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CONSEJOS VENDO Y PARA MI NO TENGO

F. Javier Blasco Robledo*

Refrán castellano generalmente usado para recriminar a quien suele pasarse la vida dando, e incluso hasta imponiendo consejos como tales, o las mal llamadas «recomendaciones» a los demás, pero que, sin embargo, no los toman o aplican para sí mismos; suelen auto exculparse de su cumplimiento o, a pesar de sus constantes y poco afortunadas incursiones en determinadas competencias, que les son ajenas, difícilmente, saben resolver sus propios problemas.

Es un hecho bien sabido y altamente conocido que el mundo, por unos motivos o por otros, está en manos de un plantel de políticos, poco o nada afortunados, que no se encuentran a la altura de las circunstancias ni cuentan con las capacidades necesarias para la resolución rápida o la menos eficiente de las crisis y los grandes problemas que nos rodean y acosan. Hecho este, que se agrava en España, donde, por desgracia para los españoles, cuentan con un gobierno incompetente, anclado en el pasado, revanchista y totalmente vendido al albur y los caprichos de los peores enemigos internos de España por la necesidad que tiene de contar con el apoyo o el beneplácito de éstos hasta para ir al retrete.

Con bueyes como esos debemos atravesar una larga y pesada caminata por un desierto lleno de continuos peligros derivados de su mala política, los constantes bandazos y cambios de criterio, las imposiciones más que arbitrarias y orientadas a los aspectos que satisfagan y no enfaden a sus «colegas» de legislatura y al continuo y alegal retorcimiento de la ley, el inherente poder de las instituciones y la auténtica legalidad y moralidad de sus actuaciones.

Un gobierno que nos tiene acostumbrados a movimientos de singular y abyecta auto propaganda y al farol constante frente a una desnortada Europa para, a los pocos días, terminar cayendo en el mayor servilismo y seguidismo de aquello que rotundamente negaba días u horas atrás. Un gobierno que difícilmente mira por el bien general de la nación y de todos los conciudadanos, sino por agradar a los suyos y lo que es peor, la propia y exclusiva supervivencia personal de su líder, aún a costa de tener que derrumbar, de forma constante, con alevosía, nocturnidad y hasta de forma zafia, las mejores o más potentes y casi inamovibles columnas sobre las que descansaba el propio régimen establecido y la ya mencionada continuidad del Sr. Sánchez.

Para este gobierno, las cosas están siempre muy claras, aunque sus soluciones y la obligatoriedad del punto de aplicación legal de una u otra determinación varíe en función del grado de amistad, necesidad de mantener contenta a la caterva que le apoya y del nivel de acercamiento de quien osa incumplir con lo preceptuado por las normas correspondientes, cuando todas ellas son similares en obligaciones y deberían contar con una amplia y clara necesidad de acatamiento y cumplimiento legal por todos los ciudadanos y regiones de España.

Dependiendo de la necesidad que se tenga del apoyo futuro de la parte en litigio con la norma que se pretende aplicar con carácter general o particular, vergonzosamente y sin inmutarse lo más mínimo, se pone un mayor o menor énfasis en la necesidad moral y legal de su cumplimiento. Llegando, en ocasiones, a justificar y apoyar su no cumplimiento, como es el caso con el tema de la lengua castellana en Cataluña.

Siempre que dicha puesta en cuestión o condicionamiento sobre su cumplimiento total o parcial provenga del PP o de una región concreta, como es la madrileña; la maquinaria propagandística propia del gobierno y la derivada de los numerosos medios palmeros que se abrazan al mismo —quizás en busca de algún tipo de suculenta subvención— actúan ferozmente contra aquellos osados con la simple finalidad de despedazarlos y en busca de unos apoyos perdidos, de momento, difíciles de recuperar.

