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EL VIEJO REALISMO COMO HOJA DE RUTA DEL «NUEVO» MUNDO

Alberto Hutschenreuter*

Imagen geralt en Pixabay

 

Cuando echamos una mirada a los acontecimientos que tienen lugar en el mundo actual, difícilmente podríamos sostener que los mismos respaldan la predominancia de enfoques centrados en el multilateralismo, los valores colectivos y la cooperación desinteresada.

Desde hace tiempo que el denominado modelo relacional, es decir, el que se funda en el poder, la jerarquía, las capacidades, el interés nacional y la incertidumbre de las intenciones entre Estados, predomina en el mundo, llegando incluso a establecerse hoy un inquietante estado de beligerancia latente o de no guerra entre los principales actores preeminentes, esto es, los centros que deberían dar forma a una estructura o configuración internacional.

El estado de disrupción internacional es tal que hasta se podría dudar si hay posibilidades de llegar alguna vez a un orden, pues incluso entre aquellos poderes mayores que tienden hacia una alianza, como China y Rusia, las concepciones relativas con un orden internacional son diferentes. En estos términos, sólo quedaría como garantía relativa de un orden el comercio entre Estados, un sustituto de un orden, pero que no llega a serlo.

¿Estamos, por tanto, en un estado de retroceso en las relaciones internacionales? La pregunta resulta pertinente, pues desde 2014, cuando se produjo la anexión o recuperación de Crimea por parte de Rusia y la desconfianza y fragmentación internacional se profundizó, se habló, primero, del retorno de la geopolítica y luego, del regreso de la guerra; dos cuestiones vinculadas a la obtención de ganancias de poder por parte de los Estados, es decir, «sustancias» de la concepción realista en política internacional, que deprime la cooperación desinteresada entre los Estados mientras que afirma la competencia y la rivalidad entre los mismos. Pero ello no supone ninguna novedad. De modo que, más que retroceso, tal vez sería más apropiado referirnos a una regularidad.

El final de la contienda bipolar, la desaparición de la URSS, la reacción internacional contra la invasión iraquí a Kuwait y el fenómeno de la globalización fueron cuatro hechos que fundaron un clima favorable en relación con el curso de las relaciones internacionales y ello se constató en las hipótesis esperanzadoras que se desplegaron por entonces. Además, la contundencia de las tres victorias estadounidenses (Guerra Fría, guerra del Golfo y modelo económico) afirmó la percepción sobre el triunfo de cierta idea de benevolencia frente a los dogmas casi totalitarios que capitulaban o se encontraban en fase terminal.

La globalización fue, acaso, el epítome, del nuevo clima: una idea cuya práctica aseguraba velozmente el ascenso hacia el desarrollo. Nunca hubo por entonces posiciones que concibieran la globalización como un proceso de oportunidades, que era algo cierto, pero también como un fenómeno no neutro, es decir, como un régimen de poder, algo que era más cierto todavía. Sin duda, si se hubiera considerado la experiencia, seguramente se habría concluido que eran necesarios más reparos por parte de los países frente a las expectativas desmedidas.

En este contexto, las corrientes de pensamiento que consideraban que las relaciones internacionales cambiaban hacia formas menos descentralizadas y más regimentadas, sintieron que sus esperanzas en la afirmación de una sociedad internacional eran prácticamente irreversibles. Si hasta hacía poco el mundo mantenía características hobbesianas, es decir, de ineluctable pugna por el poder, el nuevo escenario tendría rasgos más lockeanos y kantianos, es decir, de creciente comercio y cooperación, y allí todos (poderosos, intermedios y débiles) lograrían márgenes de ganancias. Consecuentemente, se afirmaría «la paz», es decir, el orden.

A pesar de numerosas situaciones, que examinadas con rigor estratégico resultaban categóricas en relación con aquellos fundamentals del realismo, por caso, expansión de la OTAN, proyección regional y global de poderes mayores, movimientos internos en países ubicados en zonas selectivas, etc., tuvieron que suceder los hechos en Siria y en Ucrania-Crimea para que se reconsideraran premisas y se admitiera que la geopolítica estaba de regreso, lo cual era un desacierto, pues nunca podía estar de vuelta aquello que nunca se había marchado.

Desde entonces, aquellas pocas, pero convincentes explicaciones que proporcionaba el realismo, para exponerlo casi en las mismas palabras de Kenneth Waltz, se hicieron frecuentes cuando se hablaba del estado o panorama estratégico del mundo. Los documentos e informes de foros internacionales, organizaciones intergubernamentales y de actores preeminentes describían contextos cada vez más inquietantes (por ejemplo, los Global Risks Report del World Economic Forum, o las Global Trends de las agencias de inteligencia de Estados Unidos).

Finalmente, la pandemia, el nacionalismo de las vacunas, la rivalidad chino-estadounidense y la guerra en Ucrania terminaron por recentrar al realismo en la política internacional y mundial, quedando apenas, como se dijo antes, el comercio internacional, afectado por las tensiones provocadas por tales acontecimientos, como un frágil esquema de relativo orden.

