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MÁS “¡¡¡A TODO O NADA!!!”

Marcos Kowalski*

Para cambiar un sistema político, primero hay que tener un proyecto que lo reemplace.

Desde siempre sabemos que el objetivo del sistema es convencer al mundo de que estamos abocados a una globalización idílica que conforme un estado o estadio, si se imponen los libertarios, que alinee las normas de comportamiento y cuya libertad esté sometida al consenso apátrida que potencia al individuo en detrimento de la persona.

Promover “ser feliz sin tener nada”, como dice Iris Speroni, es imprescindible para ellos, destruyendo valores elementales que hacen a la esencia del ser humano a sus sentidos de trascendencia, el religioso y al de integración social, el Nacional. Por eso buscan la destrucción de la historia.

Hay una globalización maliciosa de las ideas. Las que mandan de manera brutal y viscosa, con ideologías marxistas o liberales e incluso anárquicas como las libertarias, utopías irreales que tienen una envolvente capacidad de manipulación de la razón, la corrupción de las ideas y el dominio de la voluntad, esa es la cuestión verdaderamente importante con la que se somete al ser humano, se lo destruye y cuando no alcanza se impulsa el miedo. El terror es más efectivo que las bombas atómicas.

Con una envolvente capacidad de la manipulación de la razón, la corrupción de las ideas y el dominio de la voluntad, esa es la cuestión con la que se pretende someter al hombre. Las “ciencias” como la “salud”, la “economía” y sobre todo las comunicaciones son las herramientas que se han puesto al servicio hoy de la dominación.

Herramientas que son las que sustentan a las sociedades posmodernas. Ideologías globales que conectan a las sociedades amasándolas en un solo todo, alejando del hecho diferencial a las personas (de ahí en parte la importancia de hablar de géneros y no de sexos) y sus tradiciones culturales.

Las ideologías socialdemócratas, como las que nos quieren imponer en Argentina, intentan conectar a las sociedades alienando y alineando a las personas en un único pensamiento políticamente correcto, de ahí y por eso la búsqueda permanente de la destrucción de la historia, porque “Si nos falsifican la historia es porque quieren robarnos la Patria…”

Son los medios de comunicación los que dictan qué hacer o qué decir, porque ellos saben LO BUENO para todos. Y son las redes sociales, los nuevos sacerdotes de la globalización los autorizados para censurar, porque ellas saben bien que es LO MALO para todos.

Pero un sistema o régimen que se basa en las falsas premisas y pone en práctica patéticos usos de minorías sociales entronizándolos contra natura no puede sobrevivir, la naturaleza humana siempre resurge cual Ave Fénix de las cenizas a las que se las quieren condenar y es nuestro deber construir una alternativa.

Los que proponemos un cambio del sistema, la eliminación total del régimen, “Es un nuevo régimen y como todo buen régimen, cambia las cosas de raíz” tenemos plena conciencia que es un juego de vida o muerte a todo o nada. Sin caer en terminar siendo un “partido” más del sistema, recordemos lo que siempre venimos diciendo:

Para un partido del sistema, sólo existe el discurso político-práctico, lo demás se da por supuesto y los “principios” son compartidos por todas las organizaciones políticas, sindicales, culturales e incluso por las instituciones públicas.

Nosotros, debemos resaltar y rescatar el patriotismo porque debemos ser la alternativa al sistema y no a una determinada tendencia del mismo, no podemos mostrar sólo un programa. Debemos construir, para enunciar un nuevo proyecto de Nación, un discurso propio mostrando nuestra cosmovisión, nuestro discurso tiene, desde siempre, tres apartados político-filosófico, político-ideológico y como consecuencia el político-práctico.

La plataforma filosófica para la construcción de una Estrategia Nacional se basa fundamentalmente en el rescate de la Cultura Argentina, recordando su esencia y en forma reiterativa el origen y fundamentos históricos, recuperando el respeto por los Símbolos Patrios, la bandera, el Escudo, el Himno, la Escarapela, nuestros héroes fundacionales, en definitiva, como no nos cansamos de decir, nuestra argentinidad.

