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A LA ARGENTINA LE URGE UN GRAN REDISEÑO ESTRATÉGICO. EJES DE LA PROPUESTA.

Marcelo Javier de los Reyes*

«La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes».

Peter Drucker

 

Si me preguntaran que haría para reconstruir la Nación, tendría que presentar una propuesta integral pero, dado el desastroso estado en que la casta política ha dejado las arcas nacionales, provinciales y municipales, habrá que trazar algunas prioridades, pero lo cierto es que no se debe emparchar sino proceder a un proyecto estratégico de reordenamiento nacional.

Para poner en contexto la tarea que se debe llevar desde el gobierno, me permito compartir con ustedes algunos párrafos de mi libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales: un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”[1]:

La inteligencia, entonces, resulta íntimamente vinculada a la geopolítica, a la economía, a la estrategia y a las relaciones internacionales —por ende, a la diplomacia—, a partir de relaciones cooperativas, competitivas o confrontativas que los actores internacionales —en este caso los Estados— generen entre sí.

Les cabe a los decisores del más alto nivel de un Estado diseñar, planificar y ejecutar los objetivos geopolíticos a partir de la información proporcionada por la Inteligencia Estratégica. De este modo, Geopolítica e Inteligencia deben actuar estrechamente[2]. Cabe aclarar que la Geopolítica debe ser entendida en un sentido actualizado que excede el concepto de “territorio”, habida cuenta la proyección de los Estados en el espacio celeste y en el espacio virtual. La observancia de esos objetivos nacionales es lo que lleva a los diversos gobiernos a jugar en el escenario internacional. De modo tal que es casi imposible que un país pueda desvincularse del acontecer internacional, de las tendencias y de las ideologías que se imponen en el escenario mundial, así como de las amenazas, riesgos y crisis que se convierten en transnacionales.

El mundo actual, plagado de incertidumbres, de cambios impredecibles, sometido incluso a alteraciones con motivo del cambio climático, lleva a que los Estados precisen, imperiosamente, de un alto nivel de inteligencia y de sus métodos de análisis para resolver o prevenir conflictos, para desarrollar el planeamiento estratégico y para llevar adelante los procesos de toma de decisiones. […]

La política exterior de un Estado no está necesariamente desvinculada de su política interna, por el contrario. […]

Para desarrollar su política exterior un Estado precisa de una estrategia, de objetivos nacionales claramente especificados y de instrumentos que no significan otra cosa que los recursos de poder con que cuenta para influir sobre los otros miembros de la comunidad internacional. […]

El concepto de estrategia, si bien es propio del lenguaje militar, puede ser aplicado a diferentes ámbitos y nos permite evaluar entre un determinado número de alternativas cuál es la solución más conveniente y aplicable para los intereses nacionales. De forma más clara podría expresarse que la estrategia nos sugiere cómo llevar adelante determinados objetivos.

El vocablo estrategia proviene del griego y se origina en strategós—στρατηγός— que traducimos por “general”. El diccionario la define como el arte de dirigir operaciones militares.

Es un término que en la actualidad ha sido muy aceptado por diferentes disciplinas y ha ocupado incluso espacio en la vida cotidiana: se habla así de estrategias de mercado, de estrategias publicitarias, de estrategia de vida, etc. Por ende la estrategia es una disciplina a la que tanto los militares, los políticos, los economistas, los profesionales de las ciencias sociales y de la ciencia política recurren para llevar a cabo sus respectivos objetivos y toman de ella la terminología necesaria para adaptarla a las diferentes ciencias o disciplinas.

Para ponerla en práctica la estrategia debe identificar actores, intereses —tanto propios como ajenos—, los obstáculos actuales o potenciales para el desarrollo de los objetivos. La estrategia constituye una habilidad o herramienta sumamente necesaria en materia de política exterior para que un Estado pueda imponer sus intereses en función de sus objetivos nacionales o saber cómo accionar ante estímulos externos.

En función de lo expuesto, se debe llevar a cabo una propuesta integral, estratégica, que nos permita diagnosticar los recursos disponibles y potenciales con que cuenta la Argentina para su desarrollo, para su proyección exterior —para lo cual es imperativo instrumentar las herramientas que le permitan desplegar un “poder blando”— y siempre trabajando de forma articulada sobre los ejes interno y externo.

