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GOBERNANZA GLOBAL Y COVID-19: DIALÉCTICA DE PRIORIDADES Y CAPACIDADES

Salam AL Rabadi*

Sobre la base de una evaluación de las políticas y estrategias que se han adoptado para hacer frente a las repercusiones económicas y financieras de la pandemia mundial de Covid 19, además de aumentar la presión como resultado de los difíciles desafíos para todos los países sobre el déficit a nivel de los presupuestos públicos, podemos decir que todos los esfuerzos de los políticos y economistas para encontrar nuevas oportunidades y alternativas en todos los sectores no han logrado los resultados deseados. Hay que señalar que el problema básico en el mundo moderno en una relación nivelada entre el desarrollo sostenible y el crecimiento económico es el de la brecha entre ricos y pobres. Por lo tanto, podemos hacer la siguiente pregunta:

¿Estamos en la era de la economía para la economía y no para la sociedad?

Lejos de teorizar y de acuerdo con las estadísticas y datos sobre la brecha económica (si tenemos en cuenta que el mayor porcentaje de los ciudadanos son trabajadores o están empleados o con ganas de emplearse), se debe reconocer que la economía está creciendo lejos del mercado laboral y tiene un impacto negativo en este sector más que en otros sectores. Además, si los hechos basados en el interés público siguen siendo el criterio principal para evaluar una política económica exitosa, podemos decir que la economía ya no funciona en beneficio de los pueblos. En consecuencia, es evidente que la brecha entre los principales empresarios y los dueños de la riqueza, por un lado, y los salarios de los trabajadores, por otro, hará crecer las dudas sobre la seguridad de la comunidad.

Por lo tanto, si el libre comercio y la circulación de capitales están iniciando el crecimiento y el bienestar, y si los objetivos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) alcanzarán en el futuro a eliminar las restricciones cuantitativas, unificar todos los derechos de aduana y hacer del mundo una zona de libre comercio, aquí se deben plantear interrogantes sobre si:

¿Conducirán estas políticas y objetivos a exacerbar las crisis económicas y sociales? ¿O será un punto positivo de cambio y transformación?

Se ha hecho evidente que la competencia entre países (ya sean industriales o en desarrollo) para reducir los salarios o el salario dará lugar a resultados desastrosos. Esto no aumentará el bienestar de las comunidades, sino que aumentará la rigidez del doloroso estatus social. Cabe señalar en este contexto que los salarios más bajos se reflejan en los precios de las materias primas y que se benefician de ellos directamente los consumidores de altos ingresos (que no han perdido nada de sus ingresos como resultado de la reducción del costo de producción). Por otro lado, son las clases medias y bajas las que pierden parte de sus ingresos y se ven más afectadas que otras (están más afectadas). Partiendo de esta realidad, no podemos ignorar la siguiente dialéctica:

¿Quién soportará las mayores cargas económicas como resultado de las crisis asociadas a la pandemia Covid-19? ¿el capital o los trabajadores?

En el pasado, la ecuación económica reflejaba más de cerca la creciente brecha entre los ricos y los pobres: los ricos se enriquecen y los pobres se vuelven más pobres. Pero ahora, a la luz de los hechos existentes actuales, esta ecuación ya no es suficiente para aclarar el panorama, ya que ha quedado claro que una nueva fórmula ha surgido sobre la base del siguiente principio:

¿Los ricos se hacen más ricos y los pobres son cada vez más pobres?

Del mismo modo, en caso de una lectura cuidadosa de la realidad económica actual y basada en el patrón económico que siguen los gobiernos, donde se está trabajando para aumentar la carga fiscal sobre el sector laboral y los trabajadores, sin mencionar que el aumento de las exenciones fiscales y las facilidades proporcionadas por los gobiernos a las empresas transnacionales, estos patrones económicos y financieros conducirán inevitablemente a un deterioro, y la reducción de los ingresos financieros en los presupuestos públicos de los países, que estos gobiernos tratan de compensar esta disminución de los ingresos es mediante el aumento de los impuestos a otras clases (pobres) o mediante la reducción de los servicios sociales (especialmente la atención sanitaria y educativa).

