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EL CHOQUE DE LAS CULTURAS EN 2022

Heriberto Justo Auel*

Imagen de azazelok en Pixabay

“Las líneas divisorias entre las culturas serán los frentes de batalla del futuro» (1)

S. Huntington

 

1) “La cultura es lo que importa”. (2)

2) La “Tercera Roma” y sus guerras híbridas. (9)

3) Las guerras asimétricas – híbridas – limitadas de Putin. (13).

 

1) “La cultura es lo que importa”. (2)

Cuando finalizó la última guerra mundial —llamada “Guerra Fría”— en 1989/1991 se inició una posguerra caracterizada por la “confusión” de los intelectuales dedicados al seguimiento de la situación estratégica internacional. Hubo varias predicciones. Quien estuvo más cerca de los acontecimientos bélicos que advenían fue S. Huntington, en una publicación —1993— aparecida en la prestigiosa revista “Foreing Affairs” (1): “las líneas divisorias entre las culturas serán los frentes de batalla del futuro”.

Allí se encuentran hoy —24/02/2022— casi treinta años después, Oriente y Occidente —en sus “líneas de borde”— en las preliminares de la batalla de una predecible guerra que será —probablemente— la más importante desde la II Guerra Mundial. No hemos dicho Este y Oeste, como le llamábamos a la confrontación ideológica de la Guerra Dría. En Ucrania se encuentran hoy con violencia dos culturas: la Occidental y la Oriental, aunque la etnia sea común.

Huntington, ocho años después de aquella publicación del año 2001 —cuando comenzaba la nueva guerra mundial “Contraterrorista Global”— publicó un nuevo libro (2) con un subtítulo sugestivo, que enriqueció su tesis anterior: “Cómo los valores dan forma al progreso humano”. Los “valores” corresponden al campo la cultura y el “progreso humano” al de la civilización.

Esta aclaración es central para evitar nuevos desatinos en la “profunda crisis generalizada” y en los “estados de guerra” que nos abarcan a los argentinos.

Decíamos hace unos meses (3): “La reciente y desastrosa retirada de EE.UU de Afganistán —que huele a derrota— traerá muchas consecuencias para Occidente y en particular para la UE. China que —somatiza serios problemas internos— no dejará de explotar al máximo esta retirada. El ISIS, Al-Qaeda y los Talibanes recibieron el inesperado regalo de un “santuario” rico en minerales y drogas, en plena “Isla Mundial”.

El mundo “talasocrático” demostró no comprender la complejidad de su opuesto mundo “telurocrático”, no abarcó la complejidad de la guerra mundial en acto y menos aún a la pugna por la supremacía mundial”. Se mantuvo muy cerca de Venus y cada vez más lejos de Marte y olvidó el sabio consejo de Vegetius —S. IV d. C.—: “si quieres la Paz, ármate para la guerra”.

Desde nuestro punto de vista dirigentes occidentales culturalmente poco formados han cometido graves errores de apreciación geopolítica y han acometido decisiones políticas y estratégicas totalmente equivocadas e inoportunas. Quienes hayan estudiado los recientes discursos del ex KGB son conscientes del desprecio que siente —el tirano presidente ruso— por una Europa que abandonó su identidad fundacional como núcleo fundador del Occidente Cristiano.

El Estado de Bienestar y la 4ta Internacional en los sesenta y la progresía amoral de los ochenta, llevaron a una Europa —autodestruida en sus guerras civiles— a la actual situación de impotencia frente a los desafíos de la hora. Ya el 28/11/2007, en el Nro. 1039 de Libertad Digital, los europeos demostraban ser conscientes de su situación, pues decían:

Putin ha gruñido. El oso ruso una vez más pone en evidencia su crónica sensación de vulnerabilidad. Demasiada frontera para un estado tan frágil. Pero hay más. Rusia no ha aceptado nunca la desintegración de la Unión Soviética y, por lo tanto, el que las antiguas repúblicas populares se hayan ido integrando en la Unión Europea y la OTAN. El paso dado por Polonia y Chequia va más allá de ser miembro de la Alianza Atlántica, supone, como en el caso del Reino Unido, una opción estratégica en el medio y largo plazo para formar parte del dispositivo de seguridad norteamericano. Eso molesta y mucho en Moscú”.

Aun así, la UE y la OTAN nunca lograron organizar su propia fuerza de Defensa. Cuando Trump llegó a la presidencia les quitó los fondos para su Seguridad y retiró a las tropas adelantadas en la UE. Hoy los EE.UU. de un debilitado Biden no enfrentarán militarmente a un conductor decidido, que acaba de ganar el “juego de la gallina” (4) con Washington. Recurrirá —a lo sumo— al “soft-power”, por varias causas.

