Todas las entradas de: Marcelo Javier de los Reyes

PENSAMIENTO CRÍTICO Y ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA

Marcelo Javier de los Reyes*

«La gente exige la libertad de expresión como compensación por la libertad de pensamiento que rara vez utiliza».

Sören Kierkegaard (1813 – 1845)

 

El 4 de diciembre de 2025, por iniciativa del entonces diputado nacional Julio Pereyra (mandato cumplido), llevamos a cabo una presentación en el Consejo del Partido Justicialista de Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires.

La presentación fue dirigida a jóvenes menores de 35 años y para ello conté con la colaboración de otros miembros de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), me refiero a Daniel Alberto Symcha y a Nicolás Dallavalle.

En el comienzo de la exposición me referí al «silencio», algo a lo que actualmente parece que un gran número de personas le teme. Es que vivimos en un «ruido» permanente. Sin embargo, el silencio no significa que no haya comunicación. Lo gestual, la comunicación no verbal es comunicación y, por cierto, muy importante.

También hice hincapié en las imágenes, porque no es lo mismo pensar en las imágenes del siglo XIX o de épocas anteriores ―silenciosas, calladas― que ver los videos que hoy nos asedian a través de las redes sociales y toda pantalla que tengamos cerca.

Todo este ruido nos impide tener nuestras necesarias «pausas reflexivas», nuestro encuentro con nosotros mismos, esas pausas que nos alejan de la alienación. Y ¿qué tiene que ver con el pensamiento crítico? Mucho.

Ya hace tiempo que vivimos en lo que se ha denominado «la era de la información» pero en verdad vivimos en un ruido permanente, inmersos en una «infraestructura mediática» que no nos permite distinguir la información de la desinformación y/o de la manipulación.

Hemos pasado en pocos años de las tecnologías de la revolución industrial a las tecnologías de la cibernética, las que favorecieron la comunicación, pero también la incomunicación de las personas porque por un lado nos podemos comunicar con facilidad y en tiempo real pero, por otro, nos aislamos.

Ya en los años 90 del siglo pasado, algunos pensadores nos advirtieron de los problemas que nos traerían los avances tecnológicos. Uno de ellos fue el francés Paul Virilio (1932 – 2018), autor de El cibermundo, la política de lo peor, quien nos alertaba de los peligros de la revolución cibernética, de la «aceleración», y advertía sobre el «accidente general». Ya no se trataba de un accidente puntual como el del Titanic o del descarrilamiento de un tren sino de un accidente más abarcativo que afectaría a la totalidad del mundo.

Bien, recordemos el gran corte de energía que ocurrió en nuestro país en la mañana del domingo 16 de junio de 2019 que afectó también a Uruguay y el gran corte de electricidad que afectó a España y Portugal el 28 de abril de 2025, causando apagones masivos que paralizaron el transporte y la actividad comercial en la Península Ibérica y en el sur de Francia: muchas personas se encontraban con que no podían regresar a sus casas o viajar al trabajo porque se paralizaron los transportes o porque todo dependía del dinero electrónico. Si dependen de una billetera electrónica es probable que no puedan ni comprar una botella de agua en el kiosco. Interesante para los defensores del dinero electrónico.

Volvamos al ruido y a la forma agresiva en que una información se monta sobre otra no nos da tiempo o no nos permite distinguir entre la verdad y la «media verdad» o la noticia falsa.

A esto sumemos las redes sociales, un constante bombardeo de palabras expresadas en pocas líneas, imágenes y videos que constantemente están captando nuestra atención … en realidad, provocando intencionalmente nuestra distracción.

En este entorno de ruido, ¿quién verdaderamente está pensando? O, dicho de otro modo, ¿quién está pensando libremente?

A mi criterio, hoy no hay palabra más bastardeada que la de «libertad» y no hay mayor confusión que la de creer que la libertad proviene del exterior. Muy por el contrario, la libertad está en nuestro interior, porque más importante que la libertad de expresión es la libertad de pensamiento y para pensar debemos apaciguar los ánimos, debemos alejarnos del entorno ruidoso porque todo ese ruido nos agobia y esas circunstancias que provienen del exterior nos limitan.

Entonces, no se trata de modificar la realidad, lo que es una vía hacia el fracaso, sino de la adopción de una postura diferente frente a esa «infraestructura mediática», una postura que nos lleve hacia una libertad interior, hacia una gobernanza de uno mismo, de nuestras emociones y recuperar o asumir la valentía de poder pensar de manera diferente a como piensa la «manada».

Dicho de otro modo, que dejemos de pensar a partir de lo que escriben o dicen otros y que pasemos a desarrollar un «pensamiento crítico».

Debemos distinguir entre las «imágenes mediáticas» y la «realidad» que percibimos a partir de desarrollar nuestro pensamiento crítico, el cual nos permite determinar cómo los medios de comunicación y las redes sociales nos deforman esa realidad.

El sociólogo y activista político Todd Gitlin (1943 – 2022) decía que «la noticia es una trama cognitiva», «un producto industrial que promueve ideas e ideologías» que puede inducir a un cambio social. La información que recibimos tiene un objetivo claro y no es el de «informarnos» sino el de manipularnos y tiene su origen en unas pocas grandes agencias de noticias ―las que denomino como las «mayoristas de la información»― y utilizan como vehículos intermediarios a los medios y a los que aún hoy siguen llamando «periodistas», verdaderos «operadores políticos», mercenarios, empleados de medios que responden a diversos intereses, a medios que son parte de corporaciones económicas que influyen en la sociedad y en la cultura de esa sociedad para favorecer sus intereses económicos y políticos. Al menos así funciona en el mundo occidental, en el «mundo libre».

