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PODER AÉREO Y PODER NAVAL. LA DEUDA DE LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS CON LA SOBERANÍA NACIONAL.

Reinaldo Cesco*

Trucker de la Armada Argentina durante un adiestramiento de vuelo en la Base Aeronaval Comandante Espora (BACE), diciembre de 2020. Imagen: Gaceta Marinera.

Un país de la extensión de Argentina, que tomando la definición del General Juan Enrique Guglialmelli es un país peninsular, es decir es continental, bioceánico y antártico[1], que además es el octavo en el mundo por superficie, y con un extenso litoral marítimo que se prolonga por 4.725 kms, con una plataforma continental de 1.783.278 km², no puede permitirse no tener Fuerzas Armadas y muy particularmente no tener una Fuerza Aérea en condiciones de controlar todo el espacio aéreo nacional, ni una Armada en condiciones de defender el territorio argentino y sus intereses económicos en las aguas territoriales, la cual además debe abastecer a las bases de la Antártida, misión que comparte con la Fuerza Aérea. Del mismo modo, ambas fuerzas deben sostener sus compromisos en operaciones Búsqueda y Rescate (SAR, en inglés) en el Atlántico Sur. Por ley Nº 22.445 el Estado argentino, como miembro de la Organización Marítima Internacional (OMI), aprobó el Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimo —adoptado en Hamburgo (República Federal de Alemania), el 27 de abril de 1979— (Artículo 1º) y designó al Comando en Jefe de la Armada, a través de sus organismos competentes, autoridad de aplicación del instrumento citado (Artículo 2º). Vale recordar aquí la relevante misión que, en noviembre de 1903, llevó a cabo la Corbeta ARA “Uruguay” al rescatar la expedición del científico sueco Otto Nordenskjöld en la Antártida, una página de gloria no sólo para la Armada Argentina sino también para la República Argentina, hecho que también significó nuestra aproximación al continente antártico.

Es oportuno mencionar que a fines de febrero de 2020, ante el pedido de asistencia del buque pesquero de bandera rusa “Atlántida”, ubicado a 400 km al sur de las islas Malvinas, por tener un tripulante enfermo con problemas cardíacos, se destacó al aviso ARA “Islas Malvinas” —que cuenta con médico a bordo—, para su encuentro en momentos en que la meteorología en la zona era desfavorable, con vientos del oeste de más de 70 km por hora y olas superiores a los 5 metros[2].

Aparte de lo anteriormente señalado, es increíble que gran parte de la dirigencia política aún sostenga que no hay hipótesis de conflicto. Parece ser que muchos han olvidado que una parte considerable de la plataforma continental está ocupada por una potencia invasora, con su base de operaciones en las islas Malvinas. ¿O es que hemos ya decidido entregarlas definitivamente al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte? En la práctica no solo las islas están ocupadas de facto por la potencia invasora, sino también nuestro mar, pues ha establecido una zona de exclusión de 200 millas náuticas en derredor de las islas Malvinas en forma unilateral y nuestro país lo ha aceptado sin mayores protestas. O al menos sin protestas de peso. También debe mencionarse el reciente reclamo del gobierno de Chile ante la presentación del nuevo mapa de la República Argentina y su objeción a la extensión de la plataforma continental submarina. En este sentido, es necesario aclarar que “hipótesis de conflicto” no es sinónimo de “conflicto armado”.

Del mismo modo, existen otros conflictos potenciales que están relacionados con la problemática del Atlántico Sur pero incluyen a actores diferentes: estos son China y España, que con sus flotas pesqueras depredan los mares australes sin control alguno, así como los pesqueros de otras banderas.

De esta manera, debe considerarse que se hace muy difícil garantizar la integridad territorial, es decir, velar por la Soberanía Nacional, cuando se está completamente indefenso y sin poder duro.

Como se puede apreciar, las Fuerzas Armadas no son solo un instrumento para mostrar en los desfiles patrios. Ni tampoco son un ente perverso que lleva al país a la ruina. Ya ha pasado mucho tiempo desde el último “gobierno militar”). Sus actuales miembros, salvo alguna excepción, no prestaban servicio en esa época; en la mayoría de los casos eran niños, adolescentes o aún no habían nacido. Es hora de dar vuelta de página y avanzar hacia la reconstrucción de la grandeza nacional, de hacer respetar la Soberanía Nacional y trabajar para que la Argentina ocupe el lugar que le corresponde en la comunidad de naciones. Pero esto, sin Fuerzas Armadas apropiadamente equipadas, instruidas y con la dimensión adecuada no es posible.

En cuanto a la Armada, más allá de la presencia o no de hipótesis de conflicto, es imprescindible equiparla con unidades de superficie modernas y rápidas, de diversos tonelajes, y además hacen falta unidades submarinas, arma estratégica para la guerra pero también para poder detectar en forma sigilosa y eventualmente interceptar los pesqueros que depredan los mares del sur sin control alguno y que huyen cuando los navíos nacionales se acercan, o guiar a estos últimos para lograr la intercepción y captura. Siguiendo esta lógica, se hace imprescindible equipar a la aviación naval con aeronaves de gran autonomía para la exploración y reconocimiento. A la vez, estas aeronaves sirven como plataformas para guiar a las unidades de la flota en su patrullaje. Sin embargo, cabe recordar que el actual gobierno argentino, a principios de 2020, dejó sin efecto una gran oportunidad que consistía en la adquisición de cuatro aviones Lockheed P-3C Orion de patrulla marítima y de patrulla antisubmarina. La venta de esas aeronaves usadas había sido autorizada por el gobierno de los Estados Unidos a fines de 2019. Un mero ejemplo de que la retórica de la Soberanía Nacional no se plasma en hechos. Podrían mencionarse más ejemplos si tomáramos el gobierno anterior del kirchnerismo.

