Archivo de la etiqueta: Nuevo Orden Mundial

LA PROXIMA JUGADA

Iris Speroni*

Si alguno dice una palabra discordante, lo cancelan o tratan de hacerlo.

Dedicado a los jóvenes @reaxionario y @sashapak_ 

Esta semana la Cámara Alta dio media sanción a la modificación de la Corte Suprema de Justicia. Uno puede estar tentado a pensar que el objetivo es librar de sanciones a las actuales autoridades por juicios en curso. Error. Es preparatorio para acciones futuras.

Al ver a nuestros representantes cuesta pensar que haya mentes geniales que jueguen al ajedrez tridimensional. No importa quién es el que piensa. Alguien piensa, planifica, prepara, ejecuta, selecciona personal (assets) y supervisa. También sabe corregir el curso de acción cuando se presenta algún contratiempo.

Como ejemplo examinemos el proceso de destrucción de la educación. Alfonsín eliminó los exámenes de ingreso a los secundarios, los boletines bimestrales y las notas de 1 a 10. Vinieron los “congresos federales de educación”, comandados por radicales, (con peronistas de comparsa). Mucho dinero del BID y el BM en becas a pedagogos, tanto con Alfonsín como con Menem. Cerraron los comerciales, normales (formaban maestros) e industriales (varios de los cuales luego fueron reabiertos). Más tarde delegaron la educación a las provincias y fortalecieron a los sindicatos. Los sindicatos docentes son una segura fuerza centrífuga, generadora de anomia y anarquía. Maestros de la entropía. Cumplen ese rol acá y, ¡oh!, en EEUU también. Si uno delega la selección de personal, la postulación para los ascensos y la disciplina interna a los sindicatos, pues obtiene esto que hay hoy, que no es otra cosa que lo que se buscaba. Prosiguieron: eliminar el sistema de sanciones disciplinarias y finalmente llevarse materias y repetir. La frutilla del postre fue una ley de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires por la cual el abanderado dejó de ser el alumno con mejores notas. Destruyeron una tradición de más de cien años. Nada de todo este derrotero, desde 1983 a hoy, contó ni cuenta con apoyo popular. Una más de las cosas que nuestros gobernantes hacen a espaldas —y a disgusto— del Pueblo, su mandante. Pensar que los protagonistas son las mentes geniales de estos cambios es darles un protagonismo que no merecen. ¿Graciela Giannettasio la mastermind de la demolición de la educación argentina? Difícil de creer.

Otro ejemplo: FFCC. En la década del ‘50 un militar retirado de EEUU diseñó para el Banco Mundial un plan para desmantelar los FFCC en Argentina. La primera parte la ejecutó Frondizi —con la zanahoria de instalar industria automotriz en el país—. Se sobrevivió como pudo hasta que Martínez de Hoz cerró talleres y ramales. El tiro del final lo disparó Menem dentro del marco del plan Brady. Con las triquiñuelas de siempre. Le dieron soga a los sindicalistas, que empezaron a hacer huelgas cada dos por tres, pedir sueldos altos y otros privilegios. Los gobernantes, vivos, los dejaron. Cuando el caldo estaba listo, sostuvieron que el sistema era impagable y desguazaron todo. En el siglo XXI, el kirchnerismo lo vio como una oportunidad para ejercer el arte del peculado. Concedieron las líneas a los amigos de siempre (Roggio, Macri, Cirigliano) y en consuno con Pedraza, entre concesionarios, sindicalistas y gobernantes se robaron todos los subsidios destinados a rehabilitar los FFCC. Si algún kirchnerista se ofende, juicios con sentencia determinaron el fraude. A los pocos sindicalistas que se opusieron, como el Pollo Sobrero, quien llenó el organismo de contralor de denuncias, les inventaron causas penales. Verdadero caso de law fare, si los hubo.

Algo similar puede ocurrir ahora con la industria del neumático. ¿Están seguros que no es todo una gigantesca cama para empezar a importar neumáticos “porque acá no se puede”? Para pensar.

Mirar a futuro – imaginar la próxima jugada

Di dos ejemplos (FFCC y educación), pero podríamos analizar bajo esta óptica cada una de las áreas de gobierno: justicia, salud, propiedad inmueble, bienes del estado, FFAA, fronteras, flota mercante, puertos.

