Archivo de la etiqueta: Estados Unidos

OPERACIÓN MILITAR ESPECIAL DE RUSIA EN UCRANIA

Ricardo Zedano*

Para entender la razón por la que la Federación de Rusia decidió realizar una operación militar especial en las Repúblicas de Donetsk y Lugansk, cuya independencia fue reconocida el 20 de febrero último por Moscú. Primero es necesario citar algunos momentos históricos que nos ayudarán a hacer una conclusión más aterrizada sobre el proceder de Rusia en lo que respecta a la operación militar especial que viene realizando con el objetivo de imponer la paz, de desmilitarizar a Ucrania y extirpar de dicho país al grupo nazi y fascista, cuyos representantes se han enquistado en el poder y gozan del apoyo de EEUU y sus aliados de la OTAN.

En este sentido, cabe destacar que el antagonismo entre Rusia y EEUU, que tiene bajo su yugo a Europa y a muchos países, data desde hace muchos, pero muchos años. Pero no vamos a ahondar mucho en la historia. Tomaremos como punto de partida 1991, año en que la OTAN prometió a Rusia, tras la caída de la Unión Soviética, que no avanzaría ni una pulgada hacia Europa del Este y así evitar conflictos bélicos.

Esa promesa no fue cumplida. Los rusos le recordaron reiteradas veces. La OTAN contestó últimamente que esas promesas no están plasmadas en ningún documento oficial y por esta razón todo lo que se haya hablado son solo palabras. En vista de que la OTAN solo toma en consideración todo lo que este en los documentos, Rusia alega a documentos aprobados por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), a la que pertenecen 57 países, incluida Rusia. Entre dichos documentos tenemos:

La carta sobre la seguridad europea, Estambul, noviembre de 1999, que dice lo siguiente:

La Carta contribuirá a la formación de un espacio de seguridad común e indivisible, y favorecerá la creación de un área de la OSCE sin líneas divisorias ni zonas con distintos niveles de seguridad.

Declaración conmemorativa de Astaná. Hacia una comunidad de seguridad, que dice lo siguiente:

La seguridad de cada Estado participante está inseparablemente ligada a la de todos los demás. Cada Estado participante tiene el mismo derecho a la seguridad. Reafirmamos el derecho inherente de todos y cada uno de los Estados participantes a poder elegir o modificar sus disposiciones de seguridad, con inclusión de los tratados de alianza, a medida que evolucionen. Cada Estado tiene también derecho a la neutralidad. Cada Estado participante respetará los derechos de todos los demás en esas esferas. No reforzarán su seguridad a expensas de otros Estados.

Pero la Alianza Atlántica pasa por desapercibido esa parte de la carta y de la declaración: la seguridad común e indivisible, así como el hecho de que cada Estado participante respetará los derechos de todos los demás en esas esferas. No reforzarán su seguridad a expensas de otros Estados.

Como verán, EEUU y la OTAN aplican parte conveniente de lo consignado en sus documentos para justificar sus fechorías, haciendo uso de acuerdos y otros como si fueran un menú. Y si el menú ya nos les gusta absolutamente, pues lo cambian por uno que ellos redacten en el momento.

Es importante resaltar que, Der Spiegel, uno de los semanales más populares de Europa y más importante en Alemania, reveló que la OTAN sí prometió que no se expandiría hacia Europa del Este en contradicción a las declaraciones del actual secretario de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, quien afirmó hace unos días que ese bloque militar nunca hizo ese tipo de promesa.

Se preguntarán y qué tiene que ver este preámbulo con la operación militar especial para defender a la población de Donbás, que incluye las poblaciones de Lugansk y Donetsk, Repúblicas que limitan con Rusia. Tras el golpe de Estado perpetrado por fuerzas políticas nacionalista y rusofóbicas, apoyadas y bendecidas por EEUU y Europa, que se caracteriza por sus tendencias nacionalistas ultra radicales y neonazis, se intensificó los intentos de atacar a Rusia. Mediante leyes discriminatorias se prohibió la lengua rusa que una gran parte de Ucrania habla desde hace varias décadas, se cerraron escuelas en que se impartían las materias en ruso, la gente adulta empezó a perder sus trabajos porque no habla ucraniano.

A ello se suma la aprobación de la Ley de los pueblos autóctonos, que no incluye la etnia rusa, lo que divide la sociedad y poniendo en riesgo la seguridad de millones de rusos, si no me equivoco, equivalente al 17 % de la población del país eslavo. Todo esto condujo a que ese mismo año de la toma del poder mediante el golpe de Estado las Repúblicas de Lugansk y Donetsk se autoproclamaran independientes del gobierno central. Desde ese entonces sus poblaciones viven bajo el terror de los ataques militares de Ucrania, que provocó la muerte de más de 13 mil personas en el transcurso de 8 años. ¿Dónde estaban EEUU y la Unión Europea que no han denunciado y condenado esos actos de genocidio? ¿Acaso esas familias que perdieron sus seres queridos no merecen compasión? ¿Por qué no se ha condenado la muerte de 42 activistas pro rusos, quemados vivos en la casa de los sindicatos en Odessa en mayo del 2014? Los autores de esta tragedia siguen libres e impunes, nadie investiga las muertes de esas personas. EEUU y la Unión Europea que todo lo saben, resulta que de esto no saben nada. ¿Por qué no reconocen los Derechos Humanos de la población de Donbás? ¿Qué diferencia existe entre las muertes de ultranacionalistas y nazis y la de los ciudadanos de Donbás? La opinión pública exige explicaciones.