Sánchez capitanea un gobierno que actúa a base de Reales Decretos, impuestos a la nación sin ni siquiera intentar consensuar con el principal partido de la oposición o los mayoritarios gremios directamente afectados. Al más puro estilo despótico o dictatorial, en cuestión de horas se legisla en España de forma precipitada, obligando con ello, a que sea el Tribual Constitucional el que dedique la mayor parte de sus esfuerzos a corregir las malas o inconstitucionales decisiones adoptadas por un gobierno que primero dispara y luego pregunta, sin importarle a quien y en qué modo afecte su andanada.

Además, cuando es corregido por tamaña y alta figura judicial no se amedra un pelo, mira para otro lado y continua con su labor destructiva del concierto y la concordia entre los gobernados. No hace caso a las resoluciones de los altos tribunales, hasta las trata de ridiculizar o poner en tela de juicio, sobre todo, si estas son contrarias a los espurios intereses propios o de sus propios compañeros de viaje, quienes mientras le prometen continuidad en su sillón, colaboran en la ejecución o puesta en práctica de un malévolo plan, cuyo fin último no es más que la destrucción de la patria, sus símbolos y la cohesión entre las tierras y las gentes que forman y encuadran España como un Estado y nación, que tiene el privilegio y la responsabilidad de ser el más antiguo de Europa; factores, hechos y elementos estos, a los que nunca se debe renunciar.

Los actos y decisiones arbitrarias, alegales y casi siempre abusivas, puestas en práctica por este gobierno son muchas y darían para una tesis completa de varios cientos de páginas a nada que se quisiera profundizar un poco en cada una de ellas. Son de sobra conocidos porque su zafiedad y chabacanería es tan grande que es imposible ocultarlas; pero, como se suceden con tanta rapidez en el tiempo, casi no da lugar a que se puedan leer ni a bucear en ellas con la profundidad requerida.

De entre las no tumbadas por los tribunales, muchas duran menos en su aplicación que un bollo a la puerta de un colegio a la hora del recreo, otras acaban sumidas en las profundidades y telarañas de cajones nacidos para albergar legajos de poca o ninguna utilidad y del resto, la mayoría son tan difíciles y complejas de interpretar, que ni las mismas autoridades se atreven a aplicar, porque saben que nunca valdrán para nada, salvo para, en balde, hacerles trabajar.

Recientemente hemos sido testigos de un hecho palmario, la crisis energética. Crisis a la que se le han atribuido diversas paternidades como, la continuidad o repercusiones económicas de tantos años de pandemia con la economía parada o a ralentí, la guerra de Ucrania, la mala fe de Putin y ahora también el cambio climático. Excusas todas ellas, que, si bien encierran parte de verdad, son empleadas con profusión y hasta la saciedad, para ocular las verdaderas causas de que nos encontremos así.

Causas que, en mayor o menor medida, tienen su origen en la incompetencia de los gobiernos e instituciones nacionales e internacionales para capear el más que anunciado temporal, en las intransigentes ideologías de los partidos y unas malas aplicaciones de los planes nacionales e internacionales de contingencia —en algunos casos inexistentes a pesar del peligro que se cierne sobre Europa—, que ante necesidades extremas, pongan en marcha recursos con los que contamos, aunque se encuentra rechazados por ideología, a sabiendas que el no aplicarlos supondrán grandes esfuerzos sobre una sociedad hastiada de tanto pedirle mayores y continuos esfuerzos de mano de unos incompetentes, que solo hacen que aumentar sus gastos debido a regalías absurdas o a unos desmesurados incrementos de dudosos cargos de asesoría, remunerados con arbitrariedad.

Los planes presentados por el gobierno para cumplir con algo que se nos vendió como «una recomendación a la que nosotros ni nos íbamos a acercar», consisten en quitarse la corbata, apagar las luces de las calles, escaparates y monumentos a las diez de la noche y regular de forma abusiva e incomprensible el termostato del calor y el frio de los sistemas de temperatura exterior. Todo de obligado cumplimiento, sin rechistar ni coordinar con los afectados y las comunidades que por su cumplimiento deben velar y ni una palabra de reducción de gasto energético por el macro gobierno, ni del replanteamiento de nuestras capacidades de producir energía (incluida la nuclear), un plan hidrológico cabal, el establecimiento de más capacidades de recogida y almacenamiento de aguas y un largo etcétera que realmente, nos lleve a una mayor autosuficiencia energética y aun ahorro sustancial.

