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ESTADO DE SITUACIÓN DEL ATLÁNTICO SUR, EL RÍO DE LA PLATA Y LA HIDROVÍA. UN FUTURO MEJOR ES POSIBLE MIENTRAS HAYA INTELIGENCIA Y VOLUNTAD.

Cesar Augusto Lerena*

 

Respecto a los espacios marítimos y fluviales la Argentina sufre un estado de indefensión aprendida y, los gobiernos, se comportan pasivamente con la sensación subjetiva de no tener ninguna capacidad ni actitud para pensar que existen oportunidades para cambiar esta situación aversiva. La ausencia de políticas respecto a estos espacios es llamativa y se expresa en la sociedad con dos signos patognomónicos: los argentinos vivimos de espaldas al mar y, en la dieta alimentaria, el consumo de pescado está en el orden de los 6 kg per cápita por año cuando el promedio mundial es de 20 kg. Consumimos menos pescado que los países más ricos y que los más pobres. El argentino medio está ajeno a las cuestiones relativas a sus mares y ríos, de otro modo, no podría tolerar pasivamente tener ocupados 1.639.000 Km2 por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (R.U.) en la Zona Económica Exclusiva Argentina (Z.E.E.A).

Un territorio equivalente a toda la Patagonia, La Pampa, Mendoza, Jujuy y Formosa, por cierto, un espacio mucho más amplio y rico que los 11.410 km2 del Archipiélago de Malvinas.

La Argentina permanece congelada respecto a estos hechos desde la sanción de la Res. 2065/65 de la ONU y, con motivo de la “fórmula del Paraguas” del Acuerdo de Madrid. Es imprescindible una política activa, diferente a la llevada en estos últimos 55 años.

Esta situación de indefensión en el Atlántico Sudoccidental, el Río de la Plata y la Hidrovía Paraná-Paraguay se manifiesta con una pérdida de soberanía política, territorial, económica, social, alimentaria y ambiental. En especial se observa:

PBI del Atlántico Sudoccidental

La estimación del potencial económico del Mar Argentino, según los investigadores Baruj y Drucaroff, (CICTI) ajustados por el autor para el período 2016-2035 —en un escenario medio— sería de un potencial económico de: US$ 669.598 millones de dólares; puestos de trabajo directo prospectado: 568.751 empleos; generación de divisas: US$ 3.964.091 millones, como resultado de las siguientes actividades: petróleo y gas; energía oceánica; pesca marítima; maricultura; turismo e industria naval (no se ponderó minerales, microalgas y algas y no se incluyó el efecto multiplicador que estas actividades tendrían sobre el resto de la economía). En la actualidad las actividades argentinas están reducidas a la pesca y navales.

Ocupación y explotación del Atlántico Sur

De un total de 3.146.345 de km2 de territorio marítimo argentino (el Mar Territorial y la Z.E.E.A.) el R.U. tiene ocupado 1.639.000 km2, es decir el 28% de todo el territorio nacional y el 52% del territorio marítimo. A ello se agrega la disputa de 1.430.367 km2 de la Plataforma Continental presentada por Argentina en la Comisión de Límites de la ONU (de los 1.782.000 km2 presentados solo se recomendaron 351.633 km2 ya que el resto está en disputa con el R.U.). Amén de ello, los 965.597 km2 y sus aguas circundantes de la Antártida Argentina que también el R.U. reivindica como propia.

Por la explotación de los recursos pesqueros con licencias británicas el R.U. extrae 250.000 toneladas de peces y calamar por un valor de 650 millones de dólares por año y, debido a la internacionalización del caladero, buques extranjeros con licencias británicas o sin ellas, extraen un millón de toneladas/año de un monto aproximado a los 2.600 millones de dólares. Podrían ponderarse los efectos negativos, económicos, laborales y sociales, que estas extracciones sobre las especies migratorias argentinas le ocasionaron al país en los últimos 40 años (U$S 104 mil millones); pero es imponderable el daño biológico al ecosistema ocasionado y, por lo tanto, a la propia sostenibilidad de las especies en la Z.E.E. y su explotación por buques nacionales.

