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LA PRESIDENCIA DE RAISI EN IRÁN COMIENZA CUESTA ARRIBA

Giancarlo Elia Valori*

El 18 de junio de 2021, con una tasa de abstención sin precedentes en la historia de la República (hasta el 48% de los votantes elegibles no fueron a las urnas), se celebraron elecciones presidenciales en Irán. Vieron la victoria del ala más conservadora y reaccionaria del panorama político iraní, personificada por Ebrahim Raisi, quien asume como nuevo Presidente de la República Islámica en este mes de agosto.

Los moderados, reunidos en torno al presidente saliente Hassan Rouhani (que había derrotado a Raisi en las elecciones de 2017), intentaron por todos los medios —especialmente a través de la propaganda en las redes sociales- estimular el voto de la gente contra los conservadores, aunque con poco éxito ya que, postrados por los efectos de la grave crisis económica, la mitad de los votantes iraníes prefirieron expresar su desacuerdo con la situación general en la que se encuentra el país simplemente negándose a acudir a las urnas.

Durante la campaña electoral de 2017, Raisi había criticado duramente a Rouhani por su adhesión al Tratado JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto), el acuerdo con el “5+1” (Francia, China, Estados Unidos, Reino Unido, Rusia y Alemania) gracias al cual Irán accedió a limitar su programa nuclear a usos civiles solamente, renunciando a desarrollar armas nucleares a cambio de una reanudación del comercio y el levantamiento de las sanciones.

La victoria de Rouhani en 2017 demostró que contaba con el apoyo de la mayoría del pueblo iraní, cansado de tener que pagar por los sueños de energía nuclear del ala conservadora con un alarmante aumento de los niveles de pobreza. Sin embargo, la parte significativa de los votos obtenidos por Raisi, es decir, el 38%, estaba ahí para demostrar que el alma reaccionaria de la República Islámica seguía viva y vital.

La repentina y equivocada iniciativa del presidente Trump, que en 2018 retiró a Estados Unidos de la JPCOA y endureció las sanciones contra Irán, sin duda jugó a favor de Raisi que, a los ojos de los votantes más conservadores, apareció como el único defensor extenuante de la causa iraní contra el asedio de los occidentales, aliado con el enemigo tradicional de Irán, a saber, Israel.

En vista de tratar de entender cómo se desarrollará la estrategia política nacional e internacional de Irán bajo el presidente Raisi —que es un protegido del Líder Supremo, Alí Jamenei, la máxima autoridad religiosa del país y un destacado representante del ala más ortodoxa del régimen teocrático—, tenemos que partir de la biografía de este personaje que, en los próximos cinco años, será protagonista de las relaciones internacionales en Medio Oriente.

Nacido hace 61 años en la ciudad de Mashad, en 1975 Ebrahim Raisi ingresó en el prestigioso Seminario de Qom, el más alto instituto de cultura y enseñanza de la doctrina islámico-chiíta de Irán y el centro que desarrolla la ideología de “velayat-e faqih”, la “Tutela del Jurista Islámico”, gracias a lo cual el ayatolá Jomeini -en ese momento exiliado en París- logró movilizar a las multitudes islámicas contra Shah Reza Pahlavi, derribando su reinado con la revolución de 1979.

Tras la victoria de Jomeini, a la que había dado su entusiasta apoyo, el joven Raisi entró en la oficina del Fiscal Especial que se distinguió por la eliminación sistemática de miles de representantes del régimen anterior y por la brutal represión del irredentismo kurdo.

Después de ser nombrado Fiscal Adjunto de Teherán en 1985, por el celo demostrado en deshacerse de los opositores al régimen teocrático, Ebrahim Raisi fue nombrado por el ayatolá Jomeini para dirigir un Comité de cuatro miembros, conocido como “Comité de la Muerte”, con la tarea de eliminar a todos los disidentes encerrados en prisiones iraníes.

El “Comité de la Muerte” dirigido por Raisi fue directamente responsable del asesinato de 8.000 disidentes encarcelados por el régimen. Cuando se le preguntó sobre su participación en la actividad de represión, Rasi respondió: “cuando un juez o un fiscal ha defendido la seguridad de las personas, debe ser apreciado por su trabajo… Estoy orgulloso de haber defendido los derechos humanos (¡sic!) en todos los cargos que he ocupado”.

