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EL VIEJO REALISMO COMO HOJA DE RUTA DEL «NUEVO» MUNDO

Alberto Hutschenreuter*

Imagen geralt en Pixabay

 

Cuando echamos una mirada a los acontecimientos que tienen lugar en el mundo actual, difícilmente podríamos sostener que los mismos respaldan la predominancia de enfoques centrados en el multilateralismo, los valores colectivos y la cooperación desinteresada.

Desde hace tiempo que el denominado modelo relacional, es decir, el que se funda en el poder, la jerarquía, las capacidades, el interés nacional y la incertidumbre de las intenciones entre Estados, predomina en el mundo, llegando incluso a establecerse hoy un inquietante estado de beligerancia latente o de no guerra entre los principales actores preeminentes, esto es, los centros que deberían dar forma a una estructura o configuración internacional.

El estado de disrupción internacional es tal que hasta se podría dudar si hay posibilidades de llegar alguna vez a un orden, pues incluso entre aquellos poderes mayores que tienden hacia una alianza, como China y Rusia, las concepciones relativas con un orden internacional son diferentes. En estos términos, sólo quedaría como garantía relativa de un orden el comercio entre Estados, un sustituto de un orden, pero que no llega a serlo.

¿Estamos, por tanto, en un estado de retroceso en las relaciones internacionales? La pregunta resulta pertinente, pues desde 2014, cuando se produjo la anexión o recuperación de Crimea por parte de Rusia y la desconfianza y fragmentación internacional se profundizó, se habló, primero, del retorno de la geopolítica y luego, del regreso de la guerra; dos cuestiones vinculadas a la obtención de ganancias de poder por parte de los Estados, es decir, «sustancias» de la concepción realista en política internacional, que deprime la cooperación desinteresada entre los Estados mientras que afirma la competencia y la rivalidad entre los mismos. Pero ello no supone ninguna novedad. De modo que, más que retroceso, tal vez sería más apropiado referirnos a una regularidad.

El final de la contienda bipolar, la desaparición de la URSS, la reacción internacional contra la invasión iraquí a Kuwait y el fenómeno de la globalización fueron cuatro hechos que fundaron un clima favorable en relación con el curso de las relaciones internacionales y ello se constató en las hipótesis esperanzadoras que se desplegaron por entonces. Además, la contundencia de las tres victorias estadounidenses (Guerra Fría, guerra del Golfo y modelo económico) afirmó la percepción sobre el triunfo de cierta idea de benevolencia frente a los dogmas casi totalitarios que capitulaban o se encontraban en fase terminal.

La globalización fue, acaso, el epítome, del nuevo clima: una idea cuya práctica aseguraba velozmente el ascenso hacia el desarrollo. Nunca hubo por entonces posiciones que concibieran la globalización como un proceso de oportunidades, que era algo cierto, pero también como un fenómeno no neutro, es decir, como un régimen de poder, algo que era más cierto todavía. Sin duda, si se hubiera considerado la experiencia, seguramente se habría concluido que eran necesarios más reparos por parte de los países frente a las expectativas desmedidas.

En este contexto, las corrientes de pensamiento que consideraban que las relaciones internacionales cambiaban hacia formas menos descentralizadas y más regimentadas, sintieron que sus esperanzas en la afirmación de una sociedad internacional eran prácticamente irreversibles. Si hasta hacía poco el mundo mantenía características hobbesianas, es decir, de ineluctable pugna por el poder, el nuevo escenario tendría rasgos más lockeanos y kantianos, es decir, de creciente comercio y cooperación, y allí todos (poderosos, intermedios y débiles) lograrían márgenes de ganancias. Consecuentemente, se afirmaría «la paz», es decir, el orden.

A pesar de numerosas situaciones, que examinadas con rigor estratégico resultaban categóricas en relación con aquellos fundamentals del realismo, por caso, expansión de la OTAN, proyección regional y global de poderes mayores, movimientos internos en países ubicados en zonas selectivas, etc., tuvieron que suceder los hechos en Siria y en Ucrania-Crimea para que se reconsideraran premisas y se admitiera que la geopolítica estaba de regreso, lo cual era un desacierto, pues nunca podía estar de vuelta aquello que nunca se había marchado.

