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EL EJERCICIO DE LA SOBERANÍA PACÍFICA EN EL ATLÁNTICO SUR Y MALVINAS

César Augusto Lerena*

El presidente Alberto Fernández, entonces jefe de Gabinete durante la presidencia de Néstor Kirchner, expresó a la Nación (13/06/2003) que el gobierno tenía como objetivo recuperar las Malvinas. Siete años después en su mensaje en el Congreso de la Nación del 01/03/2020 mostró igual su interés al respecto. A un año y medio de su asunción, por la forma y en los tiempos que el Coordinador del Consejo de Malvinas Daniel Filmus lleva la cuestión, no parece que esto vaya a ocurrir durante su mandato. Aun así, como modesto observador, le prestaría mucha atención a lo que no hacen y a lo que podrían hacer excepcionalmente el trio integrado por el profesor universitario Marcelo Kohen, el embajador en Londres Javier Figueroa y el referido Coordinador. ¿Y los consejeros que son los que tienen que proponer al Presidente la Política de Estado? En lugar de empezar a reunirse a diseñar las estrategias y tácticas destinadas a recuperar Malvinas, parecen haberse quedado atados a los eventuales llamados de un Coordinador que no coordina.

Seguramente a instancias de la Secretaría de Malvinas de la Cancillería y de Pesca del Ministerio de Agricultura, el presidente anunció que enviaría tres proyectos de leyes, que luego serían sancionadas, aunque como veremos resultan absolutamente inofensivas. La primera ley (27.558), de “creación del Consejo Nacional de Asuntos Relativos a Malvinas”, Cuerpo se supone, debía proponer la Política de Estado en esta materia y, que hasta la fecha se ha reunido un par de veces vía Zoom, evidentemente, nada importante o confidencial, por el sistema absolutamente vulnerable utilizado y, por suerte, porque varios de los miembros (Marcelo Kohen; Martín Balza; Susana Ruiz Cerutti) designados en el Consejo —por sus antecedentes— no parece que fueran a preocuparse por recuperar la soberanía de Malvinas (ver César Lerena “La Estrategia del Consejo Nacional de MalvinasParte I (09/02/21), Parte II (15/02/2021), Parte III (19/02/21), Parte IV (27/02/2021)  y Final (06/03/2021). En este punto, sería de esperar alguna movida de los Veteranos de Malvinas y, de algún otro miembro que, entiendo, no querrán quedar pegados ante esta falta de acción.
La segunda ley (27.557) “de demarcación del límite exterior de la plataforma continental argentina” es cartón pintado. Las Naciones Unidas no reconoció nada y una Comisión de Límites solo “recomendó” 351.633 km2 (28/03/2016 y el 17/03/2017) del total de 1.782.000 km2 reivindicadas por Argentina y, ni siquiera trató 1.430.367 km2 por entender que se encuentran en disputa con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (en adelante el Reino Unido). En lugar de hacer mapas deberíamos ocuparnos, ya que en 1982 teníamos ocupados 11.410 km2 y tres millas alrededor de las islas y hoy tenemos 1.639.900 km2 del mar argentino y su plataforma invadida; gran parte de la plataforma continental más allá de las 200 millas en disputa, al igual que la Antártida Argentina.       
La tercera ley (27.564), de aumento de sanciones, resulta absolutamente inocua. Desde su sanción a la fecha no se ha colocado ninguna multa a buque extranjero en la Zona Económica Exclusiva (en adelante ZEE) Argentina. Por otra parte, no se ha sancionado a ninguno de los buques españoles, coreanos, taiwaneses o británicos que pescan en Malvinas; alguno de los cuales podría estar violando no solo la ley 24.922 sino también la 26.386 que impide a los buques radicados en el continente argentino pescar en Malvinas. De Malvinas —año tras año— se extraen 250.000 toneladas de pescados por valor de mil millones de dólares. Tampoco se ha hecho nada respecto a los buques que en alta mar pescan los recursos migratorios originarios de la ZEE Argentina, que depredan el ecosistema perjudicando económica, social y laboralmente a nuestro país. 

¿Qué se supone que debería hacer la Argentina?

En primer lugar, tomar las medidas necesarias para que las Resoluciones de las Naciones Unidas no sean modificadas por el Reino Unido y mucho menos por la Argentina.

Mantener incólume el alegato del Embajador José María Ruda de «persuadir a la comunidad internacional de que las mencionadas Islas son parte integrante del territorio argentino y que el deber jurídico y moral de Gran Bretaña es devolverlas a su verdadero dueño, afirmándose así el principio de la soberanía y de la integridad territorial de los Estados…» y, del mismo modo, las cinco resoluciones concatenadas de las Naciones Unidas que han fortalecido y fortalecen la posición soberana argentina respecto a Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur (en adelante Malvinas): la Res. 1514 (XV) del 14/12/1960; la Res. 2065 (XX) del 16/12/1965; la Res. la 3160 (XXVIII) de 14/12/1973; la Res. 31/49 del 01/12/1976 y la Res. 41/11 del 27/10/1986, sobre las que no habría que innovar ya que cualquier intento de esta naturaleza podría debilitar la favorable posición actual de argentina, dándole al Reino Unido el mejor escenario para replantear la cuestión de “la autodeterminación”; posición sepultada tras el reconocimiento de los “intereses” y no “deseos” a los isleños que, en todo caso, debería tratarse de un derecho de los argentinos y, también, en el muy importante argumento —a los múltiples agregados por Argentina— de que las Resoluciones de las Naciones Unidas referidas a la Cuestión Malvinas omiten toda referencia a la “autodeterminación de los isleños” ya que en todos los casos, limita las negociaciones a la Argentina y al Reino Unido y en ningún caso a los isleños, entendiendo, obviamente, que estos son parte de la corona británica.

Además de ello, las distintas resoluciones refieren a la “integralidad territorial”, sobre lo que nada nuevo se podría agregar a lo ya sostenido por Ruda —reiterado por Argentina durante todos estos años— confirmado por el ilegal referéndum efectuado en las islas, donde los isleños implantados por el Reino Unido, mayoritariamente británicos, desean seguir perteneciendo a la corona, desmitificando el inconsistente argumento de la autodeterminación e independencia.

Toda idea destinada a ratificar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas de las Resoluciones citadas respecto a la posición argentina o recurrir a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) debiera ser descartada de plano, ya que podría debilitar o revertir la posición altamente favorable de Argentina que las referidas resoluciones le otorgan a nuestro país. Por el contrario, habría que hacer pie en estas resoluciones para llevar adelante nuevas políticas activas en el Atlántico Sur y Malvinas, algunas de las cuales se enuncian en este trabajo, aunque previamente y, de modo general, se sintetizan las referidas resoluciones de las Naciones Unidas.