La humanidad convive en un entorno de medios de comunicación y de redes sociales que son un producto industrial diseñado por estudios psicológicos y desarrollo tecnológico. Si asumimos esta manipulación podremos comenzar a darnos cuenta de que el árbol no nos debe tapar el bosque.

Se dice que la información es poder, pero habría que hacer algunas salvedades sobre esa remanida expresión. Por un lado, saber distinguir si determinada información es fidedigna. En tal sentido, también es preciso conocer la fuente. Si es un medio, saber si es confiable, si es un periodista o un investigador, conocer su ideología o su pertenencia a una determinada institución, quién financia a esa institución, etc.

El «torrente mediático» afecta nuestra capacidad de memorizar, nos provoca un déficit de atención, nos hace menos sociables, afecta nuestra memoria, promueve el individualismo, incrementa nuestros sesgos cognitivos. En síntesis, el bombardeo de información afecta nuestro modo de pensar y nuestra conducta.

Es claro, vivimos en una «omnipresencia mediática».

Como ya he expresado, hoy el lector, el oyente y el televidente recibe la información «masticada» por «opinólogos», empleados por estos multimedios con la intención de «orientar» al ciudadano de a pie en lo que debe pensar.

Los medios no sólo invaden nuestros hogares sino también todo lo que nos rodea. Entramos a un bar o a una confitería, a un local cualquiera, y por lo general hay algún televisor encendido, aunque quizás sin volumen, pero la imagen nos interpela. Ahí estamos en esa transición de homo sapiens ―producto de la palabra escritaal homo videns de Giovanni Sartori. Sartori nos dice que para el homo videns «la palabra está destronada por la imagen». En un artículo que publiqué en 2023, titulado «El arte de pensar», ya me referí a Sartori y a cómo las imágenes y las pantallas atentan contra nuestro pensamiento abstracto. Tras tres décadas desde que Sartori nos alertara sobre ello, el pensamiento abstracto y el pensamiento crítico están en peligro de extinción.

Quizás, dado que he hablado del ruido y del silencio, sea apropiado aquí citar a Deepak Chopra:

Sin silencio no puede existir una apreciación real en la vida, la cual es tan delicada como un capullo de rosa cerrado.

El silencio nos ayuda a incrementar nuestra percepción.

Claro, la desinformación tiene objetivos y en muchos casos se ha logrado imponer mentiras como parte de la historia de la humanidad. ¿Cómo nos desinforman? Con las denominadas fake news, falsas noticias, con un «exceso» de información sobre un determinado tema, lo que procura desinformar o tapar algún otro tema que se evita que llegue a conocimiento del público.

Como parte de la desinformación, paradójicamente, también existen agencias de noticias y ONGs que dicen combatir la desinformación pero que lo hacen desde sus propios puntos de vista, sus sesgos y sus intereses … o responden a quienes financian su existencia. No se olviden de mirar en sus páginas webs, si tienen, quienes les proporcionan sus recursos.

No hay que olvidarse de la «propaganda», utilizada por todos los gobiernos desde hace mucho tiempo. En 1917, el presidente Woodrow Wilson creó el Comité de Información Pública, un aparato de propaganda para convencer a sus ciudadanos de involucrar a los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, comité mediante el cual se divulgaban noticias y publicidad que sería el origen de la moderna propaganda de Estado.

Cabe mencionar que, en 1928, Edward Bernays ―sobrino de Sigmund Freud― publicó su libro Propaganda destinado a que «personas invisibles» produzcan un cambio social en las masas, moldeando el pensamiento, los valores y la respuesta de los ciudadanos. Introdujo el concepto de «Ingeniería del consentimiento». El gobierno invisible es el verdadero gobierno.

Por todo lo expuesto, debemos desarrollar los anticuerpos para identificar las noticias falsas y desarrollar, asimismo, lo que Edward De Bono (1933 – 2021) definió como «pensamiento lateral»:

Igual que el pensamiento vertical, el pensamiento lateral es un modo de usar la mente. Constituye un hábito y una actitud mental.

Primero, es relevante comprender que poseer mucha información no implica un adecuado manejo de ésta. Como ha expresado Carl Sagan (1934 – 1996):

Saber mucho no es lo mismo que ser inteligente. La inteligencia no es sólo información, sino también juicio para manejarla.

Por tanto, cantidad no es calidad pero el análisis de la información es esencial.

Segundo, es importante ir abandonando el «pensamiento lineal» para desarrollar el «pensamiento lateral». Sin este pensamiento se nos hará difícil comprender la realidad en estos tiempos vertiginosos y de incertidumbre.

Tercero, hay que empezar por dudar de todo. René Descartes (1596 – 1650) la tenía clara. Cuando recibamos una noticia o un video, por ejemplo por Whatsapp, o cuando lo vemos en una red social, y nos genera mucha indignación o rabia de manera inmediata, hay que frenar y pensar. Es muy probable que estén usando nuestras emociones para manipularnos, por lo que antes de reenviarlo es mejor pensar y analizar de qué se trata y cuál es el objetivo.

Tip clave: si una noticia te genera mucha indignación o rabia inmediatamente, ¡FRENA! Es muy probable que te estén usando tus emociones para manipularte.

