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RUSIA Y EL MAR GLACIAL ÁRTICO

Isabel Stanganelli-Frankenberg*

Rompehielos ruso “50 Let Pobedy” (en ruso: 50 лет Победы ; “50 años de victoria”).

Introducción

Lo que no lograron siglos de campañas rusas, una franca salida al mar, lo está logrando el cambio climático global. La superficie de hielo en el Ártico ha disminuido 50% en los últimos 40 años, aportando nuevas posibilidades para el comercio intercontinental y la exploración de combustibles fósiles.

El satélite europeo Cryosat, lanzado en 2010 para monitorear la evolución del calentamiento global, anunció que el hielo del Ártico desparecería completamente a fines de 2013. Posteriormente retrasó ese pronóstico en diez años. Pero, de hecho, la navegación costera siberiana-escandinava se encuentra relativamente libre, siempre que cuente con el soporte de rompehielos y sistemas satelitales atentos a la seguridad de la navegación.

Sus rutas son cada vez más transitadas y si bien no alcanzan el tráfico del canal de Suez, en las conexiones entre el océano Pacífico y Europa, ahorran a China varias semanas de travesía respecto de Suez. Los envíos comerciales de China a los mercados europeos en el verano por la “Ruta Septentrional” resultan un 40% más rápidos que a través del canal de Suez. China planea para 2020 que entre 5 y 15% de su comercio utilice la ruta ártica. Esta ruta navegable durante la mitad del año se extiende desde el mar de Kara al mar de Siberia Meridional y se integra con las islas del mar de Bering[1].

Su uso por Rusia también tiene que ver con el comercio, pero predomina el ejercicio de su soberanía sobre el Ártico y sus recursos, principalmente minerales. Aunque el proceso de deshielo presenta fluctuaciones menores, la actividad en relación con los hidrocarburos se concentra en los meses de junio a octubre, coincidiendo con el verano septentrional.

Se considera que el retroceso de los glaciares árticos deja expuestas 15% de las reservas mundiales de petróleo y 30% de las de gas natural.

Se estima que el Ártico contiene 20% de los recursos no descubiertos de hidrocarburos mundiales que junto con el de esquistos —recurso que se considera que lidera globalmente Rusia— debería sostener la producción de petróleo nacional[2].

Una investigación del Instituto Geológico de Estados Unidos afirmó que bajo la menguante banquisa ártica se encuentran escondidos 90.000 millones de barriles de petróleo y 44.000 millones de gas natural, lo que corresponde al 13% y al 30% respectivamente, de las reservas mundiales de dichos recursos[3].

Actualmente Rusia extrae una pequeña cantidad de petróleo offshore en el Ártico y menos de 1 millón de toneladas/año de fuentes no convencionales. Gazprom Neft y Surgutneftegaz son pioneras en los trabajos de petróleo de esquistos en Rusia. Gazprom Neft está explorando por su cuenta y también en forma conjunta con Royal Dutch Shell.

Para estas actividades Rusia cuenta con cuatro elementos primordiales:

  • Los reclamos sobre la extensión del mar patrimonial o zona económica exclusiva.
  • El asentamiento o reasentamiento de bases militares en su costa e islas.
  • El incremento de la cantidad y calidad de su flota de rompehielos.
  • La exploración y explotación de sus recursos, principalmente minerales y entre ellos específicamente hidrocarburos y níquel.

Reclamos territoriales

Existen reclamos sobre la región por parte de Rusia, Dinamarca —como extensión de Groenlandia—, Noruega, Islandia, Estados Unidos y Canadá. Todos estos países acordaron en 2008 solucionar sus diferendos ante la ONU, que ya en 1990 había laudado a favor de la Federación de Rusia en el mar de Okhostsk, próximo a Alaska. Pero cada vez más Estados, no necesariamente aledaños a este mar, están evidenciando interés en el Ártico —como China—.

Esta disputa por el territorio del Ártico viene dándose desde hace años. Se habla de conversaciones entre pares, de reuniones estratégicas de alto nivel, de política geoestratégica y recursos naturales (los combustibles fósiles), todo centrado en el protocolo. Esto ocurre al menos desde el 2011 o tal vez desde mucho antes[4].

Noruega, ante la disminución de reservas de hidrocarburos en el mar del Norte, está obligada a mirar al Ártico, donde sus rivales son Dinamarca y Rusia. Y Estados Unidos disputa un trozo del Ártico con Canadá, desde que se hizo con Alaska en 1867.

Hemos visto que no todos los países en esta disputa son naciones árticas, ya que China también entró en el juego, no disputando territorios, sino haciendo negocios con Rusia, lo que hace que aumente su presencia en la zona y con Groenlandia que posee minerales muy utilizados en la industria tecnológica, por lo que ha hecho una fuerte inversión.

Independientemente de la asignación de sectores marítimos para el reclamo de la zona económica exclusiva —que permite entre otras actividades las relacionadas con los recursos del subsuelo—, resulta de vital importancia el relevamiento de los sedimentos de la plataforma subyacente al mar. Rige el principio de asignar a los Estados los sectores cuyas plataformas sumergidas contengan sedimentos asociados con los continentales.

