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EL ESPÍRITU DE PERPLEJIDAD

Padre Leonardo Castellani

La Revista «Jauja» fue dirigida por el Padre Leonardo Castellani, SJ, entre los años 1967 y 1969. Reproducimos aquí un artículo de su autoría publicado en el número 18 de junio de 1968.

 

La gente quiere hablar de política. Yo quiero hablar de religión. Quizás se pueda hacer los dos en uno.

Políticamente, la Argentina anda en desintegración. Estamos poseídos, por justo castigo de Dios, del espíritu maligno de la perplejidad.

Si no lo cree, míreme en los ojos y dígame: ¿Qué es la Argentina políticamente? ¿Es monárquica, aristocrática, democrática, demagógica, dictatorial, caudillista, oligárquica, timocrática, anárquica, liberal, reaccionaria, falangista, revolucionaria, “comunitaria”, o qué? Es todo eso junto o sucesivo o dos o tres cosas a la vez. En una palabra, es “perpleja”.

Por ejemplo, desde 1853 a 1912 el país fue más o menos una oligarquía liberal, o sea, una plutocracia fraudulenta; que fue rota por un caudillismo liberal moderado, don Hipólito; osciló después con un retorno inestable, Alvear y la vuelta del “peludismo” y fue roto el 30 con un intento de “falangismo” efímero, Uriburu.

Detrás de eso pechan dos “tradiciones”, o más exactamente, la Tradición y la Revolución; y andamos a los barquinazos.

La oligarquía liberal se mantuvo casi un siglo con colonialismo larvado y apariencias de florecimiento material más fraudes electorales de todas clases; como el famoso “Acuerdo de Gobernadores” de Roca; que si se quiere no era mala idea, si no fuera monopolizado por un solo sector y a contracorriente del pueblo.

Desde el 30 acá lo que hay son vuelcos y más vuelcos con la intervención de “pronunciamientos del ejército”. En suma, un enfermo que da vueltas en la cama y tiene miedo de levantarse. Indeterminación, ausencia de estabilidad política, desaparición de la legitimidad. En buena política estamos a cero. Y nos devoran los de afuera.

Pero no puede durar. Vamos a tener que ser algo. Si no nos hacemos nosotros nos harán desde afuera. La “provisoriedad” no puede ser permanente, como su nombre lo indica.

***

¿Quiénes nos van a meter en pretina? Hace ahora justo cincuenta años acaecieron dos acontecimientos mayores, los más importantes del siglo, que crecieron hasta dominar todo el horizonte.

Son el triunfo del Comunismo y el Capitalismo (dos hermanos de madre) se puede decir; o sea, la Revolución de Octubre en Rusia, la entrada de Estados Unidos en la Gran guerra, la que quedó ganada por los “aliados” desde ese mismo hecho ipsofacto, quedó ganada por los Estados Unidos y Rusia.

El Comunismo ganó un Imperio y no ha dado un paso atrás desde entonces.

Cuando yo estudiaba en Roma me decían mis maestros los Jesuitas: “El bolchevismo no puede durar porque es antinatural”. Yo decía: “Ya ha durado 19 años”. Ahora ya son 50. Verdad es que no permaneció en un ser: se hizo en nombre de Marx, mas ya Lenín modificó la “doctrina” y Stalin no digamos nada; y los actuales sátrapas la han convertido en un simple imperialismo ateo, sustituyendo fácilmente el imperialismo pseudoreligioso de los Czares y ensanchando sus pretensiones hegemónicas y conquistadoras hasta la conquista del mundo.

Los objetivos finales indicados por Marx han fallado todos. A saber: la instauración del comunismo, la dictadura proletaria del proletariado, la liberación del hombre de todas sus “alienaciones”, la abolición final del “Estado”, la creación del hombre “omnilateral” plenamente desarrollado y completo, del hombre “humano” apropiado de la entera riqueza de la esencia humana, que resolvería el conflicto entre hombre y hombre, entre hombre y natura, entre libertad y necesidad, entre individuo y género; y ende, plenamente feliz.