Gracias a sus esfuerzos en la represión de los reales o presuntos anti-jomeinistas, exterminados en la década de 1980, por los que el nuevo Presidente iraní está siendo investigado por las Naciones Unidas, Raisi hizo una brillante carrera. De 1989 a 1994 ocupó el cargo de Fiscal Jefe en Teherán y en 1994 fue nombrado Jefe de la Oficina de Inspección General y más tarde Fiscal General del Irán y Fiscal del “Tribunal Administrativo Especial”, encargado de supervisar y supervisar la integridad de toda la administración del Estado y sus componentes. En 2004 fue nombrado primer diputado del más alto poder judicial iraní y, en esa capacidad, se distinguió por la despiadada represión de las protestas tras las elecciones presidenciales de 2009.

En 2016, el Líder Supremo Jamenei nombró a Ebrahim Raisi como “Custodio del Santuario Ali Al Rida” en su ciudad natal de Mashad, un cargo que le proporcionó activos por valor de miles de millones de dólares colocados en un «fondo de caridad» para ser utilizado sin supervisión ni control.

En ese papel, Raisi se mostró incorruptible, confirmándose así —a los ojos del público más conservador— como enemigo de la corrupción y fiel defensor de los ideales de Jomeini. Esto jugó un papel fundamental en las elecciones del pasado 18 de junio.

Otro tema importante planteado por Raisi durante la reciente campaña electoral contra su predecesor Rouhani fue la adhesión de Irán a la JPCOA que, desde 2015, debería limitar las ambiciones nucleares de Irán.

De conformidad con el Acuerdo, se espera que Irán reduzca sustancialmente sus depósitos de uranio enriquecido en un 98% y reduzca el número de centrifugadoras en los próximos 13 años, mientras que se espera que limite la proporción de uranio enriquecido al 3,6% del total en los próximos 15 años.

En 2018, los inspectores del OIEA, encargados de verificar el cumplimiento por parte de Irán de los términos del Acuerdo, expresaron dudas fundamentadas sobre si el compromiso de Irán con la carrera nuclear se redujo realmente. El 30 de abril de 2018, en una declaración conjunta, Estados Unidos e Israel acusaron formalmente a Irán de mantener la parte de desarrollo de armas nucleares de su programa nuclear oculta a los inspectores internacionales.

En los meses siguientes, después de denunciar a la JPCOA, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reinstauró todo el programa de sanciones contra Irán y las naciones que comercian con el régimen de los ayatolás.

La medida de Trump fue criticada por los otros países que se adhieren al Acuerdo JPCOA y por muchas Cancillerías occidentales porque el mayor empobrecimiento de la población iraní resultante del régimen de sanciones aumentaría —como ocurrió recientemente en las elecciones presidenciales— el apoyo a aquellos que, como Raisi, siempre se habían declarado enemigos jurados del “Gran SatánE estadounidense.

Israel, por su parte, ha seguido boicoteando —con operaciones clandestinas que hasta ahora han conducido a la eliminación física de los principales gestores técnicos del programa nuclear y al sabotaje cibernético del equipo dedicado a él— el progreso ulterior de la investigación nuclear de Irán, advirtiendo a los líderes del régimen que Israel nunca permitirá que la República Islámica se equipe con armas nucleares.

Un “Irán nuclear” sería una amenaza mortal para Israel. Irán está físicamente presente con el Hezbolá libanés, establecido permanentemente en las fronteras del norte de Israel, y también está físicamente presente en Siria con su propio contingente militar.

Para Israel, el posible suministro de armas nucleares por parte de Irán constituiría un “peligro tan claro y presente” que sería un pretexto justificado para una guerra preventiva que molestaría a toda la región.