La guerra civil en Ucrania no podrá escalar a guerra nuclear internacional, pero además allí está presente el moderador estratégico de Putin, XI Jinping —“asociado estratégico de coordinación global”— que seguramente asumirá su rol de gran potencia en ciernes —controlando a una guerra asimétrica/híbrida/limitada— que retiene el peligro de una eventual escalada que obstaculizaría a su macro maniobra geopolítica mundial.

China y Rusia —el Oriente telurocrático— actuando de consuno podrían lograr una victoria militar limitada que supere las sanciones económicas internacionales —a mediano plazo— reteniendo sus objetivos geopolíticos y estratégicos locales en la confrontación por el poder hegemónico con el Occidente talasocrático en pleno desarrollo en la última década, con manifiesto sigilo de las partes. Crimea/Sebastopol es el objetivo central.

Al presidente chino “no le preocupa la confrontación de las “autocracias Vs. democracias” —como a Biden—. Centralmente le preocupa y ocupa el poder imperial chino en ascenso” (5).

Ucrania —dentro de la Geopolítica clásica— fue una pieza fundamental de la “Isla Mundial” y de la “Tierra Corazón” de McKinder y los actuales líderes europeos ¿no lo saben? (6). Hoy, aquel valor geopolítico histórico se ha transferido al campo de la situación estratégica internacional. Es una valoración de otra naturaleza.

Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, al solicitar su riesgoso ingreso a la UE y a la OTAN, demostró carecer de inteligencia estratégica exigida por las circunstancias regionales. Otorgó una oportunidad a Putin. Luego de la implosión soviética y del ingreso de países del ex Pacto de Varsovia a la UE y a la OTAN, el valor de Ucrania —como glacis estratégico de la Federación Rusa— cobró una revalorización exponencial. Es imposible que Kiev lo ignorara y que confiara en la Europa “progre”, que hoy lo ha dejado solo.   

A ello se suma que los burócratas de Bruselas parecieran ignorar que toda Política Exterior debe tener un correlativo apoyo de fuerza. De lo contrario, tal como hoy lo estamos comprobando, la UE “farolea” (7).

La lección en curso ¿será suficiente para los “pacifistas” del Norte y para los nuestros? —que aquí son aún más abundantes y torpes—. La oportunidad para los asiáticos estaba servida: la debilidad de Biden y el invierno de la UE. Dieron el paso, largamente planificado. El vecindario buscará evitar el efecto dominó y allí estará presente el coeficiente de la paciencia oriental.

Xi Jinping ha perforado el “Corolario Spykman de la doctrina McKinder” con la “Ruta y la Franja de la seda” y homologa simultáneamente al corolario cerrando sobre Occidente su propio “shatterbelt” creando “la tierra orilla externa” —que abarca a Iberoamérica— con sus inversiones y alguna presencia.

Tartufo —que como estadista demuestra día a día que no pasa de ser un abogado “ave negra” (8)— se equivocó de capital: su ofrecimiento como “puerta de entrada” era para Beijing, no para Moscú. Putin no tiene espalda para responder a semejante propuesta inaudita. Tartu ¿no le extrañó la mirada que le destinó el dueño de casa? Ud. siga apostando: alguna vez tendrá un acierto. Entérese: para Vladimir, Ella —la Jefa—, solo le reserva YPF.

2) “La “Tercera Roma” (9) y sus guerras híbridas (10).

En 1918 Oswald Spengler publicó “La Decadencia de Occidente”. Revisó este volumen en 1922 y publicó además un segundo, titulado “Perspectivas de la historia mundial”, en 1923. Spengler presentaba la Historia Universal como un conjunto de culturas —Antigua o Apolínea, Egipcia, India, Babilónica, China, Mágica y la Occidental o Fáustica— que se desarrollaban independientemente —unas de otras— pasando a través de un ciclo vital compuesto por cuatro etapas: Juventud, Crecimiento, Florecimiento y Decadencia, como el ciclo vital de un ser vivo que tiene un comienzo y un fin determinado.

Con base en este esquema y aplicando un método que él llamó “morfología comparativa de las culturas”, proclamó que la cultura occidental se encontraba en su etapa final, es decir, en la decadencia y afirmó que era posible predecir los hechos por venir en la historia del Occidente.

El 13/05/2004 —en la Biblioteca del Senado Italiano— el Cardenal Ratzinger despedía a los representantes que concurrían a Bruselas para votar por la aprobación o rechazo de la nueva Constitución —giscardiana— de la UE. Historió la prolongada decadencia de Occidente y señaló: “los europeos se odian a sí mismos”, “tienen su alma marchita”.

En dicha Constitución, la UE “arrojaba a Cristo por la ventana”. Dos años después, Jürgen Habermas —de la “Escuela de Frankfurt”— enfrentaba al Cardenal por TV en Ratisbona, sosteniendo que la Fe y la Razón eran incompatibles.

