LA ESTRATEGIA Y VON MOLTKE. LA FLEXIBILIDAD EN LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA.

Marcelo Javier de los Reyes*

Helmuth von Moltke

La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras,

sino en el futuro de las decisiones presentes.

Peter Drucker (1909-2005)

El concepto de estrategia, si bien es propio del lenguaje militar, puede ser aplicado a diferentes ámbitos y nos permite evaluar entre un determinado número de alternativas cuál es la solución más conveniente y aplicable para los intereses nacionales. De forma más clara podría expresarse que la estrategia nos sugiere cómo llevar adelante determinados objetivos.

El vocablo estrategia proviene del griego y se origina en strategós στρατηγός— que traducimos por “general”. El diccionario la define como el arte de dirigir operaciones militares.

Es un término que en la actualidad ha sido muy aceptado por diferentes disciplinas y ha ocupado incluso espacio en la vida cotidiana: se habla así de estrategias de mercado, de estrategias publicitarias, de estrategia de vida, etc. Por ende la estrategia es una disciplina a la que tanto los militares, los políticos, los economistas, los profesionales de las ciencias sociales y de la ciencia política recurren para llevar a cabo sus respectivos objetivos y toman de ella la terminología necesaria para adaptarla a las diferentes ciencias o disciplinas.

La Estrategia Nacional no es una tarea restringida a los militares. Por el contrario, deben —o deberían— participar de ella los legisladores, los políticos y los hombres mejor preparados de una sociedad para delinear una planificación estratégica.

Ya Sun Zi ponderaba la importancia de la planificación:

Quienes son capaces de planear la victoria desde el templo, antes de empezar los combates, lo deben a sus completos y esmerados preparativos. Si presagian la derrota es porque aún no tienen planes ni preparativos adecuados y las condiciones para la victoria son insuficientes. Quienes planeen, se preparen por completo y cuenten con las condiciones adecuadas, podrán triunfar. Quienes no dispongan de planes y preparativos, o los tengan deficientes y en condiciones insuficientes, sufrirán pérdidas. Aquí ya no es necesario hablar de aquellos que no hayan hecho planes, ni preparativos y no posean condición favorable alguna.

Cuando observo las cosas, basándome en estos cálculos, sé de quién será la derrota y quién el triunfador.[1]

Como bien expresa Edward Mead Earle en su famoso libro Creadores de la estrategia moderna,

La estrategia, por lo tanto, no es simplemente un concepto para tiempos de guerra, sino un elemento del arte de gobernar empleable en todo tiempo.[2]

La “gran estrategia” traza los objetivos nacionales en función de los recursos reales y potenciales de la Nación. Se sostiene sobre varios pilares: la diplomacia, el poder económico, la política y el poder militar, todos como instrumentos afinados para ejecutar una sinfonía: la estrategia.

Para ponerla en práctica la estrategia debe identificar actores, intereses —tanto propios como ajenos—, los obstáculos actuales o potenciales para el desarrollo de los objetivos. La estrategia constituye una habilidad o herramienta sumamente necesaria en materia de política exterior para que un Estado pueda imponer sus intereses en función de sus objetivos nacionales o saber cómo accionar ante estímulos externos.

Se le atribuye a Napoleón haber dicho: “Jamás he tenido un plan de operaciones”. Pero, ¿quién podría haberle creído? Una cuestión diferente es que el plan de operaciones pueda fallar en la práctica.

Como lo demuestra Edward Mead Earle, la estrategia se nutre también de la experiencia que la historia nos proporciona acerca de este arte. De ello se dio cuenta claramente Helmuth von Moltke (1800 – 1891) —apodado el viejo—, quien consideró que la historia podía favorecer de forma considerable a la estrategia, “siempre y cuando ésta fuera estudiada con el debido sentido de la perspectiva”[3]. En este sentido, fue un estudioso de la estrategia de Napoleón y de las ventajas que el francés había tenido en su empleo, pero también percibió que no lo habían protegido contra su derrota final. La batalla de Leipzig —16 al 19 de octubre de 1813—, precisamente, fue un serio revés para Napoleón.

Helmuth von Moltke, entonces, destacó que la historia no se identificaba con la estrategia:

La estrategia es un sistema de recursos ad hoc; es algo más que los conocimientos, es la aplicación de los conocimientos a la vida práctica, el desarrollo de una idea originaria adaptada a circunstancias continuamente cambiantes. Es el arte de la acción a ejecutarse bajo la presión de las condiciones más difíciles.[4]

La preparación de la estrategia insume mucho tiempo y esfuerzo pero como bien lo percibió von Moltke “nuestra voluntad no tardará en enfrentarse con la voluntad independiente del enemigo”[5]. De este modo, negó que la estrategia fuera una ciencia, lo que determinaba que los planes de operaciones eran relativos. De esta manera, von Moltke determinó que

Ningún plan de operaciones puede ser visto con alguna seguridad, más allá del primer encuentro con las fuerzas principales del enemigo.