En los “Manuscritos económicos filosóficos de 1844” de Carlos Marx se dice:

… el Comunismo, en cuanto efectiva supresión de la Propiedad Privada y por ende en cuanto real apropiación de la esencia humana… es, en tanto materialismo cumplido, un humanismo; y en tanto cumplido humanismo, un naturalismo. Es la vera solución del conflicto entre libertad y necesidad, entre individuo y especie. Por tanto, es el enigma de la historia RESUELTO…

Está a la vista que nada de eso aconteció y se empeoró el “enigma de la historia”: surgió un capitalismo de Estado, un duro partido único, una camarilla oligárquica de políticos y una feroz dictadura. Se parece a los enormes despotismos asiáticos de antes de Cristo, a las “fieras” del profeta Daniel.

Tampoco el capitalismo permaneció en un ser: se transformó en el “neo-capitalismo”, de que tantas loas nos llegan desde la USA, incluso una firmada por Werner Sombart. Se le agregó algunas ventajas “paternalistas” hacia los obreros, incluyendo una fingida y fútil “participación en las empresas” por medio de “acciones”; de donde resulta que los obreros que triunfan, adquieren un status materialmente aventajado en el cual empero andan insatisfechos; y los que no triunfan, se van a la peor miseria.

También ensanchó su ámbito a escala internacional, incluyendo el chantaje, y la opresión a las naciones pequeñas; hecho a base de dinero (o crédito), soborno, estafas y maniobras financieras, unidos a propaganda ideológica – religiosa. Supuesto que se trata en puridad de dos herejías.

Entre estos los monstruos apocalypticos estamos. Se intentó meter la cuña de un “Tercer mundo”; que hoy no es más que una palabra. No habrá “Tercer mundo”, a no ser quizás si Europa consiguiera conglomerarse en una nación —lo cual no se ve posible— o por lo menos no cerca.

Creemos que los Estados Unidos consisten en un pueblo espléndido gobernado por una plutocracia, es decir, por el diablo; y que no anda ahora al margen del derrumbe, como algunos profetizan; lo cual tampoco convendría al mundo. Pero sea como fuere, ahora es el asiento del CAPITALISMO LIBERAL.

Tal como vamos ahora, estamos destinados a rendir vasallaje al capitalismo.

Y al que no le guste que se vaya. ¿Adonde?

***

La Argentina no puede eludir la tenaza si no es equilibrándose políticamente; o sea haciéndose fuerte y asentada: “funcionalmente soberana”, como dice Disandro.

¿Y cómo? Yo no soy el mago de Oz y no tengo una varita mágica, ni un talego de “recetas”, como tantos de mis compatriotas reformadores de café.

Se me ponen los pelos de punta al pensar que yo tengo que brindar una solución; porque de no, todo lo dicho arriba es un mero lugar común que no sirve para nada.

Para salir de nuestro estado informe y remendado hace falta una “creación”; a no ser intervenga el único Creador que existe y ahora anda escondido en el cielo; y para mejor el teólogo inglés John Róbinson, delicias de los profesores del Seminario, ha descubierto que el cielo NO EXISTE:

Pues ese cielo azul que todos vemos

no es cielo ni es azul. Lástima grande

que no sea verdad tanta belleza.

Para mejor hay dos médicos argentinos, premio Nobel o casi, casi, que sostienen (en secreto) la raza argentina ha degenerado biológicamente. Yo he degenerado biológicamente, porque ¿qué tiene que ver mi salud actual con la salud de mi abuela Doña Magdalena Diana de Castellani, q.D.h.?

Viendo TELE o VIDEO uno se siente muy tentado de creerlo.

Si es así, no hay solución. Así como el que se vuelve babiola es manejado por otros, así un pueblo enteramente o en gran parte babiola tiene que caer en el coloniaje o ser gobernado por una tiranía. Las dos cosas comúnmente.

