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EL GALLINAZO PERUANO

Francisco Carranza Romero*

Imagen: De Amestone1 – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=97542744

 

Buitre Peruano. El gallinazo (Coragyps atratus) es de la familia Cathartidae. Su hábitat es la región baja y cálida. Por su seguridad hace su nido en las grietas profundas de los cerros. De plumaje negro y de alas no grandes. Su cuello y cabeza sin plumas muestran arrugas grises y negras. De patas grises, huesudas y escamosas. Por no tener la siringe no canta, sólo grazna, gruñe y sisea.

Quienes no conocen su función limpiadora del medio ambiente, lo miran con desprecio y asco. Lo menosprecian por su figura poco estética. Camina sin ninguna elegancia moviendo la cadera como si la tuviera dislocada. Y cuando revolotea por las cercanías de la vivienda hay temor de malos presagios.

Les da asco por estas razones: su comida favorita es la maloliente carroña que la localiza gracias a su buen olfato y buena vista. Escarba los basurales buscando algo aprovechable. Defeca sobre sus propias patas. Cuando está muy hambriento puede atacar a los pollitos.

Este buitre negro es conocido con muchos nombres en Hispanoamérica. México: zopilote (náhuatl). Honduras: zope. Costa Rica: zoncho. Colombia: chulo, chula. Panamá: gallote. Venezuela: zamuro, curumo. Bolivia: sucha. Chile: jote. Paraguay: urubú (guaraní). En Perú, es conocido con varios nombres: gallinazo (en castellano), shingo (sierra de La Libertad), wiskul (quechua).

Los que hablan la lengua quechua se refieren al gallinazo con algunas de sus características nada halagadoras y que fonéticamente tienen cierta analogía:

wisku (de ojo desviado) > wiskulla > wiskul: de ojo muy desviado. Cuando mira algo mueve la cabeza de un lado a otro. No mantiene su mirada fija en algo.

Wishtu (puriq): (que camina) sin una dirección fija.

Wiqut wiqut (puriq): (que camina) rengueando la cadera como si la tuviera dislocada.

Las comparaciones y referencias al gallinazo no son positivas. A continuación, dos casos:

El escritor Julio Ramón Ribeyro Zúñiga (1929 – 1994), autor del relato «Los gallinazos sin plumas», llama gallinazos a los niños y adultos marginados y pobres de Lima que buscan en los basurales alguna comida y lo que se pueda vender para ayudarse a sobrevivir.

«El gallinazo no canta en la puna» es un dicho popular peruano que atestigua que el hábitat preferido de esta ave es la región baja y caliente. Este dicho también se refiere a los pobladores costeños y afroperuanos que sufren el soroche o mal de la altura (hipoxia) en la región puna o jalca alta (según Javier Pulgar Vidal: de 4.000 a 4.800 msnm).

El gallinazo en un relato mítico andino. (La versión extensa está en Francisco Carranza, 2000 p. 9-11). En el siguiente texto, lo referente al gallinazo está también en quechua.

En el tiempo remoto dicen que este mundo estaba con poca luminosidad. En ese entonces, las aves grandes y fuertes se sentían superiores ante otras pequeñas y de poca fuerza.

La divinidad que todo lo ve, convocando a las aves, les había dicho: A ver, ¿quién puede traer el brillante collar del sol? Este mundo necesita luz y alegría.

El cóndor voló rápido hacia arriba; en eso, por su tamaño grande y por su peso comenzó a cansarse. Llegó hasta la Luna. Volviendo a la tierra contó: «La Madre Luna me ha recibido feliz. Me ha regalado la bufanda tejida con las hebras de su propia cabellera blanca. Ella ha afinado mi quena». Hizo escuchar a todos la melodía selenita.

Los halcones también volaron; pero, cansados descendieron en un lugar muy caliente.

El gavilán y el cernícalo volaron hasta un lugar de enormes zancudos a quienes los vencieron y les arrancaron sus alas.

