Archivo de la etiqueta: Europa

ALEMANIA: ELECCIONES EN TIEMPOS DECISIVOS

Enric Ravello Barber*

Las trascendentales elecciones legislativas alemanas tuvieron el resultado que venían anunciando las encuestas, incluida la subida de los neo-comunistas woke de Die Linke que en pocas semanas pasó de estar fuera del Bundestag a lograr una significativa representación con el 8,8%, es decir prácticamente doblando sus resultados.

Las elecciones eran de una importancia mayor porque definía en futuro político de la que aún sigue siendo la primera potencia de la UE. Se sabía que los alemanes iban a castigar a la pusilánime gestión del saliente canciller Olaf Scholz de la SPD y que un nuevo gobierno iba a dirigir Alemania durante los próximos 4 años.

Las dos claves de los comicios son: el regreso de la CDU/CSU al poder tras el descalabro social-demócrata y el histórico resultado obtenido por la nacionalista AfD que logra el 20,8% de las papeletas.

Los resultados por partidos

CDU/CSU. Es el claro vencedor de los comicios con el 28,6% (+4,4%), aunque queda ligeramente por debajo del 30% anunciado en varias encuestas.

AfD 20.8% (+10,4%) es el partido que más crece duplicando sus votos de hace cuatro años. Ese gran resultado le convierte en el segundo parrido de Alemania lo que es un hito histórico rompiendo, medio siglo de tendencia en el que la CDU/CSU y el SPD se disputaban alternativamente el primer y el segundo puesto

SPD con su 16,4% es el gran derrotado de las elecciones pierde un 9,3% de votos y se desciende hasta ser el tercer parido de Alemania.

Los Verdes llegan al 11,6% a pesar de bajar un 3.1% logran aguantar el profundo desgaste de su participación en la saliente coalición gubernamental y las posturas belicistas adoptadas por su Annalena Baerbock como ministro de Exterior de Alemania.

Die Linke 8.8% es el «segundo vencedor moral» de los comicios, casi duplican su representación (+3,9%) a pocas semanas de las elecciones las encuestas le daban un pobre 4% lo que hubiera significado convertir en fuerza extra-parlamentaria e iniciar el camino hacia la marginalidad e insignificancia política. El resultado les confirma como una importante referencia para la izquierda, a lo que se une que su competencia en este espectro político BSW queda fuera del Parlamento.

BSW se queda a 3 centésimas de irrumpir por primera vez en la Cámara alemana. Su 4,97% puede ser un punto de inflexión a la baja de esta formación de izquierda crítica con la inmigración, que tendrá que sobrevivir como extra-parlamentaria cuatro años. Su presencia en parlamentos regionales en el este del país es su posible tabla de salvación.

FPD 4.3% es el «segundo perdedor» de las elecciones bajando un 7.1% respeto a 2021 y quedándose fuera del Parlamento. Los liberales pagan muy cara su anodina participación en el saliente gobierno de coalición. Su líder abandona la política y el partido entre en una deriva que podría llevarle a la desaparición de la escena política (1).

Realidades geográficas y sociológicas

Para entender el significado de estas elecciones y especialmente para conocer las constantes sociológicas alemanas, es importante tener en cuenta estos datos.

AfD es el primer partido en el este de Alemania y gana en todo los länder de la antigua RDA con porcentajes de voto realmente altos.

Sajonia 42,*9 (+17.2)

Turingia 38.6% (+14.6)

Sajonia-Anhalt 37.4% (+19.6)

Meclemburgo-Pomerania 35.3% (+17.3)

Brandemburgo 32.5% (+14.4%)

Necesario añadir, que en dos länder occidentales, AfD ha superado la barrera del 20%.

Sarre 21,6% (+11.59

Renania-Palatinado 20.1% (+10.5%)

Resultados que contrastan con los de la ciudad de Berlín en la que Die Linke es la fuerza más votada con un 19.9%y y AfD ocupa solo el quinto lugar con un 15,1%.

