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LOS FONDOS MARINOS Y LAS AMBICIONES TECNOLÓGICAS DE CHINA EN MATERIA ENERGÉTICA RENOVABLE

Susana B. García*

Imagen de PAVM en Pixabay 
Introducción

Los fondos marinos albergan recursos de gran interés económico debido a que desempeñan un rol preponderante en las metas de las principales economías globales que pujan por liderar la Cuarta Revolución Industrial. El desarrollo de una amplia variedad de tecnologías, pero en particular las vinculadas a las denominadas energías verdes, requieren que estos actores detenten el dominio del ciclo tecnológico completo: recursos+ I+D (investigación y desarrollo) y producción. El desarrollo productivo se encuentra además estrechamente atado a la capacidad y aseguramiento de generación energética que, a diferencia de las anteriores revoluciones industriales, debe encuadrarse en las demandas de la comunidad internacional que giran en torno a la protección del medio ambiente.

En esta puja internacional se destacan dos factores. Por un lado, el rol dominante que China desempeña en la cadena de suministro de recursos, considerados críticos para el desarrollo tecnológico del futuro, es percibido como una vulnerabilidad o incluso una amenaza para la satisfacción de las apetencias de poder de sus contrapartes occidentales, como Estados Unidos, la Unión Europea y asiáticos, como Japón y Corea del Sur. Y en segundo lugar el crecimiento de la demanda global de una categoría específica de recursos que resultan vitales para alcanzar los niveles de eficiencia y performance de las nuevas energías verdes: las Tierras Raras. Y en este punto, los fondos marinos, como fuentes alternativas de provisión de recursos críticos, han adquirido mayor relevancia en esta nueva dinámica tecno-geoeconómica.

Tierras Raras y Fondos Marinos

Las tierras raras o “elementos de tierras raras” (REE) son 17 elementos químicos (ver Fig. 1), formados por el escandio, itrio y los otros quince elementos del grupo de los lantánidos, entre ellos el neodimio, el disprosio y el holmio.

Figura 1. Ubicación de las Tierras Raras en la Tabla Periódica

Su “rareza” se explica por la condición de no encontrarse en altas concentraciones en la naturaleza, en comparación a otros elementos, ni en estado puro. Generalmente forman parte de óxidos o silicatos y muchas veces son impurezas. Sus propiedades electroquímicas y magnéticas los hacen muy preciados para una enorme variedad de sectores productivos de alta tecnología (ver Tabla 1). Durante años existió la creencia que su relevancia estratégica estaba dada por su uso en tecnologías de aplicación militar. Si bien es cierto que, en diferentes combinaciones, se utilizan en el desarrollo de plataformas, sistemas de armas, radares y sensores, plantas de poder, sistemas de comunicaciones, sistemas de puntería, etc; a medida que se obtuvo mayor conocimiento sobre estos materiales las potencialidades duales se hicieron más evidentes.

Actualmente se encuentran en el centro de la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China. Según datos de 2019, Estados Unidos importa alrededor del 80% de las tierras raras a China. La capacidad de producción del primero ronda las 15 mil toneladas y, pese a ser una de las más elevadas después de Australia, representa una cifra insignificante en comparación a las 120 mil toneladas anuales producidas por China (ver Fig.2). Esta situación, sumada a las aplicaciones que tienen estos materiales en productos de energía renovable, ha generado una preocupación mundial por la concentración casi monopólica que tiene el país asiático en toda la cadena de suministro de REE desde 2009.

Figura 2. Países con Reservas y Capacidad de Producción de Tierras Raras

Los yacimientos comerciales de estos minerales están asociados fundamentalmente a cuatro tipos de rocas: Carbonatitas, que son unas rocas ígneas con un contenido superior al 50% de carbonatos, como los yacimientos de Bayan Obo en Mongolia y Mountain Pass en Estados Unidos,  Rocas ígneas alcalinas, como el yacimiento de sienitas nefelinicas de Lovozero en Rusia, Arcillas lateríticas (resultado de la alteración in situ de los yacimientos anteriores) como los casi 250 yacimientos de este tipo que se explotan en el sureste de China y Depósitos tipo placer, como el de las monacitas de  Matamulas en Ciudad Real en España.

Listado de REE

Aplicaciones Principales

Lantharum (La)

Lentes de cámaras, catalizadores para refinado de petróleo, vehículos eléctricos, cristales ópticos, baterías recargables

Cerium (Ce)

Catalizadores para refinerías de petróleo, pantallas color, LCD, aleaciones metálicas, PET, filtros UV en cristales, protección de radiación

Praseodymium (Pr)

Colorantes en cristales, pantallas color, LCD, refrigerantes criogénicos, iluminación energía-eficiente, discos duros, láseres, imanes, pigmentos, electrónica portátil, pequeños motores, técnicas de radioterapia

Neodymium (Nd)

Discos duros, vehículos eléctricos, magnetos permanentes, tratamiento de cáncer, colores en cristales y cerámicas

Promethium (Pm)

Pinturas iridiscentes, baterías nucleares

Samarium (Sm)

Láseres, magnetos, vehículos eléctricos

Europium (Eu)

Biodiagnóstico por imágenes, pantallas color, LCD, iluminación energía-eficiente y fluorescente, láseres, electrónica portátil y pequeños motores

Gadolinium (Gd)

Láseres, chips de memorias, captura de neutrones, aditivos de acero

Terbium (Tb)

Terapias contra el cáncer, pantallas color, LCD, celdas de combustible, lámparas fluorescentes, motores eléctricos de alta potencia, láseres, chips de memorias

Dysprosium (Dy)

Motores eléctricos de alta potencia, láseres, vehículos livianos

Holmium (Ho)

Terapias contra el cáncer, láseres, magnetos, estándares para espetrofotómetros ópticos

Erbium (Er)

Tecnología de fibra óptica, láseres, aplicaciones de salud, acero

Thulium (Tm)

Láseres

Ytterbium (Yb)

Agentes de reducción química, láseres IR,

Luletium (Lu)

Catalizadores, lentes de alta refracción. LED

Yttrium (Y)

Cerámicas, pantallas color, LCD, lámparas fluorescentes compactas, superconductores de alta temperatura, láseres, LED, filtros micro-ondas

Scandium (Sc)

Aleaciones para componentes aeroespaciales, iluminación para cámaras, catalizadores, pantallas color, LCD, agentes de detección radiactiva en refinerías de petróleo, super aleaciones, tubos de rayos X.

Tabla 1. Listado de REE y sus aplicaciones más conocidas

Aunque los REE (ver Fig. 3) no son tan “raros” en la superficie terrestre, su proceso de obtención y posterior tratamiento es muy complejo y costoso. Para su obtención se emplean procesos agresivos al medio ambiente como la extracción mediante disolventes orgánicos, la separación magnética o a muy elevadas temperaturas (alrededor de 1000 grados). Es común la pérdida de material durante el proceso de separación que, en algunas oportunidades alcanza el 50%. También preocupa la presencia de elementos radiactivos de Torio y Uranio como residuos colaterales del proceso de extracción. Estas cuestiones, sumadas a que la formación geológica de los yacimientos existentes de REE ha sido completamente distinta, razón por la cual los métodos de extracción no pueden ser exportados a otros países, ha ralentizado la carrera por estos recursos a muchos de los países que cuentan con reservas potenciales considerables.

Figura 3.  Los Elementos de Tierras Raras

China comenzó la explotación de REE a mediados de la década del 80 y superó muy rápidamente a a Estados Unidos, que lideraba la producción desde 1990. Desde 2009 China ejerce el monopolio. Estados Unidos intentó reactivar sus niveles de producción entre 2012 y 2015, pero su contribución al volumen global apenas alcanzó el 4% en ese período.

Esta situación generó que la demanda global de REE y su producto el óxido de tierras raras (REO) aumentara hasta casi triplicarse en la última década.

Gradualmente, los países altamente industrializados liderados por Estados Unidos fueron buscando fuentes alternativas de provisión de REE y dirigieron su atención a los fondos oceánicos, donde también había llegado China.

Minería en los fondos oceánicos

Las continuas exploraciones de los fondos marinos, incrementadas en la última década, arrojaron evidencia no sólo de la existencia de REE en los Océanos Pacífico e Indico, sino de sus elevadas concentraciones. En comparación los dos sitios terrestres más grandes concentran el 1% de REE, mientras que en los nódulos polimetálicos y costras de ferromanganeso del Pacífico, ricos en cobalto, la cantidad de REE pesados alcanzaría el 26%. En India, se obtienen REE livianos en un 70-75% de las playas y las áreas costeras y offshore.

Si bien los nódulos polimetálicos se conocen desde hace 50 años, estudios recientes demostraron que los sedimentos no consolidados de los fondos marinos pueden ser buenos candidatos de recursos REE. No obstante existen todavía pocas investigaciones que incluyan evaluaciones cuantitativas de los minerales considerados críticos en las profundidades oceánicas. Por otra parte, las actividades en minería oceánica, se remontan a la década del 60,  pero su impulso se perdió con el paso del tiempo debido a múltiples factores como las fluctuaciones en los precios de los metales, el acceso relativamente fácil a materias primas sobre la superficie terrestre, dificultades técnicas por falta de tecnología adecuada e incertidumbre jurídica.

