res. 31/49 de las Naciones Unidas. Ello, provoca varios efectos: la internacionalización del Atlántico; el desequilibrio del ecosistema; la quita de recursos pesqueros y económicos a un país emergente como la Argentina y la competencia desleal en el mercado internacional, en especial en la comercialización española en la Unión Europea.

La presencia británica en el Atlántico Sudoccidental, al margen de quebrantar la Zona de Paz y Cooperación de los países africanos occidentales y americanos orientales que lindan con éste, es el principal motivo de interés creciente de la pesca extranjera sin control en sus aguas, por motivos económicos y geopolíticos, en especial, cuando se trata de las flotas chinas y rusas.

El segundo, es la internacionalización del Atlántico y la extracción de recursos en forma ilegal. Entre 300 y 350 buques extranjeros extraen ilegalmente unas 750.000 toneladas de recursos pesqueros, en su gran mayoría, originarios de la ZEEA. Y, si bien, por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), esta pesca es libre para los Estados de Bandera, debe considerarse ilegal, porque se realiza sin control de ninguna naturaleza, tanto en los aspectos relativos a la sostenibilidad, como los biológicos, operativos, extractivos o de comercialización y sin una clara determinación de origen y trazabilidad. En este sentido, el destino de las materias primas son los países de los buques pesqueros o a Unión Europea, previo blanqueo del origen a través de puertos, como es el caso de Montevideo.

Por cierto, no es de esperar que esta situación se modifique a corto plazo si se siguen utilizando las ineficaces herramientas actuales, ya que los países que pescan a distancia (China, la Unión Europea, en especial España, Corea, Taiwán, etc.) no reducirán esta pesca cuando la están subsidiando.

Es obvio que esta pesca en alta mar, sin acuerdo con los países ribereños, genera un desequilibrio en el ecosistema del Atlántico Sudoccidental afectando gravemente la sostenibilidad de los recursos, por cuanto, mientras la Argentina determina anualmente las “Capturas Máximas Sostenibles”, establece cuotas de captura en base a ellas y efectúa un control de la flota nacional en la ZEEA, no ocurre lo mismo en alta mar donde, como dije, las flotas extranjeras pescan en forma creciente sin prácticas sostenibles. Incluso la eventual disminución de barcos no reducirán el esfuerzo, porque se incorporan buques más eficientes en las capturas.

En tercer lugar, los objetivos previstos en la CONVEMAR respecto a la sostenibilidad de los recursos pesqueros no se compadecen con las reglas que se establecen en ella y, entiendo, como muy favorables a los Estados de Bandera las regulaciones que contiene, que dan lugar, al poco interés de estos de regular con los Estados ribereños las capturas en alta mar. Ya me he referido que mientras Argentina tiene importantes obligaciones respecto a la conservación de sus recursos en la ZEEA, los Estados que pescan en alta mar lo hacen en forma libre y sin control externo. Ello sólo, es una insensatez biológica sin rigor científico alguno.

En cuarto lugar, la pesca en alta mar sin acuerdo con los países ribereños provoca una distorsión en los mercados, ya que la extracción de los recursos pesqueros de los citados buques extranjeros sin impuesto alguno, subsidiados y en algunos casos con “trabajo esclavo”, generan una competencia desleal con los países emergentes, cuyas empresas afrontan no solo los costos internos impositivos y laborales, sino también los aranceles de importación de los propios países que pescan en el Atlántico Sur. Este hecho, no solo es de carácter comercial, sino que afecta las economías de los pueblos y ciudades pesqueras del litoral marítimo.

En quinto lugar, esto se ve facilitado por el apoyo logístico que le prestan los puertos de Uruguay a la Pesca Ilegal, tanto la proveniente del área de Malvinas como de alta mar que transita libremente por la Zona Común de Pesca, resultante del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, firmado en 1973/4.

En este escenario, no pueden esperarse mayores sorpresas. Los países desarrollados requieren cantidades crecientes de proteína por satisfacer las necesidades alimenticias de sus poblaciones y, en lugar de concertar un intercambio adecuado con los países ribereños que disponen de las materias primas, van por ellas; ya no invadiendo sus territorios como antaño, sino apropiándose de los recursos. Un ejemplo de ello es China. No solo opera subsidiada, sino que reduce sus costos al extremo utilizando, incluso, mano de obra esclava.

El modelo que utilizan las flotas que pescan a distancia es altamente prepotente, donde subyace la presión hacia los Estados ribereños, donde sus economías son dependientes de los países que pescan a distancia.

Sorprende sí, que los países de Suramérica, entre ellos Argentina, no hayan generado mecanismos para reducir la expoliación de sus recursos migratorios.