Desde entonces, aquellas pocas, pero convincentes explicaciones que proporcionaba el realismo, para exponerlo casi en las mismas palabras de Kenneth Waltz, se hicieron frecuentes cuando se hablaba del estado o panorama estratégico del mundo. Los documentos e informes de foros internacionales, organizaciones intergubernamentales y de actores preeminentes describían contextos cada vez más inquietantes (por ejemplo, los Global Risks Report del World Economic Forum, o las Global Trends de las agencias de inteligencia de Estados Unidos).

Finalmente, la pandemia, el nacionalismo de las vacunas, la rivalidad chino-estadounidense y la guerra en Ucrania terminaron por recentrar al realismo en la política internacional y mundial, quedando apenas, como se dijo antes, el comercio internacional, afectado por las tensiones provocadas por tales acontecimientos, como un frágil esquema de relativo orden.

En cuanto a los nuevos tópicos, esto es, conectividad, robótica, biogenética y, particularmente, inteligencia artificial, sin duda que se trata de tecnologías mayores que aportan oportunidades para muchas situaciones, por caso, una diplomacia (quizá) menos equívoca y más precisa para resolver crisis. Pero también existe aquí un ancho margen de posible conflictividad (en buena medida, con desenlaces desconocidos).

La experta australiana Kate Crawford ha venido advirtiendo lo aterrador que sería que un programa de IA adopte decisiones en materia de empleos a partir del reconocimiento emocional de las personas en función de su rostro. Estaríamos ante nuevas y tal vez incontrolables formas o pautas de desigualdad social. Y esto es solo una hipótesis, por no referirnos a otras que nos harían considerar los riesgos que corren las mismas democracias.

Pero desde nuestro lugar (las relaciones entre Estados), la posesión de tecnología mayor profundizaría la desconfianza, la competencia y la rivalidad entre Estados, al punto que se reafirmaría una de las principales marcas del realismo: la anarquía internacional; precisamente, una de las cuestiones que más ha sido criticada por las corrientes que consideran que se trata de una obsesión del realismo, pues ante la vitalidad de nuevos movimientos sociales conscientizantes de nuevas cuestiones colectivas, cuya incesante actividad va erosionando la autoridad del Estado y creando una nueva arena no internacional sino global, la anarquía se habría vuelto una realidad cada vez más anacrónica; un hecho que ha sido útil para explicar el mundo de ayer, pero que no se ha modernizado.

Considerando las nuevas tecnologías en relación con el terreno militar, ¿qué garantiza que las mismas no dejarán al mundo más cerca de una catástrofe como consecuencia de decisiones equivocadas?

En un reciente artículo publicado en la revista Foreign Affairs, la investigadora del Consejo de Relaciones Exteriores, Lauren Khan, se refiere al incidente que tuvo lugar en marzo pasado sobre el Mar Negro, cuando un dron estadounidense MQ-9 Reaper fue seguido y acosado por dos aviones de combate rusos. El Reaper arrojó combustible sobre las alas y sensores de uno de ellos, el caza cortó la hélice del dron dejándolo inoperante y obligando a sus controladores a precipitar el dron sobre el mar.

Todos los movimientos del dron, incluida su destrucción, fueron supervisados y dirigidos por fuerzas norteamericanas desde una muy lejana sala de control. La experta se pregunta qué hubiera sucedido si el dron no fuera piloteado por humanos, sino por un software independiente con inteligencia artificial. «¿Y si ese software hubiera percibido el “toque” del caza ruso como un ataque?». La pregunta planteada es aterradora.

Como vemos, no parece que quedara demasiado lugar para abordar estos temas desde categorías que no partan y se analicen desde aquellas que nos proporciona el realismo, es decir, desde aquello que muy bien Stanley Hoffmann ha denominado «políticas como de costumbre», es decir, planteos y respuestas que nunca se alejan del poder, las capacidades, el interés nacional, el multipolarismo, el temor, la ambición, la geopolítica, la jerarquía y las vacilaciones sobre las intenciones.

Al menos en lo que queda de la tercera década del siglo XXI, pensar el mundo fuera de esas categorías es pensar un mundo que no es. En otros términos, se corre el alto riego de realizar diagnósticos fallidos.

