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DEMOCRACIA FORMAL O SUSTANCIAL, CIUDADANÍA Y DIGNIDAD

Héctor Melitón Martínez*

Imagen de Felipe Blasco en Pixabay 

“Democracia” es un término polisémico que puede ser abordado desde diferentes ángulos. Sin embargo, su uso más frecuente es el que alude solamente a un régimen político, es decir, a la forma en que se cristaliza el poder del Estado. Podemos señalar, desde el análisis de lo que se ve en esta coyuntura que vivimos, que lo que se promociona y se internaliza en la ciudadanía, desde la política y desde los medios de comunicación, es un sistema político que lo podríamos encuadrar como una democracia incompleta, o de baja intensidad, sistema éste, que se inclina  con mayor énfasis en lo formal, en lo instrumental, pero excluye valores con carga sustantiva, he de aquí que podemos separar, entre  una democracia formal, que parece limitarse a la participación popular solo en el acto eleccionario y una democracia sustancial, la cual se apoya en valores , derechos y obligaciones.

La democracia desde su consolidación, especialmente a partir de la independencia de EEUU, se basó en dos principios que son: la libertad y la igualdad, dos cuestiones que permanentemente se mantuvieron en tensión, ya que la igualdad, siempre entendida como igualdad de oportunidades, igualdad ante la ley, etc., siempre debe estar acompañada por la libertad porque la igualdad sola, simplemente produce un despotismo, un paternalismo, más propios de las autocracias o demagogias. A partir de los años 90, aparece un concepto que acapara lo que entendemos como democracia sustancial, es el concepto de ciudadanía, marcando a partir de esto, una clara diferencia con la democracia formal o incompleta.

Este concepto abarcativo de la democracia sustancial, la ciudadanía, consiste en que se es ciudadano cuando puedo ejercer mis derechos y obligaciones, es decir mis derechos y obligaciones, políticos, civiles y sociales. Hablo de “mis” porque no son otorgados graciosamente por el gobierno, son míos propios por ser un ser humano, y el Estado solo debe limitarse a promocionarlos y mantenerlos, dentro de las posibilidades sustentables.

En resumen, en lo político, poder elegir y ser elegido, en lo que respecta a lo civil, poder ejercer libertades básicas como la de expresión, la de asociación o la ideológica y religiosa, la garantía de la protección de la propiedad privada y otros como el derecho de huelga o sindicalización, etc., todos ellos amparados en la Constitución Nacional y otras normativas que permiten hablar de un Estado de Derecho. Por último y a partir de los períodos de entreguerras en el siglo XX aparecen los derechos sociales como valores dignos de protección, siendo éstos una serie de aspiraciones al bienestar económico y cultural de las naciones. Son estos derechos los más difíciles de ejercer  en nuestro continente y en especial en nuestro país a partir del comienzo del siglo XXI. Es por eso que la mayoría de los ciudadanos argentinos son titulares de derechos subjetivos, pero no todos tienen la posibilidad de ejercerlos, más cuando los índices de pobreza y desocupación alcanzan los guarismos que estamos viviendo en estas épocas.

De aquí viene mi anterior descripción de lo que entiendo por democracia formal y democracia sustantiva relacionada con la condición de ciudadano pleno.

Me he guiado para este análisis de un interesante trabajo realizado por el doctor. en Ciencia Política, Hugo Quiroga[1], en lo que dio a llamar “El difícil ejercicio de la ciudadanía plena” donde desarrolla la necesidad de postular un orden social más justo y equitativo, donde se pueda conectar poder y justicia social. En una realidad como la nuestra donde no todos los ciudadanos pueden ser “ciudadanos de hecho”. La mayoría de los argentinos son titulares de derechos subjetivos, pero no todos tienen la misma posibilidad de su ejercicio, en la situación social y cultural actual tan deficiente, limitan ese ejercicio pleno de ciudadanía.

Esto implica que si los gobiernos solo se ajustan a una democracia formal, entendiendo la democracia como un mero acto eleccionario que legitimen poderes que son casi permanentes para ciertas personas que constituyen élites dirigenciales, tanto políticas como económicas asociadas, los ciudadanos expresarán su rechazo en el acto eleccionario, para proveerse de funcionarios que aseguren un futuro promisorio que modifique la realidad de la decadencia en la cual estamos transitando. Esto sería lo lógico cuando existe educación, valores y cultura cívica.

La amenaza de una sociedad cada vez más inequitativa y desigual, llegando a los extremos que hoy estamos viviendo, no pueden ser contrarrestados desde la óptica de una democracia formal e incompleta como la que la clase política nos presenta, con solo legitimidad procedimental traducida únicamente en el acto eleccionario, mientras asistimos a una creciente falta de un orden justo y en un contexto caracterizado por políticas decadentes y alejadas de la realidad del siglo que vivimos. No es lo mismo respetar reglas procedimentales que gobernar democráticamente, desde un gobierno en el que cada uno de los funcionarios predique con el ejemplo y al que llegaron gracias a sus méritos y no meramente gracias a una relación de amistad o familiar. Por otro lado, la sociedad vería con agrado que en ese marco de igualdad se implementen premios y castigos en función del accionar individual de los ciudadanos.

Los derechos sociales fundamentales, como el trabajo, la educación y la salud vienen y parten indefectiblemente del empleo. Observando las altas tasas de desempleo podemos asegurar que es casi inexistente el disfrute de estos derechos en la gran mayoría de los compatriotas. El trabajo en blanco es la llave que permite disfrutar de la ciudadanía social.

El desempleo estructural existente, inducido por políticas de gobierno cortoplacistas y apuntadas solo a conservar el poder, afectan no solo la ciudadanía social, sino también el ejercicio de otros derechos ciudadanos, como por ejemplo los derechos políticos, logrados en nuestro país con la Ley Sáenz Peña, a principios del siglo XX y la universalización de los mismos lograda posteriormente.

Los excluidos sociales, actualmente, exceden a la figura del hombre sin trabajo y se refleja en una marginalidad profunda que los aleja social y culturalmente de la ciudadanía para ser solo votantes. Creen tener derechos políticos y civiles, pero por sus condiciones de vida quedan afuera de una trama de existencia colectiva.

La discordancia entre una supuesta igualdad política y una real desigualdad social son evidentes y hasta aprovechadas por la clase política, en este dañado sistema que soportamos, procedimental, incompleto, injusto y por sobretodo mezquino.

La autonomía y libre voluntad de los individuos se diluye, en muchos casos, en los excluidos sociales. Lo percibimos en la coyuntura que vivimos, no podemos negarlo; se presiona para obtener un voto, afectando la dignidad de aquellos que por malas políticas, falta de oportunidades o ignorancia (fomentada) los han llevado a una fatalidad inducida por el desempleo, la inflación, la presión impositiva, así como por la falta de educación y la falta de esperanza en un futuro con movilidad social ascendente, la cual supo conocer muy bien la sociedad argentina de otrora.

Todo esto es caldo de cultivo para fundamentar las miserables políticas clientelares tan bien instaladas en la política argentina, actualmente bien a la vista de cualquiera que quiera ver.

La pregunta es: ¿En la soledad del cuarto oscuro, donde se efectiviza el voto, se aprovecha para reflexionar y ser libre o solo dejamos de ser ciudadanos para ser meros votantes guionados y condicionados por promesas que además afectan nuestra dignidad como seres humanos? Este gran interrogante será dilucidado en el corto plazo, pero corremos el riesgo de continuar con esta falacia de esperar que el Estado sea el padre protector; por tanto dejemos de ser menores de edad y pasemos a ser adultos. No con esto pretendo que se desechen planes sociales que son verdaderas redes de contención ante eventualidades sino que no permanezcan eternamente siendo fuente de clientelismo y corrupción, atentando contra la dignidad quienes deben depender de ello, además de destruir la cultura del trabajo, en definitiva una falta de la ¡¡¡Libertad!!!

El gran determinante para que esto cambie, y que no tengamos que ser un país que de ser ejemplo y esperanza para el mundo a fines del siglo XIX y principios del XX, pasamos a estar dentro de los últimos puestos en los indicadores de desarrollo y confiabilidad en estas épocas, son la educación y el ejemplo de las clases dirigentes; son estos uno de los factores principales para este cambio. Se debe erradicar el uso de la política para beneficios individuales o corporativos —uso que ha puesto en práctica esta casta política que excluye a los más capaces— para implementar una política que tenga como finalidad el bien común y la felicidad de cada uno de los ciudadanos de la República.

* Profesor de Grado Universitario y Licenciado en Ciencia Política graduado en la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Coronel (R) del Ejército Argentino.

 

Referencia

[1] QUIROGA, Hugo. “El ciudadano y la pregunta por el Estado democrático”, Punto 7, Revista Universitaria Semestral, Año 1998, p. 34 – 36.

