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VIDAS O ECONOMÍA. ¿ES ESA LA CUESTIÓN?

Elio Prieto González*

 

Imagen de zhugher en Pixabay

Para encontrar un grado de conmoción similar al que esta pandemia ha causado a escala global, es común hacer referencia a las guerras mundiales. La primera que terminó en el curso de la llamada Gripe española y la segunda en la que prácticamente no hubo una región del planeta que escapara a sus efectos.

Esta pandemia tiene muchos puntos de analogía con una guerra, pero es bien distinta porque la guerra como epidemia de traumas mata por decenas de millones y destruye los bienes materiales y el hábitat en muchas regiones, pero no en todo el planeta.

Pero, ahora, a diferencia de lo que ha ocurrido en las guerras mundiales, o guerras globales los efectos negativos sobre las economías se producen sobre prácticamente todas. Es un fenómeno que afecta la producción de bienes, el comercio, las industrias de servicios y el empleo, en absolutamente todo el mundo. Países productores de bienes de alto valor, otros con economías primarizadas. La parada ha sido general. Un ejemplo es la merma global de la industria turística que podría alcanzar hasta un 80% en el curso del presente año, según datos de la Organización Internacional del Turismo. 

Pandemia (cuarentena) o caída económica. No existe tal dilema

El daño a las economías al margen de las distintas posibilidades de recuperación, es global, es vertical y es profundo. En un documento del Banco Mundial, se lee que la economía puede caer un 5.2% en 2020, siendo el mayor descenso desde la II GM. El número de economías en las que el PBI per cápita ha descendido no es tan grande desde 1870[1]. Los pronósticos para América Latina son devastadores en especial por el crecimiento de la pobreza.

La economía está siendo afectada, pero ¿alguien puede afirmar que con decenas de miles de muertes no ocurrirá lo mismo? En tal caso la indignación de los que consideran la cuarentena dictatorial podría ser sustituida por el pánico. Porque en los procesos autorregulados, no hay otra lógica que la de la teoría de probabilidades y es sabido que no hay probabilidades hacia atrás. Una vez tomado un camino, corregir el rumbo se hace más difícil. Las vidas no pueden reponerse, la economía sí.

Las propuestas y demandas económicas deben ser atendidas, porque son perentorias, pero deben serlo en la medida en que la situación lo permita y es lo que está ocurriendo, a mi entender. Los equipos de trabajo a diferentes niveles desarrollan un monitoreo permanente, para poder informarse de lo que ocurre en los territorios, aportar la información y responder con decisiones políticas con base científica. Esto a veces implica marchas y contramarchas. Requiere ajustarse a los cambios de situación en el país y a las evidencias obtenidas sobre las peculiaridades de esta enfermedad, en una de las mayores carreras por la información científica que puedan recordarse.

En países como China, Corea del Sur y Nueva Zelanda entre otros, ha sido necesario retroceder hacia la cuarentena por rebrotes de la enfermedad. La cinética de los contagios, la dinámica de los aerosoles, la carga viral, la respuesta inmune, son algunas de las variables de este enorme rompecabezas y la conducta humana, no es la menos impredecible.

Nuevos tratamientos se prueban, se aceptan o desechan a un ritmo que es más lento que lo que la urgencia reclama. Las vías de contagio son discutidas y reanalizadas, trascienden los probables mecanismos por los que el virus mata. El público se enfrenta a modos de pensar la realidad que solamente han sido familiares para los que se dedican a la investigación científica. La necesidad de verificar, de confirmar y volver a hacerlo para poder afirmar que un medicamento cura. Eso genera una gran tensión. Las consecuencias en este mundo interconectado y vibrante de desinformación, no habilitan los pronósticos tranquilizadores a plazo fijo y si la incertidumbre.

La pobreza aumenta y la vulnerabilidad al contagio se dispara por las dificultades para mantener el aislamiento social cuando las personas salen a buscar o realizar algún trabajo.