 

* Alberto Hutschenreuter es miembro de la SAEEG. Su último libro, recientemente publicado, se titula El descenso de la política mundial en el siglo XXI. Cápsulas estratégicas y geopolíticas para sobrellevar la incertidumbre, Almaluz, CABA, 2023.

 

Artículo publicado el 12/06/2023 en Abordajes, http://abordajes.blogspot.com/

GUAYANA ESEQUIBA: NUESTRA COMPLEJA CONTESTACIÓN FRENTE A UNA CAUSA INEFICAZ

Abraham Gómez R.*

Hemos estado reclamando con ímpetu para nuestra Nación la restitución de toda esa inmensa extensión territorial, que vilmente nos despojaron. Ha habido desde hace muchos años y gobiernos —lo reconocemos— algunos deslices e impropiedades; no obstante, la fuerza contencional ha sido indetenible e implacable.

Las peticiones reivindicativas que hemos intentado por vías diplomáticas, políticas y jurídicas no están sustentadas en caprichos, malcriadeces diplomáticas, reacciones intemperantes, desproporcionadas o injustas.

Se conoce suficientemente que cuando se negoció, suscribió y ratificó —por las delegaciones estatales— el Acuerdo de Ginebra el 17 de febrero de 1966, por la representación del Reino Unido (Sr. Michael Stewart); así también admitido por el Sr. Forbes Burnham (para entonces, primer ministro de la colonia llamada Guayana Británica) y por nuestro país el excelso canciller Ignacio Iribarren Borges; en ese acto e instante quedó sepultado —per saecula saeculorum— el ominoso laudo, gestado mediante una tratativa perversa en contra de los legítimos derechos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba.

Ya hay algunas opiniones, a lo interno de la Corte Internacional de Justicia, que señalan el desacierto procesal de Guyana, por insistir con el tramposo “laudo”, como causa de pedir; asimismo, dicen los honorables magistrados que con tales recursos argumentativos la delegación de la excolonia británica jamás ganaría este juicio.

No tienen la menor posibilidad jurídica para salir airosos; por eso la desesperación de los representantes de la cancillería guyanesa al ejercer presión a todos los niveles; incluso solicitar —como ya lo hemos denunciado— a las plataformas Facebook, Instagram y Twitter que se abstengan de publicar la Guayana Esequiba en la cartografía referida a Venezuela.

Vistos y analizados así los acontecimientos, calificamos de muy mala fe y de temeridad procesal de Guyana al insistir en sostener su Pretensión, en este juicio, en el reposicionamiento de un Laudo que quedó desterrado —ipso jure—: sin validez, sin eficacia jurídica y sin ser oponible a nada.

¿Cómo se les ocurre afirmar en la interposición de acciones contra Venezuela —en procura de acreditación de la Sala Juzgadora— que el inefable “Laudo” es cosa juzgada y debe configurarse (y aceptarse) como válido y vinculante para nosotros?

Han dicho, sin escrúpulos, que la cuestionada “sentencia” arbitral, ha sido ejecutoriada por nuestro Estado, a partir de la demarcación hecha en 1905; y que —por lo tanto— conlleva implícita los elementos impeditivos de impugnaciones.

Desde que se conoció la vil tropelía perpetrada contra Venezuela no escatimamos circunstancias ni tiempos para calificar razonada y enfáticamente, que la citada tratativa política-diplomática fue un ardid urdido entre ingleses, estadounidenses y el ruso De Martens. Por lo tanto, dicha sentencia nace viciada de forma y fondo y sin eficacia jurídica. Por tal carácter nunca ha sido admitida como Res Judicata.

Con esa patraña no nos ganarán jamás, en justo derecho.

Hemos insistido en advertir que no es poca cosa la Pretensión Procesal de Guyana; y detrás de ello, incontables empresas transnacionales en una lúdica de intereses de múltiples aristas.

Al tiempo que mencionamos —reiteradamente— la obligatoriedad nuestra de concitar una verdadera Unidad Nacional. Aquí si cabe, vale y es propicia la expresión Unidad Nacional.

Este caso trasciende a los gobiernos y a las oposiciones; va mucho más allá de las confesiones religiosas y los intereses sociales o económicos.

Debe haber una voz y posición única reclamando a través de una vertebración estratégica diseñada por la Cancillería venezolana, bajo las directrices del jefe de Estado, para seguir enfrentando, con suficientes elementos —en las fases postulatoria (abril 2024) y probatoria— la demanda del gobierno guyanés en la Sala Jurisdicente, donde ahora se dirime el caso.