Ya me referí a que las capturas de las ZEE y en alta mar deben abordarse en forma integral, como bien refiere la FAO. ya que una u otra pesca indiscriminada afecta al conjunto del ecosistema, rompiendo el ciclo biológico de las especies migratorias, su desarrollo y reproducción. Accesoriamente a ello, las capturas sin control en alta mar no permiten disponer de estadísticas de los descartes por pesca incidental o no comercial; pero si transpolamos datos conocidos en la ZEEA podríamos inferir que estos descartes alcanzan al 30% de las capturas, razón por la cual, podríamos estimar en 300 mil toneladas/año los descartes anuales. Volumen que le permitía a la Argentina disponer de raciones proteicas diarias para 3 millones de niños y adolescentes los 365 días al año. Por cierto, un desaprovechamiento inadmisible, frente al hambre y pobreza mundial.

Hay además una contaminación del medio marino por el descarte de residuos no orgánicos.

Los países que pescan a distancia no están preocupados por lo que pasa fuera de sus jurisdicciones y por el contrario subsidian estas actividades. Ello favorece la práctica ilegal que se realiza en alta mar. La falta de control podría además favorecer el trabajo esclavo a bordo, las prácticas relativas al narcotráfico, la evasión fiscal y tareas ajenas a la explotación pesquera de los buques extranjeros. Sin embargo, la CONVEMAR solo autoriza la aplicación de penas de prisión y confiscación de los buques a los países titulares de estos. Ello ha llevado a muchos países y comunidades a que empiecen a analizar la aplicación de sanciones penales.

No hay una sola solución al problema, sino varias herramientas que deben converger en forma simultánea con la participación de todos los Estados ribereños, en especial los de Suramérica (Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Argentina, etc.), ya que este no es solo un problema del Atlántico sino también del Pacífico. Sintéticamente menciono alguno de los temas sobre los que he trabajado en profundidad, donde los Estados ribereños deberían actuar en forma mancomunada:

  1. a) obtener el reconocimiento de los derechos en alta mar sobre los recursos migratorios originarios de las ZEE;
  2. b) actuar ante la OMC para eliminar los subsidios a la pesca a distancia o fuera de las jurisdicciones;
  3. c) propiciar que el origen y la trazabilidad y su correspondiente certificación debería estar en manos de los Estados ribereños para garantizar la sostenibilidad del conjunto del ecosistema (ZEE-ALTA MAR);
  4. d) acordar que los puertos suramericanos no presten ningún apoyo logístico a los buques que pesquen en alta mar sin acuerdo del Estado ribereño;
  5. e) establecer que los observadores a bordo y los inspectores al desembarque deben ser altamente calificados y suficientemente remunerados para evitar la pesca ilegal, la sustitución de especies y los descartes;
  6. f) firmar un Acuerdo complementario del MERCOSUR (MERCOPES) para favorecería el interés de actuar en el Atlántico Sur por parte de Brasil, Uruguay y Argentina.

Por cierto, hay otras medidas complementarias.

Los países de Suramérica deberían entender que la pesca no es solo una cuestión económica y de generación de trabajo. Es una herramienta estratégica de ocupación de espacios marinos, de población y radicación industrial, de desarrollo de regiones inhóspitas y de provisión de salud (los aminoácidos esenciales del pescado son solo comparables con la leche materna). Nada que pueda verse solamente desde una mirada productiva o ambiental. Los países desarrollados ya lo saben y, empiezan a observar con lupa, la presencia de buques fuera de sus jurisdicciones. Saquemos nuestras propias conclusiones y obremos en consecuencia: No habrá Malvinas sin Pesca y sin Pesca no habrá desarrollo del litoral marítimo argentino.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca, ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Ctes) ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Ex Asesor en la H. Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación, autor de 28 libros. Entre ellos: “Malvinas. 1982-2022. Una Gesta Histórica y 40 años de Entrega. Pesca la moneda de cambio” (2021) y “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada” (2021).

 

LAS NECESIDADES DE VIVIENDA, INTERNET Y EL CIBERESPACIO A LA VANGUARDIA EN EL REINO UNIDO E ITALIA

Giancarlo Elia Valori*

Los métodos de construcción modernos y la tecnología inteligente pueden revolucionar el proceso de construcción y la forma en que vivimos.

El crecimiento de la población y los cambios demográficos han llevado a una escasez mundial de viviendas. Según una investigación llevada a cabo por la Federación Nacional de Vivienda de la Universidad Heriot-Watt y por la Organización de Crisis de Caridad para Personas sin Hogar, el Reino Unido enfrentará una escasez de cuatro millones de unidades de vivienda para fines de 2031. Esto significa que aproximadamente 340.000 nuevas unidades de vivienda deberán construirse cada año. Las casas construidas deben satisfacer las demandas de la automatización del hogar y las crecientes restricciones ambientales.

