CARNE Y EL VALOR DEL SALARIO EPISODIO 258.701 BIS

Iris Speroni*

Deben evitar que el sueldo a US$ 300 les explote en la cara

Mi amigo @dcacademico es una de las personas más despiertas, con calle y laid-back que conozco.

Voy a traducir a lenguaje no académico, pero sí neutro, su frase y atarlo con dos temas: a) el último conflicto de la carne, b) EL TAMAÑO DEL BOTÍN, o cómo los amigos del poder se apoderan de US$ 27 mil millones[1] por año que se lo quitan a quienes producen bienes exportables.

Uno de los grandes reclamos eternos de la UIA fue siempre que los salarios son caros y por eso no pueden competir con sus colegas del exterior. Se quejaban cuando el sueldo era de US$ 1.000 por mes. Se quejan ahora, que es de U$D 300. Es un reclamo raro.

Lloraban porque la patronal china o brasileña pagaba menos salario que acá (literalmente).

Suiza produce y exporta acero o chocolates, Gran Bretaña exporta salmón, whiskey, indumentaria, Italia marroquinería e indumentaria y pasta y aceite de oliva y Ferraris, Canadá exporta abrigos confeccionados con lana de alpaca comprada en … Argentina, mientras paga salarios de 3.480 dólares estadounidenses por mes [2]. Ellos pueden limpiar, lavar, tejer lana de alpaca y confeccionar y comercializar sobretodos. Nuestros industriales argentinos, no, porque los salarios son altos. No sé, Rick…1

Ahora tienen los sueldos donde siempre quisieron. Tienen un gobierno que ellos pusieron. Sin embargo, las inversiones, la producción y las ventas no aparecen.

¿Qué sucede? Estamos viviendo el modelo económico-político en su máxima expresión. Este modelo se llama “vivamos todos del campo”. Y nadie vive tanto del campo como sus “empresarios” amigos del poder[3].

La eterna demanda de la UIA suena inoperante. ¿Para qué querrían pagar salarios baratos? La única explicación razonable es que desean comprar trabajo para producir cosas, venderlas y obtener ganancias por su actividad. Si obtuvieran insumos a bajos precios o precios manipulados (trabajo, electricidad, girasol) entonces les quedaría mayor margen.

Como proyecto es endeble y mezquino. Mezquino porque proponen a viva voz ganar dinero sobre la miseria de otras personas. ¿Qué clase de gente es la que desea que sus compatriotas ganen salarios inferiores a los de los chinos?

Olvidémonos de la ética. Vamos al dinero.

¿Por qué endeble? Una persona o empresa produce bienes. Desde ya que querrá pagar lo menos posible la materia prima, electricidad, alquiler o a sus trabajadores. Pero nada de eso tiene sentido si uno no vende lo que hace. Si uno tiene los mejores costos del universo pero no vende, no hay margen.

¿A quién le pueden vender los industriales argentinos? Al mercado doméstico o al exterior.

Vender al exterior es casi misión imposible si el BCRA compra a $ 92 lo que vale $ 155. O dicho de otra manera, como el BCRA “roba” gran parte de lo exportado, con lo que queda no se cubren los costos, ni siquiera los miserables US$ 300 que les pagan a los trabajadores. Entonces las exportaciones de productos industriales no agropecuarios son mínimas y en franca caída. Ejemplo: hace más de una década la industria de maquinaria agrícola (metalmecánica) exportaba tres veces los montos actuales.

Siempre queda el mercado interno.

Ahora, con un salario de U$D 300, el mercado doméstico se vuelve minúsculo.

El negocio es otro

Grupos empresariales apoyaron al gobierno para que llegara a la presidencia y lo sostienen ahora. No les importa que el sueldo sea el más bajo desde 2003, ni que no puedan vender ni un calcetín.

Porque su negocio es otro. A saber: proveer al Estado[4], comprar dólares que les vende el Banco Central a mitad de precio, recibir subsidios del Estado o que el Estado cree condiciones para que un privado les subsidie, embolsar créditos que jamás devolverán.

Luego están los que cita @dcacademico: los que importan partes con dólar a $ 98, las ensamblan y nos las venden a los precios internacionales (con dólar a $ 155) más el arancel de importación. Y si nosotros, porque somos pobres y cobramos US$ 300, no podemos comprarles, no importa. Se lo venden al Estado. Total, éste compra de todo: fideos, laptops, camionetas, indumentaria, cestos de papeles, medicamentos, colchones, ventanas. Gran parte (si no la mayoría) de estas empresas favorecidas por la actividad criminal del BCRA son extranjeras.

Carne

La élite sabe que deben evitar que el sueldo a US$ 300 les explote en la cara.

Entonces van a una fórmula mágica que en la Argentina se usa desde hace décadas: manipular los precios de los bienes más comprados por quienes ganan US$ 300 a como dé lugar y cualesquiera sean las consecuencias. Congelar tarifas, sentarse sobre el precio de la carne en un contexto inflacionario. Lo que sea.

Lo que pretenden quienes pagan salarios miserables es que quienes producen carne (vacuna, cerdo, pollo, oveja) regalen su trabajo para que ellos, contratistas del Estado, empresas de construcción y otros, puedan pagar US$ 300[5].

Aunque el costo sea tener menos cabezas de ganado, esto es, menos riqueza futura. Para todos. Para el pueblo (que pagará cada vez más caro la carne)[6], para los productores que malvenden su trabajo, pero también para todos los que integran la élite que sostiene este plan de “vivamos todos del campo”. Matan la gallina de los huevos de oro.

Los asalariados pueden ser momentáneamente beneficiados por una liquidación de existencias y venta de carne a precio vil (menor al costo), pero es pan para hoy y hambre para mañana. Mucha hambre para mañana.

Para todo aquél que tenga hijos y desee que vivan aquí, sabe que así no es cómo se erige un país. Sin affectio societatis, sin “garantizar los beneficios de la libertad para nosotros y para nuestra posteridad” y sin estrategia.

Reventar stocks de ganado para que Lascurain pueda pagar US$ 300 por mes es lo opuesto a una visión estratégica de futuro.

Por eso suena chocante que el gobernador de la provincia de Buenos Aires haya elogiado la medida de suspensión de exportaciones de carne[7], a diferencia de sus pares de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.

Visión Estratégica

Promover que Argentina tenga 200.000.000 de cabezas de ganado, y que los rodeos ovinos, caprinos, porcinos crezcan en la misma proporción, sí es una visión estratégica.

Les dejo el discurso del Presidente General Perón del 25/10/1973 donde nos dice qué tenemos que hacer.

Plan Trienal, Tomo 4, p. 7, 1974-1977, https://t.co/DkmMBLoyw0?amp=1

Comparemos con las medidas tomadas por Fernández, Kulfas, Español et al[8].

Nacional y Popular

Se llenarán la boca y se golpearán el pecho de que les importa la mesa de los argentinos mientras nos sacan nuestro sustento a razón del 4% mensual. No trabajan para nosotros. Son nuestros enemigos.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA). 

Publicado originalmente por Restaurar.org http://restaurarg.blogspot.com/2021/05/carne-y-el-valor-del-salario-episodio.html

 

Referencias

[1] El cálculo de U$D 28.000.000.000 lo hice sobre números provistos por el INDEC a ese momento. Meses después corrigió los números de los montos exportados. Redujo las exportaciones a U$D 54.000.000.000 en un año. Por eso sostengo que el tamaño del botín, dinero que le quitan a toda la gente del interior (una parte a los ciudadanos, otra a las empresas y otra a los gobiernos) va todo al gobierno central que se lo da a los «amigos del poder» vía el BCRA. Llama la atención la pasividad con la cual todas las provincias aceptan este abuso. En particular la provincia de Buenos Aires, la más afectada de todas. Por eso es que ponen interventores, para que controle que la provincia no se rebele.

[2] https://www.jobillico.com/blog/en/the-average-canadian-salary-in-2020/

[3] Les recuerdo que Lascurain, ex presidente de la UIA, gran aplaudidor de los gobiernos de Cristina Fernández, está condenado en primera instancia por un tribunal oral por fraude al estado. Para entender un poco la composición de nuestra élite.

[4] Proveedores:

a) banca,

b) cámara argentina de la construcción,

c) proveedores habituales de dependencias oficiales,

d) laboratorios,

e) industria automotriz.

Subsidiados:

a) petroleras,

b) mineras,

c) banca.

[5] Esos precios manipulados «cuidados» no resultan un subsidio a la calidad de vida sino a los empresarios que así pueden pagar sueldos miserables sin que se sienta «tanto». Lo describió muy bien Jorge Altamira (Partido Obrero) hace una década atrás: los subsidios al precio del boleto de colectivo no son para favorecer al trabajador sino para poder permitir que la patronal pague salarios más bajos.

[6] Décadas atrás (’50, ’60, ’70) los obreros de la construcción y de las cuadrillas de reparaciones almorzaban todos los días asado. Eran épocas en que había 3 ó 4 vacas por habitante. 66 millones de vacas cuando echaron a Perón en 1955. 58 millones en 1973. Cuando el 80% de la producción se exportaba, acá quedaba sólo el costillar, parte de los cuartos traseros, achuras, lengua. Con eso la población comía como en ningún lugar del mundo. Asado, milanesas, lengua en escabeche. Por poco dinero. Porque el negocio del frigorífico era la exportación. El costo de lo que se compraba domésticamente era el retirar los costillares y achuras del frigorífico (flete) y la comercialización (los costos y margen del carnicero). Todos felices.

El asado durante el gobierno de Carlos Menem costaba de 1 a 1,20 dólares. Hoy serían $ 155 a $ 186 el kilo. Imaginen.

Para estar hoy en la misma situación que en el período 1945-1975 necesitamos 150.000.000 de vacas. Cualquiera que no proponga eso, no lo escuchen. Patea en contra.

[7] Kiciloff está al frente de “la” provincia agropecuaria. No alcanza con sacarse fotos con retrato de Rosas atrás. Rosas fue ganadero, al punto de escribir un manual del arte, y fue uno de un puñado de hombres que generaron lo que un siglo después sería la clave de nuestra prosperidad.

El gabinete de La Plata, los diputados y senadores por PBA son interventores. A favor de la banca y en contra de los bonaerenses.

Va siendo hora de que el pueblo de la provincia se autogobierne.

[8] Creo que la razón de la suspensión de las exportaciones de carne nada tiene que ver con que al gobierno le importe que la gente coma o no.

Entrevista que me hiciera Hernán Daicich por Frecuencia Zero: https://pluralnoticias.ar/por-las-retenciones-de-2006-18-000-familias-se-quedaron-sin-trabajo/

Entrevista que me hiciera Horacio Esteban para Portal Agropecuario: https://ar.radiocut.fm/audiocut/carne-eterno-retorno-al-fracaso/

 

PRESENTACIÓN DEL ANUARIO 2020 DEL CEID

Los miembros del Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID) y de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG) tenemos el agrado de presentar el Anuario del CEID 2020, en el que autores de Argentina, Bolivia, Cuba, España, Italia, Jordania, Perú y Venezuela analizan relevantes cuestiones que tuvieron lugar en el escenario mundial, así como otros temas que consideramos de interés, ya desde una perspectiva geopolítica y estratégica, ya desde una visión histórica, habida cuenta de que es verdaderamente difícil comprender los conflictos y numerosos hechos actuales si no se tiene conocimiento del devenir de la historia.

Si bien el tema del COVID 19 ha concitado la atención de los medios, de los gobiernos y de las diversas sociedades durante 2020, hemos evitado centrarnos exclusivamente en esta problemática, la cual si es abordada en algunos artículos.

El propósito de esta nueva edición del Anuario del CEID es favorecer la comprensión de un escenario mundial altamente complejo. Para ello se ha convocado a prestigiosos docentes e investigadores de diversos países:

Salam Al Rabadi (Jordania, España, El Líbano), David Alvarado (España), Mayra Bárzaga García (Cuba), Francisco Carranza Romero (Perú), Miguel Ángel Cúneo Argentina, Sunamis Fabelo Concepción (Cuba), María Elisa Gentile (Argentina), Ruvislei González Sáez (Cuba), Orietta E. Hernández Bermúdez (Cuba), Alberto Hutschenreuter (Argentina), Laura Malagón Sotero (Cuba), Roberto Mansilla Blanco (Venezuela, España), Juan Cruz Margueliche (Argentina), Enrique R. Martínez Díaz (Cuba), Xulio Ríos (España), Agustín Saavedra Weise (Bolivia), Juan José Santander (Argentina), Yoslán Silverio González (Cuba), Isabel Stanganelli (Argentina), Giancarlo Elia Valori (Italia) y Marcelo Javier de los Reyes (Argentina), quien además dirige la publicación.

Finalmente, deseamos informar que el Anuario del CEID puede ser descargado gratuitamente desde la página https://saeeg.org/wp-content/uploads/2021/05/ceid_anuario_2020.pdf

 Agradecemos su difusión.

OCEANÍA Y LOS INTERESES OPUESTOS DE BEIJING Y WASHINGTON

Giancarlo Elia Valori*

Los países insulares del Pacífico tienen una gran área, cubriendo 51,8 millones de kilómetros cuadrados de agua y sólo unos 303.000 kilómetros cuadrados emergidos. (igual a poco más que la superficie italiana). Están dispersos entre Melanesia, Micronesia y Polinesia.

Algunos ejemplos. Palau se encuentra en los mares occidentales de Micronesia: el país cubre una superficie de unos 487 kilómetros cuadrados; también hay unas 340 islas volcánicas, con una zona económica exclusiva (ZEE) de 630.000 kilómetros cuadrados, lo que es estratégicamente importante porque puede controlar las principales rutas entre Filipinas y Guam. Son áreas marinas, adyacentes a aguas territoriales, donde un Estado costero tiene derechos soberanos para la gestión de los recursos naturales, jurisdicción sobre la instalación y uso de estructuras artificiales o fijas, investigación científica, protección y conservación del medio marino.

Las islas Marshall se encuentran en los mares orientales de Micronesia: el área del país es de sólo 181,3 kilómetros cuadrados, pero su ZEE es vasta: 2,13 millones de kilómetros cuadrados; todo el país consta de 29 atolones principales y 1.225 pequeñas islas.

En cuanto a la isla de Nauru, que también se encuentra en la región de Micronesia, tiene una superficie de sólo 21,2 kilómetros cuadrados. Luego está Tuvalu en Polinesia: compuesta por nueve islas acantiladas, con una superficie de tierra de 25,9 kilómetros cuadrados y una ZEE de 900.000 kilómetros cuadrados.

Se pueden ver las siguientes características:

  1. Las superficies terrestres son pequeñas, menos de 500 kilómetros cuadrados, – pero las ZEE bajo sus jurisdicciones son vastas, remotas y lejos de mercados importantes como China, los Estados Unidos, Europa y Asia. La ubicación remota toma mucho tiempo y altos costos para el mundo exterior tanto en el transporte aéreo como en el marítimo.
  2. Con la excepción de Nauru, que es una isla de roca dura y criada desde el fondo del mar por depósitos de sedimentos fosfatos, y Palau, hay pequeñas islas volcánicas: las islas Marshall y Tuvalu, países del Pacífico compuestos por acantilados o arrecifes de coral. Se encuentrean cerca del nivel del mar a sólo unos 2-4 metros, por lo que son muy vulnerables a desastres naturales como huracanes y tsunamis, así como cambios climáticos globales que causan el aumento del nivel del mar, la erosión costera y la salinización del agua de mar, lo que hace que el suelo sea desfavorable para el crecimiento de los cultivos.

Incluso en estas áreas, la situación actual en Oceanía es reverberada en el contexto de la creciente influencia y rivalidad de China con los Estados Unidos en casi todas las regiones del mundo.

La región es importante para Estados Unidos y China, ya que el fortalecimiento de Beijing afecta a los Estados insulares del océano Pacífico, y también desempeña un papel importante en Australasia, que está formada por Australia y Nueva Zelanda.

Debe ser claro que el principal factor en las relaciones entre China y estos Estados insulares es la prestación de asistencia económica en condiciones más favorables. Por lo que se refiere a las relaciones con Australia y Nueva Zelandia, el interés de China está vinculado principalmente a la compra de los productos que necesita, principalmente minerales, madera y productos agrícolas.

Para Estados Unidos, la región es interesante casi exclusivamente en el contexto de la posibilidad de una presencia militar, con vistas a un futuro “Midway II”.

La creciente influencia de China en Oceanía ha provocado durante mucho tiempo una fuerte oposición de Canberra y Wellington, motivándola con preocupación por su seguridad nacional. Cabe suponer que esta reacción se debe también en gran medida al endurecimiento de la posición estadounidense con respecto a la cooperación con estos países de China, pintado como Leviatán que surgió del océano o —¡peor!— el Cthulhu lovecraftiano.

Los aliados estadounidenses desconfían de la presencia militar de China en Oceanía, pero a corto y mediano plazo no tiene bases estables. El desarrollo de la situación de la política exterior en Oceanía estará determinado tanto por la actividad de China como por la posición de los Estados Unidos. No se excluye la futura división de Estados de la región hacia grupos pro-estadounidenses y chinos.