En la Alemania occidental el predominio es claramente para la CDU/CSU.

Más que significativa es la comparación del voto de la mujer joven urbana:

Die Linke 34%

Los Verdes 22%

SPD 12%

AfD 9%

CDU 9%

Con el voto del hombre mayor de área rural:

CDU 42%

AfD 18%

SPD 18%

Verdes 8%

Die Linke 3%

Una comparación que habla por sí misma y que debe ser tenida en cuenta por los equipos electorales de AfD.

AfD se consolida sin duda como el primer partido de los trabajadores alemanes logrando un 37% de voto obrero.

En cuando al voto musulmán se ha distribuido de la siguiente forma:

29% Die Linke.

28% SPD

16% BSW

12% CDU

6% AfD

4% Los Verdes.

Sin duda un dato de enorme importancia sociológica ha sido el voto de los jubilados. Su movilización y su masivo apoyo a los partidos tradicionales (CDU/CSU y SPD) ha sido determinante a la hora de impedir que AfD pudiera acercarse al 25% de votos (2), un porcentaje que hubiera cambiado radicalmente el escenario político. Con esa representación AfD hubiera podido bloquear constantemente las iniciativas legislativas del Bundestag.

El 20% de AfD. Musk no da votos.

20,8% es sin duda un resultado espectacular, pero que ha dejado un ligero sabor a poco entre dirigentes y simpatizantes de AfD. 20% era el porcentaje que daban las encuestas hace meses. La llegada de Trump a la Casa Blanca, la intervención «on-line» de Elon Musk en un acto de campaña y una entrevista de Alice Weidel desmarcándose de los más polémicos del partido, se pensó que podría dar un importante impulso electoral a la formación nacionalista. No ha sido así, es más, desde la intervención de Musk en su campaña, AfD bajó unas décimas en intención de voto (3).

La reacción de Trump a los resultados electorales felicitándose por la victoria de un partido conservador (CDU) demuestra el escaso conocimiento de la política alemana y lo poco que le importa su «aliado» del presidente estadounidense (4)

AfD debe cuidar mucho sus relaciones con la nueva administración de Washington. Trump ya ha anunciado la imposición de un 25% de arancel para todos los productos europeos, incluidos los automóviles (5), un duro golpe para el principal sector exportador alemán y el motor económico del país. Si AfD se quiere colocar como la correa de transmisión de quien daña a la economía y a los trabajadores alemanes, las consecuencias electorales son más que previsibles.

Merz, ¿el anti-Merkel?

Los resultados electorales convierten la líder de la CDU/CSU, Friedrich Merz, en el virtual nuevo canciller alemán. Para lograrlo sólo tendrá que reditar una «gran coalición» con el SPD.

Merz representa el ala derechista y conservadora de la CDU. Su regreso al partido y a la primera fila de la política, que había abandonado por discrepancias con Angela Merkel, ha supuesto un giro a la derecha de la CDU en temas claves, incluyendo un cambio en la policía de asilo iniciada por Merkel, que Merz calificó de catastrófica. Muchos comentaristas coinciden en definir a Merz como un anti-Merkel (6).

Sus primeras declaraciones han sido rotundas en el sentido de recuperar la potencia económica, diplomática y militar de Alemania, llegando a plantear la posibilidad de defensa nuclear para Alemania (7). En este sentido se ha pronunciado claramente por una emancipación europea respecto a Estados Unidos, para lo que está organizando una serie de encuentros con otros líderes europeos una vez asuma el cargo (8).

Sin duda un aspecto clave en estas elecciones y en la evolución política de Alemania en los próximos años es la inmigración y su impacto sobre la seguridad ciudadana. Es el argumento principal que ha permitido a AfD situarse como segunda fuerza política, los estrategas electores de las CDU/CSU lo sabían y durante la campaña hicieron declaraciones en el sentido de mayor control de la inmigración. Pronto se han diluidos las promesas de los siempre frágiles democristianos, a los pocos días de los comicios Merz «matizó» ―una forma suave de decirlo― todas sus promesas electorales en esta materia, asegurando que «nadie ―se refiere a él mismo― ha hablado de cerrar fronteras» (9). Este 3 de marzo Alemania sufrió otro atentado indiscriminado relacionado con la inmigración con dos muertos y varios heridos, otra más de una larga lista (10).

