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ACTIVIDADES REGIONALES CHINO-RUSAS DESPUÉS DE AFGANISTÁN

Giancarlo Elia Valori*

Después de que los talibanes tomaran el control de Afganistán en agosto pasado, Rusia advirtió contra la amenaza de la organización extremista del Estado Islámico (ISIS) y el aumento del tráfico de drogas. Los talibanes han decidido cooperar con Rusia, China e Irán para mantener la seguridad regional. La agencia de noticias France-Presse informó que los talibanes habían participado en conversaciones de alto nivel en Moscú. Durante ese tiempo, diez países solicitaron asistencia humanitaria de emergencia para Afganistán y dijeron que los países que se habían retirado recientemente del Afganistán debían proporcionar fondos para ayudar a la reconstrucción. Los países son los siguientes: China, India, Irán, Kazajstán, Kirguistán, Rusia, Pakistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Antes de esa reunión, el presidente ruso, Vladimir Putin, había advertido que unos diez mil combatientes de ISIS se habían reunido en el norte de Afganistán para difundir la discordia religiosa y étnica. La Unión Soviética una vez fue fronteriza con Afganistán y Rusia todavía considera esta área una zona de influencia.

Putin informó a mediados de septiembre que el líder del ISIS planeaba enviar personas disfrazadas de refugiados a los países vecinos de Asia Central.

Los países participantes en las conversaciones de Moscú destacaron en una declaración conjunta que estaban preocupados por las acciones de las organizaciones terroristas y reafirmaron su voluntad de continuar promoviendo la seguridad en Afganistán para contribuir a la estabilidad regional.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, criticó la ausencia de funcionarios estadounidenses durante la reunión. Dijo anteriormente que los combatientes afiliados a ISIS y a Al-Qaeda estaban tratando de aprovechar el vacío de poder en algunas partes de Afganistán.

En la declaración conjunta, los países participantes instaron a los talibanes a aplicar políticas internas y externas apropiadas y cautelosas y a adoptar una política amistosa hacia los vecinos del Afganistán.

En términos de política interna, exigen que los talibanes respeten los derechos de los grupos étnicos, las mujeres y los niños. Antes de esa reunión, los representantes talibanes se habían reunido con funcionarios de la UE y de los Estados Unidos y también habían viajado a Turquía, con la esperanza de obtener el reconocimiento oficial y la asistencia de la comunidad internacional.

Los talibanes necesitan desesperadamente aliados en este momento porque la economía de Afganistán está en peligro debido a la pérdida de ayuda internacional, el aumento de los precios de los alimentos y el aumento del desempleo.

Con referencia específica a China y Rusia, con motivo del 20º aniversario del establecimiento de la Organización de Cooperación de Shanghai y la firma del Tratado Sino-Ruso de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa, las relaciones entre los dos países entraron en la tercera década de estabilidad y amistad.

Actualmente, sin embargo, la retirada de Estados Unidos de Afganistán ha llevado a al menos dos resultados negativos para China y Rusia: 1) Afganistán, ubicado en el “patio trasero” de China y Rusia, se ha desestabilizado; 2) el conflicto ha sido caótico y el futuro es incierto y después de treinta años desde el final de la Guerra Fría, Estados Unidos se ha liberado de esa carga para centrarse en los desafíos de las dos principales potencias euroasiáticas.

Antes de la retirada de Estados Unidos, aunque el juego geopolítico chino-ruso-estadounidense continuó intensificándose, Afganistán seguía siendo el lugar donde los intereses de los tres países se superponían y todas las partes estaban interesadas en lograr un “aterrizaje suave” sobre el tema.

Desde 2019, los tres países han estado trabajando juntos en forma de una “troika” ampliada para resolver pacíficamente el problema afgano. Para Rusia y China, la presencia militar estadounidense en Afganistán era un arma de doble filo: no solo representaba una amenaza geográfica, sino que también podía contener eficazmente a las fuerzas islámicas radicales en la región.

Tanto China como Rusia esperaban que, después de alcanzar un acuerdo de paz sostenible con las partes involucradas en Afganistán, el ejército estadounidense se retirara de Afganistán de manera ordenada para evitar que Afganistán se convirtiera nuevamente en un “santuario terrorista”. La rápida derrota de Estados Unidos en Afganistán, sin embargo, sin acuerdos y / o soluciones de compromiso, fue inesperada para China y Rusia, especialmente cuando, el 11 de mayo, el ejército estadounidense evacuó el aeropuerto de Kandahar sin informar al gobierno afgano, etc.

China y Rusia no tienen más remedio que enfrentarse a un Afganistán cuyo futuro político es dudoso. Las dos superpotencias, sin embargo, tienen actitudes completamente diferentes hacia la cuestión afgana: la primera es más proactiva en el contacto con todas las partes dentro y fuera de Afganistán.

El 11 de mayo, en la Segunda Reunión de los Cinco Ministros de Relaciones Exteriores en el formato de “Asia Central y China” celebrada en Xi’an, el Consejero de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, había advertido que “las tropas extranjeras deberían retirarse de Afganistán de manera ordenada y responsable para evitar acciones apresuradas contra Afganistán”. Unos días más tarde, el ministro de Relaciones Exteriores de China le dijo a su homólogo afgano que China estaba “dispuesta a acoger las conversaciones internas de Afganistán y ayudar a sus esfuerzos contra el terrorismo”. A mediados de julio, durante la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Cooperación de Shanghai en Dusambé, Wang Yi reiteró esa propuesta.

Fue en ese contexto que Wang Yi realizó una visita oficial a Tayikistán el 14 de julio y luego participó en la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Cooperación de Shanghai y se reunió con el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Lavrov, en Tashkent al día siguiente. Además, el 16 de julio, el presidente chino Xi Jinping tuvo una conversación telefónica con el entonces presidente afgano Ashraf Ghan. Xi Jinping instó a “un diálogo político dirigido y propiedad de los afganos para promover la reconciliación nacional y los procesos de paz”. También prometió proporcionar más asistencia a Afganistán en la lucha contra el Covid-19 y confió en que la parte afgana brinde más protección a los ciudadanos y organizaciones chinas en Afganistán.

Diez días después de que las fuerzas estadounidenses se retiraran repentinamente de la Base Aérea de Bagram (6 de julio), es decir, cuando Xi Jinping y Ghani estaban en conversaciones, Estados Unidos anunció que la nueva fecha límite para la retirada de Estados Unidos era el 31 de agosto, causando así el colapso del ejército afgano en todo el país a fines de julio. El 28 de julio, mientras se reunía con el líder político talibán Abdul Ghani Baradar en Tianjin, Wang Yi dijo: “La repentina retirada de las tropas estadounidenses y de la OTAN de Afganistán marca el fracaso de la política estadounidense en Afganistán. El pueblo afgano se enfrenta ahora a una importante oportunidad para estabilizar y desarrollar su país”.

Baradar espera que China participe cada vez más en el proceso de consolidación de la paz en Afganistán y desempeñe un papel más importante en la reconstrucción y el desarrollo económico del país. Wang Yi dijo que los talibanes deberían trazar una línea clara con organizaciones terroristas como ISIS. En respuesta, Baradar prometió que los talibanes afganos “absolutamente no permitirían que ninguna fuerza hiciera nada dañino para China en el territorio de Afganistán”.

Baradar no es el primero en visitar China. Antes del 11 de septiembre de 2001, los talibanes tenían contactos con China pero, después de los trágicos acontecimientos, China apoyó a la Alianza del Norte afgana y los contactos mencionados con los talibanes se interrumpieron durante varios años. Sin embargo, China nunca ha clasificado a los talibanes como una organización terrorista.

La diplomacia activa de China hacia Afganistán tiene dos razones principales: en primer lugar, las preocupaciones de seguridad, en particular las fronteras occidentales de China; en segundo lugar, los intereses económicos, porque todos los vecinos del Afganistán son países vinculados a la Iniciativa de la Ruta de la Seda.

En la operación real, la seguridad y la economía están estrechamente relacionadas y son esenciales. El 14 de julio, el autobús lanzadera del Proyecto Hidroeléctrico Dasu en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, al noroeste de Pakistán, fue atacado por terroristas. El ataque causó la muerte de trece personas, entre ellas nueve ciudadanos chinos. La central hidroeléctrica de Dasu es parte de la construcción del Corredor Económico China-Pakistán.

Además, como país vecino de Afganistán, China tiene una frontera de 92 kilómetros de largo en el borde oriental del valle de Wakhan de 300 kilómetros de largo, que está conectado a este país devastado por la guerra. Según los informes, China proporcionó alrededor de 70 millones de dólares en asistencia militar a Afganistán entre 2016 y 2018 y ayudó al ejército afgano a establecer una brigada de montaña dedicada a combatir el terrorismo en el corredor de Wakhan.

Además, durante las dos décadas en que Estados Unidos ocupó Afganistán, la inversión de China allí incluyó millones y millones de dólares en asistencia económica, incluidos varios proyectos como escuelas, hospitales, pisos y asistencia alimentaria, y capacitó a miles de estudiantes y técnicos afganos en China y Afganistán.

Desde 2017, China, Afganistán y Pakistán han estado discutiendo la posibilidad de extender el Corredor Económico China-Pakistán a Afganistán. Sin embargo, algunos proyectos económicos importantes, como el contrato de cuatro mil millones de dólares de 2008 para la mina de cobre Anyak y el contrato de 2011 para el desarrollo conjunto del campo de petróleo y gas de la cuenca de Amu Darya, se han suspendido debido a preocupaciones de seguridad.

A diferencia de China, Rusia ha considerado a los talibanes una organización terrorista desde febrero de 2003, pero esto no le ha impedido tener contactos con ellos. El 13 de agosto pasado, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Lavrov, subrayó: «Estamos en diálogo con todas las fuerzas políticas importantes en Afganistán, incluido el gobierno afgano y los talibanes, los representantes de uzbekos y tayikos y otros».

De hecho, los representantes de los talibanes visitaron Moscú ya en noviembre de 2018 para participar en la Conferencia de Paz organizada por Rusia. También celebraron dos reuniones en 2021 (el 18 de marzo y el 8 de julio) para participar en consultas tripartitas, el formato preferido de Rusia para el diálogo. Dos días antes de que los talibanes tomaran el control de Kabul, el Ministro de Relaciones Exteriores Lavrov previó un mecanismo de consulta tripartito ampliado para incluir a Irán e India, además de Pakistán. Fuera de Afganistán, Rusia ha invertido muchos recursos en Asia Central y tiene una influencia considerable en el campo de la seguridad (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva).

Como países importantes, muchos problemas globales están relacionados con la relación entre China y Rusia. Los países occidentales, al igual que las colonias lideradas por los Estados Unidos de América, han preferido tener martillos en las manos y clavos en los ojos. China y Rusia no han seguido el modelo occidental, sino que han seguido caminos separados. Esta es una esperanza para los países que han sido devastados por la interferencia de los Estados Unidos (ex Yugoslavia, Afganistán, Irak, Siria, Libia, países africanos, etc.), y también es una esperanza para el orden mundial de Westfalia interrumpido por los Estados Unidos después del ataque a las Torres Gemelas.

