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GEOPOLÍTICA Y DEMOGRAFÍA: LA POBLACIÓN COMO PODER POSIBLE

Agustín Saavedra Weise*

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La demografía es instrumento valioso para los estudiosos de la geopolítica. Al margen de usuales pautas geográficas, económicas y militares, pocos factores influyen tanto en la competencia a largo plazo de las grandes potencias (y hasta entre países pequeños) como las características cambiantes de sus poblaciones. Estados Unidos en 1850 albergaba 23 millones de personas. Hoy Estados Unidos ha superado los 334 millones; tiene más habitantes que británicos, holandeses, franceses, alemanes e italianos combinados. Estos datos demográficos favorables —junto con su extenso territorio e ingentes recursos naturales— explican cómo Estados Unidos emergió desde 1945 como la primera potencia planetaria y por qué todavía ocupa esa posición. Lo sigue de cerca la República Popular China (RPC).

Gracias a un manejo interno de su demografía, China se ha convertido en auténtico competidor de Estados Unidos, mientras Rusia (apenas 144 millones de seres y en descenso) ha disminuido notablemente su potencial. Al final, los números mandan. Pero en este campo tampoco hay que engañarse, no siempre mayor población implica mayor poder. La India tiene 1.380 millones de habitantes y se dice que en 2025 superará a la RPC, actualmente el estado más poblado del globo ¿Pero superará el elefante hindú al dragón también en materia geopolítica, económica y militar? Lo dudo, ya que, aunque la RPC arrastra disparidades, las diferencias internas en la India son mucho mayores; así como hay una élite educada para múltiples emprendimientos, existe en paralelo una masa de gente sumida en pobreza e ignorancia casi totales y que representa en conjunto una pesada carga casi imposible de superar, al menos en esta generación.

Una población mayor significa más gente que trabaja, que paga impuestos y mayor cantidad de soldados para la guerra. Es por eso que la demografía es importante si se la conduce y planifica adecuadamente. La mayor parte del crecimiento socioeconómico se puede atribuir a mejoras en el capital humano en campos tales como educación, salud, nutrición, etcétera. Pero pueden surgir problemas si no hubo un adecuado planeamiento previo. Algo así está pasando en varios países desarrollados, donde la fuerza laboral se ve disminuida frente al auge de la tercera edad pasiva que cada vez vive más años. La situación ha creado un grave problema financiero por el incremento de aportes previsionales para jubilación y sistemas de salud.

A pesar de la posibilidad de inesperadas repercusiones al estilo de las mencionadas, la demografía es bastante predecible. Los estudios de población reflejan tendencias razonables acerca del surgimiento de nuevas oportunidades o de nuevos problemas. Esto último está preocupando en el momento al liderazgo chino ante el relativo estancamiento de su población, según el último censo. La RPC registró el crecimiento demográfico más lento en décadas; ahora tiene más jubilados en comparación con trabajadores activos. Como ya se expresó, fenómenos similares —aunque originados en otras causas— han tenido lugar entre varios miembros de la Unión Europea y en Estados Unidos.

En términos de ingreso total, la economía china es ahora la más grande pero la cosa cambia radicalmente si medimos el ingreso por habitante. Allí Estados Unidos gana de lejos por disponer su gente de mejores salarios y estar mejor preparada y educada, aunque su población es casi cinco veces menor.

Los datos sobre población adulta e infantil son fundamentales para determinar diversas políticas en Beijing, que todavía mantiene la prohibición de tener más de dos hijos, aunque eso podría cambiar en el futuro cercano. Una simple mirada a las proyecciones de población para China sugiere que los temores de que Estados Unidos pierda su posición de primacía están fuera de lugar, al menos en el corto y mediano plazo. Recordemos, además, que condiciones demográficas desfavorables han relegado las pretensiones de Moscú. Por ahora, Estados Unidos seguirá siendo el líder mundial.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/geopolitica-y-demografia-la-poblacion-como-poder-posible_232711

AFGANISTÁN: LA RETIRADA DE EEUU Y LA OTAN Y LAS PERSPECTIVAS FUTURAS

Giancarlo Elia Valori*

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El 14 de abril, los Estados Unidos de América anunciaron que retirarían todas sus tropas estacionadas en Afganistán del 1° de mayo al 11 de septiembre de este año. El mismo día, la OTAN también dijo que se coordinaría con las fuerzas armadas de la Casa Blanca para comenzar la retirada.