El gallinazo entró a un túnel de la tierra para salir por la espalda del sol. Totalmente ennegrecido salió por la puerta opuesta del túnel. Al volver, oscureció la tierra. Contó a todos: «He vencido a los malvados del mundo subterráneo. Ya no me enfermaré porque he bebido el tónico de la vida». (Wiskulqa, intipa qipanpa yarquyta munar, patsa tuquman yaykurqan. Hankat yanayashqa qipa tuqu punkupa yarqurqan. Kutimur, patsata tutapatsirqan. Llapankunata willakurqan: «Patsa rurin mana allikunata wañutsishkaa. Manam qishyashaqnatsu, kaway hampitam upyashkaa»).

El picaflor, gracias a su peso muy liviano, voló y voló sin cansarse. Mientras el sol contemplaba las competencias de las aves, le quitó uno de sus bellos collares. Cuando terminó el tiempo del relato, apareció brillante, y jaló el bello collar hacia las colinas. El mundo se iluminó.

Animal poco comprendido. No es un símbolo apreciado como el águila, cóndor, paloma, picaflor… Por eso, nadie porta como adorno o amuleto su pluma, garra y pico. Sobre los dos buitres en el escudo de Lima algunos los consideran águilas; otros, gallinazos.

Si aparece en el sueño es considerado un mal augurio para quien sueña y sus cercanos.

Aunque el sistema inmunológico del gallinazo está bien desarrollado, muere al comer animales muertos (ratas y ratones) por el veneno puesto por los seres humanos. Su cadáver, si está cerca de las viviendas, es enterrado o quemado para evitar la contaminación.

Palabras finales. El gallinazo, a pesar de todo, digan lo que digan, ayuda a limpiar a nuestra madre naturaleza. La enseñanza de los mayores sigue viva para los que no han perdido la memoria cultural: «Wiskulta wañutsiytsu, paymi patsata pitsan» (No mates al gallinazo, él limpia la tierra).

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

 

Referencias

Carranza Romero, Francisco. Madre Tierra, Padre Sol. Trujillo, Perú: Computer Age, 2000.

Carranza Romero, Francisco. Diccionario quechua ancashino-castellano. Madrid: Iberoamericana Vervuert, 2003.

Carranza Romero, Francisco. Diccionario español-quechua ancashino. Madrid: Iberoamericana Vervuert, 2023.

 

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LA FECHA DE LA NAVIDAD

Julio Ferrari Freyre*

Hemos pasado el tiempo litúrgico de Adviento, es decir en las postrimerías del año calendario gregoriano, momento en que los cristianos celebramos la Asunción de la Virgen María, la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, fiesta de la Sagrada Familia, de María Madre de Dios y el Año Nuevo, más el Día de los Reyes Magos. Y para otros será, el Janucá de los judíos el 25 de diciembre (25 de Klisev), o el año nuevo Lunar, el 29 de enero de 2025, también llamado Seollal, Tsagaan Sar, Losar, Tết, Año Nuevo Chino o (según el Partido Comunista Chino) Festival de Primavera[1]. Toda una colección de feriados y festividades para alegrar el cierre de un ejercicio y el comienzo de uno nuevo: lamentar lo que no pudimos hacer y alegrarnos porque tenemos un año para concretar múltiples proyectos, pero primero las vacaciones veraniegas que tanto nos gusta a nosotros y a nuestras familias.

En estos días se puede escuchar de mucha gente, cultos y no tanto, cristianos serios y no tanto, ateos o agnósticos, que la fecha de la Natividad de Nuestro Señor fue erigida por los primeros seguidores de Cristo para «tapar» una festividad pagana romana; pero nadie se pregunta de qué festividad pagana se trata. ¿Tenía que ver con la religión greco-romana de la época? ¿Se celebraba algún hito en la historia de la República o del Imperio? ¿Se conmemoraba alguna fecha especial del complicado calendario romano o el «inventado» por Julio César y usado en el Imperio?

