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SUPERVIVENCIA

 Iris Speroni (gab: https://gab.com/Iris_Speroni)

Los trabajadores argentinos pagan impuesto a las ganancias aunque tengan ingresos inferiores a los mil dólares mensuales.

En enero 2020, la Revista de la Bolsa de Comercio de Rosario publicó una nota donde sugerí a los productores agropecuarios que ingresen en la lucha política. En defensa de sus intereses personalísimos, pero también otros más generales. El trabajo; el propio y el de todos los que dependen de las cadenas de valor que los involucran. De la tradición y las costumbres (ejemplo: la prohibición de ir en procesión a caballo a Luján). De un sistema de transporte eficiente y propio: FFCC que funcionen, flota mercante propia, astilleros. De los intereses generales del país (fuerzas armadas fuertes, presencia internacional, exportaciones que generen riqueza, recuperación de la calidad educativa, etc.).

No me limité a los productores agropecuarios, ni entonces, ni ahora. Los receptores deseados son todos aquellos perjudicados por este orden socialdemócrata que sufrimos.

Enumeración Jorge Luis Borges style:

  • Los jubilados y pensionados.
  • Los trabajadores formales.
  • Los comerciantes.
  • Los industriales pymes.
  • Los desarrolladores informáticos y exportadores de servicios en general (docencia, consultoría, auditoría, artes, turismo).
  • Todos los trabajadores asociados con la exportación, en particular astilleros, marina mercante, puertos, ferroviarios, frigoríficos.
  • Los trabajadores de la salud.
  • Los miembros de las fuerzas de seguridad y fuerzas armadas.
  • Las familias que tienen hijos en edad educativa (pública o privada).
  • Quienes no consiguen trabajo, o si lo consiguen no está bien pago o es informal.
  • Los monotributistas.
  • Los productores agropecuarios.

El domingo 12 de septiembre se inicia el proceso electoral 2021. Pocos productores agropecuarios, dueños de pymes o sindicalistas se postularon.

Tal vez para el 2023 levantemos la puntería.

Entrar en la política es costoso en dinero, tiempo, energía y mala sangre. Pero, ¿qué camino queda? ¿aceptar que hagan con nuestras vidas lo que se les ocurra?, ¿que decidan si podemos trabajar o no, abrir nuestro comercio o no, comprar nuestra casa o no?

Los trabajadores argentinos pagan impuesto a las ganancias aunque tengan ingresos inferiores a los mil dólares mensuales. La clase política desmanteló el sistema de transporte de cargas argentinos y en el proceso dañó a decenas de miles de familias y generó perjuicios económicos para la nación. Los impuestos son abusivos. La inflación les carcome los ingresos a los asalariados a razón de 3% mensual, sin que nadie abra la boca en el Congreso en su favor. Particulares usurpan terrenos y tierras públicas ante la complicidad de los gobiernos provinciales y el gobierno federal. El país está indefenso frente a amenazas externas que son muchas. Se gastan fortunas en idioteces. Asaltan impunemente a la gente en la parada del colectivo a las cinco de la mañana, sin que haya políticas de seguridad serias. Los locos están en su casa y matan a miembros de su familia. Miles de personas (en particular varones) se suicidan por año sin que haya política de salud mental. Esa es nuestra realidad.

Mientras, los políticos están en otra.

El ministro de Economía sostuvo que la inflación era conveniente. Merece ser cubierto con brea y plumas y exhibirlo para su escarnio. El país hace diez años que no crece y quienes gobiernan no tienen solución para salir de este pozo. Podría seguir enumerando.

No saben encontrar soluciones: que se vayan.

Nosotros veremos cómo nos arreglamos. Quienes gobiernan actualmente no encuentran solución, más allá de frases grandilocuentes y repetir las mismas recetas que no sirvieron ni sirven.

Ahora bien, desplazar al régimen es costoso. Lo explica bien Curtis Yarvin en este texto (aquí).

