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PRESENTACIÓN DEL LIBRO «TESTIGO DE UNA REVOLUCIÓN TRAICIONADA»

Escrito por Portal Empresa

Un diplomático argentino que estuvo en Cuba publica un libro crítico de la revolución cubana

El conflicto de Rusia con Ucrania pone sobre el tapete realidades que, aunque distantes del teatro de operaciones, se encuentran vinculadas por afinidades políticas o estratégicas que no reconocen distancias geográficas. Es el caso de Cuba, que, como se podía esperar, no ha aceptado la denominación casi universalmente aceptada de guerra, sino que también prefirió llamarla operación militar especial en un claro alineamiento con Moscú. No olvidemos que Vladimir Putin, durante su visita a Cuba de julio de 2014, anunció la condonación del 90 % de la deuda de la isla con Moscú, que ascendía a US$ 35.000 millones. Entre 1961 y 1991 transcurrieron 30 años de una asistencia soviética multipropósito, que condujo a Cuba a una dependencia de la URSS mucho mayor que la que había tenido con Estados Unidos antes de 1959. La decisión de Putin fue un paso que no dio Boris Yeltsin, luego de la caída de la URSS en diciembre de 1991. Al contrario, esa deuda, que Fidel Castro expresó que no iba a pagar, distanció seriamente a la naciente Federación Rusa de Cuba. Con su gesto, Putin afirmó el pie que ya había puesto en la isla caribeña.

Entre 2006 y 2009 estuvo destinado en la embajada argentina en La Habana, como ministro y encargado de negocios, Pedro von Eyken, un diplomático de carrera que ya había tenido dos destinos sucesivos en Alemania, donde presenció la caída del Muro de Berlín y la reunificación del país. Durante su estadía, el diplomático recorrió la isla entera y habló con los cubanos de a pie. Como resultado, decidió doctorarse en Ciencias Políticas hace un año con una tesis de 440 páginas que critica severamente la economía cubana. Se titula La Revolución Cubana 50 años después. Impacto de los factores externos e internos en la grave crisis económica y social de Cuba en 2009 y se halla en el repositorio digital de la UCA. El autor sostiene que fueron las decisiones soberanas de Fidel Castro las que causaron la grave crisis económica cubana, hoy acentuada y no el bloqueo norteamericano que Von Eyken prefiere llamar embargo, o la implosión soviética. Fundamenta su investigación, que parte de una observación presencial, en las medidas dirigistas, inconsistentes y contradictorias del líder de la revolución desde 1961, sobre todo a partir de 1991, cuando Cuba pudo girar el timón y no lo hizo. El autor compara la isla con Vietnam, que, aun manteniendo el marxismo-leninismo, sí dio un giro de 180 grados en la economía con el Doi Moi (renovación) desde 1986. Ello, llevó al país asiático a un capitalismo regulado similar al chino. Un modelo que Fidel Castro y sus sucesores no han querido llevar a Cuba. Los resultados, en ambos países, están a la vista.

Consultado su autor sobre el título Testigo de una revolución traicionada, von Eyken respondió: “porque los cubanos fueron engañados con el movimiento que triunfó en 1959. La cubana fue la única revolución que no definió de entrada ese carácter, como sí lo hicieron Rusia, China, Vietnam y Corea del Norte”.

 

Sobre el autor Pedro von Eyken: Licenciado y Doctor en Ciencias Políticas (UCA). Diplomático argentino retirado, fue embajador en Haití y tuvo como destino Cuba y Finlandia, entre otros.

 

Artículo publicado el 30/04/2022 por Empresa, https://empresa.org.ar/2022/presentacion-del-libro-testigo-de-una-revolucion-traicionada/

…Y DIJO EL GOBIERNO: “FUIMOS DERROTADOS CON TODO ÉXITO”

Grl Heriberto Justo Auel*

“Maniobrar con un ejército es ventajoso.

Maniobrar con una multitud indisciplinada, es peligroso”.

 

“La oportunidad de asegurarnos contra la derrota está en nuestras propias manos, pero la oportunidad de derrotar al enemigo, la provee él mismo”.

Sun Tzu (544 – 496 a. C.)

 

La “reacción por impotencia[1]

Cuando en la confrontación o en la lucha por el poder una de las partes —la que ocupa la altura— observa que los muros de la fortaleza han sido demolidos en los cuatro puntos cardinales y no quiere o no puede —por varias razones— reconocer su derrota, buscará la forma de controlar a la opinión pública —en particular a la propia— y comunicará el fracaso sin dejar de anunciarlo como “un éxito”[2].

Las falacias de atingencia dan lugar a otras de reemplazo, pues la “irrealidad” del derrotado debe continuar dentro de la categoría del “espejismo[3] ideológico”, como única visión del “militante”. Pero, no solo del propio “militante”. 

Tartufo es —en sí mismo— un “espejismo presidencial” y puede continuar en ese rol pues gran parte de la oposición y del periodismo se lo permiten al no reconocer su naturaleza. Esos sectores continúan con esquemas analíticos perimidos de peronismo-antiperonismo —década de la Libertadora— y la situación que enfrentan es otra: la de revolucionarios frente a contrarrevolucionarios.

La intensa acción psico-política de manipulación cerebral para sostener las sucesivas falacias políticas de atingencia —que manipuló el “enemigo” ha sido eficaz y lo siguen siendo, a pesar de que los sigilosos hechos hoy están en superficie, pero “se miran y no se ven” [4].

Las maniobras en ejecución —caso “reunión de la militancia del 17 Nov”— al operar con una “multitud indisciplinada” para sostener una victoria que no fue —y replantear allí al espejismo falaz— puede ser un “boomerang” peligroso. Hay otras “multitudes activas” que no son precisamente de volubles “militantes contratados”. Por ello, si hubiese una conducción opositora de alto nivel, debería estar atenta a que “la oportunidad[5] de derrotar al enemigo —definitivamente— la provee él mismo”, Sun Tzu dixit.