Por ser fin de año dejé de lado la imponente Espasa Calpe que decora mi biblioteca y fui al deficiente y tendencioso pero útil y práctico Wikipedia para sacarme la duda. Allí leí que: «la celebración de esta fiesta el 25 de diciembre se debe a celebraciones mediterráneas relacionadas con el solsticio de invierno, principalmente el Sol invictus y la Saturnalia que habrían sido adaptados por los cristianos en el siglo III» y que «El papa Julio I pidió en 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha y finalmente el papa Liberio decreta este día como el nacimiento de Jesús de Nazaret en 354»[2].

Según esta versión, la fecha de Navidad se debió a una operación de contra inteligencia para atacar las festividades de los malvados paganos que pululaban por el Imperio Romano.

Sin embargo, mi curiosidad no estaba satisfecha y seguí investigando el tema con interesantes hallazgos para esclarecer mis propias dudas surgidas, tal vez, por una deficiente educación religiosa o por el bombardeo de propaganda laicista del momento que nos toca vivir.

Así encontré que tenemos dos festividades romanas a fines de diciembre, a falta de una, a ser censurada por ser pagana. Entre el 17 y 23 de diciembre el pueblo romano celebraba Saturnalia. Con la ayuda de Wikipedia descubrí que este festejo comenzó en el año 217 a.C. dedicado a Saturno, dios de la agricultura, y que simbolizaba el fin del trabajo en el campo, o sea la cosecha. Incluía un banquete público «intercambio de regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval en el que se producía una relajación de las normas sociales»[3].

La otra festividad romana a ser censurada era día del “Sol Invicto”, Dies Natalis Solis Invicti en latín, que se empezó a agendar en 274 y fue un invento del Emperador Aureliano para fortalecer y en cierta medida extender los festejos de la Saturnalia. El Sol Invictus se celebraba el 25 de diciembre según algunas fuentes como Wikipedia, o el 27 de diciembre según otras[4]. Ahora bien, en el año 221 Sexto Julio Africano, un muy respetado historiador, fija la fecha del nacimiento de Nuestro Señor el 25 de diciembre en su monumental Chronographiai, medio siglo antes de la invención del Sol Invictus [5].

Esto lleva a pensar más bien que la celebración del Sol Invictus se haya inventado por la creciente influencia del festejo del nacimiento de Cristo y por lo tanto esta fecha pagana carece de influencia directa en el día que celebramos la Navidad.

Más aún, antes de esas fechas Telésforo, segundo Obispo de Roma entre 125 y 136, había declarado a los feligreses que la Natividad de Nuestro Señor debería festejarse a fines de diciembre[6].

En la correspondencia de San Cirilo de Jerusalén (348-386) y el Papa San Julio I (337-352), aquel le pide al Sumo Pontífice que le asigne al Nacimiento de Jesús su verdadera fecha «tomándola de los documentos del censo traídos por Tito a Roma». En 350 el Papa Julio I fijó que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre y cuatro años después; el Papa Liberio decreta ese día como el nacimiento de Jesús[7].

Algunas versiones sostienen que Jesús no podría haber nacido en diciembre porque los pastores y sus ovejas no pueden estar a la intemperie con las bajas temperaturas de fines de otoño y principios de invierno. Sin embargo, los pastores israelitas de nuestros días no tienen problema en cuidar sus rebaños en pleno invierno bajo el cristalino cielo de Medio Oriente.

De cualquier manera, ¿tiene alguna importancia que la fecha de nacimiento de Jesús, y que nosotros como cristianos celebramos, sea coincidente con una celebración pagana? Pareciera que no.

Considerando que muchas sociedades dan poca relevancia al día del nacimiento de una persona, no sería de extrañar que los Evangelistas ni siquiera hayan pensado en poner fechas exactas en el Nuevo Testamento. En realidad, hay muy pocas referencias a fechas puntuales en la Biblia. Porque finalmente, ¿qué es más importante: que nuestro país sea independiente o la fecha en que se logró esa condición?