Los ejes centrales

A los fines de llevar adelante una propuesta estratégica debemos debatir acerca de qué modelo de país queremos construir para fijar los Objetivos Nacionales. No cabe duda que Argentina debe ser reconstruida prácticamente desde cero y para ello se debe trabajar para que:

    1. surja una nueva dirigencia nacional en todos los órdenes;
    2. poner fin a la corrupción, un “impuesto” que a la sociedad argentina la somete a la pobreza y a restarle recursos —por ejemplo— a la Educación y a la Salud. En este sentido, se debe tener en claro que el problema de la Argentina no es económico, sino de falta de ética por parte de la clase dirigente;
    3. la población logre tomar conciencia de la crítica situación del país y tome conocimiento de la necesidad de abordar temas que, aunque parezcan distantes, son fundamentales para mantener/recuperar/defender la Integridad Territorial. Uno de ellos es reclamado por la sociedad, la Seguridad, el otro es la Defensa.

«Una buena estrategia comienza con tener el objetivo correcto».

Michael Porter

A estos efectos, es fundamental poner énfasis en el sistema de Justicia, porque el Poder Judicial tiene una gran responsabilidad en el estado de anomia que existe en el país. El Poder Judicial debe ser autónomo pero requiere poner fin al “garantismo” y ser la herramienta para atacar la corrupción, retomar el Estado de Derecho y garantizar el funcionamiento de las instituciones y de la República.

Para llevar adelante la Propuesta de Reconstrucción de la Argentina, se hace necesario implementar desde el primer día la “Reforma del Estado”, algo de lo que mucho se habló y que hasta dio lugar a que el gobierno de Macri, sin ningún sentido y solo a los efectos de generar más gastos, creara un Ministerio de Modernización.

A falta de inversiones externas e internas, mientras se procura la llegada de las mismas, el Estado deberá ser nuevamente el motor del desarrollo nacional —como lo fue para crear la industria petrolera y la industria siderúrgica con los generales Enrique Mosconi y Manuel Savio— y deberá reconstruir las áreas y las infraestructuras abandonadas y perdidas como consecuencia de la implementación de políticas liberales que prometían un Estado más eficiente y un compromiso del sector privado que no tuvo lugar.

Para lograr un Estado eficiente es relevante contar con personal de carrera idóneo y evitar las intromisiones del nepotismo y de los funcionarios políticos con “ideas innovadoras”.

Del mismo modo, se debe proceder a reducir considerablemente la cantidad de ministerios, de secretarías y de subsecretarías de Estado. No se deben crear esas áreas en función de un amigo que se quiera nombrar como funcionario sino como respuesta a los Intereses de la Nación. De modo tal que se deben mantener los ministerios necesarios para administrar el Estado Nacional y eliminar los que fueron funcionales para los gobiernos precedentes, los cuales en muchas ocasiones multiplicaron innecesariamente las funciones con resultados significativamente perjudiciales para el erario público.

La propuesta de Ministerios es la siguiente:

    • Jefatura de Gabinete
    • Ministerio de Producción, el cual abarcará las áreas de Agricultura, Ganadería, Pesca, Recursos Forestales, Industria, Minería, Ambiente y Desarrollo Sostenible y Turismo.
    • Ministerio de Defensa.
    • Ministerio de Desarrollo Social, que incluirá Deportes y áreas afines.
    • Ministerio de Economía.
    • Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología.
    • Ministerio de Obras Públicas, el cual tendrá a cargo, entre otras funciones, las que se refieren a Transporte, Infraestructura y Energía.
    • Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
    • Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
    • Ministerio del Interior, que incluirá la Secretaría de Seguridad Interior.

En el marco de una reestructuración del Estado —uno de los principales ejes— debe reducirse el número de ministerios a un máximo de 10 u 11, dentro de los cuales se deberán incorporar otros ministerios actuales como secretarías o subsecretarías. Es esencial cerrar el Ministerio de Género que se lleva un alto porcentaje del Presupuesto Nacional, del que buena parte podrá disponerse para Defensa.

La tan proclamada reestructuración del Estado debe ser real, reduciendo el costo de la política y apelando al personal de carrera capacitado para ocupar los cargos directivos. Esto implicará rescatar los funcionarios de carrera en actividad o la contratación de técnicos y especialistas que hayan sido dados de baja o jubilados para ser reemplazados por las diferentes “camadas de la política partidaria”.

La Inteligencia deberá ser puesta en valor, para lo cual se procederá a una reforma que permita crear nuevamente la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), tema sobre el que me explayaré más adelante.