En la Res. 1514 (XV) la Asamblea General «convencida de que todos los pueblos tienen un derecho (…) al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional», declaró —entre otras cosas— que: «1. La sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas (…) deberá respetarse la integridad de su territorio nacional. 6. Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas (NdA: de aplicación al territorio y no a la población). 7. Los Estados no deberán (…) intervenir en los asuntos internos de los demás Estados y respetar los derechos soberanos de todos los pueblos y de su integridad territorial».

La Res. 2065 (XX), que confirmó «la existencia de una disputa entre los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido acerca de la soberanía sobre dichas Islas, dejando en claro la disputa territorial negada sistemáticamente por el Reino Unido e, invitando a ambos gobiernos (no a los isleños, cuestión relevante que da por tierra con los insostenibles argumentos de la autodeterminación) a «proseguir sin demora las negociaciones (…) teniendo debidamente en cuenta las disposiciones y los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y de la resolución 1514 (XV)…»; Resolución, que fuera adoptada por una gran mayoría de votos, sin ningún voto en contra, incluso del Reino Unido que debió abstenerse, consagrándose un triunfo diplomático argentino que difícilmente pueda mejorarse, porque está atado al rechazo sistemático a reunirse de parte del Reino Unido durante los últimos 56 años y al conjunto de resoluciones de las Naciones Unidas que aquí se detallan.

La Res. 3160 (XXVIII), que señala que la Res. 2065 (XX) indica que «la manera de poner fin a esta situación colonial es la solución pacífica del conflicto de soberanía entre los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido con respecto a dichas Islas y, expresando su reconocimiento por los continuos esfuerzos realizados por el Gobierno de la Argentina…».

La Res. ONU 31/49 que se relaciona con las resoluciones precedentemente citadas y refiere «1. En particular, las conclusiones y recomendaciones del Comité Especial relativas a dicho Territorio (…) 2. Expresa su reconocimiento por los continuos esfuerzos realizados por el Gobierno de la Argentina (…) 3. Pide a los gobiernos que aceleren las negociaciones relativas a la disputa sobre soberanía (…) 4. Insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso recomendado en las resoluciones arriba mencionadas». Cuestión esta última que el Reino Unido ha violado en forma continua y creciente, desde 1982 a la fecha, ocupando mayores territorios insulares y marinos de Argentina y explotando los recursos naturales pesqueros, agropecuarios e hidrocarburíferos.

La Res. 41/11 donde la Asamblea General que a instancias de Brasil declara la “Zona de paz y cooperación del Atlántico Sur” (ZPCAS) con el apoyo de todos los Estados ribereños de África Occidental y América Oriental con Mar Territorial y Z.E.E. en el Atlántico Sur (sin participación alguna del Reino Unido, dejando de manifiesto su situación irregular en el mar argentino), consciente la Asamblea de «la determinación de los pueblos de los Estados de la región del Atlántico Sur de preservar su independencia, soberanía e integridad territorial…»; convencida de «la necesidad de mantener la región libre de medidas de militarización (…) la presencia de bases militares extranjeras y, sobre todo, de armas nucleares», exhortando entre otras cosas a «3. (…) la reducción y eventual eliminación de su presencia militar en dicha región, la no introducción de armas nucleares o de otras armas de destrucción masiva y la no extensión a la región de rivalidades y conflictos que le sean ajenos; 4. (…) respeten la unidad nacional, la soberanía, la independencia política y la integridad territorial de todos los Estados de la región, se abstengan de la amenaza o la utilización de la fuerza (…) así como el principio de que es inadmisible la adquisición de territorios por la fuerza». Todas cuestiones que constituyen un llamado de atención y un mensaje a la presencia del Reino Unido ocupando los territorios insulares y marítimos de Argentina en el Atlántico Sur, ya que como nos refieren Juan J. Castelli y Fabian Aouad ello, queda ratificado cuando el Reino Unido le informa al Secretario General de las Naciones Unidas (el 03/07/1997 doc. A/52/462 del 14/10/1997), que «celebra los objetivos de la resolución 51/19 de la Asamblea General de promover la paz y la cooperación en el Atlántico Sur y desea señalar (…) la evolución de las relaciones anglo-argentinas, que ha contribuido a reducir la tensión en el Atlántico Sudoccidental. Prosigue la cooperación en el marco de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur (…) y en la Comisión sobre Hidrocarburos del Atlántico Sudoccidental en la cual, en particular, se están desarrollando las disposiciones relativas a la explotación conjunta de los hidrocarburos en la zona especial de cooperación establecida por el Reino Unido y la Argentina en la Declaración Conjunta de 27/09/1995». Los británicos, no dejan pasar una oportunidad para dejar huellas en las cuales ratifican su carácter de ocupante (ilegal) y administrador provisorio (forzoso) y los gobiernos argentinos demuestran a cada paso sus errores diplomáticos.

Es evidente que esta Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS) resulta un ámbito extraordinario para mejorar las políticas argentinas destinadas a profundizar la soberanía en el Atlántico Sur, mediante una relación más activa y estrecha con el resto de los Estados ribereños, procurando una acción común que desaliente la presencia extranjera en estos mares (César Lerena “Atlántico Sur. Una Zona de Paz y Cooperación en conflicto”, 04.11.2020) y, si bien hasta el momento esta Zona no ha tenido el impulso y el poder suficiente, por razones de dominio obvias e ineptitud de los sucesivos gobiernos, declaraciones como las obtenidas en la VII Reunión Ministerial realizada el 15-16/01/2013 en Montevideo deberían mutar en hechos concretos en favor de un mayor control argentino, suramericano y africano del área.