En síntesis, concluyó que ningún plan sobrevive al primer contacto con el enemigo, lo que de ninguna manera implica que no debamos tener un plan o una estrategia. Lo que significa es que debemos estar preparados porque la realidad nos demostrará que la planificación puede —y seguramente será así— no resultar como la esperábamos. En este sentido, debemos tener en claro que el plan precisará ser monitoreado y ajustado en función de los contratiempos / inconvenientes / dificultades / problemas que puedan presentarse.

Entonces, el resultado táctico de ese primer enfrentamiento constituirá la base para nuevas decisiones estratégicas.

De este modo, puede afirmarse que “la estrategia de Moltke se caracterizó por su amplitud mental y por los cambios elásticos que llevaban de una disposición a otras”[6]. Helmuth von Moltke no instruía a sus subordinados con un plan minucioso sino que brindaba los lineamientos generales del plan y les daba libertad a sus comandantes, que eran quienes estaban en el terreno y quienes sabían cómo reaccionar en el escenario de batalla. Aquí también puede rescatarse otra enseñanza que es la de saber delegar responsabilidades en los líderes de nuestro equipo.

El pensamiento de von Moltke implica que no hay que apegarse estrictamente al plan, que por supuesto es importante, pero lo más relevante es alcanzar los objetivos, por lo que la planificación deberá ser ajustada en función de lograr los mismos. Por esa razón no debemos alarmarnos cuando la situación no responde exactamente a lo planificado y lo que debemos hacer, como todo buen navegante, es ajustar las velas y reconsiderar el rumbo para llegar a los objetivos.

Aferrarse a la planificación original puede llevarnos al fracaso de nuestros propósitos, tanto en el ámbito del Estado como en la actividad privada.

El escritor, autor de éxito de ventas, conferencista y consultor Veit Etzold, en su libro Strategie: Planen – erklären – umsetzen, afirma que el método Kaizen de Toyota tiene el espíritu de von Moltke y está en el slogan de la empresa, “Siempre Mejor”, porque esa es la mentalidad de la marca japonesa cuyo método se puede traducir por “mejora continua”, un método de gestión y optimización de procesos cuyo origen se remonta a los primeros años posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial[7]. En verdad Kaizen —término compuesto por las palabras japonesas “Kai” y “Zen”, que hacen referencia a la acción del cambio y la mejora continua premia económicamente a los trabajadores de cualquier sector y, en la mayor parte de los casos, todo nace del conocimiento y la experiencia de los empleados. Ese conocimiento puesto en común se convierte en un generador de ideas. Kaizen puede definirse como un concepto filosófico que promueve la introducción contínua de mejoras que ahorren tiempo, material, etc., en la línea de producción. Este concepto fue implementado por varias empresas japonesas y básicamente apunta a escuchar a sus trabajadores y a animarlos a introducir novedades. Esa “mejora contínua” implica que la empresa sea mejor que ayer, pero peor que mañana.

Veit Etzold, del mismo modo, recuerda que el ex CEO de General Electric, Jack Welch (1935 – 2020) —considerado el CEO que convirtió a esa empresa en la más valiosa del mercado—, recordó el pensamiento de von Moltke en referencia a la puesta en ejecución del plan y destacó que con él el Estado Mayor de Prusia estableció solo los objetivos más amplios y puso énfasis en aprovechar las oportunidades imprevistas a medida que surgían. De ese modo, la estrategia no se constituía en un plan de acción largo, sino que “fue la evolución de una idea central a través de circunstancias continuamente cambiantes”[8].

Para tener en claro hacia dónde se quiere ir, debemos comenzar —en el marco de un equipo, tanto sea éste un equipo empresarial o de gobierno— por tener en claro “saber preguntar” e intercambiar preguntas y respuestas para optimizar los objetivos hacia los que queremos apuntar. Pero esto también requiere “saber escuchar” y respetar lo expresado por el otro. Esto está muy bien expresado por el Licenciado en Economía y Doctor en Ciencias Económicas Alexis Codina[9]. Por tal motivo, la comunicación es esencial en el desarrollo y en la implementación de la estrategia, que no tendrá otro propósito fundamental que alcanzar los objetivos. Si no se establecen con suma claridad los objetivos, la estrategia de nada sirve. Lamentablemente, esto se advierte en el fracaso de muchas empresas y de muchos gobiernos.

