La discusión sobre la «libre portación de armas» permite apreciar un grave desconocimiento de la dirigencia política sobre lo que significa el «monopolio de la violencia», mismo que debe conservar el Estado como requisito necesario de su existencia y en función de sus fines.
Como en todo debate, y esta cuestión ya está en la agenda de lo que habrá que discutir, es preciso definir claramente el objeto de la controversia para confrontar ideas con honestidad.
Por eso lo primero es precisar el alcance de la expresión «libre portación de armas». Una interpretación brutalmente literal podría sostener que se trata de un acceso indiscriminado a las armas de fuego, para que puedan ser adquiridas y portadas por cualquiera sin ningún tipo de restricciones.
Y esa es la interpretación que ofrecen los políticos que se oponen a que la sociedad civil se arme.
Sin dudas, si el sentido de la expresión «libre portación de armas» fuera esa grosería, se plantearía eliminar del Código Penal los delitos de tenencia y portación ilegal de armas tipificados en el Art. 189 bis. Es decir, se reconocería a la delincuencia armada el libre acceso y uso de instrumentos para delinquir.
Sin embargo, quienes proponen la «libre portación de armas» lo hacen partiendo de una cuestión de principios (a la que me referiré al final del artículo) y en procura de darle a los honrados habitantes del país la posibilidad de defenderse por sí mismos, en subsidio a la acción estatal, ante los ataques de esa delincuencia. Y está claro que pretendiendo reducir la delincuencia no se propone una simple equiparación de hecho entre delincuentes y honrados, para que cada quien se arregle como pueda, sino que esa equiparación de hecho vaya acompañada de una diferenciación legal.
El primer punto a clarificar entonces es que quienes proponen «libre portación de armas», no incluyen en esa libertad a los delincuentes. Lo que convalida dar continuidad a la vigencia de los delitos arriba mencionados.
Luego hay otras del más elemental sentido común que implican restricciones en función a la capacidad legal de las personas, dispuestas por el Código Civil y Comercial de la Nación. Razón por la que a menores y otros incapaces tampoco se plantea franquearle acceso a la «libre portación de armas».
También hace al sentido común que nadie está pensando que se pueda portar una MAG o una bazooka…
Podemos colegir entonces que por «libre» no debe entenderse indiscriminada o irresponsable.
En rigor de verdad, quienes proponen la «libre portación de armas» deberían decir que bregan por la «tenencia y portación responsable y accesible de armas de fuego». Y como todo derecho: conforme a las normas que reglamentan su ejercicio.
Esto queda todavía más claro cuando leemos la argumentación de aquel a quien bien podríamos denominar padre intelectual de la libre portación de armas, el notable jurista italiano Césare Beccaría, que en su obra maestra «De los delitos y las penas» puso como ejemplo de leyes inútiles aquellas que desarman a los ciudadanos; en estos términos:
«Un manantial de errores y de injusticias son las falsas ideas de utilidad que se forman los legisladores. Falsa idea de utilidad es aquella que antepone los inconvenientes particulares al inconveniente general; aquella que manda a los dictámenes en vez de excitarlos; que hace servir los sofismas de la lógica en lugar de la razón. Falsa idea de utilidad es aquella que sacrifica mil ventajas reales por un inconveniente imaginario o de poca consecuencia que quitaría a los hombres el fuego porque quema, y el agua porque anega, que sólo destruyendo repara los males. De esta naturaleza son las leyes que prohíben llevar armas; no contienen más que a los no inclinados ni determinados a no cometer delitos, pero los que tienen el atrevimiento para violar las leyes más sagradas de la humanidad y las más importantes del código, ¿cómo respetarán las menores y las puramente arbitrarias, cuyas contravenciones deben ser tanto más fáciles e impunes en cuanto su ejecución quita la libertad personal, tan amada del hombre y tan amada del legislador, sometiendo los inocentes a todas las vejaciones que debieran sufrir los reos? Empeoran éstas la condición de los asaltados, mejorando la de los asaltadores, no minoran los homicidios sino los aumentan, porque es mayor la confianza en asaltar los desarmados que los prevenidos. Llámanse no leyes preventivas, sino medrosas de los delitos; nacen de la tumultuaria impresión de algunos hechos particulares, no de la meditación considerada de inconvenientes y provechos de un decreto universal».
Como puede leerse, en tanto argumenta Beccaria a favor de los asaltados no puede interpretarse su texto en favor de los delincuentes. Simplemente clarifica a quienes deben desarmar las leyes y a quienes no.