Por otro lado, la recuperación del arma submarina es vital para la defensa de nuestra soberanía. Es un arma de naturaleza ofensiva, pero que además permite la recolección de inteligencia, proporciona reconocimiento avanzado para una flota de superficie, brinda libertad de acción para la misma, sirve además para la infiltración de tropas de operaciones especiales en territorio enemigo, (vale recordar para esto la “Operación Rosario” en la reconquista de las islas Malvinas). Y de ser necesario puede operar en forma aislada.

No debe descuidarse la necesidad que existe de, al menos, dos buques de desembarco. Es lo que permite proyectar una fuerza de ocupación y el efectivo control del terreno en caso de conflicto. Con este propósito, también debe equiparse y aumentar las capacidades de la Infantería de Marina.

De manera tal que para que las Fuerzas Armadas puedan cumplir con su misión específica es necesario suministrarles las capacidades primordiales para la defensa. No se trata de adquirir camiones IVECO militarizados en Brasil, que bien podrían adquirirse a IVECO Argentina o a Mercedes Benz Argentina, lo que a su vez significaría brindar trabajo a operarios argentinos, sino de buques, aviones y material militar, que estén diseñados para el combate. Respecto de la intención de comprar unidades del vehículo 6×6 VBTP-Guaraní —para lo cual el Ministro de Defensa argentino, Agustín Rossi, visitó la planta de IVECO en Sete Lagoas (Minas Gerais)—, cabe destacar que partes de ese vehículo son construidas en la planta de esa empresa en Córdoba: el motor y el chasis[3].

De tal modo que la Argentina necesita, de manera urgente, contar con una Armada óptimamente equipada y entrenada, con los recursos suficientes para no solo controlar, patrullar y proteger nuestros recurso, y además con un poder disuasivo creíble que prevenga que estos actores —y otros que sacan provecho de la actual realidad— coercionen a nuestro país a seguir aceptando esta situación por medio de la fuerza.

Por eso, además de lo antes mencionado, y en función de la extensión del territorio a proteger, y para poder proyectar el poder naval aún más lejos, nuestro país debería considerar seriamente la incorporación de uno, idealmente dos portaviones de mediano tamaño. No inmediatamente, pero si en el mediano a largo plazo, a medida que las finanzas del país lo vayan permitiendo. Inicialmente, y en función de la disponibilidad presupuestaria, se propone incorporar al segundo. Esto permitiría tener a uno patrullando, mientras el otro realiza tareas de mantenimiento y alistamiento. Los recientes ejercicios llevados a cabo por los pilotos de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina de la Armada, en la Base Aeronaval Comandante Espora, con maniobras que simulaban un aterrizaje en portaaviones con un avión Grumman S-2T Turbo Tracker, pone en evidencia que esa fuerza no ha perdido la esperanza de contar nuevamente con un portaaviones.

Los críticos dirán que son onerosos, y es cierto. Difícilmente puedan incorporarse en el corto plazo, pero tengamos en cuenta los miles de millones de dólares que se pierden anualmente por los recursos pesqueros depredados. Según CEPA (Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas) se exporta en promedio US$ 1.600 millones anuales. Mientras tanto en Malvinas de acuerdo con lo que denuncia el sitio Reporte Austral, en su nota del 6 de febrero de 2020, el Reino Unido percibió en el periodo de 1983 a 2015 regalías por US$ 147 mil millones[4]. En promedio significan US$ 4.500 millones por año. Esto solamente tomando en cuenta los recursos pesqueros. Podemos agregar a la ecuación los recursos petroleros perdidos o no percibidos, y entonces veremos que es más oneroso no tener los medios para proteger nuestros recursos naturales. La incorporación de estos a mediano plazo permitiría a la aviación naval aumentar la proyección de su efecto disuasorio. Además de dotarla de aeronaves de exploración se debe reequipar y modernizar a la aviación de ataque y de lucha antisubmarina, tanto sus elementos de ala fija como rotatorias. Ambos son necesarios para tener una adecuada capacidad de lucha antisubmarina.

En cuanto a lo antes expresado sobre la fuerza de submarinos, debería contarse con no menos de quince unidades operativas, al menos en el mediano a largo plazo. Esto es impensable en el corto plazo, por obvias razones, pero debería apuntarse inicialmente a tener al menos seis unidades inicialmente. Pudiendo optarse inicialmente por una versión moderna de los ya conocidos clase TR-1700 o similares. Luego si debería tratarse de llegar a los quince propuestos, siendo idealmente al menos tres de propulsión nuclear. Para estos últimos, podría retomarse el proyecto nacional contemplado en la década de 1970 o, al que alguna vez se consideró para fabricar conjuntamente con Brasil teniendo en cuenta el desarrollo de un reactor argentino. Esto le permitiría a nuestro país sin mayores esfuerzos proyectar su capacidad y presencia en nuestro extenso mar o protegiendo los intereses nacionales a gran distancia, enviando un inconfundible mensaje de que estamos dispuestos a defender el patrimonio nacional.

El razonamiento expuesto anteriormente y los mismos principios pueden aplicarse al conflicto con el Reino Unido. Con esto se logra la economía de medios y se aprovecha el planeamiento por capacidades, de acuerdo con la doctrina vigente.

En cuanto al poder aéreo, debido a la gran extensión territorial y al espacio aéreo a controlar, nuestra Fuerza Aérea debe estar equipada y entrenada para no solo patrullar y proteger al mismo, sino también para detectar e interceptar a cualquier intruso.

Se debe ampliar y redistribuir a la misma para lograr una efectiva cobertura del territorio nacional, incluido el Mar Argentino, las islas del Atlántico Sur y la Antártida.

Debe procederse a la completa radarización del país para controlar el espacio aéreo y proteger el territorio del contrabando y del narcotráfico. Para ello debe equiparse a la fuerza con unidades de interdicción, que estén en condiciones de interceptar a aeronaves de bajas prestaciones.

