AGUSTÍN SAAVEDRA WEISE. UN HOMBRE DE VISIÓN DE ÁGUILA.

Jorge Alonzo Guirapoigua Cortez*

Qué triste noticia el fallecimiento de un gran maestro como lo fue el Dr. Agustín Saavedra Weise, que tuve el privilegio de conocer y admirar, un gran ser humano, brillante, de talla mundial y visión panorámica de águila que analizaba el mundo con total precisión, se anticipaba a los hechos y proponía soluciones ante los acontecimientos que vendrían a suceder.

Lo conocí a Agustín Saavedra Weise en el año 2003 en mis épocas de estudiante universitario, cuando me desempeñaba como ejecutivo del centro interno de la carrera de Planificación Territorial de la Facultad de Ciencias del Hábitat, Diseño y Arte de la Universidad Gabriel René Moreno, siendo también delegado al Ilustre Consejo Universitario ICU. En esa ocasión el Arq. Carlos Jaime Suarez Rivero, el Lic. Julio Guzmán G., ambos docentes de la Universidad estatal, me recomendaron que visite al Lic. José Ortiz Mercado y al Dr. Agustín Saavedra Weise, destacados intelectuales cruceños para que sean parte de los expositores de un ciclo de conferencias que habíamos organizado en la Facultad.

Desde entonces cultivamos una fructífera amistad e impulsamos diferentes eventos académicos, donde compartió sus conocimientos y cosmovisión universal del desarrollo e intervención en el territorio, que se requiere resolver, además de los aspectos físicos – espaciales, sus connotaciones socioeconómicas integrales.

El Dr. Agustín Saavedra se formó en Economía en la (Universidad de Buenos Aires) y en Ciencias Políticas (Universidad del Salvador) ambas universidades de la República Argentina. También realizó importantes cursos de Postgrado en diferentes instituciones de prestigio como ser FLACSO y otras.

Agustín a su retorno de sus estudios universitarios a Bolivia, donde aportó con sus conocimientos, inició la carrera diplomática cuando ingresó a la Cancillería del Estado Boliviano en el año 1962 como Oficial del Protocolo en la Dirección General de Ceremonial.

Asimismo, asumió como Director de la Academia Diplomática, catedrático en la misma entidad y posteriormente miembro del grupo asesor de la Academia. Además, fue Asesor del Canciller y Asesor Externo del Ministerio de Relaciones Exteriores, como también Director General de Asuntos Económicos Bilaterales, Director Adjunto del Gabinete, funcionario de la Dirección de Política Exterior y Subsecretario de Comercio.

Su trayectoria tuvo alcances internacionales como Primer Secretario, Ministro Consejero y Encargado de Negocios en Argentina y Ministro Consejero y Encargado de Negocios en Chile entre 1976 y 1978. Del mismo modo, fue designado como Ministro de Relaciones Exteriores y Culto (1982).

Ocupó el cargo como Embajador de Bolivia ante las Naciones Unidas y Organismos Internacionales con sede en Ginebra, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Bolivia en la República Argentina y Embajador en Misión Especial (en varias oportunidades).

Dentro de su experiencia internacional fue jefe de la Delegación Boliviana como Embajador en Misión Especial ante la Cumbre Mundial de Naciones en Desarrollo sin Litoral auspiciada por la ONU (Almaty, Kazajstán). De la misma forma presidió también las reuniones preparatorias previas de Asunción y Nueva York (2003). Colaboró en la redacción de la Declaración de Almaty.

Su profundo compromiso con el país, que era su principal anhelo, lo llevó a defender los intereses del Estado. Asimismo se desempeñó como miembro del Consejo de Ex Cancilleres y del Consejo Consultivo Permanente de Relaciones Exteriores (2001-2006) como también de la Junta de Asesoramiento Estratégico dependiente de la Presidencia de la República (2004-2005). Ha sido miembro del Consejo Asesor marítimo de la Presidencia del Estado en su calidad de ex Canciller.

El rol del Dr. Agustín Saavedra Weise incluso fue vital en el sector privado, como presidente del Directorio de la Caja de Salud de la Banca Privada (gestión 2012-2013). Fue durante más de 16 años Gerente General (Secretario Ejecutivo) de la Asociación de Bancos Privados (ASOBAN) filial Santa Cruz. Al retirarse voluntariamente en abril 2014, fue agasajado con reconocimientos de la matriz y de la regional Santa Cruz de ASOBAN.