 

*Julio Ferrari Freyre estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Sophia (Tokio, Japón), Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador y Economía en la Universidad de Deusto (Bilbao, España). Egresó del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (1984), siendo Cónsul en Bilbao (1989-94), integrante en la Embajada Argentina en la República Popular de China (1997-2003) y Cónsul General en Cantón (2011-2016). En Cancillería fue Director de Documentación de Viaje en la Dirección General de Asuntos Consulares y Representante Especial para Asuntos de Terrorismo. Se retiró del Servicio Exterior como Ministro Plenipotenciario de Primera Clase en 2018.

 

Bibliografía

Ferrari Freyre, Julio C. «Año Nuevo Chino». Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), 06/02/2024, https://saeeg.org/index.php/2024/02/06/ano-nuevo-chino/.

Prada, Juan Manuel de. «Feliz Solsticio de invierno». Asociación Almedrón, 28/12/2024, https://www.almendron.com/tribuna/feliz-solsticio-de-invierno/

Smith, Jeb: «Celebrating Christmas: A Response to Evangelicals». The Postil Magazine, 18/12/2024, https://www.thepostil.com/celebrating-christmas-a-response-to-evangelicals/.

Enciclopedia Católica:, https://es.catholic.com/encyclopedia.

Wikipedia, https://es.wikipedia.org/.

 

Referencias

[1] Ferrari Freyre, Año Nuevo Chino.

[2] Wikipedia: Navidad, https://es.wikipedia.org/wiki/Navidad.

[3] Wikipedia, Saturnales,  https://es.wikipedia.org/wiki/Saturnales.

[4] Wikipedia, Sol Invictus, https://es.wikipedia.org/wiki/Sol_Invictus.

[5] Wikipedia, Sexto Julio Africano, https://es.wikipedia.org/wiki/Sexto_Julio_African.o

[6] Smith, Celebrating Christmas.

[7] Enciclopedia Católica, Navidad, https://ec.aciprensa.com/wiki/Navidad.

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LA FLOR EN LA CULTURA ANDINA

Francisco Carranza Romero*

Introducción

La flor llama la atención por su color, fragancia y forma de sus pétalos. Ella embellece a la planta y a la naturaleza, y anuncia el advenimiento del fruto y semilla en su ovario o en las raíces. Los pobladores andinos la utilizan como adorno, alimento, medicina y pigmento. Y este escrito no es un tratado de Biología Floral.

En quechua la flor es conocida con varias denominaciones: wayta (Quechua Central), sisa (Ecuador), tika, inkil, ñawiksa. Aunque tuktu se refiere al capullo o botón; algunos dicen así a la flor. Hay también palabras específicas para las flores de algunas plantas. Flor de maíz: shamachka, sahama, parwa. Flor de bromelia: machitu.

Flores comestibles

Algunas flores son comestibles y dan color a la comida. Una vez recogidas son lavadas, sumergidas en agua caliente para matar cualquier bacteria y desactivar la pilosidad espinosa. Luego son picadas o molidas, mezcladas con sal y picante para saborizar la papa sancochada. Cito cuatro flores comestibles en orden alfabético: 

Flor de calabaza: chiklaw (chila) wayta. De color amarillo.

Flor de mastuerzo (Tropaeolum majus): pataw wayta. Es de color rojo.

Flor de mostaza: shitqa wayta. Se come la flor de color amarillo; no la de color morado.

Flor de picante (flor de la caléndula): utsu wayta. Es de color amarillo o anaranjado.

Flor para teñir

Flor de tsintsanco: tsintsanku wayta (crece sobre 3.000 msnm). Se hierve el agua con la flor de tsintsanco y alcaparrosa amarilla; cuando el agua está de color amarillo oscuro se sumerge el hilo o bayeta blanca, se remueve por un rato para que el color penetre en las fibras. Después, se seca al sol lo teñido. La tela así teñida no pierde su color, aunque pase el tiempo.

En la comunidad de Quitaracsa (Áncash, Perú) había un lugar donde crecía esta planta, por eso el barrio se llamaba Tsintsanku; pero, como allí fue construido el local escolar, ahora el barrio es más conocido como Local.

