ARGENTINA. CONSIDERACIONES POLÍTICAS DE CARA A LAS ELECCIONES

Marcelo Javier de los Reyes*

Diario del 28 de julio de 1923. En el titular dice que al cambio, un dólar estadounidense equivale a un millón de marcos. Imagen: Berliner Tageszeitung zur Geldentwertung. Bundesarchiv, Bild 102-00134 / CC-BY-SA 3.0.

 

El domingo 13 de agosto se llevaron a cabo las elecciones denominadas PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), una instancia previa a los comicios generales. Originalmente los partidos políticos celebraban internas para definir a sus candidatos. Al imponerse este sistema de «espacios» ―por el cual la Nación les paga a los políticos su interna― se pone en manos de la población la responsabilidad de elegir el «candidato» dentro del espacio (si hubiera más de uno por espacio), el o los cuales fueron designados a dedo previamente por quien tiene el poder dentro del mencionado espacio, ya sea un político o un grupo económico. Es decir, el o los candidatos no surgen de ninguna «voluntad popular» sino de un acuerdo de cúpulas o del que funge de líder.

De esas PASO quedaron cinco candidatos: Sergio Massa por el oficialismo, «Unión por la Patria», actual ministro de Economía y responsable de la actual debacle; Patricia Bullrich por «Juntos por el Cambio» (ex «Cambiemos»), quien goza en algunos sectores de la población de un prestigio que es más producto de la propaganda que de la realidad; Javier Milei por «La Libertad Avanza», un economista que todo lo pasa por el tamiz de las teorías económicas, incapaz de poder abordar otras temáticas y a quien, a pesar de pregonar acerca de la «libertad», no le gusta que lo contradigan y en ocasiones se pone violento; Juan Schiaretti, actual gobernador de Córdoba, peronista, candidato por «Hacemos por Nuestro País»; y Myriam Bregman (Frente de Izquierda-Unidad), la que no canta el Himno Nacional pero no le molesta que el Estado Nacional le pague la dieta como diputada. En este último caso, lo peor es que el resto de los diputados demuestran ser tan poco patriotas al no sacarla del Congreso Nacional.

Aunque los medios sigan agitando que en las PASO se dio un escenario de tres tercios ―coincidiendo con la premonición de la actual vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner―, la realidad es que casi un 40% no votó, impugnó el voto o votó en blanco, mostrando un rechazo a este sistema partidocrático que no resuelve los problemas de los argentinos sino que los agudiza. De tal manera que el escenario real sería de unos tres quintos para los principales candidatos.

Con respecto a esta supuesta democracia, durante estos años los argentinos hemos intentado, sin éxito, superar dos postguerras. La corporación política no lo ha permitido y ha levantado las banderas de la «desmalvinización» y de los derechos humanos desde 1983, siguiendo las pautas que se impusieron desde el exterior a través de fundaciones, centros de estudios e instituciones internacionales. Es así como nuestro país enfrenta una «guerra híbrida» en la que los políticos ocupan el escenario en el teatro de títeres.

En este contexto podría afirmar que la historia, maestra de la vida, no se repite pero muestra similitudes. Es así como la actual situación de la Argentina, salvando las distancias, guarda similitudes con la República de Weimar, hace un siglo. Nuestro país ha ganado militarmente la guerra contra la subversión, aunque la ha perdido a partir de 1983 de la mano de nuestros políticos. Perdió la guerra del Atlántico Sur en 1982, aunque los británicos obtuvieron una victoria pírrica. Desde 1983 se ha dado una situación como la que entonces expresó el mariscal Paul von Hindenburg (1847-1934), presidente de la mencionada república entre 1925 y 1934, quien habría afirmado que, según un general británico, el ejército alemán había sido apuñalado por la espalda por el pueblo alemán y por sus partidos políticos. Una situación similar se ha dado en la Argentina con respecto a sus Fuerzas Armadas, lo que no significa respaldar los errores que pudieron haber cometido sus integrantes. Las instituciones no deben ser desmanteladas por los errores de sus miembros.