Siendo un asunto de Estado —volvemos a mencionar— hay que evitar las incongruencias y opacidades.

Entendemos que no todo deba debatirse a luz pública; sin embargo, admitida la “Diplomacia Abierta”, según las bases teóricas de Woodrow Wilson, afloran ciertas informaciones que la población debe conocer con anticipación, para sensibilizar un despertar de conciencias y solidaridades. Y con eso no se le están mostrando nuestras cartas de juego al adversario.

Por ejemplo, decirle a la opinión pública nacional que estamos concentrados en la elaboración del memorial de contestación de la demanda que debemos consignar el próximo año.

Que, para tales efectos, se requiere la cooperación y participación de todos los sectores —de nuestro país— especializados en la materia: las Academias, las Universidades, las Instituciones que han trabajado la controversia objetivamente, las Fundaciones, las organizaciones no gubernamentales, las personalidades estudiosas permanentes del litigio.

Celebramos la iniciativa de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de incorporarse a dar su aporte en las indagaciones y redacción de la contestación y donde sea menester. Así también, pronto otras universidades harán lo propio.

Tales hechos constituyen gestos hermosos que engrandecen nuestra patria.

Estamos obligados a realizar todas las investigaciones documentales que refuercen la cadena titulativa histórica y jurídica, en nuestro acervo de probanza; con la finalidad de hacerlo irrebatible, cuando llegue el momento.

Toda Venezuela se encuentra a la expectativa de lo que se ha adelantado para contestar la acción interpuesta contra nosotros.

Debemos disponernos —sin demoras— y declararnos a trabajar tiempo completo, mediante la estructuración de una comisión multidisciplinaria, para la discusión, análisis, las investigaciones documentales (aludidas), armar la narrativa de los hechos fundamentales y verdaderos, compendiar las alegaciones de derecho; hacer las precisas  consultas públicas y privadas; en fin, todo cuanto haya que diligenciar para densificar el Memorial de Contestación; es decir, tener nuestra carta de remate, suficientemente compacta e inatacable.

Para alcanzar tales objetivos con satisfacción y que arrojen resultados concretos, nos obligamos a trabajar duro e incansable; sin distraernos en otros objetivos que distorsionen o nos hagan perder un tiempo valiosísimo.

Inventar otras salidas sería cometer errores. Nuestro deber absoluto —en los próximos meses— estriba y se apoya firmemente en la elaboración de la compleja contestación, que de manera responsable presentará Venezuela en el Ente Juzgador de la ONU.

En la acción interpuesta por Guyana contra Venezuela no hay —hasta esta fecha— en sus anexos documentos históricos que demuestren o prueben nada. Ni los presentarán porque no los tienen.

Permítanme esta aparente digresión: Guyana ha querido impresionar, en sus tres comparecencias ante la Corte, con unos mapas raros y sospechosos.

¿Por qué no le tememos a esa develada estrategia de la excolonia británica? Porque, justamente, un factor interesante que coopera para nuestro favorecimiento viene relacionado con que las fronteras han tenido una vinculación estrecha con la cartografía.

En este aspecto también salimos airosos.

La Corte sentó la jurisprudencia de que la cartografía alegada por un Estado-Parte, en un proceso de litigación, constituye —ciertamente— una expresión física de la voluntad del Estado concernido; pero no es suficiente como elemento de probanza definitiva.

Prestemos mucha atención a lo siguiente: la propia Sala sentenciadora de la ONU ha dictaminado siempre que las cartografías constituyen —apenas— elementos auxiliares en una controversia interestatal.

Todo lo anterior lo decimos porque en el caso litigioso que nos ocupa frente a la pretensión guyanesa, nos atrevemos a exponer el carácter irrebatible de nuestros justos títulos —juris et de jure— que acompañan a la densa cartografía que nos respalda.

Los Justos Títulos y los mapas nos han dado siempre la razón.

Nuestro equipo tiene que abocarse a demostrar (absoluta voluntad a toda prueba) —en su debida ocasión y lugar— por qué calificamos (declaratoria) ese Laudo de írrito, nulo; y además sin eficacia jurídica. Al tiempo que, nos obligamos a concordar los discursos en idéntico sentido con la voluntad de lo que perseguimos. Evitemos las incoherencias o contradicciones.

