Archivo de la etiqueta: Guerra híbrida

RUSIA Y EUROPA: ¿ES TAN INEVITABLE (E INMINENTE) LA GUERRA?

Roberto Mansilla Blanco*

Una mirada a los titulares de los principales medios de comunicación, principalmente europeos, daría a entender la inevitabilidad de una guerra entre Rusia y Europa. Una escalada de tensiones que ocurre en un contexto de distanciamiento transatlántico, desgaste del conflicto ruso-ucraniano, empeoramiento de las redes de suministro y transporte por la guerra en Oriente Medio y configuración exprés de una «OTAN europea» bajo una troika liderada por Alemania, Reino Unido y Francia, que señala a Moscú como su principal amenaza.

Mientras las calles de Europa, especialmente en Francia e Italia, arden con protestas sociales sobre la vivienda, educación, alza del coste de la vida, precariedad laboral, políticas migratorias y aumento del gasto militar, el dominio de la narrativa mediática belicista predomina como instrumento clave para anunciar escenarios de «guerra híbrida» entre Rusia y Europa.

Los medios europeos suelen maximizar con un tono alarmista el discurso del presidente ruso Vladimir Putin, señalándolo como el presunto agresor de una guerra que aparentemente está en camino. A su vez, y mientras Europa aumenta la presión militar contra Rusia, los medios de ese país otorgan un perfil diferente, concentrando su interés en las declaraciones de los altos mandos de la OTAN y la UE, en la magnitud de la crisis socioeconómica europea, la aparente incapacidad de su clase política para ofrecer soluciones efectivas a las demandas sociales y la materialización de una crisis de identidad y valores civilizatorios europeos ante las políticas de regularización migratoria.

Ucrania: ¿salida a la guerra y un final anticipado para Zelensky?

El contexto actual de la guerra en Ucrania está principalmente enfocado en la posibilidad de que Putin y su homólogo estadounidense Donald Trump negocien el final del conflicto a expensas de Kiev y de sus aliados europeos.

En una entrevista, el presidente ucraniano Volodymir Zelensky aseguró que «Trump quiere que Ucrania capitule» y que estamos ante los «días más peligrosos», colocando el foco en las elecciones legislativa del mid-term en EEUU, un test político estratégico para Trump en el que se vislumbra una derrota electoral en gran medida derivada por el alza del costo de la vida ante los elevados precios del carburante.

Las palabras de Zelensky son una clara reacción ante el anuncio de Trump de alcanzar un acuerdo con Putin para liberar 300.000 toneladas de gas ruso a fin de reducir los precios ante la crisis en Oriente Medio derivada de la agresión de EEUU e Israel contra Irán así como de las sanciones europeas contra Rusia que, en octubre, alcanzaron su 22º ronda, la mayor desde el inicio de la invasión en Ucrania en 2022. El precio del crudo Brent, referencia del mercado petrolero, se cotizaba a US$ 109 a mediados de octubre.

Trump ha tenido que recurrir a Putin como «salvavidas» electoral tomando en cuenta la estrecha alianza del mandatario ruso con Teherán así como ante las dificultades en las que se encuentra Arabia Saudita, tercer principal productor petrolero a nivel mundial tras EEUU y Rusia, particularmente ante los ataques contra sus refinerías por parte de los hutíes yemenitas, aliados de Irán. En un contexto prácticamente de guerra abierta en Oriente Medio, el reciente pacto militar entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán se enfrenta a su primer reto con aparentes distorsiones militares operativas, escenario que no descarta la activación de canales diplomáticos de negociación con Teherán.

En los últimos días han sido prolíficas las declaraciones de Trump culpando a Zelensky de no querer la paz en Ucrania. En Kiev han regresado las protestas ante el desgaste de la población por un conflicto estéril y ante las draconianas medidas de reclutamiento militar, cada vez más impopulares. Crece la percepción mediática de que Zelensky muy probablemente tiene los días contados en el poder toda vez que Trump y Putin negocian tanto su final político como el del conflicto, a espaldas de Ucrania y de Europa.

En este esquema de negociación para el final de la guerra en Ucrania podría entrar el presidente chino Xi Jinping toda vez Trump ya ha declarado que Zelensky debería delegar en otro representante para la negociación. Un evidente mensaje de falta de confianza en el presidente ucraniano y de intenciones de buscarle un reemplazo.