En el complejo escenario en el que se encuentra la Argentina, con las islas y el 52% de su territorio marítimo ocupado por el Reino Unido, sin una estrategia diplomática acorde a la pérdida de soberanía que ello implica, la cuestión, no pasa por buscar nuevos fundamentos jurídicos, históricos o geográficos u obtener nuevos apoyos o declaraciones (que habrá que seguir gestionando año tras año), sino aplicar nuevas herramientas destinadas a debilitar la posición británica en el área de Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, la Antártida y el Atlántico Sur. Para ello debería considerarse a este último, no como una ribera del continente sino como parte integrante del mismo y, como su primera barrera de defensa y, ello supone tomar algunas medidas que permitan regular, tener bajo control y explotar los espacios aéreos y marítimos argentinos, la plataforma continental, los archipiélagos y las cuestiones pertinentes de la Antártida Argentina. Para ello, se indican algunas cuestiones a tener en cuenta:

1) La Organización Nacional

a) La Creación del Ministerio del Mar

Crear el Ministerio del Mar (del Atlántico Sur, Islas y Antártida Argentina), que entienda sobre toda práctica de extracción, explotación o investigación de los recursos naturales vivos o no vivos en el Atlántico Sudoccidental y la Antártida y aquellos que estén vinculados a éstos territorios, directa o indirectamente con la Plataforma Continental Argentina, la ZEE o la Alta Mar cuando se traten de recursos migratorios y/o asociados y/o que intervengan en la cadena trófica de los recursos vivos de dominio de la Argentina y que, tenga este Ministerio, como primera misión y función, la de promover la legislación aplicable para revalorizar y demostrar la vocación soberana de ocupar, explotar en forma sostenible y cuidar ambientalmente estos espacios argentinos. Francia que tiene una ZEE Continental equivalente al 10% de la Argentina y tiene un Ministerio de este tipo.

b) La regulación de los espacios marítimos

Efectuar las reformas profundas indispensables, modificar o reglamentar algunas leyes argentinas, tales como la de Defensa Nacional (Ley Nº 23.554 y afines); Código Aeronáutico (Ley Nº 17.285 y mod., Nº 23.399); Seguridad Interior (Ley Nº 24.059 y mod.); Espacios marítimos y líneas de base (Ley Nº 23.968); CONVEMAR (Ley Nº 24.543); Pesca (Leyes Nº 24.922 y Nº 26386); Hidrocarburos (Leyes Nros. 17.319, 26.197, 26.659, 27.007 y 27.444); Puertos (Ley Nº 24.093 y provinciales del litoral marítimo); Navegación (Leyes Nros. 20.094, 2.637, 17.371, 21.763, 22.228, 26.354, 26.994, 27.077 y 27.419); Ley de Marina Mercante y Flota Fluvial (Ley Nº 27.419, Art. 10º y 13º); Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo (Ley Nº 20.645); Ambiente (Ley Nº 25.675); Ministerios (Ley Nº 22.520 y mod.) y, toda Ley aplicable al Atlántico Sudoccidental para ajustarla al objeto.

c) La administración del Río Paraná, el Río de la Plata y los puertos

La Argentina debe administrar en forma directa el Río Paraná, donde el dragado, el balizamiento y el mantenimiento son solo herramientas. La Administración supone ayudar a potenciar la región del litoral y las provincias que hacen tráfico fluvial y generar —entre otras cosas— las condiciones adecuadas para reducir los fletes y optimizar el comercio regional, nacional e internacional. Ello incluye la prolongación y profundización del Canal de Magdalena para constituir un eje de autonomía soberana del transporte y comercio nacional entre el Río Paraná, el Río de la Plata, el Atlántico Sur y el Estrecho de Magallanes y los pasos al Pacífico. El día 20 de noviembre se instituyó como el día de la Soberanía Nacional debido a la Batalla de la Vuelta de Obligado, combate, que queda totalmente desdibujado frente a la realidad actual de la explotación de los efluentes troncales fluviales y su comercio, donde empresas extranjeras administran puertos y flotas de banderas extranjeras transportan la carga nacional. Por otra parte, la explotación del Río Paraná, su dragado, mantenimiento y control de las empresas transportadoras está concesionado (privatizado) a empresas extranjeras, a quienes se les otorgó de facto el “poder de policía” con el cobro actualizado en dólares de un peaje relacionado al volumen transportado; con cuya recaudación, la Argentina estaría en condiciones de realizar el dragado en forma directa con dragas nacionales ya disponibles y la eventual construcción de nuevas en astilleros nacionales.

La Argentina debe reformular la política portuaria nacional y su emplazamiento estratégico. Sus puertos, al igual que los canales que fueran necesarios deben estar aptos para realizar las operaciones de buques de gran porte y portacontenedores, de modo de asegurar el traslado marítimo y fluvial de mercaderías en todo el litoral patagónico y bonaerense y el río Paraná y de la Plata.

d) La Reforma de la Ley de Pesca y del Código Penal

Llevar adelante políticas activas en el Atlántico Sudoccidental, declarando a este espacio de interés ambiental, social y de desarrollo económico de la Argentina y Suramérica. Establecer la “Unidad Económica Pesquera” y mejorar la distribución de los recursos; incrementar el valor agregado de los productos; fomentar el consumo interno; eliminar los descartes y aprovecharlos para la generación de proteínas destinadas a la alimentación social, mayor industrialización y empleo; promover y subsidiar la captura nacional en alta mar y buscar acuerdos para la pesca en ésta; dificultar la captura en el área de Malvinas; federalizar la explotación de los recursos y radicar estratégicamente empresas en determinadas regiones del litoral marítimo, etc. Reformar el Art. 186º del Código Penal para combatir el tránsito y la navegación no inocente y la pesca ilegal. Decomisar los buques y las mercaderías.

2) Las Políticas de Estado respecto a Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, la Antártida y los Espacios marítimos correspondientes

a) Cumplir en forma irrestricta con la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

A las medidas indicadas precedentemente se agregan las siguientes, pero, en ningún caso las que pudieran tomarse pueden apartarse de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional y de las que pudieran resultar de la Constitución de la Provincia de Tierra del Fuego.

b) Modificar la Ley de Creación del Consejo Nacional de Asuntos relativos a Malvinas

Modificar la Ley 27.558 con el objeto de ampliar el número de miembros del Consejo, darle carácter ejecutivo y agregar expertos en diplomacia, estrategia, defensa, petróleo, pesca, comunicación y, otros.

c) La Pesca ilegal, la emergencia pesquera y las áreas marinas protegidas

Resulta indispensable poblar alta mar con más buques pesqueros argentinos. Poner toda la flota pesquera potera y congeladora a pescar en la alta mar. El plan pesquero debe priorizar la captura de la población de calamar que migra a Malvinas y al área adyacente a la ZEE Argentina y deben eliminarse todo tipo de impuestos y derechos (combustible, derechos de captura, derechos de exportación, etc.) a los buques nacionales que pesquen en la alta mar. Al mismo tiempo acordar y controlar todos los buques extranjeros que navegan y pescan ilegalmente en la alta mar los recursos migratorios originarios de la ZEE Argentina y dentro de ésta, en especial aquellos licenciados por el Reino Unido.

Declarar zona de emergencia pesquera y ambiental y Áreas Marinas Protegidas (AMP) dentro de las 200 millas alrededor de Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, entendiendo que la explotación en esa área afecta al ecosistema del Atlántico Sur, por cuanto la captura biológicamente sostenible no puede ser controlada ni determinada por la Autoridad de Aplicación Argentina a la par de cumplir con los compromisos argentinos en esta materia.