Si Merz a la cabeza de la previsible coalición CDU/CSU-SPD no logra actuar con rotundidad sobre la inmigración-inseguridad, su mandato será una continua crisis que podría llevar a AfD a ganar los próximos comicios, siempre que sus posiciones internacionales no se confundan con quienes en los próximos años van a atacar la industria, la economía y la posición geopolítica de Alemania y de Europa.

Tiempos decisivos como decía Spengler.

 

Notas

(1) https://www.lavanguardia.com/internacional/20250224/10415188/lider-liberales-alemanes-abandona-politica.html

(2) https://www.fdesouche.com/2025/03/03/allemagne-le-vote-des-seniors-en-faveur-des-partis-traditionnels-a-ete-determinant-pour-freiner-lascension-de-lafd/

(3) https://x.com/F_Desouche/status/1893806009484718369

(4) https://www.abc.es/internacional/trump-felicita-alemania-nueva-victoria-conservadora-suyo-20250224022904-nt.html

(5) https://www.dw.com/es/trump-anuncia-aranceles-del-25-por-ciento-a-productos-de-la-ue/a-71763764

(6) https://www.lecho.be/economie-politique/europe/elections/friedrich-merz-l-anti-merkel-aux-portes-de-la-chancellerie/10589036.html

(7) https://www.swissinfo.ch/spa/merz-quiere-discutir-la-defensa-nuclear-con-las-potencias-nucleares-europeas/88911116

(8) https://cnnespanol.cnn.com/2025/02/23/mundo/resultados-elecciones-alemania-friedrich-merz-conservadores-ultraderecha-trax

(9) https://www.swissinfo.ch/spa/merz%2C-ganador-de-las-elecciones-alemanas%2C-matiza-su-pol%C3%ADtica-para-restringir-la-migraci%C3%B3n/88945979

(10) https://www.elmundo.es/internacional/2025/03/03/67c5a275e85ece29378b456e.html

* Presidente de la Asociación de Amistad Euro Sudamericana (AAESA), https://aaesa.org/.

 

Artículo publicado el 04/03/2025 en Euro Sinergias, https://euro-sinergias.blogspot.com/2025/03/alemania-elecciones-en-tiempos-decisivos.html.

SE JODIÓ EL INVENTO

F. Javier Blasco*

En el mundo y más en el conocido como el mundo occidental, llevamos 80 años viviendo del cuento o embebidos en un sueño al que nos agarrábamos cada vez que el planeta empezaba a temblar.

Las dos guerras mundiales del pasado siglo nos enseñaron varias cosas como que el mundo no era de fiar porque en sus desaforadas ansias de ampliar confines a base de guerrear, siempre había algún listo, un lunático o incluso un nostálgico dispuesto a liarla y por aquello de allá quítame unas pajas, declaraba la guerra a parte de o a todo su entorno cercano o aún hasta más allá; que la disuasión originada por la posesión o la amenaza del empleo del arma nuclear era vital para mantener un, sin embargo creciente, equilibrio de fuerzas y una paz, que aunque forzada, servía para seguir tirando; que hacía falta crear organismos supranacionales, quienes dotados de poderes, dinero, prestigio internacional o incluso de fuerzas propias o prestadas pudiera ―con su presencia o con la amenaza del empleo de éstas― aplacar, a modo de árbitro de contiendas, los impulsos desaforados de aquellos que estuvieran dispuestos a la greña, embebidos o cercanos a ella; que el verdadero equilibrio del mundo se basaba en la ley de los contrapesos entre dos países muy potentes económica y militarmente, que aglutinaban entorno a ellos a una serie importante de afines con los que comerciaban y mantenían en cierto estado de calma y sosiego y, por último, que si alguno de estos últimos fallara, siempre había cierto número de aspirantes, de más o menos peso o en vías de lograrlo, que pronto se mostrarían dispuestos a ocupar el puesto vacante e incluso a borrar del mapa la presencia o influencia del coloso caído.