En respuesta a esto, las acciones para disminuir el ritmo de propagación, incorporan dentro de paquetes de medidas, la ayuda económica y alimentaria, tal como ocurre en la Argentina. Cierto es que no a todos puede llegar y que no es un sistema perfecto. No existe tal, pero los resultados de una política orientada a la disminución del número de contagios han sido evidentes. La cuarentena ha logrado que el incremento de casos diarios se mantuviera por semanas en límites aceptables para la capacidad de atención del sistema de salud, que por otra parte, ha experimentado una expansión notable en poco tiempo. El curso de las acciones de la dirigencia, gobierno y buena parte de la oposición ha sido correcto. Ha logrado achatar la curva, lo que significa que se ha ganado tiempo y ahorrado vidas humanas. En la Argentina han ocurrido 31,7 muertes por millón de habitantes. Brasil y Chile se sitúan por encima de 200. El lenguaje de los dirigentes políticos, en esos países, así como el de economistas y comunicadores que les siguen, parece anclado en una visión de los procesos socioeconómicos que se piensan casi como fenómenos naturales. En este discurso se alega que habrá más muertos por el hambre que por la virosis y la actividad económica se propone como enajenada de la vida.

La falsedad de este discurso, es evidente, porque no se toman en cuenta las acciones del Estado tendientes a mitigar los efectos económicos. En muchos medios locales se pretende ignorar que organismos internacionales y medios de prensa de alcance global, mencionan a la Argentina como uno de los países que mejor está gestionando las crisis. Un ejemplo, la OPS ha declarado que la cooperación con Argentina ha permitido que “el país se mantenga por delante de la curva en su capacidad de prueba para rastrear efectivamente la transmisión y tomar medidas”. Hace unos días el New York Times publicó una columna en la que se afirma que “Uruguay, Paraguay y Argentina son los países latinoamericanos que obtuvieron las mejores calificaciones por su respuesta al coronavirus, según una encuesta realizada en la región…, mientras que Brasil fue etiquetado como el de peor desempeño”. Una difusión equilibrada de los errores y aciertos es imprescindible para el ejercicio de la democracia.

Es una función de los gobiernos defender a sus pueblos. La eficacia de las medidas es variable y necesariamente debe ser mejorable. Pero el panorama hay que mostrarlo en la mayor extensión posible. La realidad indica lo contrario, el manejo mediático es hipercrítico y en este juego los perdedores son los que al oponerse en bloque a lo que propone el gobierno, puesto en el rol de villano antidemocrático, se protegen menos, aumentan sus riesgos y el de las personas con quienes se relacionan. El sesgo informativo es muy peligroso para la vida en la pandemia.

Estamos mejor que otros, pero las situaciones pueden cambiar

En la Argentina no se ha erradicado el virus, no puede lograrse en este lapso y sólo se puede con el aislamiento. Abandonarlo antes de tiempo puede disparar el número de casos y de muertes. Escuché a un manifestante increpar al gobierno porque está esperando que aparezca la cura o la vacuna. En el inventario de teorías, algo nuevo. Se critica al gobierno por hacer lo único que se debe hacer. Esperar todo lo que se pueda soportar con la menor cantidad de muertes.

Entre todos los científicos que opinan sobre la efectividad de las medidas de aislamiento, son seleccionados para ser entrevistados los que están en contra de las cuarentenas, se enfatiza en la parte de sus discursos en los que dicen, pongamos por caso, que al final se sabrá si los resultados serán mejores entre los países que la adoptaron temprano o aquellos que optaron por continuar “apostando a la economía”. La selección de los países a mencionar excluye a los que lograron disminuir las muertes, si se mencionan Alemania, Noruega o Nueva Zelanda es como de pasada. Porque muchos medios relativizan los criterios del éxito del aislamiento. El número de muertes, “no incluye la multi dimensionalidad de los daños producidos por la pandemia”, “ese número no es lo único que hay que evaluar” proponen algún epidemiólogo y muchos economistas convenientemente citados.

Nadie pretende que sea este indicador, el único. Pero nadie debería discutir que es el indicador de éxito más importante. Lo asombroso es que en muchos comentarios de las “redes de arrastre” sociales, muchos que no se autoperciben como desechables, adoptan ese punto de vista.