Este es el achicamiento del Estado que permitirá que el mismo se convierta nuevamente en motor del desarrollo económico y de la producción, favoreciendo las condiciones para ello. Se reducirá así el gasto en funcionarios innecesarios (parte del “gasto político”) y se reasignarán los fondos para favorecer las áreas productivas.

En este sentido, será necesario potenciar y revalorizar la Dirección Nacional de Vialidad —lo que incluirá la reapertura de las cinco escuelas técnicas dependientes de esa dirección cerradas en 2018 por el gobierno de Macri— y la reconstrucción de la red ferroviaria acorde a los Intereses Nacionales y a las necesidades de las economías regionales. Se implementará un Plan Ferroviario Nacional que incluirá el transporte de pasajeros, el de mercancías, el estratégico y el de turismo. Por las mismas vías nacionales podrán transitar ferrobuses nacionales, provinciales o privados que permitirán las conexiones interurbarnas y el desarrollo de pueblos y ciudades.

La Planificación Estratégica requiere la reconstrucción del sistema ferroviario nacional, el cual podrá ser articulado con el de aquellas provincias que posean un servicio propio. Debe destacarse que por las mismas vías podrán circular:

    • trenes de larga distancia de pasajeros,
    • trenes de carga,
    • ferrobuses que podrán interconectar pueblos y ciudades del interior entre sí,
    • trenes turísticos de lujo, con lo que implicaría en el sector turístico;
    • y trenes estratégicos para el desplazamiento de material militar. Es inconcebible que se empleen camiones para el traslado de blindados (así se hace hoy) o que el Ejército Argentino debe rendar bandejas si desea usar ese medio.

El desarrollo ferroviario requerirá la modernización de los talleres ferroviarios (actualmente en estado calamitoso) y estudiar potenciales acuerdos o subsidios a empresas argentinas (por ejemplo Materfer y otras) así como alianzas estratégicas con otros países.

A los efectos de articular nuevamente el territorio nacional —cuya destrucción se produjo fundamentalmente durante el gobierno de Carlos Saúl Menem y continuada por sus sucesores— también se procederá al fortalecimiento y renovación de la empresa Líneas Aéreas del Estado (LADE), la que deberá cumplir nuevamente con el rol social que tenía hasta la década de 1990. Del mismo modo, la presencia de LADE en los diferentes puntos del país a donde no vuelan las empresas comerciales significa una defensa de nuestra Soberanía Nacional, una presencia esencial en el sostenimiento de nuestra integridad territorial.

En materia de transporte también se debe crear nuevamente la Marina Mercante, es decir, una empresa como ELMA (quizás con el mismo nombre ya que aún goza de reconocimiento) lo que debe impulsar nuevamente la reactivación de los astilleros. Una Marina Mercante Nacional reducirá costos de fletes, de seguros y garantizará el transporte de nuestra producción al interior y al exterior.

En el mismo campo, potenciar el transporte aéreo con un eficiente servicio de Aerolíneas Argentinas hacia el exterior e interior, retomando sus rutas internacionales que este gobierno ha —misteriosamente— compartido con Aeroflot.

Oportunamente, y considerando el desarrollo de un “poder global” para la Argentina, en 2007, formando parte de un grupo de trabajo asesor ad honorem para las direcciones de África Subsahariana (DIASA) y África del Norte y Medio Oriente (DANMO) de la Cancillería Argentina, había propuesto la creación de un “hub” de Aerolíneas Argentinas en Guinea Ecuatorial (sugiero leer mi artículo “Argentina y su inexistente poder blando”) ¿Por qué Guinea Ecuatorial? Porque tenemos lazos culturales, ya que ese país dependió del Virreinato del Río de la Plata, y porque hablamos español. Esta propuesta significaría trabajo e inversiones argentinas en ese país, con un gran potencial petrolero. Esto requeriría la participación de Aerolíneas Argentinas que desde allí podría expandirse a los países del Golfo —lo cual puede significar inversiones en la Argentina (por ejemplo Catar financia buena parte del desarrollo de la industria de Defensa de Turquía)— y a Asia (China, Corea, Japón, India, Vietnam, etc.) y con aviones de menor tamaño expandirse con una línea propia dentro del continente africano y conectando éste con Europa. Asimismo, involucraría a la empresa Aeropuertos Argentina 2000, que opera numerosos aeropuertos a nivel nacional e internacional (entre ellos en Armenia). Esta propuesta también apuntaba a la incorporación de otras empresas, como por ejemplo las de construcción.