Desde el 2004 hasta 2014 se desempeñó como director-Fundador de la Administradora de Cámara de Compensación y Liquidación (ACCL SA), empresa subsidiaria de ASOBAN.

Se desempeño como director alterno en la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz por ASOBAN desde 1998 hasta abril 2014, donde entregó todos sus conocimientos para poder llevar adelante el desarrollo del sector privado, que es pilar fundamental en el caso de la región de Santa Cruz.

En los últimos años asumió cargos como director de Bolivia en FONPLATA y presidente del Banco Central de Bolivia del Estado Plurinacional de Bolivia.

El Dr. Agustín fue profesor de prestigiosas universidades nacionales e internacionales, consultor internacional de prestigiosos organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y miembro de los fundadores de FONPLATA, esta última tiene como sede a Santa Cruz.

El Dr. Agustín escribió diversas publicaciones; mencionaré algunas a continuación:

  • Publicó el libro “Documentos sobre la Mediterraneidad Boliviana”, publicado en Buenos Aires en 1979, que es un clásico para quienes estudian nuestra política exterior en general y la cuestión marítima en especial.
  • En 1995 publicó “Bolivia en el contexto internacional”, que recoge artículos de prensa sobre ciencia política, geopolítica y relaciones internacionales. En forma sintética, cada artículo es una cátedra resumida de los temas que aborda.
  • Otro libro de Agustín publicado en 1995, “Bolivia y el Mundo”, contiene ensayos sobre la realidad nacional e internacional.
  • También “Las Perspectivas de Bolivia en torno a los Corredores Bioceánicos”, que fue publicado en la ciudad de La Paz en 1996.
  • En el año 2006 publico “Santa Cruz Diversas Reflexiones”, que son conjuntos de artículos publicados en nuestro país.

Del mismo modo, publicó muchos artículos en diversas revistas académicas de Bolivia, Chile y Argentina. Asimismo, ha escrito notas periodísticas en “La Nación”, “El Cronista Comercial”, “Ámbito Financiero” y “La Prensa” de Buenos Aires. También publicó comentarios en la revista “Visión”. Varios de sus trabajos han sido traducidos y reproducidos en medios estadounidenses y europeos.

En Bolivia colaboró con el diario “El Deber” desde 1966. Allí ha publicado el grueso de sus columnas. Asimismo, ha escrito en “El Mundo” y en “El Nuevo Día” de Santa Cruz de la Sierra. En Cochabamba, escribió para “Los Tiempos” y para “Opinión”. En La Paz, ha publicado trabajos en “Presencia”, “Hoy”, “El Diario”, “La Razón”, La Prensa” y en el Semanario “Pulso”. Sus notas, desde 2011, se reproducían semanalmente en los diarios “Página Siete” y “Los Tiempos”. También se reproducen muchos de sus comentarios en numerosas publicaciones nacionales e internacionales —impresas y digitales— tanto de naturaleza académica como de divulgación general.

Como decía en el prólogo del Libro “Santa Cruz Diversas Reflexiones”, que fue publicado en 2006, según el diplomático Fernando Zalazar, menciona que estamos frente a un observador de la realidad nacional, latinoamericana y mundial mediante sus artículos que teníamos el privilegio de leer cada domingo en diferentes medios locales, nacionales e internacionales.

El diplomático Fernando Salazar cita al escritor Edgard Lawrence Doctorow, escritor contemporáneo norteamericano, quien menciona que un buen escritor provoca sensaciones en el lector, no le informa que está lloviendo, sino que lo hace sentir que se está mojando.

El escritor Doctorow no sé si conoció a Agustín, sin embargo reflejaba la manera de escribir de este autor cruceño de visión universal en una época donde la mayoría de los ciudadanos son de visión particular.

Como delegado al Ilustre del Concejo Universitario (ICU) de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno lo propuse Doctor Honoris Causa, por su aporte al desarrollo del Estado Nacional; se discutió en la plenaria y posteriormente el Ilustre Concejo Universitario lo remitió a la comisión académica que no lo concretizó hasta ahora. Sin embargo, otras instituciones de nuestro país y del exterior merecidamente lo distinguieron.