Penalizar a todos los buques extranjeros que pescan en Malvinas.

Promover internacionalmente una política de preeminencia en favor de los Estados Ribereños respecto a la explotación de los recursos migratorios originarios de la ZEE, tomando las acciones precautorias para evitar la depredación del Atlántico Sur por parte de los Estados de Bandera (buques extranjeros).

d) Reclamo de lucro cesante por la explotación de los recursos en Malvinas

Iniciar una demanda por lucro cesante contra las empresas pesqueras que pescaron en Malvinas entre 1976 a 2021 donde empresas españolas, británicas (o de las islas), coreanas, taiwanesas, chinas, etc. extrajeron anualmente 250.000 toneladas por un valor estimado en los mil millones de dólares; en decir que en estos últimos 45 años han extraído 11.250.000 toneladas por un valor estimado en los 11.250 millones de dólares.

e) Promover el Desarrollo Patagónico. La administración y desarrollo de Malvinas

Favorecer la radicación poblacional e industrial en la Patagonia. Dotar al puerto y a la base aérea de Rio Grande y Ushuaia de las mejores condiciones para operar toda la flota mercante, pesquera y militar y, otorgar cuotas de pesca a las empresas que instalen industrias procesadoras en la Isla de los Estados.

Prohibir en las Provincias del litoral marítimo la instalación de aeropuertos privados con capacidad para operar aviones de gran tamaño o militares y, desactivar los existentes.

El gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego debería dictar los códigos de administración urbana y rurales de las islas, en consonancia con los vigentes, independiente de su ocupación británica, de modo de poner de manifiesto la legitimidad argentina sobre Malvinas. Al mismo tiempo modificar la toponimia en los archipiélagos.

Por su parte, el gobierno nacional debería elaborar un proyecto de desarrollo portuario, vial, industrial, agropecuario, social, turístico y ambiental de Malvinas e incorporarlo al presupuesto nacional, de modo, de resaltar ante la comunidad internacional y los habitantes de las islas, la voluntad argentina, que habrá de trabajar para el desarrollo sostenido de Malvinas al momento de extinguirse la invasión británica en el territorio argentino, asegurándoles a los isleños y a quienes habiten este territorio nacional en el futuro los recursos necesarios para garantizarles el bienestar y el resguardo de los modos de vida.

3) La Defensa Nacional, flota mercante e industria naval

Ejecutar la Ley de Marina Mercante y Fluvial (Nº 27.419) para asegurar que todo el flete en el mar y los ríos se realice mediante buques argentinos y la Ley de Promoción de la Industria Naval Pesquera (Ley 27.418) para garantizar la construcción nacional.

Equipar a la Armada Nacional, la Fuerza Aérea Argentina y a la Prefectura Naval y dotar a estas armas militares y de seguridad de los medios necesarios para patrullar en forma permanente los espacios marítimos y aéreos y, mantener activo un sistema satelital que permita en tiempo real, conocer que pasa en los mares y espacios aéreos argentinos del Atlántico Sudoccidental, los Archipiélagos y la Antártida.

Fortalecer la presencia naval y aérea en el litoral patagónico y en especial Tierra del Fuego.

4) La Política de Acuerdos respecto a Malvinas y el Atlántico Sur

a) Fortalecer la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS)

Promover la relación con todos los Estados ribereños de África Occidental y América Oriental con Z.E.E. en el Atlántico Sur con el objeto de contribuir a la preservación de la independencia, soberanía e integridad territorial y desarrollar relaciones en condiciones de paz y cooperación económica.

b) Desechar los Acuerdos vinculados a Malvinas o al Atlántico Sudoccidental con incidencia en los archipiélagos argentinos y espacios marinos correspondientes ocupados por el Reino Unido

Desechar los Acuerdos Madrid, el Acuerdo de Nueva York, el Convenio del Atún y las negativas Organizaciones regionales de Ordenamiento Pesquero (OROP) que regionalizarían el Atlántico Sur con claros beneficios para los Estados de Bandera (buques extranjeros) y la consolidación del Reino Unido en Malvinas; el Pacto de Foradori-Duncan, cuyos efectos prácticos deberían ser la anulación de la Comisión Conjunta de Pesca del Atlántico Sur; la Comisión sobre Hidrocarburos del Atlántico Sudoccidental; los vuelos a Santiago de Chile y San Pablo desde Malvinas y viceversa y, el establecimiento de una fecha de vencimiento para el tratamiento de la soberanía de Malvinas, entre otras cuestiones, con fundamento en que en todos estos años no han sido ratificados por el Congreso Nacional estos Acuerdos y ser contrarios a los intereses nacionales, en especial por la violación del Reino Unido a la Res. 31/49 de las Naciones Unidas, quien ha invadido en forma creciente nuestros territorios insulares y marítimos y ha explotado los recursos nacionales.

c) La implementación de un Protocolo Adicional del MERCOSUR

Firmar un Protocolo Adicional “Mercado Común Pesquero del Sur (MERCOPES) del MERCOSUR para fortalecer la presencia suramericana en el Atlántico Sur en contraposición a la ocupación del Reino Unido y la extranjerización del Atlántico Sur.

d) La instrumentación del Acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea y las certificaciones

En línea con este pre-acuerdo y en función de las nuevas condiciones relativas al Brexit, acordar con la Unión Europea para que todos los productos originarios del Atlántico Sudoccidental (Área FAO 41 y 48) o migratorios o asociados a ésta deban encontrarse certificados por los organismos oficiales de la Argentina, Uruguay o Brasil según corresponda, para su ingreso a la Unión Europea, de modo de reducir la pesca y el comercio ilegal por parte de los Estados de Bandera, inclusive el Reino Unido.

e) La Política Rioplatense

Trabajar para llegar a una política común rioplatense con los acuerdos económicos adecuados con Uruguay para que, en forma inmediata, este país suspenda todo el apoyo logístico que le presta a los buques extranjeros que operan sin permiso en alta mar y Malvinas y, al mismo tiempo, realizar las negociaciones necesarias para facilitar las operaciones de los grandes buques, el comercio, el control aduanero, la reducción de costos, el resguardo del acceso al Río de la Plata y el transporte en el área norte del Atlántico Sudoccidental.

f) Ejecutar el Tratado de Paz y Amistad con Chile

Profundizar las relaciones culturales, comerciales y turísticas con Chile de modo de fortalecer los vínculos con este país. En este sentido, es necesario mejorar la vinculación de Chile respecto a la Antártida; el transporte, la seguridad y en los corredores bioceánicos; acuerdos de libre comercio y coordinar un plan turístico binacional de modo de promover la explotación de ambos mares y sus archipiélagos australes.

g) Promover el interés de Suramérica del Continente Antártico

En atención al Tratado Antártico y, sin menoscabo a los derechos de soberanía territorial, que se dejan en claro en el art. IV inc. 1 y 2 de éste y teniendo en cuenta las superposiciones territoriales reclamadas, el gobierno argentino debería invitar a todos los países de Suramérica a adherir al Tratado, de acuerdo con lo previsto en el art. XIII inciso 1 para acordar con ellos la transformación del Continente Antártico en la “Reserva Ambiental, Científica, Acuífera y Alimentaria de Suramérica” y convenir con estos países, en el marco de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CRVMA) la explotación de los peces, crustáceos y moluscos al sur de la latitud 60ºS.

