Archivo de la categoría: Argentina

A LA ARGENTINA LE URGE UN GRAN REDISEÑO ESTRATÉGICO. EJES DE LA PROPUESTA.

Marcelo Javier de los Reyes*

«La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes».

Peter Drucker

 

Si me preguntaran que haría para reconstruir la Nación, tendría que presentar una propuesta integral pero, dado el desastroso estado en que la casta política ha dejado las arcas nacionales, provinciales y municipales, habrá que trazar algunas prioridades, pero lo cierto es que no se debe emparchar sino proceder a un proyecto estratégico de reordenamiento nacional.

Para poner en contexto la tarea que se debe llevar desde el gobierno, me permito compartir con ustedes algunos párrafos de mi libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales: un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”[1]:

La inteligencia, entonces, resulta íntimamente vinculada a la geopolítica, a la economía, a la estrategia y a las relaciones internacionales —por ende, a la diplomacia—, a partir de relaciones cooperativas, competitivas o confrontativas que los actores internacionales —en este caso los Estados— generen entre sí.

Les cabe a los decisores del más alto nivel de un Estado diseñar, planificar y ejecutar los objetivos geopolíticos a partir de la información proporcionada por la Inteligencia Estratégica. De este modo, Geopolítica e Inteligencia deben actuar estrechamente[2]. Cabe aclarar que la Geopolítica debe ser entendida en un sentido actualizado que excede el concepto de “territorio”, habida cuenta la proyección de los Estados en el espacio celeste y en el espacio virtual. La observancia de esos objetivos nacionales es lo que lleva a los diversos gobiernos a jugar en el escenario internacional. De modo tal que es casi imposible que un país pueda desvincularse del acontecer internacional, de las tendencias y de las ideologías que se imponen en el escenario mundial, así como de las amenazas, riesgos y crisis que se convierten en transnacionales.

El mundo actual, plagado de incertidumbres, de cambios impredecibles, sometido incluso a alteraciones con motivo del cambio climático, lleva a que los Estados precisen, imperiosamente, de un alto nivel de inteligencia y de sus métodos de análisis para resolver o prevenir conflictos, para desarrollar el planeamiento estratégico y para llevar adelante los procesos de toma de decisiones. […]

La política exterior de un Estado no está necesariamente desvinculada de su política interna, por el contrario. […]

Para desarrollar su política exterior un Estado precisa de una estrategia, de objetivos nacionales claramente especificados y de instrumentos que no significan otra cosa que los recursos de poder con que cuenta para influir sobre los otros miembros de la comunidad internacional. […]

El concepto de estrategia, si bien es propio del lenguaje militar, puede ser aplicado a diferentes ámbitos y nos permite evaluar entre un determinado número de alternativas cuál es la solución más conveniente y aplicable para los intereses nacionales. De forma más clara podría expresarse que la estrategia nos sugiere cómo llevar adelante determinados objetivos.

El vocablo estrategia proviene del griego y se origina en strategós—στρατηγός— que traducimos por “general”. El diccionario la define como el arte de dirigir operaciones militares.

Es un término que en la actualidad ha sido muy aceptado por diferentes disciplinas y ha ocupado incluso espacio en la vida cotidiana: se habla así de estrategias de mercado, de estrategias publicitarias, de estrategia de vida, etc. Por ende la estrategia es una disciplina a la que tanto los militares, los políticos, los economistas, los profesionales de las ciencias sociales y de la ciencia política recurren para llevar a cabo sus respectivos objetivos y toman de ella la terminología necesaria para adaptarla a las diferentes ciencias o disciplinas.

Para ponerla en práctica la estrategia debe identificar actores, intereses —tanto propios como ajenos—, los obstáculos actuales o potenciales para el desarrollo de los objetivos. La estrategia constituye una habilidad o herramienta sumamente necesaria en materia de política exterior para que un Estado pueda imponer sus intereses en función de sus objetivos nacionales o saber cómo accionar ante estímulos externos.

En función de lo expuesto, se debe llevar a cabo una propuesta integral, estratégica, que nos permita diagnosticar los recursos disponibles y potenciales con que cuenta la Argentina para su desarrollo, para su proyección exterior —para lo cual es imperativo instrumentar las herramientas que le permitan desplegar un “poder blando”— y siempre trabajando de forma articulada sobre los ejes interno y externo.

Los ejes centrales

A los fines de llevar adelante una propuesta estratégica debemos debatir acerca de qué modelo de país queremos construir para fijar los Objetivos Nacionales. No cabe duda que Argentina debe ser reconstruida prácticamente desde cero y para ello se debe trabajar para que:

    1. surja una nueva dirigencia nacional en todos los órdenes;
    2. poner fin a la corrupción, un “impuesto” que a la sociedad argentina la somete a la pobreza y a restarle recursos —por ejemplo— a la Educación y a la Salud. En este sentido, se debe tener en claro que el problema de la Argentina no es económico, sino de falta de ética por parte de la clase dirigente;
    3. la población logre tomar conciencia de la crítica situación del país y tome conocimiento de la necesidad de abordar temas que, aunque parezcan distantes, son fundamentales para mantener/recuperar/defender la Integridad Territorial. Uno de ellos es reclamado por la sociedad, la Seguridad, el otro es la Defensa.

«Una buena estrategia comienza con tener el objetivo correcto».