La presencia de entre 350 y 500 buques extranjeros que capturan en forma subsidiada (sin impuestos); ingresan sin aranceles sus productos a los países de donde provienen los buques; se reaprovisionan combustible y hacen transbordo en alta mar; sus operarios realizan trabajo esclavo; realizan una pesca no registrada ni declarada, etc. constituyen una expoliación de los recursos migratorios argentinos y una competencia desleal en el mercado internacional con las mismas materias primas que extraen y exportan las empresas argentinas con altos impuestos internos.

En los últimos 40 años la Argentina aprehendió 80 buques —dos por año— lo cual nos indica, que el incremento de multas en la Z.E.E. no modificará la pesca ilegal (hay muchas razones de uso práctico para justificar esta afirmación) y sigue sin resolverse la captura en la Alta Mar de las especies migratorias argentina originadas en la Z.E.E.A. y las capturadas en el área de Malvinas.

Por su parte, el Acuerdo de Nueva York y las consecuentes creaciones de las Organizaciones Regionales de Ordenamiento Pesquero (OROP), de ratificarse en el Congreso, pondría en manos de los Estados de Bandera la administración del Atlántico Sur y, muy especialmente, la profundización de la intervención del R.U. (quién pretende considerarse un Estado ribereño) en la administración de los recursos, violando lo previsto de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

Se agrega a ello las exploraciones petroleras británicas dentro del área de Malvinas y en los 100 mil km2 en el área austral entre el continente y Malvinas, licitados durante 2019 para la explotación petrolera, donde se adjudicaron áreas a varias empresas británicas o con intereses en Malvinas contrariando lo prescripto en la Ley 26.569 (Solanas) que lo prohíbe; pero que junto al área de Malvinas, el área de Reserva de Georgias del Sur y Sándwich del Sur, constituyen un bloque estratégico relacionado a la Antártida y el Estrecho de Magallanes.

El desarrollo de las Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur

Por efecto de los Acuerdos de Madrid y del Pacto de Foradori-Duncan, la Argentina autorizó vuelos a Santiago de Chile y luego a San Pablo, que facilitarán el comercio de las materias primas de Malvinas con el mundo. Más aún, si se produjese el Brexit sin libre comercio entre el R.U. y la U.E. donde esas mercaderías deberían pagar aranceles para su ingreso a la U.E.

El Reino Unido ha constituido de hecho una asociación estratégica con España, tanto es así, que empresas pesqueras españolas han formado joint ventures con británicas y si bien muchas de estas empresas hoy utilizan bandera británica o de Malvinas para establecer el origen de las capturas, conforme el post Brexit podrían cambiar sus banderas por españolas evitando el pago de los referidos aranceles para facilitar el comercio de las exportaciones de Malvinas que tienen como primer destino a la Unión Europea y, en especial España.

La construcción de un puerto en las Georgias del Sur y el próximo inicio de otro en Malvinas hace presumir que el archipiélago se constituiría en el epicentro de apoyo a los buques que operan en el Atlántico Sur, muy especialmente, en un área de gran concentración de especies migratorias de valor, originadas en la Z.E.E.A.

Estrecho de Magallanes, Canal de Beagle y Chile

Estos espacios marítimos son centrales en la relación bioceánica respecto a Chile, en especial, por el aumento de grandes portacontenedores y su tránsito a través del Estrecho de Magallanes, a partir de las limitaciones del canal de Panamá para el paso al pacífico de estos grandes buques y, también, de buques pesqueros (especialmente chinos) que pescan en forma ilegal tanto en el Pacífico como el Atlántico Sur.