Hay una superstición en mi tierra (y mi finado tío Félix la tenía fieramente) que cuando vuelvan al Plata las cenizas de Don Juan Manuel de Rosas, la Argentina se arregla. Es una superstición absurda, pues poco se puede hacer con unas cenicitas.

¿Qué me importa a mí si dentro de poco me voy a juntar con mi abuela? Pero me dan lástima mis sobrinos nietos.

Lo más sencillo para mí sería renunciar al patriotismo, como Epicteto, sin decir nada. Pero un amigo me hace notar que, si el patriotismo fuese una ideología, se podría renunciar cuando el país real no coincidiese con ella, como hicieron Echeverría y Lavalle. Pero el patriotismo no es una ideología, es más animal que eso.

La Patria no se elige ni abandona

Y como a madre todo se perdona.

Diré con una hipócrita sordina

La Patria es impecable y diamantina.

El Niño Dios le escrituró un establo

Y los veneros de petróleo el diablo.

Patria, tu profanado territorio

Espera tu Hernandarias ilusorio

Y entretanto te extingues y aburbujas

Meada por los perros y las brujas.

Y según mi amigo, el “nacionalismo” de los nacionalistas argentinos es simplemente patriotismo y por tanto esa palabra “nacionalismo” es indeseable y peligrosa; siendo así que el nacionalismo argentino es “el imperativo imprescindible de la cepa hispánica”. Creo tiene razón, aunque no entiendo muy bien eso de la “cepa”, que debe ser cosa animal o vegetal.

Verdad es que los filósofos europeos como Spengler y Seifert cuando usan “nacionalismo” entienden el nacionalismo chauvinista o individualista que ellos conocen; y aquí ni reina ni rige.

Sobre esa cepa hispánica, no olvidando las cepas de Mendoza y San Juan, habrá que fundar nuestra “instauración” o “restauración” o reforma política.

Hay que “rehacerse nación”, fundarse de nuevo. No es soplar y hacer-botellas. Es la misión que Dios da a los patriotas de hoy.

La Patria no se elige ni se abandona; porque Dios, por un lado, me ha hecho nacer sin consultarme en este lugar y no en otro peor; y, por otro lado, me ordena amar al prójimo. La única escapatoria, cuando uno muy mal se viere, sería hacerse hermitaño urbano con h o sin h, retirándose de la política y de los negocios, y encerrándose en un 5° piso con un montón de libros, una radio y un teléfono que no funciona.

Ya habrán notado todos que estamos haciendo los 8 ó 20 compases de bochinche que hacen al fin de las sinfonías los músicos ilustres.

Con el fin de esquivar el dar la solución hasta el número próximo y después seguir postergándola de uno en otro hasta llegar al 24, en que muere la revista y quizás también nosotros.

Tengo miedo caiga en ridículo la Constitución nacionalista y patriótica que hemos hecho con Octavio Maestu, Jaime María Mahieu, Bruno Jacovella y los dos españoles (ausentes) José María Arrese y Eduardo Adsuarda. A Mambrúa lo echamos porque quería poner como epígrafe (que se iba a volver epitafio): “Soñar no cuesta plata”.

También nos contaron que había dicho aludiendo a nosotros: “Cuanto más inteligentes unas gentes, más sonsos son sus sueños”.

Como ese tan pituco entretenimiento de hacer constituciones es tan resobado que, desde Platón acá hasta Marx, pasando por Rousseau, ha dado innumerables engendros, tememos nos tomen para el titeo.

Lo conducente sería escribir un enorme libro como “Las Instituciones Cristianas” de Calvino, “El Contrato Social” de Rousseau y “El Capital” de Marx, que según dicen produjeron sendas Revoluciones Nacionales; cosa que yo dificulto, pues esas tres revoluciones fueron precedidas por varias herejías oscuras, que los llamados reformadores plagiaron asquerosamente; y así, todo lo de Lutero y Calvino está punto por punto en Wicleff y Jan Huss; toda la Revolución Francesa está en los “Iluminados” y la religión de la Libertad y la Democracia de los francomasones; y Carlos Marx transcribió a la letra el proyecto de Graco Babeuf (1762- 1796), en su parte de acción, que la parte de teoría no la ha leído nadie hasta ahora (excepto Hilaire Belloc y Lenín) y está también plagiada casi toda de los economistas ingleses.