Nada está hecho, mientras quede algo por hacer (Romain Rolland)

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Asesor en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad. En prensa: “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada”.

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TURQUÍA: EL DECLIVE DEL SULTÁN DE ANKARA TOMA FORMA

Marco Crabu*

A medida que aumentan las teorías de conspiración del caso Peker en el país, el poder de Erdogan cruje.

 

En una encuesta tras otra, el declive del sultán de Ankara parece tomar forma marcado por un colapso en el apoyo popular tanto de Erdogan como de su partido, el Partido de la Justicia y el DesarrolloAKP (y sus aliados gobernantes)—, que de hecho están pasando por sus mínimos históricos. En los últimos tiempos, Erdogan parece haber sido superado ágilmente no por uno sino por tres rivales en la carrera por las elecciones presidenciales fijadas para junio de 2023.

Según una encuesta del Istanbul Economics Research (IEA), al menos el 40% de los turcos cree en la profunda corrupción que prolifera en el tribunal de Erdogan, especialmente después de las ardientes revelaciones del “jefe criminal”, Sedat Peker, quien acusa al partido gobernante.

Fonte: Altibes.com

Las continuas afirmaciones de Peker, a través de mensajes de video en las redes sociales (hay al menos una docena de ellos actualmente) y que pronto se hicieron virales en línea, denuncian abiertamente a numerosos miembros del AKP de estar involucrados en el tráfico internacional de armas y drogas y cometer docenas de asesinatos políticos en los años 90 y otros delitos, incluida la extorsión y la violación, así como numerosos ataques contra medios de comunicación turcos.

El personaje Peker, quien ha vuelto a ser el centro de atención desde principios de mayo, es conocido por la justicia turca desde 2007-2014, después de haber sido encarcelado por delitos de falsificación y robo y por dirigir una organización criminal.

Peker siempre había defendido al AKP contra los críticos y detractores del partido hasta que fue expulsado en 2016 por sus posiciones extremas con motivo de los ataques militares contra la minoría kurda en el sureste de Turquía, que cientos de académicos en Turquía han criticado duramente.

Desde el año pasado, el islamista ultranacionalista Peker ha desaparecido. Según algunas fuentes, se refugió en Emiratos Árabes Unidos, pero no perdió la oportunidad, impulsado por un evidente rencor, de envenenar la fiesta que una vez sirvió lealmente. Sus acusaciones se basan en el hecho de que el partido AKP (así como sus aliados) es profundamente corrupto y ya no cumple con los intereses del pueblo turco.

En sus frecuentes apariciones en webcam desde el “escenario de casa”, Peker dirige sus anatemas hacia el actual ministro del Interior, Suleyman Soylu —de quien muestra las fotos que lo retratan en la boda de un conocido exponente de la mafia— así como hacia uno de sus predecesores, Mehmet Agar y su hijo Tolga, miembro del parlamento de Elazig. Peker revela que incluso tuvieron en sus manos el puerto deportivo de Bodrum el año pasado, donde efectuaron intercambios ilícitos, pero también acusa a Tolga de violar y matar a una periodista kazaja de 21 años, Yeldana Kaharman, haciéndolo pasar por un suicidio.

Otro episodio oscuro y notable fue el que azotaba, en 1996, la aldea de Susurluk (en la provincia de Balikesir) —de ahí el escándalo Susurluk— donde Huseyin Kocadag, jefe adjunto del departamento de policía de Estambul, junto con Abdullah Catli, un conocido lobo gris y asesino mafioso contratado por el MIT (la Organización Nacional de Inteligencia turca), y su amante, la modelo Gonca Us, fueron encontrados muertos junto a Sedat Bucak, un diputado del Partido del Camino Verdadero (DYP). El Ministro del Interior en ese momento era Mehmet Agar, quien dimitió cinco días después.

Fonte: Internethaber.com

Pero la acusación más dura viene con la revelación de la posible existencia de un “Estado profundo” paralelo e independiente en el que actúa un grupo llamado “Pelícano” —el ala secreta del partido AKP—, liderado por el yerno de Recep Tayyip Erdogan, el ex ministro de Hacienda y Finanzas Berat Albayrak.

También causan revuelo las acusaciones emergentes sobre supuestos vínculos (en realidad no tan secretos) entre el Movimiento nacionalista de extrema derecha MHP, un aliado del gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), y organizaciones criminales de estilo mafioso que han vuelto a la prominencia a medida que una economía sumergida cada vez más independiente resurge en los últimos dos años, ante el colapso del Estado, también ante la actual pandemia de Covid-19. Como prueba de ello, la opinión pública —y más allá— quedó muy perpleja el año pasado por la noticia de la liberación de un asesino múltiple, Alaattin Çakici, como parte del programa de amnistía, apoyado por el líder del MHP, Devlet Bahçeli, y motivado por la desenfrenada pandemia.

Alaattin Çakici, estrechamente vinculado al MHP, es un poderoso progenitor de una de las familias criminales más conocidas de Turquía y ha sido un miembro histórico de los Lobos Grises, acusado a su vez de asesinatos feroces entre las filas de la izquierda, particularmente la pro-kurda. El propio Çakici es autor de unos 41 asesinatos y en 2000 aparece en los informes del MIT contratado como sicario en las décadas de 1980 y 1990.

Por lo tanto, los mensajes de vídeo están causando estragos en el panorama político turco al cambiar el equilibrio entre los partidos y enfrentar a los miembros de alto rango de la coalición AKP – MHP.

Aunque el polémico criminal aún no ha hecho ninguna acusación directa contra el primer ministro turco, parece que Peker todavía tiene varias cartas que jugar, quizás las más atroces. Erdogan no se ha derrumbado por el momento, y curiosamente todavía no ha tomado ninguna medida contra las revelaciones, casi a la espera de hacer una limpieza necesaria dentro de las filas de su partido golpeado por los últimos escándalos. ¿O le preocupa un posible chantaje del supuesto delincuente?