Chile es un aliado estratégico del R.U. (de hecho es el único país de habla hispana que llama Falklands a las Malvinas) y desde la firma en 1984 del Tratado de Paz y Amistad, la Argentina no ha buscado una fórmula de integración que revierta la relación entre ambos países —con el objeto de mejorar nuestra posición en el área y en particular en la Antártida— y, por el contrario, con la sanción de la Ley 27.757 “de espacios marítimos” (ratificación de los límites de la Plataforma Continental), se generó una nueva tensión, por cuanto se habría superpuesto con Chile una pequeñísima porción de la plataforma continental que ambos países reivindican.

El Puerto de Montevideo, el Río de la Plata, la Zona Común de Pesca y el Uruguay

A pesar de las Declaraciones de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños sobre los derechos de Malvinas (2011 y otras) Uruguay ha facilitado sus puertos para que buques pesqueros que capturan en forma ilegal en el Atlántico Sur —con o sin licencia británica— efectúen su logística (cambio de tripulación, armado de los buques, recarga de combustibles, transbordos, etc.). Ello, no solo debilita la posición de Argentina respecto a Malvinas, sino que constituye una grave competencia comercial con los buques pesqueros argentinos.

Los sucesivos gobiernos uruguayos han procurado acordar —y aún lo hacen— con empresas chinas la instalación de un puerto en ese país, con un régimen de puerto franco y condiciones muy favorables para la operatividad de los buques pesqueros chinos que operan ilegalmente en el Atlántico Sur. Si esto ocurre, la perspectiva de que la Argentina pueda administrar el recurso en esta área se habrá de tornar impredecible, aumentando la tensión en la región, la depredación y, la quiebra del sector pesquero argentino. China no solo tiene unos 16.000 buques pesqueros, sino que es esta población de buques, la que tiene mayor presencia en el Atlántico Sur y el Pacífico y es el primer productor de pescados en el mundo. Además, que tanto Argentina como Uruguay tienen fuerte dependencia comercial con ese país, lo que dificulta razonables acuerdos comerciales y su posterior denuncia. Pero ello, no es todo lo grave. Con motivo del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, Uruguay podría otorgar permisos de pesca a buques chinos y de otras nacionalidades frente a las costas de la Provincia Buenos Aires hasta la altura —aproximadamente— de Mar del Plata (La Zona Común de Pesca). La Argentina ya tiene una amplia experiencia de la depredación que causaron tanto los buques de la URSS como los españoles, con motivo de los Acuerdos Pesqueros con la URSS, Bulgaria y la Unión Europea, debido a la incapacidad argentina de controlar las capturas extranjeras.

Una nueva situación de tensión se vive en la actualidad entre ambos países a raíz del tratamiento en el Congreso Nacional de un proyecto de construcción del Canal de Magdalena, destinado a evitar que los buques que transitan desde o hacia Argentina deban utilizar el Canal de Punta Indio y por consiguiente depender de Uruguay para el transporte marítimo de mercaderías como ocurre en la actualidad.

La dependencia argentina en materia de transporte fluvial y oceánico de mercaderías en manos de empresas extranjeras.

La Argentina tiene una dependencia en el transporte marítimo y fluvial que la deja a merced de las empresas navieras extranjeras, a la par de las pérdidas en materia de fletes y la imposibilidad de establecer políticas de transporte que hagan a la soberanía y al desarrollo nacional y regional.

Falta y deterioro de puertos, calado insuficiente

Al monopolio de las empresas navieras extranjeras se agregan las dificultades operativas de los buques nacionales que ocasionan la falta o el deterioro de los puertos y su calado insuficiente, lo que constituye una debilidad manifiesta del país.

La administración de la hidrovía Paraguay-Paraná

Los gobiernos y las empresas que administraron la hidrovía arrojan como resultado negativo la extranjerización del transporte de mercaderías ya que banderas extranjeras se traslada el 60% del comercio internacional del país. La bandera argentina es casi inexistente en esta vía y esto se debe a la política tributaria argentina; retenciones a la exportación; aportes laborales; impuestos a la construcción de embarcaciones, etc. Cuestión, que si no se revierte resultará muy difícil modificar.