Asimismo la Fuerza Aérea, y tendiendo a la economía de medios debería estar equipada con cazas multi-rol. Estos tienen la versatilidad suficiente para desempeñar gran parte de las misiones de la fuerza, lo que implica una superioridad aérea, con capacidad de ataque y bombardeo, exploración, etc., contando con un solo vector o plataforma. Quizás la etapa del empleo específico ha sido superada. Debe equipársela en cantidad y calidad suficiente para lograr además la superioridad aérea en caso de ser esto necesario, y que tenga la capacidad de proyectar su poder de fuego más allá del territorio nacional, teniendo en cuenta las hipótesis de conflicto antes descriptas.

La Fuerza Aérea debe tener los medios para el reabastecimiento en vuelo de sus unidades ofensivas —como lo tuvo en oportunidad del Conflicto del Atlántico Sur— y, a la vez, debería ampliar su capacidad logística, gravemente disminuida desde hace casi treinta años.

Entre otros elementos debería modernizarse su capacidad de guerra electrónica y también debería equipársela con, al menos, una docena de bombarderos de alcance medio. Esto pueden realizar misiones de mayor alcance, o que no puedan asignarse a cazas multi-rol, ya sea por la carga ofensiva requerida o por los tiempos de permanencia en el aire o las distancias a recorrer.

Además debería buscarse la complementariedad de medios aéreos con la Aviación Naval. Esto reduce tanto gastos de mantenimiento, como de instrucción y adiestramiento.

Por último, y no siendo la intención de este artículo ahondar en las capacidades del mismo, nos referiremos al Ejército Argentino. No podemos abordar el poder aéreo y naval sin referirnos al poder terrestre, pues éste es el que custodia las instalaciones y el territorio desde donde se proyectan los otros dos.

Este debe estar equipado y adiestrado para defender y ejercer un completo dominio sobre el territorio continental, al menos como misión principal, pero a la vez debe estar equipado para poder proyectar su poder donde la Nación lo requiera y debe estar en condiciones operativas, cuando la situación así lo amerite, de interactuar con la Infantería de Marina, habida cuenta de que nuestro país es un Estado con un extenso litoral marítimo.

También el Ejército debería equipar a su aviación con gran cantidad de helicópteros medianos y livianos y al menos con una docena de helicópteros pesados. Los helicópteros son unas máquinas esenciales para el desarrollo de misiones de despliegue rápido en situaciones de combate pero también para ejecutar operativos de asistencia ante catástrofes naturales. Es imperativo además que el Ejército modernice y expanda su flota de aviones de transporte, tanto ligeros como de mediano porte.

Asimismo es urgente la renovación del parque de vehículos blindados y de transporte, su poder de fuego y capacidades antiaéreas, así como del equipamiento del mismo en general.

Para todo proyecto de modernización y reequipamiento de las Fuerzas Armadas, debería favorecerse las propuestas que logren la efectiva transferencia de tecnología, en especial a lo que armamentos se refiere, logrando una industria bélica moderna y eficiente propia. Ya fue suficiente con la experiencia durante el Conflicto del Atlántico Sur, cuyas limitaciones de equipamiento aún siguen vigentes. Los embargos de armamentos han contribuido al constante deterioro militar argentino, con lo cual no hay que repetir el error. Hay que buscar inicialmente y hasta lograr la independencia tecnológica militar entre los pocos proveedores que estén dispuestos a proveernos y a la vez transferir tecnología.

Actualmente la Federación de Rusia ha realizado una interesante oferta de material con transferencia de tecnología que el gobierno nacional debería considerar seriamente como una gran oportunidad para reconstruir nuestra industria de la Defensa y para abastecer militarmente a otros países de la región.

BTR-80, Transporte blindado de personal. Foto: Rosoboronexport
Rusia ofreció helicópteros Mi-171Sh para el Ejército Argentino.
MiG-29, imagen del avión de guerra con los colores albicelestes. Foto: Russia Beyond.

En conclusión, nuestro país no logrará ser libre y poder decidir su propio destino en tanto y en cuanto no sea capaz de controlar eficientemente su territorio y su espacio marítimo en forma absoluta. Por otro lado, debe alcanzar su independencia no solo en el plano económico, también en el cultural y tecnológico. Para esto debe contar con Fuerzas Armadas que efectivamente proyecten un efecto disuasorio y que estén en capacidad de intervenir satisfactoriamente para salvaguardar los intereses del país cuando la situación así lo amerite.

 

* Desde el año 2006 hasta el 2014 se desempeñó como Oficial Subalterno del Ejército Argentino, ocupando funciones varias, entre ellas las de Instructor de Vuelo y profesor de varias materias en el ámbito de la Escuela de Aviación del Ejército.

Licenciado en Relaciones Internacionales (2017), graduado en la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF) y egresado del Curso superior de Defensa Nacional (2007), también  dictado por la UNDEF.

Actualmente se desempeña como piloto de una aerolínea comercial en Estados Unidos.

 

 Referencias

[1] Juan Enrique Guglialmelli. Geopolítica del cono sur. Buenos Aires: El Cid Editor, p. 78.

[2]“Caso SAR buquepesquero ‘Atlántida’”.Gaceta Marinera, 28/02/2020, < https://gacetamarinera.com.ar/caso-sar-buque-pesquero-atlantida/>.

[3]Diego Marconetti. “El Ejércitoanalizacomprar un blindado con componentescordobeses”. La Voz (Córdoba), 27/10/2020, <https://www.lavoz.com.ar/politica/ejercito-analiza-comprar-un-blindado-con-componentes-cordobeses>.

[4] “Por la pesca en Malvinas, Gran Bretaña percibió 147 mil millones de dólares en concepto de regalia”. Reporte Austral, 06/02/2020, <https://www.reporteaustral.com.ar/noticias/2020/02/06/79719-por-la-pesca-en-malvinas-gran-bretana-percibio-147-mil-millones-de-dolares-en-concepto-de-regalias>.