Los errores sistemáticos de los gobernantes no tienen costo para ellos (siguen en su lugar, se alternan, etc.). Los únicos que pagamos los costos somos nosotros.

Somos los que ganamos menos de mil dólares por mes, los que pagamos impuestos, los que no podemos comprarnos una casa. En el caso de los empresarios, son los que tienen una carga impositiva del 80% mientras otros la “levantan en pala” para usar palabras de Cristina Fernández.

Por lo tanto, post Yarvin, entiendo las prevenciones para ingresar en política. Es costoso y con resultado incierto. Pero, ¿cuál es el costo de no participar?

El costo para los trabajadores es pagar impuesto a las ganancias por un magro salario, dejar en concepto de impuestos a la venta el 50% de lo que queda cada vez que se va al almacén o a la estación de servicio; viajar una hora y media en transporte público de ida y otro tanto de vuelta para ir a trabajar.

Si nuestra restricción para participar en política es nuestra energía/dinero, entonces es lo que debemos administrar con inteligencia.

Siempre con la convicción de que a esta gente hay que echarla. Así de simple. Porque su proyecto de supervivencia implica la infelicidad de todos nosotros.

Esta semana tanto el gobernador Kiciloff (verdadero interventor) como la vicepresidente Fernández apoyaron la medida de cerrar las exportaciones de carne vacuna. Quiero rebatir sus argumentos.

El gobernador sostuvo que las exportaciones a China se deben a un acuerdo que se firmó en el 2014 cuando él era ministro y Fernández presidente (verdad), que la demanda de alimentos de China es enorme (el nombre técnico que usó correctamente es “infinita”) y que puede absorber todo lo que produzcamos (verdad) y que para defender el consumo doméstico hay que poner límites a la exportación (falso) y que la solución es aumentar la producción (verdad).

Ahora bien, esta gente que se la da de estadista (la vicepresidente en su discurso afirmó saber gobernar; desconozco por qué lo dice cuando gobernar es programar, planificar, prever, prepararse; nada de eso hacen). Los políticos tuvieron 7 años para generar las condiciones para aumentar la oferta o poner reglas claras de qué se puede exportar o no. Nada de eso hicieron.

La vicepresidente sostuvo que los productores quieren exportar para tener más ganancias, que su afán de lucro atenta contra los habitantes del país y que no lo iba a permitir. Acá quiero hacer varias aclaraciones. Todo el mundo trabaja para ganar plata. Ella, por ejemplo, quiere ganar plata cuando reclama su pensión de presidente, la de su esposo y además cobra como vicepresidente y cobró como senadora 2017-2019; lo hace cuando administra sus propiedades; lo hizo cuando tramitó la sucesión de su esposo. Todos queremos ganar dinero y estar en poder de nuestras posesiones. Ella también. ¿Por qué lo reprocha en otros? Segundo, si dice que ella y su coalición política saben gobernar ¿cómo es que no saben qué medidas hay que tomar para aumentar el rodeo vacuno? Si la cadena de la carne no gana dinero, en particular la cría, no hay carne. Así de simple. Ella no es vicepresidente gratis. ¿Por qué el que se ocupa de que haya terneros, ayuda a parir a las cuatro de la mañana y da la mamadera a las crías huachas debería hacerlo?

Pero además, con esa frase, reafirmó que no le importa que no se aumente el rodeo. Lo sabíamos porque durante sus ocho años de presidencia el mismo cayó en millones de cabezas. Recuerdo a los lectores que el presidente Perón pidió que lo subiéramos a 200 millones (*).

Al país siempre lo salvan los privados

De lo que la casta política no se ocupó en su infinita ineptitud, esto es, de preparar el país para el acuerdo con China que la propia casta firmó, sí se ocuparon los privados. 

Se aumentó la producción de carne porcina, al punto de substituir las importaciones de Brasil, de carne aviar y hubo un significativo aumento del rodeo ovino para carne en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos (los ovinos patagónicos son para lana). 