Michael Porter

A estos efectos, es fundamental poner énfasis en el sistema de Justicia, porque el Poder Judicial tiene una gran responsabilidad en el estado de anomia que existe en el país. El Poder Judicial debe ser autónomo pero requiere poner fin al “garantismo” y ser la herramienta para atacar la corrupción, retomar el Estado de Derecho y garantizar el funcionamiento de las instituciones y de la República.

Para llevar adelante la Propuesta de Reconstrucción de la Argentina, se hace necesario implementar desde el primer día la “Reforma del Estado”, algo de lo que mucho se habló y que hasta dio lugar a que el gobierno de Macri, sin ningún sentido y solo a los efectos de generar más gastos, creara un Ministerio de Modernización.

A falta de inversiones externas e internas, mientras se procura la llegada de las mismas, el Estado deberá ser nuevamente el motor del desarrollo nacional —como lo fue para crear la industria petrolera y la industria siderúrgica con los generales Enrique Mosconi y Manuel Savio— y deberá reconstruir las áreas y las infraestructuras abandonadas y perdidas como consecuencia de la implementación de políticas liberales que prometían un Estado más eficiente y un compromiso del sector privado que no tuvo lugar.

Para lograr un Estado eficiente es relevante contar con personal de carrera idóneo y evitar las intromisiones del nepotismo y de los funcionarios políticos con “ideas innovadoras”.

Del mismo modo, se debe proceder a reducir considerablemente la cantidad de ministerios, de secretarías y de subsecretarías de Estado. No se deben crear esas áreas en función de un amigo que se quiera nombrar como funcionario sino como respuesta a los Intereses de la Nación. De modo tal que se deben mantener los ministerios necesarios para administrar el Estado Nacional y eliminar los que fueron funcionales para los gobiernos precedentes, los cuales en muchas ocasiones multiplicaron innecesariamente las funciones con resultados significativamente perjudiciales para el erario público.

La propuesta de Ministerios es la siguiente:

    • Jefatura de Gabinete
    • Ministerio de Producción, el cual abarcará las áreas de Agricultura, Ganadería, Pesca, Recursos Forestales, Industria, Minería, Ambiente y Desarrollo Sostenible y Turismo.
    • Ministerio de Defensa.
    • Ministerio de Desarrollo Social, que incluirá Deportes y áreas afines.
    • Ministerio de Economía.
    • Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología.
    • Ministerio de Obras Públicas, el cual tendrá a cargo, entre otras funciones, las que se refieren a Transporte, Infraestructura y Energía.
    • Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
    • Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
    • Ministerio del Interior, que incluirá la Secretaría de Seguridad Interior.

En el marco de una reestructuración del Estado —uno de los principales ejes— debe reducirse el número de ministerios a un máximo de 10 u 11, dentro de los cuales se deberán incorporar otros ministerios actuales como secretarías o subsecretarías. Es esencial cerrar el Ministerio de Género que se lleva un alto porcentaje del Presupuesto Nacional, del que buena parte podrá disponerse para Defensa.

La tan proclamada reestructuración del Estado debe ser real, reduciendo el costo de la política y apelando al personal de carrera capacitado para ocupar los cargos directivos. Esto implicará rescatar los funcionarios de carrera en actividad o la contratación de técnicos y especialistas que hayan sido dados de baja o jubilados para ser reemplazados por las diferentes “camadas de la política partidaria”.

La Inteligencia deberá ser puesta en valor, para lo cual se procederá a una reforma que permita crear nuevamente la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), tema sobre el que me explayaré más adelante.

Este es el achicamiento del Estado que permitirá que el mismo se convierta nuevamente en motor del desarrollo económico y de la producción, favoreciendo las condiciones para ello. Se reducirá así el gasto en funcionarios innecesarios (parte del “gasto político”) y se reasignarán los fondos para favorecer las áreas productivas.

En este sentido, será necesario potenciar y revalorizar la Dirección Nacional de Vialidad —lo que incluirá la reapertura de las cinco escuelas técnicas dependientes de esa dirección cerradas en 2018 por el gobierno de Macri— y la reconstrucción de la red ferroviaria acorde a los Intereses Nacionales y a las necesidades de las economías regionales. Se implementará un Plan Ferroviario Nacional que incluirá el transporte de pasajeros, el de mercancías, el estratégico y el de turismo. Por las mismas vías nacionales podrán transitar ferrobuses nacionales, provinciales o privados que permitirán las conexiones interurbarnas y el desarrollo de pueblos y ciudades.

La Planificación Estratégica requiere la reconstrucción del sistema ferroviario nacional, el cual podrá ser articulado con el de aquellas provincias que posean un servicio propio. Debe destacarse que por las mismas vías podrán circular:

    • trenes de larga distancia de pasajeros,
    • trenes de carga,
    • ferrobuses que podrán interconectar pueblos y ciudades del interior entre sí,
    • trenes turísticos de lujo, con lo que implicaría en el sector turístico;
    • y trenes estratégicos para el desplazamiento de material militar. Es inconcebible que se empleen camiones para el traslado de blindados (así se hace hoy) o que el Ejército Argentino debe rendar bandejas si desea usar ese medio.

El desarrollo ferroviario requerirá la modernización de los talleres ferroviarios (actualmente en estado calamitoso) y estudiar potenciales acuerdos o subsidios a empresas argentinas (por ejemplo Materfer y otras) así como alianzas estratégicas con otros países.