“Mientras las teorías conspirativas del caso Peker continúan, el poder del sultán de Ankara parece crujir incluso bajo los efectos imprevistos del Juicio de Kobanê.”

El llamado “juicio de Kobanê” acaba de comenzar en Ankara el 26 de abril, luego de protestas tanto internas como de la comunidad internacional, que lo criticó duramente porque estaba impulsado por obvias razones políticas.

Fonte: Moderndiplomacy.eu

El juicio del siglo contra 108 personas, muchas de ellas parlamentarios pro kurdos del Partido Democrático Popular (HDP), incluidos los ex líderes Selahattin Demirtas y Figen Yüksekdag, gira en torno a las manifestaciones populares que tuvieron lugar en octubre de 2014 contra la falta de acción del gobierno turco en relación con el asedio de la ciudad siria de Kobanê por parte del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS). En estas protestas, al menos 37 personas perdieron la vida durante las manifestaciones violentas. Los acusados están acusados de 29 cargos: intento de asesinato, difusión de propaganda terrorista e instigación a la violencia contra el Estado central de Turquía. El Ministerio Público ha pedido cadena perpetua para 38 de los acusados y un total de 19.680 años de prisión.

Desde noviembre de 2016, Demirtas sigue encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Edirne, a pesar de la supuesta falta de pruebas en su contra. Bajo su liderazgo y el de Yüksekdag, el HDP, respaldado por votos kurdos, cruzó la barrera electoral en un 10% por primera vez, logrando entrar en el Parlamento en 2015 y pronto convirtiéndose en el segundo partido de la oposición.

Pero a partir de su segundo mandato electoral Erdogan ha continuado su proyecto de eliminar de la escena política turca la alianza de izquierda kurda —utilizando las herramientas más útiles (ex-Lobos Grises, etc.)— después de haber considerado durante mucho tiempo al partido HDP como el ala política del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), clasificado por el régimen como una organización terrorista. El HDP ha negado cualquier conexión con el PKK, pero esto no ha impedido que el partido gobernante y sus aliados del MHP, opositores desde hace mucho tiempo de la izquierda pro-kurda, aceleren para una prohibición total del partido HDP de operar en política.

El 17 de marzo de 2021, el Parlamento turco retiró la inmunidad penal del legislador del HDP Ömer Faruk Gergerlioğlu, y revocó su condición parlamentaria como acusado de “propaganda terrorista” por “retuitear” mensajes en 2016 que pedían al Estado y al proscrito PKK que alcanzaran un acuerdo de paz. El 21 de marzo de 2021, Gergerlioğlu fue arrestado por la policía cuando se dirigía a las oraciones matutinas. Al mismo tiempo, el Tribunal Constitucional inició un caso encaminado a la disolución definitiva del HDP y la proscripción de 687 de sus principales figuras políticas.

“Pero otras preocupaciones seguramente acecharán el pacífico sueño del sultán.”

Los analistas creen que las fuertes tensiones sociales en Turquía están en gran medida vinculadas a la crisis política y económica que se intensifica rápidamente. De hecho, en el último periodo la lira turca ha caído alrededor de un 1,2% frente al dólar, lo que eleva las pérdidas de la divisa a casi un 15% desde marzo de 2021. El 25 de mayo de 2021, Erdogan despidió a Oguzhan Ozbas, uno de los vicegobernadores del banco central del país, el tercer alto funcionario despedido en pocos meses, en un intento de mantener una política monetaria estricta para combatir la inflación, al tiempo que bajaba las tasas de interés y creaba una mayor inflación y una devaluación de la moneda nacional de Turquía.

Pero mientras la burguesía turca apoya plenamente la línea de gobierno y quiere una política económica centrada en la austeridad, las pequeñas y medianas empresas y el resto de la base electoral de Erdogan sufren excesivamente por estas opciones, en lugar de pedir préstamos baratos y lograr que se mantenga una lira fuerte.

Este tipo de política económica interna ha creado fuertes tensiones políticas, sin esperanza, desestabilizando las relaciones con las demás almas del Parlamento y con la sociedad. Según el diseño de Erdogan, la única manera de lidiar con ello es atacar de alguna manera a los oponentes políticos como el HDP que se oponen a su gobierno autocrático.

Por lo tanto, las tensiones están destinadas a crecer y el consenso popular de Erdogan y los partidos gobernantes inevitablemente colapsará y presumiblemente asistiremos a un declive de la era del sultán, de su gobierno procapitalista y autoritario.

 

* Licenciado en Ciencias Sociológicas, Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Bolonia. Especialista en Seguridad, Geopolítica y Defensa.

Artículo publicado originalmente el 07/05/2021 en OFCS.Report – Osservatorio – Focus per la Cultura della Sicurezza, Roma, Italia, https://www.ofcs.it/internazionale/turchia-prende-forma-il-declino-del-sultano-di-ankara/#gsc.tab=0

LA TRADICIONAL INDEPENDENCIA Y EQUILIBRIO DE LA REPÚBLICA POPULAR DEMOCRÁTICA DE COREA (COREA DEL NORTE)

Giancarlo Elia Valori*

Hace años, mientras hablaba con Kim Il-Sung sobre temas mediterráneos, me habló de un episodio sobre un país geográficamente muy cercano a Italia, a saber, Albania.

Durante el 22º Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (17-31 de octubre de 1961) —que marcó la división entre Rusia y Albania—, la delegación encabezada personalmente por mi amigo no aceptó en absoluto el llamado de Rusia a estigmatizar a los comunistas albaneses, y ni una palabra de condena fue dirigida a Albania.

Cinco años más tarde, una delegación del Partido Laborista coreano asistió —con plenos honores— a la labor del 5º Congreso del Partido Laborista de Albania (el tercero por orden de importancia después del Partido Comunista de China (CPC) y del Partido de los Trabajadores vietnamitas).

El resto de los países socialistas que sobrevivieron (y no sobrevivieron) en el período de tres años 1989-1991 sufrieron grandes crisis políticas (Madagascar); disidencia y depresión económica (Cuba, la antigua URSS); nacionalismo e irredentismo (los países de la antigua Yugoslavia, las antiguas Repúblicas Soviéticas, etc.); compromisos con la oposición armada (Angola, Mozambique); reformas radicales (la antigua URSS, Mongolia) o reformas estructurales (Vietnam, Laos), sin olvidar la guerra civil camboyana (1975-79); y guerras entre los países socialistas (Etiopía y Somalia en 1977, Vietnam y China en 1979).