El Pueblo está triste. Si por alguna razón uno sabe que éste no es un gobierno peronista es por la tristeza reinante.

Nuevo escalón en la Agenda 2030

En este momento la cámara de diputados está abocada a sacar adelante la ley de humedales.

Conocemos bien el procedimiento porque vimos su accionar con los casos del aborto y las inyecciones experimentales contra el virus corona. Los medios de comunicación (desde C5N —oficialista— hasta TN —pseudo opositor—) con discurso uniforme 7×24 con el tema del día (“current thing”). Aborto, asesinatos de mujeres por sus concubinos, incendios en las orillas del Paraná, cuarentena y supuestos muertos por supuesto virus corona. Todos dicen lo mismo. Luego ponen figurettis a hablar del tema más movilizaciones de figurantes rentados. Si alguno dice una palabra discordante, lo cancelan o tratan de hacerlo.

Los propulsores ejecutores son un conjunto de personas integrado por comunicadores (periodistas, locutores, influencers), políticos (personas que ocupan cargos públicos o los ocuparon en algún momento o pretenden hacerlo), personajes que integran o son financiados por fundaciones o asociaciones civiles —mal llamadas ONGs—. Se mueven como un cardumen. Se abalanzan sobre un tema. Saturan. Luego sostienen, sin ponerse colorados, que sacaron la Ley X (Micaela, Justina, Aborto, Humedales, ESI, otra) por pedido de la opinión pública.

¿Por qué los políticos aceptan y votan a favor? Los estímulos son distintos según el caso.

    • Algunos fueron puestos ahí para eso y sus carreras políticas fueron financiadas por fundaciones —algunas meras sucursales con casa matriz en el exterior—.
    • Otros son financiados por grupos económicos los cuales están en alianza estratégica con esta agenda; e intercambian votos. Ejemplo: la UCR capital está mayormente interesada en el negocio de la banca (carry trade, dinero electrónico, otros). A cambio de su negocio intercambia votos por otros temas, como la Agenda 2030 o las compras estatales a la industria farmacéutica.
    • Otros, porque una vez que llegaron al puesto, son deslumbrados. Viajes (como la comitiva de “medio ambiente” a Glasgow con Camaño, Gladys González o Grosso).
    • Otros con sobornos encubiertos (hijos/cónyuges son contratados por organismos internacionales o fundaciones). Otros por sobornos directos.
    • Existe otra categoría: los haraganes. La agenda internacional está armada. Prolijos folletos. Camino de ruta elaborada por grandes asesorías internacionales (Arthur Andersen, Deloitte, McKinsey, otras). Van con la ola, se mantienen en sus puestos, no confrontan con la cultura dominante, pasan desapercibidos y con suerte, renuevan la banca.
    • Por último, los que ven su asociación con la agenda impuesta desde los organismos internacionales como un atajo para sus pretensiones arribistas. Es su fast-track. Los ministerios están llenos de jóvenes trepadores que ven su adhesión pública a la Agenda 2030 como su carta ganadora para entrar en planta permanente o llegar a ser diputados.

Dentro de este club, en cualquiera de sus subcategorías, están los kirchneristas, el PRO, los radicales, la Coalición Cívica, varios (como Weretilneck).

No compran la agenda vendepatria algunas figuras quijotescas del peronismo y radicalismo, por lo general asociados a las burguesías locales, los cuales desconfían, con justa razón, de estos neorivadavianos deslumbrados por los espejitos de Davos.

Por eso, cuando desde la capital escuchen: “Don X es un caudillo local malísimo” y a continuación listen una ristra de agravios, desconfíen. Tal vez sólo se estén quejando de la resistencia local a los negocios que los Rivadavias actuales quieren imponer (sin que esto quiera decir que no sean ciertas las acusaciones; sólo digo que todo es relativo y que uno debe elegir entre males). Por eso radicales y peronistas del interior se opusieron al aborto. Todos, los que votaron de una forma u otra, saben que el pueblo no quiere esa agenda.

Prefiero un caudillo provincial que se opone a la Agenda 2030, que un iluminado de Palermo Sensible. 