Rusia sostiene que la dorsal Lomonosov, de 1.800 kilómetros de longitud, es continuación de Siberia y en consecuencia parte de su plataforma continental. Bajo el argumento de que esta dorsal no es oceánica, había elevado su petición ante la ONU en 2001 que le solicitó la presentación de estudios sísmicos probatorios.

Debido a los reclamos superpuestos entre Canadá y la Federación de Rusia el relevamiento realizado por el rompehielos ruso “Akademik Fyodorov”, en 2014, resultó el primer estudio sísmico realizado en el lecho del Ártico. El área reclamada por Rusia supera 1,2 millones de Km2. Dinamarca también sostiene que Lomonosov es parte de la plataforma continental de Groenlandia. 

Bases militares rusas

Mientras se realizan reclamos y ante la creciente importancia estratégica de los hidrocarburos y las rutas de navegación, Moscú está reactivando su presencia en la región.

Luego de 20 años, a mediados de 2013 Rusia reinstaló su base en el archipiélago Novosibirsk que ya cuenta con diez buques de guerra y cuatro rompehielos nucleares, que llegaron liderados por el crucero misilístico nuclear “Pedro el Grande”.

En el verano septentrional de 2014, Rusia envió expediciones a los archipiélagos Franz Josef, Severnaya Zemlya, a Novosibirsk y a la isla Wrangel. En casi todos los casos Moscú planea instalar infraestructura militar para unificar información y monitorear las condiciones aéreas, superficiales y submarinas de su sector del Ártico. En abril 2014, el presidente Vladimir Putin encomendó el establecimiento en el Ártico de una estructura de comando unificada para barcos y submarinos y la creación de una nueva autoridad de gobierno de la región[5]. Esta idea fue reforzada por la formación de un Comando Septentrional con dos brigadas con centro en Yamal y Murmansk en 2016 y 2017 respectivamente, además de organizar el Centro de Control de la Flota Septentrional.

Rusia también instaló estructuras modulares en la isla Wrangel —donde continúa funcionado un radar de la etapa soviética— y una base aérea en cabo Schmidt, en el mar de los Chukchi —140 kilómetros al sur de la isla Wrangel—[6]. A estas dos últimas instalaciones militares, Rusia sumó a fines de 2014 la de isla Alexandra, que además cuenta con saunas y facilidades deportivas. En 2015 agregaron unidades militares en la isla Kotelny, en la república Sakha y en Alakurtti, en el oblast Murmansk. Además apostó 10 estaciones de búsqueda y rescate, 13 bases aéreas y 10 estaciones de radares para defensa aérea[7]. Hacia 2025 hará patrullajes con bombarderos PAK DA, si bien Moscú considera que para entonces la región polar estará suficientemente protegida por sus Tu-95MS y Tu-160[8].

Simultáneamente con las actividades militares, la Marina realiza tareas de limpieza del Ártico, depósito de residuos desde hace siglos. Los más abundantes se originaron en la década de 1960 y son principalmente aviones y barriles de petróleo descartados.

Los rompehielos

Según el American Bureau of Shipping, en 2013 utilizaron esta ruta 71 buques, 54% más que el año anterior, si bien este volumen no llega al 2% del transporte marítimo mundial. En cuanto a los rompehielos que los acompañan, deben reunir tres condiciones básicas: estar reforzados en ambas bandas para resistir la presión del hielo, su proa debe estar diseñada para lograr quebrar gruesas capas de hielo y debe tener combustible suficiente como para llevar a cabo funciones cuya duración resulta siempre incierta. Esta condición sólo la cumplen los rompehielos nucleares, de los que Rusia posee la mayor flota. Rosatom, a través de Atomflot, está a cargo de estos rompehielos. De los 30 que posee Rusia, seis utilizan energía nuclear. El más reciente, denominado “50 Let Pobedy” —“50 años de Victoria”—, botado en 2007, es el mayor del mundo con 160 metros de largo, 30 de eslora y dos motores nucleares capaces de producir 55 megavatios (Mw) —suficiente para cubrir las necesidades de una ciudad pequeña—. Estos buques resultan aptos para romper una capa de dos metros de hielo, situación frecuente en el mar de Kara. Los que funcionan a base de diesel consumen entre 350 y 400 ton/día por lo que el volumen que ocupa el combustible en un buque de estas características, que usualmente permanece navegando por dos meses, es importante.

Atomflot planea incrementar la producción de rompehielos más poderosos. Entre ellos está navegando desde noviembre 2017 el clase Árctica, capaz de producir 60 Mw y quebrar hielo de tres metros de espesor. A fines de 2016 se terminó otro rompehielos construido en forma conjunta con Finlandia. Similar objetivo ocupa a astilleros de Canadá, Estados Unidos, Alemania y Noruega[9].

Hidrocarburos

Rusia tiene planes ambiciosos para el desarrollo de los hidrocarburos del Ártico, pero enfrenta problemas económicos y las sanciones iniciadas en 2014 contra el Kremlin, que prohíben la exportación de equipos de alta tecnología asociada a esta actividad. La existencia —y ambigüedad— de las sanciones obligó a importantes compañías petroleras europeas a detener sus tareas o retirarse de empresas conjuntas con empresas rusas. Al respecto resulta llamativo —y aparentemente contradictorio— el anuncio realizado en julio de 2015 por Fugro, con oficinas centrales en Países Bajos, sobre el suministro de un sistema de monitoreo estructural a Exxon Neftegas, operadora del consorcio de Sakhalin-1[10].

