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¿DE QUÉ SOCIALISMO ESTAMOS HABLANDO?

Abraham Gómez R.

La libertad constituye la característica más esencial de los seres humanos. Le es inmanente.

Estamos conscientes que, para alcanzar la libertad, todo cuanto se ha podido —a lo largo de la historia— se ha hecho.

Innumerables dispositivos diseñados, imaginados y practicados, con la única intención de conservarla.

Nadie hipoteca, voluntaria u obsequiosamente, sus principios libertarios; por los que lucha de modo incansable. Y si en algún instante, producto de ligeras circunstancias se ve sometido, más temprano que tarde logra reivindicarse.

El Estado es una institución creada por los ciudadanos para convenir los arreglos, dirimir confrontaciones, pactar los comportamientos societales; pero jamás como entidad de supra imposición a la “condición humana”.

Los Estados cuando no tienen en sí mismos una explícita contención constitucional y/o legal cometen los peores desmanes y atrocidades contra los ciudadanos. Aunque, —a decir verdad— a veces por muy afinada que se encuentre la norma para restringir los abusos estatales, quienes administran los asuntos propios de los Estados cometen actos opresivos en perjuicio de los ciudadanos al saberse, circunstancialmente detentadores del poder, en posiciones ventajosas frente al común de la gente.

Significa además que asumen, de modo casi normal, la desigualdad de derechos ciudadanos, las inequidades sociales, culturales y económicas tanto que les parece natural no percibir las tropelías que cometen y en las que han caído.

Los Estados no se constituyen para enfrentar a los ciudadanos; de tal manera que nos resulta vergonzoso que alguien, en el presente tramo civilizatorio contemporáneo —de plena reivindicación de las libertades— quiera convertirse en émulo de Hobbes y desempolvar sus deleznables tesis; que nos permitimos sintetizarlas con la expresión siguiente “...En el gobierno de un Estado bien establecido; cada particular no se reserva más libertad que aquélla que precisa para vivir cómodamente y en plena tranquilidad; ya que, el Estado no quita a los demás más que aquello que les hace temibles. ¿Pero, qué es lo que les hace temibles? Su fuerza propia, sus apetencias desenfrenadas, su tendencia a tomar decisiones discrepantes de la unanimidad mayoritaria…” ¡Casi nada…!

Con seguridad usted coincidirá conmigo en que quienes participan en el denominado en el “socialismo del siglo XXI”, han aceptado (sin discusión) que cuando alguien pronuncie cerca la palabra solidaridad, no les causará ninguna sensación o emotividad; por cuanto, ellos han renunciado a sus libertades, al pensamiento crítico y a sus propias consideraciones.

No son más, decimos nosotros, que sustratos de indignidades, por cuanto la dignidad se explica en buena medida por la autonomía intrínseca e inherente del ser humano.

Reforcemos, hoy como ayer, el viejo enunciado que señala: “sólo el que sabe gobernarse así mismo según su principio racional resulta señor de sus acciones y en consecuencia, al menos parcialmente, un sujeto libre, es un ciudadano”.

La dignidad se basa en el reconocimiento a la persona de ser merecedora de respeto. La dignidad propugna tolerar las diferencias para que afloren las virtudes individuales con lo cual se vigoriza la personalidad, se fomenta la sensación de plenitud y el equilibrio emocional.

La práctica política, aunque orientada a la formación ideológica; basada además al ejercicio del poder para la toma de decisiones en procura de un objetivo, no implica, obligadamente, que quien haga política de entrada deja hipotecada su dignidad. Menos en un sistema político que se precie ser en esencia socialista.

Las definiciones y desenvolvimientos de regímenes socialistas han tenido sus variaciones y matices a lo largo de la historia.

Hay quienes se atreven a apuntar que ni socialismo ni comunismo propiamente tales hemos tenido hasta ahora. Sin embargo, insistimos en señalar que mientras vinculemos socialismo, conforme a sus orígenes doctrinales, con: la búsqueda del bien común, con la distribución de las riquezas, con la igualdad social (que no igualación) y con la participación regulatoria del Estado en las actividades socio-económicas; diremos que bastan estas premisas para concederle al socialismo —atenuadamente— como sistema de pensamiento y acción, un prominente basamento de dignidades; por cierto, bastante lejos de lo que atravesamos en estos tiempos aciagos en Venezuela.