El único régimen que sobrevivió ileso a los momentos fatales de la transición del comunismo internacional fue la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte), aparte de los Estados que, en mayor o menor medida, ajustaron su estructura económica, a saber, la República Popular de China, Cuba, Laos, Vietnam, etc…

Una de las dos razones básicas de la resistencia norcoreana es la ideología Juche, analizada lúcidamente por Antonio Rossiello en un periódico italiano en 2009.

La aplicación de un marxismo-leninismo perfecto en el contexto asiático nunca ha sido convincente. Sólo en los pocos estudios serios que se han llevado a cabo hasta ahora en Italia sobre las democracias del pueblo en el Lejano Oriente, incluyendo el de Rossiello, podemos entender plenamente cómo las tradiciones asiáticas dejan sólo espacio formal a los efectos de la Revolución Francesa.

Mientras que, en Occidente, el maoísmo de alguna manera se diferenció del mito palingenésico del marxismo-leninismo estalinista, el pensamiento de Kim Il-Sung nunca ha sido explorado completamente debido al ostracismo del comunismo al estilo italiano y sus sacerdotisas, galantes, lacayos y pseudo-intelectuales.

Sin duda, la posición internacional adoptada por la RPDC en los últimos setenta años es la causa adicional que subyace a la estabilidad interna y externa del país.

En la práctica, para una gran parte de los pueblos asiáticos, la Segunda Guerra Mundial fue una guerra de liberación. A corto y largo plazo, el mensaje japonés “Asia a los asiáticos” —destinado a desarrollar el diseño imperial de la expulsión de Europa de Asia— condujo a un debilitamiento de las antiguas y nuevas estructuras colonialistas: en este sentido, la venganza china (1934-1949) y la redención vietnamita (1945-1975) son emblemáticas.

En la ideología Juche, la palabra libertad no tiene ningún significado capitalista liberal-burgués y de libre mercado, sino que simplemente significa: “patria sin presencia extranjera en suelo nacional”.

La RPDC (proclamada el 8 de septiembre de 1948, mientras que el 25 de abril es el Día del Ejército) se adelantó a su tiempo, anticipando así definitivamente los pilares de su política de equilibrio, sugerida y motivada por su contigüidad con las dos grandes potencias comunistas.

El 25 de diciembre de 1948, el Ejército Rojo de Stalin y la agencia administrativa soviética se retiraron de la RPDC a petición de Kim Il-Sung.

Durante la guerra civil (1950-1953), la RPDC disfrutó de una ayuda y un apoyo chinos decisivos, aunque sin vincularse después a China. Sin embargo, eso no significaba una entrada en la órbita soviética o china: después de la devastación de la guerra, la RPDC se negó a unirse al Comecon (a pesar de la considerable presión), haciendo pública su postura y defendiéndolo en términos claros y de principios contra cualquier forma de división socialista internacional del trabajo.

Fue en ese contexto cuando la idea de Juche o autosuficiencia tomó forma: “la independencia económica es también una garantía para eliminar todo tipo de yugos”, con miras a salvar al país como destino como una provincia económica, y por lo tanto política, de uno u otro de sus grandes vecinos.

Cuando los nuevos Estados obtuvieron la independencia en las décadas de 1950 y 1960, y varios países africanos, asiáticos, caribeños y latinoamericanos aparecieron en la escena mundial, la RPDC trató de desarrollar sus relaciones, que se limitaban a los países socialistas (pero no con los Estados socialistas o con la Yugoslavia pro-EE.UU. de Tito.

Por lo tanto, la política de Corea del Norte hacia el Tercer Mundo estaba orientada a objetivos diplomáticos, económicos e ideológicos, inicialmente para obtener apoyo y más tarde para mejorar su posición dentro de las Naciones Unidas (de las cuales aún no era miembro).

Según Kim Il-Sung, el Tercer Mundo podría proteger el interés de Corea del Norte esforzándose por obtener declaraciones favorables y votos indispensables sobre cuestiones relativas a la unificación pacífica de la patria, así como facilitar el intento de entrar en el Movimiento de los No Alineados.

Además, el apoyo a los movimientos de liberación y a algunos grupos insurgentes fue visto como un medio para crear nuevas entidades estatales que erosionarían el poder estadounidense, es decir, oponerse militarmente a la Casa Blanca en vista de su retirada final de sus zonas de influencia.

En 1957, la RPDC lanzó sus primeros acuerdos comerciales con Egipto, Birmania, India e Indonesia. En 1958 reconoció al gobierno provisional argelino y más tarde firmó acuerdos culturales con los Estados afroasiáticos y Cuba.

La ayuda general al desarrollo se destinó a los países de reciente independencia, que la apreciaron mucho, ya que se consideraba incondicional. Las manifestaciones de solidaridad en caso de desastres naturales enviando dinero a las víctimas fueron fundamentales: en 1958 para el huracán en Ceilán (Sri Lanka); en 1960 por el terremoto en Marruecos; en 1961 por el tifón en Indonesia y la inundación en Somalia.

En la década de 1960, el prestigio internacional de la RPDC también aumentó debido a su alto nivel de desarrollo y autonomía, con el control de los recursos, la naturaleza y las razones del progreso en un antiguo país colonial con sólo unas pocas décadas de independencia a sus espaldas.

Las dudas sobre la política soviética hacia los países de su lado en cualquier tipo de enfrentamiento con Estados Unidos (ver retirada de misiles soviéticos de Cuba), así como los contrastes entre la República Popular China y la URSS en la coordinación de ayudas a la República Democrática de Vietnam (Vietnam del Norte), convenció cada vez más a Kim Il-Sung de tomar caminos separados.

En este sentido, fue uno de los países que proporcionó una contribución importante, no sólo verbalmente, a Vietnam del Norte y al Frente de Liberación Nacional Viet Cong (NLF). Su oferta de enviar voluntarios, sin embargo, no fue aceptada por los vietnamitas, a pesar de la presencia de surcoreanos en Vietnam del Sur. Al hacerlo, los vietnamitas confirmaron el mencionado sentido asiático de libertad, es decir, no hay extranjeros.

Por último, las preocupaciones de Rusia y de China sobre la captura del barco estadounidense Pueblo por las fuerzas norcoreanas (1969) mostraron a Kim Il-Sung que los soviéticos y los chinos eran mucho más cuidadosos para proteger sus intereses que los de los pequeños países “hermanos”.