En los fondos oceánicos existen principalmente tres tipos de recursos de gran interés económico: Nódulos polimetálicos (NP), Costras ferromagnesianas (CFM) y depósitos masivos de sulfuros, generados por las fumarolas hidrotermales. Descubiertos en 1870, permanecieron indiferentes al desarrollo tecnológico durante casi un siglo. El interés económico en los NP impulsó la formación de un consorcio integrado por Alemania, EEUU, Canadá, Japón, Francia, Bélgica, Italia entre otros. Este consorcio en las décadas del 60 y 70 se concentró en la evaluación de los depósitos de minerales del Pacífico, en Clarion Clipperton, así como en el desarrollo de tecnologías de extracción. Con la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) en la década del 80 y la entrada en vigencia de la Autoridad Internacional de Fondos Marinos (ISA) en los 90, las actividades de exploración comenzaron a estar reguladas mediante contratos. Estas actividades eran realizadas principalmente por agencias gubernamentales hasta que a partir de 2010 llegan los actores privados a la industria de los minerales submarinos.

Su importancia ha adquirido nueva relevancia debido a cambios geopolíticos y a una mayor demanda del sector de las energías renovables no convencionales. Al primer trimestre de 2021 se han confirmado 31 contratos de exploración minera ubicados en los océanos Pacífico, Atlántico e Índico que involucran a 21 contratistas de todo el mundo entre empresas, autoridades gubernamentales e institutos de ciencia y tecnología (ver Tabla 2). Se encuentran presentes, a través de esos organismos y empresas, países como China, Francia, Alemania, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y la Organización Conjunta Interoceánica (un consorcio integrado por Bulgaria, Cuba, República Checa, Polonia, Rusia y Eslovaquia), así como pequeños estados como las Islas Cook, Kiribati, Nauru, Singapur y Tonga.

Estado patrocinante de la Minería Oceánica

Empresa privada o Institución

China

China Minmetals Corporation

Islas Cook

Cook Islands Investment Corporation

Reino Unido

UK Seabed Resources Ltd

Singapur

Ocean Mineral Singapore Pte Ltd.

Bélgica

Global Sea Mineral Resources NV

Kiribati

Marawa Research and Exploration Ltd.

Tonga

Tonga Offshore Mining Limited

Nauru

Nauru Ocean Resources Inc.

Alemania

Federal Institute for Geosciences and Natural Resources of Germany

India

Government of India

Francia

Institut français de recherche pour l’exploitation de la mer

Japón

Deep Ocean Resources Development Co. Ltd.

Tabla 2. Listado de participantes en los de principales contratos

China, el mayor consumidor e importador de minerales y metales es un actor de peso que, no sólo participa en la mayoría de los contratos sino que ejerce presión para la creación de un código de minería “preventivo” a nivel internacional. Según Nugent, director del Pew Charitable Trusts Seabed Mining Project, no sólo se trata de interés económico sino de prestigio, “Xi Jinping tiene tres metas de profundidad: en el espacio, en el océano y en la tierra”. Esto puede ser un indicador de los recursos que China estaría dispuesta a aplicar a la consecución de estos objetivos.

También a esta altura resulta menester señalar algunos aspectos de la capacidad científico tecnológica de China en relación con la actividad de minería oceánica. A fines de 2020 China presentó un video en el cual su vehículo sumergible Fendouzhe (Ver Fig. 4) habría descendido a los 10.909 metros en Mariana Trench. Las características de este vehículo dan cuenta de algunas de las capacidades tecnológicas chinas en relación con los fondos oceánicos. Su estructura de titanio soporta la presión oceánica a una profundidad de 10.000 metros (+ de 32000 pies), está potenciado por baterías de litio y puede tomar muestras con sus brazos robóticos extensibles y operar con precisión de un centímetro.

CGTN 2020
XINHUA 
Figura 4. Vehículos Sumergibles chinos para exploración de fondos oceánicos.

Se observa un avance notable desde la presentación de su primer vehículo sumergible en 2012, Jialong. Posteriormente presentó el Deep Sea Warrior, que operaba a 7000 metros de profundidad. Desde que fue puesto en servicio llevó a cabo 43 inmersiones y condujo investigaciones geológicas, geoquímicas y biológicas. En 2019, después de una onerosa modernización, volvió al servicio activo el vehículo sumergible Jialong con el ambicioso propósito de realizar una travesía alrededor del mundo. Su misión sería investigar la ubicación e identificación de sedimentos marinos en busca de REE, cobre, níquel, manganeso y cobalto para satisfacer los requerimientos futuros de tres de sus principales sectores productivos: la electrónica, la energía solar y la energía eólica. Algunos analistas sostienen que, sin importar cuanto tiempo resta para el agotamiento de las reservas terrestres de minerales críticos, los océanos ofrecen un caudal aún desconocido del que podrá abastecerse sin incurrir en los costos derivados de conflictos con otros actores.

La tecnología para la minería de fondos oceánicos se encuentra en transición de la etapa de experimentación a la de operaciones comerciales. Y la ventaja parece recaer nuevamente en China que posee vasta experiencia en prospección oceánica, aunque en tecnología de extracción se encuentre detrás de Japón, Corea y otras naciones occidentales como Francia y Estados Unidos. Pero la experiencia en adquisición de conocimiento por las investigaciones realizadas durante los últimos cuarenta años y su capacidad tecnológica en robótica todavía pueden darle una ventaja.

Los últimos dos Planes Quinquenales (12 de 2011-2015 y 13 de 2016-2020) dejaron en claro la intención del gobierno chino de participar activamente en el desarrollo de capacidades de explotación de recursos en fondos oceánicos. En la versión decimocuarta del Plan Quinquenal (2021-2025) se incluye un apartado especial sobre los océanos que por primera vez incluye la palabra “sostenible” para referirse a las actividades económicas. Ese podría resultar un indicio de que China pretende llevar sus nuevas ideas medioambientales a los océanos, atento a las implicaciones que estos tienen para las relaciones internacionales y la gobernanza de los denominados “global commons”. Estos últimos, los fondos marinos que quedan fuera de la jurisdicción de un país, han sido objeto de intensas actividades de exploración durante la década pasada.

También sus propuestas de regulación de actividades de minería oceánica están bajo observación internacional. China aprobó en 2016 la Ley de Minería en el Océano Profundo en 2016, seguida de otras normas para otorgar licencias en cumplimiento de lo acordado con la Autoridad Internacional de Fondos Marinos. China viene desempeñando un rol preponderante en este organismo desde su ingreso en 1996, a sólo dos años de su creación.

Las ambiciones y los avances de China en el campo de las “energías verdes”

Existe una estrecha relación entre los REE y su contribución al desarrollo del sector de las energías renovables. La atención internacional sobre el XIV Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social de China estuvo concentrada en el compromiso del país asiático con la cuestión climática. Sin duda, la preocupación general rondaba en torno a la forma en que el principal emisor de gases invernadero del planeta podría dar cumplimiento a su decisión de alcanzar la neutralidad del carbono en 2060. Así lo había anunciado el presidente Xi Jinping en septiembre 2020, durante la 75ª Asamblea de Naciones Unidas. El documento en cuestión fue finalmente aprobado en marzo 2021, pero no logró despejar las dudas sobre la intención china de acelerar su contribución a reducir los efectos del cambio climático.

No obstante el desaliento de la comunidad ambiental, algunos expertos señalan que el objetivo del 2060 puede alcanzarse mediante un objetivo intermedio: la transición energética eficiente. Si China continúa el ritmo de avance alcanzado en el campo de las energías renovables, quizás pueda llegar a cumplir otra de las promesas de Xi Jiping: la efectuada en Dic 2020 en la Cumbre de Ambición Climática. Allí anunció que su país elevará la capacidad instalada de energía solar y eólica a más de 1200 millones de kilovatios (triplicando su capacidad actual) y a aumentar la participación de los combustibles no fósiles en el consumo de energía primaria en un 25%; ambas intenciones con una deadline en 2030.

Según datos de Trading Platforms, la capacidad de energía renovable instalada en el mundo alcanzó los 2.799 GW en 2020, frente a los 2538 acumulados en 2019. Un tercio de ella se concentra en China, que lidera el mercado mundial de energía renovable con 895 GW, secundado a una distancia considerable por Estados Unidos con 292 GW. El total de energía renovable producida en China no es superado ni sumando la capacidad de los cinco países que le siguen en la lista: Estados Unidos, Brasil, India, Alemania y Canadá. Todos ellos juntos alcanzaron una capacidad combinada de 809 GW en 2020. Japón fue el último país que tuvo una capacidad superior a 100 GW, mientras que España, Italia y Francia apenas lograron capacidad de 59 GW en el caso español, y de 55 GW en los otros dos en 2020.

Las distintas tecnologías renovables también experimentaron distintos niveles de crecimiento. En 2020, la energía hidroeléctrica, la bioenergía y la geotermia experimentaron un crecimiento modesto de entre el 1% y el 2%. Sin embargo, la energía eólica como la solar experimentaron un crecimiento interanual significativo (8,67%) en 2020. La eólica experimentó un crecimiento interanual de casi el 18%, mientras que la solar tuvo un crecimiento interanual del 21,6%.

A los fines del presente análisis nos limitaremos a considerar los avances de China en energía eólica y su relación con la potencialidad de provisión de recursos que ofrecen los fondos marinos.