He aquí algunas pistas:

    • No limitarse a leer los títulos de las noticias. Leer la noticia entera. Confirmar si el contenido es coherente con el título.
    • Confrontar la noticia con otras fuentes. Triangular la información.
    • Escribir el título de la noticia en un buscador.
    • Averiguar la fuente de la información: periodista, autor, medio, fundación, financiamiento del medio o de la ONG, la pauta publicitaria, etc.
    • Verificar los datos, cifras y demás información proporcionados por la noticia o el artículo.
    • Verificar la fecha de publicación. Muchas veces se distribuyen noticias que son viejas.
    • Verificar el contexto de la publicación.
    • Si se trata de una parte de la noticia, de un video o de un audio, corroborar que no haya sido sacada de contexto.
    • Si la recibimos de un contacto, preguntarle de quién la recibió y si verificó la información.
    • Desconfiar de los audios. Muchas veces están «armados» con la intención de confundir o desinformar. Este es un fenómeno que abunda en WhatsApp en determinados contextos políticos.
    • Si se trata de una imagen, buscarla en un buscador para verificar si es real o está sacada de otro contexto o si ha sido adulterada.

No hay que olvidarse lo que oportunamente nos recomendó Abraham Lincoln:

¿Qué nos queda?

Como docente siempre me propuse algo al entrar a un aula: provocar el debate para llevar a la reflexión y motivar los hábitos de lectura, incluso los que están más allá de nuestras necesidades profesionales. La lectura de textos filosóficos, históricos, teológicos y de ficción, por citar algunas temáticas, contribuyen a la generación de un pensamiento creativo y la lectura de libros de textos de cierta complejidad nos ayudarán a desarrollar un pensamiento crítico que, como podrá observarse, tiende a desaparecer por efecto de los medios masivos de comunicación y del uso de las redes sociales que, por otro lado, ocasionan un empobrecimiento de nuestro vocabulario.

Ya nos lo advirtió el escritor español nacido en 1951 en Cartagena, autor de más de dos docenas de novelas ―entre ellas Territorio Comanche, El capitán Alatriste, El Club Dumas, El pintor de batallas, Falcó, El italiano) y ex corresponsal de guerra en el Líbano, África, Chipre, El Salvador, los Balcanes…, el español Arturo Pérez Reverte:

Las redes son formidables, pero están llenas de analfabetos, gente con ideología pero sin biblioteca, y pocos jerarquizan. Es el lector el que debe discernir e interpretar. Dan igual valor a una feminista de barricada que a un premio Nobel.

También pronosticó que «El mundo que viene es audiovisual. La letra impresa está condenada a desaparecer. Tardará más o menos. Pero no hay que dramatizar». Una coincidencia de opinión con Sartori.

En la actualidad la información nos atropella y nos invade en todos los ámbitos y sólo podremos discernir lo que nos llega o se nos quiera imponer si estamos armados intelectualmente para filtrarla o para silenciarla si es necesario.

Como lo expresé en un artículo publicado en 2025, asistimos a una «contrarrevolución cultural». Sólo podremos lograr esto si desarrollamos un pensamiento crítico. La realidad es que se está llevando a cabo ―al menos en el mal denominado «mundo occidental»― una «contrarrevolución» frente a la «revolución» que se inició con la invención de la imprenta por Johannes Gutenberg en el año 1440, la revolución que introdujo paulatinamente al ser humano en la lectura.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.

Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024.

 

©2026-saeeg®

 

 

CONFLICTO DE INTERESES, SOBREPRECIOS Y CORRUPCIÓN EN LA PESCA (NOTA 2/4)

César Augusto Lerena*

Publicado en FIS & SeafoodMediaGroup, 16 de enero de 2026.

 

En la nota anterior nos centramos sobre los eventuales conflictos de intereses y/o incompatibilidades que podrían resultar de las actuaciones del ex director del INIDEP y hoy director de Investigación de ese Instituto Otto Christian Wöhler. Avanzaremos en este escrito sobre su rol controversial en la adjudicación de la construcción de los buques de investigación Víctor Angelescu y Mar Argentino y, también el de otros actores que intervinieron en el proceso de adjudicación y construcción de estos buques en España que podrían haberse realizado en Astilleros del país.

Este funcionario, habría conducido el proceso de licitación, adjudicación y entrega de estos buques. Su rol incluyó la firma de documentos oficiales y, la gestión de aspectos operativos. El buque Víctor Angelescu se habría adjudicado con su firma mediante la nota fechada del 30/06/2016 e, incluso, en octubre de ese año visitó el astillero “para inspeccionar los avances”.

Si bien no hemos podido encontrar el dictamen final formal de este funcionario, como hubiese correspondido y, de no existir, sería una cuestión suficiente para observar en el proceso licitatorio, respecto a la preferencia de fabricar en España; no obstante ello, en varias declaraciones públicas defendió la decisión de «adjudicar al Astillero Armón Vigo y, aduciendo un salto cualitativo en tecnología para la investigación pesquera que no estaba disponible localmente, evitándose la demora en la transferencia tecnológica» (2/2016). «Es la primera vez “que diseñamos” un barco con equipamiento de última generación» (3/2016). Enfocándose en supuestos beneficios científicos no económicos, ni de desarrollo tecnológico o laborales.