Nuestro Versalles fue el Tratado de Madrid, promovido por el entonces Canciller y luego ministro de Economía, Domingo Cavallo, con el respaldo de los políticos que desde entonces no han revertido esta situación de ignominia.

Al igual que en la República de Weimar, los argentinos han visto y vuelven a ver que su moneda es llevada a la insignificancia pero de ninguna manera debe considerarse que su principal problema es económico. El gobierno militar también tuvo allí su talón de Aquiles al poner la economía bajo el control de los economistas liberales que iniciaron el proceso de desindustrialización y de desinversión de la Argentina, agudizado luego durante el gobierno de Carlos Menem ―a quien pondera el candidato Milei, al igual que al entonces ministro de Economía Cavallo―, y continuado por sus sucesores en la presidencia de la Nación.

Como los ciudadanos de la República de Weimar, los argentinos viven en una amarga desilusión y algunos sectores de la población comienzan a dar un giro hacia una falsa derecha, en búsqueda de un liderazgo mesiánico.

En días pasados hemos presenciado dos debates entre los cinco candidatos a la presidencia, quienes pusieron en evidencia su mediocridad y su falta de comprensión de las dificultades por las que atraviesan la población y la Nación argentinas. En líneas generales, más allá de agredirse mutuamente, no ofrecieron ideas creativas ni propuestas creíbles para cambiar el rumbo de colisión al que nos enfrentamos, lo que no solo pone en evidencia sus propias carencias sino también las de sus equipos de asesores.

Efectivamente, el 22 de octubre la población argentina deberá elegir a uno de entre esos cinco candidatos que se equivocan en el diagnóstico y, por consiguiente, no pueden hallar una respuesta adecuada. O no quieren. Por supuesto que la Argentina tiene problemas económicos pero el principal problema es de índole filosófico, ya que se trata de cuestiones vinculadas a la ética y a la moral. En ese marco, se destacan la corrupción y la hipocresía.

Si se arriba a un mal diagnóstico, la solución será forzosamente incorrecta. La estrategia es la herramienta a la que se debe recurrir para superar una crisis o un conflicto. Sin pensamiento estratégico, sin una respuesta de carácter holístico, no se podrá salir del actual atolladero.

La Argentina enfrenta una grave situación que la puede llevar a su disolución tal como la conocemos hoy y nuestros candidatos solo se miran el ombligo. La carencia de pensamiento estratégico, tanto de ellos como de sus equipos, es nuestro mayor problema. El 22 de octubre se elegirá al presidente o nos encaminaremos hacia una definición entre dos candidatos en una eventual elección a celebrase el 19 de noviembre.

Sería mi deseo equivocarme pero estimo que nos dirigimos hacia un colapso del sistema político después del 10 de diciembre cuando asuma el nuevo presidente. Nuestro país debe salir de la discordia actual, que divide más a la sociedad que a la corporación política, y aunar esfuerzos en pro de recuperar los valores que oportunamente hicieron grande a la Argentina y volver a la senda que llevó a nuestro país a encontrarse entre las primeras naciones del planeta. Hemos perdido décadas y hemos puesto al país en las manos equivocadas. Una vez más recuerdo a José Ortega y Gasset, cuando vino a nuestro país y nos dijo: «¡Argentinos a las cosas, a las cosas!».

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata. 

Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

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GUAYANA ESEQUIBA: JUICIO CON INSIDIOSA DISYUNTIVA TEMPORAL

Abraham Gómez R.*

Con racional optimismo, me permito celebrar el inmenso entusiasmo avivado en   la población venezolana; la cual se ha mostrado (en todas partes) de acuerdo con las gestiones desarrolladas para reclamar y defender jurídicamente ―por ante la Sala Juzgadora de la ONU― la extensión territorial que nos desgajaron por el costado este de nuestra geografía.

Hay una agradable irrupción de entusiasmo en los distintos sectores de nuestra sociedad; auguramos para que así nos mantengamos hasta lograr nuestro justo objetivo de restitución.

Nos complace, además, significar que percibimos ―directamente― en nuestros encuentros presenciales en las universidades, plena solidaridad con las decisiones que viene tomando el Ejecutivo Nacional, con las cuales queda   involucrado todo el país; porque se ha asumido como Política de Estado, sin distinciones de ninguna naturaleza.