Lamentamos la irremediable perdida de un brillante profesional cruceño de visión universal; que Dios lo tenga en su gloria.

Siempre te recordaremos y te llevaremos en nuestro corazón.

 

* Planificador Territorial, Secretario municipal de Ordenamiento Territorial, Gobierno Autónomo Municipal de Porongo.

DESBOCADOS

Iris Speroni*

Nos gobierna una organización criminal.

En sólo ocho días hábiles de diciembre 2019 el entonces flamante presidente Alberto Fernández se las ingenió para poner nuevos impuestos y aumentar las alícuotas de otros existentes (aquí). Esto luego de cuatro años de Macri (alta inflación, más impuestos, tasas de interés superiores al 80% anual, y aumento de tarifas de servicios). Ocurrió lo que varios predijimos: Fernández provocó la caída del nivel de actividad, poco después enmascarada como consecuencia de la cuarentena.

Esos primeros días del gobierno de Fernández serían indicativos de los dos años subsiguientes: aumentar gravámenes e incentivar a los gobernadores a hacer lo propio.

No se escucha una sola voz de sentido común. Alguien de poder que diga: “así no podemos seguir”.

Son el compendio de la mala administración. Todos lo saben y nadie habla.

Escucho reclamos de gobernadores o senadores para sus provincias. Ninguno se queja por el desdoblamiento y/o retraso cambiario, verdadero lastre para el crecimiento de las economías provinciales. O no entienden en qué les afecta que les paguen a $ 101,25 lo que vale $ 201 ó los tienen cooptados con lazos inquebrantables (Valores del 23/12/2021).

En los últimos dos años hemos vivido aumento de la presión fiscal.

El principal: la inflación, que sólo pagan los pobres, los asalariados, los jubilados y pensionados y los beneficiarios de planes sociales. Todos los meses nos sacan un 3% (acumulativo) de los ingresos. A ninguno de los responsables les pasa nada. Como amanecer frío en una zanja, por ejemplo.

El segundo mecanismo para subir impuestos fue no cambiar los mínimos no imponibles dentro de un proceso inflacionario. Quienes cobran salarios que no llegan a mil dólares por mes (menos del mínimo de EEUU) pagan impuesto a las ganancias además de IVA e ingresos brutos con el remanente. Bienes personales: Originalmente pagaban aquellos que tenían bienes por lo que hoy serían 138 millones de pesos. Hoy cualquier cristo con un dos ambientes y una casita en la costa a nueve cuadras de la playa, paga impuestos como si fuera Werthein o Grobocopatel o Constantini.

El tercero es inventar nuevos impuestos con diferentes excusas o aumentar alícuotas de impuestos existentes. Ejemplos: “impuesto a la riqueza”. La excusa fue la supuesta pandemia. Luego, cuando uno ve los destinos, comprueba que es para cualquier cosa menos para el presupuesto de salud. Definición de “riqueza”: dueño de un departamentito. Mientras, los verdaderamente ricos tienen su dinero en fideicomisos, fondos de inversión, paraísos fiscales u otros instrumentos. Es más, si algún político compra un campo en la Argentina (lo cual suelen hacer), el vehículo es una sociedad anónima radicada en Uruguay. Los impuestos son para los giles y los pobres.

Ahora, en su afán de sacarle patrimonio a las clases medias, van a poner el impuesto a la herencia, con la excusa de “evitar la acumulación de riqueza” con un coro de imbéciles o de mercenarios azuzando a quien no tiene ni una piedra con su nombre contra la panadera que heredó su local de su madre gallega.

La supuesta oposición

Juntos por el Cambio hizo campaña con la promesa de no aumentar más impuestos. Difícil de creer cuando tanto Macri como Larreta (o Vidal los cuatro años que gobernó PBA) fueron impositores seriales. ¿El último? El gravamen a los cargos con tarjetas de crédito en capital (2021).

El sainete de esta semana puede leerse de dos maneras. Recapitulo: la oposición demanda una sesión especial en Diputados para tratar un impuesto sin cerciorarse previamente si contaba o no con los votos necesarios. No contó. O fue un error o fue a propósito. Tal vez nunca lo sepamos. La ausencia de los dos zonzos que se fueron de viaje, es verosímil. Lo de Crescimbeni es más difícil de digerir.