El próximo mes de agosto, cuando tomará posesión como Presidente de la República Islámica, Ebrahim Raisi —quien, durante la campaña electoral, había dicho: “nuestras acciones deben estar dirigidas a mejorar las condiciones de vida de la población y restaurar la confianza perdida”— se enfrentará en primer lugar a una crisis económica sin precedentes, con una tasa de inflación del 30 % y un 50 % de la población que vive por debajo del umbral de la pobreza.

Siendo un “de línea dura” pero también un pragmático, además de incorruptible, Raisi podría decidir reabrir las negociaciones de la JPCOA, contando también con el apoyo ofrecido por el nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, con el fin de aflojar la soga de las sanciones internacionales que estrangular la economía iraní.

Para ello, debería renunciar a sus ambiciones nucleares, disgustando así al ala «principista», la facción más reaccionaria del espectro político iraní, que hasta ahora le ha apoyado incondicionalmente y sin reservas.

Un camino difícil para el nuevo Presidente que demostrará concretamente que quiere una distensión con Occidente y, al mismo tiempo, que quiere hacer frente a las probables reacciones del fundamentalismo interno.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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RELACIONES ENTRE ESTADOS UNIDOS E IRÁN (1953-2021)

Giancarlo Elia Valori*

1953. Las fuerzas de seguridad arrestan al primer ministro de Irán Mohamad Mosadeq luego del golpe de Estado organizado por Estados Unidos y el Reino Unido.

¿Por qué Estados Unidos e Irán siguen luchando entre sí? La disputa entre Estados Unidos e Irán comenzó hace 68 años. Desde entonces, de vez en cuando se agregan nuevos incidentes.

En 1953, la agencia de inteligencia estadounidense CIA, junto con el MI-6 británico, organizó un golpe de Estado en ese país. Ambos servicios de inteligencia derrocaron al primer ministro electo, Mohamad Mosadeq, para su propio beneficio, y restauró a Reza Shah Pahlavi al Trono del Pavo Real de Irán. Más tarde, las compañías petroleras estadounidenses (las Siete Hermanas) y las británicas aprovecharon masivamente el comercio iraní de crudo durante mucho tiempo. Mohamad Mosadeq quería nacionalizar las compañías petroleras y por eso fue derrocado. Por primera vez en su historia, los Estados Unidos derrocaron a un gobierno electo en un momento en que no había guerras.

Sin embargo, hubo una interferencia italiana que alteró los planes estadounidenses y británicos. Enrico Mattei sugirió a Irán que aquellos que producían petróleo no sólo deberían poder intervenir y tener voz en derechos de extracción y regalías de las empresas, sino que debían poder participar en la organización y la responsabilidad de la producción, así como en la supervisión. En términos simples, Irán e Italia crearían una empresa con una participación del 50% cada una, que pagaría el 50% de las regalías al Estado iraní y el 50% restante se dividiría a partes iguales entre ENI y la National Iranian Oil Company (NIOC).

En realidad, dado que NIOC era una empresa estatal, el Estado iraní se beneficiaba del 75% del acuerdo (25% más que la regla anglo-estadounidense de cincuenta y cincuenta) y —no menos importante— de la participación tecnológica directa en las actividades de exploración y extracción de petróleo y gas.

El acuerdo entre ENI y NIOC se firmó el 14 de marzo de 1957. El 8 de septiembre de 1957, las dos empresas establecieron la Societé Irano-Italienne des Pétroles (SIRIP). Eni-Agip fue responsable de las actividades de exploración petrolera, con el acuerdo de que los gastos serían reembolsados si se descubrieran reservas y campos de petróleo en suelo iraní.

La relación en pie de igualdad fue bien recibida y apoyada por los nuevos países independientes del Medio Oriente, liberados de la dominación franco-británica (hay que recordar que estábamos ante la segunda guerra árabe-israelí).

Para esas entidades jurídicas internacionales, la falta de una política colonialista italiana seria y enérgica y la derrota en la Segunda Guerra Mundial fueron garantías de máxima solidez.

La actividad de Enrico Mattei molestó a las Siete Hermanas, que vieron el peligro de una desestabilización del suministro de petróleo de Medio Oriente y, sobre todo, el riesgo de debilitar su propia posición de cártel. La actividad de Enrico Mattei y ENI comenzó a convertirse en una amenaza para el orden mundial que había salido victorioso de la Segunda Guerra Mundial y estaba casi en su totalidad en manos de los Estados Unidos.