El desarrollo y el progreso de la civilización humana no pueden tener un solo camino, ni debe haber un solo modelo. Como dice un refrán chino: “Aquellos que son aptos para sí mismos pero olvidan a los demás son abandonados por el pueblo; los que se niegan a sí mismos y resucitan son admirados por todos”

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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RUSIA Y LOS PAÍSES DE ASIA CENTRAL LUEGO DE LA VICTORIA TALIBÁN

Giancarlo Elia Valori*

16 y 17 de julio. China, Rusia y los demás miembros de la la Organización de Cooperación de Shanghái (Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán) se reunieron en Dusambé, capital de Tayikistán, en la que se abordó la cuestión del avance de los talibanes en Afganistán. Foto: AsiaNews (Italia), http://www.asianews.it/noticias-es/Rusia,-China-y-los-pa%C3%ADses-de-Asia-Central-se-preparan-para-la-victoria-de-los-talibanes-53655.html

Si bien los Estados interesados prestan atención a la situación en Afganistán, también están ajustando constantemente sus políticas hacia este país. Una nueva ronda de “juegos” sobre la cuestión afgana acaba de comenzar.

La retirada de las tropas soviéticas de Afganistán en 1989 no sólo fue un punto de inflexión en la historia afgana y soviético-rusa, sino que también tuvo un profundo impacto en la geopolítica y la situación internacional. Los abruptos acontecimientos políticos y la situación en Afganistán están catalizando los cambios geopolíticos regionales.

Desde el punto de vista de la orientación política, el factor más importante a los ojos de los Estados Unidos, radica actualmente en las direcciones estratégicas nacionales e internacionales, más que en cuestiones como la lucha contra el terrorismo regional. Después de la eliminación de Bin Laden, la lucha contra el terrorismo ya no se consideraba la cuestión más importante y prioritaria. Tanto el ex presidente Trump como el actual presidente Biden han enfatizado que la Casa Blanca ya no tiene ninguna obligación de ayudar a Afganistán a construir una nación democrática, digan lo que digan los especialistas europeos sobre la cuestión.

El presidente Biden cree que las principales tareas son restaurar la moral y la confianza pública de las agencias gubernamentales que se han visto afectadas por su cambio y mantener el estatus de Estados Unidos como la potencia hegemónica del mundo. En su discurso pronunciado el 16 de agosto, el presidente Biden dijo nuevamente: “Nuestros verdaderos competidores estratégicos, la República Popular de China y Rusia, tienen la mayor esperanza de que Estados Unidos continúe invirtiendo miles de millones de dólares en recursos y atención cada año indefinidamente para estabilizar la situación en Afganistán”.

Por lo tanto, la rápida derrota del gobierno de Ghani en el país no solo no cambió la comprensión de Biden de las políticas de Afganistán, sino que reforzó su creencia de que tenía razón al retirar las tropas: “Los acontecimientos de la semana pasada han demostrado aún más que Estados Unidos ha tomado la decisión correcta de poner fin a la intervención militar en Afganistán”.

Al tiempo que retira las tropas y reduce la inversión, la Administración Biden ha expresado la esperanza de que la República Popular China y Rusia asuman más responsabilidad para mantener la estabilidad afgana, salvando de alguna manera la cara de Estados Unidos al “dejar” un país pacificado. Al hacerlo, los Estados Unidos aprecian la ilusión de que conservarán un mínimo de presencia política al no ceder todo el poder regional a China, Rusia, etc. Por lo tanto, Estados Unidos está ansioso por alcanzar un acuerdo de paz dentro de Afganistán e incluso ha inducido la apariencia del antiguo gobierno afgano a comprometerse con los talibanes en muchas ocasiones. Sin embargo, las políticas de la Administración Biden no han promovido realmente las conversaciones de paz en Afganistán y los talibanes no solo han logrado sus objetivos a través de la fuerza militar, sino también al converger con terceros actores.

Si bien el regreso de los talibanes y la rápida derrota del gobierno títere han demostrado un completo fracaso de la política estadounidense, Estados Unidos seguirá siendo un jugador clave en los asuntos exteriores afganos en el futuro.

Dado que la acción militar de 20 años de Estados Unidos nunca ha mostrado ningún resultado evidente, Rusia ha cambiado gradualmente su actitud hacia los talibanes afganos y su política, pasando de un apoyo simbólico a las operaciones militares de la OTAN a un llamado a usar medios políticos para resolver el problema afgano de un siglo de antigüedad. Rusia está dispuesta a actuar como intermediario para promover activamente las negociaciones políticas entre los Estados Unidos y los talibanes: por lo tanto, las cautelosas aperturas del presidente Biden a su antiguo enemigo número uno no son sorprendentes.

Desde el comienzo de las negociaciones internas en Afganistán, Rusia ha estado en contacto con varias partes interesadas para garantizar que desempeñará su papel en el futuro. Aunque Rusia siempre se ha opuesto a las organizaciones extremistas (incluidos los talibanes), a medida que las realidades fueron cambiando, ha comenzado a proporcionar un apoyo parcial a los talibanes en los últimos años. Y en julio, cuando la inteligencia de Rusia percibió el colapso y la retirada de Estados Unidos, los dos antiguos enemigos fortalecieron aún más sus lazos políticos. Por lo tanto, a partir de los errores intervencionistas de Brezhnev, hemos pasado a la astucia y la perspicacia del presidente Putin, un ex coronel de la KGB.