A los efectos de articular nuevamente el territorio nacional —cuya destrucción se produjo fundamentalmente durante el gobierno de Carlos Saúl Menem y continuada por sus sucesores— también se procederá al fortalecimiento y renovación de la empresa Líneas Aéreas del Estado (LADE), la que deberá cumplir nuevamente con el rol social que tenía hasta la década de 1990. Del mismo modo, la presencia de LADE en los diferentes puntos del país a donde no vuelan las empresas comerciales significa una defensa de nuestra Soberanía Nacional, una presencia esencial en el sostenimiento de nuestra integridad territorial.

En materia de transporte también se debe crear nuevamente la Marina Mercante, es decir, una empresa como ELMA (quizás con el mismo nombre ya que aún goza de reconocimiento) lo que debe impulsar nuevamente la reactivación de los astilleros. Una Marina Mercante Nacional reducirá costos de fletes, de seguros y garantizará el transporte de nuestra producción al interior y al exterior.

En el mismo campo, potenciar el transporte aéreo con un eficiente servicio de Aerolíneas Argentinas hacia el exterior e interior, retomando sus rutas internacionales que este gobierno ha —misteriosamente— compartido con Aeroflot.

Oportunamente, y considerando el desarrollo de un “poder global” para la Argentina, en 2007, formando parte de un grupo de trabajo asesor ad honorem para las direcciones de África Subsahariana (DIASA) y África del Norte y Medio Oriente (DANMO) de la Cancillería Argentina, había propuesto la creación de un “hub” de Aerolíneas Argentinas en Guinea Ecuatorial (sugiero leer mi artículo “Argentina y su inexistente poder blando”) ¿Por qué Guinea Ecuatorial? Porque tenemos lazos culturales, ya que ese país dependió del Virreinato del Río de la Plata, y porque hablamos español. Esta propuesta significaría trabajo e inversiones argentinas en ese país, con un gran potencial petrolero. Esto requeriría la participación de Aerolíneas Argentinas que desde allí podría expandirse a los países del Golfo —lo cual puede significar inversiones en la Argentina (por ejemplo Catar financia buena parte del desarrollo de la industria de Defensa de Turquía)— y a Asia (China, Corea, Japón, India, Vietnam, etc.) y con aviones de menor tamaño expandirse con una línea propia dentro del continente africano y conectando éste con Europa. Asimismo, involucraría a la empresa Aeropuertos Argentina 2000, que opera numerosos aeropuertos a nivel nacional e internacional (entre ellos en Armenia). Esta propuesta también apuntaba a la incorporación de otras empresas, como por ejemplo las de construcción.

Por su parte, un acercamiento a África que incluya la capacitación de personal por parte de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad podrá favorecer el fortalecimiento e institucionalización de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS), vital para defender nuestros intereses soberanos en esa área así como potenciar nuestros astilleros y nuestra industria aérea a través del desarrollo de buques patrulleros y aeronaves.

La inversión en infraestructura y articulación del territorio basado en las comunicaciones terrestres, aéreas, fluviales y marítimas —a la que se suma la interconexión virtual— será relevante para generar riqueza, para desarrollar las economías regionales y para crear empleos en el sector privado.

El gran objetivo debe ser el Desarrollo Nacional, para lo cual debajo se dan algunas pautas. Este tema debe articularse con otros tres grandes temas: Educación, Salud y Ciencia y Tecnología. Estos grandes cuatro temas son de una proyección y consolidación a largo plazo. Todos están, en alguna medida, interconectados y giran en torno a la Educación, la que debe ser “desideologizada” descontaminada de los desvaríos ideológicos que provinieron de la “infiltración” llevada a cabo por los últimos gobiernos. Debe instrumentarse el respeto a los Símbolos Patrios y a la autoridad para que estos valores sean mantenidos durante la adultez. Sin embargo, debe tenerse presente que en esta democracia la Educación fue uno de los principales objetivos para proceder a un cambio de los valores y a la “reprogramación” de las mentes. Esto requerirá una evaluación de los diversos cuerpos docentes en todos los niveles.

Desde la vuelta de la democracia, la Educación denominada “enciclopedista” fue atacada por los “innovadores” pero ¡cuánto más sabemos aquellos que hemos recibido esa formación! La Educación debe servir para el desarrollo nacional y ser congruente con la reconstrucción del Ser Argentino porque estamos en la era del conocimiento y a los educandos se les debe instruir para que tengan avidez por el conocimiento.

El Desarrollo Nacional implica poner en marcha la producción, lo que a su vez favorecerá la creación de empleo.

Los jóvenes sin trabajo, que tampoco estén estudiando y que reúnan ciertas condiciones psicofísicas, podrán incorporarse a un “Servicio de Defensa” en las Fuerzas Armadas, ya que se precisa incrementar el número de efectivos y esto podría significar una salida laboral para esos jóvenes. Se deberá analizar la conveniencia o no de levantar la suspensión del Servicio Militar Obligatorio creado por la “Ley Riccheri” y suspendido por el presidente Carlos Menem en 1994. En paralelo debe considerarse una verdadera profesionalización y capacitación de las Fuerzas Armadas y el considerable incremento de sus efectivos.

Con el objetivo de lograr un gobierno que pueda llevar adelante una política estratégica para el Desarrollo Nacional se debe poner el acento en la reconstrucción del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN).