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03/12/90 – GESTA DE RESISTENCIA ORGANIZADA CONTRA EL N.O.M

En este año, 2020 de Nuestro Señor, se cumplen 30 años de la heroica Gesta de resistencia organizada contra el Nuevo Orden Mundial del 3 de diciembre de 1990. La presente intenta ser un merecido homenaje a nuestros centuriones que intentaron detener la caída libre de nuestra Defensa y FFAA a manos de la sinarquía internacional y vernácula que aún no ha terminado.

El alzamiento del 3 de Diciembre de 1990 es el cuarto pronunciamiento sobre una misma causa que comenzó en 1987 con el primer pronunciamiento que fue en la Semana Santa.

El origen, la causa, la génesis podemos encontrarla en la guerra contra la subversión y en la guerra de Malvinas, cuando el gobierno democrático de Alfonsín comenzó su proceso de revanchismo hacia las Fuerzas Armadas (FFAA), más que revanchismo, venganza hacia las FFAA y comienza una persecución de todo tipo hacia las FFAA. Surgen espontáneamente focos de resistencia que precisamente se oponen o se resisten a todo ese querer destruir a la institución armada que era el Ejército Argentino y se manifiesta en los grados intermedios, del grado de Teniente, Teniente 1° o Capitán hasta Teniente Coronel que comienza con esa resistencia apoyando a los primeros oficiales que comienzan a llamar a declarar por causas de la guerra contra la subversión, lo que se manifestaba en ese entonces era que los Generales, los que estaban en la conducción del Ejército y eran los que habían dado los órdenes para que aquéllos subalternos fuesen a pelear en la guerra contra la subversión se hacían los tontos y no iban, no se presentaban, no se ponían al frente de los subalternos diciéndole “Usted no va, voy yo porque di las órdenes”, dejaban que fueran los subalternos y que los metieran presos a los subalternos, eso es minar lo que es la columna vertebral, la esencia de la disciplina militar, cuando el jefe no responde por sus subalternos. Entonces lógicamente surgió ese movimiento en los cuadros intermedios del Ejército que después nos hicimos conocidos como los carapintadas.

My Hugo Reinaldo Abete

Es importante aclarar que el levantamiento militar tenía por objetivo recuperar la dignidad de nuestras FFAA, vilipendiadas por el gobierno de turno que seguía al pie de la letra las órdenes dictadas por la Trilateral Interamericana y el Nuevo Orden Mundial. Nunca fue la intención de nuestros uniformados perpetrar un Golpe de Estado, si así lo hubiesen querido, la columna de blindados al mando del Coronel Jorge Alberto Romero Mundani, (segundo mejor promedio en la historia del Colegio Militar), lo hubiese hecho sin esfuerzo, esa columna era lo mejor de TAMSE, no hubiera habido poder de fuego capaz de detenerlo. Tanto así, que cuando el Coronel Romero Mundani vio el cariz que habían tomado las cosas, tomó su pistola reglamentaria y se disparó en la sien. No se rendiría dos veces, con haberlo hecho en Malvinas, donde combatió con honor, fue más que suficiente. Como ingeniero militar, ver cómo se liquidaba la producción para la Defensa lo llevó a unirse al Movimiento Carapintada, cosa que cualquier argentino bien nacido debía hacer ante el desmantelamiento de las FFAA y las políticas de traición a la Patria llevadas a cabo tanto por Alfonsín como por Menem, que se llenaban la boca argumentando ser “comandantes en jefe de las FFAA” y que de haber tomado el código de justicia militar, por Alta Traición a la Patria debieron ser ejecutados, y no se hubiese salvado ni un presidente hasta la fecha. Todos nos han entregado maneados al enemigo externo e interno. Todos son una vergüenza.

Alguna vez se le preguntó al Coronel Mohamed Ali Seineldín como evaluaba los acontecimientos del 3 de diciembre, que a juicio de mucha gente fue un levantamiento contra las instituciones, y él respondía:

El ex presidente Frondizi lo calificó como «un acto de resistencia a la política de destrucción de las Fuerzas Armadas de la Nación». Nuestro proyecto era volver al origen del viejo Ejército profesional; queríamos reivindicar a las Fuerzas Armadas y ponerlas al servicio de la Patria. Todavía hoy debemos soportar que nos tilden de golpistas cuando el propio fallo de la Cámara Federal que nos condenó dictaminó que «los actos reivindicatorios del pronunciamiento del 3 de diciembre de 1990 no eran un golpe de Estado antidemocrático».

Cristo y San Martín eran los dos grandes modelos del Coronel Seineldín. Una vez, el historiador inglés David Rock se refirió a él diciendo:

«Seineldín es el representante más puro del viejo nacionalismo, habla mucho de la Iglesia y es muy conservador. Simboliza la conjunción de la cruz y de la espada. Hoy, ese símbolo no es útil pues representa la opresión física y psicológica».

Viniendo de un pirata que cuando puede embarra nuestra historia, tal definición es todo un elogio. Mi reloj se paró indudablemente en la misma fecha que el de Milo. El Coronel opinaba que “la conjunción de la cruz y de la espada es útil. Sólo que no lo es para el proyecto del nuevo orden mundial que se quiere imponer”.

Es el mismo orden mundial que hoy impone en la agenda el aborto, la vacuna contra el Covid19, la “cuestión mapuche”, el socavamiento de la moral de nuestra sociedad, la desmalvinización, el antimilitarismo (para nuestra sociedad, no para la suya), la ideología de género, la ESI, el anticlericalismo, y todo aquello que lleve a la desintegración del ser nacional.

De una vez y para siempre hay que derribar el mito del golpe de Estado que es el argumento de los poderes siniestros que quieren ver una Argentina de rodillas ante los enemigos históricos. Hay que dejar claro que la llama sigue viva en muchos de nosotros.