Es irrelevante. Cuando son oficialismo aumentan la carga tributaria.

Otra vida

Cuando escucho a Putin hablar de “sentido común”, siento envidia. Cuando escucho a empresarios paraguayos en Canal Rural o en Chacra TV y cuentan cómo exportan carne vacuna (más que nosotros), carne de cerdo, lana de oveja a mercados premium a los que nosotros no accedemos, cómo tienen su flota fluvial y cómo no paran de crecer en todos los rubros, siento envidia.

Y ahí uno ve cuán incompetentes, además de ladrones, son nuestros políticos profesionales. Porque si el país creciera, podrían robar más que ahora. Pero no. Tienen una relación criminal tan compenetrada con empresarios corruptos, que no pueden tener ni un dejo de criterio. Ejemplo: prohibieron la exportación de carne. En los medios de comunicación dijeron que era para que hubiera carne en el mercado doméstico. Lo cual es una pavada. Uruguay exporta más carne que nosotros y los uruguayos comen más carne vacuna por habitantes que nosotros. La Argentina exporta el 95% del té y el 90% de la miel y el 90% del maní que produce y no falta ni té, ni miel, ni maní. Todo lo que alegan los funcionarios son mentiras. Lo único que hicieron fue sacarles el negocio de la exportación a los frigoríficos chicos para dárselo a los tres más grandes.

Todo es así. Nos gobierna una organización criminal.

Cómo será su ineptitud, incluso como ladrones, que envidiamos a Paraguay, porque hace las cosas mejor que nosotros.

En Misiones los misioneros van a Paraguay a … comprar bienes argentinos. Porque así no tienen que abonar 21% de IVA. Paraguay es más próspero que Formosa. La única diferencia de un lado y otro es la voracidad fiscal, la tasa de interés y el tipo de cambio. Apenas nada.

Los impuestos, la tasa de interés y el tipo de cambio son responsabilidad del Congreso. No de Néstor Kirchner, no de Cristina Fernández, no de Macri, no de Alberto Fernández. Ningún legislador intenta ocuparse del tema. Tampoco los gobernadores lo exigen a pesar de que mejorarían su situación casi instantáneamente.

Los políticos argentinos en su borrachera de corrupción se han convertido en caballos desbocados. Hay que pararlos antes de que nos destruyan a todos. Tratemos de ser un país más racional. Como Paraguay.

Nada, nada es más importante que la grandeza de la Nación y la felicidad del Pueblo. Lo primero requiere consolidar el territorio y la moneda, sacarse de encima la deuda y ordenar la vida social de todos nosotros; lo segundo, que las escuelas abran todos los días, que haya trabajo en blanco para todos y que sea bien pago, comer y vestir bien y poder construirse su propia casa, que no haya cacos merodeando y que los hospitales funcionen.

Putin demostró que se puede tomar un país quebrado, con la moral por el piso, con inflación galopante y deuda, a punto de disgregarse, con políticos comprados a diestra y siniestra; y aun así reconstruirse, consolidar el territorio y pelear de igual a igual con cualquiera. Tal vez sea hora de estudiar con más detalle el proceso y aprender.

 

Les deseo a todos un muy feliz y próspero Año Nuevo.

Con afecto,

Iris Speroni

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

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Artículo original publicado el 25/12/2021 en Restaurar.org, http://restaurarg.blogspot.com/2021/12/desbocados.html 

A 130 AÑOS DE LA ENCÍCLICA RERUM NOVARUM, ORIGEN DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA.

Marcelo Javier de los Reyes*

León XIII (1878 – 1903)

En este año que termina se han cumplido 130 años de la Encíclica sobre la que se construyó la Doctrina Social de la Iglesia, publicada el 15 de mayo de 1891, por lo que cada 15 de mayo se convierte en una fecha de gran relevancia para todos los trabajadores, particularmente para los campesinos y todos aquellos involucrados en las labores agrícolas. De ahí que en algunas regiones del mundo ese día sea conmemorado como la fiesta de los campesinos.