Flores medicinales

Desde épocas antiguas el poblador andino recurre a las flores para curarse de algunos males, así va descubriendo y aprovechando sus virtudes medicinales.

Males. Cito tres enfermedades propias del área rural andina:

Ojeo o mal de ojo: ñawipay. Enfermedad propia de los niños durante los tres primeros meses. Síntomas: fiebre, anorexia, cólico estomacal y diarrea.

Etiología. Resultado de mucha descarga de energía afectiva al cuerpo tierno que aún carece de defensa. El adulto que visita al neonato no debe expresar mucho sus afectos (miradas y caricias) porque puede transmitir bacterias y otros males por el contacto. Los familiares mayores advierten a los visitantes porque algunos no saben cómo tratar a la criatura tierna.

En Corea del Sur no se expone al recién nacido antes del rito pegil a los cien días de vida. Es la presentación a la sociedad.

Susto: mantsakay. Síntomas: anorexia, palidez, pérdida de peso, crecimiento de pestañas y sueño con sobresaltos. Este mal puede ser de niños y adultos.

Etiología. Un acto repentino y violento baja la defensa del ser humano. Situaciones que pueden provocar susto en el área rural: Aparición sorpresiva de alguien o algo extraño. Sonido estremecedor repentino en ambiente silencioso. El perro salta repentinamente sobre la persona. El encuentro sorpresivo con zorro o puma en curva estrecha. El rayo cae en lugar cercano.

Vergüenza: pinqakuy. Se da en casos de personas muy sensibles ante la mirada ajena o burla. Síntomas: fiebre, diarrea, desgano, pérdida de fuerza, insomnio.

Etiología: Acto involuntario de exponerse ridículamente ante la mirada de otros. Ejemplo: exponer la parte privada del cuerpo por caída aparatosa o desgarre del pantalón o falda; peor, si quien lo ve, se ríe con burla.

Curación. Nos referimos al rito de la curación de los males físicos y psíquicos (ojeo, susto y vergüenza) con flores.

Sobada con flores: Waytawan shuqma. Las flores silvestres son las preferidas para este rito. Son consideradas más puras por no haber tenido contacto con la gente. Las flores de huamanpanqui (wamanpanki), huamanpinta (wamanpinta) y huamanripa (wamanripa) son las más apreciadas por sus poderes especiales; por algo waman significa: halcón.

El oficiante del rito de terapia con flores se lava bien las manos, se concentra antes y durante el rito de la curación. Después de sobar el cuerpo del paciente con flores, las lleva para dejarlas en un lugar por donde corre el viento o en el encuentro de los caminos para que los males se vayan pronto. Cuando un caminante encuentra montoncitos de flores en el camino, debe evitar el contacto con ellas para no cargarse de los males ajenos.

Bañarse con flores en el Año Nuevo: Mushuq watachaw waytawan armakuy. Ahora, les comparto una experiencia de mi niñez en la comunidad de Quitaracsa: En la mañana del año nuevo solar mi mamá nos repartía las labores: Ullqu wamrakuna purun waytata apayamunqa. Warmi wamrakuna hatun mankata, tullpata shuyatsiyanqa: Los niños traerán flores silvestres. Las niñas prepararán la olla grande y el fogón. Después del desayuno comenzábamos a cumplir nuestras labores pensando en el baño del Año Nuevo. Cuando hacíamos llegar las flores, nos mandaba ponerlas dentro de la olla para alzarlo sobre el fogón, luego llenábamos agua en la olla. Todos nos contábamos emocionados nuestras peripecias al recoger las flores, y ayudábamos provisionando leña. Cuando el agua hervía quitábamos la leña del fogón para que bajara el calor. A mediodía, cuando la sombra de la palma de la mano caía exactamente debajo, nos preparábamos en el patio para que nuestra madre nos ayudara a bañarnos con el agua tibia de las flores. Los mayores desaparecían del patio con sus porciones de agua de flor para hacerse abluciones en los lugares privados como la huerta. Así nos lavábamos de los males del año anterior. Y comenzábamos el año nuevo con cuerpo limpio y purificado.