Energía Eólica y Energía Eólica Marina

Según la empresa británica Wood Mackenzie, especializada en inteligencia de mercados, el camino de China hacia la neutralidad en carbono para 2060 puede resultar complementaria otras dos metas, la seguridad energética y los objetivos económicos. China intentará equilibrar los objetivos de la comunidad internacional con sus intereses en seguridad energética y sus ambiciones…¿sólo económicas?

Cumplir con su objetivo de carbono neutral requerirá un aumento del 75% de la demanda eléctrica actual para reemplazar los combustibles fósiles que, traducido en dólares implican 6.400 millones de inversión en energías renovables. Se prevé que ese crecimiento venga de la mano principalmente de la energía eólica y solar, así como de su almacenamiento.

Producir lo necesario para estas metas no representará una gran dificultad. China ya es el mayor fabricante mundial de turbinas eólicas y domina la producción mundial de módulos solares, con alrededor de dos tercios de los paneles fotovoltaicos producidos en el país. Sin mencionar la capacidad de los productores chinos en el exterior. China también lidera el suministro y procesamiento de la mayoría de las materias primas necesarias para baterías y otras tecnologías de cero carbono. Tres cuartas partes de la producción mundial de baterías de iones de litio, la mitad de los vehículos eléctricos del mundo y casi el 70% de todos los paneles solares se fabrican en China.

Sin embargo el principal desafío que enfrenta es garantizar el suministro seguro y competitivo de materias primas para este crecimiento. Y ese desafío ronda alrededor de cinco metales esenciales: cobre, aluminio, níquel, cobalto y litio. A pesar de una década de inversión china en activos de cobre en el extranjero, las grandes mineras occidentales continúan dominando. La dependencia de China de los mineros extranjeros para su suministro de cobre es una gran preocupación, razón por la que sus esfuerzos estarán dirigidos a alcanzar un mayor control de otras materias primas. La producción nacional y extranjera de cobre, esencial para la transmisión eléctrica, el cableado y las turbinas eólicas, a partir de sus reservas nacionales apenas alcanza el 16% del total que requiere. Tras una década de inversión en activos de cobre en el extranjero no ha podido revertir el dominio de las grandes mineras occidentales. Es así que el logro de las metas chinas en energías renovables dependerá en gran medida del acceso a recursos tanto terrestres como oceánicos.

Por otra parte, la energía eólica marina se consolida como una de las tecnologías más relevantes para descarbonizar el sistema energético y lograr neutralidad cero neto. El  Banco Mundial señala que, con la tecnología disponible en la actualidad, el potencial eólico marino a nivel mundial es de 71.000 GW, por lo que este recurso será clave para mantener el calentamiento global por debajo de los niveles preindustriales de 1,5 ° C, además de la generación de importantes beneficios económicos. Acelerar la comercialización de la energía eólica marina flotante en esta década también será crucial para desarrollar el sector. 

En relación con la energía eólica marina (Ver Fig. 5) a nivel mundial, podemos señalar que este segmento industrial tuvo su segundo mejor año en 2020 con la instalación de más de 6 GW nuevos, según datos de otra empresa de inteligencia de mercados, GWEC. A pesar de los impactos de la pandemia que afectaron a otros sectores energéticos, este segmento logró mantener su tasa de crecimiento gracias al impulso de China. Por tercer año consecutivo se ubica en la cima del sector global, y sólo en 2020 la capacidad instalada supera el 50% del guarismo mundial. Aparte de China (50,45%), sólo se destacan algunos países europeos, como Holanda y Bélgica (24,62% y 11,59%), Corea del Sur (0,99) y Estados Unidos (0,20) con nuevas capacidades instaladas. Portugal fue el único país que instaló una plataforma flotante de energía eólica marina en el mismo período.

La capacidad eólica marina global ahora supera los 35 GW, un aumento del 106 por ciento solo en los últimos 5 años. China ha superado a Alemania en términos de instalaciones acumuladas, convirtiéndose en la segunda eólica marina más grande a nivel mundial, detrás del Reino Unido que ocupa el primer lugar

China Daily News
Figura 5.  Plataforma Eólica Marina

Los expertos prevén que el crecimiento récord continúe en China durante el 2021 de cara a su meta de neutralidad cero. Una importante contribución vendrá de la provincia de Shandong que prevé asignar un total de 23 GW de proyectos eólicos para 2025. Este objetivo podrá potenciarse gracias al reciente acuerdo celebrado entre el gigante energético europeo noruego EQUINOR con el astillero chino CIMC RAFFLES para desarrollar proyectos eólicos marinos frente a la mencionada provincia.

El apetito internacional por las Tierras Raras

La posición dominante de China en el mercado de las tierras raras, tanto en la oferta como en la demanda, no es una preocupación nueva en el ámbito internacional.  La producción correspondiente a la minería y al refinado en el país asiático está controlada por cuotas asignadas a seis empresas estatales, que están altamente integradas en toda la cadena de suministro de tierras raras.

Los peores temores se hicieron evidentes en 2010 a causa de un incidente diplomático por los territorios en disputa del Archipiélago Diaoyu o Islas Senkaku entre Japón y China. Este último decidió como medida coercitiva imponer un embargo a la entrega de metales de tierras raras a los puertos japoneses, generando un aumento en el precio internacional cercano al 700% (ver Fig. 6).

 


CSIS China Power Project 
Figura 6. Evolución de precios internacionales de Tierras Raras 2000-2020

A pesar del impacto que causó el incidente de 2010 y cuyas consecuencias se extendieron hasta 2014, el acceso a este mercado no ha sido fácil para ningún país. Recién en 2015 se comienza a observar una tenue participación por parte de otros actores internacionales y en 2020 comenzaron a surgir actores no procedentes de China en el segmento de producción de concentrados de minerales de tierras raras, pero gran parte de esta materia prima fue absorbida por el mercado interno chino. Más allá de los pronósticos de crecimiento y recuperación post-Covid del sector que rondan un 10% interanual, la apuesta fuerte viene impulsada por la “Agenda Verde”. En efecto, los productos de tierras raras se emplean en la generación de energía renovable y en el trasporte de “emisión cero” mediante el uso de imanes permanentes en turbinas eólicas y en los sistemas de transmisión de vehículos híbridos y eléctricos, entre otras aplicaciones.

En este sentido, a partir de mediados de 2019 se observa en algunos países, particularmente Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y Australia, una tendencia a acelerar los esfuerzos para reducir esta dependencia mediante la implementación de nuevas estrategias. Como mencionamos anteriormente, el año 2020 con la pandemia COVID-19 ha resaltado aún más el grado de dependencia de Occidente de los recursos estratégicos y de los productos refinados provistos por China. 

Teniendo en cuenta que los REE se encuentran presentes en una variedad de minerales, esto no significa que tengan la misma viabilidad económica para iniciar la extracción conforme a los precios actuales y la tecnología disponible. Si un país determinado tuviera la intención de aumentar la demanda nacional de REE deberá implementar diferentes estrategias que incluyen la localización de reservas geológicas adicionales, reducir los costos de la extracción de REE a partir de otros minerales, aumentar las tecnologías disponibles para producir REE a través de procesos de reciclado y aumentar la sostenibilidad de los REE para cada uso específico, entre otros. No obstante ello, el incidente de 2010 entre China y Japón, que se extendió hasta 2014, dejó sus huellas. Alrededor de 15 países se lanzaron tras la exploración de los REE, llegando a iniciar alrededor de 40 grandes proyectos de exploración que suman una cantidad estimada de recursos en 3000 millones de toneladas métricas. Como consecuencia de ello, hasta 2017 se registraban cerca de una decena de sitios de extracción de REE (ver Tabla 3).

Nombre del Sitio

Origen

Recursos en TM

Mount Weld

Australia

23,9

Buena Norte

Brasil

—-

Bayan Obo

China

800

Daluxiang

China

15,2

Maoniuping

China

50,2

Mar del Sur de China

China

—-

Weishan

China

—-

Karnasurt

Rusia

—-

Mountain Pass

EEUU

16,7

Dong Pao

Vietnam

—-

USGS 2017

Tabla 3. Sitios de Extracción Activos a 2017.

Unión Europea

La Unión Europea, con un sector tecnológico altamente dependiente de las importaciones, no relacionó esta dependencia con las Tierras Raras hasta 2008 cuando la Comisión Europea (CE) formalizó una Iniciativa de Materias Primas que recién se plasmó en un planeamiento estratégico en 2011. Ese año se adoptó una estrategia dirigida a garantizar el acceso a materias primas en mercados globales a precios no distorsionados, potenciar un suministro sostenible de fuentes europeas y reducir el consumo de materias primas primarias.


Comisión Europea 2017
Figura 7 – Distribución de países productores de materias primas críticas para la UE

Sin embargo recién en 2017 la CE presenta el Informe “CRM List” ( “Lista de materias primas críticas para la UE”) (Ver Fig. 7) donde no sólo los elementos de Tierras Raras Livianas y Pesadas encabezan la lista, sino que le otorgan la máxima calificación en relación con su importancia económica y el nivel de riesgo asociado a la provisión de estos recursos, dejando bien en claro que existe un muy bajo a inexistente margen de sustitución para estos materiales. En 2020 lanzó su Plan de Acción sobre Materias Primas Críticas y puso en marcha la Alianza Europea de Materias Primas. Esta alianza se centrará en las necesidades más apremiantes a las que se enfrenta Europa: aumentar la capacidad de recuperación de la UE en las cadenas de valor de las tierras raras y los imanes, que son vitales para los ecosistemas industriales de Europa. Las medidas tienen por objeto promover la transición de la UE a una economía ecológica y digital, y aumentar la capacidad de recuperación de Europa en las tecnologías clave necesarias para esa transición. 