Nosotros, el Pueblo

Mientras, los males del pueblo pasan por otro lado. Delincuencia común descontrolada, donde uno se juega la vida al esperar el colectivo, al entrar a su casa en Lanús, o frente al mostrador de su negocio en Castelar; donde un púber es baleado al ir de su hogar a la escuela.

Los verdaderos problemas son el sueldo inferior a los 300 dólares mensuales, la desocupación, el trabajo en negro, que los chicos no aprenden nada en la escuela, que no se ve un futuro al país.

Vivimos un momento internacional superlativamente favorable para la Argentina. Los gobernantes prefieren ocultar esta realidad al pueblo y llorar problemas externos para justificar su inoperancia.

Hace 20 años que gobiernan más o menos los mismos. El que es presidente hoy fue jefe de gabinete antes. La vicepresidente actual supo ser presidente por ocho años y senadora en varias oportunidades. Macri fue intendente, diputado y presidente. El BCRA tiene al comando discípulos de Machinea, sin que importe un ápice quien sea presidente de la Nación (CF-MM-AF).

El mismo grupo gobernante nos condujo y sostiene en la pobreza.

El siglo XXI fue extraordinario para la Argentina. La paradoja es que estamos cada vez más pobres y el país no crece desde el 2011. Quienes gobiernan, en lugar de tirar la toalla y dejar a otros (nuevos) que saquen al país del —innecesario— pozo, ya se prueban los guantes para el próximo round.

Nuestros problemas ni rozan a los gobernantes (ejecutivo, legislativo). Se ocupan de la Corte Suprema o de la Ley de Humedales. Mientras, nosotros, no tenemos a nadie que nos represente.

La ley de humedales es una herramienta para controlar el uso de la tierra y, básicamente, busca la disminución de los rendimientos económicos con el objeto de forzar a vender. El mismo movimiento se da en todo Occidente con diferentes herramientas. En EEUU el gobierno federal puso topes de producción a los granjeros a cambio de subsidios, desde Clinton hasta hoy. Como consecuencia grandes corporaciones y fondos de pensión están en un proceso de compra de grandes extensiones. En la UE los eurodiputados votaron una nueva ley más restrictiva aún la semana pasada. La idea es bajar la producción, llevar a los granjeros a la pérdida y obligarlos a vender. En Francia pasó de manos el 20% de la tierra arable en los últimos 20 años. Francia cuenta con la más alta tasa de suicidios en las zonas rurales entre ex granjeros quebrados.

Con el kirchnerismo y los mejores precios internacionales de granos y carnes en 100 años, desaparecieron 100.000 productores agropecuarios. Siempre eliminan a los más chicos.

La ley de humedales es dañina. Es la herramienta que los poderosos van a usar para quitarles los campos a toda la pequeña burguesía rural que queda. Luego la tierra argentina estará toda en manos de fondos de inversiones o de los políticos argentinos (suponiendo que sean cosas diferentes).

Se necesita una respuesta contundente. Pelear en las calles y en la prensa. Poner plata. Tener un discurso claro y distinto. Todo lo que carecen.

¿Qué hacer?

Los ciudadanos formalmente tenemos representantes en diputados y senadores provinciales y nacionales. Como vemos, salvo honrosas excepciones, son todos obedientes a la agenda que bajan desde el exterior.

Pero nosotros tenemos otros representantes también: sindicalistas, cámaras empresariales, asociaciones de fomento, colegios profesionales, agrupaciones varias. Quienes integran sus comisiones directivas forman parte del pueblo y son socios en nuestro futuro. Todos ellos deben empezar a jugar al ajedrez. A pensar las próximas cinco jugadas para defender los intereses de sus representados. No cometer el error de los sindicalistas ferroviarios que creyeron que defendían a sus afiliados y —por no ver el largo plazo— le hicieron el juego al Banco Mundial y a los que querían dejarnos sin FFCC.

En estos días se llevó a cabo el congreso CREA 2022, de referentes rurales. Hablaban de cultivos sustentables, huella de carbono, calentamiento global, etc. Agenda 2030. Caballo de Troya.