En este contexto, al hacer un seguimiento de las repercusiones económicas y sociales de la pandemia de Covid 19, se puede decir que hay un defecto moral y económico a nivel de gobernanza mundial cuando sabemos que hay una alta velocidad en la provisión de dinero para encontrar soluciones a las crisis financieras y económicas mundiales. En comparación con eso hay prudencia y miseria extrema cuando se trata de financiar programas humanitarios con relativamente poco costo.

Por ejemplo, sólo necesitamos decenas de miles de millones al año para eliminar el hambre y la desnutrición en todo el mundo (y las Naciones Unidas han aprobado varios programas diferentes para lograr este objetivo), pero estos programas siguen en papel, sólo debido a la falta de disponibilidad de los fondos necesarios. Esto es también lo que se puede concluir previamente a nivel de apoyo a proyectos y programas mundiales relacionados con la lucha contra epidemias y enfermedades infecciosas, así como esta realidad se aplica actualmente al nivel de dificultades a las que se enfrentan las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el fin de obtener los fondos necesarios para apoyar la investigación científica relacionada con la pandemia de Covid 19, lejos de las estrategias políticas, los intereses de los estados, o las políticas de explotación económica.

En conclusión y a la luz de cómo los países y las instituciones mundiales abordan los dilemas de la pandemia Covid-19, estos hechos trágicos (lejos de las dimensiones ideológicas en el estudio y la evaluación de la economía mundial) nos plantean esta pregunta dialéctica lógica que suscita mucha controversia:

¿El problema reside en las prioridades y opciones estratégicas de los países? ¿O es de hecho un problema de las capacidades reales disponibles para los estados?

 

* Doctor en Filosofía en Ciencia Política y en Relaciones Internacionales. Actualmente preparando una segunda tesis doctoral: The Future of Europe and the Challenges of Demography and Migration, Universidad de Santiago de Compostela, España. 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG. 

©2020-saeeg®

 

ENTRE BIBLIOTECAS, CANDIDATOS, VOTACIONES, RIQUEZA Y POBREZA

Agustín Saavedra Weise*

 

Diseño SAEEG

A) He visto (ustedes lectores igual) que a todo el mundo le gusta fotografiarse delante de una biblioteca. Políticos, escritores, estudiantes, empresarios, comentaristas, etcétera, aparecen en la foto de turno con una impresionante serie de libros atrás.

Me pregunto, en caso de que alguien quiera sacar una foto del suscrito para el público: ¿Qué haré con mi humilde biblioteca, que consiste solamente en un lector electrónico Kindle? ¿Me dejo sacar la foto con el Kindle —es del tamaño de un cuadernillo pero acumula cientos de libros— o voy a algún lugar con abundantes libros de papel para hacer pinta? Biblioteca clásica ya no tengo, me adapté al siglo XXI y solo uso el formato digital.

Tal vez los aficionados a sacarse fotos con bibliotecas de papel como telón de fondo tendrán que repensar sus estrategias para el futuro inmediato; el papel comienza a ser historia y felices los árboles, ya no serán talados para hacer pulpa. En fin, si alguien lo pide, aceptaré que me saquen la foto con el Kindle…

B) Este nuestro país Bolivia es “trés bizarre” (muy raro) hasta el punto de tal vez ser único, lástima que no siempre en lo bueno. Sabido es que los representantes para la legislatura se aprueban en primera vuelta, algo olvidado u omitido por la romería de candidatos para los comicios de octubre; que luego no vengan los lloriqueos… Se dice que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con una piedra. Habría que agregar que la subespecie boliviana tropieza 10 veces o más y nunca aprende de los errores pasados. Se habla de unidad y es lo menos que se hace en la actual coyuntura.