Pues, bien y en base a los enumerados principios de subsistencia o incluso de supervivencia, montamos el chiringuito de varias pistas, para lo que fue preciso crear la ONU, la OTAN, el Pacto de Varsovia y la UE; nació y creció exponencialmente el arsenal de armas nucleares y dejamos que EE.UU. y Rusia ejercieran de árbitros, pastores, carceleros o padres ―según se mire― quienes mantenían a sus familias o rebaños a buen recaudo, ciertamente conjuntados y en más o menos calma. Nadie osaba a sacar sus pies del tiesto o a alzar la voz y aunque nos veíamos obligados a gastar enormes cantidades de dinero en armamento, dicho cuantioso gasto era justificado por ser necesario para nuestra seguridad y, sin darnos mucha cuenta de ello, la mayor parte del mismo retornaba a las arcas de los mencionados próceres, quienes lo reinvertían para sacar nuevos modelos, más precisos, mortíferos, avanzados o sofisticados y, a la vez, más caros con los que engordar sus grandes industrias de armamento y enjugar sus propios gastos nacionales al respecto.

En este mundo de yupi y sus cambalaches nos encontrábamos, aunque con ligeros cambios en el ambiente que, de haber estado más atentos, se hubieran descubierto ciertas pistas de lo que podía ocurrir. Pistas como que la otrora poderosa Rusia, está aparentemente más débil pero cada vez más enzarzada en una guerra de desgaste en Ucrania contra «el resto del mundo» durante ya tres años de enconados combates más propios de una guerra total; que Putin anda hurgando y manoseando bastantes procesos electorales e influyendo grandemente en muchos de ellos; que la UE se ha venido deteriorando económica y burocráticamente hasta convirtiese en un masa ingobernable e inútil de países ahítos de normas, prohibiciones y pérdidas de tiempo en un claro ejemplo del famoso dedo que nos impide ver la luna; que la OTAN se ha convertido en otro grupo de burócratas llenos de limitaciones de los propios aliados, quienes no invierten apenas en defensa y que basan su capacidad de reacción y disuasión en la voluntad del «primo» americano, cuyo actual presidente, desde la misma campaña electoral para conseguir su segundo mandato, viene avisando seriamente que América es lo primero y que quiere volver a recuperar su esplendor, para lo cual, como es lógico, deberá despojarse de mucho gasto y lastre tanto dentro como fuera de casa.

Han bastado unos pocos, muy pocos días para que los gritos, los malos modos y los famosos e histriónicos desplantes, poco respetuosos con las formas y la mínima cortesía diplomática de una cabra loca, llamada Trump, se hayan hecho realidad. Muchos, casi todos, pensaban que no lo iba a hacer en realidad, se creían que sería la segunda edición de un presidente norteamericano que amagaba y gritaba mucho, pero nunca daba fuerte ni de verdad.

Estábamos confundidos, ha sido precisamente esa amarga experiencia anterior y el haber podido constatar, durante ocho años, que nadie le hacía caso, los que le han llevado a no ceder en su línea de actuación y decisión, le pesara a quién le pesase. Le apoyan incondicionalmente muchos millones de votos de hombres y mujeres que han nacido, crecido, e incluso algunos ya han fallecido, cansados de ver que año tras año se dilapidan fuera la mayor parte de sus impuestos mientras ellos se empobrecen, que a su país nadie respeta a pesar de sus esfuerzos y que no solo pone mucho dinero sobre la mesa, sino la inmensa mayoría de fallecidos para solventar todos los conflictos del mundo; mientras el resto de países, se ríen de los yanquis, viven en otro mundo y parece que no le afectan las cosas.