La realidad impone cierta velocidad ante la cual debemos ubicarnos a tono Uno observa con perplejidad que quienes se dicen militantes del actual régimen huyen de las tareas de autocríticas, menos aceptan que se les diga que las muy pocas diligencias practicadas para el crecimiento de las ideas y la organización partidaria únicamente han tenido escasos resultados hacia adentro.

También con la intención de formular contraste directo frente al socialismo de cualquier tipo o talante diremos que la democracia, (con la que nos regustamos a pesar de sus errores e imperfecciones) no sólo queda definida como forma de organización política sino en tanto modo de convivencia y estructuración social: menos vertical, con búsquedas más igualitarias (que no igualación) de las relaciones entre sus miembros. Que, aunque sean muchos y muy variados los escenarios políticos escogidos por la gente para participar (de este o de aquel lado), prevalece el respeto y la tolerancia hacia el otro.

En fin, es la democratización: proceso desde donde se hace común y corriente el disenso que será siempre fértil, si dejamos a un lado los estigmas, exclusiones y descalificaciones.

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Miembro de la Fundación Venezuela Esequiba. Miembro del Instituto de Estudios de la Frontera Venezolana (IDEFV).

 

Publicado originalmente en Disenso Fértil https://abraham-disensofrtil.blogspot.com/

 

LO PEOR DE NUESTRA HISTORIA CONTEMPORÁNEA

Abraham Gómez R.*

Comienzan a despejarse las dudas. Ya no quedan sospechas. A partir de ahora, se acelerará y acentuará el derrumbamiento político en todos los intersticios de lo que aún denominan “Proceso”; entelequia dañina pronunciada con menos fuerza. De ingrata recordación

Ellos lo saben; por cuanto, la Comunidad Internacional ya los tiene retratados a cuerpo entero. No se necesitan más diagnósticos para conocer —con certeza— lo que realmente son; por eso, hay una intuición que capta en la masa roja la cercanía del descalabro.

Los copartidarios lo perciben e intentan darse ánimos unos con otros.

Resulta que se han convertido en los más interesados en concretar, con prontitud, el Acuerdo de Salvación Nacional que estructuró y propuso el Ing. Juan Guaidó, en su condición de líder de la verdadera oposición venezolana. Idea de reivindicación ampliamente acogida por los países y gobiernos democráticos del mundo.

Sin embargo, estamos obligados a señalarles —a quienes han estado por más de veinte años conculcando derechos y atropellando a todo un pueblo— que la voluntad de su “presunta rectificación” no basta ante la realidad que los acusa y acecha.

La principal característica de la histeria colectiva que exhiben viene dada por el desconcierto patológico que manifiesta un gran número de comilitantes del régimen. Preste usted atención para que capte que hasta los más recalcitrantes ortodoxos del inefable “socialismo” transpiran los quejidos.

Hubo un momento en que parecían invencibles, y a la otra parte de la sociedad; dígase quienes asumimos desde siempre la libertad y la democracia en tanto Principio existencial: antagónica de sus indigestiones ideológicas, nos estuvieron considerando escuálidos y guarimberos.

Cómo olvidar que fuimos sometidos a las más abyectas de las humillaciones quienes hemos tenido la legítima y natural actitud de adversar las posiciones oficialistas, no por ultrancismo —que jamás hemos practicado— sino por avizorar el fraude en las ejecutorias de las desacertadas políticas públicas, en las que nos han pretendido encallejonar este hatajo (con h) de hitlerianos tropicales.

¿A cuál socialismo se referían cuando hablaban de socialismo? ¿Qué transformación dicen que estaban haciendo? ¿Cuál sociedad ideal tenían para que la hiciéramos réplica en nuestras especificidades?

Nada serio había en sus pobrísimos discursos cuando nos plantearon hasta la obstinación que iríamos a un mundo mejor, parecido a Cuba, China o Corea.

Los “planificadores” del gobierno asomaban, como mascarón de proa inflexibilidades en las decisiones. Nunca aceptaron justificadas observaciones de nadie.

La inocultable ineptitud la estuvieron maquillando con arrogancia y soberbia. Fruncían el ceño para espantar las incómodas críticas bien fundamentadas. La autocrítica les resbalaba; porque se creían y se la estuvieron dando de autosuficientes.

Únicamente ellos poseían el prodigio —incompartible— de atesorar “la verdad absoluta” e incuestionable. La deleznable situación del país hoy devela la ruindad ideológica que los atraviesa.

Por eso y sólo por ellos es que estamos como estamos en las peores condiciones sociales y económicas, en la más patética inseguridad jurídica y ciudadana, en un descrédito internacional. Nos han conducido a tamaña precariedad ética y moral.