Por su parte, un acercamiento a África que incluya la capacitación de personal por parte de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad podrá favorecer el fortalecimiento e institucionalización de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS), vital para defender nuestros intereses soberanos en esa área así como potenciar nuestros astilleros y nuestra industria aérea a través del desarrollo de buques patrulleros y aeronaves.

La inversión en infraestructura y articulación del territorio basado en las comunicaciones terrestres, aéreas, fluviales y marítimas —a la que se suma la interconexión virtual— será relevante para generar riqueza, para desarrollar las economías regionales y para crear empleos en el sector privado.

El gran objetivo debe ser el Desarrollo Nacional, para lo cual debajo se dan algunas pautas. Este tema debe articularse con otros tres grandes temas: Educación, Salud y Ciencia y Tecnología. Estos grandes cuatro temas son de una proyección y consolidación a largo plazo. Todos están, en alguna medida, interconectados y giran en torno a la Educación, la que debe ser “desideologizada” descontaminada de los desvaríos ideológicos que provinieron de la “infiltración” llevada a cabo por los últimos gobiernos. Debe instrumentarse el respeto a los Símbolos Patrios y a la autoridad para que estos valores sean mantenidos durante la adultez. Sin embargo, debe tenerse presente que en esta democracia la Educación fue uno de los principales objetivos para proceder a un cambio de los valores y a la “reprogramación” de las mentes. Esto requerirá una evaluación de los diversos cuerpos docentes en todos los niveles.

Desde la vuelta de la democracia, la Educación denominada “enciclopedista” fue atacada por los “innovadores” pero ¡cuánto más sabemos aquellos que hemos recibido esa formación! La Educación debe servir para el desarrollo nacional y ser congruente con la reconstrucción del Ser Argentino porque estamos en la era del conocimiento y a los educandos se les debe instruir para que tengan avidez por el conocimiento.

El Desarrollo Nacional implica poner en marcha la producción, lo que a su vez favorecerá la creación de empleo.

Los jóvenes sin trabajo, que tampoco estén estudiando y que reúnan ciertas condiciones psicofísicas, podrán incorporarse a un “Servicio de Defensa” en las Fuerzas Armadas, ya que se precisa incrementar el número de efectivos y esto podría significar una salida laboral para esos jóvenes. Se deberá analizar la conveniencia o no de levantar la suspensión del Servicio Militar Obligatorio creado por la “Ley Riccheri” y suspendido por el presidente Carlos Menem en 1994. En paralelo debe considerarse una verdadera profesionalización y capacitación de las Fuerzas Armadas y el considerable incremento de sus efectivos.

Con el objetivo de lograr un gobierno que pueda llevar adelante una política estratégica para el Desarrollo Nacional se debe poner el acento en la reconstrucción del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN).

Para el ello debe aprobarse una nueva Ley de Inteligencia Nacional que no debe ser un corsé para los organismos que integren el SIN. Asimismo, es imprescindible contar con nuevas leyes de Defensa y de Seguridad Interior, la que deberá ser llamada como corresponde, Ley de Seguridad Nacional. Las actuales leyes responden al interés de la casta política de tener subordinadas a sus intereses —no al de la República— a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas de Seguridad, las que tras décadas han dado claras muestras de estar subordinadas a un gobierno civil.

La Inteligencia debe estar al servicio del Estado, de la Nación, y no de un gobierno. Pese a los cambios, los medios y la ciudadanía siguen hablando de la “SIDE” o de la “ex SIDE”. Esto facilitaría desterrar el nefasto nombre de AFI impuesto por el kirchnerismo, una nueva denominación para un organismo que tanto los gobiernos kirchneristas como el de Macri han utilizado —y utilizan en la actualidad— para manipular al Poder Judicial y mantener vigente no los “sótanos de la democracia” sino el “inframundo de la democracia”.