Y bien, como es sabido por los que ya despertaron gracias a que leen diversas fuentes de información, EEUU decidió aprovechar el conflicto interno ucraniano para continuar con los planes de expansión de la OTAN en Europa del Este, quebrantando una vez más sus compromisos plasmados en la Carta y Declaración de Estambul y Astaná antes mencionadas.

Para ello aplica:

  • la financiación de grupos ultranacionalistas y de tendencia nazi en Ucrania a través de Organizaciones No Gubernamentales (ONG)”,
  • el fomento de la rusobia en el país utilizando las redes sociales y otros medios,
  • realización de ejercicios militares junto con sus socios de la OTAN en las fronteras de Rusia,
  • la presencia constante de instructores militares que preparan a los ucranianos para la guerra con Rusia, que fomentaban poco a poco,
  • inducir a los ultranacionalistas para que realizaran una vez más una operación de limpieza étnica y conseguir que finalmente Rusia se vea directamente involucrada para después acusarla de invasora.

En vista de los preparativos para la realización de la operación de limpieza étnica, Rusia se vio forzada a reconocer la independencia y soberanía de las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk para defender en el marco de los acuerdos de amistad, cooperación y asistencia mutua a la población de Donbás, desmilitarizar a los grupos nazis de Ucrania, enjuiciar a sus miembros y crear las condiciones para que el pueblo de Ucrania se recupere y empiece una vida normal y de buena vecindad con otros países de la región.

En este último punto, hay que reconocer que EEUU y sus “socios” de la OTAN lograron enfrentar a dos pueblos hermanos. Así es, Rusia no podía quedarse con los brazos cruzados viendo que, por tercera vez, ojo con esto, por tercera vez, se intentara llevar a cabo una acción genocida, denominada «guerra de relámpago», contra la población de Donbás en la que viven más de 800 mil ciudadanos de Rusia y más de un millón de ruso parlantes entre los 4 millones de habitante de dicha región.

Rusia y sus ahora aliados de Lugansk y Donetsk realizaron operaciones de evacuación de una parte de la población de Donbás hacia territorio de Rusia, para que no sufra las consecuencias de lo que ya se veía llegar, a diferencia de los ultranacionalistas y nazis que actualmente están emplazando armamento de artillería y misiles en las zonas residenciales para utilizar a la población como escudo, pues bien saben que Rusia no se atreverá a atacar a la población civil. A propósito, esa táctica está consignada en los manuales terroristas en otros países. Y no dudo que el régimen ucraniano aplique actos genocidas contra su propia población. Pregúntenle a los occidentales. Además de ello, los ultranacionalistas han entregado miles de armas a la población en las calles de forma indiscriminada para crear el caos. Además, han puesto en libertad a delincuentes de las cárceles para que marchen al frente de combate. Nada de esto habla la prensa “internacional”. Si han preguntado por qué.

El bloque occidental está nuevamente poniendo en práctica la táctica que utilizó en la Segunda Guerra Mundial y que trajo muchos dividendos a los que fabrican y venden armas: hizo que la Alemania nazi de ese entonces entre en una guerra a muerte con la URSS para después declararle la guerra a la última supuestamente debilitada. Pero el tiro le salió por la culata.  La URSS venció. Pero a costas, lamentablemente, de más de 25 millones de muertes. Ahora es Ucrania la que está jugando el rol de aquella Alemania. Ojo, hablo de la élite política ucraniana que está en el poder y que amenaza con reanudar su programa nuclear. Pregunta: ¿Le gustaría a usted vivir al lado de un país con un gobierno nazi, con una élite política psíquicamente inestable? Yo creo que no. Y Rusia tampoco. En el caso de Ucrania, a Occidente también les saldrá el tiro por la culata. El pueblo de Ucrania no quiere guerra con el de Rusia. Son pueblos hermanos. Son eslavos. Y estos son mayoría frente a los que tienen complejo de inferioridad.

Lo que está haciendo Rusia en estos momentos es nuevamente salvar a la humanidad de una tercera guerra mundial. Si la élite nazi ucraniana se hace del arma nuclear, tengan por seguro que tendremos una tercera guerra mundial, y los que ahora tienen pena y condenan el accionar de Rusia en todos los formatos, incluidas las redes sociales, estarán escondidos en sótanos aterrorizados por los bombardeos, llorando a sus hijos que serán reclutados para pelear por intereses totalmente ajenos a ellos y a los de sus países, muriendo en el campo de batalla como carne de cañón y condenados al olvido. O simplemente dejaremos de existir, porque en esa guerra no habrá vencedores.