Las muertes son aceptables. Porque hay que activar la economía. Las medias verdades anulan la relación entre las medidas de reconexión económica y las consecuencias en el número de contagios. No se habla de la marcha atrás. Se privilegia la idea de la nueva normalidad, de la vuelta al tiempo pre pandemia. Los deseos se asimilan a los hechos. Se insiste en aquellos lugares que abrieron cafés y paseos. Detrás de estas aldeas potemkinianas virtuales, hay fotos que se eluden y estadísticas que muestran el resultado fatal de ciertas prisas. En la dinámica de lo posible y lo deseable, empujar en función de lo último es lícito. Educar al público, para sostener la posibilidad de estas aperturas es imperativo. Informar los resultados de las marchas y contramarchas es ético. 

Abrir los cafés y correr es hermoso, pero ¿cuándo?

Ocurre que se pretende disminuir los controles, al punto de que el aislamiento social no constituya un impedimento para la deseada reactivación de la economía. En una situación como la que se ha vivido en regiones con altísimo desarrollo, lo que puede esperarse es la explosión de contagios y de muertes, por el virus y por otras afecciones que serían intratables. La economía no podría recuperarse así. No ha ocurrido en los países donde el golpe de hoz de la pandemia ha sesgado no solo vidas sino, productores y consumidores. Bajo este criterio las sociedades deberían esperar la destrucción de parte de su base funcional y de sectores de la población (en especial los mayores improductivos y menos consumidores) en un rebrote del darwinismo social.

Solo aquellas personas que puedan retirarse de las zonas de alta circulación viral estarían a reguardo en alguna medida. Sin embargo con la propagación del virus y la aparición de olas sucesivas de contagios. ¿Cuántos de los no protegidos deberán morir antes de que la enfermedad se auto limite por el agotamiento de los susceptibles?

En nuestro país, aumenta el número de casos y de muertes en la capital y el Conurbano. Paradójicamente es en este momento en que se agudiza la oposición a la única medida de contención comprobada. Hay reclamos que surgen de la necesidad, los que buscan adaptar los protocolos para trabajar e incorporar actividades que se presumen pueden controlarse mejor. Otros son inconducentes y politizan la cuarentena. Para los primeros hay respuestas, pero las demandas crecen y requieren más, no todos resultan satisfechos y no todos pueden serlo, ni al mismo tiempo.

Terminar la cuarentena antes de tiempo es igual a no haberla tenido

Si planteáramos dos escenarios contrapuestos. En el primero se levanta la cuarentena, se abren los negocios y las fábricas, se libera el transporte en la zona del AMBA, donde es mayor la velocidad de contagios y el número de casos. Por otro lado, a los que no creen, en la pandemia, se les exime de la obligación de distanciarse y usar barbijos.

La consecuencia que debe esperarse es el aumento de los casos, algo que ya ocurrió después de una relajación leve del rigor del aislamiento.

La severidad de las medidas deberá corresponder a la severidad de la pandemia, porque al menguar el control, la tendencia alcista debe resultar en mayor ocupación de camas en salas generales y de terapia intensiva, el aumento de la cifra de prestadores sanitarios enfermos y muertos, como se ha visto en Europa y EU. Esto desemboca en la reducción de la capacidad del sistema de salud para tratar los enfermos de Covid y los de otras afecciones, como las respiratorias que siempre son más frecuentes en invierno. Los cánceres, infartos, úlceras sangrantes, cirrosis descompensadas y traumas no podrían ser tratados.

La inmunidad de rebaño es un camino abandonado para esta etapa de la pandemia. Los casos más llamativos son los de Inglaterra y Suecia donde ha sido considerado un error por quienes lo recomendaron. La proporción de aproximadamente 60% de infectados, que se considera necesaria para alcanzarla, sólo en la región del AMBA implicaría 8,8 millones contagios. A partir de una población de 14,8 millones de habitantes (www.buenosaires.gob.ar ›gobierno›que-es-amba). Si consideramos una conservadora tasa de letalidad general, entre 0.5 y 1%[2].  Los muertos probables hasta que, (en caso de alcanzarse) la inmunidad de rebaño pudiera frenar la propagación, podrían ser entre 44.400 y 88.800.