Desde 1945 —cuando los lanzamientos NN dan lugar a la Estrategia Contemporánea— los orígenes de los conflictos limitados pueden clasificarse como producto de:

“incidentes provocados” como lo fue el del “Atlántico Sur en 1982” y más recientemente la “operación puff-puff” —dentro del estado de guerra interno— al igual que el

incidente no provocado” llamado “caso del desaparecido Maldonado” —conducido por el CELS del “perro”— y, por último, nos encontramos con

la reacción por impotencia” como lo es nuestro “caso poselectoral actual” que conduce personalmente Tartufo desde el momento en que se conoció el resultado de las elecciones de medio tiempo.

Tartufo nunca tuvo poder, fuerza ni autoridad[6]. Actuó y actúa como mandatario contratado para un servicio exclusivo: la absolución de Ella. Cuenta con medios puestos a su disposición: el Consejo de la Magistratura y Justicia legítima —a la cabeza— pero hasta ahora sus intentos para cumplir con el objeto que lo llevó a la presidencia, fracasaron.

Se llegó a las elecciones de medio tiempo sabiendo que los kk las perdían y, previamente a ellas, Tartufo concertó una concentración en Plaza de Mayo para festejar el éxito, como único orador. Tenía que salvar el pellejo.

Así, su merecido y bien ganado apodo hizo cumbre: reaccionó por impotencia.

Desde un punto de vista polemológico o estratégico, en el ámbito de la contraofensiva revolucionaria —ordenada por el Foro de San Pablo (FSP) el 24 de julio de 2019— para toda Iberoamérica, el encuadramiento de la situación del gobierno kk —actualmente leído muy superficialmente por nuestros analistas— podría describirse sintéticamente así:

    1. Desde el 4 de julio de 2018 a octubre de 2021 sesiona la Convención Constitucional en Chile, como consecuencia de la violenta insurgencia conducida por el FSP en octubre de 2019. Con 155 miembros, mitad hombres y mitad mujeres, en un año —octubre de 2022— presentará una nueva Constitución, objetivo que la revolución castro-comunista persigue para todo el continente desde 1959. Orientada por la política de derechos humanos y del feminismo, se aguarda una Constitución radicalizada ¡concedida por el débil gobierno conservador de Piñera!
    2. En la Argentina gobierna desde diciembre de 2019 el cuarto gobierno kk, encubiertamente adscripto al FSP y al Grupo de Puebla (GP). Ambos órganos —conductores del proceso revolucionario neo-marxista continental— urgen al gobierno kk pues, paradójicamente, desde una clara posición castro-comunista no ha podido iniciar el proceso de reemplazo de sistema político —reforma constitucional— y el salvataje de la nomenklatura local —bajo graves cargos penales por corrupción— como ya se ha logrado —coetáneamente— en el país trasandino, con un gobierno de derecha.
    3. A Tartufo estas presiones de diversos orígenes y la reciente pérdida del control de ambas cámaras en el Congreso de la Nación le han reducido totalmente el “espacio de maniobra”, el “tiempo calendario” se le acorta al 10 de diciembre —fecha en que se incorporan los nuevos legisladores— y el “tiempo oportunidad” queda en manos de la oposición, pues se lo provee él mismo”, como nos enseñó Sun Tzu hace 2600 años. Lo expresado conlleva un nuevo “tiempo ritmo”, es decir: más acontecimientos trascendentes en el corto plazo, bajo control de la oposición.

¿Estará preparada para ello la oposición? ¿Quién tomará la iniciativa y retendrá la libertad de acción en los dos años próximos?[7]

La inconsistencia de la coalición opositora

El periodismo “políticamente correcto” —con alguna insistencia— plantea ante los políticos la existencia de “halcones” y “palomas”. Las respuestas que se reciben soslayan la verdad, arrojando la pelota hacia adelante. Ni los unos ni los otros tienen la “incorrección” de hablar de “revolución” o “contrarrevolución”. ¿No han vivido aquí en las últimas décadas? ¿Hay temor, cobardía o desconocimiento para hablar con sinceridad? ¿O falta coraje y compromiso con la Patria?

Si las palabras son símbolos de ideas, cuando no se emplean las que corresponden hay confusión. Y SI HAY CONFUSIÓN CONTINUAREMOS EN LA DECADENCIA.

Las “palomas” entienden —como Tartufo— que el castro-comunismo es una democracia “con problemas”. Pretenden negociar con ellos, con “las democracias dogmáticas de partido único”. Su “tolerancia-pacifista” encubre su adhesión o simpatía por la socialdemocracia, que forma parte del FSP.

Pero, como suele ocurrir, últimamente apareció un imponderable y se lo quiere matar en el huevo, pues el cuidadoso sigilo revolucionario podría quebrarse. Un “joven melenudo” —Milei, que en un principio no fue tomado muy en serio— en la campaña electoral demostró solvencia académica y hasta arrasó con algunos soberbios —ya establecidos— frente a las cámaras de televisión.

Creció en las encuestas —con el apoyo de los jóvenes— y con el 17 % de los votos ingresó a la Cámara, con dos diputados. Una operación en curso —para evitar el sinceramiento situacional— trata de impedir la presencia de uno de ellos, la Dra. Victoria Villarruel, en la banca que le corresponde.

El diputado electo Milei atacó con crudeza a “la casta” política, pero además citó con nombre y apellido a “los zurdos de m…” más o menos encubiertos y sorprendió, haciendo conocer la existencia del FSP y del GP, que jamás han estado en boca de los profesionales de la política menuda. Se termina así —paso a paso— con el misterio y el ocultamiento de la revolución.

Pero ¿por qué el cuestionamiento apunta al ingreso de Victoria a su banca legal y legítimamente ganada? La respuesta es sencilla: es fundadora y presidente del mundialmente prestigioso Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas” (Celtyv) y conoce a fondo el historial oculto de los terroristas revolucionarios y sus millonarios sucesores, que ensangrentaron a la Argentina durante décadas.

Su voz, en el recinto, sería un rayo de luz en la larga noche del drama argentino. El “curro de los derechos humanos” quedaría al descubierto, aún para los que no quieren ver.