Una nación con su extraordinario potencial para el sostenible desarrollo humano integral no merece la abominación causada por parte de estos detentadores circunstanciales del poder. Que están “pidiendo cacao”. Que quieren irse, en un sálvese quien pueda.

Ellos provocaron que en nuestro país únicamente prevaleciera, en los últimos años, la detestable militarización de los espacios naturales de la sociedad civil, con el agravante de pretender hacer tolerable tal engendro “como si” se tratara de una circunstancia normal y rutinaria. Siempre aspiraron que, a fuerza de marchas, persecuciones, juicios amañados la sociedad civil y democrática se tragara la militarización.

Ya hay suficientes evidencias de la abominación que causan los regímenes totalitarios-militaristas de derecha o de izquierda. Esto que dieron en llamar “socialismo,” de extraño acuñamiento ideológico, buscó arreglársela “como si” hubiera una revolución.

Más de una vez, nos sorprendimos al ver a intelectuales que creíamos densos en sus pensamientos y criterios, desempeñar la función de exégetas del régimen, para propagar “las bondades” educativas, sociales, culturales. Cuánta desvergüenza tendrán que cargar o arrastrar, en lo sucesivo.

La acumulación incontenible e insoportable de errores y desaciertos en todos los ámbitos, sectores y áreas ubica al actual régimen como el peor de la historia contemporánea de Venezuela. Estamos considerados, por la irresponsabilidad e ineptitud de estos facinerosos el país más miserable de la tierra. Las expectativas levantadas de justicia social y reivindicación de los pobres constituyen en la actualidad un inmenso fraude.

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Miembro de la Fundación Venezuela Esequiba. Miembro del Instituto de Estudios de la Frontera Venezolana (IDEFV). 

Publicado originalmente en Disenso Fértil https://abraham-disensofrtil.blogspot.com/

 

AFGANISTÁN: LA RETIRADA DE EEUU Y LA OTAN Y LAS PERSPECTIVAS FUTURAS

Giancarlo Elia Valori*

Imagen de chiplanay en Pixabay

El 14 de abril, los Estados Unidos de América anunciaron que retirarían todas sus tropas estacionadas en Afganistán del 1° de mayo al 11 de septiembre de este año. El mismo día, la OTAN también dijo que se coordinaría con las fuerzas armadas de la Casa Blanca para comenzar la retirada.

2021 marca el vigésimo aniversario del estallido de la guerra en Afganistán, un conflicto que en realidad ha continuado desde el 24 de diciembre de 1979, fecha de la invasión soviética de ese desafortunado país.

¿Cuáles son los planes de la OTAN y los Estados Unidos? ¿Cómo cambiará la situación en Afganistán en el futuro?

En cuanto al anuncio por parte de Estados Unidos de la fecha límite para la retirada de las tropas, el presidente afgano Ashraf Ghani dijo que el Gobierno afgano respeta la decisión del Gobierno de los Estados Unidos de retirar sus tropas antes de la fecha acordada.

Según The Associated Press, antes del 1° de mayo había 2.500 soldados estadounidenses en Afganistán, muy por debajo del pico de más de 110.000 en 2011.

Según el sitio web del Financial Times y Deutsche Welle, actualmente unos diez militares de los 36 Estados miembros de la OTAN y otros aliados estadounidenses están estacionados en Afganistán, incluidos hasta 895 soldados italianos, así como 1.300 alemanes, 750 británicos, 619 rumanos, 600 turcos, etc.

La administración anterior del presidente Trump firmó un acuerdo de paz con los talibanes en Afganistán en febrero de 2020, fijando el 1° de mayo de 2021 como fecha límite para el inicio de la retirada de la OTAN de ese país. «The Washington Post” declaró que después de que el actual gobierno estadounidense emitió la declaración de retirada, los talibanes declararon inmediatamente que si Estados Unidos viola el acuerdo de paz y no retira sus tropas en Afganistán, la situación empeorará y una de las partes en el acuerdo asumirá la responsabilidad.

Este año es el vigésimo desde que Estados Unidos comenzó la guerra en Afganistán después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. La guerra en Afganistán es la guerra más larga en el extranjero en los Estados Unidos, en la que murieron más de 2.300 soldados estadounidenses e hiriendo a unas veinte mil personas, a un costo de más de un billón de dólares.