En todas las propuestas que se pueden hacer a nivel humano hay siempre un fondo y una forma, una estrategia y una táctica para llevarla adelante como “Tenemos que cambiar el régimen que gobierna Argentina, que es esta alianza entre los woke / progres / commies champagne y la banca / los organismos internacionales / especímenes de empresarios como De Mendiguren o Lascurain. Esta alianza hace mucho más que gobernar: ha establecido un nuevo régimen” que nosotros denominamos “EL SISTEMA” y que hemos decidido: hay que cambiar en forma total.

Para cambiar un sistema político, primero hay que tener un proyecto que lo reemplace, porque “para comer guiso de liebre lo menos que hay que tener es la liebre”, después hacerlo conocido colectivamente, con explicaciones claras y coloquiales para ser entendido por la sociedad, que se sienta una identificación popular con dicho proyecto y una necesidad masiva de su implementación.

Hay muchos proyectos desarrollados con patriotismo en la Argentina de hoy, conocemos varios, además de lo que expone Speroni en su artículo “Volver a Empezar”. Como expresamos en nuestros tweets y en la difusión de la nota publicada por Restaurar tenemos muchas coincidencias, lo que no hay es una unidad de criterios y un curso de acción para llevarlos a la práctica.

El aunar criterios de proyectos para una Nación soberana, es fundamental, pero no significa de ningún modo amontonarse. Jamás se puede armar una masa crítica de ciudadanos dispuestos a reconquistar la Patria si no se recurre a despertar la argentinidad anidada en el corazón de la gran mayoría de los argentinos. En otras palabras, si no logramos tener comprensión y apoyo del pueblo para un proyecto Nacional el mismo no podrá realizarse.

Un proyecto estratégico para la Nación Argentina debe referirse a todos los poderes del Estado, tanto en la paz como en la guerra y comprende los varios tipos de estrategias para alcanzar los altos fines nacionales. Así se identifica una estrategia política, una estrategia económica, psicológica, interna y externa y también militar.

El proyecto Nacional en una suma de todas estas estrategias que denominamos la “Gran Estrategia” y que se define como “Emplear el poder nacional, su capacidad técnica, científica y humana, en el logro de los objetivos de la Nación en el sentido más amplio, combinando todos los medios posibles, como los comerciales-económicos, la diplomacia, las presiones, las amenazas, los subterfugios y si no queda otra, las armas”.

Dentro de este contexto la gran estrategia está relacionada con las relaciones internacionales y la estrategia de defensa y dentro de esta el poder militar. En nuestra propuesta de educación, básicamente pensamos lo mismo que suscribe Iris en el artículo mencionado arriba. Con la diferencia que no propiciamos el cierre de las Universidades, por lo menos no las públicas.

También coincidimos en todas sus propuestas de economía y con lo propuesto en ese artículo sobre Salud Pública, entendida como un bien común al que debe propender todo el aparato del Estado como premisa principal y dentro del precepto del bienestar de la población en el sentido lo más amplio posible.

En materia de seguridad, sin embargo, preferimos separarla de la administración de justicia, en esta materia propiciamos una política de prevención del delito basado en el principio de “ventana rota”, con la correspondiente inteligencia criminal y los respectivos mapas del delito, una protección a las víctimas y un cambio radical en el código de procedimientos penales de la Nación para posibilitar el accionar policial preventivo.

Un nuevo sistema de investigación de los delitos, independiente del Ministerio Fiscal pero fiscalizado por ese Ministerio público, con un coordinador a cargo de cada investigación, capacitado en criminalística y apoyado por los científicos que se requieran en cada caso concreto.