En cuanto a los nuevos tópicos, esto es, conectividad, robótica, biogenética y, particularmente, inteligencia artificial, sin duda que se trata de tecnologías mayores que aportan oportunidades para muchas situaciones, por caso, una diplomacia (quizá) menos equívoca y más precisa para resolver crisis. Pero también existe aquí un ancho margen de posible conflictividad (en buena medida, con desenlaces desconocidos).

La experta australiana Kate Crawford ha venido advirtiendo lo aterrador que sería que un programa de IA adopte decisiones en materia de empleos a partir del reconocimiento emocional de las personas en función de su rostro. Estaríamos ante nuevas y tal vez incontrolables formas o pautas de desigualdad social. Y esto es solo una hipótesis, por no referirnos a otras que nos harían considerar los riesgos que corren las mismas democracias.

Pero desde nuestro lugar (las relaciones entre Estados), la posesión de tecnología mayor profundizaría la desconfianza, la competencia y la rivalidad entre Estados, al punto que se reafirmaría una de las principales marcas del realismo: la anarquía internacional; precisamente, una de las cuestiones que más ha sido criticada por las corrientes que consideran que se trata de una obsesión del realismo, pues ante la vitalidad de nuevos movimientos sociales conscientizantes de nuevas cuestiones colectivas, cuya incesante actividad va erosionando la autoridad del Estado y creando una nueva arena no internacional sino global, la anarquía se habría vuelto una realidad cada vez más anacrónica; un hecho que ha sido útil para explicar el mundo de ayer, pero que no se ha modernizado.

Considerando las nuevas tecnologías en relación con el terreno militar, ¿qué garantiza que las mismas no dejarán al mundo más cerca de una catástrofe como consecuencia de decisiones equivocadas?

En un reciente artículo publicado en la revista Foreign Affairs, la investigadora del Consejo de Relaciones Exteriores, Lauren Khan, se refiere al incidente que tuvo lugar en marzo pasado sobre el Mar Negro, cuando un dron estadounidense MQ-9 Reaper fue seguido y acosado por dos aviones de combate rusos. El Reaper arrojó combustible sobre las alas y sensores de uno de ellos, el caza cortó la hélice del dron dejándolo inoperante y obligando a sus controladores a precipitar el dron sobre el mar.

Todos los movimientos del dron, incluida su destrucción, fueron supervisados y dirigidos por fuerzas norteamericanas desde una muy lejana sala de control. La experta se pregunta qué hubiera sucedido si el dron no fuera piloteado por humanos, sino por un software independiente con inteligencia artificial. «¿Y si ese software hubiera percibido el “toque” del caza ruso como un ataque?». La pregunta planteada es aterradora.

Como vemos, no parece que quedara demasiado lugar para abordar estos temas desde categorías que no partan y se analicen desde aquellas que nos proporciona el realismo, es decir, desde aquello que muy bien Stanley Hoffmann ha denominado «políticas como de costumbre», es decir, planteos y respuestas que nunca se alejan del poder, las capacidades, el interés nacional, el multipolarismo, el temor, la ambición, la geopolítica, la jerarquía y las vacilaciones sobre las intenciones.

Al menos en lo que queda de la tercera década del siglo XXI, pensar el mundo fuera de esas categorías es pensar un mundo que no es. En otros términos, se corre el alto riego de realizar diagnósticos fallidos.

 

* Alberto Hutschenreuter es miembro de la SAEEG. Su último libro, recientemente publicado, se titula El descenso de la política mundial en el siglo XXI. Cápsulas estratégicas y geopolíticas para sobrellevar la incertidumbre, Almaluz, CABA, 2023.

 

Artículo publicado el 12/06/2023 en Abordajes, http://abordajes.blogspot.com/

CUBA-ÁFRICA SUBSAHARIANA: PROFUNDIZACIÓN DE LOS VÍNCULOS POLÍTICO-DIPLOMÁTICOS

Yoslán Silverio González*

El continente africano ha sido siempre una prioridad para la política exterior de Cuba. A pesar de que los vínculos económico-comerciales son casi nulos —están muy concentrados, con pocos países y no diversificados—, las relaciones político-diplomáticas, tanto en el plano bilateral, como en el multilateral, son excelentes y han mantenido su carácter de continuidad ininterrumpida. En el ámbito internacional, existe un apoyo casi unánime por parte de los países africanos en cuanto a las propuestas presentadas por Cuba y a las candidaturas en foros multilaterales. En el marco de las Naciones Unidas destaca el continuo apoyo de la Unión Africana (UA) a la resolución cubana contra el bloqueo de Estados Unidos. Cuba también agradece los pronunciamientos en contra del bloqueo en las cumbres de la UA en la última década y en particular el reconocimiento, por primera vez, de que el bloqueo es el principal obstáculo para el desarrollo del país.