El sistema de votación es uno de los culpables de esa enorme e irresponsable dispersión. Mientras persista la representación proporcional este carnaval de candidatos seguirá; aunque algunos saben que apenas sacarán el 1% siguen adelante con la esperanza de por lo menos tener un curul.

Esa aberración con el sistema de mayoría y minoría no sucede y ahí está la esencia de la durabilidad democrática en las naciones anglosajonas frente a su vulnerabilidad en las naciones latinas. A lo largo del tiempo, el sistema de mayoría y minoría ha probado ser superior para consolidar la democracia y asegurar estabilidad, algo que no proporciona el demagógico y divisivo método de representación proporcional.

C) Ser rico o aspirar a serlo es pecado en nuestras sociedades subdesarrolladas mientras en otras partes es virtud. Al reformista chino Deng Xiaoping se lo recuerda por su expresión “no importa el color del gato mientras sepa cazar ratones”, pero hay otra frase que también lo definió como arquitecto del progreso chino. Den Xiaoping expresó al iniciar su etapa de cambios: “ser rico es glorioso”. El líder chino revirtió errores de la era maoísta y logró que China supere muchos bolsones de miseria.

La mitad de la población (700 millones) ha dejado de ser pobre y muchos otros chinos recorren actualmente el mismo camino. En América Latina hay un siniestro “corsi ricorsi” al respecto. Sin ir muy lejos, Argentina era uno de los países más ricos del globo hace 100 años. Hoy 2020, de cada tres argentinos uno es pobre, la nación platense está en quiebra y muy disminuida en el ranking mundial. Pero ser rico no es fácil, requiere talento y constancia.

A nivel macro, el estado debe proveer seguridad jurídica, libertad económica y buenas oportunidades. Recordemos además que hay países para los cuales la riqueza es pecado y exaltan la pobreza, sesgo perverso anulador del progreso. Por el contrario, creo que todos tienen el derecho de pretender mejorar y hacer fortuna con esfuerzo propio. Quien gobierna debe crear condiciones para ello, en lugar de obstaculizar las ansias de superación.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

* Nota original publicada por El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/entre-bibliotecas-candidatos-votaciones-riqueza-y-pobreza_201139

JAIME APARICIO: “HAY PAÍSES DE AMÉRICA QUE PIENSAN EXIGIR UNA INDEMNIZACIÓN A CHINA”

ENTREVISTA AL EMBAJADOR DE BOLIVIA ANTE LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS

 Leopoldo Jose Vegas Rondon

 

Afirma que en esta crisis, la OEA trabaja en el aspecto sanitario, a través de la OPS, y en la parte política y económica negocia con organismos financieros internacionales

 

¿Qué ha cambiado en el sistema interamericano con esta pandemia de coronavirus?

Ha provocado cambios radicales, porque tanto en el sistema interamericano como en los mismos países viviremos un antes y un después del brote del coronavirus. Esta pandemia nos ha encontrado en una situación de indefensión porque nadie estaba preparado para una crisis global de esta magnitud. Todo cambiará, al menos por los próximos meses, y luego tendrá efectos a largo plazo porque, aparentemente, debemos acostumbrados a guardar las distancias y a estar atentos con la vigilancia sanitaria.

En lo inmediato, el Consejo Permanente de la OEA, las instituciones y las comisiones nos hemos ido adecuando a la realidad. Por ejemplo, apenas comenzó el virus tomamos medidas de emergencia. La reelección del secretario general (el 20 de marzo) fue el último acto que se hizo con presencia de los delegados. A partir de la semana pasada se ha entrado al mundo de las reuniones virtuales, lo que significa un cambio muy grande porque nadie estaba acostumbrado a interactuar en este tipo de sesiones.

En los países miembros de la OEA hemos visto sistemas de salud frágiles y con efectos devastadores en sus economías. ¿Hay algunas recomendaciones del organismo para enfrentar esta crisis?