Determinado el contexto y alcance de la expresión «libre portación de armas», cabe retomar el hilo del primer párrafo y atender a una repetida falacia que esgrimen principalmente quienes se oponen a esa Libertad, cuando afirman que la «libre portación» atenta contra el monopolio de la violencia que corresponde al Estado. Falacia que también aparece entre partidarios de la «libre portación» que argumentan imaginándose que así disputarán ese monopolio de la violencia al propio Estado.
En la repetición de esas dos versiones de una misma falacia, subyace la evidente incomprensión de lo que significan el Derecho y el Estado, lo que da lugar a la confusión sobre el significado del «monopolio de la violencia».
El mayor filósofo del Derecho, el maestro Hans Kelsen, en su «TEORÍA PURA DEL DERECHO», enseña que el Derecho en todo tiempo y lugar es un conjunto de normas jurídicas, y estas son aquellas que tienen la particular característica de poder imponerse coercitivamente.
La norma jurídica es a tal punto un modo de organizar la fuerza, que la validez de un orden jurídico como sistema depende de su eficacia, esto es que haya una cierta correspondencia entre sus mandatos y la conducta de los individuos bajo ese orden.
El Derecho se atribuye el monopolio de la violencia al determinar en qué condiciones y de qué manera un individuo puede hacer uso de la fuerza con respecto a otro.
Por lo tanto, los individuos autorizados por un orden jurídico para ejecutar actos coactivos actúan en calidad de órganos de la comunidad constituida por ese orden.
También expone Kelsen la identidad entre Derecho y Estado, desde que el Estado es un orden jurídico que establece ciertos órganos para la creación y aplicación de las normas que lo constituyen.
De tal modo, el Derecho y el Estado son una misma existencia dependiente de conservar el monopolio de la violencia.
Con esos conceptos en claro, se puede discernir y colegir que nunca, en ningún caso, las conductas que encuadran dentro un orden jurídico atentan contra el monopolio de la violencia que debe conservar el Estado.
Es falso entonces que disponer la «libre portación» de armas implique debilitar el monopolio de la violencia que debe conservar el Estado. Por el contrario, si una norma válida autoriza la «libre portación», cada individuo que en tales condiciones porta un arma está con su conducta ratificando la eficacia de ese orden jurídico y por lo tanto fortalece el monopolio de la violencia que debe sostener el Estado como —por así decirlo— brazo ejecutor del Derecho.
Se equivocan tanto los que temen que las armas legales disputen el monopolio de la violencia al Estado, como los que se imaginan que con armas legales van a debilitar el poder del Estado. Se equivocan pues los estatistas extremos que quieren desarmar a la población, como los anarquistas que quisieran desarmar al Estado.
Para que quede del todo claro, las únicas armas que atentan contra el monopolio de la violencia que corresponde al Estado / Derecho, son las armas en manos delincuentes y terroristas. Es a ellos a quienes las fuerzas institucionales del Estado deben desarmar y combatir.
Para cerrar este alegato a favor de debatir desde la honestidad intelectual, aclarando (por si hiciera falta) que soy un abierto partidario de la tenencia y portación responsable y accesible de armas de fuego, es conveniente a más de rebatir falacias afirmar el principio fundamental por el cual la población debe tener acceso a las armas.
Nuestra historia más reciente nos escupe que el Estado / Derecho puede ser subvertido y atacado desde distintos ámbitos, buscando que abandone su función como instrumento para sostener la voluntad de ser y prevalecer de la Nación Argentina manifestada por el Himno y la Constitución Nacional.
Por eso, es una cuestión principista que para sostener el Derecho y la integridad del propio Estado cuando resulta sobrepasado cada arma en poder de un ciudadano, representa el último resguardo de la Patria y la Libertad.
Como salidos del Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, un carnaval de progres y zurdos arremetió con argumentos redundantemente idiotas contra el policía que, en ejercicio del derecho a la legítima defensa, abatió a uno de los delincuentes que quiso robarlo a él y su novia noches atrás en Moreno.
El hecho tuvo la relevancia periodística que muchas otras muertes violentas, de habitantes honrados y policías, no generan. Títulos que aludían al «motochorro asesinado» se leyeron en diarios de todo el país, y cantidad de opinólogos debatieron en programas de radio y televisión -con o sin conocimientos técnicos- los alcances de la legítima defensa.