Es poco probable que la tecnología de construcción tradicional satisfaga esta demanda. Es relativamente costoso y demasiado lento cumplir con los procedimientos necesarios y con todas las reglas y regulaciones. Además, la calidad y las capacidades de los métodos de construcción tradicionales también son limitadas. La única solución es la producción modular basada en los principios de la automatización de fábricas. Esta solución utiliza controles y sensores inalámbricos y sin batería para integrarse perfectamente con la domótica.

Los edificios modulares se basan en una combinación de métodos de construcción llamados Método Moderno de Construcción (MMC). Incluyen el uso de sistemas y componentes de paneles, como cajas de techo y piso, componentes de cimentación de hormigón prefabricado, cableado prefabricado, compuestos de ingeniería mecánica y tecnologías innovadoras.

Con la apertura de varias fábricas, el Reino Unido ha comenzado a utilizar el MMC para construir casas prefabricadas y totalmente equipadas en forma modular, que se pueden cargar en camiones para su transporte en todo el país. Este tipo de montaje in situ permite que la casa se complete en días en lugar de meses, lo que reduce significativamente los costos. Los edificios modulares se han vuelto populares en Europa. En Italia, una empresa pionera es el Grupo RI de Trepuzzi (Lecce), que también opera en los campos de la logística y los servicios y la construcción de instalaciones de atención médica, hospitales de campaña y oficinas públicas, que son rentables y rápidos de construir.

Se espera que el impacto de la construcción modular sea significativo y las fábricas que producen hasta cinco mil casas por año podrían convertirse en los mejores constructores del sector.

Los estándares de construcción de estas casas de nueva tecnología son más altos que los de las casas tradicionales. Gracias a un mejor aislamiento, la factura de la luz podría ser solo la mitad de la de una casa tradicional.

Las casas modulares tienen cocinas y baños, y están equipadas con energía e iluminación a través de cables de alimentación, que también son modulares, y controles inalámbricos, además de la infraestructura de redes y telecomunicaciones cada vez más importantes.

El cableado estructural y modular se deriva de instalaciones eléctricas e industriales comerciales para garantizar un trabajo de instalación eléctrica eficiente y mínimo. A medida que la tecnología cambia, esta instalación estándar es adaptable y ofrece un alto grado de flexibilidad.

La experiencia en la construcción industrial y comercial muestra que los accesorios tradicionales requieren mucha mano de obra, son bastante rígidos y aún caros. Por el contrario, el cableado modular prefabricado in situ y el sistema IDC combinados con controladores y sensores inalámbricos se pueden instalar completamente a bajo costo. Estas son tecnologías probadas y se están moviendo de escenarios de uso comercial a domésticos.

Con la ayuda del soporte CAD para cableado modular, todos los cables de alimentación se colocan en el techo o en el espacio de la pared. La instalación de equipos inalámbricos de recolección de energía simplifica el proceso de instalación, ya que no se requieren interruptores ni instalación de conductos. Para la primera fijación eléctrica a través de la pared, el cable tarda menos tiempo porque no hay necesidad de coordinar la posición del interruptor con los pernos de la pared. También se ha reducido el nivel de dependencia de las actividades de instalación in situ. Los sensores, interruptores y controles inalámbricos de recolección de energía se pueden instalar en cualquier lugar del edificio, incluso en áreas de difícil acceso.

Después de la instalación, se utilizará el principio de recolección de energía. Los interruptores y sensores son alimentados por el entorno circundante y no hay necesidad de reemplazar las baterías viejas y otros equipos de mantenimiento. Además, esta flexibilidad y esta fiabilidad permiten ampliar el sistema en cualquier momento. La tecnología de construcción modular le permite adaptarse a varios tipos de casas y satisfacer las necesidades de la vida actual a través de formas flexibles y diversas decoraciones exteriores. Esto no es exactamente lo mismo que las antiguas casas prefabricadas, «concedidas» en Italia a las víctimas de un terremoto que han estado esperando durante años una casa decente y civilizada.

Al proporcionar una gama de paneles decorativos exteriores tradicionales y modernos, la línea del techo también se puede personalizar para adaptarse a las costumbres y a la arquitectura locales. A través de la combinación de tecnología de producto innovadora y buen diseño, el objetivo del hogar inteligente es proporcionar seguridad y comodidad. El requisito habitual es colocar el interruptor de luz y el atenuador (o potenciómetro) en el lugar más conveniente. Impulsados por la energía cinética recogida por el propio interruptor, se pueden colocar en cualquier lugar.