Para el ello debe aprobarse una nueva Ley de Inteligencia Nacional que no debe ser un corsé para los organismos que integren el SIN. Asimismo, es imprescindible contar con nuevas leyes de Defensa y de Seguridad Interior, la que deberá ser llamada como corresponde, Ley de Seguridad Nacional. Las actuales leyes responden al interés de la casta política de tener subordinadas a sus intereses —no al de la República— a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas de Seguridad, las que tras décadas han dado claras muestras de estar subordinadas a un gobierno civil.

La Inteligencia debe estar al servicio del Estado, de la Nación, y no de un gobierno. Pese a los cambios, los medios y la ciudadanía siguen hablando de la “SIDE” o de la “ex SIDE”. Esto facilitaría desterrar el nefasto nombre de AFI impuesto por el kirchnerismo, una nueva denominación para un organismo que tanto los gobiernos kirchneristas como el de Macri han utilizado —y utilizan en la actualidad— para manipular al Poder Judicial y mantener vigente no los “sótanos de la democracia” sino el “inframundo de la democracia”.

Sería apropiado considerar la conveniencia de jerarquizar la Inteligencia devolviéndole el rango de Secretaría de Estado con rango de ministerio —como tenía hasta la creación del engendro AFI— o, bien, crear el Ministerio de Inteligencia del Estado (MIDE) o Ministerio de Inteligencia de la Nación (MIN) por si no se desea volver al acrónimo SIDE. Ambas propuestas permitirían darle el lugar de relevancia que debe ocupar la Inteligencia. Este Ministerio absorbería a la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación, la cual representa una duplicación inoperante para nombrar a un grupo de amigos. La nueva denominación de ésta área sería la Secretaría de Inteligencia Estratégica, inmediatamente por debajo del ministro y a la que deberán reportar todas las demás áreas: la Subsecretaría de Inteligencia Interior (Reunión y Análisis Interior) y la Subsecretaría de Inteligencia Exterior (Reunión y Análisis Exterior), a los efectos de evitar los “cajones estancos” a la que suelen recurrir los funcionarios.

El Ministerio deberá contar, asimismo —esto sería novedoso y esencial—, con una Subsecretaría de Inteligencia Competitiva que deberá implementar “bases regionales” (por ejemplo Cuyo, Patagonia, Centro, NOA, NOE) que tomarán contacto con las autoridades provinciales y los sectores productivos correspondientes a los efectos de favorecer el desarrollo de las economías regionales y articular los medios de comunicación apropiados para la exportación de productos o el transporte de las mercancías por el territorio nacional al menor costo. Esto supone el armado de diversos equipos interdisciplinarios que incluirían a Ingenieros (Viales, Ferroviarios, Aéreos, Agrónomos), así como a Médicos, etc., para llevar a cabo una Planificación Estratégica para cada región. De ese modo se contribuirá a la federalización real de la Argentina.

Otra de las innovaciones sería la creación dentro del Ministerio de una Dirección de Desarrollo Científico y Tecnológico con el objetivo de lograr una independencia respecto del material sensible. Esta aérea deberá tener vasos comunicantes con el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), el cual deberá recibir un fuerte incremento de presupuesto.

En función de este desarrollo —del mismo modo en que se procuraría favorecer a la industria ferroviaria nacional—, desde el Estado se debe impulsar otros rubros de la industria. Por ejemplo, acompañar a la empresa Cicaré Helicópteros S.A., la que había desarrollado una nave destinada al Ejército Argentino y a las Fuerzas de Seguridad. El Estado debe colaborar con la creación de productos de un alto nivel de tecnología para cubrir las necesidades nacionales y suplir la importación en lo que hace a la industria de la Defensa, tanto económicamente como procurando inversiones para ese sector.

El Desarrollo Nacional en su conjunto debe apuntar a incrementar las exportaciones. Argentina en 2021 exportó lo mismo que hace una década, es decir que en 2011, lo que requiere poner el acento en la Producción y el Comercio Exterior como políticas de Estado. Un sector sumamente afectado es el de la industria metalmecánica y el de material agrícola, que ha visto una reducción en su producción y exportación.

En realidad, todo lo abordado debe ser considerado como políticas de Estado para tener continuidad y comprometiendo a la dirigencia de todos los sectores en estas políticas. Para ello, habida cuenta que el período de gobierno es de cuatro años, se debe proponer un plan trienal que permita a la gestión comenzar y terminar con propuestas reales y realizables, único camino para que la Argentina pueda nuevamente gozar de credibilidad en la comunidad de naciones.

Colegas de países de América del Sur me han sugerido en numerosas oportunidades que la Argentina debe recuperar su lugar —perdido— de liderazgo regional. Para ello es primordial contar con una nueva dirigencia nacional … o formarla.

En síntesis, se debe poner el acento en:

    • Justicia
    • Inteligencia
    • Seguridad (agenda propia y no global)
    • Reforma del Estado
    • Educación y Salud
    • Desarrollo Nacional
    • Producción y Comercio Exterior
    • Defensa

Con respecto a este último punto, ya me he explayado en la apremiante necesidad de reconstruir nuestra industria de la Defensa, destruida durante el gobierno de Menem, los Kirchner y Macri.

Como podrá apreciarse, todos estos temas están íntimamente relacionados y de ahí la necesidad de desarrollar un Pensamiento Estratégico, una Planificación Estratégica.

Sugerencias relevantes

Desterrar del discurso político conceptos o términos como progresismo, género, feminismo, lenguaje inclusivo, etc. La sociedad está hastiada de su utilización. Del mismo modo, alejarse de todo lo que implique socialdemocracia, neomarxismo y agenda global. Argentina debe tener su propia agenda.