Sin embargo, la única respuesta oficial ante las trabas impuestas y el escaso margen de tiempo otorgado para poner en práctica algunos acondicionamientos en los locales de las empresas afectadas, es que las leyes están para cumplirse, se han marcado unas desproporcionadas las multas —totalmente abusivas por coercitivas— y el señor presidente —como si la cosa no fuera con él— tras aprobar el Decreto, cogió sus varios medios aéreos oficiales para desplazarse, como viene siendo habitual a la Mareta y me imagino, que allí los derroches de energía tanto para él, como para su familia y previsiblemente sus amigos del alma, no se tendrán en cuenta ni contarán.   

  

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

 

MIS PESOS, TUS PESOS, NUESTROS PESOS

Iris Speroni*

El dinero electrónico, más allá de un excelente negocio para los bancos, es una cárcel para nosotros, los comunes.

Hace años que las patronales del mundo (WEF por ejemplo) quieren imponer el dinero electrónico. Funcionarios argentinos promocionan el sistema. Durante el gobierno de Macri se obligó a todo comercio minorista a aceptar tarjetas de débito. La semana pasada el gobernador del Chaco propuso que dejemos de lado la moneda física de curso legal. Obviamente, son restricciones para los plebeyos. los funcionarios tienen su tesoro en moneda extranjera.

Los ciudadanos de a pie debemos defender el efectivo con uñas y dientes y rechazar todo intento de políticos y banqueros de querer controlarnos con dinero electrónico. MI AMIGO EL EFECTIVO.

El artículo de hoy va a dar algunas cifras sobre las ganancias de la banca con el manejo del dinero. Es mucho dinero, pero es sólo dinero.

El reemplazo del efectivo por el dinero electrónico restringe nuestros grados de libertad. Es algo mucho más grave que los bancos ganen una rupia más. Quien maneje el dinero electrónico puede decidir que uno no pueda comprar pan o pagar la luz. El Poder —lo que esto sea— puede cancelar a determinados individuos en forma arbitraria como represalia, si así lo desease.

El dinero electrónico amenaza nuestra libertad. Nuestro Himno Nacional marca lo importante: “Libertad, Libertad, Libertad”. Para aquellos de ustedes que sean peronistas, recuerden que el lema del partido es “Patria Libre, Justa y Soberana”. No dice “soberana, justa y libre” o “justa, soberana y libre”. Primero, libre.

Nada es más importante que defender nuestra libertad. El dinero electrónico, más allá de un excelente negocio para los bancos, es una cárcel para nosotros, los comunes.

 

Este artículo no es sobre el dinero electrónico sino sobre la cuenta sueldo para trabajadores activos y pasivos.

El BCRA toma pesos del público y ofrece a cambio de ellos una tasa de interés; se denominan “pasivos remunerados”. El supuesto objetivo es inmovilizar dichas sumas para que “no se vayan al dólar”. Lo que el BCRA (supuestamente) persigue es que haya menos pesos libres en el mercado y que los privados —personas físicas o jurídicas— no compitan con el propio BCRA en la compra de dólares, lo cual provocaría un aumento de la cotización. Dicho de otra manera, remunerar los pesos sería, según lo que alegan las autoridades, una forma de controlar la cotización de la divisa.

Como he dicho innumerables veces, este relato público es mentiroso. El objetivo es el pago de intereses en sí. Dinero que emite el BCRA y que se reparte entre diez bancos. Cuidar el precio del dólar es sólo la excusa para poder ejecutar esta maniobra la cual consiste en transferir dinero, mucho dinero, desde el BCRA a la banca. El segundo mejor negocio del mundo luego de comprar dólares a $ 120 cuando valen $ 280.