Cuestiones sociales. León XIII y la Rerum Novarum

Luego del Congreso de Viena (1814-1815), que tuvo objetivo restablecer las fronteras de Europa luego de que las fuerzas de Napoleón Bonaparte fueran derrotadas así como restablecer el Antiguo Régimen, se inició un siglo de relativa paz entre las naciones. No obstante, se produjeron algunos conflictos armados, como la guerra de Crimea, la austro-prusiana, la franco-prusiana y otras. Sin embargo, el resto del siglo estuvo caracterizado por profundos conflictos sociales, las revoluciones liberales que desafiaron al conservadurismo y el nacimiento del socialismo y del comunismo.

Esta cambiante composición ideológica en la sociedad de la época produjo una preocupación de consideración en el seno de la Iglesia Católica. En sus relaciones con los gobiernos liberales la situación era extremadamente difícil debido a que las medidas que tomaban se orientaban a privarla de sus bienes y posesiones y prácticamente la excluían en el plano político. La Iglesia firmó varios acuerdos —denominados concordatos— con muchos gobiernos europeos durante la primera mitad del siglo XIX.

A través de los concordatos se establecían los derechos de la Iglesia y las obligaciones que los Estados tenían con respecto de ella. Sin embargo el avance de las ideas liberales fueron poniendo escollos en la relación Iglesia – Estado y se fue argumentando la necesidad de una completa separación entre ambos.

Quienes sostenían la separación entre Iglesia y Estado pretendían que el Papado renunciara a sus posesiones territoriales y a su poder temporal. Estas ideas liberales y democráticas no sólo influían desde fuera de la Iglesia sino que también arraigaron en algunos sectores de la institución. Ante esta situación, la cúpula de la Iglesia no hizo esperar su reacción condenando aquellas ideas que intentaban recortarle poder[1].

Vincenzo Gioacchino Pecci, sexto hijo de una familia humilde, nació el 2 de marzo de 1810 en la ciudad de Carpineto, al sur de Roma. Entre 1832 y 1837 estudió en la Academia de Estudios Eclesiásticos y en 1837 fue ordenado sacerdote. El padre Vincenzo no sólo fue un miembro activo de la Iglesia sino también un testigo de los cambios sociales, políticos y económicos de su época. Fue ascendiendo en la jerarquía de la Iglesia y en una serie de cartas pastorales publicadas entre 1874-77 el Cardenal Pecci expresó su deseo de alcanzar un mayor acercamiento entre el catolicismo y la cultura contemporánea.

En 1877 fue trasladado a Roma y, a la muerte del Papa Pío IX, fue nombrado camarlengo[2]. El 20 de febrero de 1878 fue elegido Papa continuando con la línea conservadora pero imprimiendo una nueva orientación a la política del Vaticano, destinada a superar el aislamiento. En el plano doctrinario se esforzó por mantener los principios del catolicismo frente a las nuevas corrientes científicas, fomentando los estudios teológicos y los seminarios. Incentivó la creación de misiones evangelizadoras, en particular destinada a los territorios coloniales que conquistaban las potencias europeas.

León XIII se esforzó por posicionar a la Iglesia en la sociedad, para lo cual trabajó en pos de mejorar las frágiles relaciones con los Estados europeos. Luego que le fueron arrebatados los estados pontificios, las posesiones territoriales del papado quedaron reducidas al Vaticano. En su primera encíclica León XIII expresó que la Iglesia nunca persiguió el gobierno temporal.

Con respecto a las negociaciones diplomáticas con el Estado italiano y con el francés no obtuvo resultados favorables pero si con Alemania. Su habilidad le permitió devolverles la tranquilidad a los católicos alemanes que habían sido seriamente afectados por la Kulturkampf (“guerra religiosa”) que Bismark —respaldado por el movimiento liberal—, haciendo uso de una serie de leyes[3], emprendió contra el clero católico. León XIII, en el plano internacional, también debió arbitrar en torno a las Islas Carolinas; su gestión exitosa pudo poner fin a la disputa territorial entre Alemania y España.

Imagen referida a la Kulturkampf.