Entendemos que los pleitos internos y ajustes de cuentas ―por otros motivos y circunstancias― corresponden a conceptos diferentes a esta importante y trascendental determinación patriótica.

El presente asunto litigioso —el más importante de las relaciones exteriores de Venezuela― debe concitar una absoluta unidad nacional; sin imprudentes exclusiones, sin dejar a nadie a un costado porque tenga una ideología divergente, o piense y milite en organización política contraria al gobierno. Es una Asunto de Estado, que trasciende los particularismos de cualquier signo.

Apreciamos en todas las regiones una compacta concitación por lo que se viene haciendo; por encima, de ciertos resentidos ―sin causas justificables— que hacen alardes de conocimientos de este asunto controvertido y del Derecho Internacional Público; como también, de algunas opiniones (muy pocas, por cierto) que reman en sentido opuesto a los verdaderos intereses de la patria.

Nuestro país vive ―por este asunto controversial― un inusitado comportamiento histórico. Indudablemente.

Valoramos a toda nuestra Venezuela cerrando filas: académicos, historiadores, comunicadores, catedráticos, investigadores sociales, dirigentes políticos, artistas, cultores populares, educadores, sacerdotes, pastores, intelectuales, directivos de páginas en internet exclusivamente diseñadas para este tema y estudiosos del asunto litigioso que nos ocupa. Toda la nación firme y decidida.

Escuchamos y acopiamos en nuestros repertorios académicos expresiones y conjeturas bastantes acertadas y suficientemente provechosas que nutren y ensanchan las opciones y alternativas posibles para cualquiera determinación, para cuando haya que asumir (en la fase probatoria) la absoluta defensa del Estado venezolano.

Sin embargo, los especialistas y demás expertos siguen sosteniendo una inquietud sobre los posibles elementos jurídicos que examinará la Corte para soportar su iter sentencial en la presente controversia.

Los estudiosos de la controversia asumen ―justificadamente― cierta duda; por cuanto, nos encontramos con un caso típico de “catacronismo”. Étimo raro que despierta la curiosidad.

No obstante, este vocablo que, aunque ha venido ocupando bastantes espacios en los análisis multidisciplinarios y con tímida frecuencia de uso, aún la Real Academia de la Lengua no lo ha incorporado formalmente en su registro lexicográfico.

Por lo pronto, una breve aproximación al significado y alcance de “catacronismo”, como neologismo corriente en variados ámbitos. Por supuesto que el campo jurídico (particularmente el Derecho Internacional) no será la excepción para su empleo.

“Catacronismo” vendría a ser una decisión para una situación confrontada en la actualidad, pero utilizando reglas o normas establecidas en el pasado.

También se puede interpretar “catacronismo” como un acto de juzgamiento en la actualidad, donde se aplican reglas jurisdiccionales del presente, pero para hechos producidos o realizados en el pasado.

Primer caso: sentenciar un hecho ocurrido en el presente, pero aplicando normas del pasado. 

Segundo caso: sentenciar un hecho ocurrido en el pasado, pero aplicando normas del presente.

Veamos más claramente todavía la aparente situación de “inocuidad” de catacronismo.

En el asunto litigioso por la Guayana Esequiba vale la pena que nos detengamos a escrutar tan notable (e interesante) caso de “catacronismo” ―de disyunción temporal― en que nos encontramos; a partir del cual se puede colegir una amplia gama de preguntas.

¿Cuál será la base estructurante de la relación temporal; además, ¿las circunstancias discernibles y la fundamentación de normas y principios que establecerá la Corte Internacional de Justicia para decidir con congruencia sentencial el litigio que nos ocupa?

¿Resolverá la Sala en la actualidad ―con la vigencia y la eficacia de una norma pactada en el presente, denominado y aceptado Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966― el vil despojo que se nos perpetró hace más de un siglo?

¿Se atreverá la Corte, a causa del asunto contencioso en el presente, a reeditar (o reinstaurar) otro ominoso Tratado de Washington, como el tramposo que padecimos en 1897, que tan dañoso resultó a los sagrados intereses soberanos de Venezuela?