La ímproba tarea de la Psicología Social revolucionaria —durante décadas— reemplazó a un tramo de la historia argentina por la memoria tuerta que los sucesores —millonarios— de los terroristas de los ´70, impusieron desde el poder. Los mitos, que han permitido que criminales terroristas estén inmortalizados en plazas, autopistas, aulas magnas universitarias, etc., están cayendo.

Los velos se corren y la verdad aflora, paso a paso. Podríamos estar en los comienzos de un nuevo tiempo en el que la verdad reemplace a la hipocresía. Los votos de los barrios carenciados que han rechazado las dádivas que compran la dignidad de las personas, son un signo de un nuevo amanecer argentino.

Sin embargo —como lo venimos señalando en los últimos meses— las “quintas columnas”[8] incorporadas en la coalición opositora —que en el pasado ya han evitado o retardado los cambios estructurales que exige la salida de la crítica situación socioeconómica argentina— permanecen allí, buscando escalar en la coalición.

Se trata de los “progres”[9] o “palomas” incorporados en la coalición por la necesidad de crecer electoralmente, pero que llegados al poder impiden la gobernabilidad. La probabilidad cierta del ingreso de los “libertarios” a los bloques de las Cámaras o a la misma coalición, hizo prender las luces rojas a la “progresía”, toda vez que los pondría en evidencia ante el hombre de a pie.

Existen “progres” de izquierda y también de derecha. Estos provienen de los partidos liberales y los primeros, de los socialistas. Cuando hay que decidir acerca de temas culturales, se unen, para apoyar la “relativización” de nuestros valores tradicionales. Así ocurrió cuando se votó en ambas Cámaras la “Ley del Aborto”. Los bloques de los partidos quedaron divididos en “verdes” y “celestes”. Las ideas de Antonio Gramsci permearon a todos los estamentos sociopolíticos, desde los ´80.

Con el tiempo es muy probable que el “progresismo cultural” se aglutine, sincerando a las representaciones políticas actualmente inhibidas para actuar con decisión y audacia. La llegada de los “libertarios” al Congreso sacudió al avispero “progre”, la representación “tolerante y pacifista” que aceptaría dialogar —o negociar— con el enemigo castro-comunista dogmático y fundamentalista, como lo hizo Piñera, con los resultados conocidos.

Miran, pero no ven. Son las “cataratas ideológicas” con que lideran, los socialdemócratas de la 5ta. Internacional, al “palomar” de la tolerancia, frente a la aparentemente ignorada “revolución castro-comunista”. Deberían tomar nota —nuestros idealistas moderados— que el amigo-asesor de Tartufo —Ominami— salió en último término en las elecciones primarias presidenciales chilenas y que Buenos Aires tuvo que aclarar que las últimas declaraciones —referidas al candidato Kast— del embajador —montonero— Bielsa, NO representaran la posición de Buenos Aires. ¡Cuánta hipocresía!

Espert es interrogado en la televisión acerca de su eventual apoyo a su amigo, el Jefe de Gobierno de la CABA, en el momento en que éste necesita correr un velo sobre las denuncias penales que lo afectan —junto a su ministro de Cultura— por los ataques a la Religión Católica en el Teatro Colón y en La Recoleta. Coinciden —estos hechos “tolerantes”— con la desaparición —hace meses— de la bandera argentina y de la ciudad en las Barrancas de Belgrano y la presencia permanente de cuatro banderas del arcoíris, en la pérgola insignia del barrio.

Una reflexión sociopolítica final —aún ausente en los comentarios de los medios argentinos—. Se trata de la desconocida naturaleza de las sorpresas estratégicas que el actual proceso revolucionario —conducido por el FSP— producen en Iberoamérica.

A pocas semanas de la cruenta y explosiva insurgencia provocada por el aumento de costo del boleto de los subterráneos de Santiago —explotado como “incidente NO provocado”  por el FSP las “palomas” del gobierno Piñera concedieron elecciones para decidir el reemplazo de la “Constitución de Pinochet”. El resultado de ellas fue un éxito total para el castro-comunismo. Semanas después hubo elecciones presidenciales y triunfó el candidato de la derecha chilena.

Quienes hemos seguido de cerca el proceso que impulsó a la sorpresiva y violenta insurgencia —con modalidad de las guerras de 7ma. generación— teníamos un fuerte interrogante, que ya expusimos hace unos días[10], cuando decíamos que a la conducción del FSP se le había “escapado la tortuga”.

Nos llamaba la atención el extemporáneo activismo “araucano”. El indigenismo radical revolucionario es conducido centralizadamente por el FSP —con directa injerencia de las FARC colombianas— que a su la vez conducen la contraofensiva continental que busca la recuperación de los gobiernos perdidos en elecciones democráticas. Es evidente que ha primado la necesidad imperiosa del cartel FARC, que buscan la salida alternativa del tráfico de cocaína por el Sur, ante el eventual derrumbe judicial del dúo Maduro-Cabello.

¿Era oportuno —dicho activismo en ambas Patagonias— para el exitoso curso de la operación en Chile que había logrado iniciar el reemplazo de la Constitución vigente, en simultáneo con las elecciones presidenciales? La sorprendida clase media chilena, sin duda, meditó su voto en el tiempo que medió entre ambos acontecimientos.

Siendo el país —que en las últimas décadas— más había progresado en la región, se encontró —de un momento para el otro, sorpresivamente— con una alta probabilidad de volver al comunismo por vía electoral. El electorado chileno reaccionó, polarizándose. Fue a buscar una decisión en los extremos del espectro político.

Es muy probable que el candidato —Kast— que ganó las primarias, gane la segunda vuelta, mal que les pese a los kk. Se trata de la expresión clara y dura del nacionalismo y de la derecha conservadora chilena que, si llega al Palacio de la Moneda, en octubre de 2022 se encontrará con un oxímoron[11] político superlativo: recibirá de la legal Convención Constituyente —hoy en plena tarea— una nueva Constitución Nacional producto de un impulso revolucionario —nacido en un acto de fuerza triunfante— que tuvo en sus ejes originarios a la falsa “política de los Derechos Humanos” y del “feminismo abortista”.

