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CINCO COMENTARIOS DOMINICALES

Agustín Saavedra Weise*

Osvaldo Monasterio Añez

1) Exactamente nueve años atrás, el 23 de agosto de 2011, falleció Osvaldo Monasterio Añez, ‘Pato’ para sus amigos. Nacido en Santa Cruz de la Sierra el 23 de marzo de 1926, tuvo una trayectoria vital de enorme importancia. Tendremos siempre presente el legado de ese ser creador, del hombre que fundó empresas, desarrolló cualitativamente a la ganadería, proporcionó fuentes de trabajo para mucha gente, etc. Además, fue embajador de Bolivia en España y senador electo, como también cónsul honorario de Costa Rica. En el marco de sus múltiples actividades y creaciones, su digna trayectoria precipitó cambios trascendentales a nivel regional y nacional. Querido amigo: jamás serás olvidado por los que te hemos querido y valorado con sinceridad.

2) Fue magnífica la intervención de la señora Canciller Karen Longaric en Washington ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Explicó con claridad y en su momento, todo el montaje sedicioso disfrazado de bloqueos que comenzábamos a vivir en Bolivia. Además, pidió a los encargados de velar por los DDHH que tomen nota de la situación y sean objetivos. Ahora, pasada la tormenta, he aquí que no hubo ninguna denuncia de la Comisión de DDHH, pese a que el pueblo boliviano estuvo prácticamente sitiado y hasta se perdieron vidas por culpa del corte de rutas. Esa es la hipocresía que caracteriza a los organismos encargados de DDHH, en su inmensa mayoría inclinados a la izquierda populista, no ven ni critican nada más.

3) Y hablando de bloqueos, quienes cometieron esas aberraciones y arruinaron carreteras deberían pagar los daños ocasionados y ser condenados a dejar las cosas tal como estaban antes de sus malas acciones. Y esta tendría que ser la norma a futuro: el que la hace la paga; de lo contrario seguirá la chacota de los tales bloqueos, que tanto daño causan. Ya han mellado por completo el sano postulado diplomático de ser Bolivia tierra de contactos y no de antagonismos. Hoy no se puede contactar a nadie y los antagonismos están a la orden del día. Penoso en verdad. Y en el continente lo saben: nadie querrá pasar por nuestro país para evitarse problemas. El daño creado es inmensurable.

 

4) La vida en oficinas ya no será la misma. Inclusive grandes bancos como el Barclays de Londres están pensando en suprimir o reducir sus oficinas centrales y dar más espacio al trabajo vía tecnología, sin necesidad presencial. Antes se sancionaba la llegada tarde y el jefe tenía que verlo físicamente al empleado para asegurarse que estaba en su lugar. Esas cosas en el contexto pandemia y post pandemia no van más. Surgirán nuevas formas de organizar oficinas y trabajo. Pronto las veremos, algunas ya las estamos viendo hoy.

 

5) Parece que Mauricio Claver-Carone, ciudadano estadounidense y profesional respetado será el nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, rompiendo así con 60 años de presencia latinoamericana ininterrumpida en la cúpula de la entidad. Muchos están criticando la postura al respecto del principal accionista: Estados Unidos. Particularmente, encuentro que es correcta. Dado que EEUU controla de lejos la mayoría accionaria del banco, era hora de asumir -por lo menos durante un período- su presidencia. No veo nada de malo ni de «anti» en esa decisión. Por otro lado, cabe acotar que a lo largo de 60 años de mando latinoamericano, si bien el BID ha tenido hombres ilustres al frente, en paralelo y por debajo se ha plagado de una burocracia no siempre eficaz y se comentan “trenzas” diversas. Encuentro perfecto que llegue alguien nuevo al BID ahora, para limpiar lo que tenga que limpiar y conservar lo que valga la pena conservar. He aquí la modesta opinión del suscrito.

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/cinco-comentarios-dominicales_197108   

MAR ÁRTICO: CALENTAMIENTO LITERAL Y GEOPOLÍTICO

Agustín Saavedra Weise*

 

Imagen de 358611 en Pixabay 

Al contrario que su contraparte austral, donde existe un continente helado (Antártida), el Ártico es puro hielo. Y éste ha ido disminuyendo progresivamente debido al calentamiento global. Se ha pronosticado el casi total deshielo ártico para fines del presente siglo XXI, algo realmente catastrófico. El área de influencia del Círculo Polar Ártico incluye a Dinamarca (poseedora de Groenlandia), Estados Unidos (por Alaska), Canadá, Islandia, Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia. Años atrás, Vladimir Putin ordenó desplegar una bandera rusa de titanio en el fondo del Polo Norte, creando conmoción en la comunidad internacional por dicha acción, ejercida por un submarino nuclear.

A falta de un tratado formal como el que sí existe para la Antártida se creó el Consejo Ártico, un foro intergubernamental para fomentar la cooperación, coordinación e interacción entre los estados parte y con la participación de las comunidades indígenas de la región. Ha funcionado bien pero no tiene el poder efectivo de su par antártico; es más un foro de consultas y búsqueda de consensos.

Se calcula que debajo del mar Ártico existen gigantescas reservas de minerales, gas y petróleo. Ahora que el deshielo permite la explotación de algunos de esos recursos y se han abierto varias zonas aptas para nuevas exploraciones, se están creando susceptibilidades de todo tipo. La firma de un Tratado Ártico formal de paz y de cooperación se impone, ya que solamente así se podrá regular la protección del medio ambiente, lograr armonía en la explotación de materias primas e intentar conciliar las diversas pretensiones territoriales sobre el lecho marino. Por otro lado, la Convención del Mar de 1982 deberá ser revisada para lograr acuerdos por el tema de las 200 millas de zona económica exclusiva.