El propio gobierno de Estados Unidos ejerció mucha presión sobre Italia para evitar el acuerdo ENI-Irán. El acuerdo fue sólo uno de los desafíos que Mattei lanzó a las Siete Hermanas. Mattei buscó acuerdos directos con Egipto, Argelia, la Libia monárquica y la Unión Soviética. Mattei murió en un accidente aéreo el 27 de octubre de 1962.

Podemos decir que la revolución iraní de 1978-79 fue la respuesta al golpe de Estado de Estados Unidos escenificada en Irán veintiséis años antes.

El 1° de febrero de 1979, el ayatolá Jomeini regresó a Irán y tomó el poder. Antes de la revolución islámica de 1979 en Irán, Jomeini vivió exiliado en Turquía, Irak y Francia. Durante el gobierno del Sha, Jomeini atacó al gobierno iraní para forzar la occidentalización y aumentar la dependencia de los Estados Unidos. Para empeorar las cosas, el Shah Reza Pahlavi —el “inconformista” y agente libre de Estados Unidos en Medio Oriente— instó a la Casa Blanca a crear una policía secreta, la famosa Savak, para proteger su burocracia corrupta.

Después de que el ayatolá Jomeini subió al poder, ocurrió la crisis de la embajada de Estados Unidos en Irán: también en 1979 un grupo de estudiantes iraníes en Teherán mantuvo como rehenes a 52 ciudadanos estadounidenses durante más de un año (del 4 de noviembre de 1979 al 20 de enero de 1981). Se produjo una ruptura en las relaciones diplomáticas por iniciativa de Estados Unidos y el fracaso del intento de liberación de los rehenes, realizado por la Administración Carter (Operación Garra de Águila, 24 de abril de 1980, con un saldo de ocho muertos y cuatro heridos, además de la pérdida de seis helicópteros y un avión de carga).

Mientras, el 22 de septiembre de 1980 Saddam Hussein cruzó las fronteras de Irán. Esto dio lugar a una guerra entre los dos países que causó más de un millón de muertes.

Estados Unidos, así como el Reino Unido y la Unión Soviética, estaban del lado de Saddam Hussein: casualmente, los tres países que habían ocupado Irán en 1941. Los siguientes Estados apoyaron a Irán: la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte), Libia, Siria, así como voluntarios afganos y pakistaníes y la Albania socialista (este último desde un punto de vista propagandístico y diplomático).

En 1982, Irán comenzó a reaccionar, recuperando el terreno perdido y empezando a avanzar hacia la ciudad iraquí de Basora. Debido al temor de que Irán pudiera derrotar a Irak y así influir en otros países de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia) donde la presencia musulmana era fuerte, los Estados Unidos comenzaron a apoyar cada vez más al régimen de Saddam y organizaron que Irak importara armas, incluidas las no estadounidenses, al mismo tiempo que confiscaron armas que el gobierno iraní ya había pagado durante la época del Sha. Esto condujo a un mayor resentimiento en Irán.

Estados Unidos, que cometió tantos errores en su historia, había dejado atrás al Sha, pero continuó actuando contra el nuevo gobierno iraní. Documentos desclasificados muestran que incluso antes de la Revolución, la diplomacia estadounidense tenía contactos con el grupo jomeinista, incluido el propio ayatolá. Sin embargo, con el fin de no “abandonar amigos”, en noviembre de 1979 se permitió que el Sha fuera alojado en los Estados Unidos para recibir tratamiento de salud.

Esto irritaba duramente a los ya sospechosos revolucionarios iraníes, que temían que los servicios de inteligencia estadounidenses estuvieran conspirando para traerlo de vuelta como ya lo había hecho en 1953 durante la época de Mohamad Mosadeq. La reacción en ese momento fue la mencionada crisis de la embajada.

Un líder estudiantil declaró: “Hemos ocupado esta embajada, una guarida de espionaje, como una forma de protesta […] Hemos anunciado que estamos protestando contra el asilo de Estados Unidos al Sha, cuyas manos están manchadas con la sangre de innumerables hombres y mujeres iraníes.