Deben emplearse “ideas fuerza”.

Para implementar un Proyecto Estratégico Nacional se requiere armar un equipo multidisciplinario, evitando a rajatablas los advenedizos y los jugadores amateur, los cuales ya han pululado por los diversos organismos en 38 años de supuesta democracia.

Vale aquí recordar una frase de Peter Drucker:

«La mejor manera de predecir el futuro es crearlo».

Los argentinos debemos crear nuestro futuro.

Argentina necesita Voluntarios para su reconstrucción.

 

“En medio del caos, también existe la oportunidad”.

Sun Tzu

 

Invitación/Convocatoria: la presenta propuesta puede estar sujeta a variaciones pero ante todo se trata de una convocatoria para quienes consideren que pueden contribuir en la formación de un espacio de debate para crear un futuro para la Argentina. Los espero en: jreyes1@ceid.edu.ar

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] Marcelo Javier de los Reyes Giménez. Inteligencia y Relaciones Internacionales: un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones. Buenos Aires: Almaluz, 2019.

[2] Pedro Baños Bajo. “Geopolítica e Inteligencia”. En: Fernando Velasco, Diego Navarro, Rubén Arcos (eds.), La inteligencia como disciplina científica. Madrid: Ministerio de Defensa y Plaza y Valdés Editores, 2010, p. 24-25.

©2022-saeeg®

RECAUDACIÓN DE LA AFIP 2021

Iris Speroni*

No importa cuánto se recaude, siempre gastarán más.

La AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) presentó sus números[1] de lo recaudado en el año 2021.

Primero la AFIP dice que fueron $ 11.906.730.771.054. Luego en una coqueta nota al pie, aclara que además recaudó $ 245.456 millones de Aporte Solidario y Extraordinario (el impuesto por “única” vez de 2021). Con lo que supera holgadamente los 12 billones —continentales— de pesos.

El impuesto engañosamente llamado “aporte solidario”, fue legislado con la excusa de soportar los gastos adicionales por la supuesta pandemia de COVID. Sin embargo, cuando uno lee la letra chica, sólo el 20% tiene ese destino[2] [3]. El 80% tiene otros, como invertir en la exploración de gas.

Vamos a la recaudación. Estos 12 billones de pesos son el resultado de:

    • impuestos.
    • Aduana.
    • imposiciones a la Seguridad Social o impuestos al trabajo.

Dentro del rubro impuestos algunos son coparticipables y otros no.

Estos 12 billones de pesos son mucho dinero. Aun así no les es suficiente a los presupuestófagos. Es que no importa cuánto se recaude, siempre gastarán más. Nunca será suficiente. Es cómo vivir con un jugador empedernido: tenga un sueldo de $ 100.000, $ 1.000.000 o $ 10.000.000, a los tres días de cobrar no tendrá un peso. Nuestros políticos, a los que delegamos la administración del Tesoro Nacional, son como cualquier vicioso.

Y como hemos visto durante el gobierno de Macri, no importa qué partido esté al frente del Estado Nacional, la bacanal de gasto superfluo nunca tiene fin. Si no les alcanzan los ingresos, endeudan al país; total la cuenta la pagamos nosotros. El incentivo al gasto es enorme: los políticos cobran sobornos al efectuar compras, al tomar deuda, al cancelar deuda, al renegociar deuda, al contratar personas, al dar subsidios a los beneficiarios de planes sociales. Siempre les queda una moneda en la mano.

Veamos cómo recaudó la AFIP

Impuestos: $ 7.364.784.978.475,82 + $ 245.456.000.000 = $ 7.610.240.978.475,82.

Una parte es coparticipable (IVA, Ganancias, Bienes Personales; casi 6 billones). El resto no. Dentro de los impuestos que no se reparten con las provincias están los impuestos al cheque, a los combustibles, internos (tabaco, bebidas alcohólicas, gaseosas, a las transacciones inmobiliarias y automotores, a las entradas al cine, otros más).

Seguridad Social: son los aportes y las contribuciones como porcentaje del sueldo. Es un impuesto al trabajo. Los legisladores sinceramente creen que lo pagan las patronales. El impuesto al trabajo siempre lo paga el trabajador. No importa quién deposite el dinero operativamente. Los impuestos al trabajo provienen del esfuerzo del trabajador. Por lo que la disquisición entre aporte y contribución puede tener diferencias legales, pero nunca económicas. El empleador calcula el costo total de un trabajador (incluido el uniforme, las vacaciones, ausencias, etc.) y sobre este número final decide si lo contrata o no. Si algún día logramos que el legislador lo comprenda, daremos un gigantesco paso adelante.

Retomo. Los impuestos al trabajo cobrados por la AFIP en el 2021 ascendieron a $ 3,1 billones de pesos. Incluye lo que va al ANSES, a las obras sociales sindicales y a los seguros de riesgo de trabajo y obligatorios.

Aduana: en total $ 1.438.039.172.970,71. Dos tercios por aranceles a las exportaciones y el resto por importaciones. Debería ser al revés, dados los altos aranceles a la importación y el tipo de cambio subsidiado. Sin embargo, la caída del salario real (que viene en pendiente en los últimos 10 años) más la desindustrialización creciente de nuestro país y la ausencia de una política de aprovisionamiento de las FFAA lleva a las importaciones a niveles despreciables.

