GUAYANA ESEQUIBA: SI NO ES EN LA CORTE, ENTONCES DÓNDE Y CÓMO

Abraham Gómez R.*

Cifras considerables —producto de análisis y registros creíbles— del Fondo Monetario Internacional revelan que Guyana obtuvo, en 2020, un crecimiento de su PIB, por el orden del 86%; incluso, se especula que sobrepasó en un 14 por ciento a la misma China, en su incremento de riquezas.

Nos enteramos que, en el primer trimestre de este año, han aumentado las operaciones de “exploración y las exportaciones petroleras de Guyana” (¿…?). Aprovechamiento de lo que no les pertenece.

La temeraria aseveración anterior la colocamos entre comillas adrede y con interrogantes dudosas; porque el Bloque Stabroek (donde se han activado los pozos Payara, Liza y Uaru) se encuentra en la proyección atlántica tanto de la Zona en Reclamación, como en la prolongación marítima correspondiente al Delta del Orinoco (que no entra y jamás ha estado involucrada en el presente litigio).

El Bloque Stabroek tiene (26.800) kilómetros cuadrados; con recursos recuperables descubiertos actualmente; cuya estimación alcanza a más de 8 mil millones de barriles de petróleo.

No hay el menor recato para dar a conocer, por parte de La ministra de Recursos Naturales de Guyana Vickram Bharrat, que el descubrimiento citado se suma a la consideración en cifras que ellos manejan de recursos de aproximadamente 9.000 millones de barriles de petróleo de reservas probables que se calculan para la zona. Área —precisamente— que la hemos puesto siempre en contención. Proyección atlántica aún por definirse, en lo que atañe a la Zona en reclamación.

Las autoridades guyanesas se ufanan que sus estimaciones proporcionan una perspectiva entre 700.000 y un millón de barriles diarios; pero —diremos nosotros— dentro del ámbito geográfico, que reivindicaremos, porque siempre ha sido nuestro. Además, añaden sin remilgos, que la excolonia británica puede llegar a ser el país con el mayor caudal financiero líquido disponible y de ingreso per-cápita. Tal vez, la nación en el mundo, con el mayor número de barriles de petróleo por habitante.

La Zona Esequiba (y su proyección marítima) donde están operando las citadas empresas nunca ha sido ni británica ni guyanesa; lo que ha habido es una descarada ocupación abusiva de las transnacionales, a partir de concesiones fraudulentas e ilegales que recibieron de los gobiernos guyaneses. Entregas impregnadas de añagaza económica; por cuanto, contrarían el espíritu, propósito y razón del Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Pronunciemos —para que lo escuchen allá— una y muchas veces: los convenios suscritos, de buena fe, entre Estados son para ser cumplidos; tal como en efecto lo admite de suyo el principio Pacta Sunt Servanda.

Sin embargo, nos preguntamos: ¿hacia dónde apuntan las miradas de las autoridades de nuestra Cancillería?

Nos parece que ya es tiempo que quienes manejan la política exterior de Venezuela consignen las debidas denuncias —suficientemente documentadas— ante las instancias internacionales correspondientes, por la vileza cómo viene operando ese enjambre de empresas transnacionales, con la anuencia de los gobiernos guyaneses.

Cuando tuvimos la ocasión de recorrer el país —en casi todas sus universidades— dictando la conferencia, “Guayana Esequiba: litigio histórico y reivindicación en justicia”, nos agradó el inmenso interés que la mencionada controversia ha despertado y concitado en bastantes sectores de la población venezolana. Como nunca, debo decirlo con honestidad, la gente desea explicaciones sobre lo acaecido el 03 de octubre de 1899, y suscrito en la írrita y nula sentencia arbitral, denominada Laudo Arbitral de París.

Con objetividad y detenimiento, hacemos en cada exposición discursiva un análisis crítico del vil despojo del cual fuimos víctima, hace más de un siglo, mediante la citada tratativa perversa de talante político-diplomática.

