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LA CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA O LOS INTERESES NACIONALES

César Augusto Lerena*

Marcelo Kohen, miembro del Consejo Nacional de Malvinas de la Cancillería Argentina y postulado para ocupar un cargo en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

La Corte Internacional de Justicia (CIJ), es el principal Tribunal internacional destinado a resolver disputas entre los Estados. Un Órgano de las Naciones Unidas (ONU), creado en 1945, con sede en La Haya, Países Bajos, al que muchos abogados anhelan llegar para satisfacer sus aspiraciones personales.

Uno de los jurisconsultos más importantes de Argentina, el profesor Hugo Caminos, que entre otras cosas integró la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires y el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, acuñó una frase derivada del artículo 2º del Estatuto de la CIJ que dejaba en claro su calidad moral: «no se puede avalar el ingreso a quienes carecen de integridad moral». Esto viene a colación, porque para los cargos internacionales no deberían ser tenidas en cuenta solo las capacidades técnicas que, por cierto, son absolutamente imprescindibles, sino la trayectoria en favor de los intereses nacionales del candidato que el gobierno promueva.

Respecto a la idoneidad, resulta un verdadero despropósito que mientras los postulantes a un cargo de Juez de 1ra. Instancia deben pasar por un concurso de antecedentes y oposición, luego, ser aprobados por los Consejos de Magistratura y los respectivos Senados, para finalmente, de entre una terna preseleccionada ser designado uno de ellos por Decreto del Poder Ejecutivo, para postularse a la Corte Internacional de Justicia solo baste un Decreto. Esto no ocurre ni siquiera para aspirar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde además del filtro del Senado, se expone al candidato a la opinión pública.

Pues bien, como las decisiones de los jueces de la CIJ pueden afectar al Estado argentino y con ello a los ciudadanos, yo manifiesto que el postulado a la CIJ Marcelo Gustavo Kohen no reuniría las condiciones de idoneidad por cuanto en su ejercicio profesional no ha ocupado siquiera el cargo de Juez de Paz y, respecto a la integridad a la que se refería el Dr. Caminos, habría violado la Constitución Nacional y la de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur cuando en 2018 les ofreció a los isleños en Malvinas, sin consentimiento de la legislatura provincial ni del Congreso de la Nación (Art. 13 de la CN; Art. 14 de la Ley 23.775 y Art. 1 a 5, 81, 87 y la Disposición Transitoria 12a de la CPTdF) un Plan de 20 puntos que preveía entre otras cosas la escisión de Malvinas de Tierra del Fuego; propuesta, que ya había «…rechazado categóricamente…» la Legislatura Provincial por Res. 250/17 del 24/8/2017, en el proyecto «Provincia de Malvinas, Provincia 24» ganador del concurso organizado por el Ministerio de Educación de la Nación y la Secretaría de Malvinas en 2015 y, al mismo tiempo y, también sin la aprobación debida, les presentó un Plan a los isleños donde les cedía recursos pesqueros; la posibilidad que éstos sigan determinando quién puede radicarse en Malvinas y que al cabo de treinta años podrían efectuar un referéndum para determinar «si se mantenía la situación que les proponía o si las islas podrían asumir una soberanía plena» (Infobae 22/03/2018; su exposición en el CARI, 20/03/2018), en contraposición a lo previsto en los artículos 9 a 11, 14, 16, 19, 20, 39 y la Disposición Transitoria Primera (D.T.P.) de la Constitución Nacional.

El entonces Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y hoy Ministro, Julián Domínguez, criticó al diputado uruguayo Jaime Trobo por unirse a la misión de observación del referéndum británico de 2013 en las islas y consideró que era «una traición a la patria para el conjunto de América latina que un legislador uruguayo asista a un referéndum sobre la soberanía de las Islas Malvinas» y por ello nos imaginamos qué calificativo podría corresponderle al argentino Marcelo Kohen que promueve a los isleños un referéndum.