Así que dejamos para mejor ocasión el esquema constitucional de la Argentina futura (cuando retornen los huesos de Rosas y quede desmentido José Mármol) la cual será Monárquica Democrática y a la vez no lo será, si ustedes me entienden.

Y provisoriamente damos el esquema de “La Nación” diario en su editorial del lunes 22-IV-68, que reza en su conclusión final:

    • “Es un error olvidar que el auspicioso futuro con que soñamos no es premisa previa sino la insobornable consecuencia del logro de aquellos objetivos, que cuando se encaran con la necesaria solvencia de ejecución infaliblemente habrán de satisfacer toda aspiración de porvenir. Y es lo cierto que éste no se levanta sobre lucubraciones sobrehumanas, sino merced al tesón de normales inteligencias capaces de eficientes realizaciones en todos los órdenes de la función pública”.
    • “Tales los sencillos caminos que llevan a un país a las metas de grandeza que aspiran lógicamente todos sus hijos sin excepción”. (Párrafo final copiado a la letra).

El autor de este párrafo debe de haber sido paciente de los dos médicos de marras…

REFLEXIONES SOBRE LA TRAGEDIA DE VALENCIA. LO QUE NADIE SE ATREVE A DECIR.

Enric Ravello Barber*

Recuerdo que en el año 90 el catedrático de Geografía de la Universidad de Valencia, Vicent Rosselló, explicando el caso de la presa de Tous, nos dijo esa situación se repetiría porque se deja construir donde no se debe por interés urbanístico, pero la fuerza del río y del agua es imparable cuando llega el momento. Advirtió que volvería a haber muchos muertos.

Aparte de los errores imperdonables de PP-VOX a nivel autonómico, y del PSOE si también los hay a nivel estatal: la derecha echa la culpa a la izquierda porque todo el problema es la «Agenda 2030»; la izquierda culpa a la derecha porque todo es consecuencia del «negacionismo climático». Pero, claro nadie dice la verdad, en este caso la culpa es que la lógica liberal del mercado libre se ha impuesto a la lógica del interés común y la conservación del equilibrio ecológico y urbanístico. Es decir, la culpa es que el Estado ha dejado de regirse por intereses nacionales, populares y comunitarios y se han impuesto los intereses del capitalismo liberal. Es la realidad que nadie va a denunciar.

El capitalismo y el liberalismo matan si no están controlados y sometidos por un Estado social y nacional.

Por eso durante el Franquismo (que tenía algún elemento social en su concepción estatal) y sobre todo el alcalde de Valencia tras la riada de 1957, Rincón de Arellano (fundador de las JONS), quien sí tenía una gran conciencia social, realizó una obra hidráulica que ha salvado miles de vidas, sin importarle destruir los intereses de los constructores de la zona sur de Valencia y de Chirivella…. Algo que nadie es capaz de hacerlo hoy. En estos tiempos el capitalismo liberal manda y mata.

Voy a parafrasear a Goebbles: «cada vez que oigo hablar de Agenda 2030 saco mi P38», y no por lo que pensáis, sino porque veo que la derecha/extrema derecha usa ese «enemigo» para jamás hablar del problema real la globalización del gran capitalismo.

Es como lo de hablar de «inmigración controlada» para callar sobre el problema real: la sustitución demográfica.

No compréis discursos adulterados, son cómplices del mal y del enemigo.

 

* Enric Ravello Barber (Valencia 1968). Licenciado en Geografía e Historia (UV). Doctorando en Historia. Oposición del Ministerio de Economía Español en tributación aduanera y comercio internacional. Realizados cursos de Geopolítica y Análisis internacional en LISA Institute y GEDEGYS. Especialista universitario en Historia y Filosofía de las Religiones (UNED).