En simultáneo con estos hechos de una Europa “transculturizada” —cuya descomposición moral tenía su epicentro a las Universidades— y transitaba —en su segunda posguerrra— desde el “existencialismo” hasta el “nihilismo”, Vladímir Vladimirovich Putin —desde el año 2000— nuevo líder de la Rusia postsoviética, rescataba los símbolos de la “Gran Madre Rusia” (10) y ponía a su lado al Jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa, a quien le devolvía más de cincuenta templos —que los bolcheviques habían transformado en depósitos—.

Volvía a existir la “Tercera Roma”, mientras la UE demolía a la “Primera Roma”.

Europa, además de expresar un preciso concepto geográfico, es también un concepto cultural: la espiritualidad cristiana, la filosofía griega y el derecho romano. La UE de la 4ta Internacional —tan cerca de Venus— con su antropología racionalista se apartaba de la Fe, olvidando que la religión es el sostén permanente del SER, de la identidad, de la pertenencia a un agrupamiento humano: de su cultura.

Rusia es el país más extenso del mundo y en esta enorme geografía la cultura europea llega hasta los Urales —allí está la “Tercera Roma”— más allá Rusia es asiática, es la infinita Siberia, nexo cultural y geográfico con la China Imperial de Xi. ¿Hay un Vladimir europeo y otro asiático?

En principio diremos que en sus discursos demuestra entender la fuerza superior del SER espiritual. Mientras Europa Occidental busca el “bien-estar”, él desea restablecer la espiritualidad de la “Gran Madre Rusia” sobre los escombros de la URSS implosionada.  Napoleón decía: “Hay en el mundo dos poderes. La espada y el espíritu. El espíritu siempre ha vencido a la espada”. Hoy el moscovita lo comprueba en las calles de Kiev. Los ucranianos —pueblo de cofín— luchan por su SER. No olvidan el Holodomor (11) de 1932.

Putin nació en San Petersburgo y por lo tanto es ruso-europeo. Conoce y estudia profundamente a la UE. Como presidente de toda Rusia —en el 2022— está más cerca de Beijing que de Bruselas. Por formación conoce al “meridiano de poder de Haushofer” en su desplazamiento hacia el este —sobre el océano Pacífico— y participa de la macro-maniobra imperial china (12). Paso a paso ha buscado restablecer la “grandeza” perdida de Rusia y de su propio poder. Ello se objetivó en su guerra de los “cinco días”  —2008— en Georgia. Abjasia y Osetia se desprendieron e independizaron, reteniendo “fuerzas pacificadoras” rusas.

En 2014 cayó en Ucrania el presidente pro ruso Yanukovich, quien había suspendido la negociación con la UE sobre un acuerdo de libre comercio. Meses después rusos parlantes de Crimea/Sebastopol se levantaron contra Kiev. Un amañado referéndum terminó por desprender esta región de Ucrania, que se incorporó al territorio ruso. Inmediatamente dos enclaves pro rusos —Donetsk y Lugansk— derrotaron a las fuerzas ucranianas y dieron lugar a los Acuerdos de Minsk I y II. Fue cuando —según el presidente Zelenski— la UE le prometió su incorporación a dicha alianza y se creó el leitmotiv de una operación política ejecutada con fuerza. En todos estos conflictos Moscú ejercitó operaciones de Guerra Híbrida.

3) Las guerras asimétricas – híbridas – limitadas de Putin. (13).

En el ensayo de marras (13) citábamos al Cnl Á. J. A. García —del IEEE— que decía:

“Al mundo occidental se le acaba el tiempo. A pesar de que en la actualidad la tecnología más puntera, las mayores empresas, las mejores universidades, los ejércitos más potentes y las mayores fortunas siguen en el lado occidental, principalmente en Estados Unidos, la balanza se está invirtiendo rápidamente”. 

Entendemos que es en este encuadramiento internacional en el que actúa Putin, particularmente desde el año 2014. Dispone para sus propósitos estratégicos fundamentalmente de dos recursos: el gas y sus FF.AA., que incluyen un arsenal nuclear similar al de Estados Unidos.

Su recurso en gas abastece a la UE —entre el 41 y el 65 % de su consumo—. Moscú ha jugado con la llave de paso para ajustar su precio, pero actualmente sería la UE quien podría romper los contratos de compra y afectar seriamente a la economía rusa. China puede ser el consumidor que la reemplace, si bien esta alternativa llevará su tiempo. Un indicio peligroso del caso ha sido el bloqueo a la certificación del gasoducto en construcción “Nord Stream 2” por parte de Alemania, cuando Moscú reconoció a la República de Donbás.