Se destacan dos emprendimientos:

  • En abril de 2014 Rusia realizó su primer envío de petróleo desde el Ártico —70.000 toneladas— desde la plataforma Prirazlomnaya, hasta el momento la única perforación petrolera en el Ártico ruso. Su destino fue Europa por petrolero y la compradora la francesa Total. Ha sido el foco de las protestas de ambientalistas que sostienen que un derrame de petróleo podría tener consecuencias ecológicas catastróficas para el territorio Ártico. La cantidad total de combustible cargado de Prirazlomnaya desde el inicio de la perforación superó los 4,3 millones de barriles, según Gazprom Neft. Ubicada a 60 kilómetros de la costa en el helado mar de Pechora, Prirazlomnaya fue atacado por activistas de Greenpeace en 2013, quienes intentaron escalar la plataforma. La embarcación utilizada por los activistas de Greenpeace, el “Arctic Sunrise”, fue posteriormente abordada por oficiales rusos armados y su la tripulación y capitán fueron detenidos[11]. Rusia tiene planes ambiciosos para el desarrollo de los recursos de hidrocarburos del Ártico, pero han retrocedido debido a las sanciones por la crisis de Ucrania que prohíben la exportación de equipos de aceite de alta tecnología a Rusia.
  • Para 2017 debía estar funcionando la planta de gas natural licuado (GNL) de la península Yamal. Con este proyecto, firmado en 2013 entre el mayor productor de gas independiente de Rusia, Novatek, (60% de participación en la empresa), la francesa Total (20%) y la china CNPC (también 20%), Francia esperaba que la mayor parte de su petróleo y gas procedieran de Rusia en 2020[12]. En abril 2014 el proyecto GNL Yamal seguía en pie a pesar de las crecientes tensiones con Occidente y poco después Technip (también francesa) confirmó que continuaría con sus planes de construir la infraestructura para el proyecto[13]. Estos incluyen la construcción de puertos y plantas de GNL para ser exportado por buques metaneros. Ante la persistencia y profundización de las sanciones contra Rusia, en agosto 2014 Novatek señaló que buscaría financiamiento de China. Finalmente cuatro bancos chinos aceptaron financiar el proyecto con al menos US$ 10.000 millones en la primera mitad de 2015[14]. También se acordó con Vietnam la exploración offshore al norte del archipiélago Nova Zembla.

Conclusiones

Según los científicos de la NASA, de aquí al 2030 o 2050, la banquisa ártica podría desaparecer por completo en el verano, permitiendo la apertura de nuevas rutas comerciales. Algunos países quieren tener el control de las rutas, otros quieren que sea de libre navegación.

En el caso de la Federación de Rusia, el Ártico es uno de sus principales objetivos de política exterior. Cerca de dos millones de sus habitantes viven al norte del Círculo Polar Ártico y su supervivencia depende del éxito de Moscú en sus demandas y emprendimientos.

Rusia está invirtiendo mucho, con la esperanza de que realmente aumente el tráfico. Ha priorizado la modernización de todos los puertos que se encuentran en la ruta y también invirtió en una flota de rompehielos de propulsión nuclear, siendo la única en el mundo en poseer este rompehielos.

Los principales obstáculos actuales para lograr los objetivos previstos son la devaluación creciente del rublo —que encarece los suministros importados—, la dificultad de financiación de proyectos debido a las sanciones y el bajo precio internacional del petróleo —que implica también reducción del precio del gas natural— que hace que las inversiones en relación con el precio de venta final de los hidrocarburos no resulten rentables.

Hasta ahora todavía estas rutas siguen siendo complicadas por la dificultad que significa navegar en aguas tan heladas, lo que provoca la duda razonable de si las ganancias en término de distancia pueden ser anuladas por la lentitud que los barcos sufren en este tipo de aguas.

Falta mucho tiempo para poder ver la real explotación del Ártico. Mientras tanto, todos los países interesados deberán llegar a un acuerdo en lo geopolítico y en lo comercial.

 

* Doctora en Geografía/Geopolítica, Magíster en RRII. Investigadora y miembro de la Comisión Directiva del Centro de Investigaciones Geográficas UNLP. Profesora de grado y posgrado de la Universidad Nacional de La Plata, Universidad Nacional de Río Negro, Universidad del Salvador. Invitada por Bridas Co. para realizar estudios sobre petróleo en Turkmenistán y Azerbaijan. Secretaria académica de la SAEEG. Correo electrónico:  isabelstanganelli@yahoo.com.ar

Referencias

[1] En 2012 el rompehielos nuclear ruso “Vaigach” realizó 250 rescates de buques en un mes y medio solamente en la región del mar Báltico.

[2] “Russia’s First Arctic Oil Rig Will Keep Pumping Despite Sanctions”. Reuters, 15/09/2014, <http://www.themoscowtimes.com/top_stories/article/newsletter/507052.html>.