Era fascinante leer y escuchar el cinismo entusiasta con que zurdos y progres argumentaban, en definitiva, que los policías no son seres humanos.
Y aquí otra vez lidiamos con el pasado no resuelto, donde desde la falsificación de la historia y prevaricato judicial mediante se impuso que los terroristas castristas fueron víctimas de los malvados militares, por lo que en nombre de los derechos humanos de aquellos «idealistas» se siguen negando hoy día los derechos humanos de los enjuiciados por la revancha terrorista. Y como a los militares que combatieron al terrorismo se les niega su humanidad, por carácter transitivo de pura ideología se niega también la humanidad a los policías en actividad.
La cuestión no es menor, porque los partidos políticos progres y de izquierda, sus orgas de DD.HH. y buena parte del poder judicial demuestran a diario creer que los policías no son humanos y carecen entonces de elementales derechos como el de la legítima defensa. Sin contrarrestar esa predica de odio a los uniformados no habrá mejoras en la Seguridad Interior.
Mientras tanto a todo ese zurdaje / progresía, en teoría con tanta preocupación por los derechos humanos, les vendría bien atender lo declarado por la novia del delincuente abatido. Conforme ella explicó, el «motochorro» sufría de adicciones y la familia no lograba convencerlo para que se sometiera a un tratamiento.
Entonces que la izquierda y los progres no le echen la culpa al policía, que se hagan cargo de haber impulsado la Ley 26,657 de Salud Mental, con marcado sesgo ideológico en la finalidad de «normalizar la locura», que impide intervenir a las familias de los adictos en resguardo de ellos. Esa ley ha matado mucha gente y seguirá matando mientras siga vigente.
Esa ley merece incorporarse al Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, es un despropósito mucho más dañino aunque menos evidente que la estúpida ley de alquileres del inservible Lipovetzky. Y el paralelo entre ambas leyes debe hacerse para entender que ese tipo de legislación no son errores aislados, son esfuerzos complementarios para hacer de la República Argentina un desquicio decadente.
La izquierda toda milita el absurdo, y para cada absurdo que milita la izquierda hay un montón de progres con micrófono, cámara o página dispuestos a repetir el absurdo como si fuera una verdad revelada. La izquierda es el oráculo de los progres. No sea cosa que los puedan acusar de fachos…
Vamos por la vía del absurdo, y expongamos un argumento idiota:
El policía recibe entrenamiento, privilegio que el pobre delincuente no tiene, así que para que haya proporcionalidad ningún policía debe abrir fuego hasta que 2 delincuentes le disparen a la vez.
Estaremos de acuerdo en que es una total idiotez, sin embargo el CELS y la CORREPI son capaces de militar eso…
De hecho la «activista antirrepresiva» María del Carmen Verdú dio su interpretación del hecho en estos términos:
«El policía disparó por la espalda a alguien que se alejaba. Acá y en la China, eso se llama HOMICIDIO. Y de cobardes, a traición«.
De movida cabe responder que el policía asaltado no disparó contra «alguien que se alejaba», sino contra un delincuente que consumaba el robo de su moto a mano armada.
En el contexto del hecho, con riesgo para su novia, de noche y ante dos delincuentes, no debería siquiera discutirse que el policía actuó bien.
Sin embargo, los defensores de la delincuencia hasta se atreven a decir que el policía obró con cobardía y a traición, cuando lo único que hizo fue obrar racionalmente en defensa de su novia, de sí mismo y de su propiedad. Porque no tiene sentido pedirle a un policía que de la voz de alto cuando ello puede significar riesgos para terceros.
Luego están los que dicen que hay que dejarse robar porque un bien cualquiera, en este caso una moto, no vale una vida. Claro que eso es fácil decirlo cuando refiere a la propiedad de otro, y además es una observación espejo, de ver el asunto completamente al revés. No es el propietario de ningún bien quien cree que su propiedad vale una vida, es el delincuente que intenta arrebatar esa propiedad quien cree que su vida vale menos que ese bien.
Es preciso amparar la legítima defensa y el cumplimiento del deber estableciendo desde la doctrina, la legislación y la jurisprudencia que quien inicia una acción delictiva es responsable por todas las consecuencias derivadas de su acto, incluyendo su propia muerte.
Si eso no se entiende será muy difícil -imposible diría- mejorar la Seguridad Interior.