En esta ocasión Rusia actuará del mismo modo que lo viene haciendo en las últimas décadas donde Occidente ha provocado conflictos bélicos cerca de sus fronteras. Para que quede claro, citaré unos ejemplos: en 2008 Rusia impuso la paz en Osetia del Sur y Abjasia tras la operación genocida perpetrada por Georgia también patrocinada en ese entonces por EEUU y la OTAN. ¿Qué casualidad, verdad? En esa ocasión el Ejército ruso, vuelvo a repetir, impuso la paz, desmilitarizó la región, ingresó en territorio georgiano y desarmó a las tropas georgianas para que no hagan más daño y abandonó el territorio de Georgia. Nada más. Lo mismo ocurrió en Kazajistán este año. Es más, en el caso de Ucrania, Rusia concede la oportunidad a los ultranacionalistas para que depongan las armas, regresen a sus hogares y les proporciona refugio en territorio ruso con sus familias, si corren peligro en Ucrania después de deponer las armas. Pregunta: ¿En los países que sufrieron la invasión de EEUU y de la OTAN gozaron de esa oportunidad? La respuesta creo que es evidente. Lo que llevaron solo fueron muertes, destrucción, hambre, pobreza y otros más.

La comunidad internacional debe saber una cosa: Rusia no bombardea hospitales, niños, mujeres y ancianos, escuelas o edificios residenciales como lo han hecho EEUU y la OTAN, por ejemplo, en la ex Yugoslavia, dividiéndola por completo, en Irak, Afganistán, Libia, Siria entre otros. Y en muchos casos sin contar con la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las estadísticas lo dicen todo. EEUU, según el Pentágono, tiene más de 600 bases e instalaciones militares desplegadas en el mundo, «oficialmente», es decir tres veces más que el número de países existentes, esto sin contar un gran número de instructores militares residiendo permanentemente en varios países, incluso latinoamericanos, con el cuento de la cooperación técnico-militar entre los países involucrados. Un número significativo de dichas bases está concentrado en Europa con más de 60 mil efectivos. Ahora cabe la pregunta: ¿Creen que un país es libre y soberano con tantas bases y militares en su territorio? No lo creo.

Conclusión, si Rusia se queda en Ucrania después de terminada la operación militar especial, estaremos frente a una invasión, pero no de esas como las innumerables que llevaron a cabo EEUU y sus aliados de la OTAN y que la comunidad internacional no ha condenado con el fervor debido. Si entra y sale como lo hizo en el caso de Georgia y Kazajistán, mínimo merecerá el respeto de los que se adelantaron en tildarla de invasora, sin antes informarse bien, y el agradecimiento de las poblaciones que sufrieron las consecuencias del genocidio perpetrado por el gobierno de Ucrania. Y que por todos los medios la comunidad internacional abogue por el levantamiento de todas las sanciones impuestas contra Rusia que nada bueno le trae a la economía del mundo.

 

* Periodista. Federación de Periodistas del Perú. Corresponsal de “La Voz de Rusia”. Consejero de Comercio Exterior de la Cámara de Desarrollo, Comercio e Industria Perú-Rusia (CADECOMIN PERU).

Artículo publicado el 27/02/2022 en Federación de Periodistas del Perú,  https://fpp.org.pe/operacion-militar-especial-de-rusia-en-ucrania/

LA CRISIS DE UCRANIA ENTRE ESTADOS UNIDOS, RUSIA Y CHINA

Giancarlo Elia Valori*

La tensión entre Rusia y la OTAN sobre Ucrania preocupa a muchos países, incluidos los que están fuera de la región euroatlántica. Por ejemplo, lo que está sucediendo está siendo seguido de cerca en la República Popular China, que ya ha expresado inequívocamente su apoyo a Rusia. Al mismo tiempo, China ciertamente permanecerá al margen del aspecto político-militar de esta crisis, pero podría desempeñar un papel importante en sus posibles consecuencias económicas.

A finales de enero, durante su conversación con el secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, instó a las autoridades estadounidenses a tomar en serio las preocupaciones de seguridad rusas y tenerlas en cuenta. “La seguridad regional no se puede garantizar fortaleciendo e incluso expandiendo las alianzas militares”, dijo el ministro, calificando de racionales las preocupaciones de Rusia. China está siguiendo de cerca la cuestión ucraniana, ya que, al igual que Rusia, tiene una relación difícil con Occidente, especialmente con los Estados Unidos de América. El tema antichino, que fue establecido por el ex presidente Donald Trump, también ha sido retomado por el actual presidente Joe Biden. En los Estados Unidos, China y Rusia se definen oficialmente como “grandes desafíos” para la Casa Blanca, lo que significa que la presión sobre Rusia seguramente será seguida por la presión sobre China.

Además, China todavía tiene un problema sin resolver con Taiwán. Al igual que Ucrania, Taipei ha estado recibiendo cada vez más armas estadounidenses últimamente. La forma en que la OTAN maneje la situación con Ucrania le dirá mucho a China sobre qué esperar en caso de una escalada alrededor de Taiwán o en el Mar del Sur de China. Hay que decir que Ucrania es un país en el que China tiene sus propios intereses. Por ejemplo, la iniciativa global de la Nueva Ruta de la Seda de China (One Belt One Road) incluye el puerto comercial ucraniano de Chornomors’k. China sigue siendo consistentemente el mayor socio comercial de Ucrania y Ucrania es el mayor proveedor de trigo a China. Para 2025, ambos países planean aumentar el comercio bilateral de 15.700 millones a 20.000 millones de dólares estadounidenses por año. China también ha invertido en varios proyectos de infraestructura ucranianos, incluida una nueva línea de metro en Kiev.