En cuanto a las relaciones con la UA se persigue seguir ampliándolas, sobre todo entre los organismos cubanos y las estructuras homólogas dentro de la Comisión de la UA. Cuba tiene una embajada acreditada ante la sede de la UA en Addis Abeba en Etiopía. En este sentido, habría que destacar su estatus de Observador Permanente ante dicho organismo continental. El prestigio de la colaboración médica cubana le ha valido el reconocimiento de las autoridades africanas y de altos funcionarios de la UA por los aportes de Cuba en este sector. Dicha organización continental ha apoyado unánimemente la resolución que se presenta cada año ante la Asamblea General de la ONU que busca poner fin al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Por noveno año consecutivo, la UA aprobó una resolución de condena contra el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

Cuba ha expresado su apoyo a las gestiones que lleva a cabo el bloque continental para la búsqueda de una solución duradera a los conflictos que aún perduran en la región. Reconoce a la UA como el actor principal en la gestión y solución de las crisis políticas y los conflictos y rechaza la manipulación de estos por parte de intereses foráneos. Existen igualmente excelentes relaciones con algunas organizaciones de integración subregional ante las cuales Cuba tiene acreditado embajadores, como la SADC, en África Austral y la CEDEAO, en África Occidental. Sin embargo, es un interés el ampliar estos vínculos con otros bloques de integración subregionales.

El diálogo político bilateral en los últimos años se ha fortalecido y ampliado con la apertura de nuevas embajadas, en el incremento de las relaciones con parlamentarios, partidos políticos, ONGs y las sostenidas visitas de alto nivel en ambos sentidos, la cual venía mostrando una tendencia al incremento. El objetivo central de este trabajo es precisamente hacer una valoración de los intercambios políticos entre el 2018 y el 2020, entre Cuba y África Subsahariana. El balance de dichos vínculos político-diplomáticos, venía siendo positivo hasta la llegada de la pandemia de la Covid-19, a partir del año 2020, lo cual generó la paralización de las visitas presenciales, aunque no se dejó de atender, en ningún momento, las relaciones políticas, como lo demuestra el incremento de la colaboración médica en ese contexto. Cuba amplió su colaboración al enviar varias brigadas médicas a naciones africanas para contribuir al enfrentamiento a la pandemia[1]. Todos estos elementos han contribuido con el fortalecimiento de los vínculos políticos-diplomáticos con la mayoría de las naciones africanas.

Cuba mantiene relaciones diplomáticas con 47 de los 48 Estados del África Subsahariana a través de 27 misiones, desde las cuales se atienden, de manera concurrente, a otros 19 países del área. Mientras tanto, en La Habana existen 18 embajadas de países de África Subsahariana y otros 19 lo hacen a través de concurrencia con sedes, principalmente, en Estados Unidos y Canadá. En todas las visitas de alto nivel, tanto de dirigentes cubanos a países africanos como de líderes africanos a Cuba, se expresa el agradecimiento a Cuba por la colaboración multisectorial que ofrece al continente.

Durante el 2018 se recibieron importantes visitas bilaterales de alto nivel y se realizaron un significativo número de actividades y acciones diplomáticas. En este sentido, se destacó la importante visita del Vicepresidente de la Comisión de la Unión Africana, Sr. Thomas Kwesi Quartey a Cuba en el mes de abril. Durante su estancia en La Habana, el dirigente africano sostuvo un encuentro con el Vicepresidente del Consejo de Estado, Salvador Valdés Mesa, donde se resaltó la colaboración de la Isla con el continente africano en materia de salud, educación y la formación de profesionales.

Junto al dirigente africano, estuvieron Sajo Jallow y William Okaikoe, asesores en su Oficina, y Kyeretwie Akwasi Osei, funcionario a cargo de los asuntos de la Diáspora para América y el Caribe. El Vicepresidente de la Comisión de la UA también rindió homenaje a los Próceres Africanos representados en el capitalino parque homónimo. El 11 de abril, Kwesi rindió tributo a Fidel Castro en el Cementerio de Santa Ifigenia, en la ciudad de Santiago de Cuba. En esta ciudad asistió a las sesiones de la 17ma. Conferencia Internacional de Cultura Africana y Afroamericana, que auspiciaba el Centro Cultural Africano Fernando Ortiz.

Tres jefes de Estado y/o Gobierno africanos llegaron a la Habana en 2018: Etiopía, Kenia yNamibia. También se destacó la visita del Vicepresidente de Namibia y la Presidente del Parlamento de Sudáfrica, así como los cancilleres de Sudáfrica, Ghana, Seychelles, Cabo Verde y Lesoto. En abril de 2018 también visitó el país la Secretaria del Gabinete (Ministra) para la Salud de Kenya, Sra. Sicily K. Kariuki, la cual encabezó la delegación a la Convención Internacional y Feria Comercial de Salud «Cuba-Salud 2018», a celebrase en La Habana del 23 al 27 de abril de 2018. De igual forma, lo hizo el Ministro de la Defensa Nacional de Angola, Salviano de Jesús Sequeira, quien fuera recibido por el General de Ejército Raúl Castro Ruz. Por su parte, tres Vicepresidentes del Consejo de Estado y/o Ministros de Cuba visitaron seis países africanos. En esta oportunidad, Cuba participó, a nivel de Vicepresidente del Consejo de Estado, en el aniversario 50 de la independencia de Guinea Ecuatorial[2]. Estas acciones indicaban cómo África continuaba siendo una prioridad para la política exterior de Cuba.