Tal vez el efecto más negativo y, no tan visible, es que la hidrovía no ha servido lo suficiente para dinamizar las economías regionales argentinas de las provincias del litoral, abaratando fletes tanto de aquellos productos destinados al mercado interno como el comercio internacional.

La reciente constitución de la Administradora Federal Hidrovía S.E. con intervención de las Provincias y el Estado Nacional pondrá a prueba si el Estado puede administrar en forma eficiente este canal central, promover las actividades regionales; el manejo cristalino de las mercaderías y el control del narcotráfico y, también resolverse las cuestiones de dragado que están bajo control de empresas extranjeras.

Las Fuerzas Armadas y seguridad de control en el mar

Con 3.146.345 km2 de Z.E.E.A. a lo que deben agregarse las aguas de la Antártida Argentina, el pasaje de Drake, el Estrecho de Magallanes, etc. la Argentina no tiene medios aéreos y navales suficientes (se estima que deberían quintuplicarse) para realizar el control de los buques de diverso tipo.

La actividad pesquera. Extranjerización y monoexplotación

La pesca hace 50 años era una actividad netamente nacional. Hoy siete de las diez primeras exportadoras son extranjeras (chinas, españolas, americanas, noruegas, etc.). El problema, no es que se traten de capitales extranjeros, sino, que el modelo que impera es “extractivo”, las exportaciones son de bajo valor agregado y la Argentina regala el empleo a los países importadores (desarrollados) y a los transformadores, que agregan valor y reexportan los productos. El 60% de las exportaciones son langostinos, una especie anual de disponibilidad impredecible, cuya carencia provocaría una crisis laboral sin precedentes en la Patagonia. La política la fijan los países importadores y la conclusión podría sintetizarse: se exporta en dólares el 50% menos de los valores posibles.

Ambiente sostenible y depredación

Como consecuencia de las capturas ilegales de los recursos migratorios argentinos en Malvinas y en Alta Mar y, la exploración de hidrocarburos, tanto en Malvinas como en el área austral del Atlántico Sur (sin estudios de impacto ambiental) no están garantizados el ambiente marino y sus recursos pesqueros. El descarte y la depredación dejan sin una ración de proteína diaria a 3 millones de niños y/o adolescentes.

El desarrollo poblacional, industrial y estratégico de la Patagonia

Si bien, los pobladores de la Patagonia tienen un PBI per cápita de US$ 24.000, está muy por debajo de los US$ 100.000 per cápita de los habitantes de Malvinas. La Patagonia es el territorio más despoblado de Argentina con un 6% del total y con una densidad poblacional de 3 hab/km2. El 90,1% de la población está radicada en los grandes centros urbanos y más de 1,7 millones de hectáreas están ocupadas por extranjeros. Resultaría importante vincular el continente con Tierra del Fuego para que las cargas no deban pasar por Chile, pero bien podrían transportarse las mercaderías por vía marítima para reducir los costos de fletes, la polución ambiental y el mantenimiento de las rutas; para ello, debería ser muy importante la construcción de un puerto en Río Gallegos (Santa Cruz), otro en Río Grande y uno nuevo en Ushuaia. Tierra del Fuego, la provincia que se integra con Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, la Antártida y las aguas circundantes, no tiene suficiente apoyo teniendo en cuenta la centralidad que tiene respecto a territorios marítimos e insulares en disputa con el R.U. y la necesaria logística con la Antártida. Por cierto, ello no alcanza para ser autónomos porque las navieras son extranjeras.