En 2024 (Revista Puerto) Wöhler no cuestionó la construcción externa. En entrevistas (2016-2017) «justificó la elección española por el “salto de calidad” en investigación marina, acceso a tecnologías avanzadas y cumplimiento de normas BID»; aunque, la Argentina ya había accedido varias veces a la construcción de buques de investigación y otros complejos con apoyo del BID y ¿por qué suponía este investigador que los astilleros nacionales no contaban con capacidad o que eventualmente no podrían presentarse asociados con empresas italianas, alemanas, finlandesas o chinas? ¿Conclusión empírica?

El análisis de conveniencia estuvo bajo su gestión y, como veremos, en asesores convocados por el INIDEP. ¿En el caso del buque Ice-Class pudo estar influido además por su especialidad académica? Contrario a su opinión, todos los expertos y directivos de astilleros argentinos se opusieron y denunciaron irregularidades. No hubo un solo investigador ―salvo los directivos que nos referiremos― que defendiesen el proyecto de construir en España. Para la construcción en el Astillero Armón de España habrían participado distintos actores imprescindibles en esta tarea de promoción y adjudicación de los dos buques de investigación; al igual, que en la gestión muy avanzada e infructuosa de construir el buque oceanográfico con capacidad Ice-Class. La Justicia será el órgano más adecuado para juzgar eventuales responsabilidades y el alcance de ellas.

El Ing. Luis Eugenio Basterra, en su triple condición de Presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados (2011/2019); luego Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (2019/2021) y, finalmente diputado nacional (2023/2027) no pudo estar ausente de tamaña decisión que hubiese implicado -de concretarse el tercer proyecto fallido- el pago de 161 M de dólares a un Astillero Español por parte del Estado Nacional, con un crédito del BID, sumándose a la tremenda deuda argentina.  

Al momento de la apertura de los sobres de la primera licitación el 02/09/2015 el Subsecretario de Pesca de la Nación era el Dr. Néstor Miguel Bustamante (2015-2017); continuaron a cargo de esta Subsecretaría el Dr. Juan Manuel Bosch (2017-2019) y Carlos Liberman (2019-2023) y si bien el Consejo Federal Pesquero -según sus Actas- nunca intervino en el proceso, debieron estar en conocimiento de la adjudicación y construcción de los buques. Esenciales responsables de estas adjudicaciones son los Consejos Federales de Pesca (CFP) desde 2015 a 2023, algunos de cuyos miembros se encuentran integrando ese cuerpo hasta hoy; entre otros el actual Subsecretario de Pesca Juan Antonio López Cazorla. El CFP es quién establece la política pesquera y de investigación (Art. 9° Ley 24.922) y jamás trató la construcción ni adjudicación de los buques de investigación ni planificó el desarrollo pesquero en relación con la necesidad de adquirir en el extranjero estos buques y, el INIDEP (Art. 12° Ley 24.922) debe administrar los buques de investigación pesquera “conforme a los requerimientos y políticas que oportunamente se establezcan…”. Llamativamente, los integrantes del CFP dejaron en manos de unos pocos -algunos extranjeros- la decisión política.

También se le atribuye un papel muy importante “en el proyecto” al Lic. Oscar Horacio Padín, quien fue miembro del CFP (1999-2011); asesor del diputado Basterra (2011-2019); investigador del INIDEP (desde 1980); Director del CIMAS en Río Negro (2014-2020) y, en oportunidad de ser Director del INIDEP (2020-2023) -a instancias del Ministro Basterra- fue uno de los gestores del buque oceanográfico “Ice-Class 7” (Pescare, 2/3/2023); que, por Decreto 140/2023 del P.E.N. aprobó el contrato modelo entre Argentina y el BID por un préstamo de hasta U$S 125 M para financiar el PROSAMA que, incluía entre otras cosas, la construcción de ese buque. La decisión de construir un buque para operar en regiones polares o subpolares, donde el hielo representa un riesgo significativo y que el CFP ni siquiera debatió su construcción al igual que el sector empresario; pese a tener las necesidades insatisfechas respecto a investigar en la Zona Económica Exclusiva Argentina y el mar adyacente. Un proyecto que antes de terminarse ya estaba direccionado para construirse en el extranjero. El cambio de gobierno le quitó la supuesta esencialidad.

En las Memorias de 2020 del INIDEP Padín «celebró la incorporación como una “joya” de la flota, destacando los esfuerzos administrativo, legal y financiero para construir en España los dos buques que representan un “paso cuantitativo y cualitativo” en estudios pesqueros y oceanográficos». Nosotros diríamos irónicamente: “Nada como pensar que lo de afuera es siempre mejor”. Raúl Scalabrini Ortiz, lo desnudaba como un complejo de inferioridad: la creencia de que el progreso solo llega de afuera, que lo extranjero es inherentemente mejor, y que la Argentina debe someterse a modelos ajenos para avanzar.

Del mismo modo se le atribuye -en los ambientes portuarios- un rol protagónico al doctor Carlos Ángel Lasta, ex Investigador del INIDEP; miembro del CFP (2020/2023); Asesor de la CTM del Tratado del Río de la Plata y del INIDEP en la gestión de Padín y, actor en las reuniones con el BID y la Dirección de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales (DIPROSE) donde se acordó con el BID. Ha sido un referente clave en el sector vinculado a la investigación.

Asimismo, el CPN Ramón María Basanta, primero director Administrativo del INIDEP (2016-2021) y luego representante del DIPROSE, resultando una pieza clave en esta determinación de extranjerizar la construcción de los buques. En su visita al Astillero Armon (Faro de Vigo, 16/12/2018) manifestó “hemos cerrado el nuevo diseño hace unos días y ahora tendremos un barco oceanográfico de clase mundial (…) la Argentina confía plenamente en Armón”. Este oscuro agente se atribuía la responsabilidad y, erraba en la opinión de los argentinos de construir fuera del país. No se trató de un mero funcionario administrativo del INIDEP a la hora de concretarse la adjudicación y los proyectos de los tres buques de investigación. “Ahora tenemos claro que valió la pena” acotaría en ese mismo momento el Ing. Luis Javier Picco ¿A qué “pena” se refería este Asesor del INIDEP que aparecía muy vinculado al Astillero Armón?

Basanta, además de funcionario del Estado, para esos años presidía la Sociedad “Garay 1831 SA” con oficina en la calle Garay 1831 de Mar del Plata (02/08/2017); aunque resulta llamativo que en este estudio ―según nos indica un testigo presencial― en mayo de 2021 «se estuviese trabajando sobre los planos del proyectado buque oceanográfico Ice-Class para asignarle ―seguramente― la construcción a Armón por más de U$S 125 M»; en lugar, de hacerlo en el ámbito propio del INIDEP, como hubiese correspondido dada la confidencialidad de un proyecto que luego se licitaría. ¿Qué hacía un director administrativo en la botadura del Angelescu en España en 2017 junto a director científico Otto Wöhler?

Según denuncia el Ing. Podetti el Ingeniero Naval Luis Javier Picco contratado por el INIDEP era un gestor comercial del Astillero Armón. En estas condiciones es poco probable su imparcialidad a la hora de participar en la elaboración de los pliegos; evaluar las ofertas y analizar la construcción. Un gran conocedor y activo participante en el sector pesquero y naval manifestó: «afirmo que el profesional contratado por el INIDEP no es independiente del Astillero Armón ya que el día previo a la apertura de sobres de la licitación del buque costero, me mostró carpetas con documentación que presentaría el Astillero Armón en su propuesta técnica-económica, las cuales estaban en el baúl de su vehículo personal. Además, no tuvo reparos en acompañar a los directivos del Astillero Armón en distintas acciones comerciales con Astilleros locales y hasta con las autoridades del Chubut, como se muestra en la Revista Puerto» (09/06/2017).

¿Este Picco sería el mismo que «se desempeñaba? «como Presidente de la armadora pesquera Makro SA con varios barcos de la flota amarilla de Rawson, beneficiada con el Reparto de Fomento Productivo (FAFP) de langostino que distribuyo 5 mil toneladas hasta 2028 y, por si faltaban coincidencias, su empresa “Luis Javier Picco SA” tenía domicilio en la Av. Julio A. Roca 751 piso 6° CABA, el mismo de la Empresa Mar Perlado» (Partes de Pesca, 17/05/2024). Además de todo, Asesor del INIDEP en la gestión de Padín.

Nos dice también el Ing. Raúl Podetti: «entre miles de ingenieros navales del mundo, el INIDEP seleccionó a Juan Luis Sánchez Pastrana de la consultora “Astur Marine” y estrechamente relacionado a Armón y gran parte de su trabajo de “asesoramiento” lo realizó para el astillero Armón, que resultaría seleccionado para la construcción de los dos buques del INIDEP. Este organismo se basó en un informe de Sánchez Pastrana para elegir un diseño “a medida de Armón” y descalificar a los Astilleros argentinos».

La técnica y la ciencia se contamina con el negocio, a punto tal, que este personaje participaba en la definición política de regalarle los pocos recursos económicos argentinos a los españoles que, aplicados en el país, podrían haber contribuido al desarrollo de Argentina, generar empleo y soberanía.

Lo dejamos para lo último, pero seguramente cumplió un rol central en la adjudicación de la construcción de los buques en el Astillero Armón de Vigo (España). Claro, se trata del presidente del grupo empresario español Astilleros Armón, Laudelino Alperi Baragaño que, estuvo en Comodoro Rivadavia con la supuesta intención de instalar un Astillero en esa ciudad. Un hombre experto a la hora de cerrar acuerdos y transferir fondos: «los propietarios de Astilleros Armón acumularon 85,5 millones de euros en Suiza y Luxemburgo hasta 2012 y después transfirieron sus fondos al Principado pirenaico (…) un Juzgado investiga un opaco entramado Suiza-Luxemburgo del patrimonio y, un informe cuestiona el origen de los fondos” (Gil-Irujo, El País, 19/07/2024). “La justicia investiga a los empresarios Laudelino Alperi y José Ramón Fernández por un posible blanqueo de capitales con ramificaciones en Suiza, Luxemburgo, Panamá, Reino Unido e Islas Vírgenes (…) los empresarios se defienden diciendo que estos fondos provienen de sus actividades industriales. En la actualidad Armón es el grupo de construcción más importante (de España) y ha sido muy cuestionado por accidentes laborales, 4 de ellos mortales y prácticas antisindicales…» (Nortes, 20/07/2024).

No parece una empresa cristalina, en la que Otto Wöhler y Ramón Basanta y otros en nombre del Estado Argentino “puedan confiar” entregándole el patrimonio nacional, al tiempo de descalificar a los Astilleros Argentinos.

También habría que analizar el interés -además del británico- de promover una Ley en el Congreso destinada a aprobar el Área Protegida Bentónica “Agujero Azul” con el que se justificaba también la construcción del citado buque Ice-Class; aunque, el Congreso Nacional no aprobó la Ley por distintos informes que nos incluyeron. Un proyecto que parecía atado a la nueva construcción en el Astillero Armón por 125 millones de U$S que, en esa época, le hubiera significado además un costo operativo anual del orden de los 70 millones de pesos.