Las FF.AA. de la Federación Rusa son consideradas las segundas más poderosas del mundo, detrás de las fuerzas estadounidenses y las más potentes de Europa.​ Las FF.AA. de Ucrania no alcanzan a un tercio de sus capacidades y carecen de poder nuclear. Sin embargo, Putin ha tenido que apelar tempranamente al alistamiento de las Fuerzas Nucleares, debido a la actitud ucraniana y a los apoyos internacionales que recibe Kiev, constantemente. Los rusos se encontraron en 2022 con un “pueblo en armas”, situación impuesta por su asimetría con Ucrania.

Cuando se produjeron los primeros hechos bélicos en el este de Ucrania y en Crimea —2014—, la comunidad occidental se sorprendió, no solo por lo que los rusos hicieron sino también por cómo lo hicieron, ya que sus acciones no encajaban en ninguno de los conceptos occidentales sobre los conflictos armados contemporáneos.

La popularización del término “guerra híbrida” se puede atribuir al teórico militar estadounidense Frank Hoffman quien, en su famoso “Conflicto en el siglo XXI”, hizo un intento de conceptualizar la evolución del entorno del campo de batalla, que trasciende la comúnmente división lineal aceptada entre tipos regulares e irregulares de guerra.

Hoffman argumentó que “el desenfoque de los modos de guerra, el desenfoque de quién lucha y con qué tecnologías se llevan a cabo, produce una amplia gama de variedad y complejidad llamada guerra híbrida”.

Según Mason Clark —en septiembre de 2020—“el ejército ruso define una guerra híbrida como un esfuerzo de nivel estratégico para dar forma a la gobernanza y a la orientación geoestratégica de un estado objetivo, en el que todas las acciones, incluido el uso de fuerzas militares convencionales en conflictos regionales, están subordinadas a una campaña de información”.

Y agregaba: “El marco de la guerra híbrida rusa incluye específicamente el uso de operaciones militares convencionales y carece de un límite entre las operaciones de representación ‘negables’ y la desinformación, por un lado y el conflicto convencional, por el otro” (14).

El Comandante de las FF.AA. rusas, Grl Valery Gerasimov —autor de la doctrina que lleva su nombre— en un artículo de 2013 expresaba: “En el siglo XXI hemos visto una tendencia a desdibujar las líneas entre los estados de guerra y los de paz. Las guerras ya no se declaran y, una vez comenzadas, proceden de acuerdo con un patrón desconocido”.

Decíamos hace unos meses (15): Las “guerras hibridas” son un natural derivado de las “guerras asimétricas”. Son un recurso del débil frente al fuerte. En 2006 las empleó el Hezbolà frente a Israel, en 2014 lo hizo el Dáesh, también Rusia en su intervención en Ucrania o China en la construcción de islas artificiales en el Mar de China Meridional, de modo que recientemente se popularizaron en el ámbito de la seguridad internacional.

En lo que se refiere a la guerra “limitada” —como lo fue la del Atlántico Sur en 1982— se trata de una condición que impone el agresor —en lo que hace a espacios y medios— y que exige a nivel Comando y Control de las partes equipos altamente adiestrados para conducir a las fuerzas, regulando su ritmo e intensidad según evolucionen las negociaciones abiertas, simultáneamente, con o sin intervención de terceros. Lo opuesto es la “guerra total”, en ella la negociación no existe. Putin negocia con Zelenski en Bielorrusia, luego de comprobar que el “comediante” es un soldado. Ahora veremos si los Comandos y Controles funcionan en Moscú y en Kiev. Pese a nuestra experiencias recientes, nuestra Seguridad Estratégica está a “años luz” de esas posibilidades.

Como “no hay mal, que por bien no venga”, es oportuno que dos europeos de otro tiempo les recuerden a los europeos de hoy y a sus apéndices americanos, dos buenos consejos: uno de Vegetius —S IV d.C.— -que ya hemos citado más arriba y otro de Séneca —S. I d.C.— “Peor que la guerra, es tenerle miedo a la guerra”.

 

“Las líneas divisorias entre las culturas serán los frentes de batalla del futuro»

 

A Ella y a Tartufo queremos recordarles que somos argentinos: hispanos /criollos/católicos, es decir, no somos del Oriente-Asiático —ni chinos, ni rusos—. Somos Occidentales Cristianos y estas categorías no son camisetas de futbol. Son identidades culturales. Y

LA CULTURA ES LO QUE IMPORTA

 

* Oficial de Estado Mayor del Ejército Argentino y del Ejército Uruguayo. Ha cursado las licenciaturas de Ciencias Políticas, de Administración, la licenciatura y el doctorado en Relaciones Internacionales. Se ha desempeñado como Observador Militar de la ONU en la Línea del Cese de Fuego del Canal de Suez. Comandó tropas de llanura, montaña, aerotransportadas y mecanizadas.

 

 

Citas y aclaraciones

(1) S. Huntington. “El choque de las civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial”. Foreing Affairs -1993- y Ed. Planeta -1996-.

(2) S. Huntington y L Harrison. “La cultura es lo que importa”. Ed. Planeta . 2001.

(3) H. J. Auel. “La cultura, la civilización y la guerra: continuidad y cambio”. Diciembre de 2001. www.ieeba.org

(4) El juego de la gallina: es una competición de automovilismo o motociclismo en la que dos participantes conducen un vehículo en dirección al del contrario; el primero que se desvía de la trayectoria de choque pierde y es humillado, por comportarse como un gallina.

(5) H. J. Auel. “La cultura, la civilización y la guerra. Para entender la real naturaleza de la ´grieta´.”Septiembre de 2021, www.ieeba.org

(6) H. J. Auel. “Absoluta prioridad en el año 2023: la recuperación del Estado Institucional”. Febrero 2022, www.ieeba.org

(7). Farolear: Presumir, fanfarronear o darse importancia haciendo o diciendo cosas exageradas y presuntuosas.

(8). Abogado ave negra: (o cuervos) son sinónimos que en la jerga aseguradora se refieren a abogados que viven de estafar a víctimas de accidentes de tránsito o laborales.

(9). La “Tercera Roma”: No habían transcurrido unas pocas décadas desde la Caída de Constantinopla a manos del Imperio Otomano —el 29 de mayo de 1453— cuando ya algunos nominaban a Moscú como la «Tercera Roma», o la «Nueva Roma«.​ Las raíces de este sentimiento comenzaron a gestarse durante el reinado de Iván III, quien había contraído matrimonio con Sofía Paleóloga. Sofía, sobrina de Constantino XI, el último soberano de Bizancio, e Iván podían reclamar ser herederos del derrumbado Imperio Bizantino (o Imperio Romano de Oriente) la “Segunda Roma”. Esa idea Imperial permanece.

(10). Gran Madre Rusia: Todos los pueblos rusos, incluyendo kazajos, tayikos, ucranios, bielorrusos, etc. sienten bajo la piel la pertenencia de esa etnia regional.

(11). Holodomor: palabra ucraniana que significa «matar de hambre». El programa diseñado por el Estado soviético en 1932 tuvo una doble finalidad: eliminar físicamente a los campesinos que se resistían a las colectivizaciones forzosas de sus tierras, sobre todo a los kulaks, pequeños propietarios de tierras y ganado y, reprimir cualquier síntoma de rebrote del nacionalismo ucraniano que se defina como proeuropeo y/o anti-Moscú.

(12). H. J. Auel. La geopolítica del “virus chino”. Mayo de 2020, www.ieeba.org

(13). H. J. Auel. “Las guerras híbridas en el ámbito de una nueva guerra mundial”. Abril de 2021, www.ieeba.org

(14) “El manual bélico de Vladimir Putin: qué es la “guerra híbrida”, y por qué se cree que podría ser la estrategia rusa en Ucrania”. Infobae Digital, 22/02/2022.

(15). H. J. Auel. La amenaza híbrida en la “quinta campaña”. Julio de 2020, www.ieeba.org

LA CRISIS DE UCRANIA ENTRE ESTADOS UNIDOS, RUSIA Y CHINA

Giancarlo Elia Valori*

La tensión entre Rusia y la OTAN sobre Ucrania preocupa a muchos países, incluidos los que están fuera de la región euroatlántica. Por ejemplo, lo que está sucediendo está siendo seguido de cerca en la República Popular China, que ya ha expresado inequívocamente su apoyo a Rusia. Al mismo tiempo, China ciertamente permanecerá al margen del aspecto político-militar de esta crisis, pero podría desempeñar un papel importante en sus posibles consecuencias económicas.

A finales de enero, durante su conversación con el secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, instó a las autoridades estadounidenses a tomar en serio las preocupaciones de seguridad rusas y tenerlas en cuenta. “La seguridad regional no se puede garantizar fortaleciendo e incluso expandiendo las alianzas militares”, dijo el ministro, calificando de racionales las preocupaciones de Rusia. China está siguiendo de cerca la cuestión ucraniana, ya que, al igual que Rusia, tiene una relación difícil con Occidente, especialmente con los Estados Unidos de América. El tema antichino, que fue establecido por el ex presidente Donald Trump, también ha sido retomado por el actual presidente Joe Biden. En los Estados Unidos, China y Rusia se definen oficialmente como “grandes desafíos” para la Casa Blanca, lo que significa que la presión sobre Rusia seguramente será seguida por la presión sobre China.