Honor y Gloria a nuestros héroes que libraron la guerra contra la subversión apátrida y el enemigo inglés en Malvinas y sin embargo, lo peor de su carrera militar lo vivieron después con un enemigo interno enquistado en el poder.

Luchemos por una sociedad más justa para que nuestros hombres de armas no deban salir nuevamente a defender la soberanía ante un enemigo interno, caso contrario, la próxima vez, salgamos con ellos en una gran pueblada que arrase con los traidores a la Patria.

El buen gobierno reviste necesariamente un carácter paternal, porque es imagen y semejanza del divino gobernante, el Padre todopoderoso que está en los cielos. Y por ser paternal, es también jerárquico y responsable.

El populismo en cualquiera de sus versiones, es una hipótesis subversiva, materialista y corruptora; radicalmente negativa, tan anticristiana y antinatural como las diversas formas de evolucionismo, transformismo y progresismo, cuya pretensión es explicar lo superior por lo inferior; hacerlo venir todo desde lo más bajo; la forma de lo informe, lo distinto de lo confuso, la riqueza de los seres existentes de la miseria de una supuesta nebulosa originaria.

Jordán Bruno Genta

¡Recordemos y Honremos a quienes se levantaron para que nuestro Ejército viva!

¡Recordemos para futuras acciones o para plasmar en la historia a los jefes traidores que se sentaron a negociar la salida de sus socios de La Tablada por horas y que cuando se trató de reprimir a la propia tropa nacionalista lo hizo inmediatamente y sin que le tiemble el pulso, como aquel premiado con varias embajadas que quiso fusilar a los patriotas sobre Av. Bullrich!

¡Por unas FFAA que mantengan vivo el Fuego Sagrado!

¡Por una Argentina de pie!

Por unas FFAA sin traidores, masones, zurdos ni sinárquicos!

¡Por que más temprano que tarde truene el escarmiento!

DyPoM

Por Der Landsmann para Saeeg


Notas:

  • Por qué Rebelde – Hugo Reinaldo Abete
  • La vejez carapintada – www.lanacion.com.ar/opinion/la-vejez-carapintada-nid202486/
  • Doctrina Política de San Martín – Jordán Bruno Genta
  • 3 de diciembre de 1990: Los carapintada tenían razón. SEINELDIN: Soldado de Dios y de la Patria – Federico Gastón Addisi – https://www.ncn.com.ar/3-de-diciembre-de-1990-los-carapintada-tenian-razon-seineldin-soldado-de-dios-y-de-la-patria/

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LA ARGENTINA COLONIZADA. SIN PESCA NO HABRÁ SOBERANÍA EN EL ATLÁNTICO SUR NI EN MALVINAS.

César Augusto Lerena*

En el año 1820 se iza el pabellón nacional en Malvinas y, las Provincias Unidas en Sud América, todavía estaban en posesión de los archipiélagos. En el 1833 los británicos ocupan Malvinas, un territorio de 11.410 km2 y, las aguas circundantes, hasta una distancia de tiro de cañón. Desde 1982 y con el correr de los años, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (en adelante Reino Unido) tiene ocupado 1.639.900 km2 del mar argentino, es decir el 52% de la Zona Económica Exclusiva (en adelante ZEE) Argentina, a lo que hay que agregarle, la disputa que enfrentamos con el Reino Unido por 1.430.367 km2 de la Plataforma Continental, que la Comisión de Límites de la ONU no recomendó a favor de nuestro país sobre el total de 1.782.000 km2 que el gobierno argentino en 2009 solicitó se le reconozca por fuera de las 200 millas, de acuerdo con lo previsto en el art. 76º de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (en adelante CONVEMAR), sumándose finalmente a ello la pretensión del Reino Unido sobre la Antártida Argentina, un espacio del orden de las 965.597 km2, más las aguas correspondientes.

La ocupación del 52% del territorio marítimo en la ZEE Argentina equivale a la ocupación de la Patagonia, La Pampa, San Luis, Mendoza, Jujuy y Formosa. No parece que Brown, Güemes, Artigas, San Martín, Belgrano y otros tantos próceres hubiesen permanecido indiferentes ante la ocupación de tanto territorio.

A todo ello, hay que agregarle la licitación de 100.000 km2 en áreas petroleras de la Cuenca de Malvinas Oeste entre Malvinas y el territorio continental argentino, donde, en 2019 se adjudicaron espacios (sin evaluar el impacto ambiental ni los efectos sobre la pesca) para la explotación offshore a las empresas Shell, BP Exploration Operating Company Limited, Tullow Oil, Equinor y otras, que fueron concesionadas en abierta violación a la ley Solanas (Nº 26.659) que, junto a los archipiélagos ocupados se constituye en un block bajo control del Reino Unido en la parte meridional del Atlántico Sur. Una zona estratégica por su relación con el área en disputa y la Antártida, pero también, porque al haberse incrementado el tránsito de grandes buques portacontenedores y otros hacia el pacífico utilizan el Estrecho de Magallanes, ya que por su tamaño no pueden utilizar el Canal de Panamá.

Este escenario se agrava, porque se ha formado una sociedad británica-española en Malvinas con la constitución de compañías mixtas para explotar los recursos naturales renovables que está produciendo un importante desarrollo en las islas, que podrían, en un futuro, establecerse como un epicentro operativo y logístico de explotación pesquera en el área patagónica del mar argentino; teniendo en cuenta la alta concentración de recursos pesqueros en la zona. En una evidente estrategia de consolidación en la región, el gobierno ilegal británico ya ha construido un puerto en Georgias del Sur y está iniciando la construcción de un Puerto en Malvinas destinado a operar buques pesqueros, turísticos, de investigación y defensa. Al margen de esto, está realizando obras destinadas a almacenamiento y de generación de energía, entre otras.