Comparaciones odiosas

El IVA más que triplicó la recaudación por aranceles de exportación. El IVA lo pagan todos los consumidores (las empresas son sólo agentes de recaudación). Cuanto menos ingreso tiene una persona, más destina al consumo, más le impacta proporcionalmente el costo impositivo sobre los alimentos y servicios públicos. Por eso sostengo que a) el IVA es el impuesto al pobre y por lo tanto el primero que hay que sacar, b) al Estado argentino y a sus administradores infieles los financian los más pobres de esta sociedad.

El sistema de coparticipación tiene numerosos vericuetos[4], sólo resaltaré los más importantes. De lo recaudado por IVA, el estado retiene una porción para la ANSES y el resto lo divide entre provincias y el Tesoro Nacional. Luego la ANSES compra bonos del Tesoro, así que pareciera más una máscara para financiar a la nación que un destino genuino.

Recaudación ANSES: $ 2,3 billones de pesos (impuestos al trabajo) más $ 700 mil millones (IVA y Ganancias); cerca de $ 3 billones.

Conclusiones

El Tesoro Nacional, en manos de presupuestófagos, es un barril sin fondo. Todo lo que pongamos en él, desaparecerá. Los políticos aducirán que necesitan construir viviendas, o paradas para camiones, u hospitales. Luego gastarán fortunas en hacer propaganda del Ministerio de la Mujer o lo que esté de moda en el momento. Lo que nunca dicen es cuánto pagan de intereses. Cuando la banca les pide más y más, es cuando a los legisladores se les ocurre imponer nuevos impuestos.

Tienen razón. De ver la recaudación año tras año, uno se da cuenta que no importa lo que agreguen, el argentino va y paga. Aunque el país se desangre, se desindustrialice (ya está desindustrializado) y la cosechas crezcan menos que en Brasil o que ya no quede flota fluvial porque toda se fue al Paraguay. Lo único que ven es que este año recaudaron más que el anterior y eso les permite robar más y mejor y repartir con la pseudooposición.

Estamos bajo ataque y nuestro enemigo es interno: nuestros gobernantes, quienes desprecian, odian y temen al ciudadano argentino. Hasta que sepamos cómo reemplazarlos (por algo mejor), nuestra única herramienta es limitarlos. Cuantas menos leyes emitan, mejor. Cuanto menos tributos impongan, mejor. Cuantos menos impuestos y campañas y planificaciones creen, mejor.

No debemos aceptarles argumentos como “es por los pobres, por el hambre, por los que no tienen casa”. Porque han subido los impuestos todo el siglo XXI y no hay un solo indicador social, político o económico que haya mejorado. Darle más dinero sólo provocará más de lo mismo: más pobres, menos educación, menos atención hospitalaria, peores sueldos para la policía, menos pertrechos militares.

Estamos en una instancia defensiva: entonces defendámonos.

La única manera es cortarles la financiación lo más posible. Impedir que contraigan deuda y que aumenten impuestos. Esto va para la Nación, las provincias y los municipios.

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Referencias

[1] Recaudación 2021 AFIP

https://www.afip.gob.ar/institucional/estudios/

[2] El camarada Heller y la riqueza

http://restaurarg.blogspot.com/2020/09/el-camarada-heller-y-la-riqueza.html

[3] Carlos Heller

http://restaurarg.blogspot.com/2020/10/carlos-heller.html

[4] Coparticipación Federal de Impuestos. Honorable Cámara de Diputados.

https://www.hcdn.gob.ar/secparl/dgral_info_parlamentaria/dip/glosario/C/coparticipacion.html

 

Publicado originalmente el 22/01/2022 en Restaurar.org http://restaurarg.blogspot.com/2022/01/recaudacion-de-la-afip-2021.html

 

MÁS “¡¡¡A TODO O NADA!!!”

Marcos Kowalski*

Para cambiar un sistema político, primero hay que tener un proyecto que lo reemplace.

Desde siempre sabemos que el objetivo del sistema es convencer al mundo de que estamos abocados a una globalización idílica que conforme un estado o estadio, si se imponen los libertarios, que alinee las normas de comportamiento y cuya libertad esté sometida al consenso apátrida que potencia al individuo en detrimento de la persona.

Promover “ser feliz sin tener nada”, como dice Iris Speroni, es imprescindible para ellos, destruyendo valores elementales que hacen a la esencia del ser humano a sus sentidos de trascendencia, el religioso y al de integración social, el Nacional. Por eso buscan la destrucción de la historia.

Hay una globalización maliciosa de las ideas. Las que mandan de manera brutal y viscosa, con ideologías marxistas o liberales e incluso anárquicas como las libertarias, utopías irreales que tienen una envolvente capacidad de manipulación de la razón, la corrupción de las ideas y el dominio de la voluntad, esa es la cuestión verdaderamente importante con la que se somete al ser humano, se lo destruye y cuando no alcanza se impulsa el miedo. El terror es más efectivo que las bombas atómicas.

Con una envolvente capacidad de la manipulación de la razón, la corrupción de las ideas y el dominio de la voluntad, esa es la cuestión con la que se pretende someter al hombre. Las “ciencias” como la “salud”, la “economía” y sobre todo las comunicaciones son las herramientas que se han puesto al servicio hoy de la dominación.