Sería apropiado considerar la conveniencia de jerarquizar la Inteligencia devolviéndole el rango de Secretaría de Estado con rango de ministerio —como tenía hasta la creación del engendro AFI— o, bien, crear el Ministerio de Inteligencia del Estado (MIDE) o Ministerio de Inteligencia de la Nación (MIN) por si no se desea volver al acrónimo SIDE. Ambas propuestas permitirían darle el lugar de relevancia que debe ocupar la Inteligencia. Este Ministerio absorbería a la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación, la cual representa una duplicación inoperante para nombrar a un grupo de amigos. La nueva denominación de ésta área sería la Secretaría de Inteligencia Estratégica, inmediatamente por debajo del ministro y a la que deberán reportar todas las demás áreas: la Subsecretaría de Inteligencia Interior (Reunión y Análisis Interior) y la Subsecretaría de Inteligencia Exterior (Reunión y Análisis Exterior), a los efectos de evitar los “cajones estancos” a la que suelen recurrir los funcionarios.

El Ministerio deberá contar, asimismo —esto sería novedoso y esencial—, con una Subsecretaría de Inteligencia Competitiva que deberá implementar “bases regionales” (por ejemplo Cuyo, Patagonia, Centro, NOA, NOE) que tomarán contacto con las autoridades provinciales y los sectores productivos correspondientes a los efectos de favorecer el desarrollo de las economías regionales y articular los medios de comunicación apropiados para la exportación de productos o el transporte de las mercancías por el territorio nacional al menor costo. Esto supone el armado de diversos equipos interdisciplinarios que incluirían a Ingenieros (Viales, Ferroviarios, Aéreos, Agrónomos), así como a Médicos, etc., para llevar a cabo una Planificación Estratégica para cada región. De ese modo se contribuirá a la federalización real de la Argentina.

Otra de las innovaciones sería la creación dentro del Ministerio de una Dirección de Desarrollo Científico y Tecnológico con el objetivo de lograr una independencia respecto del material sensible. Esta aérea deberá tener vasos comunicantes con el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), el cual deberá recibir un fuerte incremento de presupuesto.

En función de este desarrollo —del mismo modo en que se procuraría favorecer a la industria ferroviaria nacional—, desde el Estado se debe impulsar otros rubros de la industria. Por ejemplo, acompañar a la empresa Cicaré Helicópteros S.A., la que había desarrollado una nave destinada al Ejército Argentino y a las Fuerzas de Seguridad. El Estado debe colaborar con la creación de productos de un alto nivel de tecnología para cubrir las necesidades nacionales y suplir la importación en lo que hace a la industria de la Defensa, tanto económicamente como procurando inversiones para ese sector.

El Desarrollo Nacional en su conjunto debe apuntar a incrementar las exportaciones. Argentina en 2021 exportó lo mismo que hace una década, es decir que en 2011, lo que requiere poner el acento en la Producción y el Comercio Exterior como políticas de Estado. Un sector sumamente afectado es el de la industria metalmecánica y el de material agrícola, que ha visto una reducción en su producción y exportación.

En realidad, todo lo abordado debe ser considerado como políticas de Estado para tener continuidad y comprometiendo a la dirigencia de todos los sectores en estas políticas. Para ello, habida cuenta que el período de gobierno es de cuatro años, se debe proponer un plan trienal que permita a la gestión comenzar y terminar con propuestas reales y realizables, único camino para que la Argentina pueda nuevamente gozar de credibilidad en la comunidad de naciones.

Colegas de países de América del Sur me han sugerido en numerosas oportunidades que la Argentina debe recuperar su lugar —perdido— de liderazgo regional. Para ello es primordial contar con una nueva dirigencia nacional … o formarla.

En síntesis, se debe poner el acento en:

    • Justicia
    • Inteligencia
    • Seguridad (agenda propia y no global)
    • Reforma del Estado
    • Educación y Salud
    • Desarrollo Nacional
    • Producción y Comercio Exterior
    • Defensa

Con respecto a este último punto, ya me he explayado en la apremiante necesidad de reconstruir nuestra industria de la Defensa, destruida durante el gobierno de Menem, los Kirchner y Macri.

Como podrá apreciarse, todos estos temas están íntimamente relacionados y de ahí la necesidad de desarrollar un Pensamiento Estratégico, una Planificación Estratégica.

Sugerencias relevantes

Desterrar del discurso político conceptos o términos como progresismo, género, feminismo, lenguaje inclusivo, etc. La sociedad está hastiada de su utilización. Del mismo modo, alejarse de todo lo que implique socialdemocracia, neomarxismo y agenda global. Argentina debe tener su propia agenda.

Deben emplearse “ideas fuerza”.