Es una constante que quienes pretenden que la sociedad sienta culpa por haber aniquilado terroristas castristas pretenden también que la sociedad sienta culpa por defenderse de la delincuencia. Ya sabés: no seas facho, dejalos arriar tu Bandera y llevarse tu billetera…
Los periodistas que militan izquierda, como Rolando Barbano, siguen queriendo explicar la realidad con anteojos de 1983. Desconocen, además de la historia, que hoy, por ejemplo, las Fuerzas Armadas son las instituciones con el menor nivel de desconfianza social, de acuerdo a un estudio elaborado por CIGP.
Y algunos siempre vuelven a su redil, como Jorge Lanata, que fundó Página/12 con dineros mal habidos del ERP para acción psicológica a los fines perseguidos por Gorriarán Merlo en el MTP.
Según Lanata, si te asaltan y andás calzado solamente podés disparar al delincuente si lo retás a duelo como en el viejo oeste según Hollywood…
Es esa una idea hipócrita de quien deliberadamente elige desconocer la realidad. Se pretende que quien se ve sorprendido por un delincuente tenga la habilidad de ser perito instantáneo y discernir en pocos segundos si quien lo agrede tiene un arma en condiciones de disparar, si está drogado, si tiene afecciones psiquiátricas y además -pero al mismo tiempo- realizar un profundo estudio ambiental para comprender las necesidades (esas que crean derechos) de la pobre víctima de la sociedad que por tanta opresión capitalista intenta despojarte de tu propiedad o tu vida. O sea, un ciudadano común, para poder defenderse, debe ser perito en balística, toxicología, psiquiatría, psicología, sociología y trabajo social, y si ese ciudadano es policía debe sumarle ser ni más ni menos que Robocop.
Pero para que un policía pueda emular la cuasi perfección de Robocop, se requiere un contexto y entrenamiento de primer mundo. Argentina claramente -por ahora y siendo muy optimista- es un país tercermundista, por lo que el grueso de sus efectivos policiales no tiene, por ejemplo entre otras muchas falencias, las horas de entrenamiento en tiro dinámico que acreditan policías de otros países.
En la película «El pistolero invencible», el personaje interpretado por Glenn Ford, a quien nadie creía «pistolero» dice lo siguiente sobre los requisitos para ser un experto en armas:
«¿Hay alguien aquí que sepa como se debe usar un revólver? Mira como lo llevas Harvey, demasiado alto, no debe usarse así, se lleva abajo, atado a la pierna, para que al extender tu mano caiga justo sobre él. ¿Entiendes? Al desenfundar con rapidez la funda no te estorba. En la forma en que tu lo tienes jamás podrás sacarlo rápidamente de la funda. Y tú Carl, siempre con esas suertes que haces con él, llegarás a hacer buenos trucos con el revólver, divertidos. Pero eso no significa que sepas disparar. Mc Govern, tú también debes saber algo, no se dispara a la garganta de un hombre sino al pecho o al estómago, a la parte más amplia del cuerpo. Hablo de… tú eres bueno tirando herraduras, es lo que crees, ¿no Allyn? ¿Cuántas horas practicas al día? Dímelo, ¿cuántas horas? ¿Tal vez una? Una, Harvey. ¿Sabes cuántas horas al día hay que practicar para saber disparar? Te lo diré Harvey: seis horas al día. Sin omitir ninguno, por años.»
Un pistolero, un especialista, seis horas al día, por años…
Por supuesto es Hollywood, con sus fantasías y exageraciones, pero: ¿Cuántas horas de entrenamiento en tiro práctico tienen al mes nuestros policías? ¿Cree usted que llegan a seis? Le aseguro que no.
No veo a ninguno de la legión de indignados porque un policía mató a un delincuente en plena flagrancia del delito, que es la misma legión de indiferentes por los disparos y víctimas de la delincuencia, reclamar municiones y prácticas de tiro para los policías. ¿Por qué será? Tal vez sea un olvido, como el de olvidarse que un policía, a más del cumplimiento del deber, puede obrar en defensa propia como cualquier ciudadano.
Sólo un sistema judicial pervertido por zaffaronismo podría reprochar la conducta del policía, quien sorprendió en la noche obró en resguardo de su novia, de su propiedad y de terceros al abatir a un delincuente en plena flagrancia.
Defendemos al policía o nos entregamos a los delincuentes.
Vaya este artículo en memoria del francotirador condecorado del GEOF Sargento Darío «Onírico» Ávalos, caído en cumplimiento del deber.
* Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Artículo publicado originalmente el 28/05/2023 en La Pluma de Derecha, https://plumaderecha.blogspot.com/2023/05/robocop-en-la-perfecta-idiotez-de.html
«Los vietnamitas aman profundamente la independencia, la libertad y la paz. Pero frente a la agresión de Estados Unidos se han levantado, unidos como un solo hombre».
Ho Chi Minh (1890-1969)
Un poco de historia
Este año se cumple el 50º aniversario de las relaciones diplomáticas entre la República Argentina y la República y la República Socialista de Vietnam.
Recuerdo que tiempo después que se estableciera la Embajada de Vietnam en Buenos Aires, concurrí a la sede diplomática por una actividad que estábamos desarrollando en el marco del Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID). Me recibió un joven diplomático con suma amabilidad y agradecimiento hacia la Argentina debido a que nuestro país había establecido relaciones diplomáticas en medio de la guerra que su país mantenía frente a los Estados Unidos. Ciertamente, la Argentina fue el tercer país de la región en reconocer a Vietnam, luego de Cuba y de Chile, en octubre de 1973 durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón. Guardo en la memoria ese momento que para mí fue muy emotivo y me referí oportunamente a ese agradecimiento por parte del gobierno vietnamita en un escrito de mi autoría publicado en 1998[1].
En ese escrito mencionaba que en 1993 el viceministro de Relaciones Exteriores de Vietnam, Le Mai, había realizado una visita oficial, en cuya oportunidad la Cancillería Argentina le informó que el gobierno argentino había decidido llevar a cabo la apertura de la Embajada de la República Argentina en Hanoi[2]. Decía entonces que muy probablemente ese reconocimiento de la Argentina en 1973 haya llevado a que la embajada en Buenos Aires haya sido la primera que Vietnam abrió en América del Sur, en enero de 1995. En ese entonces fue acreditado el Encargado de Negocios a.i., consejero Nguyen Van Dao y en ese mismo año el Presidente Adjunto del Comité de Relaciones Exteriores del Partido Comunista efectuó una visita a la Argentina[3]. Ambos países han demostrado desde la década de 1990 un serio compromiso por incrementar la relación bilateral, lo que quedó en evidencia a partir del intercambio de visitas que ya comenzaron a realizarse en 1996.
En febrero de 1997, en el marco de una gira por el este asiático, el entonces presidente Carlos Saúl Menem fue el primer presidente argentino que visitó Vietnam. Cabe mencionar que además viajó a Tailandia y Singapur. Hasta ese momento el embajador en Tokio era concurrente en Hanoi[4]. Esa gira tenía como objetivos conseguir inversiones de esos países en la Argentina y el establecimiento de empresas argentinas en Vietnam, cuya motivación se originó en la apertura económica que estaba llevando a cabo el gobierno vietnamita y por su incorporación como miembro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) —organización intergubernamental fundada en 1967— e incrementar el intercambio comercial[5]. Por ese entonces el intercambio comercial entre Argentina y Vietnam era ínfimo y reciente, pero despertaba un especial interés en cuanto a oportunidades comerciales para el gobierno y las empresas argentinas.
Argentina y Vietnam hoy
El pasado domingo 23 de abril arribó a la Argentina una comitiva de Vietnam, a cuyo frente estuvo el presidente de la Asamblea Nacional ese país del sudeste asiático, Vuong Dinh Hue. La presencia de los altos funcionarios de Vietnam se extendió hasta el 26 de abril y constituyó una excelente ocasión para recordar los 50 años de las relaciones diplomáticas entre ambos países y consolidar las mismas.
Desde el establecimiento de las embajadas a mediados de la década de 1990, precisamente, la relación se ha venido consolidando a través de los diferentes gobiernos argentinos, algo que puede ser considerado como altamente positivo.
El fortalecimiento de la relación se ha dado en varios ámbitos, entre ellos el cultural y aquí cabe mencionar, por ejemplo, la muestra fotográfica sobre Vietnam, «Una mirada desde Argentina hacia Vietnam», en el marco de la conmemoración del 30º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas con Vietnam, realizada en octubre de 2003 en el Centro Cultural General San Martín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la cual contó con el auspicio de la Dirección General de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina[6]. En este ámbito también puede citarse que entre el 12 y el 20 de junio de 2004 el grupo argentino «Desde mi tierra», participó en el Festival Hue 2004 en Vietnam, el cual contó con el auspicio institucional y el patrocinio económico de la Dirección General de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina[7].