Ahí, justamente, es donde debemos mantener nuestra expectativa y foco de atención.

Lo que nos corresponde hacer (preparar la contestación) sin perder tiempo ni perspectiva. Ir afinando nuestras estrategias para desplegarlas en el momento exacto cuando nos presentemos al acto de consignación, para hacernos parte del juicio con nuestra manifestación de consentimiento y posición inequívoca de obligarnos.

En tal Memorial de contestación ratificaremos el contenido parcial (artículo primero) del Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966 (que tiene pleno vigor jurídico) que ellos suscribieron (sin intimidación ni coerción): aceptaron que el Laudo es nulo e írrito; por tanto, sobre ese adefesio no hay nada que discutir, no es oponible a nada. Es una causa ineficaz; porque ha resultado insubsanable, históricamente.

El laudo tramposo es inválido, no surte ningún efecto. Así lo dejaremos sentado en nuestra contestación.

La nulidad absoluta —ipso jure— en la citada sentencia arbitral se generó desde el mismo momento cuando se omitieron los requisitos necesarios para lograr su objetivo y se burlaron los procedimientos. También ocurrió cuando se nos colocó, en tanto parte interesada y concernida en una situación de indefensión, inclusive a partir del Tratado de Washington de 1897.

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Asesor de la Comisión por el Esequibo y la Soberanía Territorial. Asesor de la Fundación Venezuela Esequiba. Miembro del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela (IDEFV). Asesor de la ONG Mi Mapa.

BCRA VERSUS PROVINCIAS

Iris Speroni*

«Nos roban a todos el pan y la sal».

El BCRA les quitó a los changuitos misioneros la friolera de 214 millones de dólares sólo en el 2022. Y 225 MM de U$D a los rionegrinos, y 98 MM U$D a los catamarqueños. Hay que meter mucha gente presa.

 

Hoy vamos a ver cuánto dinero le extrajo el BCRA a las provincias en el 2022. Esa exacción – un verdadero impuesto ejecutado por una agencia paralela de recaudación – no tiene una ley del Congreso que la avale, por lo tanto es ilegal.

Lo que el BCRA le roba a los provincianos

En Argentina hay personas, familias y empresas que producen bienes exportables.

A cambio de sus bienes obtienen dinero. Venden su producido. Ya sean productos (cerezas de Santa Cruz) o servicios (programación de software). Puede ser una empresa grande (Toyota) o un señor, padre de familia, que vende sus conocimientos vía internet y vive en San Andrés de Giles, provincia de Buenos Aires.

Algunos venden su producto directamente y otros usan empresas comercializadoras. En el caso de frutas, empacadoras; en el caso de granos, hay una larga cadena comercial en el medio, compuesta por acopios, agentes de las bolsas de cereales, molinos, aceiteras y cerealeras. Estas últimas reciben ese nombre porque son las comercializadoras internacionales de cereales y oleaginosas. Son muy pocas empresas en el mundo, tienen puertos en todos los continentes y controlan el comercio internacional en su rubro. 

Ex-cursus. No es imprescindible leerlo para seguir el razonamiento del saqueo a provincias.