En 1983, hubo dos ataques en Beirut, Líbano, contra la embajada de Estados Unidos y el cuartel del Cuerpo de Marines, causando 362 muertos, mientras que otro ataque fue lanzado contra el cuartel francés, en el que murieron 58 soldados.

Una organización chiíta reivindicó la responsabilidad y fuentes de inteligencia dijeron que era leal a Irán. Cinco años más tarde (3 de julio de 1988), cuando los Estados Unidos estacionaron sus buques de guerra de la Marina en el golfo Pérsico, el crucero estadounidense Vincennes disparó un misil para derribar el avión de pasajeros iraní Iran Air 655 sobrevolando el estrecho de Ormuz (aguas territoriales de Irán), matando a las 290 personas a bordo. Los Estados Unidos más tarde afirmaron que el barco había confundido el avión de pasajeros con un caza entrante, pero nunca se disculpó. Irán acusó a Estados Unidos de derribar intencionalmente el avión civil.

En 1984, Estados Unidos describió a Irán como un país que alimentaba el terrorismo, primero acusándolo de apoyar al Hezbollah libanés y a otros grupos armados, y más tarde a Hamas en Palestina. Irán siempre negó cualquier participación y acusó a los países occidentales (incluidos los Estados Unidos) de ayudar a las organizaciones terroristas anti iraníes, incluyendo asimismo a Saddam Hussein.

El presidente estadounidense Reagan (1981-1989) calificó a Irán como un “país pícaro”. El presidente George W. Bush (2001-2009) llegó a incluir a Irán en el “eje del mal”, afirmando que Irán no sólo apoyaba el terrorismo, sino que también trataba de obtener armas de destrucción masiva.

A medida que se intensificaban los desacuerdos sobre las actividades nucleares de Irán y se impusieron numerosas sanciones al país, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad destituyó a quienes acusaron a Irán, incluido el presidente Bush, por ser “retrasado mental”.

No fue hasta el 14 de julio de 2015, cuando se alcanzó el acuerdo nuclear iraní (Plan de Acción Integral Conjunto – JCPA) entre Irán y los cinco países del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania, que la tensión entre los dos países comenzó a aliviarse brevemente.

Actualmente, sin embargo, la relación entre los dos países ha empeorado más que nunca. La última encuesta de opinión pública ha demostrado hasta qué punto las relaciones de Estados Unidos con Irán han seguido deteriorándose.

Una encuesta realizada por el canal de BBC World News en 2013 (dos años antes de la JCPA) mostró que el 87% de los estadounidenses tenían un concepto mayormente negativo de Irán.

Una encuesta realizada en 2018 por una firma canadiense de analistas mostró que el 81% de los iraníes tienen puntos de vista muy o algo negativos de los Estados Unidos.

También cabe señalar que a principios de noviembre pasado, el presidente Donald Trump preguntó si había alguna posibilidad de atacar el principal sitio nuclear de Irán (Natanz). Aunque finalmente decidió no continuar, está claro que mejorar las relaciones bilaterales es un paso que no se puede dar fácilmente de una presidencia a otra.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción.

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ARABIA SAUDÍ E ISRAEL. ACUERDOS DE INTELIGENCIA Y UN PLAN DE ATAQUE A IRÁN

Marcelo Javier de los Reyes*

Antes de que finalizara el año 2013 los jefes de las agencias de inteligencia de Arabia Saudí y de Israel mantuvieron una reunión para examinar la evolución de la región y considerar un potencial ataque en forma conjunta contra Irán.

El diario israelí The Jerusalem Post reveló que el 27 de noviembre de 2013 el jefe de la inteligencia saudí, el Príncipe Bandar bin Sultan mantuvo una reunión con su par israelí, el jefe del Mossad, Tamir Pardo, en Ginebra. El medio israelí habría tomado la información de Fars News Agency de Irán, agencia que habría tenido acceso a información clasificada saudí[1]. A su vez, según fuentes iraníes, el encuentro fue dado a conocer a través de la cuenta “Mujtahid” de la red Twitter por alguien que estaría “bien conectado a los círculos del servicio secreto saudí”[2].