Motivado a la pandemia, ahora los intercambios los llevamos a cabo vía zoom, en las redes sociales, por radio o televisión. Importante y lo que interesa es no quedarnos callados, ni dejar “adormecer” este asunto de inmensa repercusión nacional.

Reconocemos que han aflorado en todas las regiones aportes significativos para alcanzar pronto un arreglo “práctico y satisfactorio”, en este pleito. Esa alternativa pudo haber sido una solución, algunos años atrás. A mi modo de ver, ya está superada; porque el asunto controversial escaló a nivel de la Corte Internacional de Justicia; y en ese Tribunal no hacen “arreglo” de tal tipo; sino que aplican el derecho; y solo, excepcionalmente, por mutuo acuerdo de las partes, podría dar una solución ex aequo et bono.

Por las redes, nos hemos encontrado con todas las opiniones habidas y por haber. Conjeturas inimaginables, posiciones contradictorias; críticas bien fundamentadas hacia las autoridades de la cancillería, por la opacidad informativa en la aparente defensa de los intereses del Estado venezolano. Señalan los silencios cómplices, las declaraciones destempladas o extemporáneas, las elogiosas frases a la contraparte, en escenarios internacionales.

Estudiosos del litigio, que piden la palabra en las video-conferencias, para preguntar: ¿por qué tantas permisividades, de parte de Venezuela para con las empresas transnacionales, que están esquilmando nuestros recursos (de todo tipo) incalculables?

Afloran varias propuestas un poco desentonadas o desencajadas; pero, respetadas también por la forma, el fondo y la intención como son expuestas. Todas son oídas y analizadas.

Tenemos una reclamación centenaria que ahora se dirime en la Corte Internacional de Justicia.

Juicio que se lleva adelante; el cual no se paralizará por ausencia de alguna de las partes. Y que incluso, de acuerdo con el artículo 53 del Estatuto de la CIJ puede llegar a haber resolución sentencial, así alguna representación concernida no se haga presente.

Este Alto tribunal de la Haya —como ya se sabe— el 18 de diciembre del año pasado, admitió su jurisdicción y competencia para proceder a conocer forma y fondo en este pleito, conforme al recurso interpuesto por Guyana, cuya pretensión procesal (contenida en su petitorio) nos resultará fácilmente desmontable; por cuanto, no poseen el menor asidero histórico-jurídico de lo que en el escrito solicitan a la Sala juzgadora de la Organización de las Naciones Unidas.

Nuestra delegación fue citada, el 26 de febrero del 2021, para la primera audiencia oral (denominada vistas procesales); con la finalidad de exponer nuestros alegatos de los hechos, sustentados en el pleno derecho que poseemos sobre esas tierras; así también argumentar, a nuestro favor, con los elementos de probanza que tenemos —y que son bastantes—. Nuestros escritos no admiten prueba en contrario

¿Qué pasó en esa fecha? No asistimos al citado evento. Para entonces, hubo una decisión del Ejecutivo Nacional de no comparecer. Se prefirió provocar una “reunión de cortesía internacional” que, aunque válida en estos casos de controversias entre Estados, no surte mayores efectos jurisdiccionales.

Hay quienes se inclinan —como estrategia de recuperación— un enfrentamiento bélico. Sin embargo, mayor sensatez percibimos en quienes piensan que el desarrollo conjunto sería una opción valedera.

Mucha gente en Venezuela, cree que debemos denunciar (desaplicar contenido) el Acuerdo de Ginebra para buscar soluciones, con mayor libertad, no obligantemente según el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.

Escuchamos exposiciones que mencionan la venta de la Zona en Reclamación, y proceder a repartir el producto entre Venezuela y Guyana. Otros que prefieren que de darse una sentencia en la Corte Internacional de Justicia sea favorable a las 9 etnias que allí habitan. Hay quienes aportan como solución la conformación, en esa área, de una nueva nación, con población de Venezuela y Guyana.