El nuevo presidente debería prever —tempranamente— una embestida internacional formidable del castro-comunismo, pues el elemento revolucionario director —con sede en La Habana— rugirá como león herido. Díaz Canel presiente un ocaso no muy lejano. ¿Estará tomando nota la fragmentada oposición argentina? O seguirá mirando sin ver.

Sabemos lo que han sido nuestros históricos cismas políticos. No está mal recordarles a nuestros dirigentes las palabras del Padre de la Patria, que sufrió en carne propia las consecuencias del cisma de su tiempo, que le impidieron ver a su mujer moribunda y que lo llevaron a un triste exilio después de diez años en campaña estando enfermo, para darnos la Libertad y la Independencia que algunos argentinos postergaban, por sus menguados intereses de partido. ¿Lo entenderemos hoy al paradigma de la argentinidad?

A aquellos les dijo:  

“SERÁS LO QUE DEBAS SER, SINO NO SERÁS NADA”

 

* Oficial de Estado Mayor del Ejército Argentino y del Ejército Uruguayo. Ha cursado las licenciaturas de Ciencias Políticas, de Administración, la licenciatura y el doctorado en Relaciones Internacionales. Se ha desempeñado como Observador Militar de la ONU en la Línea del Cese de Fuego del Canal de Suez. Comandó tropas de llanura, montaña, aerotransportadas y mecanizadas.

 

Referencias

[1] Impotencia: Falta de fuerza, poder o competencia para realizar una cosa, hacer que suceda o ponerle resistencia.

[2] H. J. Auel. “La cultura y la civilización. La guerra: continuidad y cambio”. IEEBA, diciembre de 2001, www.ieeba.org.

[3] Espejismo: Es ver objetos donde no los hay, es una ilusión óptica que se observa en días muy calurosos y en lugares como los desiertos.

[4] H. J. Auel. “El pensamiento estratégico militar en el siglo XXI. En el Occidente Norte y en la Argentina”. IEEBA, 12/10/2014, www.ieeba.org.

[5] Oportunidades: Son los aspectos que podrían influir positivamente y darnos ventaja en el futuro, si los sabemos aprovechar. Como se ve, el análisis abarca —prueba DOFA— tanto los aspectos negativos de nuestro proyecto (Debilidades y Amenazas), como los puntos positivos (Fortalezas y Oportunidades).

[6] H. J. Auel. “Alberto Ángel “Tartufo” Fernández, candidato del Foro de San Pablo”. IEEBA, 10/08/2019, www.ieeba.org

[7] H. J. Auel. “Un análisis sociológico-político de la crisis-decadencia de la Argentina”. IEEBA,  julio de 2020. www.ieeba.org

[8] Quinta columna: es una expresión utilizada para designar, en una situación de confrontación, a un sector de la población que mantiene ciertas lealtades (reales o percibidas) hacia el bando enemigo, debido a motivos religiosos, económicos. Conjunto de personas potencialmente desleales a la comunidad en la que viven y susceptibles de colaborar de distintas formas con el enemigo.

[9] Progresismo o “progre”: el concepto fue introducido en la Argentina por Juan B. Alberdi, en sus “Obras Póstumas”, haciendo referencia a los militantes de la Revolución francesa. Pero en la actualidad se popularizó con el “destape” español.  El progresismo y el conservadurismo se encuentran en posiciones enfrentadas. El “progre” se distingue por defender el intervencionismo económico vs la libertad económica; el ateísmo vs el teísmo; el proteccionismo vs el libre comercio; el sector público vs el sector privado. Son muchos los puntos en los que confrontan, pero también tienen elementos en común, como la defensa de la democracia, del territorio y de la justicia.

[10] H. J. Auel. “Entre bueyes no hay cornadas”. IEEBA, noviembre de 2021, www.ieeba.org

[11] Oxímoron: “contradictio in terminis”. Absurdo. Figura retórica o figura lógica que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto, en una sola expresión.

“¿ES LA ARGENTINA UN PAÍS VIABLE EN EL SIGLO XXI?”

Heriberto Justo Auel*

Profundo y completo análisis realizado por el General Heriberto Justo Auel en marzo de 2020.

 

1. Causas y Efectos.

En las últimas décadas nos hemos preguntado, cíclicamente, si nuestra querida Patria Argentina tiene viabilidad como país independiente, en el siglo XXI. Razones no faltaron. Por cada paso hacia adelante, en estos años, hemos dado dos hacia atrás(1).

En el conjunto de los Estados que conviven en el mundo actual poseemos la séptima extensión geográfica, que se desenvuelve desde el Trópico de Capricornio hasta el Polo Sur. Consecuentemente tenemos todos los climas, extensas montañas, enormes llanuras, largas costas marítimas y la mayor plataforma submarina del continente. Debido a ello, no nos faltan insumos.

Lo que nos falta es una lúcida dirigencia y no tenemos conciencia de ello (2). Una gran mayoría de nuestros conciudadanos entiende que la causa de nuestra larga decadencia es económica-financiera y, no es así. Tenemos un gran país y una pequeña dirigencia.

Nuestros problemas socio-económicos-financieros son consecuencia de una grave y progresiva crisis dirigencial y esa sostenida situación ha llegado a la categoría de decadencia. Las causas de ésta son muy profundas y están fuera del alcance de los sentidos. Son abstractas, pero de toda evidencia para quienes tienen los sensores adecuados para percibir la naturaleza del complejo problema irresuelto (3).

2. El largo proceso de caída.

Luego de un siglo inicial —1810/1910— que fuera una verdadera epopeya heroica, plena de coraje y de éxitos que abarcaron las guerras de la Independencia y las guerras civiles, llegó la paz y con ella la rica “Primera Argentina Agropecuaria”(4). Luego, a partir del Primer Centenario, ingresamos a una continua degradación cultural, política y socioeconómica —como natural consecuencia de aquel explosivo éxito sorpresivo y admirable— en un lapso en el que Occidente, en su núcleo fundacional europeo, ingresaba a dos autodestructivas guerras civiles —1914/1918 y 1939/1945—, de cuyas graves consecuencias aún no ha salido.