Décadas atrás, cuando Argentina era una de las potencias mundiales, teníamos empresas gigantes con sede aquí. Tuvimos una magnífica oportunidad cuando los Kirchner eran gobierno. Estaba en venta NIDERA, una empresa que entonces era holandesa (la “A” de Nidera era por Argentina). Con sólo de la recaudación anual por Derechos de Exportación, el estado argentino hubiera podido comprar la empresa. Aunque hubiera salido tres veces más del precio final, hubiera valido la pena. Era propietaria de puertos o concesiones portuarias con sus respectivas instalaciones en todo el mundo, silos, barcos, personal ultracapacitado, propiedad intelectual de semillas, cadena comercial tanto para la compra de granos como para la venta de semillas. Un caramelito. Sin embargo, como nadie en la Argentina tiene pensamiento estratégico, ni se enteraron. Ni se pusieron a pensar. Nadie en la oposición planteó la posibilidad de comprar la empresa. Nadie en el sector privado decidió hacer una vaquita para comprarla. Hubiera salido U$D 3 mil millones, U$D 6 mil millones ó U$D 9 mil millones, es sólo una fracción del ahorro privado argentino. Es una fracción de lo que el estado le quita a los productores agropecuarios por año en DEX. Nada. Silencio. El estado chino, que sí tiene pensamiento estratégico, a pesar de no exportar granos, la compró. Por varias razones: 1. porque alimentar a su pueblo es un objetivo estratégico irrenunciable – en particular luego de las hambrunas de la Era de la Humillación -, 2. porque China es una compradora neta de granos, para uso humano y forraje, por lo que necesita ser una jugadora en la determinación de los precios y no sólo una “tomadora de precios”, 3. A principios del SXXI, cuando Duhalde era presidente, las cerealeras norteamericanas se pasaron de vivas y trataron de cobrar precios estratosféricos por soja ya embarcada a China. El gobierno chino mandó los barcos de vuelta y arreglaron la entrega a precios “razonables”. Esta acción decidió a Pekín que no podían tener algo vital, como es la compra de forraje, en manos de norteamericanos y compraron NIDERA, hoy COFCO. Bien por ellos. Ahora piense, querido lector, cuánto dinero hubiera podido robar el amigo Kirchner si hubiera comprado NIDERA, tal vez pagando el doble que lo que el propio gobierno chino abonó (imaginen a Kicillof negociando el precio con la destreza que lo hizo en el caso YPF). Él, millonario, aunque la mortaja no tiene bolsillos; nosotros con una empresa de las primeras en el mundo, aquí en Argentina. Pero no se le ocurrió. Son eso. Toda la dirigencia política argentina es eso. Por tal razón China dejó atrás los Cien Años de Humillación y nosotros seguimos bajo el yugo del tratado de Versalles que nuestra dirigencia firmó.

Perdón por el ex-cursus pero considero necesario introducir el pensamiento estratégico como práctica habitual de nuestras decisiones políticas. Y el pensamiento estratégico sólo se obtiene mirando al mundo. 

Volvamos.

Hay familias y empresas que producen bienes y servicios exportables. En forma directa o por intermediarios, colocan lo producido en el exterior. A cambio, el comprador externo le da al último eslabón de la cadena, divisas. Pueden ser reales, yuanes, yenes, dólares o euros. 

Acá comienzan los problemas.

En un país normal, el comercializador podría darle a sus proveedores pesos o la divisa obtenida. Tres ejemplos: 1) Moño Azul vende manzanas y peras a todo el mundo. A los productores podría pagarle indistintamente con pesos o las divisas obtenidas ¿qué le importa? Su negocio es satisfacer a su cliente y a sus proveedores por igual y cobrar su servicio; 2) una cooperativa correntina hace acopio de yerba mate la cual parcialmente exporta a Siria y a expatriados en Italia; le sucede lo mismo, le da igual pagarle a los socios en pesos o divisa, si se pudiera, los socios preferirían divisas; 3) Aluar exporta el 90% de su producción de lingotes de aluminio, si pudiera retener las divisas obtenidas, cambiaría una parte para pagar sueldos, impuestos e insumos locales y mantendría el resto en divisas como ahorro, para comprar insumos importados, invertir en maquinaria, stocks o ampliaciones, o distribuir dividendos.

Nada de esto es posible, porque en el medio – a pedido de los políticos – se mete el BCRA.

El rol del BCRA como recaudador ilegal de impuestos

Sostengo que es ilegal porque la exacción impositiva no está avalada por ley alguna y el estado no puede recaudar impuestos si no es por ley del Congreso de la Nación.

¿Por qué digo que recauda impuestos? Porque compra todas las divisas que las familias y empresas obtienen con su trabajo e inversión y lo hace a mitad de precio. El BCRA se apodera de un bien (la divisa) en forma compulsiva y determina unilateral y arbitrariamente el precio (50% del valor de mercado). El estado no puede quitarle un bien a un particular sin ley previa (no la tiene) y luego de sancionada ésta, debe pagar el precio de mercado (no lo hace). Les cobra un impuesto —una imposición— equivalente al 50% (*) de lo obtenido a quienes producen bienes exportables. Repito: el BCRA se queda con el 50% del valor de las exportaciones del país, todos los años. Ese dinero se lo saca a quienes trabajan, a quienes venden bienes y servicios a todo el mundo. Se lo quita a los que hacen peras en el Alto Valle de Río Negro, a los que hacen té en Misiones o tabaco en Salta, lana en Chubut o cajas de cambio o tolvas en Córdoba. El año pasado Argentina exportó U$D 88.446.000.000, la mayor exportación en la historia del país, desde 1816 a hoy. El BCRA le quitó a millones de familias y empresas la mitad. Ilegalmente.