Rusia podría desempeñar un papel decisivo en Afganistán. Por un lado, la retirada de Estados Unidos ofrece a Rusia oportunidades y margen de maniobra para profundizar su influencia regional; por otro lado, por razones de seguridad nacional, Rusia no quiere que a la retirada de Estados Unidos prosiga una recaída del terrorismo y del extremismo en un territorio limítrofe con las repúblicas musulmanas que, a su vez, comparten una frontera común con Rusia, sin olvidar la ceniza que cubre el incendio checheno.

El regreso de los talibanes al poder en Afganistán parece una conclusión inevitable basada en el análisis de la situación actual y pasada, teniendo en cuenta su fuerza y determinación militar. Este retorno, sin embargo, ha planteado las preocupaciones del establecimiento de los países de Asia Central (de herencia soviética), por lo que Rusia ha aprovechado la oportunidad para fortalecer su presencia militar e influencia política en Asia Central. No olvidemos que el 5 de agosto, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán realizaron ejercicios militares conjuntos en la zona fronteriza con Afganistán para garantizar el control de la frontera tayika.

La seguridad y la estabilidad de un país clave como Afganistán siempre han sido una parte importante de la seguridad regional en Asia meridional. India, una potencia nuclear y un actor importante en las relaciones internacionales, con su amistad de larga data con Rusia como un socio anti-Pakistán pro-China, siempre se ha posicionado como una potencia líder en el sur de Asia y ve su intervención de mantenimiento de la paz en Afganistán como un canal para fortalecer su influencia internacional tradicional.

Teniendo en cuenta la seguridad nacional y los vínculos inextricables entre los talibanes afganos y Pakistán, la India no quería que Afganistán cayera en manos de los talibanes en absoluto, que es la razón por la cual la India ha apoyado durante mucho tiempo al gobierno afgano, rectius el municipio de Kabul. Desde el comienzo de la retirada militar de Estados Unidos, India ha estado prestando mucha atención a los acontecimientos afganos y ha relajado gradualmente su actitud hostil hacia los talibanes. Cuando, bajo el ataque de los nuevos gobernantes, las endebles fuerzas gubernamentales se retiraron constantemente, la India permaneció en silencio ante la petición de ayuda del municipio de Kabul, pero al menos hizo todo lo posible para acoger y acomodar a los afganos que buscaban refugio.

Por el momento, la situación general en Afganistán está determinada, y el gobierno indio se enfrenta a una doble presión de Afganistán y de Pakistán. Por un lado, a la India le preocupa que una vez que los talibanes controlen Afganistán, los terroristas se extiendan a Cachemira (el área disputada con Pakistán desde 1946); por otro lado, la relación especial entre los talibanes afganos y Pakistán hace que la India esté profundamente preocupada, por no decir amenazada.

Debido a su estrecha relación con los talibanes afganos, Pakistán desempeñará un papel más importante en las relaciones de este país, pero también enfrentará mayores desafíos y presiones. En vista de completar con éxito la retirada de las fuerzas militares, la Administración Biden, para fortalecer las apariencias, ha comenzado a aflojar las relaciones con Pakistán, pero lo ha confirmado como un socio estadounidense a largo plazo. Los rumores recopilados por varias agencias de inteligencia de que Estados Unidos está tratando de establecer bases militares en Pakistán también indican que la posición de Pakistán en la geoestrategia estadounidense ha sido restaurada, en detrimento de la India.

Siempre ha habido muchos conflictos entre Pakistán y la India sobre cuestiones territoriales, cuestiones étnicas y religiosas y, no menos importante, el problema de los talibanes en Afganistán. La retirada de Estados Unidos podría dar a Pakistán oportunidades para una expansión estratégica y aumentar sus cartas sobre la mesa frente a la India. No en vano, en respuesta a los diversos cambios políticos que podrían tener lugar en Afganistán, Pakistán ha estado participando activamente en el proceso de paz en Afganistán desde que Estados Unidos se retiró. Lo que preocupa a Pakistán es que los líderes talibanes han mostrado una tendencia a deshacerse de la influencia de Pakistán y han buscado una mayor autonomía política. La situación actual en Afganistán parece clara, pero los movimientos y acciones de los líderes afganos, después de tomar con éxito el poder, también están llenos de incertidumbre con Pakistán. Además, el ascenso exitoso del nuevo liderazgo tiene efectos desafiantes y demostrativos en los talibanes que residen en Pakistán (el santuario de los talibanes), así como en el Ejército de Liberación de Baluchistán y otras organizaciones terroristas y separatistas en Pakistán, un problema que enfrenta Pakistán de manera realista. Por razones de seguridad nacional, Pakistán ha bloqueado el punto de cruce más grande en Khyber Pakhtunkhwa (antigua Provincia de la Frontera Noroeste), que limita con Afganistán, y ha entablado negociaciones oficiales con los talibanes.

Turquía, a su vez, siempre ha participado activamente en la cuestión afgana y espera ampliar su influencia en el mundo islámico e incluso gestionar la cuestión afgana. Con un pequeño número de tropas estacionadas en Afganistán, Turquía llegó a un acuerdo con el ejército estadounidense para ayudar voluntariamente en la defensa del aeropuerto de Kabul estratégicamente ubicado, con la esperanza de obtener capital para transacciones con los Estados Unidos, Rusia, Pakistán y partes locales para fortalecer su posición en ese país.