Con anterioridad, el diario británico The Sunday Times, informó que la “agencia de inteligencia israelí Mossad se encontraba trabajando con funcionarios saudíes sobre los planes de contingencia para un posible ataque contra Irán si su programa nuclear no se frena de manera significativa en un acuerdo que podría ser firmado esta semana en Ginebra”. El artículo revelaba que esas negociaciones harían “poco para frenar su desarrollo de una ojiva nuclear” y que Riad había consentido que los aviones de Israel utilizaran su espacio aéreo ante una eventual ataque a Irán[3]. Por su parte, el gobierno saudí estarían dispuestos a cooperar facilitando aviones no tripulados, helicópteros de rescate y aviones cisterna para la operación.

Tanto el gobierno saudí como el israelí no aprobarían un acuerdo entre Irán y las potencias del Grupo 5+1 (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania) respecto del programa nuclear iraní pero el propósito de ambos era llevar a cabo una acción militar en caso de que esas negociaciones no impidieran el avance iraní en esa materia.

De todos modos, tanto Israel como Arabia Saudí manifestaron su descontento por el acuerdo al que llegó Teherán con la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) acerca de la “hoja de ruta para la cooperación” mutua, porque la consideran insuficiente para detener el objetivo de Irán de hacerse con armas nucleares[4].

En enero de 2014 The Jerusalem Post se hizo eco de fuentes palestinas y en una escueta nota informó acerca de contactos entre funcionarios de defensa de ambos países. Según esas fuentes, en diciembre de 2013, el viceministro de Defensa saudí Amir Salman bin Sultan y dos oficiales militares de alto rango habían realizado una visita secreta a Israel, en donde se entrevistaron con altos funcionarios de defensa e, incluso, habrían mantenido una reunión con el primer ministro Benjamin Netanyahu[5].

Cabe agregar que desde hace tiempo Israel se ha aproximado a Azerbaiyán, república caucásica que mantiene tensas relaciones con Irán, y se ha asegurado que en caso de que lleve a cabo el ataque aéreo podrá contar con los aeródromos militares azeríes.

Asimismo, el presidente de Francia, François Hollande, aseguró que su país presionaría a Irán para llegar a un acuerdo que proporcione garantías de que su programa no tiene por finalidad desarrollar el arma nuclear. Algunas fuentes afirmaron que, en caso de llevarse a cabo un ataque, Francia proporcionaría bombarderos.

En la actualidad, ¿dónde están las armas nucleares en Medio Oriente?

Es sabido que Israel posee armas nucleares desde fines de la década del 60, en buena medida, con tecnología obtenida por su agencia de inteligencia durante los años de la Guerra Fría.

Por su parte, en 2009, el rey Abdalá le advirtió al enviado especial estadounidense Dennis Ross que si Irán lograba tener su arma nuclear, “conseguiremos armas nucleares”. Desde ese momento, las autoridades saudíes no ocultaron su objetivo y se lo han recordado en varias oportunidades al gobierno de Estados Unidos.

La realidad es que Arabia Saudí está desarrollando su programa nuclear con la asistencia de Pakistán. Riad ha invertido millones de dólares en proyectos de armas nucleares desarrollados por Pakistán y se estima que está más cerca de lo que está Irán de obtenerlas. Según fuentes calificadas de la OTAN, a principios de 2013 se tenía la certeza de que el gobierno de Islamabad estaba preparando una entrega de armas nucleares a Riad[6].

El ex jefe de la inteligencia militar israelí, Amos Yadlin, en el marco de una conferencia llevada a cabo en Suecia en noviembre de 2013[7], afirmó que si Irán se hacía con la bomba atómica, “los saudíes no esperarán un mes. Ellos ya pagaron por la bomba, irán a Pakistán y se llevarán lo que necesiten”.