Federación Rusa

Rusia, dentro de sus planes estratégicos relativos al sector minero, contempla una iniciativa para incrementar la producción doméstica de REE no sólo para preservar una porción de la innovación tecnológica global. Su mayor preocupación gira en torno a la relación “inestable” que existe entre Estados Unidos y China, dado que sabe que las crecientes tensiones políticas entre estos dos actores pueden generar presiones geopolíticas a las que no estará ajena. Tiene previsto realizar inversiones por valor de 1.500 millones de dólares en actividades de extracción de tierras raras e infraestructura asociada. Según sus estimaciones, prevé obtener alrededor de 12 millones de toneladas en esos materiales, que representan alrededor de una décima parte de la producción global. En la actualidad produce 1,3% del total mundial de tierras raras, con previsiones de aumentar su participación en un 10% durante la próxima década.

Estados Unidos

Estados Unidos fue el principal productor de REE entre 1960 y 1985, concentrando toda la actividad en la mina de Mountain Pass en California (Ver Fig. 8). A mediados de la década del 80 cierra las operaciones en Mountain Pass, y coincidentemente China inicia sus operaciones de extracción de REE. El país asiático se convirtió rápidamente en el principal productor, llegando en 2010 a producir el 85% de REE y ofrecer al mercado internacional el 95% de productos REE procesados, del volumen total mundial.

A partir de ese momento Estados Unidos importaba el 80% de los compuestos y metales REE a China y el 20% restante proveniente de terceros países eran derivados de otras importaciones chinas. A pesar que Estados Unidos aún contaba con reservas nacionales, hasta 2019 importaba el 100% de lo que consumía en REE y exportaba parte de los concentrados de REE para procesamiento en el exterior debido a la falta de plantas locales de procesamiento.

En 2020 Estados Unidos inició acciones tendientes a revertir esta situación o al menos reducir en parte su dependencia de China. Impulsa un desarrollo forzado de su industria con fondos federales y reducciones impositivas, en paralelo con la diversificación de sus fuentes, para lo cual apela a todo su arsenal tecnológico, drones y sensores especialmente, con la finalidad de localizar potenciales reservas en su territorio. Fortalece sus alianzas con Canadá y Australia mediante el despliegue de proyectos conjuntos destinados al refinado de los REE. Recordemos que Canadá es un productor líder de níquel y cobalto además de integrar la recientemente creada Iniciativa de Gobernanza de Recursos Energéticos (ERGI), destinada a encontrar nuevas fuentes de materiales críticos fuera de China. Sin embargo, según los expertos esta reanudación de actividades en el sector de las REE no será suficiente para librarse de China, al menos en el mediano plazo.

En 2019 la producción de tierras raras en Estados Unidos aumentó un 44%, lo que significó pasar del cuarto al segundo puesto en el tablero global. Incluso a pesar de sus esfuerzos, su participación del mercado no superó el 12%, una cuota muy distante del 63% que detenta China según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos para 2019. El incremento obedeció a la reapertura de su principal y única mina de REE, Mountain Pass en California. Tras años de cierres y aperturas el sitio volvió a la actividad en 2017. Anteriormente había estado activo entre 2012 y 2015, a raíz del affaire diplomático sino-japonés, pero su contribución a la producción global de REE sólo fue del 4% en todo el período. El principal caudal de REE siempre provino de este sitio que, en 2002 debió cerrar por filtración de residuos radiactivos de torio y uranio como consecuencia de la explotación de REE.

USGS 2020
Figura 8. Sito Mountain Pass en California, EEUU

El reinicio de operaciones de 2017 de Mountain Pass fue posible, paradoja mediante, gracias a un acuerdo de inversores en el que también participó la empresa china Shenghe Resources, uno de los principales actores del sector. La incomodidad de Estados Unidos con el dominio chino llevó a asignar a los REE la categoría de “recursos imprescindibles para la seguridad nacional y económica”, según House Mountain Partners, una consultora de materias primas con sede en New York. Durante las negociaciones con Shenghe Resources, impuso la condición que China debía comprar dos tipos específicos de tierra raras a Estados Unidos: escandio e itrio, con aplicaciones en el área de defensa, aeronáutica y fabricación de televisores. El objetivo norteamericano fue fortalecer su industria local en primer término, porque la producción norteamericana de estos dos materiales en el sitio californiano todavía es incipiente.

En agosto 2020 una publicación del Wall Street Journal daba cuenta de las intenciones, no concretadas, del expresidente Trump de comprar Groenlandia, una región autónoma de Dinamarca. La isla es rica en recursos naturales, especialmente en REE.  En esa localización se desarrolla el proyecto Kvanefjeld, liderado por la australiana Greenland Minerals, donde también participa la empresa china Shenghe Resources. Este proyecto prevé en el futuro suministrar entre un 20-30% de la demanda global de esos metales.

Estados Unidos continúa asediado por la amenaza de una escalada de China en el conflicto comercial bilateral que pueda derivar en una suspensión de las exportaciones de diferentes minerales críticos para vastos sectores industriales que motorizan la economía norteamericana.

En este punto, se revaloriza la relación de Estados Unidos con Australia, poniendo a este último en una situación geoestratégica complicada. Muchos son los acuerdos comerciales que ha mantenido con China durante las décadas pasadas, importantes son las reservas de REE en Australia y lo que su desarrollo podría significar para la economía de ese país, pero también importantes y de muy larga data (desde la Primera Guerra Mundial) son los lazos geopolíticos y militares que la unen a Estados Unidos. 

Australia

Se estima que Australia es la sexta reserva mundial en REE. En 1990 casi se desconocía la potencialidad de su territorio en relación con estos materiales pero, en la actualidad y gracias a las nuevas tecnologías, existirían más de 26 millones de toneladas en reservas estimadas, de las cuales sólo 4 millones de toneladas tendrían valor económico. El gobierno australiano tiene en ejecución una política firme de desarrollo de nuevas capacidades industriales con estos materiales. En ese sentido, lanzó su Estrategia de Minerales Críticos y estableció en enero 2020 una Oficina de Asesoramiento para las Actividades relacionadas con estos recursos, con el objetivo de facilitar las inversiones, los planes de financiación y acceso a los mercados.

En noviembre 2019, con la intención de contrarrestar la potencial amenaza china, Estados Unidos y Australia, a través de Geoscience Australia y el US Geological Service, decidieron formalizar una asociación específicamente destinada al desarrollo de nuevas fuentes de minerales críticos, incluidos los REE, el cobalto y el tungsteno.

Australia espera beneficiarse con esta asociación, ya que sabe que la implementación unilateral de una industria de REE no es una tarea fácil. Las actividades de minería de REE son a menudo difíciles en términos ecológicos y económicos. La factibilidad de estos recursos se determina por múltiples factores, como el grado de pureza, costo de procesamiento y concentración relativa de  REE. También preocupan al gobierno los grupos ambientalistas australianos. La incidencia de estos en la opinión pública es más fuerte que los grupos chinos, y la explotación de REE contiene residuos radiactivos de Torio y Uranio, un tema que sin duda generará conflictos internos.

Australia no posee capacidad de procesamiento instalada que justamente es la principal fuente de ingresos de China. Pero Lynas Corporation, el mayor proveedor australiano de REE fuera de China, posee una planta de procesamiento en Geben, Malasia. Esta planta, próxima al Puerto de Kuantan, ha sido objeto de denuncias y protestas exigiendo su cierre por temor a la radiación contaminante. También es propietaria de Mount Weld, uno de los sitios mineros con REE de mejor calidad del mundo, ubicado en Australia Occidental, y de la Planta de Concentrados que inició actividades en 2011. Según Reuters, el Departamento de Defensa de Estados Unidos se encuentra en negociaciones con el gobierno de Australia para instalar una nueva planta de procesamiento de REE.

Conclusiones

Lo primero que debemos dejar en claro es que la cuestión presentada en este artículo representa solamente una de las múltiples aristas que tiene el complejo entramado de elementos que fluctúan dentro del triángulo estratégico que conforman los intereses tecnológicos, económicos y de poder de los dos principales antagonistas, China y Estados Unidos. Pero podemos destacar que, dado el rol crítico que se les asigna, las REE en tierra o en los fondos marinos serán un tema recurrente.

La vasta experiencia de China en investigación y exploración de los fondos marinos durante la década pasada, así como la evolución de las capacidades tecnológicas asociadas, colocaría a China en posición de ventaja frente a otros actores para alcanzar un mejor aprovechamiento de los recursos alojados en las profundidades oceánicas. Pero habrá que observar cuán sustentable es el compromiso de su discurso ecológico llegado el momento en que se produzcan las primeras señales de agotamiento de las reservas terrestres de minerales críticos para su desarrollo tecnológico industrial.

También resultaría favorable la situación en la que se encuentra en el mercado global con respecto a la cadena de suministro de tierras raras a pesar de las percepciones negativas que la misma despierta en sus contrapartes occidentales y vecinos asiáticos. No parece que en el mediano plazo surjan competidores fuertes en este terreno.