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POLÍTICAS DE ESTADO Y FUNCIONARIOS CIENTÍFICOS

César Augusto Lerena*

Por Decreto 85 del 28 de diciembre de 2019 se designó al secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur. Se suponía que se pondría al frente de esta secretaría a un hombre idóneo en la materia, suficientemente compenetrado con la Causa Malvinas y, seguramente, en pleno conocimiento de que se ponía en sus manos la responsabilidad de recuperar uno de los territorios más grandes ocupados por la fuerza por una potencia extranjera, ya que el Reino Unido invade más de 1,6 millones de km2 del mar argentino junto a los archipiélagos de Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur; le disputa a la Argentina más de 1,4 millones de km2 de la plataforma continental argentina y otros casi millón de km2 de la Antártida y los mares correspondientes.

Seguramente, evaluando semejante responsabilidad, se eligió el secretario.

Luego, con el objeto de «constituir un espacio plural en el máximo nivel institucional, que diseñe y proyecte estrategias a mediano y largo plazo, conformado de manera multipartidaria y con la participación de distintos sectores sociales involucrados en la temática y, procurando fortalecer los consensos políticos y sociales que garanticen la continuidad de las políticas que sustenten la legítima e imprescriptible soberanía argentina» respecto a Malvinas, el 4 de agosto de 2020, por ley 27.558 se creó el Consejo Nacional de Malvinas, Georgias del sur, Sándwich del sur para consolidar una Política de Estado que trascienda los gobiernos y las perspectivas partidarias o sectoriales, garantizando una continuidad en las estrategias para alcanzar los objetivos de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

El secretario Daniel Filmus integró finalmente en el citado Consejo a los miembros seleccionados y, un año después, sin que este ni el Consejo diseñaran estrategia alguna, este secretario fue ascendido a ministro de Ciencia y Técnica, vaya uno a saber por qué. De Sociólogo especializado en educación conduciendo las políticas internacionales relativas a la ocupación territorial argentina, con rango de embajador, a mandamás en la política de ciencia y técnica e innovación.

Ahora, este Sociólogo habrá de reemplazar en esta también estratégica cartera a Roberto Salvarezza, un Científico, Investigador Superior del área de nanociencia y nanotecnología del CONICET y expresidente del citado Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, entre el 2012 y 2015 y, si bien Filmus, se manifestó “el más sorprendido” por la designación, le pareció “una oportunidad enorme para pelear por un tema que dice que le apasiona, que es la ciencia y la tecnología” (Infobae, 19/09/21), aunque hasta ayer todos pensásemos que su pasión se centraba en la Cuestión Malvinas.

Cavallo mandó a “lavar los platos a los científicos” y este gobierno de “científicos” “cambia un científico de excelencia por un sociólogo educador”. El rigor científico, el conocimiento y la imaginación, son centrales para conducir un área vital que nos colocará en el centro o en la marginalidad de los países del mundo. Los gobiernos -nuestros administradores- deberían terminar con esta troupe de saltimbanquis y torpetis. En el Estado deben acceder los más capaces. No hay forma de encaminarnos hacia un futuro mejor, en medio de tanta improvisación e incompetencia.

La Argentina está terminando el año 2021 con 150 veces más territorio ocupado por el Reino Unido que en 1982 y, si bien hay un plan de aumento progresivo del Presupuesto para la Investigación y Desarrollo, en 2021 es del 0,28% del PBI, por debajo de 2015 con 0,35% y de todos los países desarrollados, Brasil, Chile, Uruguay, etc.

La técnica tiene que estar al servicio de la política; pero, no es posible que políticos sin experiencia ni conocimiento temático, puedan diseñar y conducir la política en temas que se requiere algo más que entusiasmo y plasticidad burocrática. En la actividad empresarial el ascenso se corresponde con el resultado de la gestión y el Estado debería seguir este mismo camino que se ha perdido hace muchos, en especial, cuando se trata de establecer y conducir dos de las tres políticas centrales de un país: la soberanía política y la independencia económica, donde esta última, cada día, será más dependiente de los avances en materia ciencia y tecnología.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Ex asesor en la Honorable Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, escritor, autor de 26 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de la Entrega”, 2009) y articulista de la especialidad. En prensa: “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada”, 2021. Miembro de la SAEEG.

 

Publicado en El Economista 28/09/2021 https://eleconomista.com.ar/2021-09-politicas-de-estado-y-funcionarios-cientificos/

 

EL CONDE DRÁCULA

Iris Speroni (gab: https://gab.com/Iris_Speroni)

El Ministro de Agricultura Julián Domínguez expuso sus pretensiones para las próximas cosechas de soja.

Esta semana el ministro de agricultura Julián Domínguez participó en el seminario de ACSOJA organizado por la cadena de producción y transformación de soja en Argentina.

Resucitó un viejo pet project de él (supongo que es de él) de producir 70 MM de toneladas de soja por año.