Mi posición sigue invariable, y la he justificado en los siguientes términos: si poseemos suficientes elementos probatorios para exponer y alegar que la Guayana Esequiba siempre ha sido nuestra jurídica, cartográfica, demográfica e históricamente, no debemos rehuir el “combate” al que estamos convocados para el 08 de marzo del 2023. Debemos solicitar que se transmita para el mundo entero, el momento cuando hagamos la consignación por escrito de nuestro memorial de contestación de la demanda; la cual estará munida de argumentos irrebatibles.

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Miembro de la Fundación Venezuela Esequiba. Miembro del Instituto de Estudios de la Frontera Venezolana (IDEFV).

 

Publicado originalmente en Disenso Fértil https://abraham-disensofrtil.blogspot.com/

LA IDEA CHINA DE LA SEGURIDAD DE LAS NACIONES PARA UN FUTURO COMPARTIDO

Giancarlo Elia Valori*

1955. Conferencia de Bandung.

Los conceptos generales de seguridad nacional y destino humano se complementan entre sí y juntos forman el camino que los países deben seguir para un futuro pacífico. Tienen una lógica interna cercana y persiguen conjuntamente el valor y el propósito de la “persona” colocada en el desarrollo que debe ser la prioridad de cada gobierno.

Por lo tanto, la situación general de los progresos nacionales y extranjeros de cada país debe coordinarse en beneficio del bienestar de la persona, situado más allá de cualquier Estado.

La seguridad nacional general debe centrarse en la planificación general de la seguridad externa e interior. La paz y el orden internacional, así como el desarrollo común de la humanidad son los intereses estratégicos que deben caracterizar a los miembros de la comunidad internacional.

En lo que respecta a la seguridad internacional, en cambio, la idea de una comunidad con un futuro compartido con la humanidad sólo puede sostenerse mediante la creación de un mundo universalmente seguro, en el que se manifieste el destino no sólo de un país, sino de todos los países.

En otras palabras, una comunidad con un futuro compartido para la humanidad es el objetivo más alto del concepto de seguridad universal. Esto significa poner a la gente en el centro.

En el contexto de la globalización, los flujos de población a gran escala constituyen nuevos desafíos a la seguridad nacional. Están obligados a enfrentarse al más alto nivel. En la futura comunidad compartida, la palabra “destino” no es sólo el destino común y a largo plazo de toda la humanidad, sino también el destino de cada persona. La seguridad personal es el interés fundamental de todos los ciudadanos. Por esta razón, el concepto de seguridad nacional sugiere claramente lograr la seguridad de las personas como objetivo, reflejando plenamente un estilo diferente al impuesto hasta ahora por las bombas necesarias para lograr la democracia y las masacres por fuego amigo y enemigo.

Un constructor de paz, un contribuyente al desarrollo global y defensor del orden internacional debe centrarse, ante todo, en salvaguardar los intereses comunes de todos los pueblos del mundo, y no poner a uno “primero” a expensas de todos los demás.

El desarrollo económico pertenece a la categoría de economía, de estructura. Para un país, en cambio, la seguridad nacional pertenece a la categoría de superestructuras. Por lo tanto, el nivel general de seguridad nacional y el nivel de construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad dependen fundamentalmente del progreso igualitario de la estructura y las superestructuras que deben ir de la mano.

Las formas nacionales individuales de gobernanza deben considerar las preocupaciones razonables de los demás países y promover el desarrollo común de todas las personas de acuerdo con sus capacidades y sin imposiciones externas.

En la visión global de la seguridad nacional, la certeza de una política válida, y de sus intérpretes serios, es otro factor fundamental. En particular —cualquier programa de entrevistas políticos y pseudo-intelectuales que lamentablemente abundan en Italia— el mundo actual todavía ve la coexistencia de dos sistemas sociales, el capitalismo y el socialismo (China, en primer lugar), con un fuerte capitalismo basado en las patrias y las “colonias” y un socialismo débil.

Es obvio que los países occidentales (es decir, EEUU+RU+“colonias”) inevitablemente utilizarán cualquier medio para contener el ascenso de la República Popular China denigrando y atacando el sistema político socialista con características chinas.