Los minerales críticos, como las tierras raras, son tan vitales para el desarrollo económico vinculado al dominio de tecnologías avanzadas para China como para cualquier otro país con los mismos intereses pero muy particularmente, para Estados Unidos. China por su parte no pareciera tener prisa en la resolución de este conflicto, porque su cuota de poder en este terreno todavía es sólida. Y si llegara a cumplir las metas propuestas de neutralidad cero, mediante un fuerte impulso a sus ya avanzadas capacidades en energías renovables volvería a colocarse un paso más adelante de Estados Unidos, pero esta vez logrando el tan ansiado reconocimiento internacional en la lucha contra el impacto del cambio climático. Tema que para Estados Unidos todavía está pendiente.

En los últimos tiempos se ha vinculado el tema de las tierras raras en los fondos oceánicos con los reclamos de soberanía de China en el Mar del Sur de China. Si bien no podría descartarse que sea un argumento más para que el país asiático intente justificar su reclamo, no se observan elementos que permitan determinar la preeminencia de este tema por encima de los ya conocidos. La idea de que existe una amenaza a los recursos sumergidos en esa zona por el momento sólo proviene de Occidente.

En definitiva China parece haber aprendido y comprendido la narrativa occidental y se muestra proclive no sólo a jugar el mismo juego, sino a esperar que su contrincante mueva primero. Y si éste último quiere ganar la partida, va a necesitar nuevas técnicas de negociación-coerción para sorprender al gigante asiático del siglo XXI.

 

* Consultora Independiente en Riesgos Tecnológicos. Profesora en la Diplomatura de Ciberseguridad y Ciberdefensa de la Escuela Superior de Guerra Conjunta.

Referencias

 

Artículo publicado en Boletín Nª3 del Observatorio Estratégico de los Mares de China de la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas, https://www.esgcffaa.edu.ar/maresdechina/boletin/boletin3-05-2021_Tendencias%20Los%20fondos%20marinos%20y%20las%20ambiciones%20tecnologicas%20de%20China.pdf

LA TIERRA QUEMADA

F. Javier Blasco*

Se conoce como la estrategia de “tierra quemada” al conjunto de acciones sobre el propio terreno y los diferentes tipos de recursos que se encuentran o se producen en el mismo, a fin de que estos no puedan ser empleados, al menos de forma inmediata, por el enemigo y para que además, sus efectos supongan un retraso para la recuperación por el mucho tiempo y el gran esfuerzo que se precisa en lograr que posteriormente vuelvan a ser producidos en el mismo lugar en cantidades semejantes.

Estrategia, popularmente famosa en las dos últimas invasiones sobre Rusia (Napoleón y Hitler) y que ha venido siendo empleada durante siglos por aquellos mandos militares o dirigentes políticos sobre su territorio frente al avance impulsivo y en masa de un enemigo, muy superior en medios y entidad, que se dispone a invadirles para conquistarlo.

Los efectos de esta teoría, aunque a la larga pueden ser perjudiciales para los propios intereses de los que la empelan, suelen ser francamente beneficiosos para frenar los impulsos iniciales de cualquier invasión; ya que, aunque la dependencia real de la llamada “explotación local” de los recursos necesarios para alimentar la batalla y a las tropas implicadas va disminuyendo por la mejora de las tecnologías y la mayor capacidad de los medios de transporte a gran distancia entre otras características, los recursos locales aún siguen siendo necesarios para evitar gran parte de las largas colas logísticas y exigencia de medios que supone la continuidad en la guerra.

Así, una vez llevada a cabo según lo planeado con el máximo detalle, todo resultará francamente difícil de ejecutar para el invasor en un territorio donde todo quedó arrasado, las comunicaciones y los medios a emplear no funcionarán o estarán severamente dañados, los recursos alimenticios serán difíciles o imposibles de encontrar y explotar, la población civil resultará altamente hostil por la hambruna y desesperación que les amenaza, parte de los recursos básicos, que aún se puedan encontrar, estarán muy deteriorados y hasta puede que estén envenenados.

Pues bien, esta estrategia y teoría, no solo se emplea en la guerra; como bien es sabido, la influencia de las estrategias militares en la vida social, empresarial y en el liderazgo es francamente importante y en algunos casos, sirve de ejemplo y guía en dichos sectores. Por lo tanto, esta maquiavélica actividad no ha pasado desapercibida a muchos políticos que piensan que tras su paso, goce y disfrute por las máximas representatividades de cualquier Estado y forma de gobierno, no les importa, y hasta, en ciertos casos, buscan que cuando ellos desaparezcan o les echen, llegue “el diluvio universal”.

Y uno se puede preguntar ¿Qué ganan los que lo aplican, si los ciudadanos ven que tras el paso de aquellos, el país queda hecho una ruina? La respuesta es bien sencilla, además de ganar tiempo para que los demás puedan encauzar o logren la incipiente recuperación y la vuelta a la normalidad, las penurias que se verán forzados a imponer sobre la población —para subsistir y mejorar poco a poco el clima social, económico y político— serán tantas que lograrán que la poco paciente población se desespere, no invierta el tiempo necesario para ver los frutos y empiece a añorar las prebendas que el previo tirano bien se había encargado de regar entre las facciones más pobres o aquellos que son más fáciles de comprar con un miserable plato de lentejas.

La versión política de la tierra quemada suele consistir en la degradación de casi todas las cosas, los principios y las personas tanto individual como colectivamente, empezando por la educación; por la supresión de los valores morales de tipo religioso, ético, social o familiar; en fomentar las diferencias sociales de forma aparente y patente aunque no sean verdad; saber presentar a los enemigos internos del país como grupos o personas necesarias para la convivencia, la relación y la mejora de la situación política en general; criticar y tratar de derogar todo lo hecho anteriormente por la oposición, aunque a claras luces aquello fuera muy necesario y beneficioso para la relación interna y la marcha nacional.

También es preciso exaltar como imprescindible y fundamental la loa y defensa a ultranza a grupos francamente minoritarios que representan tendencias, ideas o costumbres no muy comunes, partidistas, contrarias y hasta perniciosas en la sociedad en general; manosear las ayudas interesadas a los partidos o regiones que les apoyan a mantenerse en el poder, aun a costa de dejar en franca desventaja a las otros grupos o regiones, que por justicia equitativa o valor real, se merecen mucho más.

Sin olvidarse de gastar desmesuradamente el dinero que no se tiene sin tener en cuenta la deuda, el déficit y los problemas económicos que a la larga, dichas políticas nos pueden acarrear y para colmo, olvidarse de todo lo prometido, legislar a conveniencia y criticar a los demás para acabar gobernando despóticamente como un tirano vulgar, cargándose los principios democráticos, aunque eso sí envolviéndose, cuando se precise, en la bandera nacional prometiendo igualdad.

En lo referente a otros factores fundamentales, no suelen dejar ninguno sin tocar, manosear o prostituir. Para estos rufianes es absolutamente necesario que la separación de poderes desaparezca; hay que legislar al máximo por Decreto, a conveniencia e incluso con nocturnidad; no se deben olvidar apoyar a empresas de amigos, países de su cuerda o incluso a los que más tajada a las arcas propias puedan aportar, es prioritario aún a costa de los que más se lo merecen y deben proteger o salvar y, por último, es preciso modificar el Código Penal a conveniencia y condonar o indultar las penas y deudas; todo ello está en su ADN y debe ser aplicado sin límite, sobre todo, a aquellos que les facilitan su forma y manera de gobernar.

Su rastrera actividad también pasa por hundir el prestigio internacional como una forma de dejar de cumplir con las engorrosas obligaciones internacionales contraídas por los que les precedieron en el puesto; suelen vivir casi exclusivamente de la propaganda, la falacia y la falsedad al ser el medio en el que mejor se manejan para aunar esfuerzos y tratar de convencer a sus poco letrados adeptos y finalmente, como un recurso fundamental, deben buscar la ayuda o el apoyo comprado de la banca, las grandes empresas e incluso la Iglesia a cambio de “promesas” en el horizonte, cuando los recursos a entidades sociales o políticas que lo necesitan más, no dan de sí o nunca llegarán.

Todo esto y algunas negras y sucias cosas más, gota a gota, como si de una tortura china se tratase, van calando en la conciencia de muchos ciudadanos. Los unos cansados de protestar sin resultado alguno, hartos de verse humillados sin que nadie, aparentemente, salga en su defensa y ven que los aprovechados nunca son llevados ante la justicia; los que forman parte de las masas de adeptos por conveniencia como aplicación de alguna dadiva, regalía o sueldo, más aquellos plenamente convencidos por sí mismos; finalmente, todos ellos se van aunando para formar la pléyade de los silenciosos, los silenciados, los conversos o los que han decidido tirar la toalla, dejarse llevar, mirar para otro lado y vivir sin más; lo que les permite a los tiranos perpetuarse o, al menos, respirar en el poder un tiempo más.

Reconstruir tanto daño moral, ético, político, económico y social no es nada fácil; verse obligado a terminar con las prebendas establecidas de forma sistemática e injusta es aún más difícil; porque a la larga, siempre habrá personas que al aplicar las medidas correctoras resulten perjudicadas aunque sus méritos reales no lleguen para cubrir los mínimos requisitos que les hicieron valedores de tales apoyos en contra de lo que se valora en una sociedad que pretende ser justa y equitativa con los necesitados y vigilante o exigente con los que viven de la mamandurria, el favor y la injusticia social.