En la adquisición de los buques “Víctor Angelescu” y “Mar Argentino” del INIDEP existieron diversas denuncias públicas. Estas acusaciones se centraron en presuntos “fraudes” en las licitaciones de 2015/17 adjudicadas al astillero español Armón Vigo S.A., y en la supuesta orientación de los pliegos -amañados- para excluir ofertas argentinas. La Licitación Internacional 1/15 (27/11/2015) para construir el buque de investigación “Víctor Angelescu” se adjudicó en 28,3 millones de U$S sin impuestos a este astillero español. Al año siguiente (8/7/2016) se oficializó la licitación para la construcción del buque de investigación costero “Mar Argentino” donde presentaron ofertas la citada Armón Vigo con 7 millones de U$S sin impuestos y modificaciones. Se agregaron los gastos de traslados y mantenimiento, que encarecieron el costo.

El gobierno les tolera a los españoles la pesca ilegal en alta mar y Malvinas y les compra buques. Insólito. Los funcionarios estarían incursos en el delito de incumplimiento de sus deberes públicos. La corrupción no es solo meter la mano en la lata, también es atentar contra los intereses argentinos y la soberanía nacional. En la próxima Nota (3/4) se detallan algunas de las denuncias de los procesos licitatorios.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL). cesarlerena.com.ar

 

LA MENTE HUMANA COMO OTRO DOMINIO DE LA GUERRA

Marcelo Javier de los Reyes*

Imagen de dlsd cgl en Pixabay

 

«El arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar».

Sun Zi

 

Las agencias de noticias y los medios se ocupan de las guerras cinéticas, sobre todo de aquellas que atañen a los grandes intereses internacionales, pero existen otras guerras que hoy son ignoradas u olvidadas, como por ejemplo la guerra civil de Sudán ―que estalló el 15 de abril de 2023 en el territorio de la República de Sudán, cuando se produjeron los primeros combates entre las Fuerzas Armadas de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido en todo ese país― y otros tantos conflictos que se están produciendo mientras leemos este texto. Sin embargo, otras guerras no son ni ignoradas ni olvidadas, sino que no son percibidas o sólo son percibidas por muy pocos. Se trata de dos tipos de guerra, la guerra híbrida y la guerra cognitiva.

En la antigüedad la guerra operaba sobre dos dominios, la tierra y el mar. Con la aparición de los aviones, que tuvieron su primera acción bélica en la primera guerra balcánica de 1912 y 1913, aparece el tercer dominio, el dominio del aire, que tuvo un mayor desarrollo en la Primera Guerra Mundial.

Más recientemente se incluyeron dos nuevos dominios, el espacio y el ciberespacio que es un dominio global dentro del entorno de la información.

Ahora la guerra se libra en un sexto dominio: la mente humana por lo que la seguridad de un Estado debe operar sobre seis dominios: aire, tierra, mar, espacio, ciberespacio y la mente humana.

La guerra híbrida

Se trata de un concepto que comenzó a utilizarse hace pocos años y que es motivo de debate debido a que sus métodos no son nuevos, sino que residen en lo que se conoce como guerra irregular y asimétrica adaptada a estos tiempos[1] [2].

Con este concepto sucede lo mismo que con el «nuevas amenazas» que comenzó a usarse en los años 90 del siglo pasado, como consecuencia de la implosión de la Unión Soviética en 1991 y del proceso de globalización. Este concepto se refería a las amenazas que afectaban la estabilidad de los Estados, la seguridad regional o global y que engloba al terrorismo, el narcotráfico, al crimen organizado, al tráfico de armas y personas, etc. Sin embargo, ninguna de estas amenazas era nueva. Si nos referimos al terrorismo podemos ir a la Biblia y allí nos encontramos con uno de los discípulos de Jesús, Simón el «Zelote», término que aparece mencionado varias veces en el Nuevo Testamento y que se refiere a los que integraban un partido nacionalista judío del siglo I, en tiempos de Jesucristo, quienes no dudaban en hacer uso de la violencia, por lo que para algunos historiadores representan uno de los antecedentes del terrorismo. Dentro de ese movimiento había algunos que podían ser más violentos y que se los conocía como sicarios, denominados así por asesinar con una sica, puñal o daga pequeña que podía ser escondida bajo la túnica.

En el Imperio ruso el zar Alejandro II sobrevivió a cinco atentados hasta que murió a consecuencia del perpetrado el 1° de marzo de 1881. Ejemplos como estos podrían citarse muchos.

Respecto del narcotráfico podemos remitirnos a la Guerra del Opio, conflicto que mantuvieron China y el Reino Unido entre los años 1839 y 1842, a partir de la introducción en China de opio cultivado en la India y comercializado por la compañía británica de las Indias Orientales.

De tal manera que con el concepto de guerra híbrida sucede algo similar, pero vamos a aceptarlo más allá de que no hay una clara definición sobre el mismo. En ella se emplean amenazas tradicionales, recurre a acciones incruentas pero que pueden combinarse con otras que sí lo son y que procura aprovecharse de las vulnerabilidades y debilidades del enemigo. Se lleva a cabo a través de:

    • la desinformación y manipulación de la información,
    • propaganda,
    • intervención electoral,
    • sabotaje,
    • acciones económicas,
    • acciones diplomáticas,
    • tácticas convencionales o no convencionales,
    • promoción de disturbios sociales,
    • el uso del ciberespacio,
    • la utilización de proxys 
    • la interferencia en los sistemas de comunicación

y demás acciones que tienen por objeto esmerilar las capacidades del enemigo y provocar el desánimo de su población. Se trata entonces de una evolución en las formas de hacer la guerra pero que tiene su raíz en los conflictos asimétricos.