2021 marca el vigésimo aniversario del estallido de la guerra en Afganistán, un conflicto que en realidad ha continuado desde el 24 de diciembre de 1979, fecha de la invasión soviética de ese desafortunado país.

¿Cuáles son los planes de la OTAN y los Estados Unidos? ¿Cómo cambiará la situación en Afganistán en el futuro?

En cuanto al anuncio por parte de Estados Unidos de la fecha límite para la retirada de las tropas, el presidente afgano Ashraf Ghani dijo que el Gobierno afgano respeta la decisión del Gobierno de los Estados Unidos de retirar sus tropas antes de la fecha acordada.

Según The Associated Press, antes del 1° de mayo había 2.500 soldados estadounidenses en Afganistán, muy por debajo del pico de más de 110.000 en 2011.

Según el sitio web del Financial Times y Deutsche Welle, actualmente unos diez militares de los 36 Estados miembros de la OTAN y otros aliados estadounidenses están estacionados en Afganistán, incluidos hasta 895 soldados italianos, así como 1.300 alemanes, 750 británicos, 619 rumanos, 600 turcos, etc.

La administración anterior del presidente Trump firmó un acuerdo de paz con los talibanes en Afganistán en febrero de 2020, fijando el 1° de mayo de 2021 como fecha límite para el inicio de la retirada de la OTAN de ese país. «The Washington Post” declaró que después de que el actual gobierno estadounidense emitió la declaración de retirada, los talibanes declararon inmediatamente que si Estados Unidos viola el acuerdo de paz y no retira sus tropas en Afganistán, la situación empeorará y una de las partes en el acuerdo asumirá la responsabilidad.

Este año es el vigésimo desde que Estados Unidos comenzó la guerra en Afganistán después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. La guerra en Afganistán es la guerra más larga en el extranjero en los Estados Unidos, en la que murieron más de 2.300 soldados estadounidenses e hiriendo a unas veinte mil personas, a un costo de más de un billón de dólares.

Aunque Estados Unidos y sus aliados han atacado a los talibanes y Al-Qaeda, la situación en Afganistán ha sido turbulenta durante mucho tiempo, con más de cien mil víctimas civiles afganas en los combates.

Según The New York Times, los miembros de ambos lados del Congreso de Estados Unidos tienen opiniones diferentes sobre las consecuencias de la retirada. Para el documento, los republicanos y algunos demócratas creen que la retirada de tropas alentará a la insurgencia talibán, otros creen que es necesario poner fin a esta guerra indefinida.

Pero, ¿cuáles son las consideraciones que se deben hacer sobre la retirada de Estados Unidos y la OTAN de Afganistán?

Es bien sabido que el propósito de Estados Unidos de llevar la guerra a Afganistán era una medida de represalia muy pesada contra Al-Qaeda, que organizó los ataques terroristas del 11 de septiembre, y contra el régimen talibán que protegía la cumbre de ese terrorismo. Aunque Al-Qaeda no ha sido destruida, es difícil para ella crear problemas similares. Estados Unidos ha logrado sus objetivos estratégicos y ya no está involucrado en la estrategia y táctica del Frente Asiático.

Los intereses de la OTAN (tomados como países individuales) en Afganistán son menores que los de Estados Unidos. Como alianza militar con Estados Unidos, el logro de los objetivos estratégicos de Washington significa que también se han logrado los objetivos estratégicos de la OTAN. Así que en lugar de continuar corriendo el riesgo de enfrentarse a los talibanes y Al-Qaeda después de las retiradas militares estadounidenses, la OTAN está más dispuesta a eliminar el “bagaje político” lo antes posible.

Al anunciar los términos de la retirada, la Casa Blanca dijo que la amenaza de organizaciones extremistas como Al-Shabaab e EIIL de Somalia se está extendiendo globalmente, lo que significa que la concentración de fuerzas en Afganistán se vuelve sin sentido, con una expansión constante de su ciclo militar. Pero al mismo tiempo, la Casa Blanca ha dicho que después de la retirada, los mecanismos diplomáticos y antiterroristas se reorganizarán en Afganistán para abordar los desafíos de seguridad. Así que desde la perspectiva estadounidense, actualmente hay una mayor amenaza terrorista que Al-Qaeda y los talibanes.