[3] “El Ártico: guerra geopolítica por recursos de petróleo y gas”. Iniseg, 19/05/2020. <https://www.iniseg.es/blog/seguridad/el-artico-guerra-geopolitica-por-recursos-de-petroleo-y-gas/>.

[4] Ídem.

[5] “Russian Navy is Planning Summer Expeditions to Contested Arctic Region”. The Moscow Times, 21/05/2014, <http://www.themoscowtimes.com/business/article/newsletter/500642.html> [consulta: 25/06/2014].

[6] La isla Wrangel es una reserva natural, habitada por osos polares y se encuentra en la lista de la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad. Son frecuentes los reclamos por Greenpeace.

[7] “Russia Planning to Claim Arctic Territory With UN in 2015”. The Moscow Times, 30/10/2014, <http://www.themoscowtimes.com</news/article/newsletter/510346.html> [consulta: 31/10/2014].

[8] “Russia is using Extortion in the Arctic”. The Moscow Times, 02/12/2014. <http://www.themoscowtimes.com/business/article/newsletter/500642.html> [consulta: 08/07/2015].

[9] El más reciente rompehielos chino, “White Dragon”, se encuentra en el mar Antártico.

[10] “Fugro equipment monitoring Sakhalin platform integrity”, Offshore Magazine, 13/07/2015, <http://www.offshore-mag.com/articles/2015/07/fugro-equipment-monitoring-sakhalin-platform-integrity.html> [consulta: 18/07/2015]. Cabe aclarar que este equipo se utilizará en la plataforma petrolera Berkut en el campo Arkutun Dagi frente a la isla Sajalín en el océano Pacífico y no en el Ártico.

[11] “Russia’s Arctic Drilling Rig Pumps Over 4 Million Barrels of Crude”. The Moscow Times, 30/07/2015, <https://www.themoscowtimes.com/2015/07/30/russias-arctic-drilling-rig-pumps-over-4-million-barrels-of-crude-a48654 >.

[12] “Total Sees Russia as Biggest Source of its Oil Output by 2020”. Reuters, abril 24 de 2014. Disponible en <http://www.themoscowtimes.com/business/article/newsletter/498872.html> [consulta: 08/05/2015].

[13] “France’s Technip Confirms Plans to Build Yamal LNG Facility in Russia”. The Moscow Times, 16/05/2014, <http://www.themoscowtimes.com/business/article/newsletter/500334.html>, [consulta: 18/05/2014].

[14] “Russia’s Novatek Expects China to Largely Finance Yamal Gas Project”. Reuters, 09/12/2014, <http://www.themoscowtimes.com/business/article/newsletter/512935.html>, [consulta: 08/01/2015].

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MAR ÁRTICO: CALENTAMIENTO LITERAL Y GEOPOLÍTICO

Agustín Saavedra Weise*

 

Imagen de 358611 en Pixabay 

Al contrario que su contraparte austral, donde existe un continente helado (Antártida), el Ártico es puro hielo. Y éste ha ido disminuyendo progresivamente debido al calentamiento global. Se ha pronosticado el casi total deshielo ártico para fines del presente siglo XXI, algo realmente catastrófico. El área de influencia del Círculo Polar Ártico incluye a Dinamarca (poseedora de Groenlandia), Estados Unidos (por Alaska), Canadá, Islandia, Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia. Años atrás, Vladimir Putin ordenó desplegar una bandera rusa de titanio en el fondo del Polo Norte, creando conmoción en la comunidad internacional por dicha acción, ejercida por un submarino nuclear.

A falta de un tratado formal como el que sí existe para la Antártida se creó el Consejo Ártico, un foro intergubernamental para fomentar la cooperación, coordinación e interacción entre los estados parte y con la participación de las comunidades indígenas de la región. Ha funcionado bien pero no tiene el poder efectivo de su par antártico; es más un foro de consultas y búsqueda de consensos.

Se calcula que debajo del mar Ártico existen gigantescas reservas de minerales, gas y petróleo. Ahora que el deshielo permite la explotación de algunos de esos recursos y se han abierto varias zonas aptas para nuevas exploraciones, se están creando susceptibilidades de todo tipo. La firma de un Tratado Ártico formal de paz y de cooperación se impone, ya que solamente así se podrá regular la protección del medio ambiente, lograr armonía en la explotación de materias primas e intentar conciliar las diversas pretensiones territoriales sobre el lecho marino. Por otro lado, la Convención del Mar de 1982 deberá ser revisada para lograr acuerdos por el tema de las 200 millas de zona económica exclusiva.

Los expertos vaticinan una crisis mayor —y de proporciones universales— si prosigue el deshielo polar ártico y se liberan materiales tóxicos hacia la atmósfera. Todos los países del área obviamente tienen y tendrán su opinión, pero la verdadera solución (o el conflicto) se dará entre el oso ruso y el águila estadounidense. El Ártico es el punto focal ahora de un posible conflicto ruso-americano. A medida que la capa de hielo ártico se derrite están surgiendo nuevas rutas comerciales de navegación y nuevos desafíos geopolíticos. Rusia ha reconstruido su presencia militar en la zona y EEUU procedió de la misma forma; ambos poseen flotas de rompehielos equipados para la guerra antisubmarina. La OTAN ha expresado preocupación por el aumento de los movimientos navales rusos cerca de la estratégica brecha GIUK (Groenlandia, Islandia, Reino Unido) y hasta China también pretende —por cuenta propia— intentar explotar recursos árticos. El panorama es álgido y cambiante.