Los privados, a diferencia de la casta política, siguieron las recomendaciones del presidente Perón en 1973 quien propuso el aumento de la producción y consumo doméstico de carnes alternativas para generar excedentes de exportación.

Plan Trienal, Tomo 1, página 32, política agropecuaria.
En la web MECON

Daños de las medidas

La medida de prohibir la exportación de carne vacuna baja artificialmente su precio porque genera una sobreoferta momentánea (los cortes destinados a la exportación quedan acá). Esto perjudica a las otras carnes, ya que a igual o menor precio el consumidor prefiere comer novillo y no cerdo. Por lo cual manda a jugar a la B a todas las personas que invirtieron desde 2014 a hoy en ovinos, porcinos y aves. 

No es cierto que los argentinos no coman carne. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario sostiene que en el 2020 (plena pandemia) los argentinos comimos más de 100 kilos de carne por habitante, uno de los máximos mundiales. El consumo de carne vacuna “bajó” a “sólo” 50 kg/cápita, que es más o lo mismo que el consumo per cápita norteamericano y uno de los más altos del mundo.

Las medidas de los funcionarios nacionales defendidas por la dupla Kicilloff-Fernández esconden una pelea entre rufianes para dirimir quién se queda con la cuota exportadora a China. En el medio estamos todos.

La vicepresidente dijo que no se puede dejar sin comer a los argentinos para exportar. Sin embargo eso es exactamente lo que su esposo, ella, Macri y Fernández hicieron con el pescado. Los argentinos dejamos de comer pescado para poder exportar toda la producción local. Llegamos a exportar más pescado que carne vacuna.

El gobierno estimula la exportación del 100% de lo pescado. Toda pesca destinada al mercado doméstico debe pagar impuesto a los IIBB, impuesto al cheque y trasladarlo a enormes costos de flete a las urbes (el 50% del valor del combustible es impuestos). Mientras que si la empresa exporta por puertos patagónicos recibe un subsidio sobre la facturación. Sobre el pescado y la mesa de los argentinos no hay discursos grandilocuentes de cierre de campaña.

¿Por qué los funcionarios prolongaron el cierre de exportaciones de carne vacuna? Porque no les pasó nada. Porque no hubo consecuencia alguna a su política criminal. No tuvieron amparos ante el fuero contencioso administrativo federal, no sufrieron denuncias penales en el fuero federal. Ni siquiera se difundió por radio y televisión que era todo una pantomima para favorecer a los frigoríficos X, Y y Z. Les salió gratis penal y reputacionalmente. A pesar de que ponen en riesgo miles de puestos de trabajo en frigoríficos y dañan patrimonialmente a otros miles de personas.

¿Por qué lo hicieron? Por la misma razón que les da la cara para cobrar impuesto a las ganancias a alguien que cobra mil dólares de sueldo: porque no les pasa nada.

Me imagino que los damnificados pensaron “es por tres meses y luego vuelve a la normalidad”, “no nos vamos a enfrentar si en poco tiempo se arregla solo”. Eso es no querer entender cómo funciona la menta de estas personas. Quienes dirigen el país van contra los intereses del pueblo argentino y van hasta el hueso. Por eso hace más de una década que le cobran impuesto a las ganancias a los trabajadores. Por eso la mitad del costo de la comida es impuesto. Por eso los trabajadores deben mandar a sus hijos a escuelas que viven en huelga permanente (pre pandemia). Porque al no encontrar resistencia, avanzan.

Retroceder, aceptar, declinar no los apacigua: los envalentona. Discursos de esta semana pre-electoral como pruebas al canto.

Hay que guerrear. Hasta que se vayan.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Nota:

Discurso General Perón 25 de octubre 1973.

Artículo publicado originalmente en Restaurar, http://restaurarg.blogspot.com/2021/09/supervivencia.html

PROYECTOS HAARP, SURA, EISCAT, ¿ARMAS CLIMATICAS?