Objetivos, comunicación, planificación estratégica, monitorización y corrección de la planificación —siguiendo a von Moltke— serán las claves del éxito en este mundo en el que impera la incertidumbre.

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

Referencias

[1] Sun Zi. El arte de la guerra. Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1996, p. 18.

[2] Edward Mead Earle. Creadores de la estrategia moderna (tomo I). Buenos Aires: Círculo Militar, 1968, p. 14.

[3] Ibídem, tomo II, p. 58.

[4] Ídem.

[5] Ibíd., p. 55.

[6] Ibíd., p. 67.

[7] Christian Benjumea. “Kaizen, el método que explica el «Siempre Mejor» de Toyota”. Conches.com (Madrid, España), 16/04/2018, <https://noticias.coches.com/noticias-motor/kaizen-toyota/289878>, [consulta: 29/07/2020].

[8] Veit Etzold. Strategie: Planen – erklären – umsetzen. Offenbach am Main: GABAL Verlag GmbH, 2018, p. 220.

[9] Alexis Codina. “Saber preguntar. ¿una herramienta gerencial?” DeGerencia.com, 17/12/2004, <https://degerencia.com/articulo/saber_preguntar_una_herramienta_gerencial/>, [consulta: 20/05/2007].

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URGE CONSENSUAR TEMAS ECONÓMICOS Y FINANCIEROS

Agustín Saavedra Weise*

Los líderes de la Unión Europea (UE) aprobaron el pasado mes de julio un acuerdo con miras a la recuperación de las economías afectadas por el Covid-19 y pandemia subsiguiente. La UE subvencionará a sus miembros más debilitados y se endeudará en miles de millones de euros para recuperar el crecimiento de la región. El pacto deberá ser confirmado por los respectivos parlamentos.

Y mientras algo tan positivo sucedió en la UE (el conjunto es la segunda economía mundial) en nuestro país —con una economía mucho más pequeña y menos compleja— las autoridades no se ponen de acuerdo casi en nada. Siguen los problemas y éstos se van acumulando por la falta de decisiones concretas o por el “impasse” entre poderes legislativo y ejecutivo. Un claro ejemplo es el tema de los diferimientos de créditos, que al no disponer hasta ahora de una definición concreta, ha sembrado incertidumbre entre las propias entidades financieras y sus deudores. Como es sabido, se pretende extender dicho diferimiento hasta diciembre por un proyecto de Ley ya aprobado en Diputados y que pende como una especie de espada de Damocles que no se sabe al final hacia qué lado apuntará. En la Asamblea Legislativa hasta ahí por ahora llegó la cosa, no se sabe qué pasará en el Senado y de su lado, el Ejecutivo no dijo ni “mu”. Todo lo demás es especulación y eso no es bueno. De la misma manera, hay otros temas tales como la aprobación parlamentaria de los préstamos internacionales y el nuevo bono de 500Bs, condicionado a que esa aprobación se concrete.

En el asunto tan sensible del diferimiento de créditos, hay que procurar un equilibrio. No puede dejarse a los bancos en la estacada cuando esas entidades deben cumplir con sus ahorristas, pagando intereses y protegiendo el dinero de los depositantes. Por otro lado, la pandemia provocó graves distorsiones entre diversos sectores productivos y comerciales que con un poco de ayuda podrán cubrir sus obligaciones crediticias sin entrar en colapso. Por tanto, se justifica el diferimiento, pero fijando plazos razonables, sin demagogias, en marcos flexibles y consensuados previamente entre el sistema financiero con las autoridades pertinentes. Este tipo de problemas no se soluciona con la simple aplicación dura de una disposición legal. Si se procede así, muchos podrían salir lastimados. Tiene que haber previamente diálogo y concertación para lograr una “dieta balanceada” que no comprometa la estabilidad macroeconómica del país.

Creemos con ánimo constructivo que el Ministerio de Economía y el Banco Central tienen a su alcance medidas paliativas y de estímulos que pueden coadyuvar con el sistema financiero en la actual coyuntura. Asimismo, cabe tratar de evitar futuros diferimientos; ello será posible con mayor generación de confianza y medidas inteligentes. Todo debe hacerse con visión global, sin que medien razonamientos sesgados o, peor, esperar el garrote para luego ver qué se hace. Mucho perjudica la pugna entre un Ejecutivo que quiere gobernar y un Legislativo que persiste en una oposición ciega.