Hay dos esferas: una que está dirigiendo la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que también ha tenido grandes fallas en el pasado debido a que se politizó y fue una de las precursoras del envío de médicos cubanos a diferentes países, pero ahora la OPS está asumiendo el problema y mantiene una interacción con los diferentes ministros de Salud de los países miembros para emitir recomendaciones sobre el manejo del coronavirus. Por otro lado, el rol que está cumpliendo la OEA es fundamental. El secretario general, Luis Almagro, se ha reunido con todos los organismos internacionales, es decir con el BID, con la CAF, el FMI, la Cepal, el Banco Mundial y agencias de cooperación para analizar y buscar respuestas conjuntas a esta crisis económica. Si no existe una coordinación política, y aquí la actuación de la OEA es fundamental, se producirán lineamientos contradictorios y se repetirán acciones del pasado. Ahora se busca coordinar medidas a futuro. Esta crisis ha encontrado a los países sin ninguna preparación.

En el caso de Bolivia es mucho más dramático porque hemos descubierto que no se habían hecho inversiones en salud en los últimos 14 años. Lo peor es lo que se viene porque después de la pandemia corresponde recomponer las economías en medio de una crisis global, peor ahora con la caída de los precios del petróleo. Nuestros ingresos prácticamente se reducirán a nada y tiene que haber políticas de salvamento bien coordinadas, que incluyan inversión privada y fondos de los organismos crediticios; ese rol lo está tomando la OEA.

Algunos economistas mencionan el ciclo de 2015 a 2025 como la década perdida, ¿existen proyecciones o evaluaciones sobre eso?

Sí, se está viendo que habrá un promedio del -5% del Producto Interno Bruto (PIB) a escala mundial, lo que significa que habrá una recesión que nunca antes se había producido por el carácter no solo regional de la crisis, sino por la forma que afectará a países que venían sufriendo algunos problemas económicos después del boom de los precios de las materias primas que hubo hasta 2014. Es una situación muy difícil la que se viene y será un cambio radical para los países porque no se podrán aplicar medidas de austeridad como se hacía en el pasado.

El propio Fondo Monetario Internacional ha cambiado radicalmente su visión. No se pueden exigir cortes de gastos públicos, por ejemplo, que afecten a las poblaciones más pobres. Se tendrán que diseñar nuevas estrategias, entre ellas la de diversificar nuestras economías, de las que tanto hemos hablado y poco se ha hecho. Está comprobado que vivir de la exportación de materias primas es una receta muy frágil porque aunque haya épocas de bonanza, al final acaba siendo un factor que empeora las crisis. Actualmente vemos la caída de los precios del petróleo y los países que viven de la exportación del crudo se quedan en cero, como ha ocurrido en Venezuela. Habrá que invertir más en nuevas energías, en industrias que generen trabajos, en nuevos productos. Es decir, hay que desarrollar un gran proyecto con mucha imaginación y con una idea muy distinta al extractivismo y a la explotación de materias primas. Habrá que imitar algunas acciones asumidas por determinados países, como los denominados Tigres Asiáticos.

¿Qué otro tipo de cambios introducirá el FMI a partir de esta crisis?

Estamos viendo cambios muy radicales. La nueva presidenta del Fondo Monetario Internacional (la búlgara Kristalina Georgieva) ha reconocido muchos de los errores que se han cometido en el pasado, incluso dentro de las víctimas figuran Bolivia, porque se aplicaban muchas medidas de austeridad sin tomar en consideración el contexto político y social, lo que provocaba un efecto desastroso en el pueblo. Creo que todas las instituciones saben que las soluciones no vienen por asumir medidas de austeridad sin criterio. Decir vamos a balancear nuestros gastos y nuestros ingresos no ha funcionado en América Latina, incluso nos ha llevado al borde de la explosión social. Considero que en el contexto actual ningún país en la región puede tomar medidas de austeridad como en el pasado. Por el contrario, creo que habrá que pensar en nuevos modelos de desarrollo que incluyan como prioridades la salud, la educación y la generación de empleos como elementos de inversión, no de gastos.