La única certeza continua siendo el aislamiento, alternado con el distanciamiento, cuantas veces sea necesario, hasta el momento en el que se logre una terapia eficaz, o una vacuna. La economía quedara muy dañada en los dos casos. Es un hecho. Los que optaron por la economía, no lograron rescatarla. La diferencia objetiva está en el número de muertes.

Hasta mediados de julio se ha vuelto a un aislamiento más severo. Según palabras del ministro Ginés Gonzalez García “Hemos vuelto a tener la responsabilidad que tuvimos. Mucho más que una medida del Gobierno, es una medida de la sociedad para proteger”.

El virus no va a desaparecer. Pero los tratamientos van a mejorar, ya está ocurriendo. Es cierto que la economía se resiente. Es cierto que hay que actuar para que aquellas regiones donde se pueda reabrir se continúen haciéndolo, mientras que en las que no sea posible, hay que ayudar para que las necesidades sean satisfechas. Es una situación excepcional, requiere una mentalidad y acciones inéditas. Puede parecer ingenuo, pero no hay otra salida.

Las oposiciones  a la cuarentena, al barbijo, al distanciamiento…, las conspiraciones

Existe una oposición a las medidas anti contagio que cuando se expresa muchas veces, muestra su origen absurdo. Descansa en una ignorancia que asombra cuando no molesta. Hay reclamos egoístas, dónde se trastocan las escalas y es lo mismo correr que mantener una familia. Hay protestantes del llano y hay irresponsables que no pueden explicar la raíz de su disgusto porque disfrazan de oposición a las medidas del gobierno la oposición al gobierno.

En ese grupo heterogéneo hay quienes se oponen a las cuarentenas, a las vacunas, a flexibilizar, a no flexibilizar, a las radiaciones, al nuevo orden mundial y a cuánto monstruo esté dando vueltas en las redes. Es bueno para la salud pública que la comunicación sea responsable. Los formadores de opinión, deben serlo, porque las interpretaciones erróneas y los bulos, inducen a conductas nocivas para el conjunto de la sociedad. .

Sin pretensiones de psicoanálisis pareciera que junto a las motivaciones políticas, de algunos anti cuarentena, existe la tentación de buscar certezas fabricando enemigos visibles, sobre todo porque los virus para muchas personas son solo una palabra con un significado simbólico, pero no saben en realidad que son.

Aceptar que un virus ha detenido el mundo, es más difícil que enfrentar una cantidad infinita de enemigos creados al efecto de poner en la otra esquina un contrincante merecido. Digamos uno a la altura. Pareciera que este enemigo no puede ser un virus, que no es más que una molécula de ácido nucleico con unos pocos bits de información, encapsulada dentro de otras y que ni siquiera está viva, aunque se reproduzca en nuestras células.

* El autor es médico genetista. Investigador en Genética Toxicológica y profesor universitario.

©2020-saeeg®

 

Referencias

[1] Banco Mundial. Coronavirus: La respuesta del Grupo Banco Mundial ante la emergencia mundial de hacer frente a la pandemia. https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2020/06/08/covid-19-to-plunge-global-economy-into-worst-recession-since-world-war-ii

[2] Nature News. Smriti Mallapaty. How deadly is the coronavirus? Scientist are close to an answer. https://www.nature.com/articles/d41586-020-01738-2

 

AVISOS A NAVEGANTES

F. Javier Blasco*

Por fin se pudieron celebrar las elecciones regionales en Galicia y el País Vasco; dos comunidades completamente distintas, nada o poco extrapolables al resto de España y que se mueven bajo la hegemonía de dos partidos fuertes, bien engrasados y estupendamente apoyados; el PNV en una, que en realidad, es el partido del empresariado vasco y el PP en la otra, que se basa en la tradición, el apego al terruño y en no marear a una población —que personalmente conozco bastante bien— de la que se dice mucho y hasta peyorativamente, pero que aunque es difícil de penetrar, una vez alcanzado su corazón y mente, y siempre que no se les mienta o prometa imposibles ni se les agite en demasía, su fidelidad y acompañamiento están garantizados por mucho tiempo y casi a eternidad.