La Argentina —espejo cultural de aquella Europa— no fue ajena al drama de Occidente en su núcleo duro y este drama, que aún vivimos intensamente, fue agravándose progresivamente desde 1982 —Guerra del Atlántico Sur—. Habíamos ingresado a una nueva etapa de la guerra social-revolucionaria, iniciada a principios del siglo XX.

Aquel rápido y explosivo éxito económico —que hemos citado en el párrafo anterior— llevó a la sólida y antigua dirigencia “patricia” a su zona de confort. El timón quedó en manos de “m´hïjo, el dotor”, primera generación nacional de inmigrantes, verdadera contrafigura del ejemplar pionero o bien, en algunos casos, del retoño de algunos revolucionarios-anarquistas expulsados de la Europa ensangrentada, que retenían graves resentimientos sociales y que ingresaron enmascarados con el aluvión migratorio. Así surgieron —en nuestra sociología naciente— las figuras del irresponsable Isidorito Cañones o del “ácrata violento”, antecedente directo del terrorista revolucionario de los ’70.

Si fuere necesaria una prueba de la afirmación que hemos hecho en el punto 1, en lo que hace a las causas de la caída, la encontraremos en la comparación de la forma idónea en que se resolvió la agresión revolucionaria a principios del siglo XX por parte del anarco-comunismo ácrata y la torpeza empleada por la “nueva dirigencia”, sesenta años después frente al castro-comunismo, tal como lo explicita —documentadamente— el Tcnl Dr Valiente, en “Los anarquistas y la violencia” (5).

A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, bajo el lema “Paz y Administración”, nuestra dirigencia política elaboró una Gran Estrategia con la que solucionó la sangrienta agresión revolucionaria, sin que hubiere una sola denuncia contra las instituciones estatales. Décadas después, sin tener presente a esta olvidada experiencia ejemplar y frente a una agresión homóloga, no existió ni Gran ni Pequeña Estrategia. Hubo improvisación.

Por decreto se ordenó —tardíamente— el “aniquilamiento” del enemigo que actuaba en todo el país desde quince años antes -1959/60—. A la Ley de Residencia 4144 —Ley Cané— de 1902, le acompañaron un conjunto de leyes que abarcaron todo el espectro de las actividades socio-políticas. Y la revolución violenta fracasó.

Al inicuo decreto de “aniquilamiento” —de 1974— solo le acompañó la improvisación. Con esa retardada, improvisada y errónea apertura de operaciones militares por parte de los “recién llegados”. ¿Pudo esperarse algún resultado eficiente con semejante dislate? Absolutamente, NO.

Pero cuando llegó el momento de encontrar responsabilidades por las garrafales ausencias y yerros de procedimientos, quienes tiraron la pesada piedra, escondieron la mano. Buscaron al “cabeza de turco” y así lograron la destrucción de las Instituciones, dejando abierto el camino para que el castro-comunismo llegara por vía electoral.

Y allí estamos, en manos de ignorantes e irresponsables ideologizados y fenicios, que dicen ser “científicos”.

De aquella nacionalidad emergente de una cultura definida, de valores firmes, de objetivos claros y comunes que la hizo generosa, expansiva, audaz y exitosa, ingresamos —en breve tiempo— a la sociedad actual, de valores relativizados, egoísta, contractiva y decadente, que construye pobreza, embrutecimiento espiritual y corrupción organizada, objetivada hoy en las patotas de jóvenes “rugbiers”, en violadores que asesinan niños o en politicastros cuyos máximos proyectos apuntan a las más rebuscadas falacias para alcanzar su propia impunidad —aún a pesar de la causa de “los cuadernos”—.

¿Hay conciencia —en nuestras dirigencias— que son directas responsables del vaciamiento de la identidad de los argentinos y de un Estado fallido en ciernes?

Aquella “confundida” actitud de 1983 frente al agresor revolucionario, hoy continúa. Lo terminamos de sufrir con el entredicho Fernández-Cortíñas. Ante una zapateada de quien representa al terrorismo doméstico, cuarenta años después de los hechos, un presidente vaciado de poder político arrugó vergonzosamente, anulando su propio discurso de “Paz y Unidad”. ¿Qué autoridad le resta a este funcionario contratado?

Llevamos cuatro décadas soportando un infame relato construido para premiar con homenajes al cruel terrorista ideologizado y con miles de dólares a sus familiares. El ocultamiento de esta patraña internalizada por los niños, jóvenes y jóvenes-adultos de hoy, emplea la falacia del genocidio de las dictaduras de ayer, frente a la “progresista” democracia de hoy. Lo acaba de repetir —con todas las letras— el actual Cte J FFAA al despedir al contingente de tropas que marcha a Chipre.

Vivimos la etapa pos-heroica de una narrativa absurda (6).

Entendemos que esta situación nos da una idea de la abismal distancia que existe entre la dirigencia política del siglo XIX, de aquella Argentina en acelerado ascenso, con la que tomó la posta a partir de la segunda década del siglo XX. Estas últimas, “políticamente correctas”, cuya ignorancia, caradurez y cobardía nos avergüenza cada día más, surgieron de universidades muy alejadas del concepto de “universalidad”.

Cuando en el Primer Centenario nos visitaron los intelectuales más brillantes de Occidente, dijeron que la joven Universidad Nacional de La Plata era la “Salamanca de América”. Hoy es la que condecoró a Chávez o a Hebe Pastor, por ser líderes de la ¡libertad de prensa!… ¿Qué diría Joaquín V. González, aquél sabio Rector fundador, si viviera en los años 2000? ¿Tenemos hoy —en el país— un Rector de la estatura de un Joaquín V. González?