Para implementar un Proyecto Estratégico Nacional se requiere armar un equipo multidisciplinario, evitando a rajatablas los advenedizos y los jugadores amateur, los cuales ya han pululado por los diversos organismos en 38 años de supuesta democracia.

Vale aquí recordar una frase de Peter Drucker:

«La mejor manera de predecir el futuro es crearlo».

Los argentinos debemos crear nuestro futuro.

Argentina necesita Voluntarios para su reconstrucción.

 

“En medio del caos, también existe la oportunidad”.

Sun Tzu

 

Invitación/Convocatoria: la presenta propuesta puede estar sujeta a variaciones pero ante todo se trata de una convocatoria para quienes consideren que pueden contribuir en la formación de un espacio de debate para crear un futuro para la Argentina. Los espero en: jreyes1@ceid.edu.ar

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] Marcelo Javier de los Reyes Giménez. Inteligencia y Relaciones Internacionales: un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones. Buenos Aires: Almaluz, 2019.

[2] Pedro Baños Bajo. “Geopolítica e Inteligencia”. En: Fernando Velasco, Diego Navarro, Rubén Arcos (eds.), La inteligencia como disciplina científica. Madrid: Ministerio de Defensa y Plaza y Valdés Editores, 2010, p. 24-25.

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TIERRA NACIONAL. EL ALQUIMISTA Y LOS NEGOCIOS INMOBILIARIOS

Laura Brovedani*

Foto GCBA

El destino de la Tierra Nacional, es un motivo de desconcierto y angustia permanente para el ciudadano argentino. Esto ocurre porque existe una alquimia mediante la cual el Estado Nacional dispone de nuestra tierra y la transforma en las Joyas de la Corona para ciertos gestores inmobiliarios

La miríada de reparticiones públicas nacionales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con variopintas metodologías modificadas continuamente por múltiples Decretos, Resoluciones y cuánta medida administrativa se conozca o se invente, con un Congreso Nacional complaciente y funcional a intereses que no son exactamente los de los ciudadanos que lo eligieron, han convertido en insondable la verdadera realidad de la tierra pública.

En lo que respecta a la tierra nacional, tanto el Gobierno de la Nación como el Gobierno de la Ciudad, tienen un comportamiento camaleónico al que muchos le llaman “grieta” y que en realidad es una hermandad de obligada asociación entre Nación y Ciudad para la concreción de negocios inmobiliarios.

Este trabajo es sólo una breve síntesis sobre quien es el “el Alquimista” de la Tierra Nacional; y es nada más y nada menos que el Jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Debemos remontarnos a varias décadas atrás cuando el Brigadier Osvaldo Cacciatore sancionó un nuevo Código de Planeamiento Urbano para la Ciudad de Buenos Aires, que fuera derogado, sancionándose uno nuevo en el año 2000 por ley 449/2000, el que luego fuera derogado, sancionándose un nuevo código por Ley 6099/2018, llamado Código Urbanístico de la CABA.

Todos estos Códigos facultan al Jefe de la Ciudad de Buenos Aires a proponer los usos y destinos de todas las tierras que hay en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, incluyendo las tierras del Estado Nacional, quien a los efectos legales, es un propietario más. Propuestas que deberían ser tratadas acorde con las normativas vigentes y que, sin embargo, el Jefe la Ciudad de Buenos Aires, a partir de ahora el “Alquimista”, por su tremenda influencia en la Legislatura Porteña, a través de reparticiones como la Dirección General de Interpretación Urbanística (DGIUR) y de espaldas a la Constitución de la Ciudad, puede convertir una choza en un emprendimiento inmobiliario fabuloso.

Todo comenzó en el año 2007 cuando el Presidente Néstor Kirchner, firmó un convenio en “Materia de Transporte Ferroviario” con el entonces Jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Mauricio Macri, para solucionar los problemas de tránsito que generaba el ferrocarril en la CABA.

Allí se acordó que las inversiones y gastos que cada parte afronte podrían ser compensados entre ellas, previo acuerdo y documentación de costos, gastos e inversiones.

En el año 2012, durante la Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se firmó el Decreto 1382/12 mediante el cual se disuelve la Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (ONABE) ente administrador y se creó la Agencia de Administración de Bienes del Estado: (AABE), ente descentralizado dentro del ámbito de la Jefatura de Gabinete de la Nación, el cual debía preservar el patrimonio inmueble nacional, redefinir usos y funciones y podía enajenar, previa autorización.