Esta relación del BCRA con los bancos convierte a estos últimos en proveedores del estado sin límite ni control de ningún tipo. Si somos rigurosos, es una relación que debería ser supervisada por el Congreso (art. 75 de la CN), pero en los hechos el Poder Legislativo brilla por su ausencia. 

Los intereses diarios son de más de 1.000 millones de pesos. Eso se paga con emisión. Es la razón por la cual todos nosotros podemos comprar menos cosas cada día. SEIS LATITAS DE ATÚN.

¿Qué hacen los bancos con esas ganancias? Una parte se la dan a sus clientes, otra se la quedan (como ganancia propia). El dinero que sí queda en el banco es usado para cubrir gastos como sueldos, alquileres, electricidad, sistemas. Si quedara un remanente eventualmente se distribuiría en forma de dividendos.

¿De dónde sacan los bancos el dinero que le prestan al BCRA?

En abril 2022 el BCRA publicó un informe periódico denominado “Inclusión Financiera”. El mismo monitorea la cantidad de sucursales existentes, la cantidad de localidades con servicio bancario, la cantidad de cuentas a nombre de personas físicas y el tipo de interacción bancaria.

El 95% de la población adulta tiene algún tipo de cuenta. Forzarnos al pago electrónico provocó que se hubiera reducido el retiro de efectivo de los cajeros automáticos.

Las personas físicas en su conjunto colocan el 50% de su dinero bancario en cajas de ahorro (la pueden retirar en cualquier momento), el 41% en plazos fijos, un 5% en fondos de inversión y el resto en otras modalidades.

La mitad del dinero que las personas físicas dejan en manos del banco perciben una tasa mínima: cuentas corrientes 0% y  cajas de ahorro 1%/2% anual.

Página 43:

La mayor parte de los depósitos del sector privado se asocia a un perfil minorista (con cierto sesgo a una mayor estabilidad relativa), ya que la proporción de los depósitos de las personas humanas y PyMEs se ubicó en torno a 58,4%.

Del total de depósitos en los bancos el 48% corresponde a plazos fijos y depósitos a la vista del sector privado. De esos montos, el 58% son ahorros minoristas: 45% personas físicas y 13% pymes.

Ese dinero las personas se lo dejan a los bancos y éstos: a) se lo prestan al BCRA a la tasa de Leliq del momento (40% anual a julio 2022) o b) se lo prestan a los deudores de tarjeta de crédito (110% anual julio 2022), c) se lo prestan a empresas a tasas superiores a a).

El dinero de los trabajadores

El monto de depósitos de todo tipo de las personas físicas en el sistema bancario proviene del pago de sueldos, jubilaciones y pensiones, beneficios sociales, ahorros personales, pagos de todo tipo (indemnizaciones, acuerdos judiciales, rentas de alquiler, venta de automóviles o inmuebles, servicios personales), ingresos de los profesionales autónomos.

Dicho esto, sí sabemos, gracias a la información que brinda el ANSES, cuánto dinero se deposita todos los meses en las cuentas de los trabajadores, tanto activos como pasivos.

Trabajadores Activos

El ANSES computa 9.905.314 de aportantes a noviembre 2021, de los cuales 7.447.769 están en relación de dependencia.

El monto salarial abonado a noviembre 2021 rondaba los 634.752 millones de pesos mensuales, si tomamos la suma bruta menos los descuentos.

Esta suma de dinero es administrada en forma diferente por cada familia. Algunos retiran ese dinero casi inmediatamente (pago de alquiler, cancelación tarjeta de crédito, pago de abonos y servicios). Otros lo retiran parcialmente a lo largo del mes. 

Trabajadores Pasivos

En noviembre 2021 entre jubilaciones y pensiones se abonaron 6.562.993 beneficios por un total de 231.257 millones de pesos mensuales.

Ambos grupos listados suman:

  • 634.752 millones de pesos
  • 231.257 millones de pesos
  • 865.909 millones de pesos

Este número no incluye empleados provinciales y municipales fuera del SIPA ni autónomos, ni beneficiarios de planes sociales. 