Se han tenido que superar los inconvenientes de la pandemia que obligaron al retraso electoral y que han seguido dando la lata hasta el último día, sirviendo de excusa de aquellos que, al saber que perdían, buscaban que se aplazaran de nuevo o quisieron presentarlas como forzadas, injustas y poco reales. Las medidas tomadas en general y en particular en los lugares más castigados y los apabullantes resultados dejan por tierra todo aquel mamoneo y mentiras más propias del mejor trilero por ser falsas en sí y en sus mezquinos razonamientos.

Una vez superado todos los inconvenientes y celebradas con seguridad y tranquilamente, los resultados saltaron ayer noche sobre la mesa exponiendo, de nuevo, que no es fácil acertar de pleno en las muchas encuestas previas realizadas por diversas empresas; sobre todo, por las más manipuladas, las del CIS de Tezanos; un organismo público al servicio espurio y fétido de un gobierno que, sabiendo que todo lo que aquel dice y fabrica es mentira y que justifica tan costoso halago prefabricado —que pagamos religiosamente los ciudadanos— porque le viene bien para regalarse el oído y seguir engañando a sus adormilados y desnortados seguidores y votantes.

Los vencedores en ambos comicios estaban cantados, aunque no en tanta proporción de buenos resultados. Nadie pronosticaba el total descalabro de Unidas Podemos (UP) y sus muchas marcas en Galicia y el bajón a la mitad en el País Vasco cuando venían de haber ganado allí las votaciones en unas elecciones generales recientes. En Galicia la debacle ha sido total al perder la totalidad de los 14 escaños que ostentaban durante el último mandato y a pesar del esfuerzo personal del líder del partido y de la actual ministra de trabajo, presumiendo ambos por doquier durante la campaña de lo logrado en España con sus medidas sociales y de protección al trabajador. Medidas, que no han servido para evitar que desapareciera del mapa gallego un partido polémico y lleno de rencillas, que basa su política en el amor y casi adoración personal entorno al líder en Madrid y su cohorte que le acompaña por sus dominios en Galapagar y que le cubre y disculpa de sus escarceos y problemas de todo tipo con asesoras, abogados, subvenciones, chivatazos así como, de las exigencias derivadas de arcanas ideologías comunistas bolivarianas que cada vez entienden menos personas y de las que él y su entorno cercano quedan exentos.

Iglesias, en un alarde de aparentar autocrítica, aunque escondiéndose de salir a la palestra, en un tweet corto quiso hacer ver su fracaso pero, y no por casualidad, no usó la primera persona del singular en ningún caso. Debe ser por aquello de la socialización de la derrota y por abrir el camino para la caza de las brujas que se convertirán en las auténticas responsables de esta innombrable derrota que, en un partido decente y con arraigo le llegaría a costar la coleta. Pero, estoy seguro, que sus letras y pagos derivados de su arcadia particular le llevarán a echar hoy mismo, tierra por encima, dejar algún muerto en la cuneta y pasar rápidamente a otra cosa porque aún queda mucha hipoteca por delante y también lo que le resta por medrar y estropear desde su puesto y sillón en el gobierno de España.

Si a alguien se le hubiera ocurrido pensar o argumentar que el descalabro de UP es una mera consecuencia del desgaste en el poder nacional tras una nefasta gestión de la pandemia y ante las previsiones nada halagüeñas de lo que ya vemos y nos espera a partir de este otoño en materia económica, que lo deje aparcado en el cajón. El PSOE en ambas regiones, a pesar de todo lo malo dicho y hecho en lo que lleva de legislatura, no ha sido afectado para nada en sus resultados que inclusive, en algo mejoran.