Además, China todavía tiene un problema sin resolver con Taiwán. Al igual que Ucrania, Taipei ha estado recibiendo cada vez más armas estadounidenses últimamente. La forma en que la OTAN maneje la situación con Ucrania le dirá mucho a China sobre qué esperar en caso de una escalada alrededor de Taiwán o en el Mar del Sur de China. Hay que decir que Ucrania es un país en el que China tiene sus propios intereses. Por ejemplo, la iniciativa global de la Nueva Ruta de la Seda de China (One Belt One Road) incluye el puerto comercial ucraniano de Chornomors’k. China sigue siendo consistentemente el mayor socio comercial de Ucrania y Ucrania es el mayor proveedor de trigo a China. Para 2025, ambos países planean aumentar el comercio bilateral de 15.700 millones a 20.000 millones de dólares estadounidenses por año. China también ha invertido en varios proyectos de infraestructura ucranianos, incluida una nueva línea de metro en Kiev.

A pesar de las afirmaciones en Rusia e incluso en Ucrania de que ninguna de las partes está interesada en escalar el conflicto, Occidente continúa informando una amenaza militar constante.

Las autoridades de Estados Unidos, el Reino Unido y la UE están trabajando proactivamente en nuevas sanciones contra Rusia. Se ha prometido que se impondrán si Rusia inicia hostilidades. Sin embargo, no hay garantía de que no se introduzcan por alguna otra razón, o por ninguna razón en absoluto.

Anteriormente, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Senado de los Estados Unidos, Robert “Bob” Menéndez (del Partido Demócrata de Nueva Jersey), dijo que algunas de las sanciones discutidas en el Senado contra Rusia, debido a la situación en Ucrania, podrían introducirse incluso si la invasión constantemente anunciada en Occidente no tuviera lugar.

Estados Unidos no está hablando de medidas específicas pero, a juzgar por las iniciativas de los legisladores en el Congreso, pueden afectar gravemente la economía no solo de Rusia, sino de todo el mundo. Las posibles restricciones afectan al sector bancario y financiero, así como a la conversión del dólar, lo que podría conducir a una caída en el mercado de valores de Rusia. Las restricciones pueden incluir una prohibición de la exportación de materias primas y armas, lo que afectará gravemente a la economía rusa. La controvertida prohibición de la exportación de productos estadounidenses de alta tecnología a Rusia también podría dejar a los ciudadanos del país sin ciertos modelos de teléfonos inteligentes, tabletas y televisores. Los expertos advierten que la amenaza tendrá varias consecuencias, que van desde el aumento de los precios de los alimentos y la ropa hasta las interrupciones en los pagos de pensiones debido al colapso del rublo y el mercado ruso.

Teniendo en cuenta los estrechos lazos entre Rusia y China, las sanciones también se convertirán en un problema para China. En los últimos años, Rusia y China han seguido desarrollando relaciones en virtud del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación del 19 de julio de 2001 y abarcan muchas esferas, incluida la cooperación militar. El presidente chino, Xi Jinping, habló con el presidente ruso Putin más que cualquier otro líder extranjero el año pasado. El propio presidente ruso ha llamado a las relaciones entre los dos países un modelo de cooperación en el siglo XXI. El último impulso para un acercamiento aún mayor de las posiciones ruso-chinas fueron los acontecimientos de 2014, cuando Occidente comenzó a imponer sus primeras sanciones contra Rusia debido al regreso de Crimea a Rusia (cedida, en ese momento, por capricho de Jruschov) y la escalada del conflicto al este de Ucrania.

En ese momento, las restricciones occidentales a Rusia no molestaron mucho a China, pero las relaciones económicas se han profundizado desde entonces. Los países cooperan en la tecnología aeroespacial, la industria del petróleo y el gas, la química y la industria de la aviación. Las empresas estatales chinas están invirtiendo en activos energéticos rusos. Al mismo tiempo, hay un desarrollo dinámico de la cooperación chino-rusa en el campo del comercio electrónico. En 2021, el volumen de comercio entre Rusia y China aumentó a un récord de 146.880 millones de dólares estadounidenses. Las exportaciones a Rusia aumentaron en 12 meses a 67.56 mil millones de dólares estadounidenses y el movimiento de bienes en la dirección opuesta a 79.32 mil millones de dólares estadounidenses.

Kenneth Curtis, ex vicepresidente de Goldman Sachs Asia, dijo: “Puede parecer que China tiene una actitud de esperar y ver, pero el acercamiento entre China y Rusia se ha acelerado y su comercio se ha duplicado en los últimos cinco años”. Todo esto significa que, a diferencia de 2014, las posibles nuevas sanciones contra Rusia también podrían causar muchos problemas a China.