Mientras el deshielo avanza han habido incendios forestales, el magnífico oso blanco —símbolo ártico por definición— está al borde de la extinción y otros problemas ecológicos, ambientales y humanos están cada vez más complicados por el cúmulo de intereses económicos surgidos en esa conflictiva zona del mundo. Sin ir muy lejos, cabe hacer notar que las instalaciones rusas de petróleo y gas en el Ártico representan el 45% de su capacidad productiva.

El Ártico sigue en vilo, esta vez hasta con presencia militar. Ojalá se logren entendimientos que brinden tranquilidad a esa región; urge solucionar pacíficamente asuntos pendientes, poder explotar en armonía sus ingentes recursos naturales e intentar detener el desastre ambiental.

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Debe, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/mar-artico-calentamiento-literal-y-geopolitico_196173

ANTÚNEZ, BARCELÓ, KREINER: “NO HAY FUTURO EN ABANDONAR NUESTRA HISTORIA NUCLEAR”

Antúnez, Barceló, Kreiner*


Dr. Andrés Kreiner, Secretario General de APCNEAN

Ing. José Luis Antúnez, ex presidente de NA-SA

Dr. Gabriel Barceló, Instituto de Energía Scalabrini Ortiz

El 23 de julio la India comunicó al mundo la primera fisión nuclear sostenida de su nueva central KAPP 3 en Kakrapar, estado de Gujarat. Es su primera unidad derivada del modelo CANDÚ con 700 MW de potencia, y el premier Narendra Modi anunció que vienen otras 3 iguales, a comisionarse en 2021, 2022 y 2023.

Estas 4 máquinas indias se parecen enormemente a una que deberíamos haber empezado a construir en 2015, Atucha III, que se canceló en 2018, y que en un cronograma normal de obra, estaría entrando en línea a principios de 2021. Y todas ellas, las centrales indias y la que no hemos construido en Lima, provincia de Buenos Aires, son similares a nuestra central de Embalse, en Córdoba, que entró en operaciones en 1983. Son todas máquinas de uranio natural y agua pesada con tubos de presión, un diseño canadiense llamado genéricamente CANDÚ.

Hemos escrito y hablado mucho sobre ese grave error en el que algunos argentinos se obstinan: querer abandonar esta línea tecnológica de centrales, la única que dominamos. Nos negamos a abandonarla no sólo porque la dominamos bien. Tampoco únicamente porque Embalse ha sido por lejos (y sigue siendo) nuestra mejor central nuclear de potencia. Ni siquiera porque en un ránking mundial de disponibilidad y seguridad, está entre las mejores del mundo.

Defendemos esta ingeniería porque garantizaría miles de puestos de trabajo argentino de calidad, dinamizaría a una parte importante de la actividad industrial (en particular, la de muchas PyMES), y minimizaría la erogación en divisas. El uranio natural es sustitución de importaciones en el campo de la tecnología nuclear.

Especialmente alzamos nuestra voz después de mayo de 2018, cuando el gobierno macrista canceló la construcción de Atucha III CANDÚ, que sería casi idéntica a Embalse, sólo que más potente y moderna.

Al dar de baja este proyecto, que ya tenía resuelto el diseño básico, el suministro nacional de componentes e incluso atada la financiación, el macrismo tiró por la borda más de 50 años de grandes esfuerzos e inversiones mil millonarias en dólares. Es significativo que esto ocurrió al mismo tiempo que la firma del acuerdo con el FMI.

El problema del agua pesada

Planta Industrial de Agua Pesada, Arroyito, Neuquén, la mayor del mundo en su tipo

Una de las acciones más deletéreas en este contexto fue la destrucción del plantel especializado de la PIAP (Planta Industrial de Agua Pesada) en Arroyito, Neuquén. Con jubilaciones anticipadas y otros sistemas de despido encubiertos, se echó a más de 350 trabajadores y profesionales expertos de la misma.

La PIAP es hoy la mayor unidad del mundo en su tipo, también la más moderna, y no es un lujo. La necesitamos para reponer el agua pesada de nuestras centrales: las 3 que tenemos operativas precisan este insumo para reponer el que se pierde. Pero también necesitamos agua pesada para proveer a los reactores de investigación que exporta INVAP.

Sin embargo, en estos últimos tiempos “pasaron cosas” y siguen pasando. Necesitamos alertar a la sociedad de que están por perderse activos conseguidos con el esfuerzo de tres generaciones de argentinos.

Hemos escuchado con frecuencia aseveraciones de que la tecnología del tipo CANDU de agua pesada y uranio natural, como la de Embalse, es “anticuada, obsoleta y en desaparición, algo que nadie va a usar en el futuro”. Veamos si la realidad soporta este responso.

Existen hoy en el mundo 44 Reactores de este tipo en funcionamiento en las redes eléctricas de —por orden alfabético— la Argentina, Canadá, Corea, China, India y Rumania, integrantes del CANDU Owners Group, o COG.