Eso sí, con ciertos matices que conviene resaltar; en Galicia no ha recogido gran parte de los muchos despojos de UP y sus confluencias; votantes, que en su día partieron de las filas socialistas y sin embargo, ahora se han ido al Bloque Nacionalista Gallego (BNG) o a la abstención en su mayoría. Además, el PSOE ha perdido su influencia y dominio en las zonas industriales gallegas azotadas ya por los efectos de la pandemia y sus derivadas económicas. En cualquier caso, su maquinaria de propaganda y marketing bien manejada por un experto embaucador desde Moncloa, sigue siendo efectiva y no les hace perder resultados aunque si cambia de determinados tipos de apoyos.

El PP se siente muy satisfecho y respira tras haber pasado días de gran duda y zozobra ya que hasta el mismo Feijóo pensaba que esta vez, su necesaria mayoría se le iba a escapar y un triunvirato le podría retirar de un gobierno tranquilo y sin sobresaltos por otros cuatro años más en un terreno que conoce a la perfección y manteniendo (anoche lo dejó bien claro) ese estilo muy gallego de no saber nunca si sube o baja y ni si viene o se va.

El líder gallego hizo una apuesta muy arriesgada al no hacer las maletas y venirse para Madrid tras la defenestración de Rajoy. Ayer, el mismo lo mencionaba en su discurso de agradecimiento y se le vio y sintió muy aliviado por haber acertado al tomar aquella decisión. Acierto, que le da un margen grande de confianza, le hace indiscutible en muchas cosas y decisiones dentro del partido y hasta puede que su forma de hacer política llegue a ser una rémora o punto de comparación con la que práctica el propio Casado. Ya hoy varios diarios empiezan a insistir en que la oposición debe estar basada en la moderación y en lo perjudicial de los pactos con fuerzas que no llevan a ningún lugar más que a la pérdida de escaños para el partido, traiciones por la espalda y con nocturnidad a altas horas de la madrugada o a la confrontación guerra civilista y abrupta que asusta a la mayor parte de la población.

Por el contrario, los resultados en el País Vasco han sido más bien discretos, por no decir decepcionantes, aunque mejor de lo augurado en todas las encuestas. Los cambios en la dirección y de candidato del partido en dicha Comunidad realizados a última hora y los bandazos de los últimos años en sus políticas, visiones regionales y modo de enfrentarse a sus oponentes políticos en una sociedad, que por fin respira sin el olor de la pólvora de las armas ni de la sangre de los muertos en sus calles y plazas, no han sido los adecuados, por lo que se desprende que necesitan de una gran adaptación y reflexión para evitar que hasta Vox, que en estas elecciones ha conseguido un escaño, algún día les sobrepase con su discurso deslenguado lleno de retos y desplantes.

Ciudadanos (Cs) ha sacado tajada (un escaño en el País Vasco) a base de insistir en ir en coalición con el PP; de lo contrario no lo hubiera conseguido al igual que en Galicia donde Feijóo se negó a ceder ni un solo escaño de su lista compensada y contrastada. Inés Arrimadas, su lideresa, cambiante como su predecesor, juega a todas las cartas posibles con tal de conseguir una bocanada de oxígeno para seguir respirando y por un poco de visibilidad personal; va en ello su propia supervivencia y la de un partido hoy casi residual, que juega con acierto sus pocos escaños a base de ceder y arrimarse al poder por todos los lados aunque les engañen y les llamen de todo en su propia cara; cosas, que sin duda les han pasado factura en ambos procesos. Un partido que nunca tuvo nada que hacer en estos dos lares y que jamás llegará a algo significativo antes de su desaparición definitiva, como parece que ese será su sino y destino final.

El BNG se ha mostrado como el Ave Fénix, resurgiendo de nuevo de sus cenizas y con un buen plantel de candidatos y programas, que alegran los oídos de los que quieren escucharlos, han dado un sorprendente zarpazo al PSOE gallego, que con un mensaje antiguo y frentista, cuasi cavernario, se ha mantenido a duras penas aunque, como ya se ha dicho antes, a base de perder caladeros de votos de los trabajadores de la no muy importante industria del metal gallega.

