LA HIPOCRESÍA EN EL MANEJO DE LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA EN LATINOAMÉRICA

Pablo Ariel Rodríguez*

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Resulta a veces conflictivo referirse a este tema, particularmente en el subcontinente americano, donde en cada país, distintos sectores se encuentran enfrascados en enfrentamientos político-ideológicos arrastrados desde el fin de la Guerra Fría.

Los sectores progresistas latinoamericanos, como las organizaciones continentales y extra continentales que los apoyan, usan su influencia tendiente a generar “legislaciones restrictivas” de las actividades de los organismos de inteligencia en sus respectivos países, más allá de los lógicos controles civiles que necesariamente deben mantenerse sobre estas estructuras para evitar excesos o desviaciones.

Esos mismos sectores progresistas difícilmente hayan realizado alguna crítica a las actividades que el KGB realizó durante la existencia de la URSS, tampoco sobre los métodos de la Stasi para lograr su nivel de eficiencia en la entonces Alemania Oriental, menos de las acciones de espionaje cubano y de la exportación de la “Revolución” a través del Departamento América, donde evidentemente tampoco pareciera tener ninguna importancia la “injerencia” en otros países.

Hoy, los embelesados con el modelo denominado “Socialismo del Siglo XXI” no han notado aún las actividades del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) que según el informe de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre Venezuela (creada el 27 de septiembre de 2019 mediante la resolución 42/25 de la ONU, con validez renovada hasta 2022), parece poder tener todas las prerrogativas represivas necesarias para el ejercicio de sus funciones, entre ellas el espionaje político, capacidad de detención, torturas, desapariciones forzadas, etc.

Cabe aquí realizar entonces el planteo de la hipótesis: las capacidades de los servicios de inteligencia ¿son necesarias y aceptables para coadyuvar a sostener la Seguridad y Defensa de un país y facilitar el cumplimiento de sus objetivos estratégicos?, o ¿solo son necesarias y aceptables si responden a determinado modelo político-ideológico, en cuyo caso todo es aceptable?

Creo que esto se resolverá sólo cuando, con el tiempo, predomine prolongadamente alguna de las posturas en la política latinoamericana o, la dirigencia política entienda que la actividad de Inteligencia debe existir para fines más altruistas como lo son las políticas de Estado y no las disputas sectoriales.

 

* Licenciado en Relaciones Industriales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Formación de Analista y Diseño de Escenarios Estratégicos en el Instituto de Inteligencia de las Fuerzas Armadas y otros efectuados en la entonces Escuela de Guerra de Ejército y en la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI) sobre Terrorismo Internacional para Analistas de Inteligencia.

©2021-saeeg®

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *