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PUTIN ENTRA EN ESCENA EN IRÁN

Roberto Mansilla Blanco*

Imagen generada con IA.

 

Durante días observamos en los medios de comunicación en Europa una idea preconcebida sobre la supuesta «traición» de Rusia a Irán en el cometido de asistir militarmente al país persa ante la agresión militar lanzada por EEUU e Israel el pasado 28 de febrero. El objetivo de esta estrategia mediática resultaba evidente: crear una matriz de opinión sobre la supuesta debilidad rusa y su aparente incapacidad para reaccionar ante la ofensiva contra su aliado iraní.

Pero el contexto del conflicto ha cambiado drásticamente tras casi dos semanas de ataques militares directos. Teherán no sólo ha resistido sino que ha demostrado tener una eficiente capacidad militar de respuesta atacando objetivos militares israelíes y estadounidenses en la región e incluso fuera de las fronteras de Oriente Próximo, en este caso el espacio mediterráneo de la OTAN.

Por otro lado, la crisis iraní ha generado inevitables consecuencias para el mercado energético y económico global, ya anteriormente afectados por la agresiva política arancelaria de la administración de Donald Trump, con especial incidencia hacia Europa y China. Mientras la guerra se extiende por Oriente Próximo, los precios del petróleo oscilaron entre US$ 120 y 90 el barril. Irán ha activado un arma geopolítica de enorme alcance: la posibilidad del cierre del Estrecho de Ormuz, vital para el transporte comercial y energético a nivel mundial. Un factor que evidencia la capacidad de Teherán para generar efectos globales ante esta agresión militar exterior.

El poder in crescendo de la CGRI

Desde el punto de vista geopolítico, la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán observa sus contrariedades en cuanto a la pretensión de ambos gobiernos por derrumbar al régimen en Teherán. Washington y Tel Aviv han experimentado en el terreno no sólo la capacidad de respuesta de Teherán sino el reforzamiento de poder del que podríamos considerar como su principal rival: el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

Condicionados por la capacidad de respuesta militar iraní toda vez que el factor tiempo ya comienza a jugar en su contra, EEUU e Israel han desempolvado planes de invasión militar, en este caso indirecta, dentro del territorio de la República Islámica de Irán. En este apartado se determinó la posibilidad de agitar el irredentismo kurdo contra Teherán como una especie de «quinta columna».

No obstante, la cuestión kurda con la posibilidad de instaurar una especie de entidad paraestatal genera sensibilidades geopolíticas en Oriente Próximo, especialmente para Turquía, país con la mayor cantidad de población de origen kurdo estimada entre 12 y 30 millones de personas, aproximadamente un 15% de su población. Para Turquía, un miembro de la OTAN que mantiene equilibrios geopolíticos con respecto al eje euroasiático conformado por China, Rusia e Irán, la cuestión kurda supone una prioridad para su seguridad nacional. Por tanto, resulta probable que la negativa de Ankara a respaldar la carta del irredentismo kurdo en Irán impulsada por Washington y Tel Aviv derivó en su aparente desarticulación, al menos por el momento.

Por otro lado, en Teherán se están reconstituyendo las estructuras de poder. Diversas fuentes aseguran que la elección de Mojtaba Jameneí como sucesor de su padre Alí Jamenei como el principal ayatolá del Consejo de Guardianes de la Revolución Islámica contó con el aval CGRI, cuyo peso político aumenta gradualmente dentro de la estructura de poder en Teherán.

En medio de la coyuntura bélica con EEUU e Israel, Irán muy probablemente se encamina hacia un pretorianismo militar en manos del CGRI, condicionando así la capacidad de maniobra de la estructura teocrática de los ayatolás, cada vez más enfocado hacia una simbólica tutela. En actitud desafiante y como una evidente respuesta a los planes de Trump y su aliado israelí Benjamín Netanyahu de concentrar el poder de decisión sobre la evolución del conflicto con Irán, la CGRI aseguró que será el actor «que determinará el final de la guerra». Con ello ha querido demostrar que esta guerra se decide en Teherán y no en Washington y Tel Aviv.

Tras diez días de conflicto abierto entre Irán, EEUU e Israel, Trump ha comprendido la complejidad de un problema geopolítico cuyo nivel más elevado significa invadir Irán, un país de elevado nivel de riesgo para la logística militar de invasión exterior tomando en cuenta sus más de 90 millones de habitantes, recursos militares y un territorio principalmente montañoso, que complica la operatividad militar.  Por otro lado, las distorsiones en el mercado energético en un año electoral en EEUU han profundizado este dilema para Trump. La opinión pública estadounidense no avala esta guerra contra Irán, lo cual supone un nuevo golpe para el poder de decisión del lobby israelí sobre la política y la seguridad de EEUU. 

La «paciencia estratégica» del Kremlin

En esta coyuntura, el presidente ruso Vladimir Putin entró en escena este 9 de marzo a través de una conversación telefónica con Trump, en la que ofreció una propuesta de «desescalada del conflicto» para poner fin a la guerra en Irán.

Ese mismo día, Putin expresó su «apoyo inquebrantable» a la elección de Mojtaba Jameneí como nuevo ayatolá en sustitución de su padre Alí Jameneí, cuya muerte fue tachada por el Kremlin de «asesinato cínico». La declaración oficial del Kremlin no pudo ser más directa ante el cruce de informaciones existentes en torno a la guerra en Irán y la respuesta rusa: «Rusia ha sido y seguirá siendo un socio fiable de la República Islámica».

Esta fue la primera conversación directa entre Putin y Trump en lo que va de 2026. De acuerdo con fuentes del Kremlin, la conversación fue «franca y constructiva». Tras esta conversación con Putin, Trump reaccionó afirmando que el conflicto contra Irán está «casi terminado» aunque «aún no hemos ganado lo suficiente». Una declaración que contrasta con la inicial retórica triunfalista de Washington que, vistos los acontecimientos, no corresponde exactamente con la realidad.

De este modo, la súbita aparición en escena de Putin en medio de la guerra abierta entre Irán, EEUU e Israel confirma la estrategia de «paciencia estratégica» aplicada por el Kremlin para asegurar sus intereses geopolíticos en espacios contiguos a sus esferas de influencia y ante la volátil y cada vez más conflictiva situación a nivel internacional. Al mismo tiempo, el Kremlin ha salido al paso de las constantes informaciones sobre su supuesta debilidad geopolítica y su aparente indolencia ante la agresión exterior contra su aliado iraní.

Las reacciones a la conversación entre Putin y Trump fueron particularmente decisivas para Europa, preocupada ante su ostracismo en la coyuntura de cambios en el sistema internacional y ante la desconfianza y frecuente irritación en las relaciones ruso-europeas.

Durante una reunión en Bruselas ante embajadores de la Unión Europea, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, declaró que « para financiar su guerra contra Ucrania al tiempo que los precios en energía suben, se beneficia del desvío de las capacidades militares que en otro momento habrían sido enviadas para ayudar a Ucrania (misiles Patriot) y se beneficia de la atención reducida sobre el frente ucraniano al tiempo que es desplazado por el conflicto en Oriente Próximo».

Por su parte, la presidente de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, dio un giro copernicano sobe lo que constituye la esencia europeísta al considerar que «Europa no puede confiar en el sistema basado en reglas como la única forma de defender sus intereses. Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá».

En este «nuevo orden mundial», la captura por parte de Washington del ex presidente Nicolás Maduro en Venezuela a comienzos de enero y ahora la guerra contra Irán han convencido al Kremlin de la necesidad estratégica que supone fortalecer la disuasión militar, principalmente con respecto a Occidente, en un momento de volatilidad y desconfianza mutua.

El asesor ruso de Política Exterior Yuri Ushakov señaló que, en el actual contexto internacional de volatilidad e incertidumbre, con conflictos abiertos en distintos puntos del planeta, el poder nuclear supone «la mayor garantía de soberanía nacional», una percepción que ha aumentado su peso en Moscú tras el regreso de Trump a la Casa Blanca.

El Kremlin toma nota de los recientes acontecimientos escenificados en países aliados donde EEUU ha reforzado sus intereses vía cambio de regímenes o afianzamiento de esferas de influencia. Comenzó en 2011 con la caída y posterior asesinato del líder libio Muammar al Gadafi al calor de las denominadas Primaveras árabes. No obstante, Moscú ha mantenido una importante presencia geopolítica en la Libia post-Gadafi. La marea de cambios continuó en 2024 con la caída de Bashar al Asad en Siria, país donde Rusia tiene dos importantes bases militares; y en 2026 con la de Maduro en Venezuela.

Las presiones de Washington para un cambio de régimen en Cuba y la guerra contra Irán, todos ellos países que han concretado alianzas estratégicas con Rusia, dejaban en entredicho la capacidad de respuesta de Rusia a la hora de auxiliar a sus aliados. El caso iraní ha sido notorio tomando en cuenta el apoyo de Teherán al esfuerzo bélico ruso en Ucrania.

Así, la puesta en escena vía telefónica de Putin con Trump en plena efervescencia de la guerra contra Irán evidencia la capacidad del Kremlin para responder con asertividad dentro de sus esferas de influencia. Destacan aquí el espacio euroasiático vía Irán, muy próximo a las zonas contiguas de prioridad geopolítica rusa como son el Cáucaso y Asia Central, donde EEUU está intentando retomar sus posiciones vía nuevas alianzas (Armenia, Azerbaiyán, Kazajstán) con la finalidad de menoscabar los intereses del eje China-Rusia toda vez Moscú refuerza posiciones clave (Georgia).

A esto deben sumarse los intereses de Putin por afianzar vía Trump una pax rusa en Ucrania así como su perspectiva de no quedar fuera de contexto ante el «Consejo de Paz» impulsado por Trump como incipiente e incierto mecanismo de influencia de Washington para desarticular ese «viejo orden mundial» que Úrsula von der Leyen ya da por finalizado. En esta nueva era, Rusia mide su posición a la hora de mantener inalterables sus intereses geopolíticos en medio de arriesgados equilibrios entre Occidente y Oriente.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

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Y AHORA IRÁN

Roberto Mansilla Blanco*

Los ataques conjuntos realizados este 28 de febrero entre EEUU e Israel contra objetivos militares y políticos dentro de la República Islámica de Irán tienen claramente el sello del primero ministro israelí, Benjamín Netanyahu y de su aliado estadounidense Donald Trump en la pretensión por propiciar un incierto cambio de régimen en Teherán, neutralizando así al principal rival geopolítico regional israelí pero también estadounidense.

Días antes de este ataque, Pakistán y Afganistán iniciaban una guerra en pleno corazón de Asia Central que bien puede servir de apéndice ante los constantes «cantos de sirena» bélicos que Trump lanzaba contra Teherán mientras representantes de su gobierno negociaban con sus homólogos iraníes la minimización del programa nuclear. En el caso de Pakistán, que rivaliza con la India por el control de esferas de influencia en Asia Central, Islamabad acusa a los Talibanes afganos de interferir en su territorio vía movimientos islamistas como TT-P y, con menor intensidad, el ISIS-Khorasán.

En esa coyuntura conflictiva entre Pakistán y Afganistán, el presidente indio Narendra Modi visitaba Israel, siendo recibido por todo lo alto por Netanyahu. De este modo quedaba marcada la puesta en escena de contactos entre actores previamente al ataque contra Teherán, tomando en cuenta que Irán y Pakistán forman parte del sistema de alianzas geopolíticas de China y Rusia, los dos principales rivales de EEUU. El territorio pakistaní, especialmente su puerto de Gawdar, es estratégico para el paso de los proyectos de la Ruta de la Seda impulsados por Beijing.

Resta por saber si este conflicto entre EEUU e Israel contra Irán implicará una escalada militar en la que aliados de Teherán, especialmente Rusia, finalmente entren en escena. Moscú tiene un acuerdo militar estratégico con Irán firmado en diciembre de 2024 pocos días después de la caída de Bashar al Asad en Siria. El Kremlin ha sido lo principal vector de cooperación en el programa nuclear iraní. Por otra parte, Teherán puede responder vía proxy wars que impliquen a aliados como el movimiento islamista libanés Hizbulá, los hutíes de Yemen y los chiíes de Irak.

Otro foco de atención será el papel de China. Tradicionalmente, Beijing manifiesta una posición de respeto al derecho internacional y a la soberanía nacional de los países, instando a la desescalada del conflicto. Pero tras las caídas de aliados geopolíticos como Bashar al Asad en Siria y Nicolás Maduro en Venezuela, Beijing se observa en una situación aún más apremiante se ese mismo escenario se repite en Irán, país estratégico para Beijing y muy próximo a sus fronteras. Esa misma diagnosis se observa en la posición china con el respeto a los choques militares entre Pakistán y Afganistán.

Trump anunció «operaciones militares masivas» en Irán instando incluso a la rebelión popular contra el régimen de los ayatolás. La declaración certifica la pretensión de Washington y Tel Aviv por un cambio de régimen, cuando menos incierto, en Teherán, toda vez las protestas iniciadas en diciembre pasado fueron progresivamente desarticuladas. Con todo, esta acción militar unilateral puede significar un efecto contraproducente: un mayor reforzamiento del régimen iraní, esta vez en manos de un sistema pretoriano militar.

En la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada a comienzos de febrero, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio clamó por un «nuevo orden mundial» en la que Washington pretende reacomodar los equilibrios geopolíticos de manera unilateral. Un plan que comenzó negociando una pax rusa en Ucrania, fomentando un inédito protectorado de Washington en Venezuela y ahora atacando a Irán para derribar un actor con mayor capacidad de resistencia y de articulación de intereses con China y Rusia, un eje geopolítico euroasiático incómodo para EEUU, el atlantismo e Israel.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

 

Artículo originalmente publicado en idioma galego en Editorial Novas do Eixo Atlántico: https://www.novasdoeixoatlantico.com/e-agora-iran-roberto-mansilla-blanco/

«EL PROYECTO DEL “GREATER ISRAEL»: EXPANSIÓN TERRITORIAL EN MEDIO ORIENTE Y SUS IMPLICANCIAS GEOPOLÍTICAS»

Don Juan de Eslavonia

Basado en las ideas principales del libro «Oded Yinon», del autor Mr. Frederick Michael Taikowski. 2016. Yinon: A Greater Israel. ISBN-10 ‏1539346498

 

Introducción

En los últimos meses, se ha renovado el debate en torno al denominado proyecto del «Greater Israel» —la idea de que el Estado de Israel persigue una expansión territorial que trasciende los límites reconocidos actualmente— y sus implicancias sobre la seguridad, la paz y la estabilidad en Medio Oriente. Algunos analistas argumentan que esta visión influyente, aunque polémica, ya está moldeando decisiones políticas, militares y demográficas que podrían redefinir las fronteras de la región.

Orígenes e ideas fundamentales

El término «Greater Israel» remite a varias corrientes ideológicas y geopolíticas:

  • Su génesis se vincula al sionismo temprano, con figuras como Theodor Herzl y otros que imaginaron un Estado judío que se extendiera más allá de las fronteras del Mandato Británico (1).
  • En la década de 1980 apareció el ensayo atribuido a Oded Yinon («A Strategy for Israel in the 1980s»), que propone la fragmentación de los Estados árabes próximos a Israel como una forma de garantizar su seguridad y dominación regional (2).
  • El análisis reciente sugiere que esta visión está tomando forma a través de asentamientos, políticas demográficas, control estratégico de recursos y consolidación territorial.

Las ideas principales que emergen de esa corriente pueden resumirse en:

  1. Expansión territorial: incorporar o controlar territorios más allá del «Israel de 1948» o de los «límites de 1967».
  2. Control estratégico de recursos naturales y rutas geográficas: agua, gas, petróleo, rutas marítimas, altitudes geográficas clave (3).
  3. Colonización, demografía y asentamientos: asegurar poblaciones judías, desplazar o marginar poblaciones no-judías, afirmar soberanía de facto (4).
  4. Fractura de los Estados árabes o debilitamiento de sus estructuras estatales: la lógica de «balcanización» del entorno árabe para aumentar la ventaja estratégica de Israel.
Planificación estratégica y estado actual

A través del prisma de la «planificación estratégica» se pueden observar varios componentes que aparecen repetidamente:

  • Actores involucrados: gobierno israelí, fuerzas armadas israelíes (Israel Defence Forces – IDF), colonos israelíes, élites políticas y económicas israelíes, y en algunos análisis aliados como EE.UU. o actores regionales tácitos.
  • Espacio geográfico y etapas de expansión: territorios palestinos (Cisjordania, Gaza), los Altos del Golán (Siria), zonas fronterizas con Líbano, y más allá según algunas interpretaciones (5).
  • Mecanismos estratégicos:
  • Infraestructura de asentamientos y colonos.
  • Políticas demográficas (incentivos para judíos, restricciones para palestinos).
  • Acciones militares y presencia en zonas ocupadas o en disputa.
  • Control de recursos naturales (agua, gas, petróleo).
  • Diplomacia, propaganda, alianzas estratégicas (por ejemplo, con países árabes que normalizaron relaciones) (6).
  • Fines declarados o inferidos: asegurar una posición de seguridad reforzada, expandir la soberanía territorial, transformar el entorno estratégico de Israel para reducir amenazas fronterizas, aprovechar recursos naturales.
  • Estado actual de implementación:
  • En diciembre de 2024, el gobierno de Israel anunció un plan para duplicar la población israelí en los Altos del Golán, territorio ocupado desde 1967 y anexado en 1981 (no reconocido internacionalmente) (7).
  • En Julio de 2025, se filtró un debate de políticos israelíes de ultraderecha sobre convertir la Franja de Gaza en un mega-resort para israelíes, desplazando a la población palestina (plan «Gaza Riviera») (8).
  • Situaciones de demolición de viviendas, ampliación de asentamientos, declaraciones de líderes israelíes en apoyo de la visión de «Greater Israel» (9).
Implicancias geopolíticas, sociales y éticas
  • Soberanía y derecho internacional: la ocupación y anexión de territorios (Golán, Cisjordania, Gaza) plantean retos en cuanto a la legislación internacional (Convención de Ginebra, resoluciones de la ONU) (10).
  • Desplazamiento y derechos humanos: los planes de asentamiento, demografía y desarrollo apuntan a cambios profundos en la composición poblacional, lo que genera acusaciones de limpieza étnica o desplazamiento forzado (11).
  • Inestabilidad regional: una estrategia de expansión tan ambiciosa incrementa el riesgo de guerras prolongadas, conflictos múltiples y reacción de alianzas árabes, iraníes o de otros actores externos.
  • Dimensión económica y de recursos: el control de agua, gas, petróleo, rutas comerciales y asentamientos costeros tiene un impacto directo en la economía regional, en la dependencia de Israel y en la geopolítica de recursos (12).
  • Implicaciones internas para Israel: si bien sectores israelíes promueven esta visión, también enfrenta desafíos de legitimidad internacional, costos militares y tensiones demográficas internas (por ejemplo, entre judíos y ciudadanos árabes israelíes) (13).
¿Hacia dónde va el proyecto?

El proyecto «Greater Israel», si bien no ha sido declarado oficialmente en todos sus detalles por el Estado israelí como un plan único y formal, aparece con fuerza en declaraciones, políticas de asentamientos, demografía y diplomacia. Por ello, cabe plantear dos escenarios:

  1. Escenario de consolidación: Israel consolida territorios ya ocupados, expande asentamientos, incrementa control de recursos y estabiliza sus fronteras, sin necesariamente una expansión masiva hacia Siria, Egipto o Irak.
  2. Escenario de ambición ampliada: llevando la visión más allá de 1967, hacia Siria oriental, el valle del Jordán, zonas de Líbano o incluso Irak como algunos análisis sugieren. Este escenario incrementaría la tensión regional dramáticamente y requeriría recursos, alianzas y riesgos aún mayores.
 Conclusión

El llamado proyecto del «Greater Israel» representa más que una idea geográfica: es una matriz estratégica que combina demografía, control territorial, recursos naturales, infraestructuras y poder militar-diplomático. Aunque su ejecución total esté lejos de alcanzarse —y esté sujeta a interpretación, oposición internacional y realidades políticas—, los síntomas de su implementación ya son visibles: asentamientos, política de población, incursiones militares, proyectos de desarrollo en territorios disputados.

Para la comunidad internacional, los medios y los investigadores, resulta clave vigilar los indicadores de expansión: nuevas anexiones, incentivos demográficos, control de recursos estratégicos, cambios en fronteras de facto y el efecto en la población local. A medida que la normalización diplomática entre Israel y los países árabes avanza, también se abren oportunidades para que esta visión se traduzca en políticas de Estado o en dinámicas regionales que transformen el mapa del Medio Oriente.

El análisis exige no solo ver los hechos militares o diplomáticos, sino comprender esta arquitectura estratégica global que vincula lo territorial, lo demográfico, lo económico y lo ideológico. Y preguntarse: ¿qué resistencias se movilizan?, ¿cómo responderá la comunidad internacional?, ¿qué impactos tendrán estas dinámicas en las poblaciones locales y en la estabilidad regional?

 

Fuentes principales

(1) BBC Mundo. 5 noviembre 2017. Los otros lugares contemplados para un Estado judío antes de la creación de Israel en territorio palestino. https://www.bbc.com/mundo/noticias-41857911

(2) Fossati, D. J. (2020). El Plan Yinon como estrategia de conformación del «Gran Estado de Israel» en la búsqueda de su espacio vital. http://cefadigital.edu.ar/handle/1847939/2492

(3) geopol21.com. Mapa de los recursos estratégicos de Israel y Palestina, 07/06/2024, https://geopol21.com/mapa-de-los-recursos-estrategicos-de-israel-y-palestina/

(4) www-hrw-org. Un umbral cruzado. Las autoridades israelíes y los crímenes de apartheid y persecución, 27/04/2021, https://www-hrw-org.translate.goog/report/2021/04/27/threshold-crossed/israeli-authorities-and-crimes-apartheid-and-persecution?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc.

(5)- www.bbc.com. Conflicto israelí-palestino: 6 mapas que muestran cómo ha cambiado el territorio palestino en las últimas décadas, 16/09/2020, https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-54162476

(6) www.valladoliddigital24horas.com. ¿Por qué han callado históricamente los países árabes sobre Gaza y siguen sin darle apoyo? 20/09/2025 https://www.valladoliddigital24horas.com/por-que-han-callado-historicamente-los-paises-arabes-sobre-gaza-y-siguen-sin-darle-apoyo/

(7) cnnespanol.cnn.com. Eugenia Yosef y Nadeen Ebrahim Gobierno de Israel aprueba plan de Netanyahu para expandir asentamientos en los Altos del Golán ocupados https://cnnespanol.cnn.com/2024/12/15/mundo/israel-netanyahu-asentamientos-altos-golan-trax

(8) www.theguardian.com. El plan filtrado de la «Riviera de Gaza» es rechazado por considerarlo un intento «insensato» de encubrir una limpieza étnica. 15/12/2024, https://www.theguardian.com/world/2025/sep/01/leaked-gaza-riviera-plan-dismissed-as-insane-attempt-to-cover-ethnic-cleansing

(9) www.ohchr.org/es. Israel debe poner fin a los asesinatos y las demoliciones de viviendas en la Ribera Occidental ocupada. 15/07/2025. https://www.ohchr.org/es/press-briefing-notes/2025/07/israel-must-stop-killings-and-home-demolitions-occupied-west-bank

(10) ONU A/RES/ES-10/24 Asamblea General 18 de septiembre de 2024 https://docs.un.org/es/A/RES/ES-10/24

(11) www.aa.com.tr. La ONU recuerda que el desplazamiento forzado es una «limpieza étnica». 05/02/2025. https://www.aa.com.tr/es/pol%C3%ADtica/la-onu-recuerda-que-el-desplazamiento-forzado-es-una-limpieza-%C3%A9tnica-/3473182

(12) www.realinstitutoelcano.org. Enrique Feás. Los efectos económicos y geopolíticos de la guerra de Gaza. 09/10/2023. https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/los-efectos-economicos-y-geopoliticos-de-la-guerra-de-gaza/

(13)- www.cidob.org. Moussa Bourekba, investigador principal, CIDOB y Francis Ghilès, investigador sénior asociado, CIDOB. Las Tres Consecuencias Inevitables del Conflicto Entre Israel y Gaza, 11/2023, https://www.cidob.org/publicaciones/las-tres-consecuencias-inevitables-del-conflicto-entre-israel-y-gaza

«Oded Yinon», del autor Mr. Frederick Michael Taikowski. 2016. Yinon: A Greater Israel. ISBN-10 ‏1539346498.

 

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