Deberíamos prestar mucha atención a estas sociedades, porque el 95% de las extracciones pesqueras de Malvinas del orden de las 250.000 toneladas/año, por un valor estimado en unos 600 millones de dólares/año, terminan en el Puerto de Vigo (España) y desde allí se distribuyen a toda Europa; es decir, que en el caso de que el Brexit finalice sin acuerdo —Brexit duro— y se termine el libre comercio entre la Unión Europea y el Reino Unido, las materias primas de las islas podrían seguir ingresando y comercializándose sin aranceles en Europa al utilizar la bandera española. Aparte de ello, hasta el momento, los británicos se han limitado a la entrega de licencias (el escalón más bajo de la actividad, como vender ganado en pie), porque a los españoles y también a los coreanos y a los taiwaneses, no les interesa industrializar y agregarle valor en las islas, pero de hacerle, podrían avanzar en forma importante en su consolidación en las islas.

El perjuicio económico y social que le causan a la Argentina las extracciones de nuestros recursos vivos es gravísimo. Tomemos como ejemplo, el daño que le causa a la Provincia de Tierra del Fuego la captura en Malvinas de 68.072 toneladas/promedio/año del calamar loligo (Doryteuthis gahi) que desde el año 1982 al 2020 alcanzó un valor de 16.787,9 millones de dólares (441.788 millones de US$ por año); más los daños por pérdida de chance; y los valores relativos al otorgamiento de licencias ilegales por valor US$ 224.720.874 (7.022.527 US$/año), con los cuales podemos imaginarnos el desarrollo que podría haber alcanzado Tierra del Fuego de disponer de esos fondos. Montos anuales que representan once veces el presupuesto de Río Grande. Además, habría que agregar las acciones negativas sobre la ecología de las especies depredadoras y presas que también son capturadas en Malvinas o fuera de ella.

Por supuesto que hay que evaluar también los daños derivados de la explotación de hidrocarburos y minerales.

Por otra parte, debido al horrible pacto de Foradori-Duncan, la Argentina autorizó a la compañía aérea LATAM un vuelo semanal a San Pablo, una ciudad que, con el Gran San Pablo, representa la economía más importante de Suramérica después de Brasil. Con 46 millones de habitantes, 30 de los cuáles son ABC1, es un Estado que podría absorber toda la producción de Malvinas o bien constituirse en un distribuidor hacia y desde todos los países desarrollados del mundo.

A las capturas que se realizan en Malvinas debemos agregarle unas 750 mil toneladas anuales que se capturan en forma ilegal en el Atlántico Sur por parte de buques españoles, chinos, coreanos, taiwaneses y otros sin acuerdo con los Estados ribereños (Argentina y Uruguay), lo que junto a las extracciones de Malvinas totalizan el millón de toneladas anuales por un valor del orden de los US$ 2.600 millones que se extraen ilegalmente del Atlántico Sur. Es decir, por encima de las exportaciones argentinas que alcanzan entre US$ 1.800 y 2.000 millones por año.

Esta pérdida de recursos implica un daño económico, laboral y alimenticio muy importante; pero si evaluamos solo los descartes de 300 mil toneladas por año en la ZEE con su aprovechamiento le permitiría a la Argentina alimentar con la mejor proteína a tres millones de niños y adolescentes por día durante todo el año. La pérdida de soberanía alimentaria adquiere una especial significación en una Argentina con 40,8% de pobres y 8,9% de indigentes.

Por su parte, ayudando a las operaciones de los buques que realizan capturas ilegales en Malvinas y en el Atlántico Sur, el puerto de Montevideo le presta apoyo para el recambio de combustible; reemplazo de tripulaciones; transbordo de las capturas; armado y reposición de alimentos; incorporación de insumos y, reparación de los buques, etc. Las autoridades de Montevideo discuten si los buques que se atienden sus puertos son ilegales, pero a mí no cabe la menor duda de ello.

Tampoco las autoridades argentinas y uruguayas entienden la gravedad que de su ZEE y de las adyacentes —sobre sus recursos migratorios y asociados—, se extraigan un millón de toneladas por año, sino algo deberían haber hecho todos estos años.

Son ilegales las extracciones en Malvinas y las que se realizan en la Alta Mar. En el caso de los buques que operan en el área de Malvinas, basta decir que el Reino Unido ha incumplido con las Resoluciones de la ONU 1514/60 (“1. La sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las N.U. y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales (…) 6. Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las N.U.”) y 31/49 (“4. Insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso recomendado en las resoluciones 2065 (XX) y 3160 (XXVIII)”) y cuando operan dentro o fuera (en la Alta Mar) de la ZEE Argentina —aplica también a los que lo hacen en Malvinas— ya que son ilegales (INDNR) porque transgreden varias normas, entre otras la de no ajustarse a lo previsto en la CONVEMAR respecto a la pesca de especies migratorias desde la ZEE y las asociadas a éstas, respecto a su depredación y quiebre del equilibrio integral; pero, también, por no tener observadores ni inspectores a bordo; no realizar procesos garantizados de trazabilidad para conocer con certeza el origen de las capturas; desconocerse qué tipo de elementos se utilizan para la captura y, si las mallas de las redes, son adecuadas para el escape de juveniles o evitar la pesca incidental o que, en función del tipo de buque, maniobras de pesca o especie, no garanticen la pesca sostenible y causen depredación; se capturen ejemplares de especies de talla inferior que impida su desarrollo y reproducción o en volúmenes de captura que provoquen un desequilibrio de la biomasa; no esté garantizado que no se descartan en el mar peces capturados o desechos contaminantes o sin el tratamiento adecuado, en contra de las prácticas de pesca responsable y el mantenimiento saludable del medio marino; no se capturen especies migratorias originadas en la ZEE, pudiendo en consecuencia, interferir en su normal desarrollo y reproducción; no se asegure si se realiza pesca sin causar estragos, sobrepesca o depredación de los recursos vivos o se realicen prácticas sin control que puedan atentar contra la sostenibilidad del recurso pesquero y contra la pesca responsable.