La perspectiva de avanzar en la estrategia regional indopacífico de manera anti-china también significa que sería contraproducente que Estados Unidos permaneciera en Afganistán. Incluso después de la retirada de las tropas, habrá una situación de inseguridad en Afganistán. Sin embargo, en estas condiciones, los Estados Unidos seguirán encontrando maneras y formas de apoyar al régimen afgano y a las fuerzas armadas del gobierno de Kabul.

The Washington Post también informó de declaraciones de un funcionario del Pentágono que subrayó que Afganistán es un país sin litoral: como resultado, una vez que las fuerzas estadounidenses y de la OTAN se marchen, uno de los mayores desafíos será cómo monitorear y luchar eficazmente contra las organizaciones extremistas y resistir las amenazas a la seguridad de Washington: y a esa distancia será aún más difícil sin frente marítimo.

Según Reuters, la CIA predice que la posibilidad de un nuevo acuerdo de paz entre Estados Unidos y Afganistán es baja y advirtió que a medida que Estados Unidos y sus aliados se retiren, será difícil detener a los talibanes.

Las fuerzas gubernamentales afganas controlan actualmente Kabul y otras ciudades importantes, pero los talibanes están presentes en más de la mitad del territorio y las zonas rurales del país. En el futuro, no se puede descartar la posibilidad de una contraofensiva de los talibanes.

El británico The Guardian comentó que los años de guerra generalmente han hecho que los afganos sientan una fuerte sensación de inseguridad y la retirada de las tropas no traerá mucho consuelo a los lugareños. Según el diario londinense, para Estados Unidos, esta es otra guerra que no se puede ganar.

En opinión de los expertos, hay dos posibilidades extremas en la situación futura en Afganistán. La excelente situación es que el ala menos extrema de los talibanes medite para que, después que Estados Unidos se marche, puedan pasar gradualmente de una organización extremista a una administrativa interna y luego negociar con el gobierno legítimo apoyado por las Naciones Unidas.

Por otro lado, en circunstancias extremadamente desfavorables, las fuerzas gubernamentales afganas sobreestiman su fuerza militar y desearían continuar la guerra contra sus adversarios tradicionales por su cuenta.

Esto significaría volver a la prolongada guerra civil y prolongar la guerra eterna.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción., 

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HIDROCARBUROS, ALEMANIA Y RUSIA: PESE A LAS SANCIONES CONTINÚA LA CONSTRUCCIÓN DE NORD STREAM 2

Isabel Cecilia Stanganelli*

El sistema de gasoductos y los contratos de gas firmados por Moscú fueron un pilar en sus relaciones con Europa occidental durante el último medio siglo, aunque a principios de la década de 1980 las relaciones estuvieron próximas a interrumpirse debido a la intervención de Estados Unidos destinada a impedir la construcción del gasoducto Yamal (originalmente Northern Lights) que, desde Siberia occidental —a 4.500 Kms. de distancia— abastecería a diez países de Europa occidental: Alemania —occidental—, Austria, Bélgica, Finlandia, Grecia, Italia, Francia, Países Bajos, Suecia y Suiza. La intercesión de Japón y de capitales de Estados Unidos para financiar la obra permitieron que desde 1984 Yamal y sus ramales resultara el primer emprendimiento de magnitud entre ambos bloques durante la Guerra Fría. La interrelación energética sobrevivió a la Guerra Fría, al proceso de reunificación de Alemania y a la desunión soviética.

Finalmente la brecha se abrió en 2014, cuando se sumó la crisis política iniciada en Ucrania en noviembre 2013 que culminó en febrero de 2014 con el golpe de Estado condenado por Rusia y elogiado por Washington que derrocó a Viktor Yanukovich. Uno de los primeros actores en reaccionar contra Rusia fue nuevamente Estados Unidos.

Al golpe de Estado se sumó la protección que Rusia siempre reclamó para la población de origen ruso en el exterior, el apoyo inmediato de Washington al nuevo gobierno interino y la voluntad de importantes sectores de Ucrania oriental y Crimea de incorporarse a la Federación, concretada de facto en el caso de Crimea —luego de un plebiscito no reconocido internacionalmente— en marzo 2014.

Washington encabezó la aplicación de sanciones contra individuos relacionados con Rusia, con Crimea y con Vladimir Putin, pronto emulada por los principales líderes de la Unión Europea, además de los de Noruega, Japón, Australia

 

[1].