A pesar de las afirmaciones en Rusia e incluso en Ucrania de que ninguna de las partes está interesada en escalar el conflicto, Occidente continúa informando una amenaza militar constante.

Las autoridades de Estados Unidos, el Reino Unido y la UE están trabajando proactivamente en nuevas sanciones contra Rusia. Se ha prometido que se impondrán si Rusia inicia hostilidades. Sin embargo, no hay garantía de que no se introduzcan por alguna otra razón, o por ninguna razón en absoluto.

Anteriormente, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Senado de los Estados Unidos, Robert “Bob” Menéndez (del Partido Demócrata de Nueva Jersey), dijo que algunas de las sanciones discutidas en el Senado contra Rusia, debido a la situación en Ucrania, podrían introducirse incluso si la invasión constantemente anunciada en Occidente no tuviera lugar.

Estados Unidos no está hablando de medidas específicas pero, a juzgar por las iniciativas de los legisladores en el Congreso, pueden afectar gravemente la economía no solo de Rusia, sino de todo el mundo. Las posibles restricciones afectan al sector bancario y financiero, así como a la conversión del dólar, lo que podría conducir a una caída en el mercado de valores de Rusia. Las restricciones pueden incluir una prohibición de la exportación de materias primas y armas, lo que afectará gravemente a la economía rusa. La controvertida prohibición de la exportación de productos estadounidenses de alta tecnología a Rusia también podría dejar a los ciudadanos del país sin ciertos modelos de teléfonos inteligentes, tabletas y televisores. Los expertos advierten que la amenaza tendrá varias consecuencias, que van desde el aumento de los precios de los alimentos y la ropa hasta las interrupciones en los pagos de pensiones debido al colapso del rublo y el mercado ruso.

Teniendo en cuenta los estrechos lazos entre Rusia y China, las sanciones también se convertirán en un problema para China. En los últimos años, Rusia y China han seguido desarrollando relaciones en virtud del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación del 19 de julio de 2001 y abarcan muchas esferas, incluida la cooperación militar. El presidente chino, Xi Jinping, habló con el presidente ruso Putin más que cualquier otro líder extranjero el año pasado. El propio presidente ruso ha llamado a las relaciones entre los dos países un modelo de cooperación en el siglo XXI. El último impulso para un acercamiento aún mayor de las posiciones ruso-chinas fueron los acontecimientos de 2014, cuando Occidente comenzó a imponer sus primeras sanciones contra Rusia debido al regreso de Crimea a Rusia (cedida, en ese momento, por capricho de Jruschov) y la escalada del conflicto al este de Ucrania.

En ese momento, las restricciones occidentales a Rusia no molestaron mucho a China, pero las relaciones económicas se han profundizado desde entonces. Los países cooperan en la tecnología aeroespacial, la industria del petróleo y el gas, la química y la industria de la aviación. Las empresas estatales chinas están invirtiendo en activos energéticos rusos. Al mismo tiempo, hay un desarrollo dinámico de la cooperación chino-rusa en el campo del comercio electrónico. En 2021, el volumen de comercio entre Rusia y China aumentó a un récord de 146.880 millones de dólares estadounidenses. Las exportaciones a Rusia aumentaron en 12 meses a 67.56 mil millones de dólares estadounidenses y el movimiento de bienes en la dirección opuesta a 79.32 mil millones de dólares estadounidenses.

Kenneth Curtis, ex vicepresidente de Goldman Sachs Asia, dijo: “Puede parecer que China tiene una actitud de esperar y ver, pero el acercamiento entre China y Rusia se ha acelerado y su comercio se ha duplicado en los últimos cinco años”. Todo esto significa que, a diferencia de 2014, las posibles nuevas sanciones contra Rusia también podrían causar muchos problemas a China.

Según un informe del Instituto de Investigación de Política Exterior (FPRI) en Filadelfia, “el cumplimiento por parte de China de las sanciones de Estados Unidos contra Irán y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) fue una decisión relativamente fácil porque tanto Irán como la RPDC tienen economías limitadas. Por lo tanto, el costo de cumplir con las sanciones no es tan grande. Rusia es una historia diferente. Es mucho más grande y está involucrado en la economía a nivel internacional”.

El impacto que las posibles sanciones tendrán en Rusia dependerá de China. Dado que Rusia importa y exporta más bienes de China que de cualquier otro país, cualquier restricción al sistema bancario y financiero ruso (en particular, la desconexión de la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales) afectará el comercio bilateral. Por lo tanto, China decidirá si cumple con las nuevas sanciones en su propio perjuicio, o busca formas alternativas de interactuar con los socios rusos.