La vocación de independencia de los habitantes de Malvinas

El R.U. ha demostrado desde hace casi 200 años (1833) que no tiene vocación de devolver a la Argentina el archipiélago de Malvinas. Esto quedó ratificado con el desconocimiento de la Res. 2065/65 y de la ONU. Una hipótesis que no hay que descartar, es la pretensión de independizarse del R.U. e integrarse como un Estado independiente como parte de la British Commonwealth of Nations (ya me he referido al respecto en un artículo anterior). Más allá de los apoyos que pudiese tener Argentina habría que evaluar qué tan eficaces serían. Todo lo que se haga para resolver los puntos precedentes dificultará que la referida hipótesis se pueda convertir en ley.

Hay herramientas suficientes para revertir esta situación. Se requiere aplicar una estrategia consensuada —en forma coordinada y sostenida— de todos los organismos que en forma directa o indirecta confluyan para revertir una situación que atenta contra interés supremo de la Nación y de todos los argentinos. Nada de lo mismo, que ha sido infructuoso durante 55 años.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Asesor en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad.

 

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ANOMIA, TRIBULACIONES Y ESPERANZA

Marcos Kowalski*

 

Emile Durkheim (1858-1917), uno de los fundadores de la sociología moderna, fue el introductor del término «anomia».

La anomia, que estrictamente significa ausencia de normas es un concepto más bien descriptivo, procedente de las ciencias sociales[1] y se refiere a un desorden social por la inexistencia de normas y control que mediante un colapso de gobernabilidad impide que algunas personas consigan las metas socialmente esperables, hecho que provoca una situación desorganizada que resulta en un comportamiento antisocial[2].

Desde hace muchos, muchos años, todos nuestros “dirigentes” políticos han estado más preocupados por lo que les dicta el Orden Mundial que por nuestra Nación Argentina, dejándonos en un embrollo, en la economía y en todo lo que han hecho, gobernando a favor del esquema del Nuevo Orden Mundial, desgobernaron la Nación.

Este despropósito apropósito está produciendo un colapso de gobernabilidad por no poder controlar esta emergente situación de alienación, provocada por las subculturas, minoritarias que se intentan imponer a las mayorías, hecho que promueve una situación desorganizada que resulta en un comportamiento no social.

El agravamiento del conflicto social y el delito se encuentran en la imposición de un modelo que reduce las obligaciones del Estado ante la sociedad, incrementa la desigualdad entre los seres humanos y destruye el nivel de vida frente a la pérdida de la capacidad adquisitiva mínima del ciudadano. Y es cuando se produce una opacidad de la conciencia colectiva, no se logra producir una solidaridad orgánica y las normas correspondientes se quiebran[3].

Podríamos hacer un seguimiento del estudio sociológico de la anomia a través de distintos autores, sobre todo norteamericanos, pero en general, el concepto de anomia podría considerarse un concepto más de tipo sintomático, es decir que expresa o manifiesta una situación, más que suministrar una explicación de la misma[4].

Siempre tenemos que recordar que el concepto de anomia, es ante todo un síntoma y por lo tanto no funciona solo. Es, como venimos diciendo una violación a las normas, el análisis no responde tanto a por qué se produce esa violación, sino que su valor es más descriptivo que explicativo. En el caso argentino podemos dar varios ejemplos actuales de posibles casos de anomia según las definiciones clásicas[5].

El cumulo de situaciones que generan anomia en nuestro país, (tráfico de drogas, lavado de dinero, contrabando, economía informal, desempleo, delitos violentos usurpación etc.) forjaron unas zonas marginales urbanas que han surgido por deterioro de sectores de la sociedad producto de la desocupación y el mono centrismo urbano desatendido por las autoridades.

Autoridades políticas que parecen desentenderse de la cuestión y solo hacen apariciones esporádicas y, para colmo, son el problema y no la solución, la casta política gobernante suele ser la enfermedad que produce el síntoma anomia en la sociedad al adoptar soluciones ideológicas globales y no dar respuestas particulares a la mayoría del pueblo de la Nación.

Todo esto es parte de lo que, en el hombre sencillo, la persona común, su familia, su núcleo social de amistades, produce una gran tribulación, la congoja consume a la mayoría con un sufrimiento interior que lo angustia y nubla su capacidad de comprensión, sabe que su entorno no lo deja llevar su cuerpo por el camino de la seguridad y la inseguridad siempre produce miedo.