Otras actividades político-diplomáticas de relevancia durante 2018 fueron la conmemoración por el 44 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Liberia (1974). Esta actividad fue presidida por el Presidente de la Cámara de Representantes, Sr. Bhofal Chambers y el Ministro de Relaciones Exteriores Sr. Gbehzhongar Milton Findley, por la parte liberiana y el Encargado de Negocios de Cuba, Segundo Secretario Yordenis Despaigne Vera. El 19 de abril de 2018, y en saludo al aniversario de la creación de la SWAPO en 1960 y de la Victoria de Girón en 1961, fue suscrito un acuerdo de colaboración entre las agencias informativas Prensa Latina y NAMPA de Cuba y Namibia en la sede de la agencia NAMPA en Windhoek. El acuerdo fue firmado por el Director Ejecutivo de Nampa Sr. Isack Hamata y el entonces embajador cubano en Namibia, Giraldo Mazola.

Durante el mes de mayo se realizó la habitual celebración anual por el Día de África, la cual incluye un sinnúmero de actividades político-culturales y académicas en las que se involucran varios organismos e instituciones cubanas. Debido a la envergadura de las mismas, en el mes de mayo, el Día de África se celebra con una jornada por África que transcurre durante todo el mes. También se organizaron actividades conmemorativas por los aniversarios de la masacre de Cassinga en Namibia y por la batalla del Ogadén en Etiopía; así como de la victoria de Cuito Cuanavale.

Durante el año 2019 se continuaron profundizando los vínculos políticos y las relaciones diplomáticas entre Cuba y los países africanos. Como parte de la continuidad de la posición africana con respecto al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, en el 74to período de la Asamblea General de las Naciones Unidas, África Subsahariana votó, en pleno, a favor de la resolución cubana. Por décimo año consecutivo, se aprobó una resolución de condena en el seno de la Unión Africana.

En 2019 el número de embajadas de África Subsahariana acreditadas en la Habana ascendió a 24, tras la apertura de la sede diplomática de Tanzania. Con las de Marruecos, RASD, Egipto y Argelia[3], totalizan 24 las misiones del continente en Cuba. Mientras el número de misiones cubanas en la región creció a 34 —30 de ellas en África Subsahariana— con la apertura de la Embajada cubana en Gabón. Ambas misiones inauguradas en 2019 se hicieron con acreditación de embajadores residentes.

En el diálogo político bilateral de ese año destacan las giras de altos funcionarios cubanos realizadas por varios países africanos. De las visitas de figuras políticas africanas a Cuba destacaron las de los jefes de Estado de Angola, Ghana y Eswatini.  Durante la visita del Presidente de Angola a Cuba, Excmo. Sr. João Manuel Gonçalves Lourenço, entre el 30 de junio y el 2 de julio, el General de Ejército Raúl Castro, le impuso la Orden José Martí, en presencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez. En esta oportunidad el presidente de Angola, rememoró la etapa independentista de su nación y el apoyo de Cuba durante un encuentro con combatientes internacionalistas cubanos que participaron en esa gesta. Igualmente visitaron Cuba el vicepresidente de Ghana, los cancilleres de Angola, Guinea Ecuatorial, República de Guinea, República del Congo y Gambia, los vicecancilleres de Namibia y Sudáfrica, y la presidenta de la Asamblea Nacional de Mozambique. Los avances experimentados en los vínculos político-diplomáticos entre Cuba y los países de África Subsahariana se pueden constatar en la siguiente tabla[4].

Dos vicepresidentes del Consejo de Estado de Cuba visitaron nueve países africanos. Entre el 24 de marzo y el 3 de abril de 2019, Inés María Chapman, Vicepresidenta de los Consejos de Estado y de Ministros, realizó una visita oficial a Sudáfrica, Lesoto y Kenia. En Lesoto intercambió con los miembros de la Brigada Médica de Cuba en ese país y con una representación de profesionales basothos que se graduaron en Cuba en las especialidades de Medicina, Medicina Veterinaria, Medicina Deportiva, Informática y diferentes ingenierías[5].

En el mes de septiembre, el Viceministro Primero de Relaciones Exteriores de Cuba, Marcelino Medina González realizó una gira oficial por cuatro países: Sudáfrica, Zimbabwe, Tanzania y Ruanda. Por su parte, el Viceministro de Relaciones Exteriores, Rogelio Sierra Díaz estuvo en Camerún, Benín, Senegal y Liberia. Ambas giras consolidaron las históricas relaciones bilaterales entre África y Cuba. En los intercambios sostenidos se reafirmó la voluntad de continuar la cooperación con la región.

En diciembre de 2019, el Ministro de Salud Pública de Cuba, Dr. José Ángel Portal Miranda firmó un Acuerdo de Cooperación con el Ministro de Salud de Djibouti, Sr. Mohamed Warsama Dirieh, el cual permitirá fortalecer los lazos de cooperación entre ambas naciones. Cuba mantiene colaboración médica con este país desde el año 2001, cuando se produjo el primer envío de 13 colaboradores. Actualmente prestan servicios asistenciales 84 especialistas, de los cuales 79 son médicos. Además, ha contribuido con la formación de recursos humanos para la salud, formando 67 médicos y un estomatólogo[6]. Otro ejemplo de la cooperación médica con esta pequeña nación del Cuerno Africano.