Herramientas que son las que sustentan a las sociedades posmodernas. Ideologías globales que conectan a las sociedades amasándolas en un solo todo, alejando del hecho diferencial a las personas (de ahí en parte la importancia de hablar de géneros y no de sexos) y sus tradiciones culturales.

Las ideologías socialdemócratas, como las que nos quieren imponer en Argentina, intentan conectar a las sociedades alienando y alineando a las personas en un único pensamiento políticamente correcto, de ahí y por eso la búsqueda permanente de la destrucción de la historia, porque “Si nos falsifican la historia es porque quieren robarnos la Patria…”

Son los medios de comunicación los que dictan qué hacer o qué decir, porque ellos saben LO BUENO para todos. Y son las redes sociales, los nuevos sacerdotes de la globalización los autorizados para censurar, porque ellas saben bien que es LO MALO para todos.

Pero un sistema o régimen que se basa en las falsas premisas y pone en práctica patéticos usos de minorías sociales entronizándolos contra natura no puede sobrevivir, la naturaleza humana siempre resurge cual Ave Fénix de las cenizas a las que se las quieren condenar y es nuestro deber construir una alternativa.

Los que proponemos un cambio del sistema, la eliminación total del régimen, “Es un nuevo régimen y como todo buen régimen, cambia las cosas de raíz” tenemos plena conciencia que es un juego de vida o muerte a todo o nada. Sin caer en terminar siendo un “partido” más del sistema, recordemos lo que siempre venimos diciendo:

Para un partido del sistema, sólo existe el discurso político-práctico, lo demás se da por supuesto y los “principios” son compartidos por todas las organizaciones políticas, sindicales, culturales e incluso por las instituciones públicas.

Nosotros, debemos resaltar y rescatar el patriotismo porque debemos ser la alternativa al sistema y no a una determinada tendencia del mismo, no podemos mostrar sólo un programa. Debemos construir, para enunciar un nuevo proyecto de Nación, un discurso propio mostrando nuestra cosmovisión, nuestro discurso tiene, desde siempre, tres apartados político-filosófico, político-ideológico y como consecuencia el político-práctico.

La plataforma filosófica para la construcción de una Estrategia Nacional se basa fundamentalmente en el rescate de la Cultura Argentina, recordando su esencia y en forma reiterativa el origen y fundamentos históricos, recuperando el respeto por los Símbolos Patrios, la bandera, el Escudo, el Himno, la Escarapela, nuestros héroes fundacionales, en definitiva, como no nos cansamos de decir, nuestra argentinidad.

En todas las propuestas que se pueden hacer a nivel humano hay siempre un fondo y una forma, una estrategia y una táctica para llevarla adelante como “Tenemos que cambiar el régimen que gobierna Argentina, que es esta alianza entre los woke / progres / commies champagne y la banca / los organismos internacionales / especímenes de empresarios como De Mendiguren o Lascurain. Esta alianza hace mucho más que gobernar: ha establecido un nuevo régimen” que nosotros denominamos “EL SISTEMA” y que hemos decidido: hay que cambiar en forma total.

Para cambiar un sistema político, primero hay que tener un proyecto que lo reemplace, porque “para comer guiso de liebre lo menos que hay que tener es la liebre”, después hacerlo conocido colectivamente, con explicaciones claras y coloquiales para ser entendido por la sociedad, que se sienta una identificación popular con dicho proyecto y una necesidad masiva de su implementación.

Hay muchos proyectos desarrollados con patriotismo en la Argentina de hoy, conocemos varios, además de lo que expone Speroni en su artículo “Volver a Empezar”. Como expresamos en nuestros tweets y en la difusión de la nota publicada por Restaurar tenemos muchas coincidencias, lo que no hay es una unidad de criterios y un curso de acción para llevarlos a la práctica.

El aunar criterios de proyectos para una Nación soberana, es fundamental, pero no significa de ningún modo amontonarse. Jamás se puede armar una masa crítica de ciudadanos dispuestos a reconquistar la Patria si no se recurre a despertar la argentinidad anidada en el corazón de la gran mayoría de los argentinos. En otras palabras, si no logramos tener comprensión y apoyo del pueblo para un proyecto Nacional el mismo no podrá realizarse.

Un proyecto estratégico para la Nación Argentina debe referirse a todos los poderes del Estado, tanto en la paz como en la guerra y comprende los varios tipos de estrategias para alcanzar los altos fines nacionales. Así se identifica una estrategia política, una estrategia económica, psicológica, interna y externa y también militar.

El proyecto Nacional en una suma de todas estas estrategias que denominamos la “Gran Estrategia” y que se define como “Emplear el poder nacional, su capacidad técnica, científica y humana, en el logro de los objetivos de la Nación en el sentido más amplio, combinando todos los medios posibles, como los comerciales-económicos, la diplomacia, las presiones, las amenazas, los subterfugios y si no queda otra, las armas”.

Dentro de este contexto la gran estrategia está relacionada con las relaciones internacionales y la estrategia de defensa y dentro de esta el poder militar. En nuestra propuesta de educación, básicamente pensamos lo mismo que suscribe Iris en el artículo mencionado arriba. Con la diferencia que no propiciamos el cierre de las Universidades, por lo menos no las públicas.

También coincidimos en todas sus propuestas de economía y con lo propuesto en ese artículo sobre Salud Pública, entendida como un bien común al que debe propender todo el aparato del Estado como premisa principal y dentro del precepto del bienestar de la población en el sentido lo más amplio posible.