Presidente de la Asociación de Amistad Euro Sudamericana (AAESA), https://aaesa.org/.

 

Artículo publicado el 01/11/2024, https://euro-sinergias.blogspot.com/2024/11/reflexiones-sobre-la-tragedia-de.html.

WALLERSTEIN Y EL NUEVO ORDEN ECONÓMICO MUNDIAL

Giancarlo Elia Valori*

Immanuel Wallerstein (1930-2019), conocido como un erudito neomarxista en la academia occidental, fue profesor de sociología e historia económica en la Universidad de Columbia, la Universidad de Binghamton, la Universidad McGill y la Universidad de Yale, así como presidente de la Asociación de Estudios Africanos y la Asociación Internacional de Sociología.

Publicó una serie de monografías sobre el surgimiento y desarrollo del sistema económico mundial capitalista, que tuvo un enorme impacto en los círculos internacionales. Los círculos universitarios occidentales de hoy estudian la historia del capitalismo como la historia de un sistema mundial, y una escuela internacional se ha desarrollado sobre el tema. Wallerstein es la figura central de esta escuela de pensamiento. El surgimiento de la “teoría del sistema-mundo” en la década de 1970 estuvo marcado por el libro The Modern World System: Capitalist Agriculture and the Origins of the European World Economy in the Sixteenth Century publicado en 1974 por Academic Press, Nueva York.

En las décadas de 1950 y 1960, los teóricos de la modernización representados por el sociólogo estadounidense Talcott Parsons (1902-79) creían que el camino experimentado por los países occidentales desarrollados era exactamente aquel en el que se embarcaban los países en desarrollo, a saber, la modernización, la occidentalización y la americanización, concebidas como un sistema que debía cumplir cuatro requisitos funcionales con vistas a perpetuarse: 1. preservar su identidad en el tiempo; 2. definir sus límites con el entorno externo; 3. garantizar la integración entre sus partes; 4. establecer sus objetivos y organizar los medios para alcanzarlos. Por lo tanto, ya podemos entender las derivas negativas de este sistema, que se intentó imponer a diferentes culturas y valores con opresión y violencia.

Este “centrismo occidental” se ha encontrado con muchas objeciones, de las cuales la “teoría de la dependencia” y la “teoría del sistema-mundo” se encuentran entre las dos respuestas principales. A diferencia de la “teoría de la dependencia”, que ve al país como una unidad de investigación, la “teoría del sistema-mundo” considera al globo como un todo y, a través del análisis de los tres niveles de política, economía y civilización, revela profundamente el “centro-semiperiferia” como el mecanismo de evolución y funcionamiento de la estructura de los bordes exteriores.

En la era de la globalización económica, el estudio de la “teoría del sistema-mundo” interpreta de manera más exhaustiva las contradicciones, dificultades y tendencias de desarrollo del sistema mundial capitalista contemporáneo y ve más claramente el socialismo todavía como una perspectiva de fuerza “antisistema”.

La primera pregunta que hacemos se refiere al concepto y origen teórico del sistema mundial. Wallerstein cree que “el sistema mundial es un sistema social con una amplia división del trabajo, que tiene alcance, estructura, grupos de miembros, reglas racionales y cohesión”. Por un lado, la vida dentro de este sistema es autosuficiente; Por otro lado, la fuerza impulsora detrás del desarrollo de este sistema es interna. Los países, las naciones y los grupos étnicos no son sistemas completos. Según este criterio, hasta ahora solo ha habido dos sistemas mundiales diferentes: el imperio mundial y la economía mundial. Un imperio mundial es un sistema político único que controla una vasta area. La economía mundial, por el contrario, es una red económica autónoma sin un centro político unificado que pueda separarse de la política y actuar por sí misma.