Y nadie dice nada. Nada.

El 99,6% de esas exportaciones provienen del interior del país y el 0,4% de la capital federal.

Sin embargo ningún senador (representante de las provincias ante el gobierno nacional) ni ningún gobernador, responsable jurídico de la provincia, se queja. Ningún diputado, representante de los intereses del pueblo de cada provincia, dijo nada.

Los representantes provinciales argentinos son todos mudos.

Están talando limoneros en Tucumán. Porque vender limones al 100% es negocio, pero al 50% del precio da pérdida (¿quién lo hubiera dicho?). Nuestro lugar duramente obtenido en el mercado mundial se perdió. Esto sucedió mientras el ex gobernador de Tucumán era Jefe de Gabinete, quien nunca dijo nada, al menos en público. El BCRA se quedó con la mitad de la venta de limones, los productores se cansaron de perder dinero año tras año y los talaron. ¿A quién le conviene toda esta destrucción de riqueza?

El dinero que el BCRA le roba a un productor de lo que sea (tapizado de autos, caja de cambios, lana, trigo, vino fino, aluminio o ajo) influye en toda la cadena: son menos impuestos provinciales, son menos sueldos en cantidad y en precio, menos tarifas de transporte a puerto, menos porcentaje de intermediación y estiba, menos compra de insumos. A la vez, proveedores y empleados gastan menos en zapatillas, remeras o gaseosas. Es la rueda de la pobreza… excepto en el BCRA, que birló a las provincias algún número entre U$D 43.256.000.000 y U$D 44.223.000.000.-; sólo en el 2022.

Botín del BCRA, por provincia, en millones de dólares

 

Total País                                                                             43.256
Buenos Aires                                                             16.151
Ciudad Autónoma                                                           152
Córdoba                                                                     6.285
Entre Ríos                                                                     935
La Pampa                                                                     590
Santa Fe                                                                    9.372
Chubut                                                                      1.259
Neuquén                                                                    1.424
Río Negro                                                                      225
Santa Cruz                                                                  1.096
Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur                 187
Catamarca                                                                      98
Jujuy                                                                            427
La Rioja                                                                          91
Salta                                                                             649
Santiago del Estero                                                           756
Tucumán                                                                        467
Mendoza                                                                        783
San Juan                                                                        569
San Luis                                                                         430
Chaco                                                                            252
Corrientes                                                                       134
Formosa                                                                          20
Misiones                                                                         214
Extranjero y plataforma continental                                      557
Indeterminado                                                                 131

 

Esto está calculado con las cotizaciones del 30 de diciembre de 2022 de los valores de dólares compradores tanto oficial Banco Nación como paralelo. Da que el BCRA se quedó con el 49% de lo exportado. La forma estricta de calcularlo sería tomar la cotización diaria de ambos valores y aplicarlo a las liquidaciones de exportaciones de dicha fecha. Verán que los resultados no serán muy diferentes.