Marcos Kowalski*

En la actualidad con el surgimiento de las llamadas acciones hibridas y los sistemas de defensa que intentan contrarrestarlas, utilizadas en diferentes escenarios del mundo, como Siria, Ucrania, Libia y otros, nos hace ver que los conflictos sobrepasan las declaraciones formales de guerra de antaño y que los hechos siempre superan al derecho, en este caso al internacional.

Cuando hablamos en el contexto de conflictos bélicos y en el tipo de armas utilizadas, no solo debemos incluir el armamento militar clásico, que solemos clasificar como armamento convencional, armamento químico, biológico y armamento nuclear, en esta época de acciones híbridas y doctrinas como la Gerasimov; estas armas son el último de los recursos.

La fuerza militar se convirtió en el último complemento del conflicto, que se inicia generalmente sin aviso o declaración de guerra previa y por medios y “armas” difíciles de adjudicar a un determinado bando o Nación e incluso existiendo incertidumbre sobre si realmente se están llevando a cabo ataques híbridos o solo son esporádicos acontecimientos económicos políticos y sociales internos que complican la administración de un determinado país.

Las “armas” o elementos utilizados para realizar acciones hostiles hibridas, incluyen hoy armas psicológicas, sanciones económicas, ideológicas, así como acciones políticas de instigación a la violencia interna, acciones cibernéticas y muchas otras armas impropias que buscaran explotar las diferencias internas de la Nación atacada, propiciando su debilitamiento, pudiendo o no explotarse estas operaciones con la acción militar directa.

En este contexto, en las últimas dos décadas, los interesados en el análisis de conflictos y los estudiosos de la geopolítica mundial, vienen teorizando sobre la posibilidad de que se esté desarrollando otras clases de armamento, como el que podría dar origen a la llamada guerra climatológica.

Si bien el tema es muy controversial, trataremos de analizarlo desde un punto de vista objetivo y en función de lo que conocemos de este intrincado asunto, comencemos por uno de los posibles ejemplos de este tipo de equipo bélico, el PROYECTO HAARP, una instalación que se afirma en el país que lo opera, Estados Unidos, tiene propósitos pacíficos.

Sin embargo, desde hace años, este proyecto ha sido acusado de provocar todo tipo de desastres naturales alrededor del mundo, trataremos entonces de presentar en este articulo la mayor cantidad de información disponible, como las evidencias y argumentos, tanto de aquellos que sostienen que el HAARP es un arma climática, como de los que dicen que pensar en ese proyecto como arma es una simple teoría de conspiración.

Debemos aclarar que nuestro interés es el esclarecimiento sobre este tema mediante un análisis objetivo y dejando las conclusiones a los lectores. El proyecto HAARP, (del inglés High Frequency Active Auroral Research Program) está financiado por las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos y la Universidad de Alaska para simular y controlar los procesos de la ionosfera y se comenzó a trabajar en el durante los años 80 del siglo XX.

Según los estadounidenses este proyecto tiene como único objetivo estudiar las propiedades de la ionosfera; recordemos que la ionosfera es la capa de atmósfera terrestre que se sitúa entre los 85 Km y los 600 Km de la superficie de la tierra. Esta capa está compuesta de gases con una densidad de partículas muy bajas. Estas partículas se ionizan como consecuencia del bombardeo de rayos gamma y rayos X, altamente energéticos, procedentes principalmente del sol.

Las capas más altas de la ionosfera resultan más afectadas por el bombardeo que las capas bajas. A consecuencia de esto el nivel de ionización no es el mismo en toda la ionosfera, sino que podemos establecer varias capas de acuerdo con el nivel de ionización. La capa D es la capa más baja, siendo la de menor ionización. La capa E se sitúa por encima de la capa D y su nivel de ionización es mayor. La capa F, que se divide en F1 y F2, se sitúa por encima de la capa E y su nivel de ionización es el más elevado. Las capas D, E y F1 permanecen ionizadas durante el día, por efecto de las radiaciones solares.