El diseño CANDU prevé una vida útil de treinta años e incluye la posibilidad de una extensión de vida de por lo menos otros treinta años. En esta reconstrucción, llamada también “retubado”, lo esencial es el cambio de los tubos del reactor. En este tipo de ingeniería los tubos de presión sustituyen (con igual seguridad y menor costo) el enorme recipiente de presión típico de las centrales nucleares de uranio enriquecido.

Complejo nuclear de Kakrapar, donde la India acaba de inaugurar su primera CANDU de ingeniería propia con 700 MW de potencia

Retubar una CANDU es una operación más compleja que construirla desde cero, pero permite incorporar mejoras y modernizaciones de eficiencia, seguridad y disponibilidad. El procedimiento cuesta entre un tercio y una cuarta parte de lo que sale una obra nueva recién terminada, se hace en 2 o 3 años, y la central resultante dura otros 30 años.

Fogoneadas por esta economía, varias CANDU que ya cumplieron su ciclo de vida inicial de 30 años de funcionamiento hicieron extensión de vida útil por retubado. Entre ellas, estuvo nuestra central de Embalse, que completó esta reconstrucción en 2018 y hoy equivale a una central nueva, con 30 años operativos por delante, pero con más seguridad operativa y un 6% extra de potencia.

Desde el año 2000 a la fecha 13 CANDU totalmente nuevas entraron en servicio y hoy están operativas: China instaló 2, Rumania 1, India 10. Entre tanto, hubo 7 extensiones de vida: Canadá hizo 6, Argentina 1. Esto da un total de 20 centrales con vida operativa asegurada hasta el 2030 y el 2050.

Estos muy respetables países nucleares han invertido y siguen invirtiendo sumas considerables en construcción o retubado de centrales CANDU, y planean utilizarlas por lo menos hasta la mitad de este siglo.

10 centrales tipo CANDU indias de 700 MW en obra y planes, además de KAPP 3 y 4

Pero además de estas 20 plantas, dichos países tienen construcción nueva en obra: hay 3 centrales CANDU en progreso en la India, más 12 en fase de planeamiento: China con 2 e India con 10 más. Los cronogramas indican que éstas estarán en funcionamiento hasta fines del siglo XXI.

 Por lo expuesto, que la tecnología CANDU sea anticuada, obsoleta y esté en desaparición es una triple mentira. Se cae con sólo leer el diario. 

Otro motivo de vida para las CANDU

Las 2 unidades CANDU en Qinshan, China. Las 2 próximas quemarán combustibles tipo MOX

China tiene en operación dos centrales CANDU y quiere añadir más a medida que crezca su flota de reactores de uranio enriquecido de tipo PWR y BWR. ¿Por qué? La CANDU es un excelente “postquemador” del uranio enriquecido usado previamente —pero no agotado— en esas centrales. Este proceso ya está validado y redunda en una excelente economía integrada del ciclo de combustible.

En este nuevo enfoque una flota de 4 o 5 centrales de uranio enriquecido utilizarán una CANDU en común para esta suerte de “ciclo combinado”: el 1% de uranio enriquecido que la flota no logró quemar en su primera fisión se combina con los actínidos que se generaron en un tipo de combustible llamado MOX, o de óxidos mixtos.

Quemando MOX, en lugar de uranio natural “virgen”, los CANDU se vuelven entonces, además de una fuente de energía, un modo inteligente de disminuir tanto en volumen y en radioactividad como en vida media los residuos nucleares.

La impresionante flota china de reactores de uranio enriquecido suma ya 46 unidades y sigue creciendo. Esto explica el porqué del reciente acuerdo de China con Canadá para agregar dos nuevas unidades CANDU a las dos en funcionamiento.

En cuanto a Canadá, sus razones para extender la vida útil de sus propias unidades CANDU son obvias. Son autores y dueños de esa tecnología, y tienen la mayor flota CANDU del mundo: 19 plantas en funcionamiento. Duplicar la vida útil de cada una es una inversión mucho menor que la de construir nuevas unidades, y un excelente negocio.

¿Por qué razón los países agrupados en el COG siguen interesados en continuar con esta tecnología, pese a que reciben todo tipo de presiones y/o tentaciones para abandonarla? Aparte de todo lo dicho, porque atribuyen valor estratégico a la mayor virtud del uranio natural: da soberanía y autodeterminación energética, y genera mucho desarrollo industrial en los países que no dominan el enriquecimiento de uranio.

Nada mejor que este ejemplo reciente de la vida real para demostrarlo: la primera criticidad de KAPP-3 en la India, ese otro gigante asiático, con sus 1.350 millones de habitantes. Esta central es una adaptación local del diseño CANDÚ y la primera que la India logra llevar a los 700 MW, por ahora el límite de diseño de potencia para las unidades individuales que queman uranio natural. La India hizo esto sola, únicamente con sus científicos, sus tecnólogos y su industria.

La India inició ese camino en 1964 cuando contrató con los Estados Unidos dos centrales del tipo BWR (Boiling Water Reactor). Estas son máquinas de uranio enriquecido y agua liviana. Su diferencia con los PWR (Pressurized Water Reactor), bastante más comunes, es que en los BWR el vapor para la turbina se genera directamente en el recipiente de presión del reactor.