Las grandes dificultades personales a la que se enfrentan hoy los argentinos, son sin embargo otra prueba más de nuestra capacidad de supervivencia como pueblo, como Nación. Son tribulaciones que debemos enfrentar con un realismo sobre nuestra sociedad actual, pero esperanzados que podremos supurarlo a condición que podamos conseguir en algún futuro próximo una nueva forma de gobernar la Argentina.

La anomia, el descontrol, la supresión de las libertades, el empoderamiento de lo marginal con el pretexto de inclusión de minorías, el imponer agendas del denominado Nuevo Orden Mundial, pero por sobre todo el tratar de atomizarnos como pueblo con las teorizaciones marxistas, o neoliberales. A todo eso, oponemos el sentido Nacional, el argentinismo latente, que a la gran prueba que produce este desastre que se nos impone, surgirá prevaleciendo.

Nos quieren imponerla teoría de Ernesto Laclau[6] y transformar nuestro pueblo en muchos pueblos. A Laclau como marxista le falto Patria y realidad para interpretar al hombre, además de nunca haber sido pueblo. A través del esloveno Zizek, el intento de “vendernos” un nuevo comunismo, más humano y más comunitario[7]. Del liberalismo a través del coreano Han una mayor opresión de los Estados sobre el individuo[8]. En definitiva, nos quieren robar la idea de Patria.

Todas estas pretensiones de imponer teorías chocan irremediablemente contra el hombre real primero y después contra sus sentidos como tal. En primer lugar, el hombre tal cual es y no como nos gustaría, lleva en su inconsciente colectivo dos sentidos, el religioso, que existe hasta en los ateos y el nacional, que hemos venido explicando en varios trabajos, el sentido nacional es esencial para propiciar la pertenecía del hombre integrado con sus compatriotas.

En ese aspecto, se integra como pueblo y no como que pretende el “populista” atomizado en diferentes partes de una masa amorfa con padecimiento de anomia generalizada. No importa ni quien ni como se pretenda gobernar una Nación, siempre que el grupo gobernante intente despojar de patriotismo a los ciudadanos de la misma, más tarde o más temprano, el patriotismo aflorará y el gobierno será desplazado. Esa es siempre la Esperanza.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos.

 

Referencias

[1] El concepto “Anomia” no es exclusivo de la Sociología. En Psicología, por ejemplo, utilizando su raíz latina significa un trastorno del habla que alude al olvido de los nombres, y en Biología hace referencia a un molusco bivalvo, es en el contexto disciplinar sociológico en donde ha tenido un mayor desarrollo.

[2] La noción de “Anomia” fue introducida por Durkheim y desarrollada por la sociología norteamericana para estudios de control social, desviación, delito y criminalidad. Al tomar un nuevo aire en los años 80, fue exhaustivamente estudiada y algunas situaciones contemporáneas lo han puesto de nuevo en escena.

[3] Conforme lo enuncia Émile Durkheim (Épinal, Alsacia-Champaña-Ardenas-Lorena, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917), quien fue un sociólogo y filósofo francés.

[4] Autores como Orrú, Parsons, Merton, con su importante teoría funcionalista y muchos otros.

[5] Se puede ver las obras de Parsons, el ya mencionado Merton, entre los europeos Dahrendorf o Peter Waldmann.

[6] Ernesto Laclau. “La razón populista”.

[7] Slavoj Žižek. “El dilema es barbarie o comunismo renovado”.

[8] Byung-Chul Han. “Vamos hacia un feudalismo digital y el modelo chino podría imponerse”.