Según un informe del Instituto de Investigación de Política Exterior (FPRI) en Filadelfia, “el cumplimiento por parte de China de las sanciones de Estados Unidos contra Irán y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) fue una decisión relativamente fácil porque tanto Irán como la RPDC tienen economías limitadas. Por lo tanto, el costo de cumplir con las sanciones no es tan grande. Rusia es una historia diferente. Es mucho más grande y está involucrado en la economía a nivel internacional”.

El impacto que las posibles sanciones tendrán en Rusia dependerá de China. Dado que Rusia importa y exporta más bienes de China que de cualquier otro país, cualquier restricción al sistema bancario y financiero ruso (en particular, la desconexión de la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales) afectará el comercio bilateral. Por lo tanto, China decidirá si cumple con las nuevas sanciones en su propio perjuicio, o busca formas alternativas de interactuar con los socios rusos.

El informe del FPRI sostiene que “si Occidente logra infligir un daño significativo a Rusia con sanciones, en caso de una crisis en la región asiática, puede usar la misma influencia contra China. Pero si China ayuda a Rusia a mitigar las consecuencias de estas sanciones, Estados Unidos perderá una importante herramienta de presión económica sobre China”.

Contrarrestar las sanciones podría ser una transición brusca del comercio ruso-chino a sistemas de pago alternativos. El embajador ruso en China, Andrej Ivanovič Denisov, dijo a TASS: “Cambiaremos a monedas nacionales; no cambiaremos por completo. Probablemente estas sanciones acelerarán un poco el proceso”. En su opinión, varios giros y vueltas en los casos de sanciones no obstaculizarán el desarrollo de las relaciones económicas y comerciales ruso-chinas de ninguna manera.

Tanto Rusia como China han gastado mucho dinero en el desarrollo de sus sistemas de pago, pero hasta ahora no ha habido posibilidad de probarlos en una crisis real. Si este mecanismo funciona, también puede utilizarse en el comercio con terceros países, eludiendo las sanciones de los Estados Unidos.

Esto también se aplica a las posibles restricciones a la exportación. Estados Unidos también ha anunciado una posible restricción al suministro de semiconductores a Rusia. Esto podría evitar que Rusia tenga acceso a los equipos más avanzados vendidos por los Estados Unidos, pero la mayoría de estos dispositivos se ensamblan en China o son fabricados por empresas chinas. Cualquier control de exportación de los Estados Unidos sobre estos modelos también dejaría a las empresas chinas preguntándose si cumplir con las restricciones de exportación de los Estados Unidos o encontrar una manera de eludirlas.

“El gobierno de China podría rechazar enérgicamente los controles de exportación. En ese caso, Estados Unidos elegirá entre hacer la vista gorda ante esta brecha o dar un paso adelante y comenzar a castigar a las empresas chinas por violaciones”, dijo el experto en FPRI Chris Miller, señalando que de lo contrario China se vería como un país que produce tecnología y la vende solo con permiso de Estados Unidos.

Miller también declaró que China podría ayudar a establecer empresas ficticias a través de las cuales continuaría suministrando teléfonos inteligentes a Rusia. Por lo tanto, China protegerá a los fabricantes y ensambladores de las sanciones estadounidenses. Aunque, incluso en este caso, Estados Unidos podrá responder a tales acciones.

Sea como fuere, ni China ni Rusia están interesadas en escalar la crisis en Ucrania, ya que ambos países tienen sus propios intereses en la región. Sin embargo, si Occidente realmente decide sobre las sanciones prometidas contra Rusia, será difícil para China mantener la neutralidad, al menos cuando se trata de observar la interacción económica con Rusia.

Como se puede ver, la crisis ucraniana tiene varias facetas e interacciones globales que van mucho más allá del escenario improvisado para los medios de comunicación, así como lugares comunes.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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LA SEGUNDA GUERRA FRÍA

Nicolás Lewkowicz*

El espectro de la Segunda Guerra Fría ya informa todos los aspectos de las relaciones entre los estados.

La contienda entre Estados Unidos y China revela la lucha entre, 1) el concepto de globalización basado en la voluntad de generar una creciente centralización económica y política, y 2) la idea de una interconectividad internacional diferenciada por las particularidades de cada ecúmene cultural.

El objetivo de los Estados Unidos y de sus aliados es forzar a China a unirse a un sistema de estados basado en las normas económicas, políticas y culturales que emanan de la potencia que aún domina los mares y que, por ende, regula el comercio internacional.

El objetivo de China es preservar su estabilidad política en un ambiente de gran aceleración tecnológica, apelando a valores tradicionales y a un férreo control social.

La Segunda Guerra Fría estará sustentada en una tripolaridad en la cual los Estados Unidos y sus aliados circunstanciales lucharán para contener el avance de China, sobre todo en lo que se denomina el “Indo-Pacifico”, el cual fue un área de disputa entre el Imperio Británico, Francia y Japón durante buena parte de los dos últimos siglos.