Después de que los talibanes entraron en Kabul, el presidente turco Erdogan mostró su voluntad de mantener las conversaciones de paz, con la esperanza de mantener la presencia militar de Turquía en Afganistán, particularmente en el control del aeropuerto de Kabul. Aunque los talibanes no están contentos de que Turquía haya llegado a un acuerdo con los Estados Unidos para administrar el aeropuerto de Kabul, Turquía seguirá siendo una pieza importante en el tablero de ajedrez afgano en el futuro debido a la base tradicional de sus relaciones con ese antiguo país.

En términos económicos, Afganistán es un canal importante para que los países de Asia central abran el mercado del Asia meridional y lleven a cabo el transporte y el comercio de materiales energéticos. El regreso de los talibanes al poder afecta directamente al comercio con el sur de Asia.

En términos de seguridad, la posible agitación en Afganistán después de la retirada de Estados Unidos amplificará en cierta medida los efectos indirectos del terrorismo en territorio afgano. Causará la propagación de drogas y la afluencia de un gran número de refugiados a Asia Central. Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán limitan con Afganistán. La situación actual ejerce una enorme presión de seguridad sobre los tres países. Bajo tal presión, los tres países pueden revisar los acuerdos bilaterales y multilaterales de defensa y seguridad y los países de Asia Central pueden fortalecer la cooperación dentro de ellos.

Después de la retirada de Estados Unidos, hay señales de que la Casa Blanca y el Kremlin están interesados en reconstruir o expandir las bases militares en Asia Central. Rusia incluso ha organizado un viaje de cinco días de expertos militares a Tayikistán y Uzbekistán, en el campo de tiro de Harb Maidun, cerca de la frontera con Tayikistán.

Mientras que los Estados Unidos y otros países occidentales se están retirando apresuradamente con la cola entre las patas —el embajador italiano fue el primero en hacerlo por orden del Ministro de Relaciones Exteriores de Italia—, los países de Asia Central están extendiendo gradualmente su dependencia de Rusia por razones de seguridad, en caso de que los talibanes no envíen señales de distensión a los Estados de Asia Central en el futuro.

Como escribí hace unos días, los talibanes son ahora mucho más fuertes, respetados y reconocidos internacionalmente de lo que eran en 1996, gracias a los fracasos de los Estados Unidos y sus socios europeos.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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RUSIA. HISTORIA E HIPÓTESIS DE CONFLICTOS.

Marcos Kowalski*

Imagen de WikiImages en Pixabay

Para estudiar un país y su proyección geopolítica, en este caso Rusia, debemos comenzar por conocer sus orígenes históricos, las variadas etnias de su pueblo, su clima, su geografía, como elementos de influencia telúrica en sus habitantes, elementos que determinaran su sentido de nación, las amenazas que perciben los rusos hoy y las respuestas que proyectan para contrarrestar las mismas.

El colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, provocó la pérdida de siglos de expansionismo territorial conseguido casi siempre mediante guerras. Por eso el actual presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin se refirió a ese colapso como la mayor de las catástrofes para Rusia; es y fue muy difícil para los rusos asimilar el desmembramiento en diferentes naciones que significó dicho evento.

Para conocer la historia de esta Nación, debemos remontarnos a hacia el siglo VI a. C., con el asentamiento de pueblos eslavos en Europa oriental. Siglos después, tras la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), estos asentamientos comenzaron a tener relaciones comerciales con Bizancio por un lado y con los pueblos nórdicos, llamados Varegos, de la península de Escandinavia.

En un punto medio entre la civilización bizantina y la escandinava, entre los siglos V y VI se fundó la ciudad de Kiev que sentaría las bases para la construcción del primer Estado eslavo oriental, conocido como la Rus de Kiev. El príncipe varego Oleg de Nóvgorod, unificó a los eslavos en el año 882. Pero recién con la llegada de los misioneros Cirilo y Metodio, fue que gran parte de la población adoptó la fe cristiana de la iglesia ortodoxa de Oriente que imperaba en Bizancio.

Con el bautismo de Vladimiro el Grande, (año 980) la religión cristiana ortodoxa de Oriente se hizo oficial, del nombre Cirilo proviene el actual alfabeto ruso, el alfabeto cirílico. Recordemos que desde entonces y salvo el interregno comunista, hasta hoy Rusia es el país más influyente de la Iglesia Cristiana Ortodoxa.

En 1240 es cuando se produjo la decadencia del rus de Kiev como consecuencia del descubrimiento de nuevas rutas para el comercio y por la invasión de vastos territorios por los pueblos mongoles llamados tártaros, quienes fundaron el Kanato de la Horda de Oro imponiendo el vasallaje en los estados eslavos, haciendo que, por el desplazamiento de estas poblaciones, aparecieran nuevos principados.

Como consecuencia, gran parte de la población eslava, se fue aglomerando en el principado de Moscú (Moscovia) pero no fue hasta la caída del imperio mongol, hacia 1368, que Moscovia adquirió el protagonismo en la región fundando los cimientos del futuro Estado ruso.

Durante el siglo XV, hasta mediados del siglo XVI el principado de Moscovia fue gobernado por diversos príncipes, como Ivan III, quien inició una guerra contra Nóvgorod, otro estado surgido de la disolución de la Rus de Kiev, anexando su territorio. También inició la guerra contra el Kanato de Kazán.

El gobernante que siguió a Iván III, fue Basilio III, que adicionó varios principados hasta entonces autónomos, además de emprender una guerra contra la alianza polaco-lituana y acciones contra el Kanato de Crimea.

El Zarato ruso se fundó en 1547 con Ivan IV el Terrible, quien se proclamó como primer zar (recordemos que zar, proviene de la palabra César) con la intención de convertir a Rusia en un imperio. Iván IV sentó las bases de la expansión rusa hacia Siberia: fue el primer gobernante ruso en cruzar los montes Urales convirtiendo a Rusia en un país euroasiático.