Aunque Estados Unidos y sus aliados han atacado a los talibanes y Al-Qaeda, la situación en Afganistán ha sido turbulenta durante mucho tiempo, con más de cien mil víctimas civiles afganas en los combates.

Según The New York Times, los miembros de ambos lados del Congreso de Estados Unidos tienen opiniones diferentes sobre las consecuencias de la retirada. Para el documento, los republicanos y algunos demócratas creen que la retirada de tropas alentará a la insurgencia talibán, otros creen que es necesario poner fin a esta guerra indefinida.

Pero, ¿cuáles son las consideraciones que se deben hacer sobre la retirada de Estados Unidos y la OTAN de Afganistán?

Es bien sabido que el propósito de Estados Unidos de llevar la guerra a Afganistán era una medida de represalia muy pesada contra Al-Qaeda, que organizó los ataques terroristas del 11 de septiembre, y contra el régimen talibán que protegía la cumbre de ese terrorismo. Aunque Al-Qaeda no ha sido destruida, es difícil para ella crear problemas similares. Estados Unidos ha logrado sus objetivos estratégicos y ya no está involucrado en la estrategia y táctica del Frente Asiático.

Los intereses de la OTAN (tomados como países individuales) en Afganistán son menores que los de Estados Unidos. Como alianza militar con Estados Unidos, el logro de los objetivos estratégicos de Washington significa que también se han logrado los objetivos estratégicos de la OTAN. Así que en lugar de continuar corriendo el riesgo de enfrentarse a los talibanes y Al-Qaeda después de las retiradas militares estadounidenses, la OTAN está más dispuesta a eliminar el “bagaje político” lo antes posible.

Al anunciar los términos de la retirada, la Casa Blanca dijo que la amenaza de organizaciones extremistas como Al-Shabaab e EIIL de Somalia se está extendiendo globalmente, lo que significa que la concentración de fuerzas en Afganistán se vuelve sin sentido, con una expansión constante de su ciclo militar. Pero al mismo tiempo, la Casa Blanca ha dicho que después de la retirada, los mecanismos diplomáticos y antiterroristas se reorganizarán en Afganistán para abordar los desafíos de seguridad. Así que desde la perspectiva estadounidense, actualmente hay una mayor amenaza terrorista que Al-Qaeda y los talibanes.

La perspectiva de avanzar en la estrategia regional indopacífico de manera anti-china también significa que sería contraproducente que Estados Unidos permaneciera en Afganistán. Incluso después de la retirada de las tropas, habrá una situación de inseguridad en Afganistán. Sin embargo, en estas condiciones, los Estados Unidos seguirán encontrando maneras y formas de apoyar al régimen afgano y a las fuerzas armadas del gobierno de Kabul.

The Washington Post también informó de declaraciones de un funcionario del Pentágono que subrayó que Afganistán es un país sin litoral: como resultado, una vez que las fuerzas estadounidenses y de la OTAN se marchen, uno de los mayores desafíos será cómo monitorear y luchar eficazmente contra las organizaciones extremistas y resistir las amenazas a la seguridad de Washington: y a esa distancia será aún más difícil sin frente marítimo.

Según Reuters, la CIA predice que la posibilidad de un nuevo acuerdo de paz entre Estados Unidos y Afganistán es baja y advirtió que a medida que Estados Unidos y sus aliados se retiren, será difícil detener a los talibanes.

Las fuerzas gubernamentales afganas controlan actualmente Kabul y otras ciudades importantes, pero los talibanes están presentes en más de la mitad del territorio y las zonas rurales del país. En el futuro, no se puede descartar la posibilidad de una contraofensiva de los talibanes.

El británico The Guardian comentó que los años de guerra generalmente han hecho que los afganos sientan una fuerte sensación de inseguridad y la retirada de las tropas no traerá mucho consuelo a los lugareños. Según el diario londinense, para Estados Unidos, esta es otra guerra que no se puede ganar.

En opinión de los expertos, hay dos posibilidades extremas en la situación futura en Afganistán. La excelente situación es que el ala menos extrema de los talibanes medite para que, después que Estados Unidos se marche, puedan pasar gradualmente de una organización extremista a una administrativa interna y luego negociar con el gobierno legítimo apoyado por las Naciones Unidas.

Por otro lado, en circunstancias extremadamente desfavorables, las fuerzas gubernamentales afganas sobreestiman su fuerza militar y desearían continuar la guerra contra sus adversarios tradicionales por su cuenta.

Esto significaría volver a la prolongada guerra civil y prolongar la guerra eterna.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción., 

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