Suenan «tambores de guerra» entre Bruselas y Moscú

La tensión ha vuelto a instalarse entre Washington y Kiev mientras Europa, principalmente la troika establecida vía OTAN entre Francia, Alemania y Reino Unido sigue esforzándose en mantener la necesidad de presión militar contra Putin, argumentando un hipotético ataque ruso contra países miembros de la OTAN.

Mientras Trump negocia el «pacto del diésel» con Putin, Ucrania mantiene el pulso atacando las refinerías rusas e incluso sus centros de datos de información. Zelenski también criticó la presunta «intencionalidad política» con la restricción a Ucrania de la señal satelital de Starlink, propiedad de Elon Musk y esencial para Kiev en su esfuerzo bélico contra Rusia. En este apartado las sospechas ucranianas vuelven a apuntar hacia Trump.

En Moscú, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov aseguró que «Alemania nos va a declarar la guerra». La declaración viene tras un ataque ruso a Kiev, muy probablemente de carácter disuasivo, mientras el canciller alemán Friedrich Merz visitaba la capital ucraniana.

Durante un Foro de Seguridad celebrado el 13 de octubre en Varsovia, el jefe supremo de la OTAN en Europa, General Alexus Grynkewich, avisó a Rusia: «Si nos atacan, lucharemos». Reino Unido lanza advertencias a sus ciudadanos para prepararse a una «crisis de enorme magnitud y sacrificios en la vida personal». El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, advierte que la guerra ruso-ucraniana entra en «su fase más peligrosa y decisiva» en vísperas del invierno, con el foco en las consecuencias que causarán en Europa su desconexión energética de Rusia.

Grynkevich presentó en Varsovia la estrategia «Teoría de la Victoria» ante un posible conflicto con Rusia, que propone el uso de vehículos aéreos no tripulados (UAV) y sistemas de puntería con inteligencia artificial para repeler posibles ataques. La OTAN podría utilizar fuerzas de defensa terrestre y otros recursos en el marco de la Iniciativa de Disuasión del Flanco Oriental, diseñada para monitorear las amenazas en las fronteras con Rusia y Bielorrusia, utilizando drones de bajo costo y sistemas de armamento militar que operan principalmente de forma autónoma.

En el marco de la 23ª reunión anual del Club Internacional de Debate Valdai, un influyente think tank vinculado al Kremlin, y tras enviar una carta a la OTAN, Putin advirtió que defenderá el enclave de Kaliningrado con armas nucleares en caso de ataque de la OTAN: «El punto de no retorno puede llegar de forma inesperada», indicó el presidente ruso no sin antes insistir en que sus palabras no son «una intimidación» sino «una respuesta» a las declaraciones de dirigentes occidentales y la hipótesis de un posible ataque contra Kaliningrado.

Mark Rutte, secretario general de la OTAN, respondió a las palabras de Putin con alerta máxima y cautela. Tras una reunión en Lituania donde reconoció que no hay indicios claros de movilización y agresión rusa, matizó que espera más ataques híbridos por parte de Moscú para presionar a dejar de ayudar a Ucrania.

De este modo los «tambores de guerra» parecen ir afinando sus sonidos en Europa y Rusia. Durante una comparecencia ante el Parlamento alemán, el jefe de los servicios secretos alemanes Martin Jäger advirtió del riesgo de un «conflicto violento con Rusia. La confrontación a la que nos enfrentamos con Rusia ha adquirido una dimensión nueva y más peligrosa. Moscú apuesta por nuestra debilidad. Tenemos que hacerle frente». Jäger puso como ejemplo el incidente de ataque de drones suscitado en agosto pasado en Leipzig, en el que la UE acusó a Rusia de presunta autoría.

La presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Leyen y la comisaria de Política Exterior Kaja Kallas aceleran la retórica belicista antirrusa, acusando a Moscú de intensificar la guerra híbrida contra Europa con desinformación y ataques de drones para pulsar los sistemas de seguridad. La localidad estonia de Narva, punto caliente entre la OTAN y Rusia, ha realizado un cierre de movilidad fronteriza con Rusia. El presidente letonio Edgars Rinkevics declaró que el «apetito por el riesgo por parte de Putin está incrementándose».

El clima de preguerra ruso-europeo parece anticipar nuevos movimientos geopolíticos. Reino Unido ha expresado la posibilidad de regresar a la UE poniendo fin al Brexit. Mientras pulsa la aprobación del retorno del servicio militar obligatorio, Alemania anunció el envío tropas a la frontera con Lituania.