En materia de administración de Justicia, eliminar la burocracia judicial al máximo agilizando los procedimientos mediante la informatización de todos los expedientes. En cuanto a la doctrina jurídica, revisar y modificar en su caso todos los códigos, tanto el civil-comercial de Lorenzetti como el penal y sus modificaciones. Impulsar la interpretación penal mediante el Causalismo y la Punibilidad abandonando el garantismo actual. Volver al viejo “el que las hace las paga”.

En la estrategia científica, coincidimos también en general con el artículo de Iris, además de propiciar el desenvolviendo y la reestructuración de instituciones como el INTA, el INTI, el CONICET y la investigación científica en las Universidades Nacionales. Propiciar asimismo un centro de estudios y prospección de las capacidades mineras del territorio nacional en conjunto con las provincias.

Coincidimos en un todo en materia de llevar adelante una política de energía: “Continuar con la matriz eléctrica en base a gas mientras se pueda más nuclear más presas hidroeléctricas. Deberá acompañar el crecimiento de: a) las exportaciones, b) la industria que crecerá con las nuevas medidas económicas, c) el traslado de población propuesto. También debe estar regido por un criterio de Defensa”.

En materia de política de Defensa, nos permitiremos explayarnos un poco más, Es común que sobre este complejo tema se manifiesten los que no tienen más que en cuenta un aspecto parcial del asunto —el táctico—. O aquellos que sin tener ningún conocimiento describen lo que les gustaría por preferencia. También están los que tocan de oído y por supuesto desafinan y mucho.

En primer lugar, en una Estrategia de Defensa debemos considerar las nuevas amenazas a partir la realidad geopolítica mundial tal cual se presenta en el mundo y en nuestro entorno hoy. Argentina está, lamentablemente, inmersa en un conflicto molecular, con una sociedad donde impera la violencia en forma cotidiana y que va en aumento.

En desconocimiento de los más elementales enfoques de guerra, conflicto y humanidad de los políticos y un apego a un “pacifismo” irreal y desviado de la situación mundial dejó en virtual estado de indefensión a la Nación Argentina. Esto hace evidente que la estrategia de la Defensa Nacional requiere que —si los choques armados, con enfrentamientos sociales de diversa magnitud, en un mundo complejo, donde se mueven intereses de naciones, grupos económicos, y difusos organismos supranacionales, donde la forma más frecuente de uso de la fuerza en los conflictos contemporáneos, se caracterizan por un amplio uso de los medios y procedimientos no específicamente militares— la organización de la defensa de una Nación, deba reflejar este hecho siendo multifacética y contemplando todas las hipótesis y tipos de conflicto que podrían plantearse en la actualidad y con una proyección a por lo menos diez años.

Para la realización de un Plan de Defensa Nacional debemos considerar que la guerra molecular que hoy padecemos en forma incipiente se convertirá posiblemente en híbrida, que es por el control de la mente de las poblaciones, donde las Fuerzas Armadas cumplen un papel secundario y no por ello de poca importancia.

Las grandes batallas ya no son hoy el eje del conflicto y la violencia está dirigida contra la población civil; en los conflictos actuales se realizan acciones en dominios múltiples buscando la desintegración del Estado.

Nuestra propuesta, atenta a todo ello, va desde la implementación de una nueva ley de defensa, pasando por las diferentes reglamentaciones y protocolos, que contemplen hipótesis de guerra en base a las nuevas doctrinas mundiales, su aplicación en los diferentes conflictos actuales y la incidencia geopolítica actual y futura sobre la región.

En este aspecto es de primordial relevancia la adjudicación de recursos suficientes para proveer de personal capacitado multidisciplinario, disponer de los medios materiales para la concreción de los diferentes objetivos que posibiliten la disuasión de las amenazas o su represión si se da el caso.

Podríamos desarrollar estos conceptos puntualizando las necesidades materiales de todo el sistema de Defensa Nacional y el que además debería proveerse a nuestras Fuerzas Armadas, partiendo de la indefensión actual a una composición estratégica que posibilite capacidades reales de neutralización y daño a oponentes y enemigos, con más los recursos financieros para mantener ese sistema en funcionamiento.