Entre ellos los españoles, que hay que imaginar un aumento creciente de sus buques congeladores arrastreros de larga distancia en el Atlántico Sur, ya que, a partir del Brexit, el Reino Unido, que tiene una balanza pesquera equilibrada con la Unión Europea y quiere reservar sus aguas para sí y en especial para Escocia; vender las cuotas que puedan sobrarle y no dar libre acceso a la pesca, va a provocar un éxodo de la flota española y otras; además, que la Unión Europea prevé reducir las cuotas de captura entre un 13% y un 15% en aguas comunitarias.

A los buques españoles que desembarcan en Montevideo se le agregan los chinos, que con una flota subsidiada en el mundo de 16.000 buques pesqueros, están realizando pesca ilegal (INDNR) y presagian una pesca depredatoria en el Atlántico Sur cuando pretenden construir un puerto franco en Uruguay, donde, además de atender la logística y reparación de un número impredecible de buques pesqueros de esa nacionalidad, podrían —de acuerdo con las conversaciones mantenidas con el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou— constituir una suerte de Centro Regional (HUB), cuyo alcance y efectos negativos sobre la industria nacional, es impredecible. La presencia de empresas portuarias y pesqueras chinas y un puerto franco en Uruguay podría producir efectos muy negativos en la Zona Común de Pesca y en la administración de la biomasa total del Atlántico Sur.

La ocupación territorial del Reino Unido, la sociedad británica-española en Malvinas, la pesca ilegal de chinos, coreanos, taiwaneses y españoles. el apoyo de los puertos de Uruguay y una eventual construcción de un puerto chino en ese país coloca a la Argentina (y también a Uruguay), en una situación de gravísima pérdida de soberanía en el Atlántico Sur, pero no es todo.

En los Acuerdos de Madrid se limitó el movimiento de la Armada y de la Aviación Argentina y no impidió que el Reino Unido instalara en Malvinas una base misilística de la Real Fuerza Aérea, con dos pistas de aterrizaje en “Monte Agradable” a lo que se le agrega, una fuerza naval e instalaciones portuarias de aguas profundas en “Puerto Yegua”; un sistema de radares; misiles tierra-aire Rapier; un patrullero oceánico; un buque tanque logístico y un buque oceanográfico; cuadro aviones caza Eurofighters Typhoon, dos helicópteros de carga pesada, una unidad de reabastecimiento de combustible en vuelo, un avión de transporte aéreo táctico y 1.200 militares para operar todo el sistema defensivo y una potencial invasión al continente argentino. Todo ello, contrasta totalmente, con el estado de nuestras fuerzas navales, aéreas y de seguridad en el país, las que se encuentran incapacitadas para controlar los 3.146.345 Km2 de ZEE, las aguas de la Antártida; los pasos al Pacífico y, en especial, el Estrecho de Magallanes.

Hasta principios de este año el Reino Unido utilizó el conocimiento y los recursos humanos y técnicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero para hacerse de información biológica y sensible de los recursos pesqueros de la región y poder seguir sosteniendo el otorgamiento de licencias que le permitir sustentar la economía de las islas.

Una obra central para la pesca y para el comercio de otras actividades productivas fue el inicio, a fines del siglo XIX, del Puerto de Mar del Plata inaugurado en 1924, que consolidó la actividad extractiva e industrial en la ciudad y dio inicio al posterior desarrollo en todo el litoral patagónico. Hoy a la Argentina le faltan puertos de aguas profundas; muchos están saturados y no tienen capacidad suficiente; varios, no tienen una adecuada profundidad y requieren un dragado permanente o tienen una tecnología obsoleta; la mayoría están carecen de servicios para realizar las operaciones en forma eficiente.

En 1799 se inauguró a instancias de Manuel Belgrano la Escuela Náutica. En 1953 se creó por Decreto 10.627 el Astillero y Fábricas Navales del Estado (AFNE) al cual se le transfirió el Astillero Río Santiago. Ese mismo año, se iniciaron las obras del buque Escuela de la Armada Argentina. Las fragatas ARA Piedrabuena y ARA Azopardo se botaron en 1953 y 1954 y, en 1962, se construyó la Fragata Libertad. Entre 1970 y 1975 se construyeron casi tres buques por año, hasta que llega la década del 90, pese a algunas construcciones, los distintos gobiernos desfinanciaron la actividad.

El transporte marítimo nacional se fortaleció con la creación de la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), como producto de la fusión en 1960 de la Flota Mercante del Estado (1941) y la Flota Argentina de Navegación de Ultramar (1909) adquirida por el Estado Nacional en 1949, que dispuso de una flota de 60 barcos (unas 700.000 toneladas DWT), siendo disuelta en 1990. Hoy la Argentina no tiene compañías navieras, flota mercante ni fluvial y, consecuentemente, todo el Comercio internacional de mercaderías del país está en manos de empresas extranjeras, transfiriendo los fletes a terceros países. La dependencia en esta materia es de una debilidad importante, fundada en la falta de voluntad política de mantener los Astilleros y la flota nacional.

Además de ello, la situación económica, financiera, crediticia e impositiva de la Argentina llevó a construir en los últimos años buques de España, Francia e Israel destinados a la pesca, a las Fuerzas Armadas y de seguridad, pese a la existencia en la Argentina de astilleros privados y públicos. Mientras, en un verdadero contrasentido, exporta el 65% de los productos pesqueros con bajo valor agregado y, transfiere la mano de obra a países de Suramérica que reprocesan las materias primas o, a países desarrollados, como en la época de la colonia, donde España canjeaba bebidas, armas y otros elementos a los países africanos; estos le entregaban esclavos que se trasladaban en forma infrahumana al Virreinato y, desde Montevideo y Buenos Aires le enviaban cueros, tasajos, charque y otras materias primas baratas a España, producidas con la mano de obra esclava. Un círculo virtuoso para España que la Argentina sigue aplicando con España y otros países como si 200 años no hubieran pasado. La Argentina le regala la mano de obra a los mercados más exigentes del mundo a pesar de tener una desocupación del 9,1% y de tener en la Patagonia los más bajos índices de población (el 6%) y de densidad poblacional (3 hab/km2).