Si lo pensamos, una de las razones desastrosas y fatales para la desintegración de la Unión Soviética en ese momento fue la estúpida idea desarrollada inicialmente por Jrushchov después de la desestalinización, es decir, tratar de imitar —sin una estructura adecuada— el modelo estadounidense tanto en defensa como en un supuesto consumismo, así como diluyendo el marxismo. Una era tan impensable e injustificada de “evolución pacífica” a largo plazo de la ideología soviética y del sistema socialista como para ser “aceptada” por los países occidentales, que absurdamente fueron llamados como garantes del socialismo (Acuerdos de Helsinki de 1975). Más tarde esto llevó a Gorbachov a ser el primero en abandonar el socialismo e inventar la llamada perestroika (“reestructuración”), que condujo a la conocida implosión —para deleite del mediocre presidente estadounidense, Ronald Reagan— y al fin del socialismo científico europeo. Bajo el liderazgo de Boris Yeltsin y sus boyardos, Rusia apenas se convertía en una dependencia estadounidense. Sin embargo, como la suerte lo haría, el vodka ruso corrió su curso y Vladimir Vladimirovič restauró la dignidad al país. China no cometió ese error y Deng Xiaoping le impidió volver al país de trato desigual

El punto de vista tradicional indica que la “seguridad” significa la ausencia de amenazas internas, y la seguridad nacional significa la ausencia de amenazas de enemigos extranjeros. Hoy en día, el significado de la “seguridad” se ha expandido considerablemente. El estudioso de la política internacional, Yan Xuetong dice: “La definición de ‘seguridad’ no es miedo, no hay amenaza y no hay incertidumbre”. El significado de la seguridad nacional en la China moderna es más amplio ahora que en cualquier otro momento de la historia.

En comparación con el concepto tradicional de seguridad, la palabra “global” refleja plenamente la idea de que el concepto actual es más completo y sistemático. En consecuencia, la razón por la que todos los países del mundo reconocen la idea de comunidades con un futuro compartido es que esta idea es una receta eficaz para superar el fenómeno de la “fragmentación” global en el mundo actual.

Sin embargo, se trata de interpretar la palabra “global”. La diferencia más significativa entre la perspectiva internacional china y la liberal es que el socialismo en sí mismo tiene un contenido ideológico, histórico y tradicional de integración y se dedica a la búsqueda de la cooperación y la liberación de todos los pueblos de acuerdo con los cinco principios de la Conferencia de Bandung (1955), en la que China siempre ha basado su política exterior.

La perspectiva internacional liberal, en cambio, sólo persigue la globalización aparentemente, pero en realidad es impulsada por los países capitalistas occidentales para servir a sus propios intereses y a sus propias corporaciones multinacionales. Por el momento, los países desarrollados occidentales que se encuentran detrás de Estados Unidos aparecen como una fuerza antiglobalización, porque están descubriendo que la globalización se está desviando cada vez más de su propio gobierno y dominación.

Cuando queda claro que los viejos maestros de África, con la correa de la Casa Blanca, ya no pueden hacer lo que quieran en ese continente, los mencionados políticos y pseudo-intelectuales se instalan, diciendo que los chinos son malos y no respetan los derechos humanos. Porque los chinos quieren quitarles petróleo, diamantes, biocombustibles, agua, etc. (de los antiguos maestros de África), mientras que hasta ayer el Reino Unido, Francia y las multinacionales estadounidenses y belgas, etc., robaban todo lo que podían. Hoy China ha llegado con sus tratados de igualdad de dignidad, y las “colonias” occidentales se están poniendo histéricas.

En este contexto, China mantiene en alto el estandarte de un tipo de globalización que siempre ha respetado a través de los estrictos dictados de los cinco principios de Bandung:

  1. respeto mutuo a la soberanía y la integridad territorial;
  2. no agresión entre sí;
  3. no injerencia mutua en los asuntos internos del otro;
  4. igualdad y beneficio mutuo;
  5. coexistencia pacífica.