Nadie pensaba ni mucho menos que iba a ser como se mostró el pasado viernes y nos pilló a todos con el calzón bajado. El pobre Zelenski, persona acostumbrada a ir mendigando trozos de pan duro por todas las esquinas y la mayor parte de los parlamentos de las naciones, ha tenido que soportar una gran humillación; humillación que Trump más bien nos mandaba a todos los demás. Nuestros poco resolutivos y pésimamente preparados dirigentes se han quedado noqueados; sus tibias y, como de costumbre, inútiles reacciones de este fin de semana no han servido para nada. Unas vanas promesas sin fecha ni entidad, muchos abrazos ―algunos fingidos― y un camino por delante incierto y oscuro para todos, pero más aún si cabe, para Ucrania. El país indefenso, que ha tenido la desgracia de tener al frente a un humorista, que por urgencia y necesidad se ha convertido en un obstinado personaje que defiende seriamente a su país y por ello, es perseguido y con poco futuro real.

El mencionado mundo occidental tiene los días contados como tal. Mucho me temo que demasiadas cosas de todo nivel y entidad deben modificarse drásticamente e incluso desaparecer o cambiar de rol parcialmente o de forma total.

Hay que redefinir todo tipo de nuevos y efectivos conceptos e importantes estrategias, arrimar todos el hombro, de forma seria y directamente, sin subterfugios ni vacilar; formar internas y externas alianzas políticas de verdad y generar ingentes cantidades de fondos para proporcionarnos nuestra propia seguridad. Al respecto, espero y deseo que nadie caiga en el chovinismo como muy fácilmente, me presumo, pueda pasar.

Es altamente posible y probable que muchos países europeos no puedan seguir el ritmo que nos tengamos que marcar y debo resaltar que, inicialmente resulta algo curioso que, al parecer, vayamos cogidos de la mano o siguiendo la estela del Reino Unido quien, puede que oliendo la tostada, en su día, se alejó de la UE y empezó a caminar por separado para volver como líder de un rebaño falto de tal.

Trump conseguirá lo que lleva cuatro años mascullando y trazando, ya empieza a dedicarse a lo que realmente le interesa, Israel y Arabia Saudita en Oriente Medio, el Ártico, sus fronteras terrestres y el Pacífico cercano. Es posible que termine su mandato aclamado o que hasta, siguiendo una costumbre muy norteamericana, alguien le descerraje un par de tiros y acabe su historia con tal final.

Ahora Putin se queda un tanto aislado en el tapete internacional; deberá jugar bien sus bazas, no excederse en sus pretensiones en Ucrania y estar muy atento al papel de China y de la India que están muy ansiosos de llegar a ser alguien de mayor peso en el mundo actual y a este personaje le quedan pocas cartas con las que jugar que no conozcamos ya.

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

LA GUERRA EN UCRANIA: LOS REALISTAS, EL ILUSIONISTA Y EL DILETANTE

Alberto Hutschenreuter*

Imagen: Lola4556677 en Pixabay.

Los hechos que tienen lugar en torno a Estados Unidos, Rusia y la guerra (reuniones entre Washington y Moscú, reacción de Kiev, confusión en Europa, etc.) no sólo produjeron un impacto en la política internacional sino que, de súbito, crearon un despeje de la niebla suspendida hace ya tres años sobre la guerra y las intenciones de sus participantes, los directos y los indirectos.

En relación con Estados Unidos, aquí el presidente Donald Trump se ha manifestado como un líder realista, pues se refirió a la necesidad de terminar la guerra, pero lo sostuvo con el llamado a un encuentro entre «los que cuentan», es decir, entre los dos poderes preeminentes: la gran potencia estadounidense y el gran poder ruso.

Ello no quiere decir que hasta entonces no hubo realismo en la política exterior estadounidense frente a Rusia, solo que se trató de un realismo que dejó de lado algunos códigos estratégicos y geopolíticos en política internacional.