El pueblo tiene todo claro. No compra nada de todo esto. Cree en Dios, en la Virgen, en las Malvinas, en sus familias, en el asado con amigos, en sus equipos de fútbol, en sus clubes sociales y deportivos. Sabe qué es importante y qué es zaraza. No come vidrio: sabe que está solo.

Los grandes líderes de la Argentina, que la llevaron a la prosperidad, sabían prever el futuro. Como simple ejemplo: Roca y Perón. No fueron los únicos. Siempre rodeados de un grupo de lugartenientes a la altura de las circunstancias.

Quien sepa descifrar este entuerto, será nuestro próximo líder. Ojalá sea pronto.

Éste es un momento dorado para nuestro país. La felicidad y la prosperidad están al alcance de la mano.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

Artículo publicado originalmente el 24/09/2022 en Restaurar.org, http://restaurarg.blogspot.com/2022/09/la-proxima-jugada.html

MI AMIGO EL EFECTIVO

Iris Speroni*

El dinero en el banco es propiedad del banco, no de uno.

 

Hay una creciente presión sobre los individuos para descartar el uso de efectivo (billete) y reemplazarlo por pagos electrónicos de diferente tipo.

Ya en el siglo XVIII bancos británicos emitían billetes (privados) que podían ser utilizados para cancelar obligaciones. El sistema de notas o papeles o documentos tiene antecedentes con los fenicios, el Imperio Romano y con órdenes eclesiásticas en la Edad Media.

En el siglo XIX nacen los bancos centrales, que se perfeccionan en el siglo XX.

La emisión de moneda era potestad del rey durante la Edad Media, pero básicamente, durante la Modernidad. El monarca acuñaba monedas de metal, no papel moneda. A partir del siglo XIX, las naciones comenzaron a emitir su propio dinero convertible a metálico o no. En el caso argentino, el gran emisor fue la Provincia de Buenos Aires (con garantía de las rentas de Aduana), por lo menos, hasta la unificación del país. Sin embargo, aún entonces, era una economía con gran participación de la plata, proveniente del Alto Perú.

Si van de paseo por Salta, les recomiendo que visiten el Museo Histórico del Norte, en el antiguo edificio del Cabildo sobre la plaza principal, que cuenta con una valiosa colección de las monedas utilizadas en nuestro país durante la colonia y en el siglo XIX.

Con la segunda guerra mundial se terminó el patrón oro y, por lo tanto, el valor de los billetes pasó a depender, exclusivamente, en la confianza que dicho medio de pago o guarda de valor mereciera, según el país y la época.

Argentina, entre ambas guerras, tuvo oro depositado en el Banco de Inglaterra, y las compras y ventas con Gran Bretaña se autocancelaban. Si el saldo era negativo, se restaba de las reservas; si era superavitario —la mayoría de las veces— sumaba a la pila de lingotes.

A fines del siglo XX se popularizó el uso de la tarjeta de crédito, herramienta que décadas atrás era accesible sólo a pocos mortales. Luego se instaló la tarjeta de débito.

En el siglo XXI en Argentina se popularizó la bancarización. Primero la obligatoriedad del pago de salarios para la gente en relación de dependencia, luego el pago de jubilaciones y pensiones, posteriormente planes sociales.

Durante el gobierno de Macri se hizo obligatorio que los locales minoristas acepten el pago electrónico (lo que a mi entender es contrario a la Constitución ya que la única moneda de curso legal es la emitida por el BCRA bajo control del HCN).

En resumen: entramos al nuevo orden mundial, donde nada será tuyo, ni siquiera tu sueldo, que está en manos del banco.

Lo que empezó con publicidad para convencer de que tal o cual tarjeta traían la felicidad, continuó con la imposición del pago electrónico por el Estado. Casi casi como si los burócratas del BCRA le quitaran el negocio al gobierno (la emisión de moneda) para dársela a los bancos. Lo que se dice patear en contra.

Anónimo

¿Cuál es la diferencia entre pagar con un billete de mil pesos en la fiambrería o pagar con una tarjeta de débito? 

En primer lugar, hay grandes diferencias para el fiambrero, debido a la carga impositiva. Esa transacción (digamos que de $ 750) tiene impuestos a los ingresos brutos, IVA y, para el comerciante, impuesto al cheque. $ 750,00 x (5%+21%+0,6%) = $ 750,00 x 26,6% = $199, 50.-; $ 199,50 ÷ ($ 750,00 – $ 199,50) = 36,24% de sobreprecio. Un gran incentivo a evadir.