El BNG ha atraído a su campo y recaudo los votos de los desalentados votantes de Podemos y sus Mareas quienes tras mucho movimiento y giro extraño en Galicia, han quedado cansados de tanta mentira y mamoneo y muy mareados de esa política de carácter caudillista y dictatorial. Un partido que, al igual que sucede con Bildu en el País Vasco, se constituye en segunda fuerza en Galicia y el referente de una oposición nacionalista de profundo calado. Ambos partidos, sin duda alguna, constituirán un gran hándicap y se convertirán en un constante dolor de cabeza y un desvelo para los socialistas.

Es el PNV el partido que más ha rentabilizado su política saprofita y de aprovechamiento de toda oportunidad, soporte o cambio, ha ido modulando sus apoyos al gobierno central a la vez que este le compensaba sus aspiraciones y deseos, con lo que sus votantes han visto cierto provecho en dichos pasos aunque fueran poco serios y nada honrados. 

A pesar de que su gestión con el COVID no ha sido muy ejemplar, que se esperan fuertes problemas en la crisis económica que ya está instalada en toda España y que desde el pasado 6 de febrero permanecen sepultados dos trabajadores en el vertedero de Zaldibar sin que el gobierno haya solucionado el tema por incapacidad material, no han sido lo suficientemente importantes para que sus apoyos populares disminuyeran; aunque si bien es cierto que una tan alta abstención (la mayor en unos comicios regionales) si debe achacarse a la gestión del gobierno regional. Abstención, que a su vez, ha podido propiciar que el resultado final electoral no haya sido un fiel reflejo de lo que la ciudadanía vasca quiere de verdad.

En dicha región, el caso de Bildu es similar a lo sucedido con el BNG gallego, pero su crecimiento es tan grande e inesperado que hace incomprensible que los sucesores de ETA, que hasta hace pocos años han llenado el País Vasco de sangre, miedo y terror, sean ahora la segunda fuerza política a gran diferencia con el tercero que es el PSE, salvo que hayan sabido rentabilizar y mucho los apoyos selectivos al gobierno central en temas muy recurrentes como la derogación de la famosa reforma laboral pactada con nocturnidad en Madrid a espaldas de los responsables económicos como Nadia Calviño, lo que le llevó a poner sobre la mesa su posible dimisión. Dimisión, que, en breve, podrá llegar a ser efectiva por su traspié con la dirección del Eurogrupo, porque en realidad, aquel acuerdo tan solo ha sido aparcado y no derogado, así como, se espera que Iglesias haga algo impactante, si es quiere recuperar parte de su perdido prestigio.

Lo que sí que queda bien claro y escrito en negro sobre blanco, es que la política del gobierno social-comunista de ceder en todo, a base de alimentar las aspiraciones de los partidos regionalistas, nacionalistas y de otros pelajes, a cambio de sus manchados, ventajosos y escorados votos, no sólo está siendo nefasta para España, sino que en unos casos (UP) les hace perder votos porque el electorado prefiere buscar y votar al original y no a la copia o no recuperar el espacio perdido (PSOE) cuando quedan antiguos votos propios, libres en el aire y sin saber a quién votar. Por el contrario, lo que si hacen es engordar y mucho los caladeros y escaños de dichos partidos nacionalistas, separatistas y filoterroristas en sus regiones respectivas (PNV, Bildu, BNG, Compromís y todos los catalanes).

Como novedoso y más que posible mayor peligro para España, nos encontramos con que la actual composición del Parlamento Vasco posibilita la confección de un nuevo estatuto para la región que se redacte sin límite o freno alguno por parte de los partidos que oficialmente deben defender la Constitución. Estatuto que, aunque deberá pasar el filtro de las Cortes Generales, sin duda acarreará muchos problemas de interpretación y muchos más para su justificación por un gobierno social-comunista que necesita de los apoyos del PNV y en ocasiones de Bildu para sobrevivir.