Pronto se sucedieron sanciones económicas contra bancos y empresas petroleras rusas, a las que se incorporaron otros sectores energéticos y de defensa, sin haber logrado con ello eliminar la guerra civil en Ucrania y afectando en cambio las relaciones políticas y económicas de la Unión Europea, Rusia y otros Estados, ofreciéndonos un panorama similar al de los peores momentos de la Guerra Fría. Por el momento y en líneas generales, solo vemos una Unión Europea cada vez más dependiente en materia de política exterior. Además, en el futuro previsible, Rusia seguirá siendo un proveedor importante de energía europeo pues su gas natural resulta comparativamente más económico.

Entre las opciones nos interesa el gasoducto submarino Nord Stream —de 1240 Kms. e inaugurado en 2011— que parte de Rusia y abastece directamente a Alemania bajo el mar Báltico y desde ahí a Dinamarca, Francia y Países Bajos, además de llegar por el ramal Opal hasta el límite de la República Checa. Su capacidad es de 55.000 millones de m3 de gas/año, volumen que se planeaba incrementar incorporando otros dos ductos, uno de los cuales llegaría hasta el Reino Unido. Esta ampliación fue suspendida en 2015. En 2012 la Comisión Europea exigió a Gazprom una reducción del 50% del combustible enviado por el gasoducto Opal, aduciendo que éste ducto no cumplía con la normativa antimonopolio de la Unión Europea —el Tercer Paquete Energético” (TPE) de 2009—, que prohíbe que la empresa de producción y transporte de hidrocarburos sea la misma —en este caso Gazprom— y establece la libre circulación de gas para todos los Estados de la red de gasoductos. A principios de 2015 la Comisión Europea continuaba postergando la decisión sobre esta restricción.

En cuanto a la posición de las principales empresas petroleras, el director de la petrolera francesa Total, Christophe de Margerie, declaró que Europa debía focalizarse en hacer más seguros los envíos desde Rusia, incluyendo opciones que evitaran a Ucrania y dio como ejemplo Nord Stream, construida para evitar pasar por Ucrania y no para evitar el gas ruso. Cualquier reducción deliberada de importaciones a Rusia resultará en importaciones más onerosas de otros productores cuyos objetivos podrían no gustarnos”, agregó Christophe de Margerie. De Margerie murió en un raro accidente en octubre 2014, cuando su avión chocó con una máquina quitanieves durante el despegue en el aeropuerto moscovita Vnukovo. De Margerie no era partidario de las sanciones de la Unión Europea contra Rusia, sino del “diálogo constructivo” que requiere “la interdependencia económica”.

Rusia —y con antelación la URSS— ha sido uno de los más seguros y estables proveedores de hidrocarburos hacia Europa. Pero se han ido incorporando algunos elementos preocupantes:

  • Europa desea diversificar sus fuentes de aprovisionamiento energético pues considera su excesiva dependencia de Rusia una cuestión de seguridad.
  • Ucrania, como país de tránsito de los ductos, ha causado interrupciones y escasez.
  • En la nueva Doctrina de Seguridad rusa es fuente de preocupación la amenaza de la Alianza atlántica, que considera a los cambios en los precios de los recursos energéticos como una forma de agresión.

Rusia ya poseía terminales de petróleo en el Báltico en San Petersburgo, pero en 2001, cuando se conocieron las intenciones de Washington de incorporar a las Repúblicas Bálticas en la OTAN, el presidente Vladimir Putin aprobó el desarrollo de un mayor puerto en el Báltico ruso, destinado a eliminar las exportaciones rusas a través de Letonia, Lituania y Polonia. En 2005 se negoció el gasoducto Nord Stream entre Vladimir Putin y Gerhard Schröder, estableciéndose que su trayecto uniría el puerto de Vyborg, cerca de San Petersburgo, con Lubmin, cerca de Greifswald, en Alemania oriental, mediante dos tuberías paralelas con un recorrido de 1.220 kms.

La construcción del sistema de ductos del Báltico se inició a finales de ese mismo año, 2005, y debía abastecer hasta el Reino Unido y Estados Unidos previo embarque en buques de gas natural licuado. Como estaba previsto, la primera tubería unió a Rusia y Alemania hacia fines de 2011 y su complementaria en 2012. Ya finalizados los dos ductos, comenzaron a abastecer anualmente a Alemania con más de 55 mil millones de m3 de gas. Moscú esperaba de esta manera ser capaz de vender gas a Europa sin riesgos de conflictos con países de tránsito. Gazprom era propietaria del 51% del emprendimiento, las alemanas E.ON y BASF del 20% y Gasunie de Países Bajos el 9% restante. El porcentaje alemán se reduciría con posteriores prolongaciones del ducto al 15,5%, al incorporarse la francesa GdF SUEZ.