¿Y para uno? Por un lado está la comodidad de no mover efectivo, evitar que se apodere del dinero un arrebatador, sentirse Kardashian cuando uno paga. Lo que no es tan cómodo es que los bancos y por su intermedio las autoridades nacionales, saben o pueden saber en qué gastamos nuestro dinero. Cuánto efectivo líquido tenemos, si estamos endeudados, cuánto gastamos en comida, alcohol, salidas, indumentaria, farmacia o turismo. Como las transacciones tienen ubicación geográfica, saben si estamos en nuestro lugar de residencia o nos movimos. En fin, si quieren, saben todo. 

La gran diferencia es que el efectivo es anónimo. Puede ser de Pedro o de Nilda. El dinero electrónico es identificable. Y si es identificable, pueden dejarnos sin dinero si no hacemos lo que el poder dice. Pueden cancelarnos. Pueden relegarnos al ostracismo cívico sin tener que expulsarnos físicamente del país.

Durante la crisis del 2002, los argentinos hemos vivido un shock violento de desconfianza con la banca. Tenemos clara una verdad que era hasta hace pocos días atrás difusa para el resto del mundo: el dinero en el banco es propiedad del banco, no de uno. Aun así, con ese conocimiento monumental en nuestras manos, hemos vuelto a las andadas, confiando nuestro sueldo o nuestros ahorros al sistema bancario.

Zambullida en la realidad

Días atrás los gobiernos de Occidente tomaron dos medidas que cambian los paradigmas del sistema financiero internacional del último siglo; dos medidas que cambian al mundo como lo conocemos: 1) la intervención en la donación a los camioneros canadienses por parte de personas físicas y 2) el congelamiento de la cuentas de ciudadanos rusos. 

Por dos motivos diferentes, el orden establecido se vio amenazado, y sobreactuó. Hizo algo muy tonto: mostrar sus cartas. Siempre se supo que se podía hacer. Lo hicieron. Ahora todos estamos avisados.

Una de estas dos personas les prohibió a disidentes dejar el país, les cerró cuentas bancarias a manifestantes, declaró la ley marcial y prohibió protestas en contra del régimen. La otra persona es Vladimir Putin.

Hasta hoy, no sólo para intervenir, sino para conocer el contenido de una cuenta privada, las autoridades requerían autorización de un juez.

Violaron todo ordenamiento legal y embargaron cuentas de privados sin intervención judicial. Rompieron la base del sistema de emisión monetaria: bona fide. Nuestro patrimonio pasa a estar, bajo cualquier excusa, bajo capricho del mandante de turno. 

Arturo Jauretche decía (creo que la frase no le pertenece) que no hay nada más parecido a un nazi que un burgués asustado. No sé. A mí me parece más la actitud de un déspota ilustrado propio del siglo XVIII. Todo lo pueden, todo lo hacen, para defender el statu quo.

Es paradójico lo que sucede. En un momento, luego de que lograran desplazar a Donald Trump de la presidencia de EEUU, parecía que el Nuevo Orden había ganado definitivamente.  Como dije en enero 2021: “Hoy están en la cima del mundo, en una borrachera de poder. Jugaron con pocas chances y ganaron. Están en Las Vegas luego de tomar media botella de tequila, varios saques de merca y dos muchachas en la cama, una rubia y otra morocha. La vida les sonríe y son los amos del universo”. Habían vuelto con toda la furia. Violaron libertades individuales con la excusa de la pandemia. Retomaron el festival de subsidios que implica el Acuerdo de París y la energía verde. Prosiguieron con la agenda 2030. Nos amenazaron a nosotros, los mortales, con que no seríamos dueños de nada.

En pocos días, la magia se disolvió. Palizas a los manifestantes en Australia, intervención en las cuentas bancarias de los simpatizantes de la marcha de camioneros en Canadá, congelamiento (embargo) de cuentas de personas físicas de nacionalidad rusa con la excusa de la guerra en Ucrania.