El ascenso electoral de AfD en las recientes elecciones regionales alemanas es observado como una victoria política del Kremlin con el objetivo de erosionar los apoyos militares y financieros a Ucrania dentro de la UE y la OTAN, buscando igualmente potenciar un entendimiento europeo con Moscú.

La UE y la OTAN temen una posible inherencia rusa vía desinformación y estrategias de guerra híbrida en el calendario electoral europeo en curso este 2026 y previsto para 2027 principalmente en países como España, Francia, Serbia, Bulgaria, Grecia e Italia.

A la espera de cómo avancen las conversaciones con Trump sobre Ucrania, Rusia parece manejar escenarios de intensificación de su ofensiva militar antes del invierno, con el puerto de Odesa en su punto de mira con la finalidad de establecer un control de facto del mar Negro. Ante las advertencias y presiones de la OTAN y la UE, Putin refuerza la opción militarista, fortalecida tras la victoria parlamentaria de su partido Rusia Unida en las elecciones de septiembre pasado. Son cada vez más frecuentes los rumores sobre un reclutamiento masivo de hasta 300.000 efectivos en Rusia.

En Madrid, el presidente de gobierno Pedro Sánchez acusó a Rusia de utilizar la guerra híbrida con la crisis migratoria de Ceuta y Melilla presentada en agosto pasado. Moscú ha desestimado esta presunta injerencia en Ceuta pidiendo pruebas al gobierno español. Toda vez que en el marco de la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado, Rusia y Marruecos reforzaron su alianza estratégica, una clara señal de advertencia para Madrid.

Presionado por la crisis interna, Sánchez convocó el adelanto de elecciones generales en España para el próximo 29 de noviembre. Algunas fuentes de inteligencia en Europa y España advierten de posibles operaciones de desinformación rusa durante la campaña electoral. Reacciones políticas aparte, el clima de escalada de tensiones prebélica parece instalarse sin tapujos entre Bruselas y Moscú.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG. 

©2026-saeeg®

 

LA MENTE HUMANA COMO OTRO DOMINIO DE LA GUERRA

Marcelo Javier de los Reyes*

Imagen de dlsd cgl en Pixabay

 

«El arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar».

Sun Zi

 

Las agencias de noticias y los medios se ocupan de las guerras cinéticas, sobre todo de aquellas que atañen a los grandes intereses internacionales, pero existen otras guerras que hoy son ignoradas u olvidadas, como por ejemplo la guerra civil de Sudán ―que estalló el 15 de abril de 2023 en el territorio de la República de Sudán, cuando se produjeron los primeros combates entre las Fuerzas Armadas de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido en todo ese país― y otros tantos conflictos que se están produciendo mientras leemos este texto. Sin embargo, otras guerras no son ni ignoradas ni olvidadas, sino que no son percibidas o sólo son percibidas por muy pocos. Se trata de dos tipos de guerra, la guerra híbrida y la guerra cognitiva.

En la antigüedad la guerra operaba sobre dos dominios, la tierra y el mar. Con la aparición de los aviones, que tuvieron su primera acción bélica en la primera guerra balcánica de 1912 y 1913, aparece el tercer dominio, el dominio del aire, que tuvo un mayor desarrollo en la Primera Guerra Mundial.

Más recientemente se incluyeron dos nuevos dominios, el espacio y el ciberespacio que es un dominio global dentro del entorno de la información.

Ahora la guerra se libra en un sexto dominio: la mente humana por lo que la seguridad de un Estado debe operar sobre seis dominios: aire, tierra, mar, espacio, ciberespacio y la mente humana.

La guerra híbrida

Se trata de un concepto que comenzó a utilizarse hace pocos años y que es motivo de debate debido a que sus métodos no son nuevos, sino que residen en lo que se conoce como guerra irregular y asimétrica adaptada a estos tiempos[1] [2].

Con este concepto sucede lo mismo que con el «nuevas amenazas» que comenzó a usarse en los años 90 del siglo pasado, como consecuencia de la implosión de la Unión Soviética en 1991 y del proceso de globalización. Este concepto se refería a las amenazas que afectaban la estabilidad de los Estados, la seguridad regional o global y que engloba al terrorismo, el narcotráfico, al crimen organizado, al tráfico de armas y personas, etc. Sin embargo, ninguna de estas amenazas era nueva. Si nos referimos al terrorismo podemos ir a la Biblia y allí nos encontramos con uno de los discípulos de Jesús, Simón el «Zelote», término que aparece mencionado varias veces en el Nuevo Testamento y que se refiere a los que integraban un partido nacionalista judío del siglo I, en tiempos de Jesucristo, quienes no dudaban en hacer uso de la violencia, por lo que para algunos historiadores representan uno de los antecedentes del terrorismo. Dentro de ese movimiento había algunos que podían ser más violentos y que se los conocía como sicarios, denominados así por asesinar con una sica, puñal o daga pequeña que podía ser escondida bajo la túnica.