Aquella Argentina que el mundo reconocía como una futura potencia americana a fines del siglo XX era conducida por Hombres de Honor, que no dudaban en dirimir su dignidad en un duelo. Hoy, gran parte de nuestra dirigencia arrastra escándalos inimaginables, propios de una novela de Dumas, tal como el supuesto hecho de contratar un candidato a presidente para lograr la absolución en decenas de causas penales y la recuperación de los bienes mal habidos por una expresidente, dentro de un “plan sistemático” llevado adelante por una asociación ilícita dirigida por Ella, según lo afirman los fiscales de las escandalosas causas. Entiendo que hemos llegado a lo inédito, al zenit del escándalo imaginable.

La sociedad argentina, que hasta hoy ha mirado para el costado frente a los atropellos a la Constitución y a la Ley, aun cuando lo haya hecho el mismísimo máximo tribunal del Estado, ¿continuará en esa actitud? Si así fuere, no es arriesgado expresar que La Argentina no tiene futuro —como país independiente— en el siglo XXI.

El concierto internacional —hoy altamente interconectado— no aceptará en su seno a semejante nivel de hipocresía en el Estado, que convierte al país en el santuario del crimen organizado, es decir del narcoterrorismo y al Estado Nacional Argentino en un cascarón vacío, con sus Instituciones licuadas e inhabilitadas para actuar.

3. ¿Es la Argentina un país viable en el siglo XXI?

En 1959/60 la Argentina fue “invadida” por el Norte por la guerrilla revolucionaria castro-comunista, como lo expresa el Tata Yofre en “Fue Cuba”. Desde entonces —y siempre bajo la dirección de La Habana— han transcurrido cinco campañas revolucionarias, algunas con algún éxito, otras fracasadas, pero el objetivo —tomar el poder— nunca fue abandonado por nuestro enemigo. Lo lograron por unos días en los `70, con Cámpora.

Luego del mazazo histórico que significó la derrota en el Atlántico Sur —1982—, el “entrismo” ideológico en los partidos tradicionales se aceleró y permitió que el terrorismo abandonara las armas y accediera repetidamente al gobierno de modo encubierto, por vía electoral. En 2015, sorpresivamente perdieron las elecciones, dejando en el país un enorme campo minado. La débil coalición gobernante —desde 2015— fracasó y los revolucionarios, tras una cortina de humo, regresaron dispuestos a eliminar obstáculos e “ir por todo”. Y allí estamos (7).

La hábil y encubierta comunicación social revolucionaria durante los últimos cuarenta años desarrolló una intensa política psicosocial, acompañada de una narrativa épica —el relato— que acalló a toda respuesta. Un pensamiento único cercenó la libertad ciudadana y fragmentó a la sociedad. Así aparecieron las numerosas y profundas grietas que nos llevaron a una progresiva y enorme debilidad social. Un pueblo anómico, inerte, autista, indolente, que se escandaliza ante hechos bochornosos que olvida al día siguiente, pues ya hay otro aún más dramático.

El 29 de julio de 2019, desde Caracas, el Foro de San Pablo lanzó una nueva contraofensiva revolucionaria contra los gobiernos iberoamericanos que en breve lapso la revolución había perdido por vía eleccionaria (8). Fracasaron en Perú y Ecuador y, ante esos acontecimientos, pusieron su centro de gravedad en Chile —el modelo a aniquilar—, actualmente incendiado. En Colombia, mientras tanto, operan con una estrategia fabiana que reactiva a las viejas organizaciones revolucionarias, explotando al máximo la vecindad de la Venezuela chavista, que sobrevive con el respirador artificial ruso.

4. La revolución y la impunidad en tiempos del coronavirus —Covid-19—.

Cuando llegábamos a este último punto de nuestro trabajo y nos disponíamos a cerrarlo, nos sorprendieron dos hechos. Se plantó la vieja PC que me acompañó todos los días, en los últimos quince años. En consecuencia, estuve “fuera de juego” durante dos semanas.

Simultáneamente —con este hecho administrativo— ocurrió otro de naturaleza estratégica, tremendamente trascendente y de consecuencias globales, aun impredecibles. En China apareció un microorganismo bacteriológico caracterizado por su acelerada expansión y no faltaron las voces que recordaran a las armas de destrucción masiva, las QBN (9), nunca empleadas después de Hiroshima y Nagasaki por el peligro de la autodestrucción planetaria.

Si bien nuestra dirigencia política decidió —en los `80— no tener FFAA y anular por Ley —paradójicamente la Ley de Defensa Nacional votada por unanimidad— al planeamiento estratégico militar sobre las nuevas amenazas y riesgos estratégicos posguerra fría —ya presentes— como actividad central del EMCFFAA, sorpresivamente nos llegó la agresión de un microorganismo que nos obliga —como sociedad— a prever, es decir, a pensar en mañana.

La alta probabilidad de la muerte nos obliga hoy a ser racionales y solidarios, cuando hasta ayer se buscaba vivir solo el presente y profundizar las grietas —eran las precondiciones de la ignorada revolución en curso—.

El hecho de negarnos a pensar nuestro futuro como Nación ¿fue ocasionado por ignorancia, por confusión o como propósito “revolucionario”? Nuestro Instituto estudió este tema en los ’80. Llegamos a la conclusión que había pluricausalidades, pero sabíamos que desde el Estado hubo una clara intención “revolucionaria” que, políticamente —¿o ideológicamente?— impulsó acciones perversas. Oportunamente lo comprobamos, personalmente (10). No tuvimos ni tenemos dudas al respecto.

Esa perversidad dejó a las FFAA argentinas sin misión a cumplir —inútiles, por vaciamiento institucional y presupuestario—. Y “sobre llovido mojado” se empleó a la Justicia Federal para demolerlas moralmente, transformando a este sector judicial en una burocracia corrupta y prevaricadora. Actualmente —y como directa consecuencia— el Estado argentino carece de núcleo duro y, consiguientemente de soporte de su Política Exterior y de una mínima credibilidad interna y externa. Reparemos en este detalle: llevamos 40 años demoliendo a las instituciones centrales de nuestra Constitución Nacional.