Sobre ello, el propio Kohen manifestó que un “hecho político nuevo” lo movilizó para lanzar el Plan en 2018 (Robledo J. LMNeuquen; 06/06/2021) y, se infiere que podría estar motivado en el Pacto de Foradori-Duncan del 13/9/2016 cuyo texto de inspiración británica reza: «…adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas…». El mismo año, donde este abogado fue fallidamente promovido por el gobierno de Macri para integrar la Comisión de Derecho Internacional de la Asamblea General de las Naciones Unidas, oportunidad en la que manifestó “trabajar y residir” en Suiza y, quedó descartado de entre los 34 seleccionados, al ser superado categóricamente por los votos a los candidatos de Colombia, Chile, Nicaragua, México, Brasil, Perú y Ecuador de Suramérica y el Caribe. Otro tanto ya había ocurrido en 2014 con el rechazo de Susana Ruiz Cerutti a la C.I.J. y en 2016 con la postulación de Susana Malcorra a la Secretaría General de la ONU (2016). Es probable que sea necesario que los candidatos se seleccionen por presentar una mayor vocación patriótica y latinoamericana, que personal.

Kohen se recibió en la Universidad de Rosario y es Profesor del “Instituto de Altos Estudios Internacionales” de la Universidad de Ginebra. Este Instituto según el Ranking Web de Universidades se encuentra en el puesto 1.913 en el ranking mundial; 726 en Europa y en materia de Excelencia ocupa la posición 2.940. Respecto a la Universidad de Ginebra el mismo Ranking indica que a nivel mundial está 143; en Europa 38 y en Excelencia 205. Rápidamente se observa la diferencia de calificación entre la Universidad y el Instituto al que pertenece.

Accesoriamente a ello, el citado candidato expone públicamente sus opiniones sobre cómo resolver la cuestión Malvinas, pese a tratarse de un miembro del Consejo de Malvinas que tiene obligación de guardar secreto sobre las estrategias que puede o podría llevar adelante el Poder Ejecutivo o el Congreso de la Nación. Sería bueno recordarle que los expertos de ese Cuerpo no fijan las políticas, sino que son los que dan sustento técnico al Canciller o al Presidente de la Nación y que, contrario a lo que manifiesta, de que “en la Argentina no hay una Política de Estado”; sí la hay, y es la que prescribe la Disposición Transitoria Primera de nuestra Carta Magna. El problema, es cumplir y hacerla cumplir y ello es el obstáculo principal que quieren remover los británicos y, que daría por tierra definitivamente un referéndum de los isleños.

Todo ello se agrava, porque no se trata de un ciudadano voluntarioso, sino de un abogado que al momento de su presentación espontanea en las islas ya había defendido los intereses argentinos, motivo por el cual, su propuesta, no es la de un neófito; más aún, cuando de llevarse a cabo su Plan, sería absolutamente favorable a los intereses británicos; una cuestión, que quien presenta la iniciativa y escribe sobre Malvinas no puede desconocer, y que adquiere mayor valor para el ocupante de las islas al ser este un miembro del Consejo Nacional de Malvinas de la Cancillería Argentina, Organismo en el que se debieran analizar las estrategias relativas a Malvinas, los archipiélagos del sur, las aguas correspondientes y la Antártida.

Llama la atención el temerario accionar de un experto en derecho internacional, que trata de buscar acuerdos directos con los isleños, contrario a lo sostenido por la Argentina hasta hoy, donde éstos no son parte, postura, que la propia ONU ratificó. La actitud inconsulta de Kohen, contraría el propio alegato del Embajador José María Ruda de «… las mencionadas Islas son parte integrante del territorio argentino y el deber jurídico y moral de Gran Bretaña es devolverlas a su verdadero dueño, afirmándose así el principio de la soberanía y de la integridad territorial de los Estados…», promueve acciones que favorecen la libre determinación, ya que si bien, el referido Kohen, predica que “…mil seiscientos cincuenta ciudadanos británicos no tienen el derecho de decidir una controversia de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido…” en los hechos, proponiéndoles a los isleños un referéndum, propicia todo lo contrario, además de no tratarse de una cuestión de tal o cual número de habitantes, sino de derechos de Argentina y prescripciones de la ONU. Tampoco, cuando propone escindir Malvinas tiene en cuenta el derecho de los fueguinos y la “integridad territorial” de la Provincia. Sus convicciones son endebles y su hipótesis de trabajo errónea.