Desde principios de este siglo, China ha adquirido el estatus de un importante socio de política económica y exterior de los países de Oceanía, incluidos los estados de Australia, Nueva Zelanda e islas antes mencionados del Pacífico suroccidental.

Desde que Xi Jinping llegó al poder en China, la actividad de China en la región ha aumentado. China tiene un gran interés en los recursos forestales, minerales y pesqueros de la región; también participa en la prestación de asistencia financiera a varios países. La creciente influencia de China en la región se está produciendo en el contexto de la creciente influencia financiera y económica entre los países en desarrollo y también los países desarrollados. Además, hay un aumento en el potencial militar del país, así como sus esfuerzos específicos para asegurar su presencia en las áreas más importantes y rutas de comunicación, estableciendo una presencia seria en las diversas instalaciones portuarias.

Al mismo tiempo, Oceanía es una región donde Estados Unidos ha tenido una presencia significativa desde la Segunda Guerra Mundial. La región es de importancia estratégica para ellos, ya que es el hogar de importantes instalaciones militares como bases de radar, sistemas de defensa antimisiles y rangos de misiles de prueba.

La creciente influencia de China en la región es vista como una amenaza en la visión estadounidense de un “Océano Indopacífico libre y abierto” sólo a los intereses estratégicos, económicos y militares de Washington, por lo que Estados Unidos debe mantener lazos diplomáticos con los países de esta región.

Como se destacó en la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de 2017, Washington confía en Australia y Nueva Zelanda para reducir las vulnerabilidades económicas y reducir los daños causados por desastres de los socios insulares estadounidenses.

Washington tiene acuerdos de asociación gratuitos con los Estados Federados de Micronesia, las Islas Marshall y Palau. Estos Estados son formalmente independientes, ellos mismos determinan sus propias políticas internas y el destino de sus muy ricas ZEE; están sujetos a consultas con los Estados Unidos y los miembros de las Naciones Unidas. Reciben regularmente apoyo financiero de los Estados Unidos y tienen derecho a viajar, residencia, trabajo y estudiar sin visa en los Estados Unidos.

A cambio, Washington ha recibido acceso militar ilimitado a la tierra, el mar y el territorio aéreo de esos Estados. En términos de política exterior y de defensa, estos países no pueden tomar decisiones que los líderes estadounidenses consideran inaceptables.

Guam y Samoa Americana son básicamente territorios estadounidenses. El pueblo de Guam, a diferencia del pueblo de Samoa Americana, son ciudadanos plenos de los Estados Unidos, pero ninguno de los territorios tiene representantes en el Congreso de los Estados Unidos: ciudadanos de segunda clase.

Guam es el hogar de la Base Naval de la Fuerza Aérea Andersen, así como el complejo antimisiles Terminal High Altitude Area Defense y una base aérea de transporte de bombarderos rotacionales.

Los países del sur de Oceanía (Papúa Nueva Guinea, Fiji, Tonga y Samoa) reciben 750.000 dólares estadounidenses al año para llevar a cabo ejercicios militares y entrenar a las fuerzas armadas y al personal policial. Los países de la región también están llevando a cabo ejercicios conjuntos con el ejército estadounidense como parte de la Iniciativa de Seguridad Marítima de Oceanía.

Desde principios de este siglo, las relaciones entre Estados Unidos y la mayoría de los países de la región no han estado acompañadas de importantes revueltas. La excepción es Fiji, una ola de frialdad que duró hasta 2014, y luego se descongeló tras una serie de golpes étnicos y religiosos.

Desde Barack Obama, la interacción de política exterior con los países de la región se ha intensificado un poco y esta tendencia continuó durante la administración Trump.

La principal diferencia fue que la interacción de Estados Unidos con los países de Australasia-Pacífico bajo Trump tuvo lugar a la luz de la rivalidad estratégica con China. Además, bajo Trump, la agenda del cambio climático, que es de importancia fundamental para los países de la región, ha perdido su relevancia, ya que el aumento del nivel del mar allí representa la amenaza de inundaciones y problemas de agua dulce.

Las relaciones comerciales y económicas de Estados Unidos con los países de la región son insignificantes y tienen lugar principalmente en forma de asistencia financiera de la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, hay que decir que la historia de la interacción de China con los Estados insulares de Oceanía comenzó con la llegada de trabajadores migrantes de China a la región a finales del siglo XIX. A mediados de la década de 1970, China estableció relaciones diplomáticas con Papúa Nueva Guinea, Fiji y Samoa Occidental. A pesar del hecho de que los Estados insulares del océano Pacífico no desempeñan un papel importante en la política militar o económica de Beijing, a principios de los siglos XX y XXI, China ha comenzado a aumentar considerablemente su influencia en Oceanía.