Durante la noche, solo la capa F2 permanece ionizada absorbiendo todas las radiaciones extra solares. Todas las capas de la ionosfera, salvo la D, reflejan las ondas de radio debido a la variación de su índice de refracción, como consecuencia de la ionización. La longitud de onda a la que se produce la refracción depende del nivel de ionización.

Las instalaciones del proyecto HAARP son oficialmente reconocidas como un gran calentador ionosferico, siendo su misión concentrar energía alterando las condiciones normales de la ionosfera para provocar una reacción que pueda ser estudiada, contando para realizar esto con más de 180 antenas sobre un terreno de aproximadamente 14 hectáreas. En esta instalación se pueden irradiar hasta 3,6 megavatios.

En definitiva, según los datos oficiales el HAARP, no es ningún tipo de arma y, desde esta perspectiva, se descalifica toda mención a que este proyecto se utilice para alterar el clima, insistiendo en que solo se trata de una investigación científica sobre la ionosfera, atribuyendo otras calificaciones y rumores a meras especulaciones con una marcada ignorancia científica.

Pero veamos un poco como han surgido las afirmaciones sobre el uso bélico del HAARP, contrariando a los que afirman que el origen de considerar al proyecto como arma climatológica proviene de teorías conspirativas: La acusación proviene de Rusia. En el año 2002 con la mención de este proyecto en el Parlamento ruso mediante un comunicado sobre el PROYECTO HAARP, presentado por los ministerios de Defensa y Asuntos Exteriores de Rusia, fue refrendado por 90 representantes de dicho Parlamento y elevado al entonces presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin.

El comunicado decía, en forma muy sintética, más o menos lo siguiente: “Estados Unidos está creando nuevas armas integrales de carácter geofísico que pueden influir la troposfera con ondas de radio de baja frecuencia. Este salto cualitativo es comparable a la transición de las armas blancas a las de fuego o al de las armas convencionales a las nucleares. Este nuevo tipo de armas difiere de las de cualquier otro tipo conocido ya que la troposfera y sus componentes se convierten en objetos sobre los cuales se puede influir”.

Por supuesto que voces de Estados Unidos se alzaron descalificando tales afirmaciones y aduciendo que se trataba de una acción de propaganda rusa. Sin embargo, Rusia, al parecer conoce perfectamente los alcances de este tipo de proyectos, porque si bien HAARP es el más conocido de estos proyectos, no es el más grande ni el más potente, el SURA ruso lo supera ampliamente.

Lo que los rusos denominan como centro de investigación ionosferica SURA es considerablemente más grande y potente que el HARP. Está ubicado a 100 kms. al este de Nóvgorod y con capacidad de irradiar cerca de 190 megavatios, lo que representa que SURA es 53 veces más potente que HAARP.

Pero en este tema no están solos los norteamericanos y los rusos alrededor del mundo. Se sospecha de la existencia de varios calentadores ionosféricos más, pero los conocidos son, por el momento, HAARP de Estados Unidos, SURA de Rusia y el EISCAT, calefactor operado por la Asociación Europea de Ciencia de radares de Dispersión Incoherente (European Incoherent Scatter Scientific Association).

Lo interesante, más que conocer su existencia y ubicación es describir como uno de estos proyectos se supone que puedan ser usados como arma climática, tratando de descartar las teorías sin fundamentos y concentrándonos en las dos teorías más aceptadas y factibles desde el punto de vista de la ciencia.

Como sabemos el clima terrestre está basado en un delicado equilibrio que depende de una gran cantidad de factores, a partir de esta afirmación algunas teorías, sostienen que estos proyectos pueden influir en un aspecto muy importante que les permitiría modificar el clima.

Estos calentadores no solo podrían actuar en la ionosfera sobre sus ubicaciones, si no que podrían, regulando el ángulo y potencia de sus emisiones alcanzar zonas a cientos o miles de kilómetros de su origen. Este calentamiento localizado de la ionosfera podría generar zonas de alta presión capaces de interferir con las corrientes de chorro que fluyen alrededor de la Tierra, alterando de esta forma los patrones climáticos habituales.