Sus sucesores seguirían conquistando Siberia paulatinamente hasta que en 1613 accedió al poder Miguel I de Rusia, el primer zar de la dinastía Romanov que gobernaría Rusia ininterrumpidamente hasta la primera guerra mundial y la revolución comunista.

De esta dinastía, la Romanov, hay que destacar a Pedro I (Pedro el Grande), quien dio a Rusia el estatus de potencia mundial, propiciando un desarrollo tecnológico y cultural en todas las áreas, con la modernización del ejército y la creación de la fuerza naval rusa y fundando el Imperio ruso en 1721.

Entre los sucesores de Pedro el Grande no podemos omitir destacar a Catalina II (Catalina la Grande), quien venció al Imperio otomano y a la comunidad polaco-lituana; expandió el territorio hasta el mar Negro por el sur y a Europa central por el oeste, llegando a conquistar Alaska, en América, en 1784.

Alejandro I fue quien enfrentó a los ejércitos napoleónicos; aliado de Francia mediante el tratado de Tilsit de 1807, al principio, cuando el pacto fue roto por Napoleón, enfrentó con el ejército ruso a la ”Grande Armé” que tuvo su más desastrosa campaña. La invasión de Rusia en 1812, donde a pesar de haber llegado a Moscú, ante una política de éxodo y destrucción de sus propiedades e incendio de sus campos por los rusos, Napoleón se vio obligado a retirarse en el pantanoso barro del otoño y el terrible invierno ruso. Luego de este triunfo los rusos anexaron Finlandia, Moldavia y parte del gran ducado de Varsovia.

Durante los siguientes gobiernos la expansión rusa continuó hacia Asia central, anexando los territorios de Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán; la expansión de Rusia fue frenada en la guerra de Crimea, donde los británicos apoyaron a los otomanos.

En el aspecto social debemos destacar la reforma emancipadora de 1861 con la abolición de la servidumbre, para muchos marcando el fin del feudalismo en Rusia; pero debemos consignar que el imperio ruso se mantuvo al margen de la denominada primera revolución industrial, quedando retrasado tecnológicamente con relación a las potencias de la época.

Con el advenimiento de Nicolás II, último de los Romanov y último de los zares de Rusia, quien llevó a Rusia a desastrosas campañas militares, como la guerra ruso japonesa de 1905 o el ingreso a la Primera Guerra Mundial, dejando una Rusia devastada y en una profunda crisis social y política.

Ese descontento social, más la promoción externa de algunos líderes marxistas exiliados, hizo surgir las dos revoluciones rusas de 1917, la primera en febrero, que derrocó al zar y formó un gobierno provisional presidido por los “Soviets”, dirigidos por grupos socialistas de extrema izquierda de ideología marxista.

La segunda revolución fue la de octubre, en la que el partido bolchevique, liderado por Lenin, derrocó al gobierno provisional ruso y tomó el poder, fundando la Republica Socialista Federativa Soviética de Rusia. Esto desencadenó la guerra civil rusa, entre el ejército rojo, bolchevique y el movimiento blanco del gobierno; la guerra terminó con una victoria de los bolcheviques.

También como resultado de la misma, se produjo la independencia de Polonia, Finlandia y los Estados Bálticos, además los bolcheviques modifican el nombre por el de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) o Unión Soviética, integrada en primera instancia por doce repúblicas. Tras la muerte de Lenin en 1924, tomó el poder Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, más conocido como Iósif Stalin.

Personaje controversial en la misma Rusia, Stalin, por un lado, llevó a Rusia al estatus de potencia mundial, pero también a costa de la vida de una infinidad de rusos, empleados como esclavos para realizar sus proyectos de obras de infraestructura, además de ser acusado del genocidio de miles de polacos, ucranianos, alemanes prisioneros de guerra, en campos de concentración como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

La Segunda Guerra Mundial causó a Rusia bajas por aproximadamente 25 millones de personas pero, junto con los denominados aliados, Rusia logró triunfar sobre la Alemania de Hitler.

Previamente a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, en la Conferencia de Yalta se acordó prácticamente la división del mundo en dos grandes zonas de influencia, Alemania sería desmilitarizada y dividida en cuatro zonas de ocupación por parte de la URSS, EEUU, Reino Unido y Francia y estaría sujeta a fuertes reparaciones financieras y perdería la Prusia Oriental y parte de Pomerania.

En la zona de influencia de la URSS quedarían el sector oriental de Alemania —que daría origen a la República Democrática Alemana—, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Yugoslavia. A poco de implementarse esto se dio inicio a la denominada Guerra Fría que se extendió desde 1945 a 1991, cuando se produjo el colapso de la URSS, que se inició con la caída del muro de Berlín en 1989 y siguió con la reunión cumbre de Malta que fue la antesala de la disolución de la URSS.

La Rusia de hoy, que se extiende de oeste a este, es sin dudas un país gigantesco con 17,13 millones de km² y más de 144 millones de habitantes; es un importantísimo protagonista en el escenario geopolítico mundial, posee unos 20.000 kms de fronteras con 16 países limítrofes, 12 de los cuales formaban parte del territorio de la URSS.

La Rusia propiamente dicha se extiende desde San Petersburgo hasta Kazán y Volgogrado, donde reside aproximadamente un 80% de la población rusa; es la zona que más preocupa a los responsables de tomar decisiones políticas para Rusia. Rcordemos sin embargo que el corazón de la Unión Soviética lo componían también otras seis repúblicas, Moldavia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Estonia y Letonia.