El dinero electrónico no es anónimo. Una persona puede ser llevada al ostracismo por el poder de turno [1]. Si quieren le pueden sacar su dinero, su trabajo y hasta el derecho de consumir a deuda (tarjeta de crédito). 

Lo hemos visto en la pandemia. La misma élite dominante que premió con un Oscar “La vida de los otros”, presiona a individuos hasta su punto de quiebre. Como la Stasi.

¿Qué hacer?

Lo de siempre. Recurrir al efectivo de divisas diferentes, el dólar no será más la moneda del mundo. Poseer oro o plata o algún otro bien valioso. Si se tiene un poco más de capital, diversificar. En fin. Si uno no tiene capital, estar lo más afuera posible del circuito legal, como albañil paraguayo. 

Durante décadas el sistema financiero internacional mantuvo una fachada con el fin de mantener la rueda girando y crear la fantasía de que se podía confiar en el dólar y en el sistema legal de la propiedad de los países sajones. Ya no más. Todo ahora es igual que siempre lo fue, pero sin la fachada.

Tucker Carlson: la credibilidad del dólar y del sistema bancario en picada.

Si algún día retomamos el Proyecto Nacional, debemos guardar oro en las reservas. El primer paso será pedir los impuestos que corresponden a las auríferas en especie (oro). Diversificar las divisas en uso. Eliminar todas las obligaciones de uso electrónico para reinstaurar al billete en las transacciones corrientes minoristas. Retirar las que tenemos en el Banco de Inglaterra.

Como individuos debemos aferrarnos al efectivo como si nuestra libertad dependiera de él; porque de él depende. Como Nación, debemos acumular reservas en oro y en canasta de diferentes divisas, preferentemente lo primero e incentivar a los argentinos a ahorrar en oro.

Recomiendo que vean la entrevista a Jim Rickards, experto en temas bursátiles y monetarios. Subtitulada. Lean la nota de Baron Borissey sobre el fin del sistema financiero como lo conocemos actualmente.

Digámosle adiós al dólar, que se va.

Foto: cortesía de @TodosGronchos

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Notas y videos relacionados

La deuda y las mentiras verdaderas, por Baron Bodissey

http://restaurarg.blogspot.com/2021/12/la-deuda-y-las-mentiras-verdaderas.html 

Enduro

http://restaurarg.blogspot.com/2021/01/enduro.html 

Currency War/Total War: Jim Rickards

https://www.youtube.com/watch?v=b9YtPsFViqE 

Nota:

[1] Recomiendo que vean “Nosedive” el episodio 1 de la tercera temporada de “Black Mirror”.

 

Artículo publicado originalmente el 12/03/2022 en Restaurar.org, http://restaurarg.blogspot.com/2022/03/mi-amigo-el-efectivo.html

DIOS, PATRIA, HOGAR

Santiago González*

¿Una respuesta política nacida desde lo religioso para enfrentar el globalismo financiero y el marxismo cultural?

“Dios, patria, hogar”, proclamaban las leyendas escritas con desafiante pintura negra sobre los paredones encalados del pueblo. A mí y a mis amigos nos causaban gracia y curiosidad, una porque conocíamos a los que las escribían y, a pesar de que ponían cara de malos y usaban tremendo bigote, no nos parecían muy preparados para sostener cualquier desafío, y la otra porque no entendíamos la necesidad de la proclama, tan seguros estábamos de contar con un Dios, una patria y un hogar. Esas seguridades sin embargo iban a durar poco. Casi sin darnos cuenta, entrábamos a la vez a la adolescencia, a la década de 1960 y a una etapa de transformaciones vertiginosas que estremecerían hasta los cimientos esas certidumbres.

¿Cómo podíamos saber, entonces, que Dios sufría desde hacía casi un siglo el ataque encarnizado de la Europa cristiana, y que su muerte ya había sido anunciada como una buena nueva? ¿Cómo podíamos anticipar que la patria sucumbiría bajo la doble agresión de la violencia y el saqueo en las décadas siguientes, las de nuestra juventud y madurez, las décadas en las que la vida para la que nos estábamos preparando debía rendir sus frutos? ¿Cómo podíamos imaginar siquiera que el hogar, la familia, ese reducto último de la certidumbre y el amparo, el lugar del reposo, la alimentación y el abrazo, iba a ser blanco de la metralla que ahora, ante nuestros ojos, hace saltar por el aire sus últimas astillas?