Ante los ataques que los comunistas, socialistas y anarquistas le propinaban a la Iglesia, León XIII trabajó para definir una política hacia la clase obrera y contrapesar el avance de esos sectores. Con este objetivo, el 15 de mayo de 1891 la Iglesia dio a conocer la encíclica Rerum novarum (“de las cosas nuevas”) que sentó las bases de la doctrina social de la Iglesia. La Rerum novarum inspiró la formación de círculos de obreros católicos y otras agrupaciones de trabajadores. Se trató de la primera encíclica social de la Iglesia Católica, dirigida a todos los obispos y describiendo las condiciones de las clases trabajadoras. León XIII tomó distancia de las corrientes marxistas pero favoreció la agrupación de los trabajadores en sindicatos y reconocía el derecho de la propiedad privada.

Este documento contrarrestó las intenciones marxistas de alejar a los obreros de la religión, principalmente la católica, y sentó las bases para que, años más tarde, la Iglesia influyera políticamente a través de la creación de los partidos encuadrados en la democracia cristiana.

La Doctrina Social de la Iglesia

La Encíclica Rerun Novarum fue el pilar sobre el que se construyó la Doctrina Social de la Iglesia. Para conmemorar su publicación, otros papas escribieron otras que son consideradas como las “Encíclicas Sociales”; así, el 15 de mayo de 1931, el Papa Pío XI publicó la encíclica “Cuadragésimo Anno”, en conmemoración de los cuarenta años de la que publicó León XIII. Pío XI puso el acento en la labor del Estado, las asociaciones obreras, la doctrina económica y social, pero también en el capital y el trabajo. Manteniendo el espíritu de la Rerun Novarum, también tuvo en cuenta a los trabajadores, refiriéndose a la redención del proletariado, al salario justo, el carácter individual y social del trabajo. Eran tiempos difíciles, luego del triunfo del comunismo en Rusia, de la Primera Guerra Mundial y de la crisis económica de 1929 que afectó fundamentalmente al mundo occidental, por lo que asimismo abogaba por la restauración del orden social.

Mater et Magistra (“Madre y Maestra”), de Juan XXIII, Carta encíclica sobre el reciente desarrollo de la cuestión social a la luz de la doctrina cristiana, promulgada el 15 de mayo de 1961, tiene como tema central la justicia. Juan XXIII también quien escribió Pacem in Terris (“Paz en la Tierra”), la última de las ocho encíclicas de este papa, publicada el 11 de abril de 1963, precisamente en la celebración del Jueves Santo.

Por su parte, Paulo VI hizo su aporte con las Encíclicas Gaudium et Spes (“Alegría y Esperanza”) y Populorum Progressio (“El Desarrollo de los Pueblos”).

No es la intención de este trabajo mencionar a todas las Encíclicas Sociales sino conmemorar la que dio origen a la Doctrina Social de la Iglesia que, como dice el sacerdote salesiano y Licenciado en Teología Eugenio Albuquerque,

Cuando hablamos de doctrina social de la Iglesia, nos referimos a la enseñanza y orientación de la Iglesia católica sobre las cuestiones sociales. Pero no hay una uniformidad, sino una gran diversidad de expresiones en la denominación de dichas enseñanzas del magisterio de los Papas; las más utilizadas son: doctrina social de la Iglesia, doctrina social católica y enseñanza social de la iglesia.

Con la expresión doctrina social de la Iglesia se entiende ordinariamente el conjunto de las enseñanzas sociales del magisterio, especialmente de los Papas, recogidas en importantes encíclicas dedicadas precisamente a tratar las cuestiones sociales.[4]

El autor aclara que si bien el origen de esta doctrina está en las encíclicas sociales del siglo XIX, el verdadero origen es tan antiguo como la propia Iglesia, ya que su base principal es la revelación divina[5] y abreva en fuentes teológicas, morales y sociales[6].

Hasta Pacem in Terris las encíclicas estaban dirigidas sólo a los católicos, pero Juan XXIII en ella agrega a todos los hombres de buena voluntad. Se trata de un aporte de la Iglesia a la humanidad, en tanto considera su competencia en el campo social.

Un siglo después

La profundización de las políticas neoliberales en la década de 1990 en América vinieron a caballo de la globalización y del avance de las tecnologías de la información, en un contexto de desaparición del bloque liderado por la URSS tras el derrumbe del Muro de Berlín (1989) y la implosión de la propia URSS (1991).

En ese marco, los Estados Unidos se mostraron como los vencedores de la Guerra Fría, estableciendo el sistema unipolar y el “pensamiento único”, aunque por escaso tiempo. Ese proceso fue acompañado por un fortalecimiento de los organismos financieros internacionales que presionaron a los gobiernos a introducir políticas que desarticularon la economía de varios países incrementando las desigualdades sociales.