El ministro de Defensa saudí, el primer ministro paquistaní y el científico nuclear Abdul Qadir Khan, en oportunidad de su encuentro en Pakistán en 1999. (Fuente: BBC)

Los saudíes ya contarían con un sitio de lanzamiento de misiles a unos 200 kilómetros de Riad. El proyecto saudí tiene su origen en la década de los ’80, cuando en 1988 los saudíes adquirieron de China —mediante una operación secreta— decenas de misiles balísticos C-992[8]. Del mismo modo, por esa época Arabia Saudí habría contribuido en el proyecto misilístico argentino Cóndor II, según revelan Eduardo Barcelona y Julio Villalonga en su libro Relaciones Carnales, pues ya a mediados de 1985 habría visitado la Argentina el jefe de compras de las fuerzas armadas de ese país para interiorizarse sobre el artefacto[9].Desde hace varios años, los saudíes están financiando al aparato industrial militar de Pakistán, lo que incluye su programa nuclear y desarrollo misilístico. Este hecho está confirmado con las visitas de los años 1999 y 2002 del entonces ministro de Defensa Príncipe Sultán bin Abdulaziz al Saud al centro de investigación nuclear paquistaní. En ese mismo sentido debe recordarse la reunión que mantuvieron, en 1999, el ministro de Defensa saudí, el primer ministro de Pakistán y el científico nuclear Abdul Qadir Khan —el “padre” del programa nuclear paquistaní—[10] [11].

Irán muestra una política flexible

El 14 de junio de 2013 Hassan Rohaní ganó las elecciones y asumió como presidente de Irán enviando señales de una política flexible, en comparación con la de su predecesor Mahmud Ahmadineyad. Su política realista facilitó un acercamiento hacia Occidente, tendió un puente hacia el gobierno de Estados Unidos y garantizó una transparencia de su programa nuclear.

Para mostrar una diferencia respecto de Ahmadineyad —a quien también la prensa occidental y la “propaganda” le tergiversaron algunas declaraciones—, el 2 de febrero de 2014 se difundió que el ministro de Exteriores iraní, Mohamed Dyawad Sarif, había manifestado ante medios alemanes en cercanías de la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, que el holocausto fue “una cruel tragedia funesta, que no se debe repetir jamás”[12], expresiones que lo llevaron a tener que dar explicaciones ante el parlamento de su país[13]. Esto significa un gran viraje respecto a la política que se venía llevando a cabo desde Teherán. Otro dato en este sentido es que en septiembre de 2013 el presidente Rohaní y el ministro de Exteriores Sarif, en cambio, saludaron a través de la red social Twitter a “todos los judíos” con motivo de la festividad de Rosh Hashaná[14].

Del mismo modo, el canciller Sarif también se refirió al programa nuclear de su país en el marco de la Conferencia de Seguridad de Munich y manifestó su disposición a iniciar conversaciones para alcanzar nuevos consensos. Añadió que Irán desea “cerrar antiguos círculos viciosos” y generar confianza nuevamente ante la comunidad internacional[15].

Algunas reflexiones finales

Como puede apreciarse, han pasado varios años desde que Israel le proveyera armamentos a Irán cuando enfrentaba en una guerra sangrienta a Iraq (1980-1988) que, a su vez, recibía apoyo financiero y militar de los Estados árabes, entre ellos Arabia Saudí. Durente ese conflicto Israel le había asegurado a Irán que Argentina proveía al régimen de Saddam Hussein misiles Cóndor, información falsa destinada a desactivar el proyecto argentino, objetivo que finalmente se alcanzó[16]. Por ese entonces también la inteligencia estadounidense se vio involucrada en un sucio negocio que pasó a la historia como “Irangate”.

Desde entonces, las potencias occidentales han colaborado en la destrucción de Iraq, Irán, Afganistán y Siria y han dado vuelta su vista ante las situaciones que vivió El Líbano en su historia reciente.

Luego de esta apretada síntesis de la alteración del equilibrio de poder en Medio Oriente, impulsada desde Occidente, Tel Aviv y Riad, debe considerarse que Israel y Arabia Saudí son los aliados tradicionales y más relevantes de Estados Unidos en la región. Ambos regímenes han contribuido —hasta el momento infructuosamente— para derrocar al gobierno sirio de Bashar Al Assad, aliado de Irán. Fue la inteligencia saudí, a cargo del Príncipe Bandar Bin Sultan, la que respaldó con armas y financieramente a los rebeldes sirios. También Arabia Saudí fue acusada por Moscú de terrorismo, tras comprobar la mano de Riad en ataques que afectaron a la Federación de Rusia.