Lo dejaremos para conversaciones más reservadas con aquellos a los que les interese el tema, nuestra propuesta no es la única, conocemos varias que, con mayor o menor coincidencias, se proponen cambiar este sistema perverso por otro que sirva para el crecimiento de la Nación y el dimensionamiento de su población.

En la convicción de que juntos o separados iremos en la misma dirección, crear un nuevo sistema y que más temprano que tarde deberemos aunar criterios estableciendo un curso de acción que posibilite que podamos implementar y concretar una propuesta patriótica para grandeza de la Nación.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos.

 

Publicado originalmente el 17/02/2022 en Restaurar.org http://restaurarg.blogspot.com/2022/01/mas-todo-o-nada.html#more

ASPECTOS ÉTICOS RELACIONADOS CON EL CIBERESPACIO: IDEOLOGÍAS WEB (2)

Giancarlo Elia Valori*

Foto de Markus Spiske en Pexels

El ethos de la cultura web se basa en los principios de: libertad de información ilimitada e irrestricta, privacidad, disponibilidad general, calidad de la información, no daño, limitación del uso excesivo de los recursos web y el principio de inviolabilidad de la propiedad intelectual.

La implementación real de estos principios es posible a través de una serie de medidas institucionales: la formulación de varios códigos de ética, que respaldan los derechos y obligaciones de los participantes en la interacción virtual, y la creación de una institución de organismos autorreguladores de intranet. La intranet es la red privada de la empresa que está completamente aislada de la red externa (Internet) en términos de servicios ofrecidos (por ejemplo, a través de LAN), permaneciendo así solo para uso interno, posiblemente comunicándose con la red externa y con otras redes a través de sistemas apropiados (protocolo TCP / IP, que también se extiende con conexiones WAN y VPN) y protección relacionada (por ejemplo, firewall).

La relevancia del tema de investigación caracteriza el grado de su desarrollo científico; determina el tema de la investigación; formula objetivos y metas; revela la novedad científica, así como el significado teórico y práctico de los objetivos éticos de la comunicación, y proporciona datos sobre la aprobación de los resultados obtenidos. La comunicación virtual como objeto de análisis filosófico y ético revela la esencia y especificidad de la regulación de la comunicación virtual.

La comunicación virtual se puede definir como una forma especial de interacción basada en canales para recibir y transmitir información. En consecuencia, su principal característica distintiva es la mediación y depende en gran medida de su funcionalidad, lo que determina su originalidad cualitativa.

A diferencia de la mayoría de las formas tradicionales de comunicación, la comunicación virtual se caracteriza por la distancia y por un alto grado de permeabilidad: una persona ubicada en cualquier parte del mundo puede convertirse en participante. La comunicación virtual tiene, por lo tanto, una naturaleza intercultural global, e inevitablemente conduce a una colisión en el proceso de interacción de las orientaciones valor-normativas de las diferentes culturas y, en consecuencia, a la unificación de las reglas y normas que rigen los procesos de comunicación.

La capacidad de proporcionar información a una audiencia muy grande en todo el mundo hace que la comunicación virtual esté cerca de la comunicación de información masiva. Esto significa que cualquier usuario puede tomar parte activa en él, convirtiéndose así no solo en un receptor, sino también en un remitente de mensajes.

Debido a la mediación de la máquina, la mayoría de las formas de comunicación virtual se caracterizan por características como el anonimato (entendido como el anonimato de un diálogo en el que los sujetos no se presentan entre sí), lo que, combinado con la capacidad de desconectarse en cualquier momento, conduce a una disminución del riesgo psicológico en el proceso de comunicación ordinario en el que existe un mayor dictado por circunstancias de trabajo,  riqueza, clase, celebridad pública y fama, edad, etc.

En consecuencia, en el proceso de comunicación virtual, se hace posible satisfacer impulsos e impulsos generalmente reprimidos que, por así decirlo, causan comportamientos marginales. Ante un tema que no conocemos y no miramos a los ojos, hay más posibilidades de emitir un juicio sin condicionar la mediación.