Conclusiones
  1. A millones de argentinos les quitan casi cuarenta y cuatro mil millones de dólares por año y sus representantes no dicen ni mu. A Santa Fe y a los santafesinos el BCRA les robó U$D 9.300 millones, ¿escucharon al gobernador o a alguno de los senadores por Santa Fe quejarse?
  2. Las provincias no son ni pobres ni inviables (¡cómo odio esa definición!): son saqueadas por el poder central.
  3. El BCRA es un recaudador paralegal. Es una AFIP sin atribuciones para cubrir ese rol.
  4. Tampoco inician acciones legales contra ese robo desembozado los interesados, los cientos de miles de productores, las millones de familias afectadas directa o indirectamente por este saqueo, ni las agrupaciones que los nuclean.
  5. La provincia más afectada es la de Buenos Aires, por ser responsable del 37% de las exportaciones argentinas. Sin este impuesto ilegal, probablemente exportaría el doble o triple. Por tal razón el Poder Central necesita en La Plata gente que le responda sin cuestionar el proceso de saqueo que condena a la miseria a millones de argentinos. Por eso Scioli pasó de ser diputado por la Capital Federal a Gobernador, por eso Vidal pasó de ser número dos de la Capital Federal a Gobernadora, por eso Kicillof pasó de ser diputado nacional por la Capital Federal a Gobernador: por ser personas fieles al poder central [1]. Sí, el mismo poder central que controla el BCRA. Si algún día queremos romper esta Rueda de la Miseria, tenemos que hacerlo mediante la conquista de su eslabón más fuerte: la provincia de Buenos Aires [2].
  1. Si el BCRA le quitó al que trabaja 44 mil millones de dólares, ¿eso quiere decir que tenemos 44 mil millones de dólares de reservas? No. Porque el BCRA no cobra esos impuestos para el tesoro nacional. Es solamente un intermediario de intereses particulares. Así como lo recibe, le da esa recaudación ilegal y abusiva a los amigos del poder, ya sea la banca o industriales “amigos”.
  2. Con esa operatoria abusiva e ilegal del BCRA se abren infinidad de oportunidades de peculado para los funcionarios: I. sobrefacturación de importaciones, II. venta de permisos de importación, donde el favorecido accede a dólares a mitad de precio, robado a otros argentinos que exportan, III. giros de dinero al exterior por supuestas deudas financieras o supuestos pagos de supuestos servicios importados, IV. invención de inexistentes inversiones que necesitan compras de maquinaria, todas mentiras para acceder a créditos estatales y a dólares a mitad de precio.
  1. La eliminación de las DEX y del diferencial de tipo de cambio que es una super-DEX significaría aumentar la recaudación por impuesto a las ganancias por parte de las provincias en decenas de miles de millones de dólares, ¿han escuchado a alguna autoridad solicitarlo?
  2. Debemos exigirles a las autoridades y a los candidatos que nos expliquen:
    1. ¿Cómo es posible que Paraguay, Uruguay y Brasil, quienes no cobran derechos de exportación tienen más reservas que nosotros?
    2. ¿Cómo es posible que Paraguay, Uruguay y Brasil, quienes no controlan el mercado de cambios, crecen – no como nosotros que cada año se reduce el PBI per cápita -, no tienen inflación, y no viven llorando créditos?
    3. Varias corrientes del pseudoperonismo gustan de decir que los DEX son necesarios para “controlar el precio de los alimentos”; ídem con la compra compulsiva de dólares a mitad de precio por el BCRA (una DEX del 50%). Sin embargo Paraguay, Uruguay y Brasil viven un proceso largo de aumento del salario medio, crecimiento de la población y mejoras de las dietas de sus pueblos, mientras nosotros vivimos el proceso contrario. Opción 1: no conectan las líneas de puntos; Opción 2: quieren que el curro de vender dólares a mitad de precio a los amigos, vender permisos de importación – para comprar dólares a mitad de precio -, vender permisos de exportación – para manipular el precio interno de bienes – es un negocio que no quieren que pare nunca. Si la gente come o no todos los días, no les importa; es sólo una excusa.
    4. Hoy tenemos dos urgencias:
    5. acabar con la inflación, que es un impuesto no sancionado por el Congreso,
    6. acabar con la manipulación arbitraria del mercado de cambios, que es un impuesto no sancionado por el Congreso.
    7. Hay que meter presa a mucha gente.

 

Fuente

INDEC, https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/opex_03_23E165E1E942.pdf

 

Notas

(*) En realidad, con los números del 30/12/2022 da el 49%. Valga la diferencia.

[1] Las mismas consideraciones que caben para los gobernadores sirven para los senadores, todos representantes del poder central y no de los intereses provinciales.

[2] Por eso de ninguna manera hay que permitir que quiebren la provincia en partes. Recuerden siempre que Bullrich, el que reflotó esta vieja idea, era ministro de la ciudad de Buenos Aires antes de ser puesto —como interventor— de senador de la provincia de Bs. As.

 

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Artículo publicado el 03/06/2023 por Restaurar, http://restaurarg.blogspot.com/2023/06/bcra-versus-provincias.html