En el Imperio ruso el zar Alejandro II sobrevivió a cinco atentados hasta que murió a consecuencia del perpetrado el 1° de marzo de 1881. Ejemplos como estos podrían citarse muchos.

Respecto del narcotráfico podemos remitirnos a la Guerra del Opio, conflicto que mantuvieron China y el Reino Unido entre los años 1839 y 1842, a partir de la introducción en China de opio cultivado en la India y comercializado por la compañía británica de las Indias Orientales.

De tal manera que con el concepto de guerra híbrida sucede algo similar, pero vamos a aceptarlo más allá de que no hay una clara definición sobre el mismo. En ella se emplean amenazas tradicionales, recurre a acciones incruentas pero que pueden combinarse con otras que sí lo son y que procura aprovecharse de las vulnerabilidades y debilidades del enemigo. Se lleva a cabo a través de:

    • la desinformación y manipulación de la información,
    • propaganda,
    • intervención electoral,
    • sabotaje,
    • acciones económicas,
    • acciones diplomáticas,
    • tácticas convencionales o no convencionales,
    • promoción de disturbios sociales,
    • el uso del ciberespacio,
    • la utilización de proxys 
    • la interferencia en los sistemas de comunicación

y demás acciones que tienen por objeto esmerilar las capacidades del enemigo y provocar el desánimo de su población. Se trata entonces de una evolución en las formas de hacer la guerra pero que tiene su raíz en los conflictos asimétricos.

En tal sentido podría considerarse que se trata del empleo tanto de fuerzas convencionales como de tácticas irregulares.

En los Estados Unidos este concepto fue teorizado por el general James N. Mattis ―quien fue secretario de Defensa entre los años 2017 y 2019 y que en 2005 publicó, junto con el teniente coronel Frank G. Hoffman, La guerra del futuro: la llegada del conflicto híbrido― y en Rusia por el general Valery Gerasimov[3].

Guerra cognitiva

El concepto de guerra cognitiva es una forma de guerra híbrida y se refiere a una guerra no convencional que se vale de herramientas cibernéticas

    • para alterar los procesos cognitivos del enemigo,
    • explotar los sesgos mentales y el pensamiento irreflexivo
    • y provocar distorsiones en su pensamiento para influir en la toma de decisiones y entorpecer sus acciones. Esto tanto a nivel individual como social.

El objetivo es atacar e incluso destruir la forma en que el individuo construye su propia realidad, su autoconfianza mental. Su propósito es degradar el proceso de conocimiento y el uso del conocimiento. De esta manera se erosiona la confianza que sustenta a una sociedad.

La guerra cognitiva se vale de la información, pero de aquella que recolectan las grandes corporaciones tecnológicas y la vigilancia masiva para explotar el Big Data, es decir la información que nosotros proporcionamos estemos donde estemos. Cabe agregar la definición que la Unión Internacional de Telecomunicaciones proporciona para ese concepto: «Big Data es un paradigma para hacer posible la recopilación, el almacenamiento, la gestión, el análisis y la visualización, potencialmente en condiciones de tiempo real, de grandes conjuntos de datos con características heterogéneas»[4]. A través de estos datos obtienen nuestros perfiles y, a partir de ellos, operan para cambiar nuestra forma de pensar.

La guerra cognitiva tiene un alcance global y afectan tanto al individuo como a los Estados y las organizaciones multinacionales y procura el control del ser humano.

La OTAN financió un estudio titulado Cognitive Warfare, publicado en noviembre de 2020, elaborado por el militar francés François du Cluzel ―actualmente jefe de servicio en Innovation et Entrepreneuriat ISAE-SUPAÉRO, Toulouse, Francia― quien expresa que

la naturaleza de la guerra ha cambiado. La mayoría de los conflictos actuales permanecen por debajo del umbral de la definición tradicionalmente aceptada de guerra, pero han surgido nuevas formas de guerra, como la guerra cognitiva (CW), mientras que la mente humana ahora se considera como un nuevo dominio de guerra.[5] [6]

La guerra cognitiva se basa en el «papel cada vez mayor de la tecnología y la sobrecarga de información» que llevan a que «las habilidades cognitivas individuales ya no serán suficientes para garantizar una toma de decisiones informada y oportuna».