Además, la consecuencia del anonimato es también el riesgo de una falta de información confiable entre los comunicantes. Por lo tanto, durante la comunicación virtual, hay una construcción continua de la imagen de la contraparte virtual (a menudo atribuyéndole características que en realidad no posee), y de las reglas de interacción con él / ella. En el proceso de comunicación virtual, hay una construcción continua de la personalidad del comunicador: la especificidad de la interacción virtual permite a una persona crear cualquier impresión de sí misma, usar cualquier máscara y desempeñar cualquier papel, en otras palabras, experimentar (jugar con otros) haciendo pasar una identidad que no posee o imponiendo una que es capaz de afirmarse. No es casualidad que la mayoría de los participantes en la interacción virtual utilicen seudónimos (“apodos”): el cambio de nombre marca un rechazo simbólico de una persona real y una salida de la sociedad cotidiana real.

Dado que en una situación de interacción virtual los factores que forman y mantienen la desigualdad social en el mundo real están inicialmente ausentes (los sujetos virtuales no tienen cuerpo, lo que significa que no tienen género, edad, etnia, nacionalidad), la comunicación virtual es básicamente un no estatus en la naturaleza y el único criterio de efectividad social en Internet son las cualidades personales y las habilidades de comunicación del participante en el interacción (en primer lugar, dominio del habla escrita, pero no solo escrita si algunas personas consideran la audioconferencia como comunicación, ya que el video generalmente asusta a aquellos que deberían mostrarse).

La difuminación de roles y estatus reales, la eliminación de barreras espaciales y fronteras geográficas y, finalmente, la deconstrucción de los propios sujetos de interacción dificultan que algunas instituciones sociales controlen la comunicación virtual. Otra característica significativa de la comunicación virtual es, por lo tanto, su no institucionalidad, que inevitablemente va acompañada de la incertidumbre de las reglas y normas sociales que rigen el comportamiento de las personas en este dominio.

Las características anteriores dejan una huella en las relaciones sociales establecidas en un entorno virtual, contribuyendo así a la creación de un ethos especial del ciberespacio, y predeterminan en gran medida tanto la naturaleza del ethos web como los problemas que tiene que enfrentar.

El principal supuesto de la ideología de Internet es la proclamación de la independencia del ciberespacio de cualquier estructura e institución estatal. Se argumenta que la red global es un entorno completamente autorregulador que resiste todas las influencias externas y no está sujeta a control y regulación coercitiva y, por lo tanto, solo debe construirse de acuerdo con las leyes morales establecidas por los usuarios de Internet, pero no con las legales reconocidas en la sociedad real. La ideología de Internet es, por lo tanto, extremadamente liberal y su leitmotiv puede considerarse el eslogan proclamado por los hackers: “La información quiere ser libre”.

La ideología de Internet existe en tres versiones que pueden ser designadas condicionalmente como radical-anarquista, liberal-democrática y liberal-económica. Los seguidores de la versión radical-anarquista del libertarismo web tienden a ver a Internet como una “frontera electrónica”, es decir, la última área no regulada de la vida humana, que, por lo tanto, debe protegerse de cualquier restricción, ya sea externa o interna. Sin embargo, es obvio que, a pesar de ser de alguna manera atractiva, la idea de una “frontera electrónica” como un espacio de libertad ilimitada y desenfrenada parece totalmente utópica ya que, en la práctica, dicha libertad puede convertirse fácilmente en arbitrariedad o, por el contrario, en un medio de control del poder que, a su vez, pretende temer a los seguidores antes mencionados para que puedan quedar más expuestos, para atacarlos y golpearlos mejor.