Durante la misma gestión, la AABE, apenas inaugurada firmó un convenio con el Jefe de Gobierno de la CABA Mauricio Macri para que los inmuebles supuestamente innecesarios en el ámbito de transporte sean rezonificados y obtener un mayor valor en su venta para el pago de los convenios antes mencionados.

Dichos convenios fueron aprobados por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Conjuntamente con todos estos pactos y convenios comenzó la mayor reestructuración del manejo de la tierra nacional que para muchos pasó desapercibida; y la más importante, fue la que mediante el Decreto 2670/2015 que modificó al Decreto 1382/12, y que ordenado por la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, le otorga a la AABE el poder de disposición de los bienes del Estado. Léase correctamente BIENES DEL ESTADO DE LA NACION ARGENTINA.

Se puede concluir que con el Decreto 2670/2015, los argentinos perdimos la patria potestad de nuestra tierra Nacional por los poderes casi absolutos otorgados a esta oculta repartición Administrativa, con domicilio en Ramos Mejía 1302 CABA. Una repartición a la que se le dio el control total para la administración, cesión y disposición de los bienes inmuebles del Estado Nacional, facultándola además, plenipotenciariamente.

Por ejemplo y retomando el Expediente 1050/21, cuya la carátula del es:

EXPTE. N° CAF 1050/2021, AGENCIA DE ADMINISTRACION DE BIENES DEL ESTADO c/ GCBA s/MEDIDA CAUTELAR Radicado en el Tribunal  Federal en lo Contencioso Administrativo N° 10 a cargo del Juez Walter LARA CORREA, Juez Federal

En este Recurso de Amparo, entre otras cosas y cito textual, Nación “// instruye a la AABE a revisar la legalidad de los procesos que derivaron en la disposición, cesión, enajenación, transferencia, desafectación, asignación en uso o dación en pago, de inmuebles del Estado Nacional a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, desde el 10/12/15 y hasta el 10/12/19” Presidente Mauricio Macri – Jefe de la Ciudad de Buenos Aires Horacio Rodriguez Larreta.

Los inmuebles que la AABE reclama en este Recurso de Amparo son: Moldes 1480, Moldes 980, Moldes 1020, Roosevelt 5240, Virrey Olaguer y Feliú 2870, Brasil 16 /34 inmueble que  hoy es un Club de Tenis, y que ninguno de ellos corresponde ni al Viaducto San Martin ni al Viaducto Mitre, ni al ferrocarril Belgrano Sur ni a la Estación de Belgrano R como apareció en las noticias.

Por lo que es muy importante corregir la errada interpretación ocurrida a través de distintos medios de publicación masiva en lo que se informó lo siguiente:

“Se impidió la venta de tierras públicas que corren bajo el Ferrocarril Mitre”.

“La justicia frenó un negocio inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires”

https://www.pagina12.com.ar/329591-la-justicia-freno-un-negocio-inmobiliario-de-la-ciudad-de-bu

“El Gobierno logró que la Justicia bloquee los traspasos de terrenos a la Ciudad”

“Le ordenó al gobierno porteño “no alterar la situación de hecho” sobre las parcelas que ocupan los viaductos Mitre y San Martín”

https://www.lanacion.com.ar/politica/el-gobierno-logro-que-la-justicia-bloquee-los-traspasos-de-terrenos-a-la-ciudad-nid15032021/

“La justicia frena la venta de 8 predios y obliga a Larreta a negociar con Nación”

“Se trata de terrenos en Colegiales, La Boca, Belgrano y Villa Urquiza que Macri traspasó para costear las obras de los viaductos Mitre y San Martín.”

https://www.lapoliticaonline.com/nota/132702-la-justicia-frena-la-venta-de-8-predios-y-obliga-a-larreta-a-negociar-con-nacion/

“Un fallo judicial impide la venta o la modificación de los bajos del viaducto del tren Mitre”.

https://www.puraciudad.com.ar/un-fallo-judicial-impide-la-venta-o-la-modificacion-de-los-bajo-viaductos-del-tren-mitre/

Las notas periodísticas con entrevistas realizadas a vecinos y representantes de Asociaciones Vecinales, a los que se les preguntó acerca de la “venta del viaducto Mitre” y “ la Justicia obliga a Larreta negociar con Nación”, colaboró a la total confusión y tergiversación sobre un hecho real que fue/es un Recurso de Amparo de Nación contra Ciudad, Expediente 1050/21.