Si se lee con atención, son exactamente lo opuesto al infame colonialismo europeo (siglos XIX-XX). Esta es la razón por la que China recibe continuamente un gran apoyo, no sólo de un gran número de países en desarrollo, sino también de países europeos bien establecidos como Alemania, Suecia, etc. Mientras que en Italia las órdenes del torpe Presidente de Estados Unidos hacen posible que un dignatario chino sea recibido en Roma por uno de nuestros rangos inferiores.

En Italia no queremos entender que una comunidad internacional con un futuro compartido para la humanidad es ante todo una comunidad de intereses, especialmente cuando los países del mundo aún no han salido del atolladero de la crisis financiera y el crecimiento económico mundial es lento.

Los países del mundo deben resolver primero los problemas de desarrollo y pobreza, así como reducir las fricciones. Las cuestiones no tradicionales de seguridad mundial, como la seguridad alimentaria, los escasos recursos, las explosiones de población, la contaminación ambiental, la prevención y el control de enfermedades infecciosas, pandemias y delitos transnacionales sólo pueden abordarse con el acuerdo de todos.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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Difíciles momentos vive nuestra querida Patria

La vida no vale la pena si no es para quemarla al servicio de una empresa grande.

José Antonio

Difíciles y complicados son los momentos que le toca vivir a nuestra querida Patria; el espectro político muestra más de lo mismo, lo mismo que ha mostrado las últimas cuatro décadas, políticas que sumergen nuestra Nación cada vez más, derrotero que no lleva más que al naufragio. Destruido está el tejido social, se han perdido los valores, desaparece la moral que nos inculcaron nuestros mayores apoyado por políticas gubernamentales y cada vez se nota con mayor claridad que la única salida es Nacionalismo… o más de lo mismo”.

Seguimos a la espera de la conformación de un movimiento nacionalista que nos contenga a todos los que ansiamos ver a nuestra querida Argentina nuevamente de pie y entre las grandes naciones del mundo, como merecemos, por historia y por recursos. Seguimos a la espera del líder que rompa con la estructura de la antigua-actual política.

Los movimientos nacionales tienen un contenido mucho más profundo, que está por encima de la forma del Estado que eligen en un momento dado para expresar sus ideales políticos. Lo que hace distinguir un movimiento nacional de un partido político es la perspectiva ideológica por la cual se afirma en la vida pública. Un partido político desarrolla su actividad conforme a un programa; un movimiento posee algo más que un programa: posee una doctrina. Los programas de los partidos contienen sin duda ciertas ideas que, con algo de benevolencia, pudieran ser llamadas también doctrinas. Pero analizando el contenido ideológico de los partidos políticos comprobamos que está relacionado estrictamente con lo contingente, con lo inmediato, que no sobrepasa la actualidad político-administrativa del Estado. Falta en los programas de los partidos la parte de la concepción, de la creación política. Falta la «gran política», la visión histórica de la nación.

Los partidos se benefician de una situación doctrinaria ya establecida. Los grandes principios políticos —que son los mismos para todos los partidos— no interesan ya a sus dirigentes. Recuerdan aquellos principios solamente en las ocasiones solemnes. Por eso los partidos políticos, a pesar de la enemistad que muestran unos contra otros delante del público, no representan en el fondo más que unas variantes de la misma mentalidad política. Sus divergencias son secundarias, porque no tienen como base divergencias ideológicas. Sus doctrinas no difieren unas de otras o, mejor dicho, no poseen doctrina alguna.

Un movimiento de integración nacional aparece cuando una nación está invadida por inquietudes espirituales. La situación doctrinal existente no satisface ya a la nueva generación. Esta empieza a distanciarse de la manera de pensar del personal político del país. La atmósfera pública le parece irrespirable. Busca otra salida, una evasión, una nueva orientación, sin saber concretamente lo que quiere. Cualquier movimiento comienza con una agitación nebulosa de la nueva generación, con una revuelta creciente contra el conformismo del pensamiento de los que detentan el poder. Se llama «movimiento» porque es el resultado de un «movimiento», de una vibración del alma. Su centro de gravedad se halla en el alma, no es el resultado de unos descontentos políticos pasajeros. Las almas se alejan de la mentalidad dominante en la clase dirigente para buscar su propio camino. Entre la antigua y la nueva generación se produce un divorcio espiritual. Para esta generación el llamamiento de la Patria tiene otra significación, asciende hacia otra altitud histórica.