El informe del FPRI sostiene que “si Occidente logra infligir un daño significativo a Rusia con sanciones, en caso de una crisis en la región asiática, puede usar la misma influencia contra China. Pero si China ayuda a Rusia a mitigar las consecuencias de estas sanciones, Estados Unidos perderá una importante herramienta de presión económica sobre China”.

Contrarrestar las sanciones podría ser una transición brusca del comercio ruso-chino a sistemas de pago alternativos. El embajador ruso en China, Andrej Ivanovič Denisov, dijo a TASS: “Cambiaremos a monedas nacionales; no cambiaremos por completo. Probablemente estas sanciones acelerarán un poco el proceso”. En su opinión, varios giros y vueltas en los casos de sanciones no obstaculizarán el desarrollo de las relaciones económicas y comerciales ruso-chinas de ninguna manera.

Tanto Rusia como China han gastado mucho dinero en el desarrollo de sus sistemas de pago, pero hasta ahora no ha habido posibilidad de probarlos en una crisis real. Si este mecanismo funciona, también puede utilizarse en el comercio con terceros países, eludiendo las sanciones de los Estados Unidos.

Esto también se aplica a las posibles restricciones a la exportación. Estados Unidos también ha anunciado una posible restricción al suministro de semiconductores a Rusia. Esto podría evitar que Rusia tenga acceso a los equipos más avanzados vendidos por los Estados Unidos, pero la mayoría de estos dispositivos se ensamblan en China o son fabricados por empresas chinas. Cualquier control de exportación de los Estados Unidos sobre estos modelos también dejaría a las empresas chinas preguntándose si cumplir con las restricciones de exportación de los Estados Unidos o encontrar una manera de eludirlas.

“El gobierno de China podría rechazar enérgicamente los controles de exportación. En ese caso, Estados Unidos elegirá entre hacer la vista gorda ante esta brecha o dar un paso adelante y comenzar a castigar a las empresas chinas por violaciones”, dijo el experto en FPRI Chris Miller, señalando que de lo contrario China se vería como un país que produce tecnología y la vende solo con permiso de Estados Unidos.

Miller también declaró que China podría ayudar a establecer empresas ficticias a través de las cuales continuaría suministrando teléfonos inteligentes a Rusia. Por lo tanto, China protegerá a los fabricantes y ensambladores de las sanciones estadounidenses. Aunque, incluso en este caso, Estados Unidos podrá responder a tales acciones.

Sea como fuere, ni China ni Rusia están interesadas en escalar la crisis en Ucrania, ya que ambos países tienen sus propios intereses en la región. Sin embargo, si Occidente realmente decide sobre las sanciones prometidas contra Rusia, será difícil para China mantener la neutralidad, al menos cuando se trata de observar la interacción económica con Rusia.

Como se puede ver, la crisis ucraniana tiene varias facetas e interacciones globales que van mucho más allá del escenario improvisado para los medios de comunicación, así como lugares comunes.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

©2022-saeeg®

DESDE LA REVOLUCIÓN CHINA DE 1911 HASTA LA EXCLUSIÓN DE LA ONU (1949-1971)

Giancarlo Elia Valori*

1949. Mao Zedong proclamando la República Popular.

El despertar chino fue uno de los eventos centrales en la historia de la historia del siglo XX. En la penúltima década del siglo XIX, el capitalismo occidental penetró en China: los productos industriales baratos dañaron las artesanías e industrias locales. La decadencia social y el aumento de la pobreza se vieron agravados por la hambruna y las inundaciones en las zonas rurales muy pobladas. En las ciudades portuarias en expansión, se formaron un proletariado revolucionario y una inteligencia. El trabajo de traductores como Yan Fu (1854-1921) puso en contacto a los intelectuales chinos con el pensamiento occidental moderno y contemporáneo.

Estadistas como Kang Youwei (1858-1927) y Liang Qichao (1873-1929) influyeron en el emperador Guangxu (emperador de 1875 a 1908). Sus reformas fueron contrarrestadas por un golpe de estado reaccionario el 21 de septiembre de 1898 por la emperatriz viuda Cixi (regente de 1861 a 1908), tía del emperador, que puso fin a la Reforma de los Cien Días. El emperador fue puesto bajo arresto domiciliario; los reformadores fueron ejecutados y el movimiento xenófobo Bóxer fue alentado.

La presión extranjera y la impotencia política interna condujeron en 1905 a la abolición del antiguo sistema basado en los exámenes estatales para la admisión al Servicio Civil y a la renovación y modernización de la defensa dirigida por el general Yuan Shikai (1859-1916). Las potencias occidentales, incluida Italia, intervinieron en los asuntos internos chinos.