Esto significaría en la práctica que se podría alterar los ciclos de lluvia normales desencadenando lluvias torrenciales que arrasen con todo a su paso o provocar sequias que afecten seriamente la producción agrícola con un efecto desastroso en cualquier economía o Nación.

Otras de las teorizaciones afirman que estos proyectos podrían alterar el curso que toman tormentas y huracanes, descartando sin embargo que el sistema tenga la capacidad de originar fenómenos atmosféricos, sino que solo podrían influir en el curso que toman tormentas y huracanes, pero sin que esto signifique que se tenga la capacidad de originarlos.

En cuanto a las versiones sobre la capacidad de estos proyectos de producir terremotos o sismos en cualquier parte del mundo aduciendo que estas instalaciones tienen la capacidad de transmitir en las frecuencias en la banda ELF, (entre los 30 y los 300 Hz) llamadas de Extrema Baja Frecuencia que cuando rebotan en la ionosfera son capaces de alcanzar casi cualquier punto del planeta.

Pero ¿qué relación hay entre la transmisión en la banda ELF la ionosfera y los terremotos? Las ondas ELF fueron utilizadas en tiempos de la guerra fría para establecer comunicaciones con los submarinos en inmersión, pero su uso fue abandonado debido que para hacer ese tipo de trasmisiones se requerían instalaciones muy grandes que gastaban mucha energía. Se trata de instalaciones similares a las de los calefactores ionosféricos aquí descriptos.

Debemos decir que las ondas ELF no solo pueden ser generadas por los humanos, se generan en la ionosfera, por la resonancia de la región comprendida entre la ionosfera y la superficie terrestre en un fenómeno denominado resonancia Schumann, que es un conjunto de picos en la banda de ELF del espectro electromagnético de la Tierra. La resonancia de Schumann se sitúa en aproximadamente 7,83 Hz.

Estas ondas ELF, también provocadas por rayos, son muy difíciles de captar debido a su baja frecuencia, que apenas supera los 100 Hz, y su estudio supone un reto para la ciencia actual, ya que en ellas se esconde información muy relevante de aspectos tan diversos como la caída de rayos y algo que todavía se está por comprobar, la sucesión de un terremoto.

Las luces de terremoto (EQL, del inglés Earth Quake Light) corresponden a un inusual fenómeno aéreo luminoso, similar en apariencia a una aurora boreal que vienen siendo documentadas desde los años 1600. Se afirma que, en los sismos de las últimas décadas, estas luces de terremoto se han vuelto más frecuentes e intensas.

Para los teóricos que señalan la implicación de los calefactores de la ionosfera en los últimos sismos y terremotos, ese aumento de las luces sería una clara evidencia de la perturbación de la ionosfera previa a estos desastres naturales, idea que se ve reforzada por un reciente estudio de la NASA donde se asegura que gran parte de los terremotos con una magnitud mayor a 5.0 fueron precedidos por alteraciones eléctricas en la ionosfera.

Como podemos ver el tema es altamente controversial, pero las luces de terremoto fueron vistas antes y después de los terremotos ocurridos durante los últimos años, como en el de Chile en 2010, el de Perú en 2019, el de México de 2020, o nuevamente en el que sacudió a México el 7 de septiembre de 2021.

Sin embargo, es casi imposible que este tipo de instalaciones como el HAARP o el SURA sean capaces de crear sismos desde la nada y en cualquier lugar, aun cuando sea probable que, si puedan influir en un área sísmica, los grandes terremotos de los últimos tiempos en Sudamérica se produjeron todos en el llamado cinturón de fuego del Pacífico.

Hoy resulta imposible confirmar la intervención humana en terremotos u originando tormentas; lógicamente hay teorías, argumentos y bases científicas tanto de los que se refieren a estas instalaciones como bases de experimentación científica pacifica, como los que las califican de armas climática.