¿Cómo podíamos sospechar que algún día, ante la mirada interrogante de nuestros hijos, sólo íbamos a tener perplejidad y silencio como respuesta?

Evidentemente, nuestros amigos de los bigotazos y el pelo aplastado habían olfateado con la debida anticipación algo que nosotros no percibíamos. Y que tampoco, para ser honestos, queríamos percibir, encandilados unos con la conquista del espacio y los avances tecnológicos que probaban la eficacia del capitalismo, obnubilados otros con la revolución cubana y el Concilio Vaticano II, que señalaban el camino inevitable hacia el socialismo y el hombre nuevo. Ni unos ni otros veíamos en nuestras opciones una amenaza contra Dios, ni contra la patria ni contra el hogar, porque los juzgábamos tan eternos como el agua y el aire, como Borges decía de su ciudad.

Y sin embargo, aquí estamos: sin Dios, con la patria hecha añicos y ya casi sin hogar.

La situación en la que hemos caído es resultado de una combinación de factores tan disímiles, dispersos y azarosos que parecería difícil imaginar una conspiración. Podría decirse que si hay una conspiración su origen no es de este mundo, cosa que movería a risa a algunos, pero que otros tomarían muy en serio, especialmente los que creen en la eficacia operativa del demonio. Sabemos, sin embargo, que hay personas en condiciones materiales e intelectuales de ayudar al azar (o al diablo) y orientar las cosas en determinada dirección. Al fin y al cabo, lo del Nuevo Orden Mundial fue una idea emanada de esas personas y propuesta claramente y con todas las letras, no un invento de las mentalidades conspirativas.

La idea de reordenar el mundo brotó tras la caída del muro de Berlín, que no separaba, como se cree habitualmente, al Occidente capitalista del Este socialista: era en realidad un dique de contención contra los desbordes de uno y otro lado, obligaba a cada bando a preservar una cierta apariencia de virtud. Cuando el hormigón cayó bajo la presión de las multitudes, lo peor del capitalismo se fundió en un abrazo con lo peor del socialismo, con el que mantenía antiguas y documentadas relaciones, y desde entonces vienen marchando juntos hacia la instauración global de una nueva esclavitud, políticamente totalitaria, como siempre imaginaron los comunistas, y económicamente libertaria, como siempre imaginaron los capitalistas.

La tarea no parecía sencilla. ¿Cómo someter nuevamente a la esclavitud a un hombre al que las mismas élites habían ensoñado desde la Revolución Francesa con las ideas de libertad, igualdad y fraternidad? Personas inteligentes, no tardaron en encontrar una solución simple, económica y orwelliana: cambiar el sentido de las palabras.

Los conspiradores, o el mismísimo demonio, procedieron por etapas: en nombre de la libertad comenzaron por separar al hombre de Dios para privarlo del sentido trascendente de la vida, que lo unía en alabanza y oración al conjunto de los demás hombres y de todo lo creado; después se dedicaron a socavar sus vínculos de pertenencia e identidad, especialmente la patria, pero también el terruño o el barrio, la lengua o la música, en aras de una igualdad global e indiferenciada que excede largamente lo social, incapaz de suscitar identificación, pertenencia o lealtad alguna; ahora, a favor de una fraternidad tan inclusiva como estéril, apuntan con la ideología de género contra la familia, bastión último de anclaje y de sentido para un hombre en trance de ser despojado de todas las ligazones y raíces que necesita para desarrollarse y crecer con cierto grado de salud.

Este hombre, así desamparado, perdido y angustiado, el hombre que las mentes más lúcidas de Europa vienen describiendo con un sentido de urgencia cada vez mayor, no sabe cómo enjugar su desesperación: las drogas, la promiscuidad, las experiencias extremas, nada le alcanza para cubrir el vacío al que lo han arrojado las consignas de libertad, igualdad y fraternidad en su versión perversa. Ese hombre está listo y predispuesto para recibir, con alivio de náufrago y agradecimiento perruno, el yugo del esclavo. El yugo, claro está, ya no tiene el perfil grosero del madero o el herraje, sino que llega en el suntuoso envase de la tecnología y la modernidad, tan amable y seductor que le resulta irresistible.