Me referiré ahora a otras cuestiones no menores: los sucesivos Secretarios de Malvinas ni el Consejo de Malvinas se han pronunciado sobre el referido Plan Kohen, pero, en especial, sobre el otorgamiento del referéndum que, como sabemos, ya se había producido en Malvinas en marzo del 2013 y un 98,8% de los isleños se pronunciaron por seguir perteneciendo al Reino Unido y, como debiera saber Kohen, los organismos internacionales y países le quitaron todo valor a esa consulta, porque los isleños no son parte en la disputa.

El candidato es también un tanto dubitativo: “ha aconsejado a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner llevar a los británicos hasta la CIJ, lo que después ha desaconsejado por su propia experiencia” (Clarín, Natasha N. 19/12/2021) y su mirada política un tanto lábil ya que proveniente de una familia comunista conmemora y pondera el “Acuerdo de Comunicaciones con el Reino Unido” de 1971 que llevó adelante la llamada Revolución Argentina del presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse, donde Kohen confiesa que «el Acuerdo contribuyó significativamente a la prosperidad de los isleños» (Perfil, 29/06/2021), lo mismo que propició Macri con el Pacto de Foradori-Duncan. Tampoco se refirió a los nefastos Acuerdos de Madrid y al Tratado de Nueva York y, es sabido, que por los frutos se conoce el árbol (San Mateo 7,16 y San Lucas 6,44).

El Reino Unido violenta las Res. de la ONU 2065 (XX); 1514 (XV) y 31/49; pero quién pretende ponerse la peluca en la Corte Internacional de Justicia nos dice que «La carencia argentina de una propuesta concreta hace que el vacío se llene con las ideas más recalcitrantes» y, bajo ese pretexto, formula una posición absolutamente concedente.

Es muy poco probable que esta hipotética designación ayude al país; más bien todo lo contrario. Los jueces deben ser neutros y, las opiniones sobre sus naciones de origen son inconvenientes y poco creíbles. Si su asesoramiento fuese valioso, ser neutro cuando la Argentina es parte, es ceder la decisión a otros jueces.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Ex asesor en la Honorable Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, escritor, autor de 26 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de la Entrega”, 2009) y articulista de la especialidad. En prensa: “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada”, 2021. Miembro de la SAEEG.

 

NACIMIENTOS

Iris Speroni*

En Argentina hace cinco años que nacen menos y menos niños.

Cuando se trató la ley de terminación del embarazo en el Congreso, durante 2018 y 2020, se revolearon muchos números pero no se habló de nacimientos (ni de muchas otras cosas, como la cantidad de mujeres que mueren dando a luz o los niños y adolescentes que se suicidan). Mi postura sobre el aborto ya la planteé aquí por lo que no voy a aburrir otra vez con lo mismo.

Quiero hablar de cuántos niños sí nacen.

Existen algunas cifras y otras son más difíciles de recabar. Vamos a ver qué conclusiones obtenemos con las disponibles.

La tasa de natalidad indica la cantidad de niños nacidos vivos sobre el total de la población. En el cuadro a continuación la tasa indica la cantidad de nacimientos cada diez mil habitantes. Es un índice que hay que tomarlo con prevenciones, toda vez que el gobierno sabe (casi con precisión) cuántos niños nacen. No sucede lo mismo con la cantidad de habitantes, que constituye el denominador del índice. Este número se releva en el censo, cada 10 años. El resto del tiempo es estimado. Creo que el número de población argentina proyectado por el INDEC está sobreestimado (dice que es más que lo que realmente es), diferencia que dilucidaremos el año próximo cuando tengamos los primeros números del CENSO 2022.

Aún con las prevenciones del caso se comprueba que la tasa de natalidad viene cayendo sostenidamente, desde 20 nacimientos cada diez mil habitantes hace un cuarto de siglo a un estimado de 17 para los últimos años, esto es una caída del 15%.

Veamos cuántos niños nacen según el INDEC y el Ministerio de Salud.

Fuente: INDEC y Ministerio de Salud de la Nación.

Como se verá hubo una caída de nacimientos del 2000 al 2001, probablemente debida a la crisis. Luego con el gobierno de Néstor Kirchner los números temporariamente mejoraron. Sin embargo, tomaron fuerza sólo con el gobierno de Cristina Fernández hasta el 2014. A partir de entonces no paran de caer, desde 777 mil en el 2014 a 625 mil en el 2019. Es un retroceso de 20% en sólo 5 años. Una enormidad.