Los expertos vaticinan una crisis mayor —y de proporciones universales— si prosigue el deshielo polar ártico y se liberan materiales tóxicos hacia la atmósfera. Todos los países del área obviamente tienen y tendrán su opinión, pero la verdadera solución (o el conflicto) se dará entre el oso ruso y el águila estadounidense. El Ártico es el punto focal ahora de un posible conflicto ruso-americano. A medida que la capa de hielo ártico se derrite están surgiendo nuevas rutas comerciales de navegación y nuevos desafíos geopolíticos. Rusia ha reconstruido su presencia militar en la zona y EEUU procedió de la misma forma; ambos poseen flotas de rompehielos equipados para la guerra antisubmarina. La OTAN ha expresado preocupación por el aumento de los movimientos navales rusos cerca de la estratégica brecha GIUK (Groenlandia, Islandia, Reino Unido) y hasta China también pretende —por cuenta propia— intentar explotar recursos árticos. El panorama es álgido y cambiante.

Mientras el deshielo avanza han habido incendios forestales, el magnífico oso blanco —símbolo ártico por definición— está al borde de la extinción y otros problemas ecológicos, ambientales y humanos están cada vez más complicados por el cúmulo de intereses económicos surgidos en esa conflictiva zona del mundo. Sin ir muy lejos, cabe hacer notar que las instalaciones rusas de petróleo y gas en el Ártico representan el 45% de su capacidad productiva.

El Ártico sigue en vilo, esta vez hasta con presencia militar. Ojalá se logren entendimientos que brinden tranquilidad a esa región; urge solucionar pacíficamente asuntos pendientes, poder explotar en armonía sus ingentes recursos naturales e intentar detener el desastre ambiental.

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Debe, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/mar-artico-calentamiento-literal-y-geopolitico_196173

ENTRE LA FE, LA RAZÓN Y LA IRRACIONALIDAD

Agustín Saavedra Weise*

La fe y la razón son relativamente inconciliables. Con respecto a la fe tenemos que creer sin ver ni razonar, solo confiar y fortalecer un algo que está más allá de nuestro ser. La razón, en cambio, nos dice que debemos investigar todo y encontrar el origen de las cosas mediante los métodos de la lógica formal.

El ser humano es el rey de la creación, ya sea por obra de Dios o —para los ateos— por simple derivación de su intelecto superior con respecto al resto de los seres de este planeta. Pero también es muy cierto que el hombre es el primer gran depredador, es el primate más cruel, el único animal que mata por placer y voluntariamente deteriora el propio medio ambiente en donde vive.

Hay muchos ejemplos de destrucción de fauna y flora; en esta breve nota baste citar como víctimas inocentes del desbarajuste ambiental —fruto de la propia humanidad— al magnifico jaguar, hoy en peligro de extinción por su implacable cacería. En otras partes del globo podemos citar al tigre de Bengala y al oso blanco. En siniestras ocasiones y para colmar la copa de la crueldad, los humanos han matado masivamente a otros humanos o se han matado entre sí por millones. No existe una sola especie —ni siquiera entre los insectos— que cometa actos tan atroces y devastadores.

Se dice del ser humano que es “racional”; más vale decir que es un ser lleno de emociones y que sí, claro, tiene un raciocinio que lamentablemente pocas veces lo usa. Esa falta de racionalidad en alguien que la tiene y que nació con ella es aberrante, pero explica -con simples ejemplos- tragedias ocasionadas por conducir y al mismo tiempo hablar o enviar textos mediante el teléfono celular. Asimismo, hemos percibido otras múltiples, absurdas e incomprensibles irracionalidades, hasta el punto de hacernos dudar seriamente acerca de la definición del humano como un ser racional.

En la Academia de Platón se estaba discutiendo en una oportunidad cuál era la mejor definición del hombre y se lo llegó a calificar como un “bípedo implume”. Ante esta situación, al día siguiente —desde las afueras de la Academia— el cínico Diógenes lanzó por encima de los muros del ilustre recinto ateniense un pollo desplumado…. Aristóteles por su lado definió al hombre como un “zoon politikon”, como un animal de la “polis”, de la ciudad, del lugar en el que se desempeñaba socialmente y transcurría su vida. Y esa es una definición bastante correcta que muchos la han tergiversado al expresar que el hombre es un “animal político” y se refieren por tal a la actividad política como la entendemos hoy. Craso error. El humano es un ser de la polis (ciudad); allí vive, lucha, prospera, se empobrece, muere, etc. El gran estagirita definió al humano como un ser social cuya vida transcurre en comunidad, no en solitario. En la polis el hombre podía interactuar con otros humanos en diversos ámbitos y acciones, no solamente en la acción política, como se entiende hoy (erradamente) a la expresión aristotélica.

En definitiva —aunque siempre habrán polémicas al respecto que nunca terminarán— mi modesto criterio prefiere reiterar en una visión objetiva de la realidad la definición más correcta del humano: especie provista de una avanzada capacidad de razonar pocas veces utilizada, ya que mayoritariamente sus acciones son impulsadas por emociones e irracionalidades.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Debe, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/entre-la-fe-la-razon-y-la-irracionalidad_195245