Son gobiernos que, por norma general, suelen acabar con la economía hundida tanto interna como externamente por su déficit descomunal, con una desproporcionada deuda basura que nadie querrá comprar, máxime en los momentos en los que las medidas de apoyo internacional, a precio de saldo, se acaben y vuelven las exigencias que requieren mucho sacrificio y estricta seriedad. Situación, que no es plato de gusto, porque cuanto mayor sea el desastre económico infligido, mayores medidas correctoras serán impuestas desde fuera; medidas que aunque no se quieran aceptar, todos se las tienen que tragar.

Ejemplos de esta forma de gobernar hemos tenido muchos a lo largo de la historia, se suceden en la actualidad y por desgracia, aunque nos resistamos a ello, también están por llegar. Han sido, son y serán gobiernos que desprecian el valor de la vida de sus gobernados, se ciscan en los valores y principios morales y éticos, no les importa abusar de sus prerrogativas ni en hacerlas agrandar y constituyen un pésimo ejemplo, una desvergüenza y una lacra para la sociedad.

España, como país de los más antiguos en la historia reciente y actual en el mundo, difícilmente se iba a escapar de esta lacra que corroe y reconcome todo el espectro político y social; hemos sido incluso exportadores de esta forma de gobernar, de este mal ejemplo y de cómo cargarse los valores enraizados, las riquezas propias y naturales, así como del verdadero valor de lo nuestro en los aspectos físico y moral.

Ciertamente, y para nuestra desgracia, hoy atravesamos una de las peores épocas de su historia en la que todo lo dicho anteriormente se cumple, elevado a la enésima potencia; nuestro gobierno está dejando el solar patrio, otrora rico y próspero, como una tierra yerma, quemada, vacía y arrasada en la que pocos, muy pocos valores y con mucho esfuerzo, se podrán salvar.

No es una terea de los últimos pocos años, que va; es el resultado de un plan trazado con alevosía y lleno de maldad por ciertos, muchos o demasiados personajes, que recubiertos de diversos pelajes, entendieron que tras casi cuarenta años de dictadura, la llegada de una incipiente, tímida y muy dubitativa democracia, daría paso a la posibilidad de ir medrando poco a poco, atacando sus pilares más pétreos que con el tiempo han sido barrenados y destruidos dejándolos derribados por tierra o sin efecto al no tener nada que sustentar.

Somos un país lleno de adocenados, de personas incapaces de reaccionar a nada que sea injusto, sectario o mendaz y solo mostramos cierto orgullo patrio ante determinados partidos “heroicos” de la selección nacional de futbol; selección, a la que por cierto, muchos desprecian e incluso prohíben que se la pueda ver públicamente en las calles y plazas de ciertas ciudades entre las más importantes de nuestra geografía nacional.

Nos hemos convertido en un país pionero y puntero en aceptar y promulgar inverosímiles leyes que no importan a casi nadie, que no se necesitan ni ilusionan grandemente por su sectarismo y parcialidad, salvo a aquellos que prohíben que se emplee el castellano para enseñar en nuestras aulas o utilizarlo a la hora de hablar o rotular; que reniegan del hecho que significa el que la justicia sea imparcial y a los que implantan el aborto, la execrable ley transexual o la eutanasia como derechos a cualquier edad y a los que nadie debe renunciar a pesar de afectar a unos pocos y ser poco o nada fundamentadas científicamente, muy revanchistas, sectarias y de un interés o eficacia bastante banal.

Como hechos destacables por vergonzosos y muy de actualidad, se puede comprobar que no les importa y bajan la cabeza cuando los indultados les ningunean, aíslan e incluso les ultrajan junto a Su Majestad el Rey (Jefe del Estado), el mismo día y en la misma ciudad que se agasaja a los que trataron de dar un golpe de Estado del que el gobierno pretende que todos nos debamos olvidar. Cuando los golpistas, a pesar de estar inhabilitados, ejercen sus cargos en sede oficial o al reunirse el presidente del gobierno con el de la generalidad para escuchar en su cara que ellos solo aspiran a la amnistía general y a la escisión de España mediante un referéndum que sea solo catalán. Ahora, tras tantos traspiés dados a ciegas, parece que el gobierno quiere, de nuevo, jugar el papel constitucionalista, pero estoy seguro de que no es verdad. Para este viaje no hacía falta tanta alforja y menos seguir hurgando en los tribunales de justicia, como ahora el de cuentas, para perdonarles también los millones de euros que han defraudado a tutti plen a costa de erario nacional.

Dice el acervo popular que cada uno tiene lo que se merece y creo que dicha afirmación es verdad; aunque aleguemos que se nos ha venido adoctrinado poco a poco, los españolitos de a pie y sus sucesivos gobiernos hemos sido testigos silentes e incluso promotores conscientes y culpables de dichos cambios dañinos y envenenados con los que hemos convertido España en una tierra quemada y muy difícil o imposible de recuperar.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

©2021-saeeg®

 

LA POLÍTICA DE COOPERACIÓN ARGENTINA SOBRE MALVINAS

César Augusto Lerena*

Cuando las políticas se diseñan en los intramuros

 

Hay un importante número de funcionarios argentinos, transversales a todos los gobiernos y, también, algunos respetables académicos o profesionales que entienden que el diálogo y la cooperación son las herramientas adecuadas para resolver la ya casi bicentenaria invasión y ocupación británica de Malvinas y sus implicancias sobre las Georgias del Sur, Sándwich del Sur, el Atlántico Sur y la Antártida Argentina. Me referiré a ello, aunque, claro está, «juzgo imposible describir las cosas contemporáneas sin ofender a muchos» (Maquiavelo). No tengo una innata vocación de confrontar, aunque los hechos y no las palabras, me permitan afirmar —casi con rigor científico— que ni el diálogo, la reclamación del diálogo y la reiterada e incondicional cooperación de los gobiernos argentinos con los británicos ocupantes de Malvinas, hayan permitido avanzar en un centímetro la posición argentina respecto a la recuperación de los archipiélagos, los espacios marítimos correspondientes y la disputa sobre la plataforma continental y la Antártida.

Sugiero en primer lugar a los funcionarios que empiecen por hablar claro; para lo cual, dejen de difundir en la sociedad argentina un reclamo falso y parcial. No son solo las Malvinas con sus 11.410 km2 las que están ocupadas por el Reino Unido. El invasor británico tiene ocupado el 52% (1.639.900 km2) del territorio marítimo argentino; las Malvinas; Georgias y Sándwich del Sur; pretende disputar a la Argentina 1.430.367 km2 de su plataforma continental y 965.597 km2 —más las aguas correspondientes— de la Antártida. Es decir, es como si estuviese ocupado o en disputa todo el territorio continental argentino.

Esto no se puede seguir ocultando. Primero, por respeto a los argentinos y, después, porque es imposible llevar adelante una estrategia adecuada sino se tiene un estado real de situación. Tenemos un país ocupado y, en lugar de ver cómo desalojamos a los okupas, les ofrecemos todo tipo de beneficios para su supervivencia en las islas: desde infraestructura, cesión de recursos, vuelos, sanidad y educación, pasando por la entrega de ositos Winnie Pooh, fotos con la Reina y hasta cartitas de aliento.

El martes 13 de septiembre del 2016 el Secretario de Relaciones Exteriores Carlos Foradori declaró junto al Ministro para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, Sir Alan Duncan y, en lo relativo al Capítulo del Atlántico Sur acordaron lo siguiente: «…adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos» manteniendo vigente la “fórmula del paraguas”.

En síntesis, pretendía esta Declaración Conjunta, que nunca fue aprobada por el Congreso de la Nación, remover por ejemplo la Disposición Transitoria Primera de la Constitución («La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino»); dejar sin efecto las leyes 17.319 (Art. 1º Los yacimientos de hidrocarburos líquidos y gaseosos situados en el territorio de la República Argentina y en su plataforma continental, pertenecen al patrimonio inalienable e imprescriptible del Estado Nacional); las leyes que refieren a la provincialización de los archipiélagos, la Antártida y los mares correspondientes (no avanzaré aquí con este tema) y las leyes 26.659 (Solanas) y 26.386 que impiden operar en Malvinas a las empresas petroleras o pesqueras radicadas en el continente sin autorización argentina, etc. Además, a partir de este Pacto se pusieron nuevamente en vigor las investigaciones pesqueras conjuntas británico-argentinas, otorgándole al Reino una información científica sensible y estratégica, a la luz de la dependencia económica que tienen las islas respecto a la captura del calamar. Amén de ello, se otorgó el acceso a las islas a los mercados más importantes del mundo al autorizar los vuelos a San Pablo que, junto a la construcción de puertos en Georgias del Sur y Malvinas, transformarán a ésta en el centro logístico pesquero más importante del cono sur, en relación directa a la Antártida y el estrecho bioceánico de Magallanes, dejando de lado a Ushuaia. Hechos, que dejan de manifiesto, la incoherencia de la diplomacia argentina, que había promovido el quite de colaboración a Malvinas en todos los fueros y países y, que contraría, incluso, la Res. 31/49 de las Naciones Unidas que establece no innovar en materia de ocupación territorial y aprovechamiento de los recursos naturales de los territorios ocupados. Un verdadero disparate este “Acuerdo de Cooperación”, donde cooperar es solo conceder por parte de la Argentina.