Aquella compra de 2 BWR de150 MW incluía en contratos la provisión de combustible durante la vida de las centrales. Ambos reactores se pusieron en funcionamiento en 1969 y —típico de compras llave en mano— con bajo contenido industrial local.

Decidida la India a probar también la tecnología alternativa de uranio natural y agua pesada, en 1965 contrató con Canadá la provisión de dos centrales de tipo CANDU de 220 MW. Para dominar totalmente esta tecnología, instaló también sus primeras plantas de producción de agua pesada. La primera unidad CANDU india entró en servicio en 1972 y fue construida con alto grado de contenido local.

En 1974 la India realizó pruebas subterráneas de explosivos nucleares, lo cual le ganó sanciones inmediatas de los países proveedores nucleares. Los Estados Unidos cancelaron unilateralmente el contrato de provisión de combustible de uranio enriquecido para las dos centrales que se encontraban en funcionamiento y prohibieron toda exportación de materiales sensibles a la India.

Canadá, por su parte, retiró toda colaboración para el segundo reactor CANDU que se encontraba en construcción, así como toda otra exportación de tecnología nuclear a India. Pero India ya comenzaba a dominar la ingeniería CANDU y la fabricación de sus componentes y, más importante aún, ya fabricaba agua pesada en forma local. La planta de fabricación de agua pesada es a la central de uranio natural lo que la de enriquecimiento de uranio es a la central de uranio enriquecido. Dicho de otro modo: sin agua pesada, una central de uranio natural no lograría siquiera entrar en criticidad.

Por lo tanto, en 1974 la India decidió no preocuparse por el combustible de las 2 BWR compradas a Estados Unidos. Más adelante obtuvo uranio enriquecido de Francia, Rusia y China para estas dos pequeñas unidades, que hoy ya no funcionan. En cambio, se concentró en el desarrollo propio y soberano de sus propias centrales de uranio natural y agua pesada, adaptaciones locales del diseño básico CANDU.

Es así como la India terminó su segunda CANDU sin ayuda canadiense y a seis años de iniciado el bloqueo. Desde entonces no paró jamás de construir centrales de este tipo con recursos propios. Hoy, 44 años más tarde, suman 17 unidades funcionando, lo que habla de un esfuerzo sostenido en el tiempo con gran determinación.

En estas cuatro décadas pasaron muchas cosas entre las naciones y los bloques de naciones. Hoy la India, a pesar de que siguió desarrollando armas atómicas, tiene tratados de cooperación nuclear con quienes la bloquearon en 1974 y con muchas otras naciones. Entre ellas, está la Argentina.

Efectivamente, en 2012 suscribimos un Acuerdo de Cooperación para los pacíficos de la energía nuclear con ellos, asunto que nuestra cancillería hizo dentro de un marco internacional. En 2009, la India había firmado un acuerdo para la aplicación de salvaguardias e inspecciones con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Este sujeta a inspección por esta agencia de las Naciones Unidas todas las instalaciones nucleares civiles de la India.

En el año 2002 la India, siempre haciendo pie firme en su base de centrales de uranio natural, volvió a comprar 2 máquinas de uranio enriquecido: contrató con Rusia la provisión de dos centrales de 1000MW de tipo PWR. En este tipo de plantas, el vapor de turbina se genera fuera del recipiente de presión. Ambas entraron en criticidad en 2013 y 2016 respectivamente. En 2017 la India contrató con Rusia dos PWRs más, que hoy están en construcción.

La incorporación de 4 centrales de uranio enriquecido, sin embargo, no modificó la decisión de la India, tomada hace casi medio siglo, de que la columna vertebral de su sistema nucleoeléctrico la formaran plantas de uranio natural. Los números del país son claros:

  • Centrales operativas: 17 CANDU y 2 PWR 2
  • Centrales en construcción: 3 CANDU y 2 PWR
  • Centrales planeadas: 10 CANDU y 2 PWR

Conclusión: mal momento para no producir agua pesada

El hielo de agua pesada… es pesado: no flota en agua común. Y el agua pesada líquida cuesta U$ 700.000 por tonelada. Suele ser una exportación argentina.

Nuestra Planta Industrial de Agua Pesada se compró para un programa CANDU de varias centrales, que nunca se pudo cumplir. Además de suministrar la carga inicial de una CANDU totalmente argentina, podría luego proveer de agua pesada a algunos de los 13 nuevos reactores CANDU de la India, además de reponer fluido para los 17 operativos hoy.

Para ello tenemos el marco legal creado por el Acuerdo de Cooperación firmado por ambos países en 2012. Y es seguro que este insumo, traccionado por la demanda, va a faltar en el mercado mundial.

La historia del bloqueo sufrido por la India y cómo pudo neutralizarlo ejemplifica claramente que la línea de uranio natural es la mejor defensa ante boicots de uranio enriquecido. Nuestra propia historia también: cuando en 1981 la CNEA logró su primera exportación de un reactor nuclear a Perú, Estados Unidos nos aplicó un bloqueo de uranio enriquecido que pudo haber parado no sólo nuestras exportaciones, sino los reactores que funcionaban en Argentina, entre ellos el RA-3 de Ezeiza, única fuente de radiofármacos para miles de pacientes cardíacos y con cáncer en Sudamérica.