China pudo haber llegado al fin del período de alto crecimiento económico. Una de las consecuencias del desplazamiento de los Estados Unidos hacia el Indo-Pacífico, fortalecido por la Alianza del Cuadrilátero con India, Australia y Japón, y el AUKUS, es una suerte de encierro naval de China.

Cercada en el Indo-Pacifico, China no tendrá otra alternativa que salir al mundo por vía terrestre y fortificando el frente interno con un discurso de altos ribetes nacionalistas. Contará con el apoyo de Rusia, con la cual comparte una larga frontera, además de un oponente común.

Esto explica el modus vivendi logrado con Rusia y la importancia de la alianza informal de Pekín con los países eurasiáticos, en el marco del Tratado de Cooperación de Shanghai.

El encierro naval de China en el Indo-Pacifico supone que el epicentro el sistema político internacional se traslada definitivamente a Asia y que Taiwán se transforma en el punto neurálgico de la Segunda Guerra Fría, así como Berlín lo fue durante la Primera Guerra Fría.

La contienda dará lugar a grandes innovaciones tecnológicas. Durante la Segunda Guerra Fría, la cuál podría durar hasta fin de siglo, habrá una transición hacia la sexta generación de innovación tecnológica, la cual supone un aceleracionismo exponencial en áreas como la inteligencia artificial y la biotecnología.

La posibilidad de un conflicto cinético es cada mas reducida, debido al gran daño que esto acarrearía. El conflicto será híbrido, constante y de baja intensidad en la mayoría de los casos. Las consecuencias de la confrontación entre los Estados Unidos y China afectarán todas las áreas de la vida humana.

No habrá linealidad en la contienda que se está configurando. Habrá ciertas desprolijidades en la forma de ejercer poder geopolítico, lo cual paulatinamente minará el poderío de las unidades dominantes del sistema político internacional.

A diferencia de la Primera Guerra Fría, la transferencia de conocimiento tecnológico será mucho más fluida. Esto otorgará a ciertas regiones del mundo la posibilidad establecer espacios de autonomía.

La Primera Guerra Fría enseña que el conflicto entre potencias nunca es disruptivo, sino que sirve para acomodar áreas de influencia.

En efecto, la rotura de las cadenas de abastecimiento, las venideras plagas cibernéticas, la proliferación de enfermedades y la misma oposición a la centralización política y económica llevarán en algún momento al resquebrajamiento del mundo globalizado tal cual lo conocemos.

¿Cómo afectara la Segunda Guerra Fría a la Argentina?

La Primera Guerra Fría impactó negativamente a la Argentina. Hay una correlación entre el ascenso de los Estados Unidos como potencia hegemónica y el declive geopolítico y económico de la Argentina.

Por ello, en principio, no hay mucho lugar para el optimismo cuando se analizan las posibles consecuencias de la Segunda Guerra Fría para la Argentina.

En una situación de conflicto creciente en las potencias de tierra (China y Eurasia) y las potencias de mar (Estados Unidos y la Anglósfera), es de esperar que Washington busque consolidar su dominio sobre el “Hemisferio Occidental”. Esto implica tener un control mucho más efectivo sobre América Latina y la Cuenca del Caribe.

Por el momento no se avizora en la clase dirigente una voluntad de trascender la idea de una Argentina insertada en el mundo post-histórico engendrado en las dos décadas que sucedieron al fin de la Primera Guerra Fría.

De todas formas, en algún momento, no sería impensable que hubiera una reacción a la idea de la Argentina como sujeto pasivo de la historia.

La Segunda Guerra Fría nos dejará un mundo mucho más balcanizado, el cual ofrecerá la posibilidad de establecer espacios de autonomía, que solamente pueden ser materializados a través de un decisionismo geopolítico de fuerte impronta.

Los países que se aferren a la idea de un “mundo feliz” y post-histórico sufrirán los embates inevitables que implica ser unidad subalterna en un sistema político internacional que diferenciará de manera mucho más marcada entre los países que detentan poder y aquellos que no.

La Segunda Guerra Fría ha llegado para quedarse. Eso supone el ocaso de la “gran ilusión” de un mundo unido por reglas comunes y en creciente ascenso económico. Vuelve a tener importancia el factor civilizacional. En un contexto de creciente conflicto, los valores culturales serán vistos cómo lo que realmente son: herramientas para negociar los vaivenes inevitables de la historia.

 

* Realizó estudios de grado y posgrado en Birkbeck, University of London y The University of Nottingham (Reino Unido), donde obtuvo su doctorado en Historia en 2008. Autor de Auge y Ocaso de la Era Liberal—Una Pequeña Historia del Siglo XXI, publicado por Editorial Biblos en 2020. 

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