Con relación al referido Pacto el Prof. Armando Abruza, referenciando el Prof. Ariel Mansi observa la cuestión vinculada, un aspecto muy grave y poco hablado del Comunicado (“El Comunicado Conjunto argentino-británico del 13/09/2016: su naturaleza jurídica…”, 89:116, 2016): «…la cooperación con el Reino Unido en materia de investigación científica en aguas subantárticas circundantes a las Islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur, en lugar de hacerlo en el marco multilateral de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) que constituye el único régimen jurídico válidamente aplicable en esa región (…) como se ha expresado, deja traslucir la autoría británica del documento (…) Curiosamente, la temática aquí abordada no se incluyó en el capítulo del “Atlántico Sur”, sino en el de “Ciencia y Tecnología, Derechos Humanos y Cuestiones de Género(NdA: con el evidente propósito que se le preste menor atención). La situación así descripta sugiere la intención británica de dividir el objeto jurídico de la controversia, separando a las Georgias del Sur y de las Sándwich del Sur (…) de las Islas Malvinas, que se encuentran fuera del área de dicha CCRVMA. Los dos aspectos precedentemente examinados parecen confirmar la recepción en el texto del Comunicado Conjunto de desarrollos jurídicos favorables al Reino Unido, necesariamente contrarios a la posición sostenida por nuestro país en la controversia de soberanía sobre los tres archipiélagos australes».

Entiendo que en cualquier acuerdo de cooperación debe haber dos partes que en forma equivalente aporten al fin común. El Atlántico Sur es argentino, las Malvinas son argentinas, los recursos pesqueros y petroleros son argentinos, no se entiende que aportarían los ingleses, cuando en el denominado Pacto Foradori-Duncan se refieren a «…la complementariedad entre ambas naciones…» y lo que es más grave aún, no hay ninguna referencia en el documento a la existencia de una disputa o a iniciar un diálogo sobre ésta.

Aquellas declaraciones fueron revitalizadas el 15 de marzo de 2018 por el entonces Canciller Jorge Faurie y Mark Kent, el “simpático embajador británico” que se fue ayer del país después de “cinco años inolvidables” (sic), cansado de intercambiar twitter con miles de cholulos argentinos, dejando todo como está. Es decir, mucho peor para la Argentina, que cuando éste llegó a la Embajada en 2016. Con un embajador tampoco se puede cumplir con sus deseos sino discutir amablemente sobre nuestros intereses.

Esta política de cooperación unilateral por parte de la Argentina no se inicia en el 2016. Las ha habido de “relaciones carnales” de “Winnie Pooh o de seducción” y, de “conservación entre las partes”, que no han sido otra cosa que herramientas de dilación que favorecieron la consolidación inglesa en el área. La “fórmula del paraguas” congeló a la Argentina durante todos estos años mientras el Reino Unido ha avanzado territorial y económicamente, quebrando todas las normas reconocidas internacionalmente e ignorando las Res. 31/49 y 2065 (XX) y subsiguientes.

En 1987 en Nueva York el Canciller Dante Caputo y el Embajador Lucio García del Solar iniciaron las negociaciones orientadas a la aprobación de la “fórmula del paraguas” (y posteriores Acuerdos de Madrid I y II de 1989/90); y en 1988 en Ginebra el referido embajador acordó con el Embajador inglés ante la ONU Crispín Tickell, omitir toda referencia a los temas de pesca, minimizando la importancia de ésta en las negociaciones. Este tema les pareció una cuestión menor a los gobiernos radicales como a los peronistas; pero, como ya manifestáramos en 1989 y 2009 (César Lerena “Malvinas. Biografía de la Entrega. Pesca la moneda de cambio”) fue, y es un tema central, aunque, como nadie suele ser profeta en su tierra cito al entonces director de Pesca británico en Malvinas John Barton quien el 14 de marzo de 2012 manifestó: «sin la Pesca los Malvinenses no podrían haber subsistido» (sic).

En 1990 Domingo Cavallo firmó el “Acuerdo del Gallinero”, donde convino con el Reino Unido, el cuidado de los recursos marítimos argentinos y la prohibición de pesca en un área al este de Malvinas —con forma de medialuna (unos 400 mil km2)— que les aseguró a los ingleses, que terceros países no podrían pescar los recursos que migran a Malvinas, facilitándoles con ello, el otorgamiento de licencias a buques asiáticos, españoles, polacos, etc. y, la consolidación económica de los isleños.

Igual camino siguió el ex secretario de Relaciones Exteriores Andres Cisneros, quien periódicamente nos da consejos de cómo recuperar Malvinas. En 1996 en Londres, explicó como un éxito, el rotundo fracaso de su política exterior: «se normalizaron las relaciones con Inglaterra» (léase: los británicos siguen explotando nuestros recursos) y «se coordinan en forma conjunta medidas de conservación para evitar la sobreexplotación de recursos pesqueros en beneficio de las partes involucradas» (léase: Argentina cuida los recursos a los malvinenses, a los que considera “partes involucradas”). El remate llegaría en Madrid cuando en 1999, este secretario acordaría con el director para las Américas británico, Peter Westmacott, siete medidas para combatir a los “buques sin licencias pesqueras inglesas”, en el Atlántico Sudoccidental. Es decir, contribuyó con el zorro a cuidar nuestro gallinero, mientras éste explotaba libremente el recurso, otorgándoles licencias a los buques extranjeros (chinos, españoles, coreanos, taiwaneses y británicos) en lugar de promover un “boicot biológico” con nuestros recursos, para dificultar la permanencia del Reino Unido en la región.

El uso de la palabra: “las partes” confunde a la sociedad cuando tan importante funcionario de la Cancillería se refiere al conflicto de Malvinas. Las partes, podrán estar referidas al conflicto, pero nunca a los derechos territoriales y sus recursos naturales, donde la única “parte” es la Argentina, y en todo caso, el Reino Unido es un “okupa” que usufructúa, ilegal y en forma prepotente, nuestros espacios y los recursos del patrimonio nacional.

Ya en este gobierno, el secretario de Malvinas Daniel Filmus le ofreció ayuda sanitaria con motivo del COVID-19 (¿?) y educación universitaria a los isleños que, con cierto desprecio rechazaron.

Se puede y debe “Cooperar” entre dos naciones amigas, que podrían aportan recursos económicos, tecnológicos, humanos y hasta territoriales equivalentes (como es el caso del Tratado del Río de la Plata y la Zona Común de 1973 con Uruguay); pero no es posible convenir ninguna cooperación, cuando la Argentina pone su territorio y sus recursos científicos, pesqueros, marítimos, petroleros, minerales y ambientales, y el Reino Unido ocupa los espacios y explota el patrimonio argentino, inclusive depredándolo como lo ha indicado una Consultora británica (MacAlister Elliott & partners Limited) recientemente. ¿Cooperar con un país que nos ocupa territorio insular y marítimo, que se lleva todos los años 250 mil toneladas de recursos pesqueros capturados con un subsidio de 100 millones de dólares, que luego compiten en los mismos mercados de los productos capturados por las empresas argentinas? ¿Quién sería el estúpido? No me imagino alcanzándole la escalera al ladrón para que se robe los frutos de mi árbol.

Es una ingenuidad diplomática (por calificarla suavemente) cuyos resultados —en estos últimos 56 años— están a la vista. Y no es responsabilidad de ningún partido político ni de un gobierno en particular, es de todos los que han sido partidarios de esa cooperación con este país hostil; calificación, que puede sonar un poco fuerte, pero, no parece que podamos aplicar otra al Reino Unido que mató 649 argentinos; ocupa y establece en Malvinas la más importante base militar del Atlántico Sur pese a existir la “Zona de Cooperación y Paz” firmada por todos los países con ZEE en el Atlántico Sur y convalidada por la ONU; avanza en forma creciente ocupando millones de km2 de territorios marítimos; reivindica derechos sobre nuestra Antártida Argentina y nuestra Plataforma Continental; se queda, explota y depreda nuestros recursos naturales y se niega sistemáticamente a discutir la soberanía de Malvinas.

Ahora bien, creíamos haber escuchado y visto casi todo, hasta que el pasado 29 de junio, leímos en Perfil como Marcelo Kohen y Facundo Rodriguez conmemoran y ponderan el “Acuerdo de Comunicaciones con el Reino Unido” que cumplió 50 años y que llevó adelante la dictadura autodenominada Revolución Argentina, cuyo presidente de facto fue el militar Alejandro Agustín Lanusse… Hay veces que los teóricos se olvidan de las prácticas y que no todo es ciencia jurídica.

Los autores confiesan que “el Acuerdo contribuyó significativamente a la prosperidad de los isleños” y, reconocen, que los isleños “se auto-bloquean y rechazan todo ofrecimiento” y ello es solo una muestra más que la cooperación unilateral carece de todo sentido. Y me surge la primera reflexión: casi idéntico a lo que se buscaba con el Pacto de Foradori-Duncan. ¿Estas son las recomendaciones de Kohen en el Consejo Nacional de Malvinas?