Acerca del concepto «sobrecarga de información», se refiere que nunca el hombre tuvo acceso a tanta información como en el presente. Hay un exceso de información y ya en la década de los 90 hablábamos de infoxicación.

La atención es un recurso limitado y desde este sistema se trata de ganar la atención para que no la obtengan otros. Por eso se recurre a denostar al que piensa diferente.

La guerra cognitiva no está asociada a las armas, por lo menos a las tradicionales, y su campo de batalla es el cerebro. Recurre a un nuevo tipo de armas, las armas neuronales o neuroarmas. De tal manera que la mente humana es el nuevo dominio de la guerra.

Es una guerra silenciosa que se lleva a cabo a través de ataques sutiles y persistentes. Es diferente a la guerra de información y no se trata de un control mental sino de algo peor. Esta guerra no trata de cambiar lo que pensamos sino la forma en cómo pensamos y se vale tanto del emocionalismo como del infatilismo. Se afirma que nuestra sociedad actual sufre un proceso de infantilismo que comienza ya en los años 1960 y hoy se hace evidente en la escasa lectura de libros, en la forma en que nos expresamos, en la forma que escribimos a partir de las nuevas tecnologías y de las redes sociales. Nuestra sociedad actual también ha tendido a la pérdida de memoria o, mejor expresado, a no memorizar. La tecnología contribuye notablemente a la pérdida de nuestra memoria y a lo que tendemos es a saber buscar la información. Podemos recordar la información sin mayores detalles pero sí sabemos dónde podremos recuperarla.

Se produce entonces una atrofia de nuestras capacidades intelectuales. Se ha perdido el pensamiento crítico a partir de la imagen

Además del emocionalismo y del infantilismo, el hombre tiene una necesidad inmediata de la esperanza, del placer. Las redes sociales favorecen esto con algo tan sencillo como los «me gusta». De ahí la dependencia que el hombre moderno tiene por las tecnologías y por la conexión a las redes sociales, a una hiperconectividad. Todo este sistema provoca una adicción que opera sobre las emociones. En este sentido, es importante saber que la toma de decisiones no se basa en la razón sino en las emociones.

Se trata de que las personas adopten la «actitud correcta» y para ello utiliza la Inteligencia Artificial, los algoritmos. Recordemos el caso de la consultora Cambridge Analytica que trabajó en la campaña a favor del «Vote Leave» que derivó en el Brexit y en la campaña electoral de Donald Trump en 2016. Los servicios de la compañía fueron contratados en campañas electorales en la República Checa, India, Italia, Kenia, Nigeria, Rumania e incluso en las elecciones celebradas en 2015 en Argentina —por el partido del ex presidente Mauricio Macri—, entre otros países.

Cambridge Analytica se había especializado en la recopilación y en el análisis de datos que serían utilizados en campañas publicitarias y políticas. En combinación con información obtenida de Facebook, la consultora británica afirmó que tenía 5.000 puntos de datos en casi todos los votantes en Estados Unidos. Con ese cúmulo de información podía crear perfiles psicográficos de los usuarios y sus contactos, es decir que con ellos podía clasificarlos según sus actitudes, aspiraciones y otros criterios psicológicos con el objetivo de encontrar rasgos comunes en grupos para efectuar una segmentación sobre la base de algunos de sus aspectos psicológicos. Luego se centró en los llamados «persuables» —los «persuadibles»—, es decir, en aquellas personas que en una campaña electoral se denominan «indecisos», las cuales fueron blanco de un bombardeo de mensajes personalizados a los efectos de influir en su decisión.

El caso Cambridge Analytica llevó a que la Federal Trade Commission (FTC) —Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos—, en marzo de 2018, abriera una investigación luego de que se revelara que Facebook había vendido a Cambridge Analytica los datos de los usuarios recolectados mediante un test de personalidad. La red social fue acusada de haber compartido de manera inapropiada los datos de 87 millones de usuarios con Cambridge Analytica. Tras más de un año de investigaciones, la FTC le aplicó una multa de US$ 5.000 millones a Facebook por malas prácticas en el manejo de la seguridad de los datos de los usuarios, ya que fueron vendidos sin su consentimiento y sin su conocimiento.