 

 

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Repensando una Argentina Nacionalista, libre y Soberana

Hace unos días, en charla con camaradas y amigos, surgió la inquietud con respecto al destino incierto de nuestra querida Patria en vista a la actual situación socio-política imperante. La preocupación era general, ya que las riendas del gobierno no están en manos de gente que en verdad se preocupe por algo más allá de lo mediato, claramente se vive el hoy sin tomar en cuenta la factura que la historia nos pasará por sus actos de (des) gobierno.

Pasando de un tema a otro, pero con un marcado Norte en cuanto a que lo único que nos va a sacar de esta situación es una política nacional, una que piense en el bienestar de Argentina y sus habitantes, una política como la que hace varias décadas no se ve. Fuimos compartiendo pensamientos, ideas, y comenzaron a surgir nombres de autores que muchos leímos en nuestra juventud y que por algún motivo, algunos, (entre los que me incluyo), hemos dejado sus obras a merced del polvo, el tiempo y el olvido, en un anaquel de la biblioteca.

Sostengo firmemente que la historia es cíclica, y que, de un modo u otro, se repite una y otra vez. Surgieron en la charla los nombres de Jordán Bruno Genta, Antonio Caponnetto, Carlos Sacheri, Calderon Bouchet y José Enrique Miguens, entre otros, y al volver a los viejos textos,  se cae en la cuenta de que todo esto, de forma similar, ya lo hemos pasado.

Volver a leer décadas después, por ejemplo:

«Los masones se dedican febrilmente a provocar la desconfianza y la odiosidad hacia el nacionalismo, con la perversa intención de menoscabar el fervor patriótico en el pueblo, al que quieren blando, dócil, sumiso y entregado.»

«De ahí que el síntoma inconfundible de la acción masónica en el gobierno de una nación católica, sea la hostilidad manifiesta hacia el católico definido que llaman clerical, y hacia el nacionalista que llaman nazifascista.»

«Y en la Argentina de hoy dominada por la Masonería y el Comunismo, no hay otro modo de ser católico de veras que proclamarse clerical, ni otro modo de ser acabadamente patriota que definirse nacionalista.»

«La libertad de especulación y los derechos de la pereza son causa de miseria, hasta en un país inmensamente rico como el nuestro.»

«No olvidemos que ya no se trata de seguir perdiendo posiciones. Ahora la cuestión es de ser o dejar de ser. Se trata de establecer y restaurar todas las cosas de la Patria en Cristo; o de convertirnos en una tierra de nadie, sin Dios, ni Patria, ni familia.»

Son párrafos de la Carta de Jordán Bruno Genta fechada en Buenos Aires un 2 de Abril de 1956, (fecha tan cara a los argentinos bien nacidos desde 1982), pero que parece escrita ayer mismo.

No deja de asombrar la actualidad de sus palabras. Estamos viviendo en una Argentina en la cual, el definirse  como nacionalista es tomado casi como un insulto, como una enfermedad, como un pensamiento anacrónico. Una Argentina en la cual, los vergonzantes actos de vandalismo de minorías violentas hacia instituciones como la Iglesia Católica, las FFAA o FFSS es tomado como mínimo, con indiferencia. Una Argentina en la cual los funcionarios ya no juran sobre las Santas Escrituras, sino por los treinta mil nunca aparecidos y unos tales Fulan y Mengan, entre risas y convencidos soberbiamente de que la Patria que están destruyendo no se los va a demandar. Nos dice que “los derechos de la pereza son causa de miseria, hasta en un país inmensamente rico como el nuestro», (¡si nos viera ahora!).

Es hora de pensar una Argentina para los argentinos, abierta a aquellos que quieran venir a trabajar y ayudar a poner de pie a esta Nación llamada a ser potencia, que por los des-gobiernos sucesivos ha llegado a un Estado casi comatoso. Una Argentina que vuelva a dar el lugar que merecen a sus instituciones, sus FFAA, la Familia, la cultura del trabajo honrado.

¡Por una Argentina libre y soberana!

DyPoM

Por Der Landsmann para Saeeg.


Notas:

  • Jordán Bruno Genta – En defensa de la Fe y de la Patria I

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