Del mismo modo, en noviembre de 2004, Argentina y Vietnam finalizaron las negociaciones sobre las condiciones para el ingreso de este país a la Organización Mundial del Comercio (OMC), para lo cual realizaron reuniones en la Cancillería Argentina los días 11 y 12 de noviembre de 2004 y «culminaron con un proceso de intensas negociaciones que se inició a principios de 2002»[8]. Ambos países celebraron entonces un acuerdo bilateral por el que la Argentina ha obtenido importantes beneficios para ingresar al mercado vietnamita, habida cuenta de que Vietnam se comprometió a introducir reducciones arancelarias que permitían a la Argentina incrementar las exportaciones hacia ese país. Las exportaciones en 2000 sólo eran de US$ 27 millones y en 2003 de US$ 135 millones.
De suma importancia ha sido la visita de dos días del presidente Tran Duc Luong a la Argentina en noviembre de 2004. En esa oportunidad se firmaron varios acuerdos económicos y el presidente Luong le manifestó a la prensa que junto al mandatario argentino Néstor Kirchner —con quien se reunió el 22 de noviembre— procuraban incrementar el comercio bilateral, el turismo y los vínculos culturales entre ambos países[9]. Ambos gobernantes mostraron un interés particular en la promoción de la cooperación en agricultura, biotecnología, información tecnológica y usos pacíficos de la energía nuclear. El presidente de Vietnam también se reunió con el presidente de la Cámara de Senadores, Daniel Scioli, para discutir asuntos económicos.
Noviembre de 2004. El entonces canciller Bielsa recibiendo al presidente de Vietnam Tran Duc Luong.
Los presidentes procedieron a una declaración bilateral basada, precisamente, en el acuerdo de cooperación al que representantes de ambos países llegaron el 12 de noviembre de ese mismo año.
Vietnam, por entonces, se encontraba introduciendo una gran reforma económica en función de avanzar hacia una apertura y de adaptarla a los requerimientos de la economía de mercado.
En marzo de 2006 también visitó la Argentina el presidente del Parlamento de Vietnam, Nguyen Van An.
Ambos países no han dejado de tener gestos y organizar actos tendientes a reforzar la relación bilateral. En octubre de 2008 el Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Hanoi, Pha Gia Kiem, expresó al canciller Jorge Taiana su satisfacción precisamente por el fortalecimiento de los lazos de amistad y cooperación entre ambos gobiernos y pueblos, tanto en el plano bilateral como multilateral[10]. Por su parte, el mencionado canciller argentino destacó el incremento del comercio bilateral que para ese año se había multiplicado por cinco respecto de 2002. Vietnam ya importaba vinos, golosinas, automotores y productos de la siderurgia argentina y empresas de ambos países se encontraban celebrando acuerdos en materia de energía eólica, infraestructura, gas y petróleo[11]. Tan relevante se considera la relación con Vietnam que en ese año el Correo Argentino lanzó una emisión de sellos postales alusiva a esa fecha, la cual obedeció a una propuesta del Instituto de Cultura Argentino-Vietnamita para realizar un lanzamiento conjunto de Sellos Postales de la República Argentina y Vietnam, para el año 2008[12].
También Vietnam dedicó sellos postales a la Argentina, en el marco de una serie de sellos de especies amenazadas.
«Triên Lãm tem quô’c tê Argentina», Exposición Internacional de Sellos de Argentina.
En enero de 2013 la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner visitó Vietnam y recorrió los túneles donde los vietnamitas se ocultaban durante la guerra con Estados Unidos. En ese país cerró su gira que tuvo también como destinos los Emiratos Árabes Unidos e Indonesia. Tanto Vietnam como Argentina manifestaron su deseo de avanzar en acuerdos de cooperación en el rubro de la producción agrícola y otras áreas.
A fines de julio de 2018 Jorge Faurie, a la sazón canciller de la República Argentina, emprendió una gira por Singapur y Vietnam para profundizar los vínculos con el sudeste asiático. Fue acompañado por empresarios argentinos de diversos rubros y procedió a la firma de adhesión al Tratado de Amistad y Cooperación en el Sudeste Asiático (TAC). Esta visita coincidió con la celebración del 45° aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países. En esa oportunidad fue recibido por el Primer Ministro Nguyễn Xuân Phúc y mantuvo una reunión bilateral con su par Phạm Bình Minh y tenía previstas reuniones con el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Nguyen Xuan Cuong, y con el ministro de Industria y Comercio, Tran Tuan Anh. La presencia del canciller Faurie incluía varias e importantes actividades como inaugurar en Hanoi un Workshop Regional de Cooperación Técnica en agroindustria, organizado conjuntamente por la Cancillería argentina y el gobierno de Vietnam, así como abrir un Seminario de Negocios con la participación de empresas argentinas y vietnamitas.