No dijo cómo lo va a lograr ni qué incentivo dará para lograrlo. Volvemos al pensamiento mágico.

¿Cómo pretende la casta gobernante que la Argentina exporte más con las enormes dificultades que la propia casta establece a los habitantes? Las autoridades implantan traba tras traba e impiden toda iniciativa de exportación una y otra vez, al punto que el total de exportaciones en relación al PBI es uno de los mínimos del mundo.

La Argentina es una economía cerrada, no porque los argentinos no tengamos qué vender al mundo sino por decisión y voluntad de nuestros dirigentes.

Por lo cual el ministro entra al universo mágico de cómo producir un bien de exportación con todas las medidas gubernamentales que atentan contra ese objetivo. Misterio.

Entre los anfitriones y asistentes hubo quejas por el estancamiento de los volúmenes de cosecha en los últimos diez años. El ministro no dio su visión de las razones de los volúmenes de producción actuales. O no tiene diagnóstico o él mismo se lo guarda para sí. Propone un salto de volumen considerable sin presentar los mecanismos para lograrlo, excepto unos vagos “inversión en tecnología”, “créditos” y el palabrerío de siempre.

Pasemos a los gobernadores que hablaron: 1. Capitanich (Chaco), 2. Schiaretti (Córdoba), 3. Perotti (Santa Fe), 4. Bordet (Entre Ríos), 5. Larreta (Ciudad Bs. As.). La participación de Larreta es inexplicable excepto que se lo esté presentando como precandidato a presidente para el 2023.

El más coherente fue, paradójicamente, Larreta. Sostuvo que hay que invertir en infraestructura para bajar los costos de transporte, “reglas claras” y “previsibilidad impositiva”. A priori suena bien. Sin embargo si la “previsibilidad impositiva” es la sodomización eterna (porque “previsible” = “no habrá cambios”) y las reglas claras son la sumisión tributaria, prefiero tener la esperanza de que algún día va a cambiar. Entiendo que Larreta tácitamente (pero no explícitamente, ¡ojo con esto!) habla de un contexto impositivo diferente. Para los lectores del interior les advierto que Larreta lo único que hizo en los 14 años que está al frente del gobierno de la ciudad (ocho como jefe de gabinete y seis como jefe de gobierno) fue aumentar impuestos o crear impuestos nuevos. Si hay algo que no tuvimos los porteños es ni reglas claras ni previsibilidad impositiva, excepto si uno considera previsible que todos los años invente un impuesto nuevo.

Perotti remarcó la importancia del complejo soja en el total de las exportaciones y la de su provincia dentro de la actividad.

Schiaretti pidió una baja de alícuota de los derechos de exportación porque “Penaliza la producción de nuestra gente y por eso estamos en contra”. Sostuvo que la soja es motor de crecimiento de la provincia.

Capitanich defendió la idea de “fortalecer la logística integrada, …inversión en redes viales y resolver la logística integrada en un país federal como éste”. Agregó “Si bien logramos expansión del área y aumento de productividad, nos falta perfeccionar el desarrollo tecnológico, la logística integrada para generar un proceso de industrialización en cadenas de valor en origen”. Esto es: mejor transporte para abaratar costos y plantas de procesamiento en Chaco y no sólo en Santa Fe y Córdoba.

Por último el gobernador Bordet resaltó la importancia de la producción de soja para su provincia e instó a fortalecer los lazos con China como principal destino de las exportaciones. Se olvidó que el Estado chino es la principal cerealera de la Argentina, que controla el 20% del segmento y que el Estado chino a través de sus empresas controla semilleras, fábricas y patentes de fertilizantes y plaguicidas; esto es, toda la cadena de valor. Detalles.

¿Se dieron cuenta lo que falta en las reseñas periodísticas?

Sí, acertaron. El tipo de cambio.

Si bien el arancel de derechos de exportación tanto del poroto de soja como de sus subproductos industrializados es el más alto del nomenclador (arriba de 30% en ambos casos), empalidece con el 50% que se lleva el BCRA. Así que la cerealera (“trader”) cobra el 33% = (1-50%) x (1-33%) = 0,50 x 0,66 del precio internacional; el remanente luego de quitarle la parte que va al BCRA (50%) y la parte de la Aduana (33% de lo que nos dejó el BCRA). A partir de ese punto todos cobran menos dinero aún: el acopiador y menos aún el productor (en el medio hay comisiones, costo de flete e impuestos). ¿Por qué uno sembraría soja si de movida sabe que se va a quedar con menos del 33% del precio de venta y con el 100% de los costos?