El imperio mundial superiorem non recognoscens fue una característica permanente de la escena mundial durante cinco milenios y la centralización política es tanto la causa de su creación como la fuente de su desaparición. Esto se debe a que la centralización política puede basarse en la violencia (gravámenes, impuestos, guerras) para garantizar el flujo económico de la periferia al centro. La burocracia requerida para tal estructura política, sin embargo, extrae demasiado beneficio, especialmente cuando la opresión y la explotación conducen a la resistencia que expande la inversión militar.

A medida que los logros sociales, el progreso tecnológico y el desarrollo del modo de producción en el mundo moderno eliminan el “desperdicio” de la superestructura política excesivamente engorrosa, la plusvalía de la clase baja a la alta, de la periferia al centro, de la mayoría a la minoría, aumenta significativamente.

Cuando los grupos (más tarde Estados) se hicieron étnicamente conscientes, la misión histórica del imperio mundial ―o más bien misión “universal” del proto-Estado egipcio a la concepción romano-imperial― llegó a su fin, en el siglo XVI el preludio del sistema económico mundial moderno se abrió con la profunda crisis del Sacro Imperio Romano, más tarde Imperio Germánico. La investigación de Wallerstein comienza aquí.

Su suposición lógica es que el capitalismo es un sistema histórico que es cíclico y tiende a declinar. El surgimiento de la “teoría del sistema-mundo” tiene su propio conjunto de profundos conocimientos, conocimientos y experiencias. En sus primeros años, Wallerstein se dedicó a la investigación sobre el desarrollo africano de la posguerra. Durante sus investigaciones e investigaciones a largo plazo, se dio cuenta de que en la década de 1960 las teorías de modernización occidentales veían el desarrollo como la limitación (explotación) de ese mismo desarrollo individual en los países en desarrollo. Por lo tanto, asumió la imposibilidad de un modelo de desarrollo mundial. Esa experiencia se convirtió en la motivación intrínseca para que Wallerstein se dedicara al estudio del “sistema-mundo”.

En términos de origen de la teoría y los métodos de investigación, la creación y el desarrollo de la “teoría del sistema-mundo” está influenciada por diversos estudios de la sociedad. En términos de métodos de investigación, Wallerstein se basó en la École des Annales francesa, fundada por Marc Bloch (1866-1944) y Lucien Febvre (1878-1956), e integró métodos de investigación de historia, sociología, economía, ciencias políticas, antropología, geografía y otras disciplinas para crear el “enfoque multidisciplinario integrado”, es decir, el método de investigación.

En cuanto a los orígenes del estudio, Wallerstein tomó prestado el concepto de “mundo económico” de Fernand Braudel (1902-85), heredero de Marc Bloch, a través de su teoría de la “longue durée”, así como las tesis del economista ruso Nikolai Dmitrievič Kondrat’ev (1882-1938), y heredó la economía política y la teoría de clase de la acumulación de capital de Marx.

El método de análisis toma prestado el modelo centro-periferia de la teoría de la dependencia y del análisis de la teoría de la causa externa, y absorbe la visión del desarrollo de la teoría de la causa interna de la teoría de la modernización. Además, el funcionalismo estructural, es decir, una teoría por la cual las sociedades y los organismos vivos en sus diversas partes constituyen sistemas que, a su vez, operan juntos como un todo funcional, tuvo un impacto importante en el desarrollo de la teoría del “sistema-mundo”.

Wallerstein cree que aunque la historia humana incluye las historias de varias tribus, etnias, naciones y estados-nación, estas historias nunca se desarrollan de forma aislada y siempre están interconectadas para crear el “sistema-mundo”. Especialmente desde el establecimiento del sistema económico mundial capitalista, que se ha expandido día a día “hasta abarcar todo el mundo”. Ningún país puede mantenerse separado del mundo exterior. También es en este sentido que Wallerstein a menudo usa la expresión “sistema-mundo” en lugar de “sistema económico mundial capitalista”.