 

No está bien comparar stock con flujos. Stock es lo que está (ej. total dinero prestado al BCRA “pasivos remunerados”) y flujo es lo que va y viene todo el tiempo (ej.: monto de pago de sueldos).

Ahora bien, el dinero de sueldo depositado queda brevemente en la cuenta de la persona hasta que ésta lo gasta. Mientras permanece quieto en la cuenta es un stock (porque no se mueve).

Supongamos que las personas retiran el 70% el primer día y dos semanas después un 20%, languideciendo hasta fin de mes con un 10%. Es una curva imaginaria. La real la conoce el BCRA (porque tiene la totalidad de los datos individuales en forma diaria) y cada uno de los bancos respecto a sus propios clientes.

Según los números del ANSES noviembre 2021 y la curva imaginada el promedio diario es de 193.609 millones de pesos de stock inmovilizado propiedad de trabajadores activos y pasivos. Sobre ese dinero los bancos remuneran cero o 1% de interés anual.

Por todo ese dinero los bancos le cobran 40% anual al BCRA y 110% anual a los deudores de tarjetas de crédito.

La brecha que ganan los bancos en forma diaria (40%-1%) es de 206 millones de pesos. [193.609 x 39% /356]

La brecha que ganan los bancos (calculada al 39%) es de pesos 75.429 millones anuales. Según el tipo de cambio de diciembre 2021, un total de 377 millones de dólares. Sobre dinero gratis para ellos.

Cada día que usted deja su dinero en su cuenta y no retira el efectivo, es ganancia para el banco.

Ahora se entiende el interés de los bancos para convencer a los usuarios de usar el dinero electrónico.

¿Realmente usted quiere que su dinero se lo maneje el banco?

 

Lecturas relacionadas:

Mi amigo el efectivo

https://restaurarg.blogspot.com/2022/03/mi-amigo-el-efectivo.html

Seis latitas de atún.

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Progretudos

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La lucha contra el efectivo

https://restaurarg.blogspot.com/2018/11/la-lucha-contra-el-efectivo.html

Control y explotación, las verdaderas intenciones de la guerra contra el efectivo

https://restaurarg.blogspot.com/2018/04/control-y-explotacion-las-verdaderas.html

 

Referencias

BCRA – Informe inclusión financiera

http://www.bcra.gov.ar/Pdfs/PublicacionesEstadisticas/IIF-segundo-semestre-2021.pdf

BCRA – Informe de estabilidad financiera julio 2022

http://www.bcra.gob.ar/Pdfs/PublicacionesEstadisticas/ief0122.pdf

 

Artículo publicado originalmente el 16/07/2022 por Restaurar.org, http://restaurarg.blogspot.com/2022/07/mis-pesos-tus-pesos-nuestros-pesos.html

ESPAÑA. EL ESTADO DE LA NACIÓN.

F. Javier Blasco*

El pasado día 12, nuestro ínclito y nunca bien ponderado presidente del gobierno protagonizó un acto más en su desbocada carrera hacia el populismo, el marketing y la improductividad. Llevábamos desde 2015 sin que, por diversos motivos ajenos a su voluntad y no tanto, se produjera este tipo de debates que, además de ser más que necesarios, si se hacen como Dios manda, deben servir para que los españoles sepan de verdad cómo estamos, hacia donde vamos y que es lo que nos espera a medio y corto plazo.

Eso es lo que se suponía que debía suceder en esta ocasión; máxime tras tantos años de espera y debido a lo negro que se está poniendo el cielo por culpa de los grandes y compactos nubarrones que, a marchas forzadas, se acercan por doquier y sin posibilidad de escape de tamaña tormenta; pero a pesar de ello, una gran mayoría temíamos o intuíamos que no iba a ser así.