El ejemplo europeo demuestra que con voluntad dialogadora e imaginación creativa los problemas se resuelven. Una vez se cuente con bases económicas sólidas que generen fuentes de empleo y se hayan superado álgidos problemas de coyuntura, se podrá pensar en actividades partidarias y electorales. Ahora prima el interés nacional.

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Debe, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/urge-consensuar-temas-economicos-y-financieros_194392

MELELLA RECLAMÓ A LA ONU POR LA MILITARIZACIÓN EN EL ATLÁNTICO SUR

El Gobernador elevó un reclamo formal dirigido al Secretario General de la Asamblea General de la ONU, donde sostuvo que la militarización por parte de Reino Unido “preocupa no sólo a la Argentina sino también a los países del área y fuera de ella, por tratarse de una acción violatoria de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur”.

El gobernador Gustavo Melella elevó una carta formal al Secretario General de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que destaca la función del mismo como garante de sus buenos oficios para la reanudación de las negociaciones bilaterales en pos de alcanzar una solución pacífica y definitiva a la Cuestión Malvinas. Melella planteó la preocupación de la provincia de Tierra del Fuego ante la creciente militarización británica en la zona de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, los cuales son parte del Territorio Nacional Argentino y parte integral de la Provincia.

Melella explicó que el motivo de la misiva enviada a la persona del Secretario General, Antonio Guterres, es la realización de una nueva serie de ejercicios militares en las Islas Malvinas por parte del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Dijo que dicha acción “preocupa no sólo a la Argentina sino también a los países del área y fuera de ella, por tratarse de una acción violatoria de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, instituida por la resolución 41/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 27 de octubre de 1986, que exhorta a todos los Estados de todas las demás regiones, en especial a los Estados militarmente importantes, a que respeten escrupulosamente la región del Atlántico Sur como zona de paz y cooperación, en particular mediante la reducción y eventual eliminación de su presencia militar en dicha región”, detalla Melella en el escrito.

El titular del Ejecutivo fueguino remarcó además que “la Argentina, reiteradamente, ha destacado que la creciente militarización británica es contraria a la búsqueda de una solución pacífica a la disputa de soberanía, constituyendo una afrenta para la región toda y creando una tensión innecesaria en el Atlántico Sur”, aclarando que “el único sentido de esta nota es el de velar por el derecho de nuestros ciudadanos a vivir en una región de paz, libre de armas de destrucción masiva y en un ambiente protegido”.

La carta hace alusión también a la postura fijada por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien en su discurso de asunción frente a la Asamblea Legislativa afirmó que “no hay más lugar para colonialismos en el siglo XXI”, planteando además que, “para la democracia argentina, no existe otro camino que el de la diplomacia y la paz para hacer valer nuestro reclamo”.

“Destacamos, celebramos y acompañamos el accionar de nuestro Gobierno nacional, el cual está abocado al diseño y la implementación de políticas de Estado para la consecución de ese objetivo permanente e irrenunciable del Pueblo Argentino, consolidando el apoyo de la comunidad internacional en la Cuestión de las Islas Malvinas y defendiendo de manera inclaudicable nuestros derechos soberanos en el Atlántico Sur”, afirmó con claridad Gustavo Melella.

Al cerrar la extensa carta enviada a la ONU, el Gobernador reclamó que “la conducta del Reino Unido en relación a la disputa de soberanía resulta incompatible con sus obligaciones, en virtud de las disposiciones de la Carta, relativas al arreglo pacífico de las controversias internacionales”. Consideró que “ello resulta particularmente grave en su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad, órgano encargado de velar por la paz y seguridad internacionales”.

En tal sentido, el mandatario provincial resaltó la importancia fundamental del mandato de la misión de buenos oficios encomendada a la figura del Secretario General, cuyo objetivo es lograr que la Argentina y el Reino Unido reanuden las negociaciones de soberanía respecto de la Cuestión Malvinas.

Finalmente, Melella dejó claramente sentada la postura del Gobierno fueguino, al sostener que “seguiremos manteniendo el rechazo a la presencia militar británica en el Atlántico Sur, bregando por el apoyo internacional en ese sentido, que ya se ha manifestado en numerosos esquemas regionales, bajo la premisa de que esa presencia es contraria a la política de la región, siempre apegada a la búsqueda de una solución pacífica para la disputa de soberanía”.

 

Nota original publicada el 29/07/2020 en El Diario del Fin del Mundo, Ushuaia, Tierra del Fuego, https://www.eldiariodelfindelmundo.com/noticias/2020/07/29/87714-melella-reclamo-a-la-onu-por-la-militarizacion-en-el-atlantico-sur

Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales

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