Tampoco es cierto que cuánto más desarrollado un país, más cae la tasa de natalidad. Por el contrario, durante todo el siglo XXI Argentina fue víctima de un plan de desindustrialización y traslado de la actividad económica a Brasil. Esto es, se des-desarrolló, y no se verifica un aumento de la tasa de natalidad.

Otro mito es que el plan AUH (Asignación Universal por Hijo) provoca el aumento de nacimientos. El mito consiste en que las familias deciden tener un niño para cobrar un subsidio estatal. Tampoco se comprueba en los números. El programa fue implementado al final de la administración de Cristina Fernández y mantenido durante el gobierno de Macri y el actual, sin que hubiera más nacimientos, sino por el contrario, menos.

En el mejor de los casos podemos aventurar que sin la implementación de la AUH, los nacimientos serían inferiores a los actuales.

Otro tema que cada tanto emerge es el del embarazo infantil o juvenil. De hecho Macri quiso justificar su proyecto de ley de aborto sosteniendo que éste evitaría los embarazos adolescentes, y nacerían 115.000 menos por año. Dos errores: 1) el aborto no impide el embarazo juvenil, las adolescentes se embarazan igual, sólo que el niño no nace, o no nace vivo; 2) no son 115.000. ¿Cuántos son?

Del 2014 al 2019 nacieron 11.784 niños cuya madre era menor de 15 años. Con un máximo de 2.918 madres púberes que dieron a luz en el 2016 y un mínimo de 1.938 en el 2019. En promedio un 0,3% del total (3 de cada mil niños nacen de madre púber). Respecto a las niñas madres, los números notoriamente por encima del promedio se dan en Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes. En la otra punta, con números tres veces menores al promedio se encuentran Tierra del Fuego, Capital y ¡Oh, sorpresa! provincia de Buenos Aires (la mitad de la media nacional). Da para revisar algunos mitos sobre el Conurbano.

El segundo rango de edad de la madre que clasifican el INDEC y el Ministerio de Salud es de 15 a 19 años. Ahí los porcentajes bajan de 14% (2014) de los nacimientos a 11% (2019) en una caída sostenida. De acá puede venir el error del ex presidente Macri. En el año 2014 nacieron 108 mil niños de madre menor de 20 años. Se redujo paulatinamente y sin pausa hasta los 70 mil de 2019. Un tema adicional que puede inducir a error. Los cuadros estadísticos son presentados en rangos de 5 años (lo que es lo habitual y está bien; 0-4; 5-9; 10-14; 15-19; etc.). Pero para la ley argentina, a partir de los 18 años un individuo es adulto, desde la modificación establecida durante el gobierno de Cristina Fernández (antes era 21). Para la ley argentina nosotros somos niños desde la concepción hasta que tenemos 17 años y 364 días. Por lo tanto, en estos números (108 mil, 97 mil, 92 mil, 85 mil, 70 mil) hay madres menores (15; 16; 17 años) y adultas jóvenes (18 y 19 años). Si aplicamos ley de tres simple (que creo sobreestima el problema, ya que es más probable que haya más madres de 19 que de 17), entonces los embarazos de madres menores de edad rondarían los 50 mil casos anuales de un universo de 600 mil nacimientos.

 

El 69% de los niños que nacen tienen madres entre 20 y 34 años, lo que es fantástico, y 14% tienen mamás entre 35 y 39 años. La mayoría de los niños nacen con mamás en sus mejores años para garantizar la salud de ambos.

¿Es importante algo de todo esto?

En política hay dos temas importantes: Política Exterior y Demografía. Así lo entendieron Alberdi, Roca y Perón, para dar algunos nombres.

¿Es importante la cantidad de nacimientos?

Sí. Argentina tiene cada vez menos niños. Les muestro la pirámide poblacional que surge del CENSO 2010.

Cada barra horizontal indica la cantidad de personas que existen en rangos de cinco años. La de más abajo incluye todos los habitantes de 0 a 4 años, la segunda de 5 a 9 años, y así. A la izquierda están los hombres y a la derecha las mujeres.

Como apreciarán la banda más ancha es la de adolescentes y adultos jóvenes de 15 a 19 años (recuerden que para la ley argentina los individuos de 18 y 19 son adultos mayores de edad y responsables de sus actos). A partir de ahí, para abajo, las barras se achican. Esto es que nacieron menos niños en los cinco años siguientes y luego menos aún. Corresponde al año 2010. Como vemos, la situación empeora desde el censo 2010 a la fecha.