A finales del siglo XV y principios del siglo XVI, con el desarrollo del modo de producción capitalista, comenzó a desarrollarse un “sistema económico mundial” centrado en el noroeste de Europa, es decir, el “sistema económico mundial capitalista”. Según Wallerstein, el sistema mundial tiene dos componentes: por un lado, la economía mundial capitalista se basa en una división mundial del trabajo, en la que a diferentes regiones de la economía mundial (centro, periferia, semiperiferia) se les han asignado roles económicos específicos. Han desarrollado diferentes estructuras de clase y, por lo tanto, han utilizado diferentes métodos de control del trabajo y se han beneficiado de manera desigual del funcionamiento del sistema económico mundial.

La economía mundial capitalista no puede existir sin ninguno de estos roles. Por otro lado, el establecimiento de Estados independientes y el surgimiento de sistemas estatales son signos importantes de la diferencia entre el sistema mundial capitalista y los imperios mundiales anteriores con una sola estructura política. Bajo el efecto de la división del trabajo y la acumulación de capital, los países fuertes emergieron en el centro de la economía mundial y los países débiles en el margen periférico.

La competencia entre países fuertes creó hegemonías en la historia, y la insatisfacción de los países débiles condujo al «movimiento anti-establishment» dentro del sistema mundial capitalista. Del siglo XVI al XX, tres países hegemónicos surgieron en el sistema mundial capitalista: los Países Bajos a mediados del siglo XVI; Inglaterra en los siglos XVII y XVIII, y los Estados Unidos de América a mediados del siglo XX.

“El problema es que la hegemonía es efímera. Una vez que un país se convierte en una potencia hegemónica, comienza a declinar”. Esto ha desencadenado una serie de cambios importantes en el modelo mundial entero.

Por lo tanto, en el marxismo crítico heredado, la École des Annales es la base de la teoría de las estructuras disipativas (un sistema abierto que trabaja en un estado lejos del equilibrio) en la construcción de un nuevo sistema económico mundial. Esta es la teoría general de la escuela de Wallerstein. Incluye dos aspectos, a saber, la integridad del espacio y el tiempo.

En el espacio, el centro del sistema mundial moderno es la semiperiferia, y el borde consiste en las regiones económicas y la forma de Estado-nación del sistema internacional. Con el tiempo, el rendimiento dinámico del sistema mundial moderno de la tendencia longue durée es un ritmo cíclico.

Por lo tanto, se necesita un enfoque multidisciplinario integrado para crear una historia alternativa de las ciencias económicas, sociales, naturales y humanísticas con el fin de eliminar la tensión “entre” y “dentro” de las diferentes disciplinas que estudian las dimensiones del espacio y el tiempo.

La teoría de Wallerstein sobre la deconstrucción de toda la disciplina tradicional de las ciencias socioeconómicas heredada del mito nacional, de la cual entendemos la historia y la reconstrucción del sistema histórico, tiene implicaciones importantes.

Mientras hereda críticamente el marxismo, Wallerstein construye el holismo de su escuela del sistema-mundo, que incluye dos aspectos, es decir. la totalidad del espacio-tiempo y la totalidad del conocimiento. Con respecto al espacio, el sistema-mundo moderno es un elemento constitutivo de la economía mundial o sistema internacional, mientras que, con respecto al tiempo, las características dinámicas del sistema-mundo moderno muestran tendencias centenarias y ritmos cíclicos que tienden hacia su fin. El holismo de Wallerstein deconstruye el mito de las naciones y el mito de la ciencia económica tradicional, que es particularmente esclarecedor para comprender la historia y reconstruir el sistema histórico y económico que subyace al viejo orden mundial.

Cuando en la segunda reunión de la Comisión Central de Profundización Integral de las Reformas del 11 de julio pasado, Xi Jinping habló sobre la construcción de un nuevo sistema de economía abierta con un nivel más alto, en mi opinión también quiso interpretar las palabras de Wallerstein sobre la actual situación económica mundial desordenada e injusta.

 

Nota: artículo escrito en julio de 2023.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción.

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