Tabla 5. Resumen de las visitas de alto nivel de funcionarios cubanos a países africanos en 2019.

El año 2020 estuvo marcado por los impactos de la pandemia de la Covid-19, que no comenzó a afectar a Cuba y a la región africana sino hasta el mes de marzo. Previo a la agudización de la situación de seguridad sanitaria, en el mes de febrero y principios de marzo, se produjeron varias visitas de alto nivel a Cuba por líderes africanos: el Vicepresidente de Uganda, el Presidente del Parlamento Panafricano, el Rey de Lesoto y el Canciller de Benín.

El Vicepresidente de la República de Uganda, Edward Kiwanuka Ssekandi inició una visita oficial a Cuba, como parte de la cual sostuvo conversaciones con su homólogo cubano, Salvador Valdés Mesa. La agenda del visitante incluyó recorridos por centros de interés científico y cultural (Cubadebate, 10 febrero 2020). Del 17 al 22 de febrero, Roger Nkodo Dang, Presidente del Parlamento Panafricano, uno de los nueve órganos que integran la UA, realizó una intensa visita parlamentaria a Cuba. El programa de actividades incluyó conversaciones oficiales con legisladores cubanos y funcionarios de primer nivel, así como visitas a lugares de interés histórico y socioeconómico.

Por su parte, su Majestad Letsie III, Rey de Lesoto, comenzó su tercera visita oficial a La Habana el día 29 de febrero[7]. Cuba y Lesoto mantienen relaciones diplomáticas desde 1979, por lo que en 2019 se había celebrado los cuarenta años de estas relaciones. El monarca sostuvo conversaciones oficiales con autoridades cubanas. Con este país se trabaja por impulsar el desarrollo de proyectos de cooperación en las esferas de salud y el deporte. Fue recibido por el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez (Cubaminrex, 2 de marzo de 2020). La última visita importante recibida proveniente de África fue la del Ministro de Asuntos Exteriores y de la Cooperación de Benín, Aurélien Agbénonci, quien llegó a La Habana el 9 de marzo. En esta oportunidad se continuaba buscando la manera de fortalecer el intercambio en materia educativa entre ambos países (Prensa Latina, 9 marzo 2020). En este año también estaba prevista una gira africana del mandatario cubano pero que tuvo que ser suspendida por los impactos de la pandemia que ya comenzaba a afectar a tanto a Cuba como a la región.

El enfrentamiento a la Covid-19 fortaleció la colaboración bilateral entre Cuba y los países africanos, la cual se profundizó y diversificó al llegar a regiones —por ejemplo, dentro de Sudáfrica— y países donde no había colaboración médica previa. En la actualidad existen proyectos de cooperación —en salud, educación, deporte y medio ambiente— en prácticamente la totalidad de los países de la región. Todos estos elementos contribuyen con una imagen favorable de Cuba dentro del continente, cimentada además en la historia y en los fuertes vínculos culturales y como parte de la llamada “Sexta Región” de la UA. Esto se ha evidenciado con una mayor presencia en los medios de comunicación africanos sobre el tema Cuba a pesar de las campañas mediáticas de Estados Unidos contra la colaboración médica cubana.

Todos los elementos previamente señalados en cuanto al nivel de las relaciones político-diplomáticas y de cooperación entre Cuba y los países africanos apuntan a las posibilidades y potencialidades que existen para establecer convenios de cooperación triangular con países asiáticos como Rusia, China, India y Japón, en sectores de mutuos beneficio. De esta manera, se fomentaría aún más la colaboración internacional para hacer frente a problemas comunes y contribuir con los países africanos en el logro de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

 

* Máster en Historia Contemporánea Mención Estudios Afro-Asiáticos (2014) y Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana (2009). Investigador Auxiliar y Profesor Asistente Grupo de África y Medio Oriente/CIPI.

Referencias

[1] Sobre este tema en particular ver: Silverio González, Yoslán. Cuba’s medical experience in Sub-Saharan Africa:its contribution against covid-19. En: Brazilian Journal of African Studies | Brasil, Porto Alegre | v. 5, n. 10, Jul./Dec. 2020 | p. 37-61. ISSN 2448-3907, e-ISSN 2448-3923.

[2] CubaMinrex (2019). Principales resultados de la política exterior cubana 2018. Disponible en: https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache%3A8T8VPrVfhjAJ%3Amisiones.minrex.gob.cu%2Fes%2Farticulo%2Fprincipales-resultados-de-la-politica-exterior-cubana-2018-5%20&cd=3niufivo

[3] Durante 2019, las relaciones con los países de África Norte continuaron fortaleciéndose. Se mantuvieron los vínculos económico-comerciales con Argelia, con la realización de la XXII Sesión Intergubernamental y la primera sesión del Comité Empresarial entre ambos países. Se confirmaron las bases de la colaboración en salud, y la conveniencia de reforzarlas en otras esferas, como biotecnología, cultura y deporte.