Cuando la base es menor que el medio de la pirámide, como sucede en el gráfico del CENSO 2010, se dice que tiene forma de urna funeraria. En realidad tiene forma de ánfora, pero urna funeraria tiene un dejo funesto, que es lo que se busca. Nos avisa que cada vez seremos menos. Y eso no es malo; es muy malo.

Dentro de poco tendremos los datos del CENSO 2022. Probablemente veamos una mejora en la segunda barra (los niños nacidos 2010-2015) para luego disminuir.

Esto quiere decir que sobrarán las escuelas existentes y que cada vez necesitaremos menos maternidades, y que cada vez todo será menor, más chiquito, más mezquino.

 

Escuela sin niños, de la película «CHILDREN OF MEN».

No debemos resignarnos a esto.

Por eso, cuando hagamos planes económicos, es necesario ofrecer a nuestros compatriotas un futuro mejor: con casa propia, empleo bien pago, pero sobre todas las cosas, ilusiones. De tal forma que queramos traer más argentinos al mundo, para que disfruten, como dice la constitución, de los “beneficios de la libertad”.

Dentro de pocos días será Navidad, cuando la Cristiandad festeja el aniversario del Nacimiento del Niño Jesús. A todos los creyentes, a todos los hombres de bien, creyentes o no, a todos los argentinos, les deseo lo mejor para ustedes y los suyos. Festejemos la Navidad, porque todo nacimiento es motivo de celebración y con más razón en este caso.

Siempre que llovió paró y como decía el General San Martín, el enemigo se ve más grande si se lo mira de rodillas.

Les deseo una ¡Feliz Navidad! junto a los que aman.

Acá los dejo, con el maestro Breccia y su “Navidad Criolla”.

De yapa: Caravaggio.

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Lecturas relacionadas

El mito fundacional

http://restaurarg.blogspot.com/2018/08/el-mito-fundacional.html

A donde vayan los iremos a buscar

http://restaurarg.blogspot.com/2020/12/a-donde-vayan-los-iremos-buscar.html

Fuentes:

Nacidos vivos 2000

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/serie5nro44.pdf 

Nacidos vivos 2001

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/01/Serie5Nro45.pdf

Nacidos vivos 2002 

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/01/Serie5Nro46.pdf

Nacidos vivos 2003

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/01/Serie5Nro47.pdf

Nacidos vivos 2004 

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2015/12/Serie5Nro48.pdf

Nacidos vivos 2005  

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/01/Serie5Nro49.pdf 

Nacidos vivos 2006 

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/01/Serie5Nro50.pdf 

Nacidos vivos 2007  

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/01/Serie5Nro51.pdf 

Nacidos vivos 2008  

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/01/Serie5Nro52.pdf 

Nacidos vivos 2009  

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/01/Serie5Nro53.pdf 

Nacidos vivos 2010  

http://www.deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2015/12/Serie5Nro54.pdf 

Nacidos vivos 2011  

http://deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/01/Serie5Nro55.pdf 

Nacidos vivos 2012

https://www.msal.gob.ar/images/stories/pdf/indicadores-basicos-2012.pdf 

Tasa natalidad

https://datosmacro.expansion.com/demografia/natalidad/argentina?anio=2010

Edad madres de nacidos vivos 2019

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/boletinnro163.pdf

 

Artículo original publicado el 18/12/2021 en Restaurar.org, http://restaurarg.blogspot.com/2021/12/nacimientos.html

PESCA ILEGAL. ECONOMÍA Y POLÍTICA.

César Augusto Lerena*

Como todos los años las flotas china, española, coreana y taiwanesa han vuelto al Atlántico Sur a llevarse en alta mar los recursos pesqueros migratorios originarios de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Si bien parece el problema principal que ocurre en el Atlántico, no lo es. Hay varios problemas significativos que están interrelacionados. El primero, que da lugar a los restantes, es la ocupación británica de 1.639.900 km2 de territorio marítimo argentino y, con motivo de ello (fuera de las connotaciones soberanas), la extracción anual de 250.000 toneladas de recursos pesqueros argentinos por parte de buques extranjeros licenciados ilegalmente por Gran Bretaña, contrario a lo establecido en la Res. 31/49 de las Naciones Unidas. Ello, provoca varios efectos: la internacionalización del Atlántico; el desequilibrio del ecosistema; la quita de recursos pesqueros y económicos a un país emergente como la Argentina y la competencia desleal en el mercado internacional, en especial en la comercialización española en la Unión Europea.