Que Domínguez no diga nada, no debe llamarnos la atención. Forma parte de este gobierno y defiende la recaudación. La misma que da lugar a los sueldos y compras del Estado por parte de la casta política. Ahora, que los gobernadores no se vuelvan roncos con este punto, ahí sí, encontramos un silencio que ensordece (excepto Larreta que es beneficiario de la transferencia de provincias productoras al poder central).

El negocio de proveedores y comercializadores no se ve afectado por la carga impositiva ya que cobran el 100%  de sus insumos (semillas y agroquímicos) o de sus comisiones comerciales. El efecto negativo, para ellos, es que con un precio interno menor se desestimula la siembra y por lo tanto se les achica el negocio. De ahí el pedido de incremento de volumen, ganen o pierdan plata los productores.

jComo ya sostuve en noviembre 2019 “Los políticos argentinos son los únicos autores de las causas que impiden la producción y exportación de productos”.

Los intereses nacionales

¿A la Argentina le hace bien que se cosechen 70 MM tn de soja?

La superficie sembrada viene en retroceso por dos razones. La primera es el tipo de cambio atrasado y la carga impositiva que redujeron los volúmenes de todos los productos y servicios exportables, no solo la soja. La segunda razón es que varios productores prefirieron volver a la ganadería bovina o empezar la ganadería ovina para recuperar los suelos. La soja deja exhausta la tierra y requiere una cantidad creciente de fertilizantes que atentan contra la rentabilidad. Así que…mejor ovejas.

¿Y a todos nosotros? ¿Qué nos conviene que hagan los productores? 

La soja es para el kirchnerismo como la sangre de jóvenes núbiles para el Conde Drácula: imprescindible para vivir.

Los políticos le succionan el flujo de ingresos por exportaciones de soja a la República Argentina.

El modelo de Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Mauricio Macri y Alberto Fernández es soja-dependiente. La necesitan para financiar un estado que cuesta entre 45% y 50% del PBI, robarse todo lo que puedan, hacer obras con sobreprecio del doble o triple de los costos originales, ídem compras del estado, mantener una banda de correligionarios y sus familias y repartir dinero (poquito) a los desangelados de la tierra. Recordemos que MM duplicó – Standley mediante – los números de planes sociales respecto a los recibidos de su antecesora.

Por lo que el dinero que deja la soja en el estado es el combustible que permite nuestro sometimiento. La soja financia el aparato abusivo del Estado contra nosotros.

Si uno lo mira desde ese punto de vista, quitarle la soja a los K (y, Dios no quiera, al PRO si gana Larreta en el 2023) es como clavarle una estaca de madera o mostrarle una ristra de ajos o una cruz o lo que sea necesario al Conde Drácula.

Entonces, no. Ojalá no lleguemos a las 70 MM tn. Ojalá nadie plante soja hasta que todos estos Dráculas sean expulsados de las posiciones de abuso en el que están ahora.

 

Fuentes:

Declaraciones del Ministro de Agricultura Julián Domínguez en ACSOJA, Telam, https://www.telam.com.ar/notas/202109/569257-seminario-acsoja-ministro-julian-dominguez-agricultura.html

Agrofy, https://news.agrofy.com.ar/noticia/195913/acsoja-2021-julian-dominguez-realiza-su-primera-aparicion-evento-sector

Bichos de Campo, https://bichosdecampo.com/y-llego-la-primavera-dominguez-arranco-su-gestion-tirandole-flores-al-sector-agricola-y-planteando-que-se-pueden-cosechar-70-millones-de-toneladas-de-soja/

El Litoral, https://www.ellitoral.com.ar/corrientes/2021-9-22-1-0-0-apuntan-a-una-produccion-de-70-millones-de-toneladas-de-soja

El Agrario, https://www.elagrario.com/actualidad-acsoja-presento-el-desafio-para-dejar-el-estancamiento-y-alcanzar-los-70-millones-de-toneladas-61217.html

Todoagro, https://www.todoagro.com.ar/debut-del-ministro-dominguez-mensaje-conciliador-al-campo/

Declaraciones de los gobernadores en ACSOJA

TN, https://tn.com.ar/campo/2021/09/22/larreta-capitanich-bordet-schiaretti-y-perotti-propusieron-politicas-para-alcanzar-las-70-millones-de-toneladas-de-soja/

Rural Net, https://ruralnet.com.ar/2021/09/23/los-gobernadores-y-un-gran-desafio-por-delante-poder-llegar-a-los-70-millones-de-toneladas-de-soja/

 

Artículo publicado originalmente el 25/09/2021 en Restaurar, http://restaurarg.blogspot.com/2021/09/el-conde-dracula.html