Se trata entonces de un verdadero hackeo de la mente. El hombre es inoculado con una nueva forma de pensar y de esa manera también se convierte en un arma que favorece a la guerra cognitiva porque, a su vez, propaga el mensaje recibido. Así como los libros de autoayuda nos inducían a cambiar nuestras percepciones sobre nosotros mismos a través de pensamientos que nos llevaban a generar creencias, la guerra cognitiva nos lleva a generar creencias pero en un sentido negativo. Lleva a que el ser humano acepte como lógico lo ilógico.

La guerra cognitiva es silenciosa, es global, apunta a enemigos y propios y es permanente. Su costo económico es mucho menor que el de una guerra cinética, se lleva a cambo sin que el objetivo tome conciencia de cómo se está operando sobre él pero es diseñado por un equipo de profesionales que estudian a los individuos y a las sociedades sobre las que se va a operar. Se vale de las ciencias (neurobiología, informática, biotecnología, psicología) y de la tecnología (inteligencia artificial, digitalización, Big Data).

Para enfrentar esta guerra debemos desarrollar una gran capacidad de discernimiento para poder distinguir lo verdadero de lo falso, desarrollar la intuición, así como un proceso de «alfabetización mediática» que nos permita recuperar el «pensamiento crítico» para poder reflexionar acerca de la información que nos llega, verificar las fuentes y, sobre todo, volver a la lectura de libros.

Finalmente, también es importante ofrecer resistencia al «torrente mediático» y tener la valentía de expresar nuestra opinión personal en medio de la «manada».

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata. Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024. Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

 

Referencias

[1] Sobre este debate, ver: Guillem Colom Piella. «Guerras híbridas. Cuando el contexto lo es todo». Revista Ejército, n° 927, junio 2018, p. 38-44, https://www.ugr.es/~gesi/Guerras-hibridas, [consulta: 17/10/2021].

[2] También aborda este debate el general Fabián Sánchez García. «El conflicto híbrido ¿Una nueva forma de guerra?». El enfoque multidisciplinar en los conflictos híbridos, Ministerio de Defensa, Instituto Español de Estudios Estratégicos, 2012, Colecciones: Seguridad y Defensa, 51, España, ISBN: 978-84-9781-753-0.

[3] Sobre este tipo de guerra en Rusia sugiero la siguiente lectura: Marcos Kowalski. «Conflictos híbridos y la Doctrina Gerasimov». Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), 10/07/2021, https://saeeg.org/index.php/2021/07/10/conflictos-hibridos-y-la-doctrina-gerasimov/.

[4] Media Centre. «Los Miembros de la UIT acuerdan una norma internacional para los grandes volúmenes de datos (Big Data)». Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), https://www.itu.int/net/pressoffice/press_releases/2015/66-es.aspx, [consulta: 14/02/2024].

[5] François du Cluzel. «Cognitive Warfare». ComCiência (Laboratório de Estudos Avançados em Jornalismo, Labjor de la Unicamp de la Unicamp, en sociedad con la Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência, SBPC), junio-noviembre 2020, https://www.comciencia.br/wp-content/uploads/2022/11/Guerra_Cognitiva_Cluzel_OTAN.pdf, [consulta: 14/02/2024].

[6] François du Cluzel. «Keynote 3: Cognitive Warfare, a Battle for the Brain». NATO, 2022, https://www.sto.nato.int/document/keynote-3-cognitive-warfare-a-battle-for-the-brain/, [consulta: 18/02/2024].

 

©2025-saeeg®

 

EL GRAN REPLIEGUE. EEUU APLICA EN CENTROAMÉRICA TODA SU DOCTRINA DE GUERRA HÍBRIDA.

Daniel Symcha*

Basil Henry Liddell Hart, periodista y militar británico que alcanzó el grado de Capitán y que en 1920 participara en forma central en la redacción del «Manual de mando para oficiales de Infantería» del Ejército Británico, elaboró su teoría de la «Estrategia de la aproximación indirecta», la que busca debilitar al enemigo de forma no directa, evitando ataques frontales y buscando la vulnerabilidad del adversario a través de la movilidad y el engaño. Su teoría surgió a partir del estudio de la guerra acorazada con la aparición en el campo de batalla de los tanques de guerra. El objetivo de esta estrategia para enfrentar un fuerte poder de fuego no consiste en la aniquilación frontal del enemigo, sino la desestabilización y desorganización de sus fuerzas y la consecución de la victoria con el menor costo posible.