El 20 de agosto de 1905, el doctor Sun Zhongshan (Sun Yat-sen, 1866-1925) fundó —en Tokio— la Alianza Revolucionaria China (Tongmenghui), un movimiento que en su programa preveía los tres principios del pueblo: unidad del pueblo (nacionalismo); los derechos del pueblo (democracia); bienestar del pueblo (socialismo). Fue difundido por los chinos de ultramar, por estudiantes y escuelas misioneras, y se extendió por toda la patria. El 10 de octubre de 1911, el conjunto correcto de condiciones convirtió una revuelta en Wuchang en la Revolución China. Para compensar las pérdidas, la corte Qing respondió positivamente a una serie de demandas para convertir el gobierno imperial autoritario en una monarquía constitucional. Yuan Shikai fue nombrado como el nuevo Primer Ministro, pero antes de que pudiera recuperar las áreas conquistadas por los revolucionarios, las provincias comenzaron a declarar su lealtad a la ARC. En el momento del levantamiento, Sun Zhongshan estaba en los Estados en un viaje de recaudación de fondos. Fue primero a Londres y luego a París para asegurarse que ningún país financiara o sostuviera militarmente al gobierno manchuriano de la dinastía Qing (1644-1912). Sun Zhongshan retornó a China shortly poco después. Mientras los revolucionarios conquistaron Nanking, la antigua capital de la dinastía china Ming (1368-1644).

Delegados de diecisiete provincias llegaron para la primera Asamblea Nacional, que eligió a Sun Zhongshan como presidente provisional el 29 de noviembre de 1911. El 1º de enero de 1912 proclamó la República de China. El cielo había retirado el mandato de los Qing.

La reacción internacional a la revolución fue cautelosa. Durante el levantamiento, los países con inversiones en China se mantuvieron neutrales, aunque ansiosos por proteger los derechos de los tratados injustos logrados con los Qing a través de la Primera y Segunda Guerra del Opio. Los Estados Unidos, sin embargo, apoyaron en gran medida el proyecto republicano, y en 1913 Washington fue una de las primeras capitales en establecer relaciones diplomáticas plenas con la nueva República. El Reino Unido, los imperios japonés y ruso, etc. siguieron su ejemplo.

Sun telegrafió a Yuan Shikai, prometiendo que si aceptaba el establecimiento de la República, sería nombrado Presidente. Esto se hizo para ganar el apoyo de los militares para la causa de la unidad nacional. Yuan Shikai aceptó, lo que obligó a la corte a darle la autoridad para formar un gobierno republicano. El 12 de febrero de 1912 reconoció la abdicación del emperador de seis años Pu Yi (más tarde emperador del estado títere projaponés de Manchukuo de 1934 a 1945). Veremos más adelante por qué Yuan necesitaba el llamado “permiso continuo”.

Mientras tanto, Mongolia Exterior (el Estado actual) había declarado su independencia (julio de 1911) —y también el Tíbet (1912)— reconocido a través de la inicua Convención de Simla (3 de julio de 1914). Aunque el nuevo gobierno creó la República, no unificó el país bajo su control. La retirada de los Qing llevó a un vacío de poder en algunas regiones. El 25 de agosto de 1912 Sun Zhongshan y Song Jiaoren (nacidos en 1882) fundaron el Guomindang (GMD), el Partido Nacionalista Chino derivado de la ARC. En las elecciones de diciembre de 1912-enero de 1913 (en las que votó el 5% de la población china) el GMD ganó el 45,06% de los escaños en la Asamblea Nacional.

Yuan Shikai probablemente hizo asesinar a Song Jiaoren el 22 de marzo de 1913. Más tarde, confiando en 223 miembros de la AN de 870 (que habían creado el Partido Progresista, Jinbudang), despidió a los gobernadores provinciales de GMD o los obligó a jurar lealtad. Esto fue seguido por la Segunda Revolución (julio-septiembre de 1913), que fue suprimida por el gobierno.

El 20 de noviembre de 1915 se declaró el fin de la República de China y el regreso del Imperio. El 12 de diciembre de 1915, Yuan se proclamó emperador con el nombre de Hongxian. Ya el 25 de diciembre de 1915, se expresó la desaprobación pública y la aversión de la gente a la monarquía. Japón retiró su apoyo al príncipe Yuan. Algunas provincias, bajo el liderazgo del gobernador de Yunnan, Cai E (1882-1916), se rebelaron contra el nuevo emperador, que renunció a la ceremonia de juramentación y renunció a su título el 22 de marzo de 1916. Murió el 6 de junio de 1916.

China entró en la Primera Guerra Mundial el 14 de agosto de 1917, declarando la guerra a Alemania, e inmediatamente ocupó Qingdao, la mayor base naval alemana en el extranjero, ubicada en la península de Shandong. La muerte de Yuan Shikai empeoró la crisis china, continuando el proceso de fragmentación territorial. La cuestión de que los gobernadores provinciales fueran militares y controlaran directamente sus propios ejércitos sentó las bases para el período de los señores de la guerra. Tales “señores feudales” a menudo administraban sus territorios sin reconocer al gobierno en funciones. Los numerosos generales del ejército del norte trataron de poner al gobierno de Beijing bajo su égida. Por otro lado, la injerencia de los Estados —que tenían las finanzas del gobierno en sus propias manos, recaudando directamente los derechos de aduana y otorgándolos gradualmente al gobierno “legítimo” reconocido después de deducir las asignaciones y los intereses— empeoró los sangrientos conflictos internos. Cada potencia deseaba imponer su autoridad a China en detrimento de otros extranjeros y por esa razón sostenían a uno u otro de los diferentes señores de la Guerra.