No requieren cableado, pero pueden enviar señales inalámbricas al receptor dentro o cerca de las luces o a los soportes de riel DIN (Instituto Alemán de Normalización). Además, no hay necesidad de usar baterías y no hay necesidad de reemplazarlas. Esto ahorra todos los inconvenientes y riesgos ambientales que puede causar el reemplazo de las baterías.

Dado que este tipo de equipo ha alcanzado una amplia gama de aplicaciones, la iluminación y el entretenimiento en el hogar elegirán productos sin batería. Además de controlar el brillo y el color, los interruptores también se pueden utilizar para controlar sistemas de sonido o persianas. Una aplicación clave del hogar inteligente es el interruptor que puede apagar / encender dispositivos que no usan electricidad tradicional al salir o regresar a casa.

La tecnología de recolección de energía también es compatible con otras aplicaciones basadas en sensores. Por ejemplo, los sensores autopropulsados se pueden conectar de forma inalámbrica a una alarma de intruso. Además, al instalar sensores táctiles activados por la luz en las ventanas, la iluminación y la calefacción se pueden apagar cuando no hay nadie en casa.

Desde fábricas hasta oficinas, desde edificios multifuncionales hasta hogares inteligentes, la tecnología de recolección de energía inalámbrica se ha probado en aproximadamente un millón de edificios en todo el mundo. La mayoría de los sensores, interruptores y otros dispositivos de recolección de energía autopropulsados pueden comunicarse a una distancia de hasta 30 metros en un edificio y cumplir con el estándar inalámbrico internacional EnOcean, que cifra los mensajes por debajo de 1 GHz enviando un mensaje corto.

También hay algunos dispositivos autopropulsados que integran la tecnología de recolección de energía EnOcean y pueden comunicarse directamente con las luces a través del conocido Bluetooth o Zigbee (estándar de comunicación inalámbrica basado en la especificación IEEE 802.15.4, mantenido por la ZigBee Alliance). Esto permite utilizar interruptores verdes sin batería y sensores solares para controlar de manera flexible otras aplicaciones, como luces LED o altavoces.

Ahora que los sensores inalámbricos para la recolección de energía pueden enmarcar los datos en el hogar, será un gran paso adelante agregar información y realizar análisis útiles. Procesan datos a través del Internet de las Cosas (IoT), que se refiere al camino en el desarrollo tecnológico por el cual, a través de Internet, potencialmente cada objeto de la vida cotidiana puede adquirir su propia identidad en el ciberespacio. Como se mencionó anteriormente, el IoT se basa en la idea de elementos “inteligentes” que están interconectados para intercambiar la información que poseen, recopilan y / o procesan.

También utiliza inteligencia artificial (IA) para realizar un seguimiento de los patrones de vida y las actividades en las casas modulares. El análisis de energía es una aplicación que actualmente puede ayudar a los propietarios a reducir aún más el consumo de energía a través de la IA. Mirando hacia el futuro, la combinación de IoT e IA traerá muchos beneficios.

Los datos geográficos, la información meteorológica y climática, así como las actividades, el consumo de agua y energía y otros factores serán muy útiles para los planificadores, las organizaciones de construcción, los constructores y los propietarios también utilizan IA para realizar un seguimiento de los patrones de vida y las actividades en las casas modulares. El análisis de energía es una aplicación que actualmente puede ayudar a los propietarios a reducir aún más el consumo de energía a través de la IA. Mirando hacia el futuro, la combinación de IoT e IA traerá muchos beneficios. Los datos geográficos, la información meteorológica y climática, así como las actividades, el consumo de agua y energía y otros factores serán muy útiles para los planificadores, las organizaciones de construcción, los constructores y los propietarios.

La arquitectura percibida representa la próxima generación de sistemas de construcción sostenibles. Los edificios inteligentes pronto podrán integrar los dispositivos IoT por su cuenta, así como generar grandes cantidades de información y utilizarla para optimizar los edificios. Esto proporciona una dimensión completamente nueva al servicio y al modelo de negocios y economía doméstica.

Esto es particularmente relevante para el envejecimiento de la población, ya que estas tecnologías inteligentes pueden cambiar radicalmente los estilos de vida de las personas mayores y sus familias. Se espera que traigan beneficios transformadores en términos de salud y bienestar.

Los elementos clave de tal hogar incluyen conexiones inteligentes, no invasivas y seguras con amigos, familiares, médicos generales, enfermeras y profesionales de la salud, que involucran el cuidado de los residentes. La tecnología basada en sensores sin batería conectados al IoT ayudará a prevenir accidentes en el hogar, como resultado de utensilios de cocina y baños desbordados, etc., y mantenerse al día con las interacciones de los residentes con los profesionales de la salud..

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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