Como producto de estas medidas económicas que giraban en torno de la privatización, del libre mercado, de las “bondades del mercado”, se difundieron falsas ilusiones en las diversas sociedades, ocasionando —por el contrario— grandes desilusiones y un creciente distanciamiento de la clase política respecto de la población.

Así como hacia fines del siglo XIX los problemas sociales llevaron a la Iglesia a manifestarse a través de la Encíclica Rerum Novarum (1891), en una clara contestación al capitalismo, los viejos y nuevos problemas que afectaban a la humanidad impulsaron al papa Juan Pablo I a escribir la Encíclica Centessimus Annus, precisamente cien años después de la encíclica que dio origen a la Doctrina Social de la Iglesia —la Rerum Novarum— en ocasión del ocaso del marxismo, de un ciclo de transformación en la propia Europa y en el mundo, en un contexto de desestabilización con amenazas de guerra, con una pobreza creciente y la emergencia de los regionalismos. Recordando la Encíclica de León XIII, Centessimus Annus expresa:

Ojalá que estas palabras, escritas cuando avanzaba el llamado “capitalismo salvaje”, no deban repetirse hoy día con la misma severidad. Por desgracia, hoy todavía se dan casos de contratos entre patronos y obreros, en los que se ignora la más elemental justicia en materia de trabajo de los menores o de las mujeres, de horarios de trabajo, estado higiénico de los locales y legítima retribución. Y esto a pesar de las Declaraciones y Convenciones internacionales al respecto y no obstante las leyes internas de los Estados. El Papa atribuía a la “autoridad pública” el “deber estricto” de prestar la debida atención al bienestar de los trabajadores, porque lo contrario sería ofender a la justicia; es más, no dudaba en hablar de “justicia distributiva”.

Juan Pablo II (1920-2005)

Y más adelante se refiere nuevamente a la injusticia social y a la explotación:

Ante estos casos, se puede hablar hoy día, como en tiempos de la Rerum novarum, de una explotación inhumana. A pesar de los grandes cambios acaecidos en las sociedades más avanzadas, las carencias humanas del capitalismo, con el consiguiente dominio de las cosas sobre los hombres, están lejos de haber desaparecido; es más, para los pobres, a la falta de bienes materiales se ha añadido la del saber y de conocimientos, que les impide salir del estado de humillante dependencia.

Las desigualdades son explícitamente mencionadas en Centessimus Annus poniendo la mira en la situación de los países del Tercer Mundo y en la necesidad de ejercer un control sobre el mercado:

En el contexto del Tercer Mundo conservan toda su validez —y en ciertos casos son todavía una meta por alcanzar— los objetivos indicados por la Rerum novarum, para evitar que el trabajo del hombre y el hombre mismo se reduzcan al nivel de simple mercancía: el salario suficiente para la vida de familia, los seguros sociales para la vejez y el desempleo, la adecuada tutela de las condiciones de trabajo.

Se abre aquí un vasto y fecundo campo de acción y de lucha, en nombre de la justicia, para los sindicatos y demás organizaciones de los trabajadores, que defienden sus derechos y tutelan su persona, desempeñando al mismo tiempo una función esencial de carácter cultural, para hacerles participar de manera más plena y digna en la vida de la nación y ayudarles en la vía del desarrollo.

En este sentido se puede hablar justamente de lucha contra un sistema económico, entendido como método que asegura el predominio absoluto del capital, la posesión de los medios de producción y la tierra, respecto a la libre subjetividad del trabajo del hombre. En la lucha contra este sistema no se pone, como modelo alternativo, el sistema socialista, que de hecho es un capitalismo de Estado, sino una sociedad basada en el trabajo libre, en la empresa y en la participación. Esta sociedad tampoco se opone al mercado, sino que exige que éste sea controlado oportunamente por las fuerzas sociales y por el Estado, de manera que se garantice la satisfacción de las exigencias fundamentales de toda la sociedad.

Pero aún se encuentra una sentencia más contundente respecto del mundo en el que se escribió Centessimus Annus:

Queda mostrado cuán inaceptable es la afirmación de que la derrota del socialismo deja al capitalismo como único modelo de organización económica.