La firma de este emprendimiento fue el último acto de Gerhard Schröder como canciller y provocó protestas del gobierno pro Washington de Polonia, así como del de Ucrania, ya que ambos perdían el control del ducto que fluye de Rusia.

A pesar de sus cercanos nexos con la administración Bush, la canciller Angela Merkel también aceptó el proyecto: “Nuestro objetivo común es una asociación energética basada en la igualdad, orientada a largo plazo. Se trata de ofrecer a las empresas en ambos lados de oportunidades para la cooperación y el crecimiento. De hecho, Nord Stream demuestra el enorme potencial económico arraigado en esta asociación.” Nord Stream es un proyecto energético prioritario de la Unión Europea: hacia 2030 podría proveer 25% de las necesidades energéticas europeas.

Ya entonces la presión sobre la construcción del gasoducto llegó a ser de tal magnitud que en numerosas oportunidades el presidente Putin advirtió que anularía todo el proyecto y exportaría el gas a través de buques metaneros en la forma de gas natural licuado. Alemania era la principal afectada por las dilaciones de Suecia referidas a cuestiones ambientales y la situación llegó a ser delicada entre ambos Estados. A pesar del rechazo rotundo manifestado por Polonia a este emprendimiento, a último momento comenzó a manifestarse interesada en recibir gas de Nord Stream para reducir su dependencia de Belarús. Con otras, las objeciones eran de índole política. De todos modos, hacía décadas que el mar del Norte estaba surcado por tuberías submarinas sin tantas contemplaciones ecológicas.

En octubre de 2010 se inició la etapa de construcción de la sección finlandesa de Nord Stream, a cargo de la compañía suiza Allseas.

En cuanto al gasoducto Opal, ofrece un enlace desde Nord Stream, en el noreste de Alemania hasta la República Checa. Tiene una capacidad de 36 bm3 pero operó a la mitad de su capacidad desde 2011. Recién a fines de 2016 un fallo de la Unión Europea otorgó a Gazprom mayor acceso al gasoducto Opal.

La disputa energética sobre “el tercer paquete energético” —y otros diez litigios pendientes— entre Rusia y la Unión Europea en la OMC quedó paralizada desde diciembre 2019 cuando caducaron los mandatos de dos de sus tres jueces. Estados Unidos lleva dos años bloqueando nuevos nombramientos.

 

Nord Stream 2

A mediados de enero 2021 se reanudaron las obras del gasoducto Nord Stream 2, paralelo al Nord Stream, concebido para asegurar el suministro energético de buena parte del continente y que se ha transformado en un problema a nivel internacional. Luego de los epítetos de Biden contra Putin —quien se burla de la edad del primero (78)—, Biden amenaza con sanciones contra el gasoducto Nord Stream 2. El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, llamó a todas las entidades implicadas en el controvertido proyecto a que se retiren o enfrentarán sanciones de Estados Unidos. Blinken considera que Nord Stream 2 es un mal negocio para Alemania, para Ucrania y para sus aliados y socios de Europa Central y del Este y que dividirá y debilitará la seguridad energética europea. Además reiteró que Estados Unidos sancionará a cualquier entidad involucrada en su construcción (en Europa).

La construcción de este gasoducto es objeto de una enorme tensión en la Unión Europea, posiblemente relacionada con las crecientes turbulencias entre Washington y Moscú.

 

* Profesora y Doctora en Geografía (UNLP). Magíster en Relaciones Internacionales (UNLP). Secretaria Académica del CEID y de la SAEEG. Es experta en cuestiones de Geopolítica, Política Internacional y en Fuentes de energía, cambio climático y su impacto en poblaciones carenciadas. 

 

Referencia

[1] Para ampliar este tópico véase Stanganelli, I. “Ucraína: As sacións intenacionais, debates e consecuencias internacionais”. En: Tempo exterior, Revista de Análise e Estudos Internacionais. Instituto Galego de Análise e Estudos Internacionais, IGADI, vol. XI, N° 29, Galicia, España. Xulio-Decembro 2014.

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