Es innegable que tener semejante extensión de territorio y 20.000 kms de áreas fronterizas representa un riesgo de seguridad muy importante, aun cuando la geografía rusa le otorga algunas ventajas para protegerse, como la corona de hielo del Ártico que puede disuadir los intentos de una invasión terrestre desde el norte; además, un acercamiento naval a Múrmansk o al puerto de Arcángel resulta muy difícil para cualquier fuerza naval en la actualidad.

De intentar un ataque naval a estos puertos, debería sortearse la brecha de Giuk (Groenlandia, Islandia y Reino Unido) y la brecha del OSO (entre Svalbard y el norte de Noruega) que Rusia puede defender fácilmente mediante el uso de sus submarinos; vale recordar que cuenta con un importante número de estos sistemas de combate y que actualmente está desarrollando drones submarinos como el Poseidón.

Actualmente, las pruebas de submarinos de ataque de nueva generación como el submarino Khabarovsk, (proyecto especial 09851), que es una evolución de los de la clase Borei con capacidad de portar hasta 6 Poseidón, capaces de efectuar ataques nucleares o convencionales según su la misión.

Con un importante componente militar en la península de Kamchatka y en las islas Kuriles, Rusia está en condiciones de reprimir acciones hostiles en los mares de Ojotsk y Japón. Como se puede apreciar, gran parte de las fronteras rusas ofrecen para los rusos una gran ventaja en cualquier enfrentamiento, como el caso de la cordillera de Stanovói y los montes Sayanes en el lejano Oriente.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN o NATO, por sus siglas en inglés) que tiene sus orígenes en la firma del Tratado de Washington de 1949 como respuesta a la Unión Soviética y para prevenir y contrarrestar cualquier acción militar de la misma contra los estados que lo componían, es decir fundamentalmente en el marco de la denominada Guerra Fría.

La contra parte soviética a la NATO era el Pacto de Varsovia, disuelto como resultado de la desintegración soviética, pero en Occidente en lugar de poner fin a la alianza atlántica se la utilizó para su expansión hacia los otrora países bajo la influencia de los soviéticos

Recordemos que Vsévolod Kóchetov dijo en cuanto a la expansión de la NATO que “Occidente en realidad nunca ha luchado contra el marxismo, el comunismo, el totalitarismo, el socialismo soviético, sino que luchó contra el imperio euroasiático de Rusia, sin importar su nombre en diferentes tiempos históricos”.

La presión de la NATO para expandirse a los países del este de Europa y su relación sobre todo con Ucrania en la actualidad, provoca en el espíritu ruso una profunda preocupación. No debemos olvidar los lazos históricos que unen a rusos y a ucranianos, pues Rusia nació en Kiev y después se trasladó a Moscú. Para los rusos Ucrania forma parte de su Patria, son sus hermanos desde siempre.

Tras el colapso soviético, en muchos de estos países se produjeron las llamadas revoluciones de colores, el nombre colectivo que han recibido una serie de movilizaciones políticas en el espacio exsoviético llevadas a cabo contra líderes comunistas acusados de prácticas dictatoriales o de amañar las elecciones o de otras formas de corrupción.

La península de Crimea, siempre fue rusa, hasta que el entonces líder de la URSS, Nikita Jrushchov la regaló a Ucrania en 1954. Por eso Rusia en 2014 volvió a ocuparla en el marco del conflicto ruso-ucraniano que ha tenido varias etapas, conflicto surgido en el año 2014, en el que podemos destacar la mencionada anexión de Crimea a Rusia y la guerra en el Donbáss, que comenzó en el mismo año y que aún continúa.

Crimea significa para Rusia asegurar su presencia en el mar Negro, así como Kaliningrado, la antigua Königsberg prusiana, una ciudad portuaria de Europa oriental perteneciente a la URSS desde 1945. Es una de las principales bases militares del Mar Báltico. Tras la disolución de la URSS y la independencia de Lituania en 1991, el territorio quedó bajo soberanía rusa y le aseguran su permanencia en el mar Báltico.

La zona más complicada para las hipótesis de conflicto de Rusia es la llamada llanura europea, que se extiende desde los Países Bajos hasta los montes Urales, una especie de embudo que se va ensanchando hacia el oeste alcanzando más de 2.000 kms cuando llega a la frontera rusa, convirtiendo dicho límite en una zona expuesta de grandes dimensiones.

El terreno llano de este espacio lo hace de difícil defensa, siendo los tanques de guerra la protección más adecuada para este tipo de terreno. Rusia actualmente cuenta con alrededor de 13.000 tanques de guerra, aun cuando ninguna cantidad de armamento puede defender con eficiencia tan extensa frontera, máxime cuando ese tipo de condición de suelos se extiende por 750 kms hasta la ciudad de Astrakán en el mar Caspio. 

Es esta la llamada brecha de Volgogrado, que es la zona fundamental para la defensa del Estado ruso; si fuerzas enemigas cerraran esta brecha, imposibilitarían el control de Rusia sobre el Cáucaso, el Mar Negro y el Mar Caspio. En ambas guerras mundiales del siglo XX, el ejército alemán intentó cerrar la brecha de Volgogrado y en ambas tentativas la supervivencia de Rusia se vio muy amenazada, incluso hasta mucho después de haber repelido la invasión.

En el pasado, hubo numerosos intentos de llegar a Rusia a través de los países bálticos. Tras el colapso de la URSS estos países cambiaron su enfoque político y se integraron a la posición de Occidente, para contrarrestar la influencia de Rusia.