[4] CubaMinrex (2020). Principales resultados de la Política Exterior cubana en 2019. Disponible en: https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache%3AyrPZSLv2h5wJ%3Awww.minrex.gob.cu%2Fes%2Fprincipales-resultados-de-la-politica-exterior-cubana-en-2019%20&cHXmH7ap45wZrSxw18.

[5] Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

[6] Ministros de Salud de Cuba y Djibouti firman Acuerdo de Cooperación. Minsap, 9 de diciembre de 2019. Disponible en: https://salud.msp.gob.cu/ministros-de-salud-de-cuba-y-djibouti-firman-acuerdo-de-cooperacion/

[7] Había visitado Cuba por primera vez en octubre de 2007 y luego en noviembre de 2011.

 

Bibliografía

Angola´s Cabinda supported by more Cuban doctors to fight Covid-19. Prensa Latina, Luanda, Angola, May 11, 2020. Disponible en: https://www.plenglish.com/index.php?o=rn&id=55589&SEO=angolas-cabinda-supported-by-more-cuban-doctors-to-fight-covid-19

Castro, Fidel. Colaboración cubana en la lucha contra el Ébola. Disponible en: http://www.fidelcastro.cu/es/internacionalismo/colaboracion-cubana-en-la-lucha-contra-el-ebola

Cuba sends medical team to Cape Verde to fight Covid-19. Prensa Latina, Havana, April 22, 2020. Disponible en: https://www.plenglish.com/index.php?o=rn&id=54871&SEO=cuba-sends-medical-team-to-cape-verde-to-fight-covid-19

Cuba y Namibia firman acuerdo de cooperación en salud. Prensa Latina, 23 de mayo de 2020. Disponible en: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=368424&SEO=cuba-y-namibia-firman-acuerdo-de-cooperacion-en-salud

Cuban Doctors Arrive to Help South Africa Fight Coronavirus. Associated Press. April 27, 2020. Disponible en: https://www.voanews.com/covid-19-pandemic/cuban-doctors-arrive-help-south-africa-fight-coronavirus

Cuban medical brigade arrives in Guinea to confront COVID-19. Radio Habana Cuba, 5 de junio de 2020. Disponible en: http://www.radiohc.cu/en/noticias/nacionales/224868-cuban-medical-brigade-arrives-in-guinea-to-confront-covid-19

Cuban medical brigade will fight COVID-19 in Angola. Cubanews/ACN. 27 de marzo de 2020. Disponible en: http://www.cubanews.acn.cu/science/10515-cuban-medical-brigade-will-fight-covid-19-in-angola

Ministros de Salud de Cuba y Djibouti firman Acuerdo de Cooperación. Minsap, 9 de diciembre de 2019. Disponible en: https://salud.msp.gob.cu/ministros-de-salud-de-cuba-y-djibouti-firman-acuerdo-de-cooperacion/

MINSAP. Anuario Estadístico de Salud 2018, p. 188. Disponible en: http://files.sld.cu/bvscuba/files/2019/04/Anuario-Electr%C3%B3nico-Espa%C3%B1ol-2018-ed-2019-compressed.pdf

MINSAP. Anuario Estadístico de Salud 2019. p. 188. Disponible en: http://files.sld.cu/bvscuba/files/2020/05/Anuario-Electr%C3%B3nico-Espa%C3%B1ol-2019-ed-2020.pdf

 Moreno Gimeranez, Enrique. Presidente de Sudáfrica reconoce solidaridad de Cuba frente a la COVID-19. 27 de abril de 2020. Disponible en: http://www.granma.cu/mundo/2020-04-27/presidente-de-sudafrica-reconoce-solidaridad-de-cuba-frente-a-la-covid-19-27-04-2020-21-04-02

Participa Embajador de Cuba en el Balance de la brigada Médica en Guinea Bissau. Minrex, 14 de febrero de 2020. Disponible en: http://misiones.minrex.gob.cu/es/articulo/da-medica-en-guinea-bissau

Presidente de Cuba recomienda a senadores de EE.UU. ocuparse de la Covid-19. Prensa Latina, 19 junio, 2020. Disponible en: http://www.escambray.cu/2020/presidente-de-cuba-recomienda-a-senadores-de-ee-uu-ocuparse-de-la-covid-19/

Silverio González, Yoslan. China y África Subsahariana: cooperación frente a la Covid-19. Observatorio de la Política China, 25 de mayo de 2020. Disponible en: https://politica-china.org/areas/politica-exterior/china-y-africa-subsahariana-cooperacion-frente-a-la-covid-19

Silverio González, Yoslán. Cuba’s medical experience in Sub-Saharan Africa:its contribution against covid-19. En: Brazilian Journal of African Studies | Brasil, Porto Alegre | v. 5, n. 10, Jul./Dec. 2020 | p. 37-61. ISSN 2448-3907, e-ISSN 2448-3923.

Sudáfrica dona a Cuba insumos para el combate de la COVID-19. Radio Habana Cuba, 23 de abril de 2020. Disponible en: http://www.escambray.cu/2020/sudafrica-dona-a-cuba-insumos-para-el-combate-de-la-covid-19/

CubaMinrex (2 de marzo de 2020). Recibió Díaz-Canel al Rey de Lesoto. Disponible en: http://www.cubaminrex.cu/es/inicia-visita-oficial-rey-de-lesoto-cuba.