Se estima que en el mundo habrá unos 25 millones de nuevos pobres, de los cuales 1,7 millones, aproximadamente, estarán en Bolivia. ¿Qué se debe hacer para evitar un estallido social por causa de la falta de empleos y el aumento del hambre?

El aspecto social es el punto central del problema. Hemos descuidado aspectos básicos, como educación, salud y empleos porque siempre hemos vivido de un desarrollo que no era sostenible y ahora estamos pagando las consecuencias. El problema es mucho más grave porque se produce en un contexto mundial. En esta semana (jueves 23 de abril) hay cuatro millones de nuevos desempleados en Estados Unidos. El número de personas que han perdido sus fuentes laborales en este país, considerado entre los tres más ricos del mundo, está cerca de los 26 millones. Estamos llegando a una crisis que afectará a todos los países y cada nación, obviamente, estará preocupada en resolver sus propios problemas. Lo mismo sucede en Europa. España, por ejemplo, ha superado todos los antecedentes de desempleo en su historia. Esto significa que los países no estarán en condiciones de ofrecer cooperación real y eso agrava nuestra situación en Bolivia. Tenemos que buscar un nuevo tipo de desarrollo que permita emplear gente a gran escala y eso significa que por primera vez seamos serios en los aspectos de integración regional; tenemos que ampliar nuestros mercados. En América Latina somos 400 millones de personas y podríamos tener una salida a esta crisis. Esto significa invertir en infraestructura y en energía.

En América Latina existen los mecanismos más antiguos de integración, incluso primero que en Europa, pero las diferencias políticas e ideológicas han impedido que haya avance entre nuestros países. ¿Qué se puede hacer ahora?

Ese es uno de los grandes problemas de la región. Nos hemos embarcado en las peleas ideológicas y ese ha sido otro de los grandes absurdos de nuestros países. Octavio Paz (escritor y diplomático mexicano) decía que en América Latina deberíamos dejar de hacer política en nuestras relaciones y deberíamos tener la ideología del sentido común. Efectivamente, las diferencias ideológicas han acabado con el Mercosur (Mercado Común del Sur), con la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y todos los mecanismos de integración que existían en Latinoamérica. Tenemos que volver a una idea de integración porque existe la complementariedad entre países. Si pudiéramos consolidar la interconexión física desde el Atlántico hasta el Pacífico y dividirnos las funciones en términos de productividad, permitiría diversificar nuestra economía y generar empleos. El gran daño que existe entre nuestros países es por nuestras diferencias políticas e ideológicas.

¿Este gran proyecto de integración incluiría a EEUU?

Estados Unidos tendría que ser un socio de algún proyecto, así como Canadá, pero las condiciones serían distintas. En estos momentos EEUU se ha aislado. Este tiene que ser un proyecto, inicialmente, sudamericano porque están dadas las condiciones de conexión, sobre todo teniendo países como Brasil, Colombia, Chile y Perú con los que tendríamos que buscar una salida a los problemas comunes con soluciones comunes.

¿Cómo evalúa la actuación de Estados Unidos en esta pandemia?

No ha existido un liderazgo de Estados Unidos porque no ha podido controlar internamente la pandemia. Pero, además, ha enfrentado dificultades internas porque la educación y la salud están totalmente descentralizadas, en el sentido de que la administración del sistema de salud corresponde a cada estado. Esto significa que los 50 estados de la Unión definen sus propias políticas, por lo tanto, resulta muy difícil que puedan existir directrices centralizadas en la forma de cómo combatir el coronavirus. Por eso vemos esas diferencias. Algunos estados quieren levantar la cuarentena en mayo, pero hay otros, como Maryland, Washington y Virginia, donde es oficial que hasta el 15 de mayo todo continuará cerrado; también hay gente en otros estados que no cumple con la cuarentena porque es voluntaria. Si no controlas en todo el país y hay un foco de infección en un lugar, es muy fácil que se pueda propagar el Covid-19.