Es que, en el contexto bélico de hoy, es muy difícil comprobar si una lluvia intensa se da por capricho de la naturaleza o provocada por algún artificio creado por los hombres en procura de desestabilizar a un país o a una región. Las guerras, con la aplicación de doctrinas del vale todo y con nuevas tecnologías en evolución permanente, hacen que se acreciente la incertidumbre de quienes las conducen, así como también que sea imponderable la utilización de armas que —en apariencia—podrían ejercer un control sobre el clima.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos. 

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ARGENTINA EN EL FONDO DEL MAR Y SIN HIPÓTESIS DE CONFLICTO

César Augusto Lerena*

No podemos asombrarnos de las acciones británicas, tampoco de las de Chile (funcional a esos intereses) ni las de los isleños, que hacen lobby en Europa y conversan con uruguayos, brasileños y chilenos.

El Gobierno no tiene hipótesis de conflicto. ¿Qué organismo estratégico argentino debe establecerlo y cuáles son los parámetros? ¿Quién aconseja al Poder Ejecutivo Nacional respecto a su determinación y acciones? ¿No se enteró la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur que en el Atlántico Sur y, su relación con el océano Indico, Pacífico y la Antártida, hay una extensa zona en conflicto con motivo de la militarización del Reino Unido en Malvinas, en una “Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur” que acordaron todos los países de Africa occidental y América oriental? (Res. ONU 41/11 el 27/10/1986).

¿No se enteró esa misma Secretaría de Estado que el Gobierno de Chile planeaba reclamarle a la Argentina espacios marítimos y del suelo y subsuelo de la plataforma continental argentina? Esta Secretaría tiene como función, según la Cancillería (01/09/2021), “todos los temas vinculados a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes en el Atlántico Sur. Diseña estrategias y coordina acciones en el ámbito bilateral y multilateral para la mejor defensa de los derechos e intereses argentinos (…) Entiende además en las políticas y acciones que realiza el Consejo Consultor sobre temas vinculados al Atlántico Sur. Además, tiene a cargo, la planificación y dirección de la política antártica…”.

Entonces, antes de opinar sobre las funciones incumplidas de la secretaría después de casi dos años de la designación de Daniel Filmus y, en medio de la situación de indefensión que vive Argentina, sería bueno que la Cancillería corrija la misión de esa secretaría: no son los espacios marítimos “circundantes” como dice, sino los espacios marítimos “correspondientes”.

En primer lugar, porque así lo precisa la Constitución Nacional y, después, porque si la referida secretaría no reconoce la diferencia entre espacios circundantes y correspondientes, mal puede establecer una política o, tal vez, los funcionarios desconozcan que el Reino Unido de Gran Bretaña no solo ocupa Malvinas y tres o doce millas circundantes, sino que ocupa y explotan 1.639.900 km2 de espacios marítimos e insulares (52% de nuestro mar), además de disputarnos 1.410.367 km2 de la plataforma continental y 965.597 Km2 de la Antártida Argentina.

Es decir, el equivalente a tener en disputa u ocupados espacios que superan al territorio continental argentino desde La Quiaca a Ushuaia. Un médico clínico diría: sin un buen estudio semiológico y un diagnóstico etiológico, es imposible instaurar un buen tratamiento y, mucho menos, establecer un pronóstico. Y ello seguramente lleva a que el secretario de Malvinas no tenga un plan y no pueda cumplir con otra de sus funciones: “entender en las políticas y acciones que debe realizar el Consejo Nacional de Malvinas”.

No es de esperar ningún avance argentino sin diagnóstico certero y sin plan y, es posible que, frente a ello, haya acción alguna, como ha ocurrido hasta hoy. El secretario ha promovido tres leyes sin debate alguno, en la búsqueda de su posicionamiento político interno y con ningún efecto internacional. La primera, una ley de incrementos de multas a la pesca ilegal que no sancionó ni un solo buque fuera o dentro del área de Malvinas, donde las empresas de España -cuyo país reconoció la soberanía argentina en Malvinas- son los principales socios para la consolidación de la ocupación en las Islas.