En 2006 tuvo lugar la primera visita del primer ministro chino a la región: el geólogo Wen Jiabao visitó Fiji para inaugurar el Foro de Desarrollo Económico y Cooperación entre China y los Estados insulares del Pacífico.

En 2018, el volumen de comercio entre China y los países de la región – que tienen relaciones diplomáticas con ella – ascendió a 4.300 millones de dólares, y el volumen de inversión directa china fue de 4.500 millones de dólares.

China participa activamente en la prestación de asistencia financiera a los países de la región. Su volumen de 2006 a 2016 fue de 1.781 millones de dólares. Además, los países de Oceanía son una zona de desarrollo turístico chino. Cinco Estados de Oceanía (Papúa Nueva Guinea, Fiji, Samoa, Tonga, Vanuatu) y las Islas Cook (país en asociación gratuita con Nueva Zelanda) han expresado su deseo de participar en el proyecto China One Belt One Road.

La mayoría de los países de la región tienen principalmente peces y recursos forestales, que ya se exportan con éxito a China (especialmente las Islas Salomón y Papúa Nueva Guinea). Papúa Nueva Guinea tiene el mayor potencial para el desarrollo de la cooperación económica con China. En 2005, el gobierno del país firmó un acuerdo que otorgaba a Beijing el derecho a explorar y desarrollar nuevos métodos para la extracción de oro, cobre, cromo, magnesio y otros minerales. Además, se firmó un acuerdo con Sinopec sobre la venta anual de dos millones de toneladas de gas licuado producido en Papúa Nueva Guinea. El país tiene una empresa de producción china de níquel y cobalto, donde una de las empresas estatales de China ha invertido unos 1.400 millones de dólares.

Además, Papúa Nueva Guinea y Vanuatu prestan apoyo diplomático a China, en particular, en cuestiones como las disputas territoriales en el Mar de China Meridional. En primer lugar, esto se debe al hecho de que la asistencia económica de los Estados Unidos y numerosas organizaciones internacionales está asociada a los requisitos de las reformas internas, como la liberalización económica, y se tarda mucho tiempo en aprobarla de la primera y recibirla de las segundas, mientras que los préstamos y la ayuda económica chinos no están vinculadas a tales restricciones, ya que el Imperio Medio no interfiere en los asuntos internos de los Estados miembros: en pocas palabras, Beijing nunca ha bombardeado a nadie para imponer su sistema socioeconómico-político a los demás.

Por último, hay que decir que la región es de gran importancia para China también porque contiene una serie de países que tienen relaciones diplomáticas con Taiwán: las Islas Marshall, Nauru, Palau y Tuvalu, aunque la falta de relaciones diplomáticas no interfiere con el desarrollo del comercio.

China no tiene presencia militar en Oceanía. La única instalación similar en la región, una estación terrestre para las comunicaciones por satélite en el estado de Kiribati, fue desmantelada después del fin de las relaciones diplomáticas entre los dos países en 2003 (pero se reanudó en 2019 aunque sin presencia militar china).

China tiene todas las posibilidades de convertirse en un país líder en Oceanía, y de promover constantemente la agenda de desarrollo sostenible. En lo que respecta a los planes estratégicos de China para la región, siguen siendo muy vagos. La Marina china está demasiado lejos del continente para llevar a cabo operaciones a gran escala en esa zona. China se centra en la seguridad de las rutas de transporte de energía y la situación en el estrecho de Taiwán.

En teoría, el desarrollo de asociaciones con algunos países del sur de Oceanía no excluye la aparición en su territorio de estructuras que podrían ser de importancia militar para China. Cabe señalar que los acuerdos de libre asociación entre los Estados Unidos y los Estados del norte de Oceanía expirarán en los próximos cinco años: con los estados federados de Micronesia y las Islas Marshall en 2023, con Palau en 2024. No hay duda de que los términos de estos acuerdos se extenderán, pero la futura posición de los Estados Unidos sobre el cambio climático es básica.

El continuo pedaleo de los aliados de Estados Unidos en la región sobre el tema de la rivalidad con China podría conducir a un deterioro de sus relaciones con los países del área, que perciben positivamente la cooperación con la República Popular China.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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