Sánchez, como buen y más que probado escapista, trató de eludir contarnos en qué situación nos encontramos y qué es lo que realmente nos espera, salvo unas pequeñas pinceladas, sin aclarar ni profundizar lo más mínimo, en las que nos puso negro sobre blanco -—para que en su día no se le pudiera achacar el mismo error que a su maestro Zapatero— que la situación económica ya es grave, que va a ir a peor y que por lo tanto, todos, menos casualmente el macro y súper abultado gobierno, su estructura derivada ni su máquina de propaganda, deberemos adelgazar para trata de reducir gastos y economizar esfuerzos que, para todos, menos para los políticos, son superfluos e innecesarios y por lo tanto, fácilmente, podemos pasar sin ellos.

La deuda, el abultado déficit, el paro real no camuflado, el IPC y la consiguiente inflación han llegado a cotas de vértigo a pesar de estar en pleno verano y sin pandemia «oficialmente» y para no salirse del guion, últimamente se nos venía anunciando que Sánchez, el salvador de las situaciones de crisis, a modo de justificación a su «magnífico doctorado en economía», en estas fechas iba a mostrarnos su fórmula magistral con la que salvar a España de todos su males y volver a la normalidad económica y social.

Mientras tanto, y por no seguir sus mismos pasos, el resto de países de nuestro entorno y allende los mares, continuarán sumiéndose en las lagunas turbias y profundas de la desesperación económica y la improductividad. Situación falaz e inventada que, para darle mayor verosimilitud, ya se encargaría de sacar en los momentos oportunos, unos gráficos que apoyaran su teoría, aunque estos se basaran en datos falsos y no citara su autoría, fecha y grado de fiabilidad.

Comenzó llorando a su modo habitual, mostrando la soledad y la incomprensión que le rodea en sus tareas de gobierno, la encarnizada lucha interna en el seno del mismo y las recetas de «brujo» que le llueven desde la bancada contraria, que, según su opinión, solo sirven para confundir y marear al público; mientras él y solo él, se erigía en el «buen doctor» que sabe y conoce bien su trabajo y que siempre aplica una adecuada, efectiva y mesurada forma de actuar.

Tras sus habituales fuegos de artificio, tratando de ofuscar al personal y poner como malos y perversos a la oposición que no le quiere ayudar ni obedecer o seguir a pies juntillas sus propuestas por arcaicas, improductivas y hasta inanes o nefastas para atajar tanto y abultado mal, llegó al momento del «más difícil todavía». Precedido por redobles de tambor y esperando ser objeto de una gran sorpresa que, inicialmente, impidiera evaluar la enjundia, realidad y el calado de sus propuestas, nos lanzó todo el fuego de su artillería.

Una artillería que, tras estudiarla someramente, resultó ser una traca de barrio humilde valenciano en épocas de penurias y recortes presupuestarios, disimulada con algún mediano petardo, intercalado en la tira, para que nos sonara a nuevo, enérgico y original.

Todos esperábamos y sabíamos a ciencia cierta que sus iniciativas no iban a ser sufragadas por un adelgazamiento de su macro aparato gubernativo, estructural y publicitario que alberga a centenares de personajes inútiles, ineptos y paniaguados, aunque eso sí, más que bien pagados, escondidos en ministerios, asesorías y organismos oficiales, mientras España se desangra por sus cuatro costados y que cuando llegue el otoño veremos que sucede con aquellos esos parados reales, aunque denominados ‘fijos discontinuos’ y los cientos o miles de empresas que no puedan afrontar los pagos de sus créditos ICO; aquellos, que con tanta alegría, desenfado y cierta imprudencia se prestaron durante la pandemia y que ahora sus plazos de pago empiezan a vencer irremisiblemente y sin posibilidad de un nuevo aplazamiento que les alivie del mal trago y les permita recuperarse en algo, si es que lo pueden hacer de verdad.