En tal sentido podría considerarse que se trata del empleo tanto de fuerzas convencionales como de tácticas irregulares.

En los Estados Unidos este concepto fue teorizado por el general James N. Mattis ―quien fue secretario de Defensa entre los años 2017 y 2019 y que en 2005 publicó, junto con el teniente coronel Frank G. Hoffman, La guerra del futuro: la llegada del conflicto híbrido― y en Rusia por el general Valery Gerasimov[3].

Guerra cognitiva

El concepto de guerra cognitiva es una forma de guerra híbrida y se refiere a una guerra no convencional que se vale de herramientas cibernéticas

    • para alterar los procesos cognitivos del enemigo,
    • explotar los sesgos mentales y el pensamiento irreflexivo
    • y provocar distorsiones en su pensamiento para influir en la toma de decisiones y entorpecer sus acciones. Esto tanto a nivel individual como social.

El objetivo es atacar e incluso destruir la forma en que el individuo construye su propia realidad, su autoconfianza mental. Su propósito es degradar el proceso de conocimiento y el uso del conocimiento. De esta manera se erosiona la confianza que sustenta a una sociedad.

La guerra cognitiva se vale de la información, pero de aquella que recolectan las grandes corporaciones tecnológicas y la vigilancia masiva para explotar el Big Data, es decir la información que nosotros proporcionamos estemos donde estemos. Cabe agregar la definición que la Unión Internacional de Telecomunicaciones proporciona para ese concepto: «Big Data es un paradigma para hacer posible la recopilación, el almacenamiento, la gestión, el análisis y la visualización, potencialmente en condiciones de tiempo real, de grandes conjuntos de datos con características heterogéneas»[4]. A través de estos datos obtienen nuestros perfiles y, a partir de ellos, operan para cambiar nuestra forma de pensar.

La guerra cognitiva tiene un alcance global y afectan tanto al individuo como a los Estados y las organizaciones multinacionales y procura el control del ser humano.

La OTAN financió un estudio titulado Cognitive Warfare, publicado en noviembre de 2020, elaborado por el militar francés François du Cluzel ―actualmente jefe de servicio en Innovation et Entrepreneuriat ISAE-SUPAÉRO, Toulouse, Francia― quien expresa que

la naturaleza de la guerra ha cambiado. La mayoría de los conflictos actuales permanecen por debajo del umbral de la definición tradicionalmente aceptada de guerra, pero han surgido nuevas formas de guerra, como la guerra cognitiva (CW), mientras que la mente humana ahora se considera como un nuevo dominio de guerra.[5] [6]

La guerra cognitiva se basa en el «papel cada vez mayor de la tecnología y la sobrecarga de información» que llevan a que «las habilidades cognitivas individuales ya no serán suficientes para garantizar una toma de decisiones informada y oportuna».

Acerca del concepto «sobrecarga de información», se refiere que nunca el hombre tuvo acceso a tanta información como en el presente. Hay un exceso de información y ya en la década de los 90 hablábamos de infoxicación.

La atención es un recurso limitado y desde este sistema se trata de ganar la atención para que no la obtengan otros. Por eso se recurre a denostar al que piensa diferente.

La guerra cognitiva no está asociada a las armas, por lo menos a las tradicionales, y su campo de batalla es el cerebro. Recurre a un nuevo tipo de armas, las armas neuronales o neuroarmas. De tal manera que la mente humana es el nuevo dominio de la guerra.

Es una guerra silenciosa que se lleva a cabo a través de ataques sutiles y persistentes. Es diferente a la guerra de información y no se trata de un control mental sino de algo peor. Esta guerra no trata de cambiar lo que pensamos sino la forma en cómo pensamos y se vale tanto del emocionalismo como del infatilismo. Se afirma que nuestra sociedad actual sufre un proceso de infantilismo que comienza ya en los años 1960 y hoy se hace evidente en la escasa lectura de libros, en la forma en que nos expresamos, en la forma que escribimos a partir de las nuevas tecnologías y de las redes sociales. Nuestra sociedad actual también ha tendido a la pérdida de memoria o, mejor expresado, a no memorizar. La tecnología contribuye notablemente a la pérdida de nuestra memoria y a lo que tendemos es a saber buscar la información. Podemos recordar la información sin mayores detalles pero sí sabemos dónde podremos recuperarla.

Se produce entonces una atrofia de nuestras capacidades intelectuales. Se ha perdido el pensamiento crítico a partir de la imagen

Además del emocionalismo y del infantilismo, el hombre tiene una necesidad inmediata de la esperanza, del placer. Las redes sociales favorecen esto con algo tan sencillo como los «me gusta». De ahí la dependencia que el hombre moderno tiene por las tecnologías y por la conexión a las redes sociales, a una hiperconectividad. Todo este sistema provoca una adicción que opera sobre las emociones. En este sentido, es importante saber que la toma de decisiones no se basa en la razón sino en las emociones.