Cuando la Conferencia de Versalles (18 de enero de 1919 – 21 de enero de 1920) asignó las bases alemanas de Shandong a Japón, con el aval del gobierno de Beijing, las corrientes intelectuales, literarias y políticas del 4 de mayo de 1919 lanzaron una serie de protestas, a los que también se sumaron propietarios de pequeñas y medianas empresas, así como trabajadores. Los organizadores se refirieron al Movimiento de la Nueva Cultura, que se había originado en 1915 y se había desarrollado en la Universidad de Beijing, donde se ensalzaba la importancia de la ciencia y la democracia, rechazando así la cultura tradicional de China. Según la historiografía china, el Movimiento del Cuatro de Mayo marcó el comienzo de la historia contemporánea. Los acontecimientos se sucedieron rápidamente. Sun Zhongshan estableció el gobierno militar en Guangzhou (Cantón, 1921-25). Después de su muerte, el gobierno nacional se trasladó más tarde a Wuhan (1925-27), bajo el liderazgo de la estrella en ascenso Jiang Jieshi (Chiang Kai-shek, 1887-1975).

El Partido Comunista de China (PCCh) fue fundado el 1º de julio de 1921. En 1924 las buenas relaciones entre la Unión Soviética y el GMD llevaron al PCCh a crear un frente unido con el GMD. En 1926 Jiang Jieshi lanzó una exitosa expedición contra los señores de la guerra del norte. En 1927 trasladó su gobierno a Nanking, rompió la alianza con el PCCh y reprimió sangrientamente a los comunistas con la masacre de Shanghai y las revueltas campesinas de Guangzhou. En 1928 reunificó la mayor parte del país. Jiang Jieshi centralizó los cinco poderes (ejecutivo, legislativo, judicial, de investigación y control) en un Consejo de Estado bajo su liderazgo. El 1º de agosto de 1927, el PCCh fundó el Ejército Rojo como una forma de defensa contra los ataques del GMD.

En 1931 se produjo el período del llamado “gobierno formativo”: con el apoyo anglo-estadounidense, se recuperaron las concesiones extranjeras; se abolieron los privilegios de extraterritorialidad y se eliminaron las tareas domésticas; se mantuvieron las concesiones extranjeras en Shanghai y el control extranjero de los derechos portuarios. El gobierno se convirtió en una dictadura militar.

El 19 de septiembre de 1931 Japón atacó Manchuria. El 7 de noviembre del mismo año el PCCh estableció la República Soviética China en Jiangxi, con Mao Zedong (1893-1976) como Primer Ministro. En diciembre de 1930 la guerra civil había comenzado. Cinco campañas de aniquilación contra los comunistas bajo Jiang Jieshi terminaron en octubre de 1933 con los rojos siendo aplastados. Desde octubre de 1934 hasta el mismo mes del año siguiente, los Rojos lanzaron la legendaria Larga Marcha de los Diez Mil Li (Changzheng) para pasar del entonces indefendible Jiangxi a Shaanxi. Doce mil kilómetros impermeables cubiertos por el Ejército Rojo (más tarde el Ejército Popular de Liberación). Cien mil se fueron contra 400.000 y solo 20.000 llegaron a su destino.

En 1936 Jiang Jieshi alcanzó la cima de su poder, controlando 11 de las 18 provincias de China. Pero el 7 de julio los japoneses atacaron China. En 1937 hubo un nuevo acuerdo entre comunistas y nacionalistas para combatir a Japón, el Sol Naciente. El gobierno de GMD se mudó de Nanking a Chongqing. Más tarde, una vez que había caído en manos de los japoneses, el gobierno colaboracionista de Wang Jingwei (1883-1944), un ex miembro de GMD, cobró vida allí. En 1941, Jiang Jieshi, seguro de la derrota de Japón debido a la entrada de sus aliados estadounidenses en la guerra, una vez más rompió el acuerdo con los comunistas. En China hubo tres guerras al mismo tiempo: el GMD contra el PCCh, y ambos por separado contra los ocupantes y el gobierno títere. Japón se rindió y capituló el 9 de septiembre de 1945.

Después del final de la ocupación japonesa, la economía china estaba en muy mal estado. Con el apoyo de Estados Unidos, las tropas del GMD ocuparon las grandes ciudades, pero no pudieron mantener el orden. El 14 de agosto de 1945 se firmó un tratado de amistad y alianza con la Unión Soviética, que retuvo, entre otros, Lushunko (Port Arthur, que estuvo bajo administración soviético-japonesa hasta 1953 y más tarde regresó a la República Popular de China). Las negociaciones entre nacionalistas y comunistas para un gobierno de coalición fracasaron. Hubo una lucha renovada entre las dos facciones. En 1947 la guerra civil se intensificó. Con la ayuda de Estados Unidos, los nacionalistas mantuvieron el poder en vastos territorios, pero las tropas comunistas lograron nuevos éxitos.