La segunda, una ley sobre la plataforma continental que ni siquiera sirve para profundizar una cultura marítima entre los argentinos, que no describe los reales alcances de la recomendación de la Comisión de Límites y que no se acompaña de un fortalecimiento económico, físico, militar y de integración de Tierra del Fuego con el continente.

Finalmente, una ley para crear un Consejo Nacional de Malvinas, a cuyos miembros —después de un año— ni siquiera se los convoca presencialmente a discutir una idea. ¿Se puede —en serio— un tema estratégico y de carácter secreto tratar en forma virtual, al acceso de todos los servicios de información del mundo? ¿Y pueden semejantes asuntos de Estado, cuyos resultados podrían influir negativamente en los espacios en disputa y en toda en Argentina, inclusive la Antártida, tratarse con asesores ad honorem, con dedicación parcial, muchos de los cuales no tienen ningún conocimiento en la materia e inclusive están en la antípodas de lo que prescribe la Constitución Nacional? ¿Puede integrar ese cuerpo el abogado Marcelo Kohen, quien en 2018 promovió un plan de dar a los isleños la posibilidad que se autofinancien con recursos argentinos, que su Gobierno ilegal determine quién puede o no radicarse en Malvinas y que, a los treinta años, tengan un referéndum sobre si quieren vivir bajo soberanía británica o argentina? Por citar solo un caso.

¿Se sorprende la Cancillería que el Gobierno chileno tenga la pretensión de reivindicar 6.000 km2 de plataforma argentina, contrario a lo acordado en el Tratado de Paz y Amistad de 1984? El PEN a través de la Secretaría de Malvinas no tiene un análisis geopolítico. Miremos nuestras Fuerzas Armadas y las de Chile; luego, veamos la desatención argentina en cuestiones marítimas y la desocupación de la Patagonia; la adjudicación hidrocarburífica offshore en manos británicas en el área en conflicto; nuestra tensa relación con los socios del Mercosur; la falta credibilidad en el mundo y, agreguemos en este escenario, la pasividad de la Secretaria de Malvinas que —según las propias manifestaciones de su secretario— tiene como eje de su acción política la búsqueda del diálogo con el Reino Unido y la cooperación (unilateral), cuyos resultados en estos últimos 60 años han sido absolutamente inconducentes.

No nos podemos asombrarnos de las acciones británicas, pero tampoco de Chile, funcional a los mismos intereses, como lo fue durante la Guerra de Malvinas. Argentina presentó todos los documentos sobre sus derechos sobre la plataforma continental ante la Comisión de Límites y firmó el Tratado de Paz y Amistad con Chile en 1984 que delimitó en su artículo 7º, mediante una línea divisoria, los espacios argentinos al este y los de Chile al oeste, según las coordenadas 67º 16’. Y asombra al secretario de Malvinas que no tiene plan, contrario a los 3.200 isleños en Malvinas que avanzan día a día. Hacen lobby en Europa, en el Reino Unido y conversan con uruguayos, brasileños y chilenos. Construyeron un puerto en Georgias del Sur e invierten 85 millones de libras para construir un puerto en Malvinas que desplazará a Ushuaia como acceso principal a la Antártida.

Por su parte los uruguayos atienden en sus puertos el aprovisionamiento, cambio de tripulación, trasbordos, etcétera, de todos los buques que pescan ilegalmente en el Atlántico Sur y Malvinas y proyectan para el 2022 tener un nuevo puerto a esos efectos. Entre otras cosas.

Nos asisten los derechos por el cumplimiento de las obligaciones de la Convención de las Naciones Unidas del Derecho del Mar y por el Tratado de Paz y amistad con Chile de 1984. Los chilenos tensionan la región y Argentina no tiene hipótesis de conflicto. De lo que estoy seguro es que la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur no tiene plan alguno.

(*) ExSecretario de Estado y experto en Atlántico Sur y Pesca

Nota publicada en El Economista, 08/09/2021, https://eleconomista.com.ar/2021-09-argentina-en-el-fondo-del-mar-y-sin-hipotesis-de-conflicto/