Flor y mujer

La flor, como en muchas culturas, está relacionada con la mujer. La expresión quechua Quri wayta (Flor de oro) es un halago a la mujer porque es el reconocimiento de sus virtudes: bondad, laboriosidad, honestidad y belleza.

Baile de recolección de flores:  Wayta pallana tushu. Es un baile grupal de varones y mujeres. Se representa la siembra, riego y recolección de la flor. La mujer de falda exterior floreada del baile es llamada palla. Posiblemente es apócope de pallana. El que lidera el baile avisa en voz alta el proceso del baile que tiene tres tiempos o escenas:

    1. ¡Wayta muruna!: ¡Siembra de flor! Los varones y mujeres comienzan a bailar simulando el arreglo del terreno, esparcimiento de semillas, dan pasos con seguridad en el piso como si estuvieran tapando el hueco o surco donde cayó la semilla.
    2. ¡Wayta parquna!: ¡Riego de flor! Los varones bajan sus pañuelos para acariciar los tobillos y pies de las mujeres. El que no tiene pañuelo extiende sus brazos cogiendo una punta delantera de su poncho. Ellas, felices, dan vueltas bailando.
    3. ¡Wayta pallana!: ¡Recolección de flor! Los varones abren los brazos con el gesto de querer abrazar a sus parejas; ellas, sonrientes y esquivas, dificultan; luego, facilitan el abrazo. Es el momento del zapateo alegre, también llamado siki tapsi (sacudida de la posadera).
Prohibiciones

Por más que la flor sea bella y atractiva, es para ser vista. Para apreciarla, no hay necesidad de tocar, oler ni arrancarla. La naturaleza merece respeto y cuidado. Por eso hay prohibiciones que las personas mejor cultivadas aconsejan, especialmente, a los menores:

Waytaqa mushkunatsu; ama mushkuytsu: la flor no es para ser olida; no la huelas. Hay insectos voladores que entran en contacto con las flores. Estos insectos depositan sus huevos en los estambres y estigmas por ser los lugares seguros para su conservación y desarrollo hasta reventar. Quien huele la flor acercando sus fosas nasales puede aspirar lo que hay allí.

Además, hay flores de olores tóxicos; por algo no son usadas en los ritos curativos ni religiosos. Cito dos: asyaq wayta o supaypa waytan (flor del diablo, geranium, geranio. Asyaq es otro nombre del diablo), wantuq (que carga al muerto, floripondio, especie de Brugmansia).

Waytaqa patsata shumatsin; ama rachiytsu: la flor embellece el mundo; no la arranques. Las flores embellecen a la naturaleza como los cerros y márgenes de los caminos. Se las recoge sólo con fines buenos: para comida, medicina, pigmento y adorno para idolatrar a seres de este mundo o de otro mundo. Quien adorna su cabellera, sombrero y ropa con flores es considerada ignorante, egoísta e irrespetuoso de la madre naturaleza. Upallam waytawan shumaq tukun: Sólo el ignorante presume su belleza con la flor.

Las flores de las zonas altas o de difícil acceso, a donde el ser humano no puede llegar, se salvan de las manos irreverentes. Por eso, el trato a la persona con el calificativo «hallqa wayta» (flor de la jalca -región alta, sobre 3500 msnm) es un elogio porque se refiere a alguien que no está al alcance del maltrato injusto.

Palabras finales. La flor, fuera de su utilidad (comida, remedio, pigmento y adorno) es también símbolo de personas y pueblos que se identifican con ella. Y están presentes en la antroponimia.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

Referencias

Carranza Romero, Francisco. Diccionario quechua ancashino – castellano. Madrid: Iberoamericana Vervuert, 2003.

Carranza Romero, Francisco. Diccionario español – quechua ancashino. Madrid: Iberoamericana Vervuert, 2023.  

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