Cubadebate (10 febrero 2020). Vicepresidente de Uganda inicia visita oficial a Cuba. Disponible en: http://www.cubadebate.cu/noticias/2020/02/10/vicepresidente-de-uganda-inicia-visita-oficial-a-cuba/.

Prensa Latina (9 marzo 2020). Comienza Canciller de Benin agenda de visita oficial a Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/politica/2020-03-09/comienza-canciller-de-benin-agenda-de-visita-oficial-a-cuba/50953.

 

 

 

Artículo publicado originalmente en el Anuario del CEID 2021, el cual puede ser descargado gratuitamente desde https://saeeg.org/wp-content/uploads/2022/09/CEID-ANUARIO-2021.pdf

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EL DESORDEN INTERNACIONAL CONFRONTATIVO

Alberto Hutschenreuter*

El actual estado de las relaciones internacionales es sumamente inquietante, pues no sólo no existe una configuración que proporcione una relativa estabilidad, sino que el grado de discordia entre los centros preeminentes nos deja ante escenarios que no excluyen un deterior mayor, frente al que prácticamente nada podrá hacer el multilateralismo, que atraviesa su más profunda irrelevancia desde la década de los noventa, o si se quiere, para no irnos tan lejos, abril de 2009, cuando, tras la crisis financiera de 2008, los líderes de los poderes económicos preeminentes adoptaron en la cumbre del G-20 en Londres medidas para evitar una depresión mayor (según el ex diplomático indio Shivshankar Menon, fue “la última respuesta coherente del sistema internacional a un desafío transnacional”).

Hoy existe un estado de “no guerra” entre Occidente y Rusia, es decir, hay una confrontación abierta entre Rusia y Ucrania, pero también existe, en el nivel superior o estratégico de esa guerra, una confrontación indirecta entre Rusia y la OTAN. Y quizá estamos siendo cautelosos en decir indirecta, pues cuando se lee la reciente concepción estratégica de la Alianza aprobada en Madrid y la más reciente concepción naval rusa, ambas muestran a esos actores en situación de «gladiadores» a punto de enfrentarse (como concebía Thomas Hobbes a la predisposición natural de los estados entre sí).

Guerra, estados y discordia componen los principales elementos de la ecuación de las relaciones internacionales. Y es pertinente recordarlo, porque hasta antes de la pandemia predominaban, a pesar del ya enrarecido clima internacional que existía como consecuencia de la guerra interna e internacional en Siria desde 2011 y de los acontecimientos de Ucrania-Crimea en 2013-2014, enfoques que marcaban la disminución de la violencia humana e incluso la depreciación de la guerra entre centros preeminentes.

Algunos reputados informes son categóricos en relación con la impugnación de estos enfoques. Por un lado, el gasto militar: según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), en 2021 el gasto militar mundial superó por primera vez los dos billones de dólares, alcanzando la impresionante suma de 2.113.000 millones de dólares, un 0,7 por ciento superior al de 2020 y un 12 por ciento superior al de hace una década.

Por otro lado, de acuerdo al Índice Global de la Paz 2022, un informe preparado anualmente publicado por el Instituto para la Economía y la Paz, el escenario internacional e intranacional es sombrío e inquietante debido a los múltiples conflictos abiertos: el mundo hoy es mucho más inestable y violento que hace tres lustros. El IPG utiliza 23 indicadores y tres ejes para medir el nivel de paz de los estados: el nivel de seguridad de la sociedad, el alcance de los conflictos nacionales e internacionales en curso y la militarización de los estados. De acuerdo con este estudio, en 2021 los mayores deterioros se produjeron en las relaciones entre países vecinos, la intensidad de los conflictos internos, la cantidad de población desplazada, la escala de terror político y la inestabilidad política

Asimismo, durante las últimas décadas se fue extendiendo la visión que «relativizaba» la anarquía como principal rasgo de las relaciones interestatales. Desde lugares que afirmaban el curso casi invariable del mundo hacia una gobernanza centrada en la galaxia de movimientos sociales y el despertar de una nueva conciencia global impulsada por temáticas que desbarataban la acción individual y afianzaban el esfuerzo mancomunado, la anarquía no sólo era algo perimido, sino que reflejaba un situación “patológica”  (y por tanto “eternizante” del sentido “trágico” que ello supone para la reflexión teórica y el desempeño de la política internacional) recalcar la ausencia de una autoridad central entre los estados.

Pues bien, los casos de Ucrania y Taiwán-China (más los muchos otros que han tenido lugar durante 2020 y 2021, los “años pandémicos”) nos dicen que la anarquía, la guerra (su más riesgosa consecuencia y la rivalidad se mantienen vigentes, y que, además, no se aprecian razones para sostener que la situación, más allá de la relevancia que suponen temáticas como el medio ambiente o las tecnologías avanzadas, vaya a sufrir un cambio de escala. A ello debemos agregar que la pandemia, que no implicó ninguna amenaza de una nación a otra, no impulsó, más allá de las declamaciones, ningún nuevo sistema de valores de cooperación o nueva gobernanza basados en «la humanidad primero».