El siglo XXI trajo nuevas preocupaciones a las que ya existían, preocupaciones que también perjudican a los más pobres pero a la sociedad en su conjunto, derivados del cambio climático. Nuevamente la Iglesia, a través de la Encíclica Laudato si (“Alabado seas”) —24 de mayo de 2015— del papa Francisco, toma la palabra para exhortar la necesidad de cuidar la “casa común”, la casa de todos los seres humanos y no humanos. Laudato sí es una relectura del cántico de las creaturas de Francisco de Asís y es, además, un grito de auxilio del Papa Francisco en nombre de la Iglesia, un grito a Dios y al hombre posmoderno a que cuide, proteja y haga un buen uso de los recursos de la madre Tierra:

Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.

Reflexionar sobre el futuro de las políticas públicas ante los retos de los cambios a escala global así como de un Estado, la crisis y las visiones de las políticas públicas que prosperaron en la segunda mitad del siglo XX y el new public management como ideario para resolver problemas de gestión pública, requieren el estudio de las realidades emergentes y nuevos enfoques de los asuntos públicos contemporáneos.

Una profunda tarea está por delante pero si bien las Encíclicas Sociales pusieron el énfasis en sus correspondientes contextos sociales e internacionales, sería apropiado leerlas para “sacarlas” del ámbito eclesial y académico y para que sea difundida más allá de los cristianos con el claro objetivo de retornar a una sociedad global que recobre los valores morales, y para que los hombres en general asuman un compromiso social más allá del origen de esta doctrina. Los problemas sociales se han agudizado y no tienen religión pero si pueden ser solucionados si cada uno se compromete a hacer su parte. Los pueblos pueden hacer la diferencia comenzando a exigir a sus respectivas clases dirigentes que asuman sus compromisos ante la sociedad.

Como dijo la Madre Teresa de Calcuta, “Haz bien tu trabajo y hazlo con un gran amor”. O finalmente, recordar a Rabindranath Tagore, premio Nobel de Literatura en el año 1913, quien escribió la célebre frase: “Dormía y soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era alegría.”

Exijamos que quienes nos conducen lo hagan pensando en el servicio y cada uno de nosotros hagamos lo propio, porque en eso debe radicar nuestra alegría.

 

* Maestro Catequista. Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] La encíclica Mirari vos (1832) del papa Gregorio XVI condenaba las libertades modernas, la libertad de culto, de conciencia, de asociación y de prensa. La encíclica Quanta Cura (1864) de Pío IX fue acompañada del Syllabus, catálogo con ochenta proposiciones que la Iglesia consideraba condenables. El documento sostenía que considerar que “el Papa puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, el liberalismo y la civilización moderna” era un error. Del mismo modo, manifestaba que el Estado laico era “impío y absurdo». En 1870 se celebró el Primer Concilio Vaticano del que participaron setecientos sacerdotes. En el Concilio se mantuvo el espíritu del Syllabus condenando los “errores modernos” y, asimismo, se discutió el dogma que afirmaba la infalibilidad del Papa. La discusión interna entre el minoritario sector renovador y el conservador terminó con el retiro del primero y la consolidación del segundo en el gobierno de la Iglesia. De esta manera se reafirmó la autoridad del Papa.

[2] Cardenal que administra los asuntos de la Iglesia durante la vacancia de la Sede Apostólica.

[3] El conflicto se agudizó a partir de 1870 con la proclamación de la infalibilidad del Papa durante el Primer Concilio Vaticano.  Mediante esas leyes –Ley del Púlpito de 1871, ley de control de la enseñanza de 1872, expulsión de los jesuitas, Leyes de Mayo de 1873 y 1874 que reglamentaban la formación de los sacerdotes y limitaban la jurisdicción eclesiástica, ley de Matrimonio Civil y otras leyes sancionadas en 1874 y 1875– se procuraba someter a los sacerdotes al Estado en calidad de funcionarios, interfiriendo sus relaciones con la Santa Sede y con Polonia, considerada como un enemigo nacional.

[4] Eugenio Albuquerque. Doctrina social de la Iglesia. Buenos Aires: Editorial Claretiana, 2012,  p. 7.

[5] Ídem.

[6] Ibíd., p. 13.

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