En la década de 1970, con una creciente moderación y autocontrol en la política exterior —en vista de tranquilizar al público mundial de su deseo de unificación pacífica— en su alianza con el Tercer Mundo, Kim Il-Sung también acentuó el logro de la causa de la democracia entre los Estados, así como la independencia nacional y el progreso social. Sin embargo, un pasado común de humillaciones e insultos, así como luchas contra el colonialismo y el imperialismo, seguía vivo en las actividades internacionales de Corea del Norte.

La RPDC fue el primer país en ofrecer voluntarios a Camboya después del derrocamiento del príncipe Sihanouk (1970), y también ayudó y financió numerosos movimientos de liberación afroasiáticos y latinoamericanos.

En 1972, sin embargo, el gobierno norcoreano —a excepción de la asistencia militar al Frente Patriótico-Unión Nacional Africana de Zimbabwe— detuvo el apoyo activo a los movimientos (manteniendo la solidaridad política con ellos) en favor de una campaña sistemática para obtener un reconocimiento diplomático generalizado. De hecho, prefirió ayudar a realidades ya establecidas, a saber, Egipto, Malta, Mozambique, Seychelles, Uganda, Lesotho, etc.

Los resultados no tardaron en llegar: en 1973 se le concedió la condición de observador en las Naciones Unidas, ya que ya era miembro de la Organización Mundial de la Salud. En agosto de 1975, la Conferencia de Ministros de Asuntos Exteriores de los Países No Alineados de Lima aceptó la candidatura de la RPDC (mientras que la de Corea del Sur fue rechazada).

Los esfuerzos realizados directamente en las Naciones Unidas lograron un gran éxito simbólico, ya que por primera vez un documento que reconocía la posición de Corea del Norte ganó la mayoría. Ese año, la Asamblea General aprobó la Resolución 3390 B (XXX) de 18 de noviembre por 54 votos a favor y 43, con 42 abstenciones y 4 ausentes, en la que se pedía la retirada de las tropas extranjeras presentes en Corea del Sur bajo la bandera de la ONU y la apertura de negociaciones entre Estados Unidos y la RPDC (se ignoró al gobierno surcoreano).

Entre 1975 y 1979, la RPDC siguió celebrando nuevos acuerdos económicos, científicos, de transporte y culturales con los países emergentes, previos al 6º Congreso del Partido Laborista —inaugurado el 10 de octubre de 1980— que, ante nuevos problemas internacionales, aclaró la línea política tradicional sin malentendidos ni fórmulas de compromiso.

Corea del Norte denunció la intervención de Vietnam en Camboya (1978), pero se distanció de los Jemeres Rojos y no invitó a las delegaciones camboyanas al Congreso. Sólo se aceptó un mensaje de Sihanouk, que vivía en la capital.

Cuando se les preguntó, algunos líderes dejaron claro que nunca habían aprobado la presencia soviética en Afganistán, pero que no querían adoptar una postura oficial porque “no sirve de nada”. Durante el Congreso, se limitaron a denunciar las tendencias “dominacionista” (se evitó la palabra “hegemonista” porque fue utilizada por los chinos contra los soviéticos).

Kim Il-Sung dio gran importancia en su informe al Movimiento de los No Alineados. El presidente rechazó la teoría cubana según la cual el Movimiento sería el aliado natural del campo socialista, afirmando que “los países alineados no deben absolutamente seguir a uno u otro bloque, ni dejarse influenciar ni permitir divisiones dentro de ellos”.

Estas declaraciones iban acompañadas de una actitud de apertura hacia los partidos de la Internacional Socialista. Teniendo en cuenta las numerosas y grandes delegaciones socialistas europeas invitadas, estaba claro que la RPDC deseaba asistir a las reuniones internacionales socialistas como observador.

Aunque algunos partidos socialistas (el SPD alemán) fueron más hostiles que otros a la naturaleza del régimen, se mantuvieron sensibles a la voluntad siempre expresada en esos años y mostrada en la posición adoptada durante la primera Guerra del Golfo (1980-1988). Corea del Norte apoyó a Irán, víctima del intento de invasión iraquí, al proporcionar al país atacado armas y tecnología avanzada en un momento en que Saddam Hussein tenía a Estados Unidos, Rusia y China de su lado. La RPDC, Siria, Libia y Albania fueron los únicos países que apoyaron a Irán, que tenía al mundo en su contra.

En 1991, las dos Coreas fueron admitidas por separado ante las Naciones Unidas: el consenso se expresó en la apertura del 46º Período ordinario de sesiones de la Asamblea General (17 de septiembre). Esto se produjo porque la RPDC había decidido el 28 de mayo renunciar permanentemente al principio de representación confederal única, después de los éxitos surcoreanos en obtener garantías de China y de la Unión Soviética de que retirarían sus vetos a su candidatura.

Un acontecimiento histórico tuvo lugar a finales de 1991. Los dos primeros ministros coreanos, Yon Hyong Muk (para Corea del Norte) y Chung Won Shik (para Corea del Sur), firmaron un tratado de no agresión y conciliación en Seúl el 13 de diciembre, poniendo fin formalmente al estado de guerra que había existido desde el Armisticio (27 de julio de 1953).

El acuerdo restableció las comunicaciones, el comercio y los intercambios económicos, y permitió la reunificación de las familias separadas tras el conflicto (25 de junio de 1950). También estableció la presencia de una guarnición conjunta en Panmunjon, a lo largo de la zona desmilitarizada. Ese fue el primer paso hacia la unificación de la península, que fue deseada por ambos gobiernos, aunque en términos diferentes.

El resultado positivo se debió en primer lugar a la decisión de Corea del Norte (expresada apenas veinticuatro horas antes de la firma del acuerdo) de renunciar a la idea de negociar sólo con la Casa Blanca, como contraparte del Armisticio. Estaba claro que Estados Unidos no quería ceder a los intentos diplomáticos norcoreanos de considerar a la República de Corea como una de sus dependencias.

Más allá de los entusiasmos fáciles, la desconfianza y las sospechas mutuas persisten. La permanencia misma de las fuerzas estadounidenses (bajo la bandera de la ONU) —temida por Corea del Norte— fue reconfirmada por el entonces secretario de Defensa, Dick Chaney, en noviembre de 1991.

Actualmente hay 28.500 militares estadounidenses en Corea del Sur. Es el tercer contingente más grande de soldados estadounidenses en el extranjero, una cifra que no coincide con el sentido típicamente asiático de la libertad: Japón (53.732); Alemania (33.959); Corea del Sur (28.500); Italia (12.249); Reino Unido (9.287); Bahrein (4.004); España (3.169); Kuwait (2.169); Turquía (1.685); Bélgica (1.147); Australia (1.085); Noruega (733), etc.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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