En 1970 el 100% de las empresas eran nacionales, fundadas por inmigrantes italianos, españoles o belgas, hoy siete de las diez primeras empresas exportadoras son extranjeras, españolas, chinas, noruegas, americanas. El problema, no es que sean capitales extranjeros radicados en la Argentina; el problema reside en que sigamos llevando adelante un modelo extractivo, con bajo valor agregado, regalando a terceros países la mano de obra argentina y comprando buques y otros insumos fabricados fuera del país.

Otro tanto pasa en la hidrovía Paraguay-Paraná, donde es de esperar que, a partir que la administración a cargo del gobierno nacional y de las provincias del litoral, se revierta la situación de extranjerización del transporte en el río Paraná y en el Río de la Plata, incluso del dragado y la falta de integración con el Atlántico Sur y sus puertos para la promoción y el abaratamiento de los fletes de las economías regionales del litoral fluvial y marítimo patagónico y, desde éstos, al mundo.
Por su parte, las Convenciones, Acuerdos, Convenios, Pactos y Hojas de Ruta que aprobó la Argentina o sus funcionarios, condicionaron y condicionan al país. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) era un ordenamiento necesario para la pesca, pero, la negociación entre los Estados no evitó que los buques de los Estados de Bandera se sigan haciendo de los recursos migratorios de los Estados ribereños en la Alta Mar y que, consecuente, rompan el equilibrio del conjunto del ecosistema, que el propio preámbulo de la CONVEMAR trata de preservar. También el Acuerdo de Nueva York que instala las Organizaciones Regionales de Ordenamiento Pesquero (OROP) y el Convenio de Puerto Rector que, por su organización, pretenden delegar en los Estados de Bandera la administración de los recursos de los Estados ribereños, incluso en la ZEE y, en el caso puntual del Atlántico Sudoccidental, le abre la puerta al Reino Unido a la administración de los recursos en el mar argentino, en total violación a lo prescripto en la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

Ya nos hemos referido al Pacto Foradori-Duncan que profundiza los Acuerdos de Madrid, donde se pretende que los argentinos contribuyan al desarrollo de Malvinas y eliminen todos los obstáculos y deja de manifiesto qué tan presente está el “Tratado de Amistad, Comercio y Navegación” suscripto en 1825 por las Provincias Unidas del Río de la Plata y “su Majestad Británica” y el Convenio para la Promoción y la Protección de Inversiones” firmado por la Argentina y el Reino Unido en 1990 en el marco de los Acuerdos de Madrid y, aprobado por Ley 24.184 de 1992 marcando el quiebre de nuestra soberanía política y la ratificación de nuestra dependencia económica.

Todos estos Acuerdos, etc., están en total contradicción con la Resolución 41/11 del 27 de octubre de 1986 de las Naciones Unidas donde se declaró al océano Atlántico como “Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur” (ZPCAS), por el cual, todos los países de la costa occidental de África y los de la costa oriental de Suramérica establecieron la necesidad de cooperar sur-sur y —por unanimidad— la prohibición de militarizar y usar armas nucleares en el Atlántico Sur, cuestión que el Reino Unido se niega a respetar.

Se agrega una relación inestable de Argentina con los países del MERCOSUR y una política de integración inexistente con Chile, a pesar del Tratado de Paz y Amistad de 1984, situación que debería revertirse, con el objetivo de acordar políticas respecto al área Austral y la Antártida.

El bajo consumo de pescado (6 kg per cápita por año), muy por debajo del consumo promedio mundial (19 Kg per cápita por año), no puede ser tampoco obra de la casualidad y, es una política destinada a desinteresar a los argentinos de todas las cuestiones marítimas y desatender la dominación que, potencias extranjeras —entre ellas el Reino Unido— ejercen en el Atlántico Sur. La educación y la comunicación de los argentinos es deplorable y les han hecho creer que los británicos tienen ocupadas Malvinas (11.410 km2) y nada o muy poco saben de las Georgias del Sur, Sándwich del Sur, la Plataforma Continental, la Antártida y de los 1.639.900 Km2 de la ZEE que tiene ocupados el Reino Unido.

En lo interno, nuestra situación económica, social y sanitaria no ayuda. Una deuda externa de US$ 323 mil millones; una población del 7,4% al 19,4% con NBI; trabajan informalmente 5 millones de personas; el 36% de la población recibe atención pública; un 27,8% de la población no tiene vivienda propia; el 16,1% carece de agua potable de red y. hay una tasa de mortalidad del 7,5%o.

La baja jerarquía en la estructura orgánica del gobierno nacional (Subsecretaria de Pesca) para tratar las cuestiones pesqueras y la necesaria estrategia respecto a los terceros países que pescan en el Atlántico Sur y la cuestión Malvinas con Cancillería, demuestra el poco valor que le dan a esta actividad los distintos gobiernos y el reiterado desconocimiento de éstos, del importantísimo rol de la pesca en la recuperación de la soberanía en Malvinas. El 16 y 17 de agosto de 1989, Lucio García de Solar, un acreditado embajador retirado, uno de los autores del dictado de la Resolución 2065/65 de las Naciones Unidas, acordó con el embajador británico Crispin Tickell quién le requirió: “no decir nada en público sobre la zona de protección de pesca (FICZ)”, a lo que García del Solar le respondió: “La Argentina no está pidiendo el levantamiento de la FICZ…”. Ello fue un craso error y en 2012, el entonces director ilegal de pesca en Malvinas, John Barton, declaró públicamente: “sin la pesca no hubiéramos sobrevivido”.

Del mismo modo, entiendo que, sin pesca, no habrá soberanía en el Atlántico Sur ni en Malvinas. 

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Asesor en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad. 

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