¿Ratificará el Ente Jurisdicente la nulidad del laudo, acaecimiento cometido hace (124) años (hecho pasado), conforme a su Estatuto y Reglamento, ambos instrumentos con pleno vigor jurídico (normas presentes)?

Por ejemplo, ateniéndose a lo contemplado en el artículo (38) de su Estatuto:

“l. La Corte, cuya función es decidir conforme al derecho internacional las controversias que le sean sometidas, deberá aplicar: a. las convenciones internacionales, sean generales o particulares, que establecen reglas expresamente reconocidas por los Estados litigantes; b. la costumbre internacional como. Prueba de una práctica generalmente aceptada como derecho; c. los principios generales de derecho reconocidos por las naciones civilizadas; d. las decisiones judiciales y las doctrinas de los publicistas de mayor competencia de las distintas naciones, como medio auxiliar para la determinación de las reglas de derecho, sin perjuicio de lo dispuesto en el Artículo 59. 2. La presente disposición no restringe la facultad de la Corte para decidir un litigio ex aequoet bono, si las partes así lo convinieren”.

Revisemos, con idéntico propósito, el artículo (45) del Reglamento del Alto Tribunal de La Haya, válidamente aplicable, en el presente:

“1. En un procedimiento incoado mediante una solicitud, los alegatos escritos consistirán, por su orden. en una memoria del demandante y en una contramemoria del demandado. 2. La Corte podrá autorizar o disponer la presentación de una réplica por el demandante y de una dúplica por el demandado si las partes están de acuerdo a este respecto o si la Corte decide, de oficio o a instancia de parte, que estos alegatos escritos son necesarios”.

Hoy Venezuela pide ante la Corte ―de una vez por todas― que con su vigente instrumental jurisdiccional certifique la condición de nulidad absoluta del laudo, y relacionadamente todos los procedimientos y la abominación judicial cometida el 3 de octubre de 1899, por la malsana e indebida aplicación de las añagazas utilizadas entonces.

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Asesor de la Fundación Venezuela Esequiba. Asesor de la ONG Mi Mapa. Miembro del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela. Asesor de la Comisión por el Esequibo y la Soberanía Territorial.

 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y AVANCES EN FÍSICA EN EL CAMPO DE LAS ONDAS GRAVITACIONALES (I)

Giancarlo Elia Valori*

Imagen: geralt en Pixabay, https://pixabay.com/es/iísica-física-cuántica-partículas-6780710/

Como una rama importante de las ciencias naturales, la física estudia leyes y fenómenos fundamentales como la materia, la energía, la mecánica y el movimiento, proporcionando así una base teórica importante para que los seres humanos comprendan y exploren el mundo natural. Para ser precisos, la física modela la naturaleza matemáticamente.

Con el avance de la ciencia y de la tecnología y el rápido desarrollo de la Inteligencia Artificial, la física se enfrenta a nuevos desafíos y oportunidades. La aplicación de la IA está cambiando los métodos de investigación y la trayectoria de desarrollo de la física, ofreciendo así nuevas posibilidades de progreso e innovación.

La inteligencia artificial puede ayudar a los físicos a construir modelos más precisos y complejos y a analizar e interpretar experimentos y datos proporcionados por la observación. Debemos tener en cuenta algoritmos como el aprendizaje automático, del cual el aprendizaje profundo es una parte.

La diferencia radica en el hecho de que el aprendizaje profundo es más avanzado: un algoritmo de aprendizaje profundo no está condicionado por la experiencia del usuario. Solo para hacer un ejemplo, en el aprendizaje automático no profundo, para distinguir gatos y perros hay que decir «hazlo por orejas, pelo, etc…», mientras que en el aprendizaje profundo las características distintivas son extraídas por el propio código y, a menudo o siempre, ¡en realidad son patrones que los humanos nunca podríamos tener!