La presencia británica en el Atlántico Sudoccidental, al margen de quebrantar la Zona de Paz y Cooperación de los países africanos occidentales y americanos orientales que lindan con éste, es el principal motivo de interés creciente de la pesca extranjera sin control en sus aguas, por motivos económicos y geopolíticos, en especial, cuando se trata de las flotas chinas y rusas.

El segundo, es la internacionalización del Atlántico y la extracción de recursos en forma ilegal. Entre 300 y 350 buques extranjeros extraen ilegalmente unas 750.000 toneladas de recursos pesqueros, en su gran mayoría, originarios de la ZEEA. Y, si bien, por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), esta pesca es libre para los Estados de Bandera, debe considerarse ilegal, porque se realiza sin control de ninguna naturaleza, tanto en los aspectos relativos a la sostenibilidad, como los biológicos, operativos, extractivos o de comercialización y sin una clara determinación de origen y trazabilidad. En este sentido, el destino de las materias primas son los países de los buques pesqueros o a Unión Europea, previo blanqueo del origen a través de puertos, como es el caso de Montevideo.

Por cierto, no es de esperar que esta situación se modifique a corto plazo si se siguen utilizando las ineficaces herramientas actuales, ya que los países que pescan a distancia (China, la Unión Europea, en especial España, Corea, Taiwán, etc.) no reducirán esta pesca cuando la están subsidiando.

Es obvio que esta pesca en alta mar, sin acuerdo con los países ribereños, genera un desequilibrio en el ecosistema del Atlántico Sudoccidental afectando gravemente la sostenibilidad de los recursos, por cuanto, mientras la Argentina determina anualmente las “Capturas Máximas Sostenibles”, establece cuotas de captura en base a ellas y efectúa un control de la flota nacional en la ZEEA, no ocurre lo mismo en alta mar donde, como dije, las flotas extranjeras pescan en forma creciente sin prácticas sostenibles. Incluso la eventual disminución de barcos no reducirán el esfuerzo, porque se incorporan buques más eficientes en las capturas.

En tercer lugar, los objetivos previstos en la CONVEMAR respecto a la sostenibilidad de los recursos pesqueros no se compadecen con las reglas que se establecen en ella y, entiendo, como muy favorables a los Estados de Bandera las regulaciones que contiene, que dan lugar, al poco interés de estos de regular con los Estados ribereños las capturas en alta mar. Ya me he referido que mientras Argentina tiene importantes obligaciones respecto a la conservación de sus recursos en la ZEEA, los Estados que pescan en alta mar lo hacen en forma libre y sin control externo. Ello sólo, es una insensatez biológica sin rigor científico alguno.

En cuarto lugar, la pesca en alta mar sin acuerdo con los países ribereños provoca una distorsión en los mercados, ya que la extracción de los recursos pesqueros de los citados buques extranjeros sin impuesto alguno, subsidiados y en algunos casos con “trabajo esclavo”, generan una competencia desleal con los países emergentes, cuyas empresas afrontan no solo los costos internos impositivos y laborales, sino también los aranceles de importación de los propios países que pescan en el Atlántico Sur. Este hecho, no solo es de carácter comercial, sino que afecta las economías de los pueblos y ciudades pesqueras del litoral marítimo.

En quinto lugar, esto se ve facilitado por el apoyo logístico que le prestan los puertos de Uruguay a la Pesca Ilegal, tanto la proveniente del área de Malvinas como de alta mar que transita libremente por la Zona Común de Pesca, resultante del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, firmado en 1973/4.

En este escenario, no pueden esperarse mayores sorpresas. Los países desarrollados requieren cantidades crecientes de proteína por satisfacer las necesidades alimenticias de sus poblaciones y, en lugar de concertar un intercambio adecuado con los países ribereños que disponen de las materias primas, van por ellas; ya no invadiendo sus territorios como antaño, sino apropiándose de los recursos. Un ejemplo de ello es China. No solo opera subsidiada, sino que reduce sus costos al extremo utilizando, incluso, mano de obra esclava.