En la víspera del 1º de mayo de 1948, el Comité Central del PCCh hizo un llamamiento para convocar una nueva conferencia después del fracaso de la anterior. De hecho, el 10 de octubre de 1945, después de la derrota de Japón, Mao Zedong y Jiang Jieshi se reunieron y acordaron la reconstrucción del país y la convocatoria de una conferencia política consultiva. Se inauguró el 10 de enero de 1946 y contó con la participación de siete delegados del PCCh, nueve del GMD, nueve de la Liga Democrática, cinco del Partido de la Juventud y nueve independientes.

Después de alcanzar el acuerdo del 25 de febrero de 1946, la Conferencia se estancó en julio cuando Jiang Jieshi lanzó una ofensiva a gran escala contra los territorios comunistas con 218 brigadas: el verdadero comienzo de una nueva guerra civil. En diciembre de 1947, sin embargo, Mao anunció que 640.000 soldados nacionalistas habían sido asesinados o heridos y más de un millón habían depuesto las armas.

El llamamiento del 30 de abril de 1948 fue apreciado e inmediatamente repetido por los partidos democráticos, las organizaciones populares, las personalidades no pertenecientes al movimiento y los chinos de ultramar.

El 5 de mayo, hubo saludos de líderes de varios partidos democráticos, incluidos Li Jishen (1885-1959) y He Xiangning (1879-1972) del Comité Revolucionario del GMD, un movimiento distinto del GMD como tal (el primero era su Presidente). Luego Shen Junru (1875-1963) y Zhang Bojun (1895-1969) de la dirección de la Liga Democrática; Ma Xulun (1885-1970) y Wang Shaoao (1888-1970) de la Asociación China para la Promoción de la Democracia; Chen Qiyou (1892-1970) del Partido de la Justicia; Peng Zemin (1877-1956) del Partido Democrático De Campesinos y Trabajadores de China; Li Zhangda (1890-1953) de la Asociación de Salvación Nacional; Cai Tingkai (1892-1968) del Comité de Promoción de la Democracia del GMD, y Tan Pingshan (1886-1956) de la Federación de Camaradas de Sanminzhuyi (los Tres Principios del Pueblo).

También Guo Moruo (1892-1978), una persona sin afiliación partidista, envió un telegrama conjunto desde Xianggang (Hong Kong) al Comité Central del PCCh, Mao Zedong y toda la nación apoyando el llamado de los comunistas.

Mientras tanto, la Asociación para la Promoción de la Democracia y la Sociedad Jiu San (3 de septiembre), que habían establecido su sede en áreas bajo la regla GMD, celebraron reuniones secretas de sus comités centrales para dar la bienvenida al documento del PCCh.

Mao Dun (1896-1981), Hu Yuzhi (1896-1986), Liu Yazi (1887-1958), Zhu Yunshan (1887-1981) y 120 demócratas emitieron un comunicado conjunto expresando su acuerdo con la posición del PCCh.

Además, 55 líderes de los partidos democráticos y personas de fuera del partido emitieron comentarios conjuntos sobre la situación política de China, declarando: “[…] durante la Guerra Popular de Liberación, estamos dispuestos a contribuir y cooperar en el diseño de programas bajo el liderazgo del PCCh, esperando promover el rápido éxito de la Revolución Democrática Popular China para la próxima fundación de una Nueva China independiente, libre, pacífica y feliz”.

La Conferencia celebró su primera sesión plenaria en Beijing del 21 al 30 de septiembre de 1949. Asistieron un total de 622 representantes. Fueron enviados por el PCCh, por partidos democráticos, personalidades independientes; organizaciones de masas y regionales, el Ejército Popular de Liberación, minorías étnicas, chinos de ultramar, demócratas patrióticos y grupos religiosos.

La primera sesión ejerció las funciones de una Asamblea parlamentaria, legislativa y constitucional de pleno derecho del naciente Estado hasta 1954, cuando se eligió la primera Asamblea Popular Nacional. El Comité Central del PCCh aprobó la Constitución Provisional (programa común del CCPCC), la Ley Orgánica del CCPCC y la Ley Orgánica del Gobierno Popular Central. Eligió Beijing como la capital del país. Estableció la bandera roja de cinco estrellas (Wu Xing Hong Qi) como la bandera nacional: el rojo representaba la revolución; la gran estrella representaba al PCCh; las otras estrellas representaban a las clases sociales: obreros, campesinos, clase media baja y capitalistas (clase media nacional). Adoptó la Marcha de los Voluntarios (Yiyongjun Jinxingqu) como himno nacional y optó por el calendario gregoriano. En la sesión se eligió al Comité Nacional del CCPCC y al Consejo Central de Gobierno Popular del Estado. El 1º de octubre, a través de Mao, el presidente de NC, proclamó la República Popular de China.

El gobierno y el ejército de GMD huyeron a Taiwán. Jiang Jieshi fue derrotado precisamente porque no pudo ofrecer a su país un futuro de independencia de las potencias imperialistas a las que estaba vinculado, comenzando por los Estados Unidos.

Cuando el Cielo retiró el mandato también de la República burguesa, fue un cambio cíclico en la historia universal, comparable sólo a 1789 y 1917. Las maniobras de los enemigos de la República Popular excluyeron más tarde a ochocientos cuarenta y un millón de chinos de las Naciones Unidas hasta 1971.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción.

©2022-saeeg®