Hablemos también de libertad de mercado y derecho de propiedad, palabras cuyo significado se ha trastocado hasta lo irreconocible. ¿Podemos hablar de libertad de mercado cuando toda la economía capitalista se mueve hacia la concentración, cuando cada vez menos personas deciden sobre áreas cada vez más amplias del comercio, la industria, las finanzas y los servicios, cuando cada vez hay menos espacio para el emprendimiento personal, se trate del ejercicio de las profesiones liberales, o de la simple farmacia, ferretería o almacén de barrio? ¿Podemos hablar de derecho de propiedad, cuando el único derecho de propiedad resguardado es el de los bienes materiales pese a que la persona también es dueña de intangibles como su historia, su patria, su religión, su lengua, sus opiniones e incluso su cuerpo, amenazados todos por el poder de coerción del Estado?

El nuevo orden le recuerda permanentemente al ciudadano su condición de esclavo, cuya supervivencia depende de un amo cuyo rostro ni siquiera conoce, pero al que debe someterse sin chistar si no quiere perder su ciudadanía, que ya no consagra la Constitución, sino una tarjeta de crédito, un alquiler o un abono, puesto que cada vez le resulta más difícil ser propietario de nada. La palabra que mejor define la situación del nuevo esclavo es precariedad: casi nada de su vida está efectivamente bajo su control, todo es transitorio y puede acabarse en cualquier momento, desde el empleo hasta el matrimonio, para usar una palabra realmente anticuada. Especialmente, y uno sospecha que deliberadamente, ya no puede ser propietario de una casa, un cuarto propio, un lugar donde caerse muerto. En cualquier momento puede encontrarse literalmente en la calle.

Sospecho que eso es deliberado, porque hay algo sagrado en la casa propia: Mircea Eliade dice que su construcción replica el gesto creador y fundacional de los dioses, y constituye un eje en torno del cual ordenar el propio mundo y una suerte de eslabón con lo sagrado. En la casa propia, cada hombre funda su propio linaje, y la ocasión suele ser debidamente señalada. Cuando finalizó la construcción del techo de la que sería nuestra casa familiar, mi padre agasajó a constructores y amigos, y en la flamante cumbrera se colocó una rama de pino, según fotografías que pude ver en el álbum familiar. La imposibilidad de tener su propia casa corta el último vínculo del hombre con la divinidad. Asunto que nos lleva de regreso al comienzo de esta nota.

Si se las mira con un poco de atención, todas las acciones del globalismo financiero asociado al marxismo cultural que venimos describiendo son “disolventes”, como decían los militares respecto del accionar de la izquierda: apuntan a romper o desatar todos los vínculos que anudan al hombre con su Dios, con sus compatriotas, con su familia, para dejarlo aislado, inerme e impotente. Esta comprobación tiene la virtud de mostrarnos el camino para hacerles frente: propone un plan de resistencia y un programa de acción. Si el propósito de estos conspiradores (o del demonio, vaya uno a saber) es desligar al hombre de sus referencias trascendentes y existenciales, ¿deberíamos responder reparando esas ligaduras, religándolo? ¿Una respuesta política nacida desde lo religioso? Dios para afianzar una patria, patria para levantar un hogar, hogar para formar hombres y mujeres cabales. No hay abuso de retórica ni tampoco mucha novedad en esto: la Argentina que supo enorgullecernos se hizo en gran medida así.

 

* Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires y se inició en la actividad periodística en el diario La Prensa de la capital argentina. Fue redactor de la agencia noticiosa italiana ANSA y de la agencia internacional Reuters, para la que sirvió como corresponsal-editor en México y América central, y posteriormente como director de todos sus servicios en castellano. También dirigió la agencia de noticias argentina DyN, y la sección de información internacional del diario Perfil en su primera época. Contribuyó a la creación y fue secretario de redacción en Atlanta del sitio de noticias CNNenEspañol.com, editorialmente independiente de la señal de televisión del mismo nombre.

 

Publicado originalmente el 01/03/2019 en gaucho malo El sitio de Santiago González https://gauchomalo.com.ar/dios-patria-hogar/