Si Atucha I hubiera sido una central de uranio enriquecido, en 1981 Buenos Aires podría haber entrado en un apagón interminable.

Dominar el uranio natural de ninguna manera quiere decir que, tal como lo ha hecho la India, una vez consolidada esta cadena de valor y como país autónomo y soberano, la Argentina no pueda encarar sin apuro el dominio de la tecnología de uranio enriquecido. Eso se estableció en el Plan Nuclear 2014 formulado por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Pero que nos lancemos, como se está proponiendo hoy, a la tecnología de uranio enriquecido en forma exclusiva, y que al mismo tiempo hagamos desaparecer, por abandono de la PIAP y de todo plan CANDU, nuestras capacidades nacionales autónomas en uranio natural, es extremadamente peligroso.

Si en el futuro los países que dominan el enriquecimiento de uranio nos armaran un boicot de combustible, nos encontraríamos en una situación extremadamente complicada. Todas nuestras máquinas PWR quedarían paralizadas por dictamen externo, y estaríamos impedidos de la única vía para continuar con nuestro desarrollo nucleoeléctrico por decisión propia.

Por otro lado, la política internacional en cuestiones de enriquecimiento de uranio la dirige el Nuclear Suppliers Group, o NSG. Esta controlado por los países con capacidad de enriquecimiento, y su política siempre fue desalentar a los países que traten de alcanzar esa capacidad.

Todo desarrollo en ese sentido —ver el caso de Brasil— se ve sistemáticamente obstaculizado, tanto desde el bloqueo de la adquisición de equipos especializados, como por medio de otras formas abiertas o encubiertas de presiones internacionales.

Mal momento para no leer los diarios

La cavidad de confinamiento magnético del ITER, donde el deuterio y el tritio deben fusionarse por compresión magnética

Para saber que el agua pesada no es un asunto del pasado, alcanza también con leer en los diarios que en estos días entró en fase de ensamblaje el proyecto ITER. La palabra “iter/itineris” significa “el camino” en latín. Y el nombre se adecua bien al más ambicioso proyecto de producción de energía en el mundo de hoy.

En el sur de Francia, 35 naciones colaboran para construir la máquina de fusión termonuclear más grande del mundo. El aparato funcionará por confinamiento magnético, y trata de demostrar la factibilidad de la fusión a gran escala como una fuente de energía libre de emisiones de carbono.

La física subyacente es parecida a la que suministra la energía del sol o de otras estrellas: fusionar por compresión núcleos de isótopos del hidrógeno (deuterio y tritio). Se abre la posibilidad de producir enormes cantidades de electricidad y o calor termonuclear sin el problema de la gestión definitiva de los residuos radioactivos, el mayor problema de licenciamiento social de las centrales actuales de fisión.

De modo que mientras 35 países se disponen a construir el aparato que generará la mayor demanda de deuterio, nosotros estamos dejando decaer en chatarra la mayor planta de concentración de deuterio del mundo. Que es la PIAP de Arroyito, Neuquén.

Y justo cuando está por iniciarse una demanda mundial de tritio, queremos terminar con las únicas centrales nucleares del mundo que lo producen: las de uranio natural. No sabemos quién está tomando ambas decisiones. A la luz de lo expuesto, no parecen ser las más apropiadas.

La campaña experimental que se llevará a cabo en ITER es crucial para avanzar la ciencia de la fusión y preparar el camino para las futuras plantas de fusión de mañana. Se perfilan como fuentes inagotables de energía limpia que resolverían para siempre el problema energético de la humanidad.

Puede ser que el resultado práctico sea un poco menos glorioso, pero apunta a un cambio de paradigma energético para el cual decenas de países han estado trabajando, ya por su cuenta o asociados, durante 70 años. En algún momento llegará el éxito técnico, y bien podría ser éste, porque además de 7 décadas de experiencia acumulada hoy hay 35 socios.

Miles de ingenieros y científicos han contribuido al diseño de ITER desde que surgió la idea de un experimento internacional en 1985. Los miembros más importantes de ITER son China, la Unión Europea, India, Japón, Corea, Rusia y Estados Unidos. Hace 35 años que están comprometidos en una colaboración para llegar al diseño de un reactor nuclear de demostración. Y la construcción empieza ahora.

Nuestra Argentina podría ser proveedora o quizás socia de este proyecto. Puede aportar tres cosas que ya tiene: deuterio, tritio y materia gris. De hecho por lo menos una empresa argentina, CONUAR, está proveyendo tecnología para ITER.

Mientras el mundo avanza con proyectos que tienen en su centro al agua pesada nosotros nos estamos “dando el lujo” de dejar morir nuestra PIAP.

 

* Ing. José Luis Antúnez – Ex. Presidente NA-SA

Dr. Gabriel N. Barceló – Instituto de Energía Scalabrini Ortiz,

Dr. Andrés J. Kreiner – Secretario General APCNEAN

 

Nota original publicada el 06/08/2020 por AGENDAR https://agendarweb.com.ar/2020/08/06/antunez-barcelo-kreiner-no-hay-futuro-en-abandonar-nuestra-historia-nuclear/