En materia de seguridad, sin embargo, preferimos separarla de la administración de justicia, en esta materia propiciamos una política de prevención del delito basado en el principio de “ventana rota”, con la correspondiente inteligencia criminal y los respectivos mapas del delito, una protección a las víctimas y un cambio radical en el código de procedimientos penales de la Nación para posibilitar el accionar policial preventivo.

Un nuevo sistema de investigación de los delitos, independiente del Ministerio Fiscal pero fiscalizado por ese Ministerio público, con un coordinador a cargo de cada investigación, capacitado en criminalística y apoyado por los científicos que se requieran en cada caso concreto.

En materia de administración de Justicia, eliminar la burocracia judicial al máximo agilizando los procedimientos mediante la informatización de todos los expedientes. En cuanto a la doctrina jurídica, revisar y modificar en su caso todos los códigos, tanto el civil-comercial de Lorenzetti como el penal y sus modificaciones. Impulsar la interpretación penal mediante el Causalismo y la Punibilidad abandonando el garantismo actual. Volver al viejo “el que las hace las paga”.

En la estrategia científica, coincidimos también en general con el artículo de Iris, además de propiciar el desenvolviendo y la reestructuración de instituciones como el INTA, el INTI, el CONICET y la investigación científica en las Universidades Nacionales. Propiciar asimismo un centro de estudios y prospección de las capacidades mineras del territorio nacional en conjunto con las provincias.

Coincidimos en un todo en materia de llevar adelante una política de energía: “Continuar con la matriz eléctrica en base a gas mientras se pueda más nuclear más presas hidroeléctricas. Deberá acompañar el crecimiento de: a) las exportaciones, b) la industria que crecerá con las nuevas medidas económicas, c) el traslado de población propuesto. También debe estar regido por un criterio de Defensa”.

En materia de política de Defensa, nos permitiremos explayarnos un poco más, Es común que sobre este complejo tema se manifiesten los que no tienen más que en cuenta un aspecto parcial del asunto —el táctico—. O aquellos que sin tener ningún conocimiento describen lo que les gustaría por preferencia. También están los que tocan de oído y por supuesto desafinan y mucho.

En primer lugar, en una Estrategia de Defensa debemos considerar las nuevas amenazas a partir la realidad geopolítica mundial tal cual se presenta en el mundo y en nuestro entorno hoy. Argentina está, lamentablemente, inmersa en un conflicto molecular, con una sociedad donde impera la violencia en forma cotidiana y que va en aumento.

En desconocimiento de los más elementales enfoques de guerra, conflicto y humanidad de los políticos y un apego a un “pacifismo” irreal y desviado de la situación mundial dejó en virtual estado de indefensión a la Nación Argentina. Esto hace evidente que la estrategia de la Defensa Nacional requiere que —si los choques armados, con enfrentamientos sociales de diversa magnitud, en un mundo complejo, donde se mueven intereses de naciones, grupos económicos, y difusos organismos supranacionales, donde la forma más frecuente de uso de la fuerza en los conflictos contemporáneos, se caracterizan por un amplio uso de los medios y procedimientos no específicamente militares— la organización de la defensa de una Nación, deba reflejar este hecho siendo multifacética y contemplando todas las hipótesis y tipos de conflicto que podrían plantearse en la actualidad y con una proyección a por lo menos diez años.

Para la realización de un Plan de Defensa Nacional debemos considerar que la guerra molecular que hoy padecemos en forma incipiente se convertirá posiblemente en híbrida, que es por el control de la mente de las poblaciones, donde las Fuerzas Armadas cumplen un papel secundario y no por ello de poca importancia.

Las grandes batallas ya no son hoy el eje del conflicto y la violencia está dirigida contra la población civil; en los conflictos actuales se realizan acciones en dominios múltiples buscando la desintegración del Estado.

Nuestra propuesta, atenta a todo ello, va desde la implementación de una nueva ley de defensa, pasando por las diferentes reglamentaciones y protocolos, que contemplen hipótesis de guerra en base a las nuevas doctrinas mundiales, su aplicación en los diferentes conflictos actuales y la incidencia geopolítica actual y futura sobre la región.

En este aspecto es de primordial relevancia la adjudicación de recursos suficientes para proveer de personal capacitado multidisciplinario, disponer de los medios materiales para la concreción de los diferentes objetivos que posibiliten la disuasión de las amenazas o su represión si se da el caso.

Podríamos desarrollar estos conceptos puntualizando las necesidades materiales de todo el sistema de Defensa Nacional y el que además debería proveerse a nuestras Fuerzas Armadas, partiendo de la indefensión actual a una composición estratégica que posibilite capacidades reales de neutralización y daño a oponentes y enemigos, con más los recursos financieros para mantener ese sistema en funcionamiento.

Lo dejaremos para conversaciones más reservadas con aquellos a los que les interese el tema, nuestra propuesta no es la única, conocemos varias que, con mayor o menor coincidencias, se proponen cambiar este sistema perverso por otro que sirva para el crecimiento de la Nación y el dimensionamiento de su población.

En la convicción de que juntos o separados iremos en la misma dirección, crear un nuevo sistema y que más temprano que tarde deberemos aunar criterios estableciendo un curso de acción que posibilite que podamos implementar y concretar una propuesta patriótica para grandeza de la Nación.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos.

 

Publicado originalmente el 17/02/2022 en Restaurar.org http://restaurarg.blogspot.com/2022/01/mas-todo-o-nada.html#more