Es importante recalcar que ni el Presidente de la Nación Alberto Fernández, ni la AABE, han cuestionado y/o han solicitado investigación sobre la cesión, concesión, dación en pago, venta de otros bienes nacionales como: Viaducto Mitre, Viaducto San Martín, Belgrano Sur, Playón Colegiales, Tiro Federal, Estación de Belgrano R. etc.

Las fechas del reclamo de Nación y AABE que van “desde el 10/12/2015 y hasta el 10/12/19” indican que ponen en duda la entrega de los terrenos mencionados en el expediente y que se hiciera por el entonces Presidente Mauricio Macri, al “alquimista” Jefe de Gobierno de la CABA Horacio Rodriguez Larreta, entrega que supuestamente obedece al convenio antecedente firmado en el 2007 entre Néstor Kirchner y Mauricio Macri.

Terrenos que de prima facie y per se no tienen mucho valor por la capacidad de construcción de metros cuadrados y que estarán en distintos expedientes en las oficinas de Parque Patricios a la espera de que “el alquimista”, de la mano de la Dirección General de Interpretación Urbanística y apoyado por una Legislatura que tal como se refiere en el convenio de 2007 Néstor Kirchner-Mauricio Macri, puede hacer excepciones y permitir la construcción de varios cientos miles de metros cuadrados, comúnmente llamados “emprendimientos inmobiliarios”.

Es de conocimiento público que el controvertido actual Código Urbanístico Ley 6099/2018 ha sido varias veces modificado desde su sanción. Y es destacar que este Código tiene varios capítulos aparte dedicados exclusivamente a los usos y destinos de la tierra nacional como por ejemplo a los Viaductos Mitre, San Martín; Gral. Belgrano Sur, etc. Usos y destinos casi en su totalidad comercial.

Uno de ellos es un MEGASHOPPING de 4 km en el Viaducto Mitre y que atravesaría la Ciudad de Buenos Aires a través de Palermo, Bosques de Palermo, Rosedal, Barrio de Belgrano etc. usos y destinos fuertemente rechazados por todos los vecinos y Asociaciones Vecinales de la CABA y que sin embargo, el “alquimista” y la legislatura porteña  lo mismo aprobaron.

Para sorpresa de muchos y extrañeza de otros tantos, en esos últimos meses hizo su aparición un mail llamado tierrasferroviariasverdes@gmail.com que, encabezado por algunos ex legisladores que estuvieron en la gestión del nuevo Código Urbanístico Ley 6099/18, tiene una clara intención de dar un giro de 180° respecto a los capítulos de usos y destinos de los Viaductos Mitre, Viaducto San Martín y otras tierras nacionales, por lo que han decidido presentar al menos 5 (cinco) nuevos proyectos de Ley, sacándoles los usos y destinos comerciales a los Viaductos y tierras nacionales y reconvertirlos sólo en espacios verdes modificando nuevamente la Ley 6099/18, Código Urbanístico

Desentrañar quién o quiénes son los verdaderos dueños de nuestra tierra nacional, sería desatar un laberíntico nudo gordiano que ocuparía quizás 12 tomos de 1.000 páginas para arribar al punto de partida o quizás al fin, correr un velo que hoy nadie quiere correr por temor a las consecuencias.

Este desorden, el que además demuestra la debilidad de nuestras instituciones y leyes y que estas últimas se modifican como si fuera un menú a la carta del “comensal”, pone en duda la credibilidad o factibilidad de cualquier pacto o convenio inmobiliario.

Hay una nueva hipótesis que se está manejando, que dice que para “los emprendedores” no hay nada más seguro que una sentencia de la Suprema Corte de Justicia que deje en claro la situación de los inmuebles. Esta nueva metodología traería tranquilidad a la posible inversión de varios miles de millones de dólares para desarrollar emprendimientos en tierra Nacional, hipótesis que nos redirige al Recurso de Amparo, Expediente 1050/21.-

La pregunta que nadie contesta es ¿Cuál es la política urbana y territorial de nuestro país? Al parecer, es la que beneficia a unos pocos, con costos altísimos a pagar en el futuro, no sólo en términos sociales y económicos sino también culturales y ambientales.

 

* Licenciada en Geografía graduada en la Universidad Nacional de Cuyo. Presidente de la Asociación Civil Patrimonio de Belgrano. Especialista en Medio Ambiente y Urbanismo.

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