Hay otras situaciones, como en el caso de México, donde su presidente (Andrés Manuel López Obrador) decía que no había nada de malo con abrazarse en esta época de pandemia, lo que hace que se afecte a otros países. No es cuestión de librarse uno solo porque el contagio es muy rápido, muy fuerte, y si no existe una cuarentena total, es difícil controlar el virus. Las autoridades alertan que en el próximo invierno puede haber una recaída con este virus. Estamos en una situación muy seria. Por ejemplo, vemos el caso de Nueva York, que se ha convertido en el foco mundial del problema. Europa tampoco ha podido hacer mucho.

¿Qué tipo de cambios habrá en el mercado global?

Habrá que esperar cuánto tiempo demora la crisis, de eso dependerá. Si se prolonga, tendremos que analizar que tendrá efectos devastadores con algunos sectores de la economía, como por ejemplo los prestadores de servicios. Si pensamos en algunas actividades, como el turismo, en caso de que se extienda esta pandemia veremos que colapsará la economía de algunos países del Caribe o de pequeñas naciones de África. Pronto llegará la temporada de huracanes en el Caribe y si algunos de ellos llegan con fuerza a las islas caribeñas, como sucedió en los últimos años, tendremos países colapsados. Felizmente en Bolivia no estamos en esa situación.

Hay países que están en una situación extrema y eso lo vemos en la OEA. Algunas islas del Caribe pueden convertirse en estados fallidos, y eso cambiará la economía mundial. Habrá que pensar que mientras más se prolongue la crisis, se arruinará más la economía. Tendremos que ir a un sistema de menos consumo, de disminución de competencia para enriquecerse, de más conciencia ambiental y de solidaridad internacional.

¿Cómo se ve el desempeño de Bolivia en esta crisis?

Hay coincidencia en que Bolivia está entre los países que lo está haciendo mejor. Sin embargo, hay dos aspectos que preocupan a la comunidad internacional. El primero, la dificultad de contar con estadísticas reales porque, en América Latina en general, los números derivan de las personas que acuden a los hospitales, pero no hay pruebas masivas para contar con estadísticas totalmente confiables de cuán grave es el problema del coronavirus.

El segundo, es que nuestros hospitales no están preparados para las complicaciones de carácter masivo para recibir a los pacientes contagiados con el coronavirus, como sucedió en Guayaquil (Ecuador). El problema no es solo contar con los recursos y haber estado preparados, sino que esta pandemia todo lo va cambiando según su avance. Estaba leyendo que un 80% de las personas que han sido intubadas o conectadas a ventiladores ha muerto. Esto significa que lo que hasta hace un mes se pensaba que era la solución para los enfermos, ahora resulta que se descubre que no era tan efectivo para todos los casos. Con la desesperación compras ventiladores, pero resulta que los anticuerpos que tenemos para defendernos del Covid-19 atacan el sistema cardiovascular y otros órganos. El problema es que la única solución que existe en muchos países, incluyendo Bolivia, es la cuarentena. No hay otra.

¿Existe alguna propuesta de los países miembros de la OEA para exigir una indemnización a China?

No hay una propuesta en bloque, pero sí hay países que están pensando en esa posibilidad. Ese es un tema que se está mencionando con insistencia, aunque no se ha discutido de forma colectiva, pero eso dependerá del grado de investigación que hagan Europa y EEUU. Si se puede documentar que esto comenzó mucho antes y no se informó o que el virus se desarrolló en un laboratorio, puede ser muy grave y puede generar acciones legales de los países.

Tomado de El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/177520_jaime-aparicio-hay-paises-de-america-que-piensan-exigir-una-indemnizacion-a-china