Lo hace de la siguiente manera: le das un conjunto de datos de entrenamiento y los resultados esperados. El algoritmo comienza a hacer pruebas sobre este reconocimiento hasta que alcanza un valor de precisión aceptable basado en lo que debería obtener mediante el uso de matemáticas iterativas (y obviamente existe la mano humana en la construcción del algoritmo). Cuando se haya «ajustado», puede usarlo en imágenes desconocidas de gatos y perros, no utilizadas para el aprendizaje, de modo que los clasifique al humano sin que el humano tenga que hacerlo él mismo. Teniendo en cuenta lo anterior, la Inteligencia Artificial puede descubrir patrones ocultos y correlaciones a partir de grandes cantidades de datos, ayudando así a los físicos a comprender y predecir fenómenos relacionados.

La inteligencia artificial se puede aplicar a la física teórica y a la investigación de la física computacional para mejorar la eficiencia y la precisión de los modelos y métodos computacionales. Por ejemplo, la Inteligencia Artificial puede ayudar a los físicos a desarrollar métodos de simulación numérica, ya que el aprendizaje automático no es solo para la clasificación, sino también para la predicción numérica, que es especialmente útil en el campo financiero, ya que es más eficiente para acelerar los experimentos y cálculos.

La IA también tiene amplias aplicaciones en los campos de la física cuántica y la computación cuántica. La física cuántica es una rama de la ciencia que estudia el comportamiento de las partículas microscópicas y las leyes de la mecánica cuántica, mientras que la computación cuántica es un campo emergente que utiliza las características de la mecánica cuántica para el procesamiento de la información y los cálculos. La inteligencia artificial puede ayudar a los físicos a diseñar sistemas y algoritmos cuánticos más complejos y promover el desarrollo y la aplicación de la informática.

La aplicación de la IA en experimentos de física de partículas y física de altas energías también es muy importante. La física de altas energías estudia la estructura y la interacción de las partículas microscópicas, mientras que la física de partículas estudia el origen y la evolución del universo. La IA puede ayudar a los físicos a analizar y procesar grandes cantidades de datos experimentales y descubrir posibles nuevas partículas y fenómenos físicos.

La tecnología puede mejorar la eficiencia de la investigación física y acelerar el proceso de investigación científica. La investigación física a menudo requiere grandes cantidades de datos experimentales y modelos computacionales complejos, y la IA puede agilizar el trabajo de los físicos para descubrir patrones ocultos y correlaciones en estos datos. La inteligencia artificial también puede proporcionar modelos físicos más precisos y detallados, ayudando a los físicos a resolver problemas científicos aún más complejos.

La investigación física tradicional a menudo se basa en teorías y experimentos existentes, mientras que la IA puede ayudar a los físicos a descubrir nuevos fenómenos y leyes físicas. Al sacar a la luz patrones y correlaciones a partir de grandes cantidades de datos, la Inteligencia Artificial estimula a los físicos a proponer nuevas hipótesis y teorías, promoviendo así el desarrollo y la innovación.

La aplicación de la IA explora campos y fenómenos desconocidos. Al analizar y extraer información de grandes cantidades de datos, la Inteligencia Artificial amplía el alcance y la profundidad de la investigación física.

El desarrollo de la IAl ofrece nuevas oportunidades para la integración de la física con otras disciplinas. Por ejemplo, la combinación de IAl y ciencias biológicas puede ayudar a los físicos a estudiar sistemas biológicos complejos y fenómenos relacionados. La combinación de inteligencia artificial y química puede ayudar a los físicos a estudiar la estructura molecular y las reacciones químicas.

Aunque la tecnología de IA tiene amplias perspectivas de aplicación en la investigación física, también tiene que enfrentar algunos desafíos, incluida la adquisición y el procesamiento de datos, ya que este es el principal problema, especialmente cuando se trata de nuevos problemas para los cuales las bases de datos son escasas; la creación y verificación del modelo físico; y la selección y optimización de algoritmos. En este sentido, hay que decir que el auge del aprendizaje profundo se ha debido principalmente al aumento de los datos disponibles gracias a Internet y al avance del hardware. Las redes que cualquiera usa pueden ejecutarse en sus computadoras portátiles, aunque lentamente, pero esto habría sido impensable en la década de 1990, cuando el aprendizaje profundo ya se pensaba de una manera muy vaga. No en vano hablamos de la «democratización del aprendizaje profundo».