Se trata de que las personas adopten la «actitud correcta» y para ello utiliza la Inteligencia Artificial, los algoritmos. Recordemos el caso de la consultora Cambridge Analytica que trabajó en la campaña a favor del «Vote Leave» que derivó en el Brexit y en la campaña electoral de Donald Trump en 2016. Los servicios de la compañía fueron contratados en campañas electorales en la República Checa, India, Italia, Kenia, Nigeria, Rumania e incluso en las elecciones celebradas en 2015 en Argentina —por el partido del ex presidente Mauricio Macri—, entre otros países.

Cambridge Analytica se había especializado en la recopilación y en el análisis de datos que serían utilizados en campañas publicitarias y políticas. En combinación con información obtenida de Facebook, la consultora británica afirmó que tenía 5.000 puntos de datos en casi todos los votantes en Estados Unidos. Con ese cúmulo de información podía crear perfiles psicográficos de los usuarios y sus contactos, es decir que con ellos podía clasificarlos según sus actitudes, aspiraciones y otros criterios psicológicos con el objetivo de encontrar rasgos comunes en grupos para efectuar una segmentación sobre la base de algunos de sus aspectos psicológicos. Luego se centró en los llamados «persuables» —los «persuadibles»—, es decir, en aquellas personas que en una campaña electoral se denominan «indecisos», las cuales fueron blanco de un bombardeo de mensajes personalizados a los efectos de influir en su decisión.

El caso Cambridge Analytica llevó a que la Federal Trade Commission (FTC) —Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos—, en marzo de 2018, abriera una investigación luego de que se revelara que Facebook había vendido a Cambridge Analytica los datos de los usuarios recolectados mediante un test de personalidad. La red social fue acusada de haber compartido de manera inapropiada los datos de 87 millones de usuarios con Cambridge Analytica. Tras más de un año de investigaciones, la FTC le aplicó una multa de US$ 5.000 millones a Facebook por malas prácticas en el manejo de la seguridad de los datos de los usuarios, ya que fueron vendidos sin su consentimiento y sin su conocimiento.

Se trata entonces de un verdadero hackeo de la mente. El hombre es inoculado con una nueva forma de pensar y de esa manera también se convierte en un arma que favorece a la guerra cognitiva porque, a su vez, propaga el mensaje recibido. Así como los libros de autoayuda nos inducían a cambiar nuestras percepciones sobre nosotros mismos a través de pensamientos que nos llevaban a generar creencias, la guerra cognitiva nos lleva a generar creencias pero en un sentido negativo. Lleva a que el ser humano acepte como lógico lo ilógico.

La guerra cognitiva es silenciosa, es global, apunta a enemigos y propios y es permanente. Su costo económico es mucho menor que el de una guerra cinética, se lleva a cambo sin que el objetivo tome conciencia de cómo se está operando sobre él pero es diseñado por un equipo de profesionales que estudian a los individuos y a las sociedades sobre las que se va a operar. Se vale de las ciencias (neurobiología, informática, biotecnología, psicología) y de la tecnología (inteligencia artificial, digitalización, Big Data).

Para enfrentar esta guerra debemos desarrollar una gran capacidad de discernimiento para poder distinguir lo verdadero de lo falso, desarrollar la intuición, así como un proceso de «alfabetización mediática» que nos permita recuperar el «pensamiento crítico» para poder reflexionar acerca de la información que nos llega, verificar las fuentes y, sobre todo, volver a la lectura de libros.

Finalmente, también es importante ofrecer resistencia al «torrente mediático» y tener la valentía de expresar nuestra opinión personal en medio de la «manada».

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata. Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024. Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

 

Referencias

[1] Sobre este debate, ver: Guillem Colom Piella. «Guerras híbridas. Cuando el contexto lo es todo». Revista Ejército, n° 927, junio 2018, p. 38-44, https://www.ugr.es/~gesi/Guerras-hibridas, [consulta: 17/10/2021].

[2] También aborda este debate el general Fabián Sánchez García. «El conflicto híbrido ¿Una nueva forma de guerra?». El enfoque multidisciplinar en los conflictos híbridos, Ministerio de Defensa, Instituto Español de Estudios Estratégicos, 2012, Colecciones: Seguridad y Defensa, 51, España, ISBN: 978-84-9781-753-0.

[3] Sobre este tipo de guerra en Rusia sugiero la siguiente lectura: Marcos Kowalski. «Conflictos híbridos y la Doctrina Gerasimov». Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), 10/07/2021, https://saeeg.org/index.php/2021/07/10/conflictos-hibridos-y-la-doctrina-gerasimov/.

[4] Media Centre. «Los Miembros de la UIT acuerdan una norma internacional para los grandes volúmenes de datos (Big Data)». Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), https://www.itu.int/net/pressoffice/press_releases/2015/66-es.aspx, [consulta: 14/02/2024].

[5] François du Cluzel. «Cognitive Warfare». ComCiência (Laboratório de Estudos Avançados em Jornalismo, Labjor de la Unicamp de la Unicamp, en sociedad con la Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência, SBPC), junio-noviembre 2020, https://www.comciencia.br/wp-content/uploads/2022/11/Guerra_Cognitiva_Cluzel_OTAN.pdf, [consulta: 14/02/2024].

[6] François du Cluzel. «Keynote 3: Cognitive Warfare, a Battle for the Brain». NATO, 2022, https://www.sto.nato.int/document/keynote-3-cognitive-warfare-a-battle-for-the-brain/, [consulta: 18/02/2024].

 

©2025-saeeg®