Es así como en los medios de comunicación los opinólogos hoy hablan de guerra, de miedo, de coraje, de incertidumbre, etc., pero —hasta hoy— no se escucha nada referido a la carencia de un planeamiento estratégico del Estado argentino. No hay previsiones, porque no hubo ni hay Plan Estratégico Nacional alguno. No hay Inteligencia Estratégica porque no hay planeamiento estratégico. ¿Lo sabe nuestra dirigencia? Acaso ¿no ponderábamos a los improvisadores que sacaban un conejo de la galera? ¿Vamos a aprender a no aprender? O seguiremos —porfiadamente— tropezando con la misma piedra. Eso es lo que nos señaló —acertadamente— el Dr. Sanguinetti.

La voz que corre es “busquemos tiempo”. ¿Nos dará tiempo el virus? ¿Para qué es ese tiempo? Sin duda que es para salvar a los “imprevistos” provocados por la ausencia del planeamiento estratégico en el área de la salud. Esos imprevistos NO son una falla del plan, sino de la ausencia del plan.

¿Qué hubiese hecho San Martín en Chacabuco si no hubiese “previsto” una reserva? El Libertador salvó a la batalla, ¡¡¡¡Porque tuvo un Plan!!!!

Repetimos, esto es lo que nos dijo el Dr. Sanguinetti y es lo que aún no entendemos.

A estos imprevistos absolutos que padecemos, debemos agregarles los “imponderables” que siempre aparecen. Estos no son el error de un plan, sino que ocurren… Por ello el previsor —planificador— guarda un as en su manga, una reserva. Pero nosotros no tenemos ni lo uno ni lo otro ahora, cuando nos llegó como al resto del mundo, un imponderable llamado Covid-19.

Los análisis de superficie que escuchamos —varias veces en el día— nos explican que Corea del Norte ¡es una dictadura! y que por ello tienen menos contagios y muertes que Italia o España, que son democracias. Es la natural consecuencia de la “formación” que se les ha dado a nuestros jóvenes en las últimas décadas. El “democratismo”, como todo exceso, trae sus consecuencias.

Lo que diferencia a los orientales de los occidentales, es su CULTURA, no su sistema de gobierno. Aquellos han retenido su antiquísima cultura y nosotros —en Occidente— la hemos relativizado. Ya lo expresamos en 1. Es tiempo de ver en la profundidad para encontrar lo esencial, de lo contrario nos espera el virus. Tengamos en cuenta que nuestros ancestros eran en su mayoría analfabetos, pero eran MUY CULTOS, sus valores eran fuertes y por ello fueron exitosos. Exhibían en sus moharras una frase identificatoria: “Religión o Muerte”.

Toda religión sostiene a una cultura, a una identidad. Éramos hispanos-criollos-católicos y los seguimos siendo, pero hoy aculturizados, con las familias destrozadas, actitudes egoístas y socialmente confundidos, votando a los más corruptos por entender que son los más exitosos. Nuestros valores identitarios fueron relativizados, paso a paso.

Alguien debe gritar, ahora que el susto del virus obliga a prestar atención: “¡ES LA CULTURA, ESTÙPIDOS!” y señalar que nuestra altiva identidad ha sido arrasada por la guerra revolucionaria que comenzó en 1959/60. Es esa guerra que nuestra dirigencia mira, pero no ve. Es el “entrismo” que licuó a nuestros partidos tradicionales y los dejó sin doctrinas ni líderes.

Acaba de aterrizar nuevamente en Ezeiza la Cte. Local de la contraofensiva revolucionaria subcontinental, hoy interrumpida abruptamente por el virus. Regresa —nuevamente— desde La Habana, Cuartel General de la revolución Castro comunista de Iberoamérica en los últimos setenta años. Se nos hace muy difícil suponer que no trae las nuevas directivas para aprovechar la pandemia, en función de los objetivos revolucionarios —momentáneamente contenidos— para regresar cuanto antes a la exitosa maniobra principal: desestabilizar a Piñera y lograr una nueva Constitución chilena.

En la Argentina Ella recuperó el poder, pero tiene que consolidarlo. ¿Quién ignora que Él es Ella? A Tartufo (11) deben llevarlo a la categoría de piloto de tormentas, pues aún tiene que lograr la IMPUNIDAD de Ella, cuanto antes. Para eso ha sido contratado. Hebe ayuda, abriendo la senda: le ha solicitado públicamente a ÉL, la amnistía de los “presos políticos”.

¿Cómo explotarán la situación en curso y la emergente del drama en algunos meses más, cuando se logre controlar al virus? El aparato que retroalimenta al relato —suponemos- debe estar trabajando al máximo en el CELS del “perro”. La narrativa cede frente a los hechos y necesitan recuperar a la opinión pública que empieza a dudar. ¿Cómo lograrán que la verdad no aparezca, aún en la vecindad de la muerte?

¡El microorganismo ha logrado que la Cámpora pida que el Ejército salga a la calle un 24 de marzo! Quienes conocen el entramado de las guerras de 7ma. Generación —y el “perro” lo conoce— son conscientes del peligro que corre —en estos días—- el sostenimiento del relato falaz. Hay que estar atentos al lenguaje de la antropóloga o del rusito, que “tratan” —así lo dicen, ignorando que se auto inculpan— de hacer lo que la Ley manda y hablan de “orden” y de “autoridad”, con la inmediata aclaración de que “harán respetar los derechos humanos”. Además, si fuere verdad que el rusito a pedido, de orden de su jefa, quinientos médicos cubanos para el conurbano, nuestro supuesto cobraría otro valor.

5. Lo que obligadamente deberíamos suponer.

Ella ha regresado y acortará las riendas. Consecuentemente los idiotas útiles deberán hablar mucho más a menudo y con mayor intensidad de la dictadura militar, del genocidio, de los desaparecidos y relacionar esta palabrería simbólica de un lejano pasado, con el virus. El relato falaz debe continuar. La pandemia y su drama deberían servir —como cortina de humo— para lograr la reforma judicial, antes de que cese la cuarentena, si fuere posible. La impunidad y la revolución tienen así una oportunidad inesperada. Un presidente —victorioso frente al coronavirus— debería ser respetado cuando —generosamente— anule juicios “inventados y politizados” y devuelva a sus legítimos dueños bienes incautados por una “justicia venal”. Luego —y recién entonces— Tartufo podría enfermarse y renunciar (12).