Todo indicaría que ni Israel ni Arabia Saudí vieron como un paso positivo la actitud del presidente Rohaní de entablar conversaciones directas con Estados Unidos luego de tres décadas de enfrentamientos. A ello debe agregarse que la diferencia religiosa entre sunnitas y chiítas ha llevado a que los saudíes y los iraníes estuvieran en lugares diferentes ante los conflictos en Bahrein y Siria.

Más allá de esto, lo que se aprecia es que Israel y Arabia Saudí “hacen su juego” al margen de lo que decida el gobierno de Estados Unidos y que desearían intervenir militarmente en detrimento de Irán. Del mismo modo, ha quedado en evidencia un secreto a voces: que Israel y Arabia Saudí no estarían “tan distantes” como siempre se preocuparon por demostrar.

 

Referencias.

[1] “Fars report: Saudi intelligence chief met with Israeli counterpart”. En: The Jerusalem Post, 08/12/2013, <http://www.jpost.com/Middle-East/Fars-Report-Saudi-intelligence-chief-met-with-Israeli-counterpart-334376>, [consulta: 10/12/2013].

[2] Ídem.

[3] Uzi Mahnaimi. “Two old foes unite against Tehran”. En: The Sunday Times, 17/11/2013, <http://www.thesundaytimes.co.uk/sto/news/world_news/Middle_East/article1341561.ece>, [consulta: 19/11/2013].

[4] “Israel y Arabia Saudita ‘están desarrollando un plan de ataque contra Irán”. En: RT, 17/11/2013, <http://actualidad.rt.com/actualidad/view/111571-israel-arabia-saudita-ataque-iran>, [consulta: 18/11/2013].

[5] Leslie Susser. “Unlikely bedfellows”. En: The Jerusalem Post, 08/01/2014, <http://www.jpost.com/Jerusalem-Report/The-Region/Unlikely-bedfellows-337480>, [consulta: 10/01/2014].

[6] Mark Urban. “Secreto a voces: el plan nuclear de Arabia Saudita”. En: BBC, 10/11/2013, <http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/11/131107_arabia_saudita_nuclear_finde.shtml>, [consulta: 12/11/2013].

[7] Ídem.

[8] Eduardo Barcelona y Julio Villalonga. Relaciones carnales. La verdadera historia de la construcción y destrucción del misil Cóndor II. Buenos Aires: Planeta, 1992, p. 123.

[9] Ibíd., p. 123; 137; 151, 159; 195; 231.

[10] Ídem.

[11] Sobre el desarrollo nuclear de Pakistán, ver: Marcelo Javier de los Reyes. “Pakistán y la red nuclear del Dr. Khan. Su impacto en el marco regional e internacional”. En: Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID), Buenos Aires, Documento de trabajo nº 22, agosto de 2004, <http://www.ceid.edu.ar/serie/2004/ceid_dt_22_marcelo_javier_de_los_reyes_proliferacion_la_red_nuclear_del_dr_khan.pdf>.

[12] “Ministro de RR.EE. iraní condena el Holocausto”. En: Deutsche Welle, 03/02/2014, <http://www.dw.de/ministro-de-rree-iraní-condena-el-holocausto/a-17405194>, [consulta: 05/02/2014].

[13] “Parlamento iraní pide comparecencia de Sarif por condena Holocausto”. En: 24Reporte, 05/02/2014, <http://24reporte.wordpress.com/category/internacional/page/290/>, [consulta: 05/02/2014].

[14] “Ministro de RR.EE. iraní condena el Holocausto”. Op. cit.

[15] Ídem.

[16] Eduardo Barcelona y Julio Villalonga. Op. cit., p. 51.

*Licenciado en Historia graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente del Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID). Profesor de Inteligencia en la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de la Plata.