En efecto, la política de ampliación de la OTAN no sólo se limitó a proporcionar seguridad a los mayores demandantes de ella, principalmente Polonia, sino que se propuso contener, vigilar y encerrar a Rusia (un actor irremediablemente expansionista y disruptivo desde dicho enfoque, particularmente demócrata) desde sus mismas fronteras.

La política echaba por tierra con el concepto de seguridad indivisible y dejaba a Rusia, una vez más, ante el despliegue de una «estrategia contraofensiva de defensa» (como la denominan en el propio país).

Pero, acaso lo más importante, dicha política dejaba de lado la necesidad del principio de sostenimiento de la «cultura estratégica» entre poderes mayores del mundo, o dicho de otro modo, entre «actores selectivos de orden internacional», es decir, aquellos pocos que pueden sentarse para conversar sobre cómo estructurar un orden o sistema estratégico de convivencia entre Estados.

Con su anuncio de llevar adelante reuniones con Rusia, Trump dio un giro de 180° al curso de la política externa de Estados Unidos frente a la guerra. El nuevo mandatario recentró la relación entre los poderes mayores (sobre los que tradicionalmente recayó la gestión de cuestiones de seguridad de escala mundial, como el armamento atómico), dejando de lado preferencias estratégicas que se habían depositado en actores importantes pero no centrales, concretamente, Ucrania.

En cuanto al otro realista, Rusia, su reacción militar ante un desafío externo en su zona territorial sensible no es algo extraño. Como bien dice el analista George Friedman, Rusia siempre reaccionará del mismo modo cada vez que una fuerza extranjera hostil se aproxime a sus fronteras.

Rusia es un actor terrestre nato que, en palabras de Henry Kissinger, aprendió geopolítica «en la dura escuela de la estepa, donde una variedad de hordas nómadas peleaban por los recursos en un territorio abierto con pocas fronteras fijas».

En esta trágica saga, Ucrania creyó que había llegado el momento de desafiar a Rusia marcándole cuál sería su preferencia estratégica irrevocable: la OTAN. Y la Alianza Atlántica, por su parte, nunca dejó de anunciar (durante más de dos décadas) que el país de Europa del este sería acogido en su seno.

Además, Kiev consideró que la asistencia externa sería eterna; y si consideró que en algún momento podría llegar a prescindir de ella en función de recursos suficientes y gestión autónoma casi total de ellos, cometió un grueso error.

Finalmente, el diletante: Europa, que desde su confortable confort estratégico proporcionado por Estados Unidos por décadas jamás (ni antes ni después del 24 de febrero de 2022) hizo valer su gran activo público internacional, que debería ser «único» por tratarse de una gran potencia normativa (por cierto, estatus nunca antes registrado en la política internacional).

Tratándose de un conflicto en su continente, Europa debió haber hecho todo por evitar la catástrofe. Era el momento de plantar una estrategia y una geopolítica propia, pero continúo repitiendo el libreto estratégico atlántico, es decir, siguió siendo pensada por otro.

El hecho de no haber desarrollado un enfoque propio con base en sus intereses lleva a que Europa sea un actor que juega en una liga interestatal inferior; y hasta que no supere «complejos de guerra», su dependencia geopolítica-estratégica y deje asimismo de creer que el mundo será un día un sereno jardín frondoso en instituciones como se autopercibe, difícilmente ascenderá al círculo de «los que cuentan».

En breve, la guerra innecesaria en Ucrania se funda, en gran medida, en estas condiciones desplegadas por los cuatro actores en liza.

Quizá predomine finalmente un curso realista que no sólo ponga fin a dicha guerra, sino que restablezca patrones de política internacional basados en el equilibrio de preferencias estratégicas entre los centros preeminentes y en la preservación de la cultura estratégica entre ellos.

 

* Miembro de la SAEEG. Su último libro, recientemente publicado, se titula El descenso de la política mundial en el siglo XXI. Cápsulas estratégicas y geopolíticas para sobrellevar la incertidumbre, Almaluz, CABA, 2023.

©2025-saeeg®