En 1999 los coroneles chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui en su libro «Guerra irrestricta» identifican la sistematización del uso de la teoría de Liddell Hart por parte de Occidente en los diferentes escenarios de conflicto alrededor del mundo y realizan un análisis del uso y alcance de la denominada guerra híbrida la cual implica una reorganización de las herramientas utilizadas en todas las guerras de la humanidad, intensificando el uso de acciones por debajo del umbral de la violencia entre Estados mediante lo que el Dr. Marcelo Gullo Omodeo denomina Unidades Políticas sin Asiento Territorial como lo son las fundaciones, asociaciones, empresas privadas o redes sociales que, utilizando los derechos establecidos y garantizados por los Estados Nación, crean las condiciones necesarias para la desestabilización social generando focos de conflicto y por lo tanto una debilidad manifiesta que permite el desarrollo de acciones violentas de grupos clandestinos.

Esta operatoria, que se basa en tomar una insatisfacción de la sociedad, intensificarla, generar un conflicto y escalarlo, se llevó a cabo con éxito en las conocidas Revoluciones de Colores: Revolución de los Bulldozers (2000) que terminó con la desintegración de Yugoeslavia, la Revolución de las Rosas en Georgia (2003), la Revolución Naranja en Ucrania (2004) y la Revolución de los Tulipanes en Kirguistán (2005) y en las denominadas Primaveras Árabes: Túnez (2011), Argelia (2011), Barein (2011), Omán (2011), Siria (2011), Libia (2011), Yemen (2012) y Kuwait (2012).

En la actualidad hemos sido testigos de: La Revolución Primavera de Birmania (2022), protestas en Irán (2022); las protestas en Sri Lanka (2022), La Revolución de Julio en Bangladesh (2024), Corea del Sur (2024); las protestas de la Generación Z en Nepal (2025); protestas en Turquía (2025) y protestas estudiantiles y sociales en Indonesia (2025). Todas estas situaciones reproducen esquemas operativos similares y forman un arco en relación a China, India y Rusia.

El pasado como bitácora de la diplomacia anglosajona

Desestabilizar sociedades y regiones, generar inquina, enfrentamientos, vulneración de las condiciones sociales que debilitan a los gobiernos soberanos y de esa manera poder alcanzar objetivos estratégicos para sostener la hegemonía contra cualquier intento de independencia. John Brabazon Ponsonby aplicó esta operatoria allá por 1860 en el Río de la Plata y Thomas Edward Lawrence hizo lo mismo en 1915 en Medio Oriente.

EEUU, en su repliegue a una zona de influencia directa frente al avance de la nueva configuración del comercio mundial y ante la necesidad de dar respuesta a sus propias necesidades internas, posicionó en el mar Caribe una flota integrada por los destructores USS Gravely, USS Jason Dunham, USS Sampson, USS Stockdale; los buques de transporte anfibio USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale; un buque de combate litoral de clase Freedom el USS Minneapolis–Saint Paul; el USS Lake Erie, crucero misilístico; el submarino atómico de ataque USS Newport News y el Grupo de Ataque de Portaaviones del USS Gerald R. Ford integrado por el portaaviones USS Gerald R. Ford y los destructores USS Mahan, USS Bainbridge y USS Winston S. Churchill.

A principios del mes de agosto de 2025 el presidente de EEUU, Donald Trump, había ordenado al entonces Departamento de Defensa utilizar la fuerza militar para desarticular las operaciones de los carteles de droga identificados semanas antes como organizaciones terroristas lo que ubica a las FFAA estadounidenses en un rol directo que nunca habían ejercido. En este contexto el almirante Alvin Holsey a cargo del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), responsable de las fuerzas estadounidenses en el Caribe, anuncia su retiro a menos de un año de haber asumido el cargo que otrora ocupara la generala de cuatro estrellas del USS Army, Laura Jane Richardson.

Sembrar discordia para cosechar el dominio

En el escenario del juego mediático durante el movimiento de buques y tropas, el presidente estadounidense no solamente realiza declaraciones contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, sino también contra el presidente colombiano Gustavo Petro y declara que México está liderado por los narcotraficantes. A su vez interviene abiertamente en la campaña política de Argentina concediendo un inusual auxilio económico de US$20.000 millones al gobierno de Javier Milei. En Bolivia gana las elecciones el candidato del Partido Demócrata Cristiano, el senador Rodrigo Paz, quien inmediatamente anuncia un alineamiento directo con EEUU.