Podría ser un acto fallido, aunque ciertamente execrable poner como ejemplo el Acuerdo de una dictadura. En realidad este artículo esconde la renovada intención de Marcelo Kohen, que ya en 2018 (Infobae, 22/03/2018) había propuesto promover la escisión de Malvinas del Territorio de Tierra del Fuego, condición necesaria para luego habilitar a los isleños —y así lo proponía— un referéndum a los 30 años para que opten por su soberanía plena (es decir la libre determinación) y, donde habría que esperar que, siendo las autoridades locales (según su propuesta) quienes aceptarían o no la radicación de argentinos continentales en la isla, que la mayoría de británicos radicados en Malvinas opten por su soberanía plena (César Lerena La Estrategia del Consejo Nacional de Malvinas – Parte 1”, 09/02/2021). Aquí mismo Kohen agrega «nadie desea desconocerlos ni privarlos de sus nacionalidades (a los isleños)» y pareciera querer —como punta de lanza— llevar la cuestión Malvinas a la Asamblea General y para ello aduce que «el gobierno del General Perón decidió llevar la cuestión Malvinas a la Asamblea General por segunda vez (Resolución 3160 (XXVIII), de 14 de diciembre de 1973) a efectos de reencauzar las negociaciones sobre soberanía» y, ciertamente llama la atención la cita (tenemos un Kohen que veinte años en Ginebra lo han transformado en peronista o alguien que quiere hacer los deberes) y el desconocimiento de éste respecto al liderazgo internacional del Presidente Juan Domingo Perón; el marco político actual respecto a los diferentes intereses mundiales; el fortalecimiento de los intereses marítimos, insulares y en el British Commonwealth of Nations del Reino Unido post-Brexit y la asociación estratégica con Estados Unidos, además de los altísimos riesgos de esta aventura, propia de un ejercicio docente y no de quien desde su designación como miembro del Consejo Nacional de Malvinas, ni siquiera podría estar habilitado a exponer sus ideas a otros docentes (Facundo Rodriguez) o en medios de difusión, sin que previamente sean tratadas y aprobadas por todos los miembros del Consejo que integra, donde asesora —nada menos— que al Presidente de la Nación en la formulación de una Política de Estado relativa a Malvinas que es confidencial en función de los intereses internacionales en juego, lo previsto en la legislación vigente y en especial la Ley 27.558, el Decreto 822/20 y reglamentos.

No se entiende la presencia de Facundo Rodriguez en el artículo que firman ambos, ya que no encontramos en este autor que haya compartido la posibilidad de escindir Malvinas o habilitar a los isleños en un referéndum; pero, son llamativas algunas de sus afirmaciones (“Malvinas: aclaraciones que oscurecen” Infobae, 06/10/2016) respecto al Pacto Foradori-Duncan: «Como viene de reafirmar el presidente Mauricio Macri, la manera de poner fin a esta disputa es la negociación (…) Es auspiciosa la presencia de la señora canciller ante el Congreso de la Nación a efectos de aclarar todos los puntos controvertidos. Máxime teniendo en cuenta que podría llegar al cargo de secretaria general de la ONU, que es, además, presidente provisional del C24 y titular de un mandato de buenos oficios en la cuestión Malvinas. Nada menos. (…) Como bien lo expresó el senador Federico Pinedo: Con Malvinas, hay que ser muy prudentes». Un mensaje que resulta bastante tolerante para la política que sobre Malvinas llevó adelante del gobierno de Cambiemos. Sabemos a qué intereses responde Kohen, no sabíamos a cuáles respondía Rodríguez; pero por los frutos se conoce el árbol (San Mateo 7,16 y San Lucas 6,44).

Nos refieren los autores que conforme a lo prescripto en la Constitución hay que respetar «el modo de vida de sus habitantes» pero, ello no puede implicar —de ningún modo— impedir los derechos del resto de los argentinos a transitar, radicarse, invertir, etc., en Malvinas, de otro modo se trataría de una soberanía quimérica. Kohen (Infobae, 2018), apoyando la idea que las autoridades de la Provincia sean quienes autoricen o no a residir en las islas, manifiesta que “es una manera de preservar el modo de vida de sus habitantes”; pero, no se trata de “preservar” (conservar su estado) sino de “respetar” las prácticas y costumbres habituales, es lógico suponer que con el correr de los años esos modos de vida se transfiguren, aunque conservando ciertos hábitos culturales, alimenticios, etc., como ha ocurrido con las distintas colectividades (galeses, irlandeses, ingleses, alemanes, italianos, españoles, etc.) radicadas en el continente argentino. Hay muchas formas de “respetar” el modo de vida, entre otras manteniendo el idioma inglés (aunque junto al castellano, ambos deberían ser obligatorios en la educación). Nadie duda que Suiza es un país que mantiene sus costumbres, aunque los idiomas oficiales sean el alemán, el francés, el italiano y el retorrománico. También, otra forma de “respetar” el modo de vida, es mantener vigente toda la legislación respecto a la convivencia en los ámbitos urbanos y rurales, sin que ello implique no actualizarla conforme la evolución de la sociedad.

Por otro lado, los autores dicen que «algunos (argentinos) prefieren seguir la política de adaptarse a vivir con el conflicto, vociferando altamente la reivindicación, pero sin que se haga nada en el plano multilateral que moleste al Reino Unido. Otro camino es posible». Bueno, entiendo, que se estarán refiriendo algún miembro del gobierno, ya que esta tarea es propia y exclusiva de la Cancillería. Debo suponer que efectivamente la intensión de los autores sería la de llevar la cuestión a la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo cual sería una verdadera ruleta rusa y un gravísimo error que la Argentina sea quien descarte el diálogo y le baje el valor a la Res. 2065 (XX), coincidiendo —precisamente— esta decisión con la actitud que todos estos años lleva adelante el Reino Unido y, tal vez, uno de los puntos diplomáticos más fuertes que tiene la Argentina.

Al respecto, no hay ningún fundamento para cambiar en una Asamblea General la Res. 2065 (XX) que permanece vigente y, con un alcance absolutamente suficiente que -incluso- se ajusta a la posición argentina relativa a la integridad territorial y donde se limita a los intereses y no a los deseos de los isleños (con lo que se limita la posibilidad de la libre determinación); que, contrario a otras disputas internacionales ha sido ya reconocida por la ONU, donde está definido con precisión a las partes intervinientes (no los isleños) y sería de difícil repetición y muy difícil mejora, con el gravísimo riesgo de que pudiese infiltrarse la remanida bandera británica de la “libre determinación”. Habría que salir de “los intramuros universitarios” para analizar seriamente, si la Argentina pudiese estar en condiciones ¿y para qué? de conseguir los votos obtenidos al momento de aprobarse la Res. 2065 (XX) y, preguntarse quién se haría cargo de una Resolución desfavorable o de una resolución tomada con una menor cantidad de votos. ¿El Canciller, el secretario de Malvinas o cada uno de los miembros del Consejo de Malvinas? Esta es una decisión que ni siquiera el Poder Ejecutivo puede tomar ya que pondría en duda el propio texto de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

A quienes refieren que el Brexit acercaría votos europeos a la Argentina que compensarían los votos perdidos de los países no alineados y otros, les recuerdo: la reciente resolución donde los productos pesqueros no pagarán aranceles al ingreso a Europa; la integración del Consejo de Seguridad, la OTAN; el rol de Estados Unidos y la propia conducción de las Naciones Unidas o, simplemente, la cuestión geopolítica instalada a partir de la pandemia que podría condicionar gran cantidad de votos. Y qué hablar, de los nuevos condicionamientos que habría de adquirir el país para obtener algunos votos, agregando más colonización a la ya existente.

Existen suficientes antecedentes para calificar este camino como una aventura que, como las guerras, no se pueden poner en manos de unos pocos —supuestamente teóricos iluminados— que carecen de experiencia fuera de la jurídica o la docencia. No se ha hecho nada todavía o de suficiente entidad para llegar al objeto esperado con mayor certeza y, desde una posición de fortaleza que la Argentina carece en la actualidad y probablemente por muchos años.

A mi juicio una decisión de Argentina en este sentido sería funcional a los intereses británicos y no pondría en sano juicio en manos de tres, cuatro, cinco personas, por más hábiles que fuesen, el destino de un territorio legítimo, inalienable, imprescriptible e irrenunciable de todos los argentinos.

La política argentina, debiera, en esta etapa, ser la de “poner la escoba detrás de la puerta” para hacer más difícil la ocupación de Malvinas, llevando adelante acciones directas que en su gran mayoría ya he explicitado en anteriores artículos (César LerenaEl ejercicio de la soberanía pacifica en el Atlántico Sur y Malvinas”, 06/06/2021; La política transversal de la colonización argentina. De Thomas Bridge a Daniel Filmus, (27/06/2021); buscar acuerdos con nuestros socios del MERCOSUR y fortalecernos en el Atlántico Sur y, muy especialmente, recomponer nuestra imagen como Nación predecible, independiente y soberana en el mundo.

La vida de intramuros en los entes internacionales puede hacer perder la realidad en quienes descansan en la tranquilidad de los salarios mensuales y carecen de pasión en las cuestiones relativas a la soberanía nacional.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Ex asesor en la Honorable Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, escritor, autor de 26 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de la Entrega”, 2009) y articulista de la especialidad. En prensa: “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada”, 2021. Miembro de la SAEEG.

 

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