Algunos, incluso se aliaron con la NATO. Una postura muy preocupante para los rusos, que elaboran hipótesis de conflicto donde incluyen a estos países, en conjunto con la alianza atlántica, mientras avanzan con la aplicación en los mismos de la doctrina elaborada por el Gral. Gerasimov en un intento de retomar su influencia.

Si bien la pérdida de su prevalencia en Europa del este le costó caro a Moscú, tanto política como financieramente al verse obligada a proveer la seguridad de una enorme frontera, contra los mismos ejércitos que entrenó para enfrentarse a Occidente durante el auge de la URSS.

Para minimizar su exposición y aumentar el efecto disuasorio de sus fuerzas, necesita establecer como línea a no sobrepasar por un eventual enemigo el Mar Báltico y los montes Cárpatos en el oeste de Ucrania. Por esa razón para Rusia es muy importante controlar los países bálticos para reducir de esa manera su flanco expuesto en la llanura europea un montón de kilómetros.

La cuestión es avanzar hacia el oeste tanto como puedan; la Europa del este es para Rusia como un gran tablero de ajedrez, donde se debe maximizar la posición de los peones colocándolos estratégicamente para tratar de ganar terreno y salir de la encerrona y frenar los empujes de la NATO, en el convencimiento que cuanto más empuja esta organización, la NATO, hacia el este, más flexible se vuelve su estrategia, pero también aumenta su margen de error.

Los rusos vienen realizando una importantísima inversión en tecnología militar, están impulsando su industria bélica a la que han llevado a una posición de liderazgo en cuanto a tecnología y capacidad, con una inteligente gestión minimizando sus costos mediante la exportación de armamento de última generación. Sin embargo, saben que la utilización del aparato militar es la última alternativa para contrarrestar la influencia de Occidente e invierten en otras técnicas, como cibernética y otras acciones tanto de promoción como comerciales e incluso fomenta intercambios culturales utilizando hasta competencias deportivas en todos los niveles.

Recuperar la influencia, por lo menos de las naciones que componían la URSS parece ser el objetivo hoy de Moscú, con acciones como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) que es una organización político-militar entre varios países de Europa y Asia Central promovido principalmente por Rusia. Son sus Integrantes Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, y por supuesto Rusia.

En el Cáucaso, plantea una situación diferente para el plan de defensa ruso la cordillera del gran Cáucaso, que se extiende desde Sochi por el mar Negro hasta Bakú; le otorga a Rusia una barrera natural para su defensa, sin embrago el norte del Cáucaso que forma parte de la Federación de Rusia, está plagado de movimientos extremistas, donde los rusos aplican los principios de la guerra híbrida para mantener el control.

Para Rusia es imprescindible hacer valer su influencia en las montañas del Cáucaso menor y en el rio Aras, en los límites de Georgia y Armenia y Azerbaiyán, naciones que componen el Cáucaso sur; el control sobre ellas proporcionaría a los rusos resguardo sobre el Cáucaso norte en una línea firme para separar a Rusia de Irán y de Turquía.

Más al este, en el flanco de Asia central, sin lugar a dudas es hoy, con los hechos acaecidos en Afganistán, la frontera más endeble, al este de las montañas de Altái, los picos se reducen a simples colinas, pastizales y praderas, con un persistente viento, las estepas kazajas y pónticas se extienden a través de las fronteras rusas, este terreno es históricamente indefendible. Por eso resulta imprescindible para los rusos volver a controlar el interior de Asia Central.

Rusia está separada de China por el macizo de Altái con cumbres de 4.000 metros, la cordillera de Tian Shan y las montañas de Pamir con elevaciones de más de 7.000 metros, lo que ofrece a ambos países un gran muro de protección para sus respectivas influencias, al igual que el desierto de Karakum, separa el Asia central de Irán.

La rivalidad actual y sus hipótesis de conflicto pueden ser el resultado de las riquezas de un territorio inmenso, riquezas que van desde las vetas de gas natural del mar Caspio, hasta la agrícola del valle de Fergana, otrora explotados por la URSS que, tras el colapso, es ambicionado por potencias extranjeras y una infinidad de organizaciones supranacionales.

De particular importancia es la entrada de China a través de la ruta Belt and Road que proporciona a los Estados de Asia Central un socio alternativo muy atractivo para el desarrollo económico de la región. China está avanzando mediante el uso de tecnología, diplomacia e inversiones. Esta situación pone en riesgo a Rusia de pasar a ser una potencia de segundo nivel en Asia Central.

Rusia sabe que la forma más rentable de mantener su hegemonía es mediante el uso de la doctrina Gerasimov, explotando las diferencias étnicas, la mediación de conflictos, la venta de armamento, los ciberataques allí donde les sea posible y sobre todo explotar los errores y debilidades de sus oponentes, tanto de EEUU como de la NATO.

El 3 de julio de 2021, El actual presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, aprobó la estrategia de la seguridad nacional de Rusia y el documento entró en vigor a partir de la fecha de su firma. Se trata de un documento básico de planificación estratégica que define los intereses nacionales y las prioridades estratégicas del país, así como los objetivos y medidas en el campo de la política interna y externa en aras de fortalecer la seguridad nacional y garantizar el desarrollo sostenible de Rusia a largo plazo.

En este nuevo instrumento se ve reflejada claramente que la estrategia de Defensa de los rusos se basa en la doctrina Gerasimov toda vez que prioriza en el mismo la colaboración cívico-militar, sobre todo en materia de información, ciberguerra, comunicaciones, incluyendo acciones en casi la totalidad de los organismos rusos, incluida la salud pública.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos. 

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