En mayo de 2025 la presidenta de México, Claudia Sheinbaum rechazó un ofrecimiento de Donald Trump para enviar tropas y armamento para la lucha contra los carteles de la droga en territorio mexicano. El 8 de agosto el diario The New York Times reportó una supuesta orden ejecutiva del gobierno de Trump que autoriza a las Fuerzas Armadas de EEUU a realizar operaciones directas en territorio extranjero contra los carteles mexicanos. En este contexto, dos meses más tarde, se sucede el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Alberto Manzo Rodríguez en la celebración anual des Día de Muertos, fecha simbólica central en la cultura mexicana. La población realizó una pueblada que culmina con el incendio de instituciones oficiales. Días más tarde se sucede una protesta de la generación Z en el contexto de un reclamo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Se suceden actos violentos y se agita sistemáticamente en redes sociales la caída del gobierno mexicano generando confusión.

En Colombia, entre enero y junio de 2025, la Defensoría del Pueblo reportó 1.834 eventos de conflictividad social en todo el país. El 11 de agosto de 2025 es asesinado el senador Miguel Uribe Turbay, precandidato a presidente por el Partido de Centro Democrático.

En Brasil, el día 27 de octubre el ex Canciller del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Celso Amorim, expresó preocupación por los ataques estadounidenses sin «ninguna prueba» contra embarcaciones de supuestos narcotraficantes en el Caribe y afirmó que Brasil estaba preocupado por la escalada de violencia. Mientras al otro día, Cláudio Castro el gobernador bolsonarista de Río de Janeiro, ordenó la operación policial más mortífera de la historia de Brasil contra el Comando Vermelho que dejó más de 120 muertos y una tensión política inesperada en Brasil.

El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer.

En el concepto de Antonio Gramsci estamos frente a una crisis orgánica, un momento histórico en el que se quiebra el vínculo entre gobernantes y gobernados, una pérdida de consenso y de legitimidad del hegemón, cuya capacidad de dirigir moral e intelectualmente a su área de influencia se deteriora. El italiano a esto lo llama «interregno» y es donde, según él, emergen formas «monstruosas» a partir de la descomposición del orden anterior y la falta de un nuevo equilibrio.

Lo cierto es que el Departamento de Estado realiza un movimiento táctico de buques y tropas a una región sobre la que se suceden una serie de operaciones de desgaste que condicionan la capacidad de movimiento de los gobiernos que manejan las principales superficies de la región que es paso obligado de productos desde el océano Pacífico hacia el Atlántico.

La situación presenta muchos puntos de comparación con las operatorias antes descriptas en el Río de la Plata, Medio Oriente, el Cáucaso, África y Asia. Operaciones de desgaste y guerra psicológica sobre la población para generar el clima propicio para escaladas violentas internas que serán potencialmente apoyadas desde la flota estadounidense y, ocasionalmente, pasado el fragor del enfrentamiento entre hermanos «pacificar» los teatros de operaciones.

Por otra parte, para beneficio del universo anglosajón sin haber jugado aún las fichas de los enfrentamientos religiosos, con la actual dirigencia política de Argentina y Uruguay, el Reino Unido tiene aseguradas sus operaciones en Malvinas y Antártida mientras que EEUU pasará a tener un punto de control en Tierra del Fuego tanto para el Canal de Magallanes como para el temible Estrecho de Drake con la Base Naval Integrada prometida por el presidente Milei a la generala Richardson. Parte de la dirigencia chilena, mientras tanto, continúa con el apoyo a los anglosajones desde Punta Arenas y los acuerdos con el poder blando estadounidense como en el caso de la administración de los Parques Nacionales australes que generó una denuncia penal contra Kristine Tompkins, presidente de la fundación homónima, por el cambio de destino de 2.360 hectáreas del Parque Nacional Patagonia de Chile para la instalación de un proyecto minero de extracción de oro por parte de la minera australiana Equus que pone en riesgo el desarrollo sustentable de los habitantes que viven en la comunas de Ibañez, Chile Chico, Cochrane y Caleta Tortel al quedar expuestos a contaminación de cianuro y mercurio los lagos Carrera, Bertrand y los ríos Baker y Jeinimeni proveedores del agua potable de la región. El lago Carreras es, del lado argentino, el lago Buenos Aires.

EEUU se replegó a su retaguardia ante la imposibilidad de competir con China y los BRICS y en ese repliegue está generando desestabilizaciones con el objetivo de mantener la hegemonía total sobre países débiles antes que comience a hacer eclosión, en su propio territorio, la guerra civil que comenzó el 11 de septiembre de 2001.

 

* Periodista. Universidad Nacional Arturo Jauretche. Maestrando en Inteligencia Estratégica Nacional, Universidad Nacional de La Plata. Investigador de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).

©2025-saeeg®