La revolución continuaría victoriosa gracias a la pandemia y la impunidad se habría logrado, pues se llegaría a la justicia revolucionaria. La oportunidad de la pregonada reforma constitucional estaría proporcionada por el virus. La revolución estaría asegurada, como en Cuba o Venezuela.

Los voceros de Ella, Aliverti, Giardinelli o Zaffaroni lo anunciaron hace tiempo, aunque nadie haya tomado en serio la advertencia.

Ricardo Auer, una de las pocas mentalidades argentinas formada en criterios geopolíticos, acaba de escribir (13): “Por lo tanto el FMI (EE.UU. y Trump) no están interesados en las hiper ganancias de los ´hedge funs´, sino que su interés primordial es que la alineación nacional de Argentina, no se dispare, vía default, hacia el campo de Rusia, China, Cuba o Venezuela”. La situación económica actual ya nos ha colocado en posición de default. Las condiciones para el “disparo” hacia el otro “campo”, están servidas, gracias al virus. ¿Qué hará Él, que es Ella?

Si fuera necesario, la revolución prolongaría la cuarentena. Sería una fórmula adecuada para evitar la reacción del electorado independiente, pensante y responsable, que es —actualmente— la única alternativa que podría evitar la maniobra revolucionaria encubierta por la pandemia.

La revolución debería actuar solapadamente y con las calles vacías. Las fuerzas del Estado —sin saberlo— serían los agentes de la revolución para la contención social-domiciliaria, mientras se alcanzan los objetivos históricos del castro-comunismo, desde el poder.

¿No es esta la quinta esencia de una estrategia de aproximación indirecta? ¿Esas maniobras que la visión lineal de Occidente NO VE y que lo mantienen de pie, pero dormido?

Más de la mitad de la población, reunida simultáneamente frente a sus respectivas “casas de gobierno”, sería un Cabildo Abierto en capacidad de defenestrar definitivamente al “estado de guerra civil revolucionario” —enquistado en los tres poderes— que nos ha impedido avanzar en las últimas décadas, arrastrándonos a la autodestrucción.

Ella y su can faldero no dejarían de considerar esa probabilidad y para evitarla —en oportunidad— cuentan con millonarios depósitos “para la política”, como lo dijo López —el de los bolsos—. Estemos atentos al “bolu..”, que es el que lleva y trae… y conduce y reparte para los entusiastas idiotas.

Así como existen estúpidos que no entienden que deben respetar el aislamiento durante la cuarentena —como lo vemos a diario—, también existen mentes extraviadas de resentidos sociales —que no vemos en los medios, pero que existen— que explotarían al coronavirus y a la deuda para satisfacer sus fundamentalismos ideológicos y hacer que la Argentina salte el cerco y “dispare al otro campo”, tal como lo han intentado —por todos los medios— en los últimos setenta años.

La viabilidad o inviabilidad de nuestra Patria Argentina en el siglo XXI, está en las manos de aquellos ciudadanos que aún no han sido cooptados por el “progresismo” de cualquier signo y retienen el “buen vivir”, en estos tiempos del coronavirus y de la deuda.

 

* Oficial de Estado Mayor del Ejército Argentino y del Ejército Uruguayo. Ha cursado las licenciaturas de Ciencias Políticas, de Administración, la licenciatura y el doctorado en Relaciones Internacionales. Se ha desempeñado como Observador Militar de la ONU en la Línea del Cese de Fuego del Canal de Suez. Comandó tropas de llanura, montaña, aerotransportadas y mecanizadas.

 

Citas y fuentes utilizadas en este artículo

(1). H. J. Auel. “La larga guerra civil argentina y el actual estado de guerra civil revolucionario”. 09/07/2013. www.ieeba.org

(2). H. J. Auel. “La dirigencia argentina frente a los desafíos de la Seguridad Nacional en el siglo XXI”. Agosto de 2015. www.ieeba.org

(3). H. J. Auel. “La cultura y la civilización. La guerra: continuidad y cambio”. Diciembre de 2001. www.ieeba.org

(4). H. J. Auel. “Una Segunda Argentina es posible”. Mayo de 2015. www.ieeba.org

(5). A. N. Valiente. “Los anarquistas y la Violencia – Enseñanzas para el siglo XXI”. Abril de 2019. Ed. Círculo Militar. 1884.

(6). H. J. Auel. “El Estado Nacional regional frente a las amenazas estratégicas globalizadas”. Junio de 1998. www.ieeba.org

(7). H. J. Auel. “Alberto Ángel Tartufo Fernández, candidato del Foro de San Pablo”. 10/08/2019. www.ieeba.org

(8). H. J. Auel. “La contraofensiva revolucionaria iberoamericana en el 2019”. 26/11/2019. www.ieeba.org

(9). QBN: Química, Bacteriológica, Nuclear.

(10) H. J. Auel. “Las Claves de la Inseguridad Nacional”. Conferencia en el “Foro de la Ciudad”. Club del Progreso. 18/0//2018. www.ieeba.org

(11) H. J. Auel. “Alberto Ángel “Tartufo” Fernández Candidato del Foro de San Pablo”. 10/’08/2019. www.ieeba.org

(12) H. J. Auel. “La Contraofensiva Revolucionaria Iberoamericana en el 2019”. 26/11/2019. www.ieeba.org

(13) R. Auer. “Tiempo de Definiciones Estratégicas”. 04/03/2020. Infobae Digital.

 

Publicado el 08/04/2020 por el INISEG Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global, https://www.iniseg.es/blog/seguridad/el-pasado-y-presente-de-argentina-proyecciones-y-revolucion-del-coronavirus/