El estallido de un movimiento no es el resultado de un plan, de una deliberación, de un acuerdo entre varios individuos. En sus orígenes no existe nada premeditado. El impulso para la constitución de un movimiento sube de las profundidades del ser nacional. En los primeros brotes de un movimiento encontraremos siempre la reacción instintiva de un pueblo ante el peligro que le amenaza. La nueva generación es más sensible ante este peligro porque tiene la vida por delante. Por eso encontraremos siempre a la juventud al frente de todos los movimientos de resurgimiento nacional. Una nación cuya juventud es apática e indiferente delante de los grandes problemas nacionales, delante de los problemas que le plantea el tiempo en que vive, es una nación sin porvenir.

En esta fase, el movimiento no representa todavía un valor político. Es una ola de agitación turbia, una convulsión del organismo nacional. Para ganarse el derecho de ciudadanía en la Historia, tiene que sobrepasar esta fase infantil, definiendo sus objetivos. La suerte de un movimiento popular depende siempre de la aparición de una personalidad excepcional, capaz de clarificar las, aspiraciones confusas de sus contemporáneos. Un fundador de movimiento no crea ese estado de espíritu que está en la base de ese movimiento. Él capta solamente la efervescencia revolucionaria de su época y la dirige en un sentido constructivo. Cava un cauce al tumulto de las pasiones. Clarifica las inquietudes espirituales de una nación, tanto en el campo de las ideas políticas como en el de la acción política: elabora una doctrina y crea el cuadro político destinado a orientar las energías nacionales. José Antonio y Corneliu Codreanu han aparecido en circunstancias históricas análogas. Cada uno ha sido llamado por el destino a resolver una situación revolucionaria en su patria, y cada uno ha cumplido con intachable lealtad este papel histórico. Gracias a su poder creador han transformado el dinamismo confuso de una generación en un movimiento coherente y consciente de sus responsabilidades. Ellos han estilizado estos movimientos, han cincelado su personalidad y les han dotado de una cadencia histórica. Los han elevado al rango de entidades políticas.

Horia Sima 

(político rumano, 1906 – 1993)

Conocí su figura allá por los años 80’s y hasta la época actual no había podido acceder a un lugar de paridad con los políticos convencionales, pero hoy, “Kalki” tiene las posibilidades de concretar un movimiento nacional como nuestra Patria está necesitando. Hay quienes se llaman “patriotas” y “nacionalistas” y enarbolan una bandera liberal desde lo económico, pregunto y me pregunto:  ¿Cómo puede esto ser posible?.

Pero, ¿qué estaríamos necesitando en este bendito país?, ni más ni menos que orden, cumplimiento de las leyes, aniquilación del narcotráfico, parar en seco a la delincuencia, que el delincuente viva encerrado y con miedo y no nosotros. Un plan económico pensado para Argentina y los argentinos. Que los extranjeros delincuentes sean deportados inmediatamente y los coterráneos encerrados o ejecutados según la gravedad del delito. Una política exterior nacionalista, recupero del territorio entregado por políticos cipayos. Recupero del tren y una mejor planificación del transporte público, y un sinfín de detalles que tiendan a poner a nuestra Argentina de pie.

Somos muchos los que esperamos con ansias alguien que tome el toro por las astas.

¡Es hora de hacer tronar el escarmiento!

Cristo aborrece la cobardía en el cristiano porque arguye falta de fe. La virtud de la fortaleza, o sea valentía, es absolutamente necesaria para la vida cristiana y nace de la fe: hoy día quizás más que nunca, en que el cristiano tiene que caminar por una selva oscura.

Padre Leonardo Castellani

¡Argentina Despierta!

¡DyPoM!

Por der Landsmann para Saeeg

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Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales

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