De acuerdo con la versión democrática liberal de la ideología web, Internet debe verse como un medio para construir una nueva «democracia digital», es decir, una democracia enriquecida por las posibilidades de las tecnologías de la información y la comunicación. Esta visión se refleja en otra metáfora común que describe Internet como una especie de «Ágora electrónica», es decir, un lugar virtual donde las personas tienen derecho a expresar cualquier opinión sin temor a la censura. Proporcionar a todos esta oportunidad única, pero también -probablemente aún más importante- debilitar el monopolio del gobierno en la toma de decisiones exclusivas de todos los temas importantes relacionados con la vida de la sociedad, haciendo que los procesos políticos sean abiertos y transparentes, de modo que estén disponibles para el análisis, el escrutinio y la corrección. Al mismo tiempo, la idea de «democracia digital» se contradice con el hecho de que Internet está actualmente lejos de estar disponible en general.

Incluso en los países industriales ricos, existen diversas restricciones económicas, socioculturales, de género y educativas que hacen que el acceso a Internet sea un privilegio para unos pocos (este fenómeno se llama “brecha digital”). Por lo tanto, sería demasiado pronto para considerar Internet como un entorno para el funcionamiento de la democracia digital: Internet tiene un gran potencial democrático que, sin embargo, aún no se ha cumplido por completo. Finalmente, los partidarios de la versión liberal-económica de la ideología web, que es la más cercana al liberalismo clásico, argumentan que el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación debe conducir, ante todo, a la creación de un “mercado electrónico” que esté absolutamente libre de cualquier regulación estatal. Es en la independencia económica del Estado que los teóricos de este enfoque ven la garantía para el desarrollo de la competencia leal en el mercado y la iniciativa privada. Sin embargo, en una inspección más cercana, resulta que la idea de establecer una competencia leal en el mercado en las redes globales de TI no es más que un mito común. En realidad, Internet más bien crea estructuras económicas únicas y oligopólicas que tienen poco en común con un “mercado electrónico” libre. Además, la lógica misma del desarrollo de Internet contradice la ideología del “mercado electrónico”, que está a merced de los empresarios privados. Esto muestra que la versión liberal-económica del libertarismo web es internamente contradictoria: es obvio que el principio clave de la ideología web —el principio de la libertad de información ilimitada y desenfrenada— es escasamente compatible con el principio de inviolabilidad de la propiedad privada que subyace al liberalismo económico.

Un análisis de las versiones modernas de las ideologías de Internet, por lo tanto, muestra que todas ellas, como es característico de todas las ideologías del “-ismo”, son de una forma u otra utópicas, ya que tienden a sobre idealizar el ciberespacio. Al mismo tiempo, no se debe subestimar su importancia: expresan bastante adecuadamente la actitud de los habitantes del mundo virtual. Esto nos permite afirmar que la única base “real” de la ética en Internet es la inviolabilidad de la libertad de información personal proclamada por el libertarismo web, que adquiere el estatus de imperativo moral incondicional en este sistema de opiniones. (2. continuación)

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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«COVID 19» Y EL PROBLEMA DE LA RELACIÓN ENTRE LA CIENCIA Y LA POLÍTICA EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Salam Al Rabadi*

Imagen de felixioncool en Pixabay 

Es lógico destacar la relatividad de la ciencia, ya que la posición sobre la teleología (y la finalidad) de la ciencia y el conocimiento se caracteriza por la sospecha y el relativismo, especialmente a la luz de este nuevo patrón global a nivel de corrupción política y económica. Esta realidad abre la puerta a la controversia sobre los problemas relacionados con la objetividad de muchos enfoques académicos, la fiabilidad de los números y las controversias científicas asociadas con la pandemia “Covid 19”.

En consecuencia, a pesar de las complejidades a las que se enfrenta el desarrollo de la ciencia, la teoría del escepticismo seguirá estando sujeta a rotación y, sobre la base de ello, a nivel de las relaciones internacionales hay una cuestión muy importante sobre el determinismo científico:

¿Se permite que la ciencia se desarrolle tanto como pueda, independientemente de las posibles consecuencias que tendrá en las sociedades y el destino de la humanidad?