No, sus iniciativas, como era de esperar, esta vez deberían agradar a sus socios de coalición para mantenerlos unidos a su vera para el resto de legislatura y, por ello, venían de la mano de tres parámetros fundamentales: nuevos impuestazos indiscriminados y sin datos reales para evaluar y sangrar los desconocidos beneficios de las empresas energéticas y de los bancos (sorpresa o novedad esta última que a estos les costo más de 6.000 millones de euros en el mismo momento de su anuncio); impuestos, que podemos asegurar que finalmente seremos los españoles de a pie los que, cómo siempre, tendremos que sufragar, de forma más o menos solapada, disfrazados de subidas en las gestiones y en nuevas comisiones que mañana mismo comenzarán a funcionar y que para siempre se quedarán. Por otro lado, volcar dichas ganancias en dadivas o bagatelas que, por su naturaleza y alcance, no favorecen al conjunto de la sociedad y, por último, en desempolvar viejos, costosos y casi irrealizables planes urbanísticos (de la época de Gallardón —el del PP— en la alcaldía de Madrid), en los que, a principios de los noventa, yo mismo jugué un papel de cierta importancia ya que -siendo un joven comandante de Estado Mayor- se me encargó la supresión o el traslado y acomodo a otros acuartelamientos de la mayoría de las unidades ubicadas allí durante muchos años.

Un plan, que todos los presidentes de la democracia, menos Rajoy, han esgrimido profusamente como una suculenta caña de azúcar y que nunca, ni en épocas de bonanza económica, dado sus grandes costos e inversiones, han llegado a convertirse en nada real o formal.

En resumen y por no cansar, ha vuelto a vendernos una mercancía averiada, no basada en cálculos reales y a un plazo superior a dos años, con la que pretende sacar una cantidad suficiente para dar gratis (durante tres meses) los billetes en cercanías y trenes regionales en medios del Estado y aumentar en cien pavos la cuantía de las becas de los jóvenes, que ya disponen de ellas, pero que con la subida del coste de la vida no les llega ni para comer dignamente todos los días.

Está más que claro su guiño hacia Madrid para intentar poder recuperar un espacio perdido; pero aún con todo, no es más que un intento falaz, porque volver a poner hoy sobre la mesa el empolvado y lleno de telarañas Plan Campamento es mucho más inviable por estar embebidos en momentos de crisis que animan a los grandes encarecimientos de la mano de obra y de los materiales de construcción y a que, hoy en día, se enfrenta a una iniciativa similar, y de mayor envergadura, en la parte norte (Chamartín) en la misma ciudad.

Y yo me pregunto si realmente Sánchez cree que, con estas escasas medidas, selectivas, incompletas y muy localizadas, que dejan a más del ochenta por ciento de la población nacional al margen de recibir un céntimo siquiera, se van a solventar los problemas enunciados y los aún peores temas y problemas profundos y reales a los que todos nos vamos a enfrentar.

Desde luego que no; porque si él está convencido de lo contrario, sería para quitarle su título de doctor en economía -que jamás debió ostentar- y para mandarle a galeras por muchos años por prevaricador, abusos de poder y engaños reiterados a un pueblo que lo está pasando muy mal.

Pero si vergonzosa fue, es y será su actitud de autocomplacencia, aún es mucho más reprochable la de sus conmilitones en el parlamento que le aplaudieron hasta con las orejas, mientras y tras anunciaba y desgranaba unas infumables e irrelevantes medidas, que dejan fuera a una inmensa mayoría de los españoles; qué no sirven de nada efectivo ante la gravedad de la situación que afrontamos; que obvian enfrentare cara cara a los problemas reales; que son pasajeras e inútiles por improductivas y que, sin ningún lugar a dudas, aumentarán los costos de la energía y los gastos bancarios a todos los españoles, sin misericordia ni piedad. Mientras, que por otro lado, no se obtendrá nada a cambio ni se reducirá parte o toda aquella grasa y despilfarro, que tras tantos años de brindar con cava a diario y mirar para otro lado, nos sobra y nos lastra de verdad.

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

 

Publicado 2l 13/07/2022 en https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/el-estado-de-la-naci%C3%B3n