En 2018 Vietnam era el quinto mercado de destino para las exportaciones totales argentinas y era el segundo superávit comercial para nuestro país[13].
Entre los días 19 y 21 de febrero de 2019, el entonces presidente Mauricio Macri visitó Vietnam invitado por el presidente de la República Socialista de Vietnam, Nguyen Phu Trong.
Ambos presidentes «mantuvieron un intercambio sobre los temas de la agenda bilateral, de las respectivas regiones y sobre asuntos internacionales de interés común». Los presidentes coincidieron en mantener la creciente relación en materia política, económica, comercial y de cooperación, con miras a profundizar la asociación integral existente entre Argentina y Vietnam con vistas al establecimiento de una asociación estratégica. Asimismo consideraron apuntalar el diálogo entre las empresas de ambos países para aumentar el comercio, tanto en el sector alimenticio como en el industrial.
Los presidentes Nguyen Phu Trong y Mauricio Macri procedieron a un acuerdo de apertura de cuatro productos de cada país: «la inmediata apertura del mercado para el limón y pomelo de Argentina, así como la fruta del dragón (Pitahaya) y litchi de Vietnam, y se comprometieron a materializar, a la mayor brevedad posible, con las medidas sanitarias de dichos productos, la apertura de mercado para la naranja y la mandarina de Argentina, así como el mango y el longan de Vietnam».
Ambos países coincidieron en ampliar el acceso de diversos productos en sus respectivos mercados con el objetivo de ampliar el intercambio comercial, además de «continuar intensificando el turismo con el fin de traer beneficios económicos y contribuir a mejorar el conocimiento y la confianza entre ambos pueblos. En este sentido, dieron el visto bueno al estudio de aplicación reciproca de las medidas destinadas a facilitar la entrada de los ciudadanos de ambos países».
En la mesa de negociaciones también se contempló que un acuerdo comercial entre el Mercosur y Vietnam tendría un impacto económico positivo, por lo que se analizaría la posibilidad de concretarlo.
Los temas abordados por ambos mandatarios fueron numerosos como puede apreciarse en el Comunicado Conjunto emitido tras el encuentro[14].
En julio de 2022 el canciller argentino, Santiago Cafiero, realizó una gira oficial por Vietnam que incluyó reuniones con el primer ministro, Pham Minh Chính, el canciller, Bui Thanh Son y el ministro de Industria y Comercio, Nguyen Hong Dien.
Cabe destacar que han sido numerosas las visitas que altos funcionarios han realizado desde el establecimiento de las embajadas en Hanoi y Buenos Aires, por lo que algunas se han omitido en esta breve enumeración.
Una relación bilateral en crecimiento
El gobierno de Hanoi considera a la Argentina como uno de sus principales socios en América Latina y ese es uno de los motivos que ha llevado al presidente de la Asamblea Nacional de Vietnam, Vuong Dinh Hue, a visitar Buenos Aires en oportunidad de que este año se conmemora el 50º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Asimismo formaron parte de la delegación los ministros de Cultura, de Deporte, de Ciencia y Tecnología y de Construcción y a varios viceministros, de Agricultura, de Desarrollo Rural, de Comercio e Industria, de Justicia y Finanzas). Se trató de una gira que incluyó a Cuba y Uruguay.
La visita, una vez más, mantiene ese fuerte espíritu que llevó al inicio de la amistad en 1973 pero a la vez contiene un gran pragmatismo en varios ámbitos como el económico, el comercial, el turístico y en ciencia y tecnología. La minería también ha tenido lugar en esta visita.
Cabe destacar que para la Argentina Vietnam es muy importante ya que hoy es su sexto socio comercial. El comercio bilateral se mantuvo en constante crecimiento pasando de US$ 316 millones en 2007 a más de US$ 4.8 mil millones en 2022 y ambos países aspiran a elevar esa cifra a US$ 10 mil millones de dólares para 2025[15]. Por su parte, las importaciones de productos vietnamitas alcanzaron los US$ 850 millones en 2022, lo que deja un saldo favorable a la Argentina.