El modelo que utilizan las flotas que pescan a distancia es altamente prepotente, donde subyace la presión hacia los Estados ribereños, donde sus economías son dependientes de los países que pescan a distancia.

Sorprende sí, que los países de Suramérica, entre ellos Argentina, no hayan generado mecanismos para reducir la expoliación de sus recursos migratorios.

Ya me referí a que las capturas de las ZEE y en alta mar deben abordarse en forma integral, como bien refiere la FAO. ya que una u otra pesca indiscriminada afecta al conjunto del ecosistema, rompiendo el ciclo biológico de las especies migratorias, su desarrollo y reproducción. Accesoriamente a ello, las capturas sin control en alta mar no permiten disponer de estadísticas de los descartes por pesca incidental o no comercial; pero si transpolamos datos conocidos en la ZEEA podríamos inferir que estos descartes alcanzan al 30% de las capturas, razón por la cual, podríamos estimar en 300 mil toneladas/año los descartes anuales. Volumen que le permitía a la Argentina disponer de raciones proteicas diarias para 3 millones de niños y adolescentes los 365 días al año. Por cierto, un desaprovechamiento inadmisible, frente al hambre y pobreza mundial.

Hay además una contaminación del medio marino por el descarte de residuos no orgánicos.

Los países que pescan a distancia no están preocupados por lo que pasa fuera de sus jurisdicciones y por el contrario subsidian estas actividades. Ello favorece la práctica ilegal que se realiza en alta mar. La falta de control podría además favorecer el trabajo esclavo a bordo, las prácticas relativas al narcotráfico, la evasión fiscal y tareas ajenas a la explotación pesquera de los buques extranjeros. Sin embargo, la CONVEMAR solo autoriza la aplicación de penas de prisión y confiscación de los buques a los países titulares de estos. Ello ha llevado a muchos países y comunidades a que empiecen a analizar la aplicación de sanciones penales.

No hay una sola solución al problema, sino varias herramientas que deben converger en forma simultánea con la participación de todos los Estados ribereños, en especial los de Suramérica (Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Argentina, etc.), ya que este no es solo un problema del Atlántico sino también del Pacífico. Sintéticamente menciono alguno de los temas sobre los que he trabajado en profundidad, donde los Estados ribereños deberían actuar en forma mancomunada:

  1. a) obtener el reconocimiento de los derechos en alta mar sobre los recursos migratorios originarios de las ZEE;
  2. b) actuar ante la OMC para eliminar los subsidios a la pesca a distancia o fuera de las jurisdicciones;
  3. c) propiciar que el origen y la trazabilidad y su correspondiente certificación debería estar en manos de los Estados ribereños para garantizar la sostenibilidad del conjunto del ecosistema (ZEE-ALTA MAR);
  4. d) acordar que los puertos suramericanos no presten ningún apoyo logístico a los buques que pesquen en alta mar sin acuerdo del Estado ribereño;
  5. e) establecer que los observadores a bordo y los inspectores al desembarque deben ser altamente calificados y suficientemente remunerados para evitar la pesca ilegal, la sustitución de especies y los descartes;
  6. f) firmar un Acuerdo complementario del MERCOSUR (MERCOPES) para favorecería el interés de actuar en el Atlántico Sur por parte de Brasil, Uruguay y Argentina.

Por cierto, hay otras medidas complementarias.

Los países de Suramérica deberían entender que la pesca no es solo una cuestión económica y de generación de trabajo. Es una herramienta estratégica de ocupación de espacios marinos, de población y radicación industrial, de desarrollo de regiones inhóspitas y de provisión de salud (los aminoácidos esenciales del pescado son solo comparables con la leche materna). Nada que pueda verse solamente desde una mirada productiva o ambiental. Los países desarrollados ya lo saben y, empiezan a observar con lupa, la presencia de buques fuera de sus jurisdicciones. Saquemos nuestras propias conclusiones y obremos en consecuencia: No habrá Malvinas sin Pesca y sin Pesca no habrá desarrollo del litoral marítimo argentino.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca, ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Ctes) ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Ex Asesor en la H. Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación, autor de 28 libros. Entre ellos: “Malvinas. 1982-2022. Una Gesta Histórica y 40 años de Entrega. Pesca la moneda de cambio” (2021) y “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada” (2021).