El desarrollo futuro requiere cooperación e intercambios entre físicos y profesionales de la IA para resolver conjuntamente estos desafíos y aplicar mejor esta nueva tecnología a la investigación y las aplicaciones de la física.

Como tecnología emergente, la IA está revolucionando la física tradicional. Al aplicar la IA, los físicos pueden construir modelos más precisos y complejos, analizar y explicar experimentos de física y datos observacionales. La IA necesariamente acelera el proceso de investigación en física y promueve el desarrollo y la innovación de la llamada física tradicional.

La IA, sin embargo, todavía tiene que enfrentar algunos desafíos y problemas en la investigación física, que requieren más estudio y exploración. En el futuro, la tecnología de IA se utilizará aún más en la investigación y las aplicaciones físicas, proporcionando así más oportunidades y desafíos para el desarrollo y la innovación.

La tecnología de IA también se utiliza en la investigación de ondas gravitacionales, cuyo Premio Nobel de Física 2017 fue otorgado a Rainer Weiss (Alemania), Barry C. Barish (EE.UU.)

El 14 de septiembre de 2015, este grupo de científicos detectó la señal de onda gravitacional de un sistema de dos agujeros negros que se fusionaron por primera vez. En ese momento, desencadenó una revolución en la comunidad astrofísica: el grupo de investigación involucrado en el descubrimiento de las ondas gravitacionales fue incluido como candidato al Premio Nobel de Física desde entonces. Los dos agujeros negros se encuentran a unos 1.800 millones de años luz de la Tierra. Sus masas antes de la fusión eran equivalentes a 31 y 25 soles de tamaño, respectivamente. Después de la fusión, la masa total fue equivalente a 53 soles de tamaño. Tres soles fueron convertidos en energía y liberados en forma de ondas gravitacionales.

Durante algún tiempo, las ondas gravitacionales han atraído la atención y la curiosidad no solo de los científicos, sino también de los ciudadanos comunes. A pesar de ser una fuerza débil (un niño que levanta un juguete lo demuestra ampliamente), la interacción gravitacional siempre ha creado preguntas: pero ¿qué son las ondas gravitacionales?

Para decirlo simple y brevemente, este concepto de ondas gravitacionales proviene de la teoría de la relatividad general de Einstein. Todos sabemos que la teoría de la relatividad siempre discute la relación dialéctica entre el espacio-tiempo y la materia, y el punto de vista de las ondas gravitacionales es que la materia causa ondas y se dobla en el espacio-tiempo. La curva se propaga hacia afuera desde la fuente de radiación en forma de onda. Esta onda transmite energía como radiación gravitacional y la velocidad de las ondas gravitacionales es cercana a la de la luz. Un caso extremo es un agujero negro. Su supermasa provoca una distorsión del espacio-tiempo; La luz no puede escapar y se desliza en ella.

Debido a que nuestra comprensión básica de la física tradicional se basa en la teoría de la gravitación universal de Newton, se supone que todos los objetos tienen una atracción mutua. El tamaño de esta fuerza es proporcional a la masa de cada objeto. Einstein creía que esta teoría era superficial. La razón de lo que parece ser el efecto de la gravedad se debe a la distorsión del espacio y el tiempo. Por lo tanto, si la ley de gravitación universal de Newton es aproximada, ¿se está extraviando nuestro conocimiento actual basado en la física tradicional? La pregunta es incómoda. Por lo tanto, dejemos que los científicos estudien más a fondo quién tiene razón y quién está equivocado.

Dicho esto, sin embargo, la investigación científica cósmica actualmente utiliza cada vez más técnicas de IA, como la detección y el descubrimiento de las ondas gravitacionales antes mencionados. El mayor desafío en la captura de ondas gravitacionales es que la tasa de muestreo de los datos LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory) es extremadamente alta, alcanzando una frecuencia superior a 16,000 veces por segundo, con decenas de miles de canales de muestreo. Por lo tanto, la cantidad de datos es extremadamente grande. Entonces se entiende que con el aprendizaje automático de IA, etc. y los métodos de vanguardia en el campo del procesamiento de datos, se puede mejorar la eficiencia de la investigación. (1. continuará)

 

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción.

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