Prevalece, por tanto, un desorden internacional, una situación que, aunque resulta desfavorable para la seguridad y la estabilidad entre los estados, no deja de ser una “regularidad” en las relaciones internacionales. Pero lo inquietante es el nivel de confrontación y rivalidad entre los actores. Hace mucho tiempo que no se daba tal situación, pues tras la “larga paz” que supuso el régimen de Guerra Fría (1945-1991), luego el “régimen de la globalización” (1992-1998) y más tarde la hegemonía estadounidense (2001-2008), las relaciones internacionales, particularmente tras los sucesos de Ucrania-Crimea (2013-2014), fueron cayendo en un estado cada vez más hostil, sin que ninguno de sus poderes preeminentes se esforzara por plantear esquemas o técnicas que proporcionaran nuevos bienes públicos para el funcionamiento menos inseguro de dichas relaciones.

El punto es que la hostilidad y discordia no suponen ningún equilibrio o moderación incluso en el desorden. Aquí, volvemos al citado Shivshankar Menon, quien acaba de advertir que todos los actores preeminentes, incluso aquellos ubicados en las capas medias y también aquellos institucionalistas (como Alemania), exhiben lo que podría denominarse un “comportamiento revisionista”; es decir, cada uno persigue sus propios fines en detrimento del “orden” internacional e intentan cambiar la situación. En sus propias palabras: “Muchos países no están contentos con el mundo tal como lo ven y buscan cambiarlo para su propio beneficio. Esta tendencia podría conducir a una geopolítica más mezquina y polémica y a unas perspectivas económicas mundiales más pobres. Hacer frente a un mundo de poderes revisionistas podría ser el desafío definitivo de los próximos años”.

Además, ya la falta de un orden supone la falta de lo que se denominan “amortiguadores de conflictos”, es decir, lógicas de influencia por parte de los poderes que pueden llegar a impedir que se disparen confrontaciones entre poderes menores; una situación de desorden confrontativo no solo implica esa falta estratégica, sino que podría disparar peligrosos conflictos inactivos o latentes que existen en varias partes del mundo, más allá de los que existen en las sensibles “placas geopolíticas”.

En breve, las relaciones internacionales se han ido deteriorando durante los últimos casi 10 años. La pandemia no creó ninguna forma de cooperación mayor entre los estados (por el contrario, fungió como un hecho que elevó desconfianzas). China ingresó con Xi en un ciclo de mayor autoafirmación nacional, al tiempo que fijó propósitos para ser un poder completo entre 2035 y 2050. Estados Unidos se muestra dispuesto a jugar un papel basado en una nueva primacía o patrón exterior ofensivo. Rusia fue a la guerra para evitar que Occidente, a través de la OTAN, consumara ante ella una victoria final o “paz cartaginesa”. La Unión Europea posiblemente haya caído en la cuenta de que ser una potencia institucional no es suficiente (Alemania ha modificado la línea clásica de su política de defensa orientada hacia el exterior). En la zona del Índico-Pacífico parece tomar forma una nueva dinámica de bloques geoestratégicos y geoeconómicos. Japón ha incrementado sensiblemente sus gastos militares, al tiempo que ha retomado los arrestos de reafirmación nacional impulsados en su momento por el recientemente asesinado Shinzó Abe.

Por si ello no fuera preocupante, los actores con armas nucleares no realizan esfuerzos relativos con avanzar hacia acuerdos que regulen ese segmento; por el contrario, casi no quedan ámbitos que extiendan (o, mejor dicho, restituyan) el equilibrio, al tiempo que prácticamente todos se hallan mejorando capacidades.

En este marco, será muy difícil que, salvo casos muy específicos, la lógica multilateral tenga oportunidades. Por tanto, si antes los dos poderes mayores, China y Estados Unidos, no llegan a una confrontación o querella mayor como consecuencia de un incidente o por una provocación estadounidense (potencia que se decida por una orientación exterior basada en “la tentación de la primacía”, como la denomina y promueve Robert Kagan), quizá el curso del mundo hacia un bipolarismo chino-estadounidense pueda dar forma a un esbozo de orden internacional, precario, pero orden al fin. Un “G-2” competitivo y confrontativo, sin duda, pero también con mínimos de cooperación. La experiencia dice que los sistemas bipolares tienden a ser más estables que los multipolares.

Una aceleración de la desglobalización económica y la deslocalización tecnológica-industrial también podría tentar, particularmente a Estados Unidos, a la provocación. Pero tampoco la interdependencia económica garantiza la inhibición del conflicto.

Por ello, ese eventual régimen con base en dos es una posibilidad solo como conjetura, nada más. Lo inquietante es que más allá de esta conjetura no se vislumbra otra cosa, al menos por ahora.

 

* Doctor en Relaciones Internacionales (USAL). Ha sido profesor en la UBA, en la Escuela Superior de Guerra Aérea y en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación. Miembro e investigador de la SAEEG. Su último libro, publicado por Almaluz en 2021, se titula “Ni guerra ni paz. Una ambigüedad inquietante”.

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