Es evidente que ya no existe una confianza absoluta en la ciencia moderna a la luz del principio fundamental sobre el que se encuentra el posmodernismo, que es el principio de duda en el conocimiento científico. La paradoja aquí es que cuestionar la ciencia y sus resultados ya no es una cuestión filosófica, sino más bien práctica. Donde parece clara e inequívoca que la realidad del conocimiento, el poder y la libertad académica a la luz de la pandemia “Covid 19”, es un reflejo preciso de las tensiones teóricas y prácticas asociadas con la problemática de la relación entre la ciencia y la política en las relaciones internacionales.

Esta realidad plantea muchas controversias sobre la posibilidad y eficacia de establecer controles éticos a nivel de la ciencia, ya que parece que el desarrollo de la producción científica y sus implicaciones y sus complejidades entrelazadas vienen mucho más rápido que el desarrollo de controles éticos.

 

Partiendo de esto, y en medio de la provocativa incertidumbre, y con la presencia de muchas tendencias radicales asociadas con la dualidad de la relación entre la ciencia y la política, hay una necesidad de encontrar algo fijo en algún lugar. Tal como la etapa en la que los estados estaban tratando de abordar los problemas científicos mediante el establecimiento de comités técnicos tradicionales que reúnen a académicos y especialistas, resultó ser ineficaz.

Por lo tanto, ha llegado el momento de iniciar una era que se ocupe de establecer leyes y tratados claros e inequívocos sobre los problemas del desarrollo científico, especialmente a nivel del derecho penal internacional. Donde, al rastrear el desarrollo del derecho penal internacional en un nivel teórico y práctico, queda claro que no se mantiene al día con los nuevos patrones globales y sus implicaciones para la seguridad humana global. Esto requiere ciertamente modificar el Estatuto de Roma y ampliar los poderes de la Corte Penal Internacional para incluir los crímenes relacionados con la revolución biotécnica, la ingeniería climática, la inteligencia artificial, la modificación de virus y la guerra biológica, etc.

Al final, hay que subrayar que la ciencia es sólo una forma de pensamiento desarrollada por el hombre y no es necesariamente la mejor forma, y que sólo es superior a los ojos de los creyentes en el mito del determinismo de la ideología científica. Por ejemplo, la creencia era que la confianza en los modelos matemáticos eliminaría el sesgo humano, pero en la práctica esos algoritmos (modelos) comenzaron a ejercer sus propios sesgos con respecto a cómo funcionan, hasta el punto de que el concepto de Justicia Algorítmica comenzó a circular y a exigir la Destrucción de las Armas de las Matemáticas. Y esto confirma que la era científica asociada con la tecnología no está garantizada para producir resultados positivos cuando la humanidad está pasando por momentos difíciles.

Este determinismo científico plantea muchas preguntas… ¿Está la ciencia jugando actualmente el papel de la religión en la sociedad moderna? En consecuencia, ¿hay necesidad de un proceso de separación entre la ciencia y el Estado (es decir, la política), como fue el proceso de separar la religión y el Estado o la política?

La respuesta lógica a estas preguntas puede estar en la pregunta del inicio sobre si existe la posibilidad de trazar límites máximos del progreso científico antes de pensar en separarlo de la política.

 

En resumen, si el siglo XXI ha reconsiderado las certezas en todo lo relacionado con el hombre y la política, y si es el laicismo trató de ser una alternativa a la ética de las religiones, ¿será el desarrollo de la ciencia (que no se puede detener) factor decisivo e inesperado, que colocará a las relaciones internacionales en el siglo XXI frente a nuevos patrones, a los que no será fácil encontrar un enfoque teórico y práctico?

 

* Doctor en Filosofía en Ciencia Política y en Relaciones Internacionales. Actualmente preparando una segunda tesis doctoral: The Future of Europe and the Challenges of Demography and Migration, Universidad de Santiago de Compostela, España.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG. Prohibida su reproducción.

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