En el marco de esta visita debe destacarse que el día 25 de abril se celebró una reunión bilateral en materia de Defensa, en la que la comitiva argentina estuvo encabezada por el secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Francisco Cafiero, quien se encontró con el viceministro de Defensa de Vietnam, coronel general Pham Hoai Nam y una delegación de autoridades. La reunión tuvo lugar en el edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa, donde el ministro Taiana brindó su saludo y agradecimiento por la visita a nuestro país.
23/04/2023. El presidente de la Asamblea Nacional de Vietnam, Vuong Dinh Hue, en el momento en que arribó al aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires. (Foto: VNA)[16].
En materia de Defensa existe el proyecto del «Memorándum de Entendimiento en el campo de la Cooperación en Defensa entre los Ministerios de Defensa de Argentina y Vietnam», el cual fue propuesto por la Argentina en 2018. En 2020 nuestro país recibió una contrapropuesta de Vietnam y en 2022, luego de ser analizada por las áreas competentes de este Ministerio, y de la Cancillería, se elaboró una nueva propuesta para su evaluación[17].
La conmemoración del 50 aniversario de las relaciones bilaterales tuvo como sede el Centro Cultural Kirchner e incluyó la inauguración de una muestra dedicada al líder revolucionario y ex presidente vietnamita Ho Chi Minh y una gala cultural en la sala Argentina.
El área de la industria de defensa es de interés para Vietnam por lo cual autoridades del Ministerio de Defensa se encuentran realizando reuniones bilaterales, como la que mantuvieron con Australia en noviembre de 2022 con miras a incrementar la cooperación[18]. En este sentido también una delegación del Ministerio de Defensa de Vietnam, encabezada por el mayor general Le Quang Tuyen, subjefe del Departamento General de Industria Militar, participó en el mes de abril de la Exposición Internacional de Defensa y Seguridad de América (LAAD) 2023, en desarrollo en Río de Janeiro, Brasil[19].
Un dato interesante para destacar es «que el miembro del Buró Político, subsecretario de la Comisión Militar Central y ministro de Defensa de Vietnam, general Phan Van Giang, instó a impulsar el desarrollo de la industria militar y desplegar con eficiencia los acuerdos de cooperación con otros países en el estudio y transferencia de tecnología armamentista moderna»[20]. Si en la Argentina existiera una clara decisión política en materia de defensa, es altamente probable que se pudieran llevar a cabo proyectos binacionales con miras a fortalecer las capacidades de sus respectivas Fuerzas Armadas.
Hacia el futuro
No cabe duda, los números de la balanza comercial y la oportunidad de celebrar cada aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas lo demuestran, que la relación continuará en este proceso de fortalecimiento.
Para la Argentina es relevante la relación con Vietnam e implica una apertura económica y comercial que debe sostenerse, por un lado, para diversificar ese tipo de vínculos y evitar así la dependencia de los dos principales socios de la Argentina, Brasil y China, y por otro, debido a que debemos tomar conciencia de que asistimos a un cambio, al inicio de un «nuevo orden mundial» cuyos protagonistas se encuentran en el Indo-Pacífico. El potencial económico, como así también el desarrollo de una creciente cooperación en el campo científico tecnológico no tiene techo, por lo que debería ser profundizado conformando una alianza estratégica en muchas áreas de beneficio mutuo.
Vietnam debe ser considerado un ejemplo para una Argentina que supo ocupar un lugar de privilegio a escala global y que por diversos factores, más internos que externos, ha perdido.
En este sentido, dejando de lado lo ideológico, estimo conveniente cerrar con una cita de Ho Chi Minh que debería servirnos de guía para reencontrarnos y recuperar el rumbo perdido:
¡No hay nada más precioso que la independencia y la libertad! Cuando llegue el día de la victoria nuestro pueblo podrá volver a construir mejor el país y lo hará más grande y más hermoso.
Valga este ejemplo de Vietnam para la dirigencia y para toda la sociedad argentina.
* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.
Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.
Embajador Académico de la Fundación Internacionalista de Bolivia (FIB).
Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.
Referencias
[1] Marcelo Javier de los Reyes. «Definiendo un perfil hacia el Este Asiático». En: CERIR, La política exterior Argentina 1994/1997 (capítulo VI). Rosario: Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR), 1998, p. 131-148.