Sánchez resiste pero no tanto porque en un proceso normal debería haber aprovechado la gran caída de Podemos y no lo ha hecho. Iglesias empieza a dejar bien claro que su flor y estrella personal ha dejado de lucir y la gente, que le seguía a pies juntillas y sin rechistar, le ha abandonado ya; lo que muy posiblemente, hará que hasta se pueda reconsiderar el pacto del abrazo. Casado puede tener un problema con una estrella en su partido que brille más que él y le pueda seguir marcando el ritmo y hasta el paso. Arrimadas, no tiene nada que hacer y le será difícil convencer a Casado para que le regale algún que otro escaño más. Abascal, seguirá vociferando, exagerando y celebrando tener algún escaño aunque no le sirva para nada salvo para fastidiar al PP y los separatistas y nacionalistas, seguirán con sus políticas de apoyos selectivos porque Sánchez es el mayor chollo y no para de ceder y otorgar lo que sea necesario para poder seguir ocupando el sillón y el colchón de la Moncloa, aunque sepa que es el peor presidente de la historia de España (incluido Zapatero) y que en Europa se ríen de él por su poca mano izquierda, nefasta habilidad para negociar y por regalarlo todo en busca de un puesto que al final se queda en el limbo y sin lograr.

Muchos pensaban que estas elecciones tan solo eran un paso, que todo estaba escrito y que nada importante podía pasar; pero como vemos, las cosas ni son tan sencillas como parecen y tienen sus consecuencias que surgen cuando menos lo piensas. Malos tiempos se avecinan para España con una grave y enorme crisis económica a la vuelta del verano; con una economía quebrada, parada y sin ganas de arrancar; con muchos conflictos laborales a la vista y por arribar; con un paro desproporcionado y una pobreza sin igual; finalmente, llegaremos a tal punto y en las manos de un gobierno que solo hace que prometer lo que no tiene; siempre nos engaña; llega tarde, con poco dinero y mal y ya veremos como acaba el tema del tan esperado y deseado maná europeo que no termina de concretarse ni de llegar.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Reserva) de España.  Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas.

Miembro de la SAEEG.

 

Artículo publicado en https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/avisos-a-navegantes

INQUIETANTE Y PERTUBADOR

F. Javier Blasco*

El pasado 8 de julio, el presidente Sánchez se desahogó con dicha frase calificativa al aludir a las noticias que saltaban a la prensa inculpando al Rey Emérito Juan Carlos I en un caso de fraude a Hacienda por la no declaración de impuestos sobre ciertas comisiones o donaciones por el AVE a la Meca y su traspaso a una señora despechada quien, a pesar de haber logrado un pastizal, se ha dedicado a largar al mayor y más fétido representante de las llamadas cloacas del Estado. Perla la de Sánchez, que coronó con un “agradecimiento a la Casa Real por poner distancias” con el caso y en el tema.

Frases ambas nada justificables para un Presidente del Gobierno por no respetar en la figura de Juan Carlos I, la presunción de inocencia y por inmiscuirse directamente en un caso que está siendo investigado por la justicia; cosas que siempre repudia en los demás, proclama y exige a todos sobre todo, en los casos que afectan a su partido, al gobierno o a personas allegadas a su ideario.

Tampoco es de recibo que él, como Presidente del Gobierno agradezca nada al Jefe del Estado. En dicho agradecimiento, queda de manifiesto un encubierto deseo y sentimiento de superioridad sobre Felipe VI, cosa más que probada por muchos de sus gestos y totalmente reprobable en su persona dado el cargo que ostenta.

Para darle el justo peso y valor al tema, debemos encajarlo en el escenario o contexto donde se produjo; lo hizo, aprovechando la rueda de prensa conjunta con el Primer Ministro italiano de visita oficial en España, y ante los medios internacionales que la cubrían. Pretendiendo de esta forma y con gran apariencia de naturalidad, mostrar con dos frases —tremendamente calculadas y mendaces— una situación y sensación de control total, así como una parcialidad y una superioridad sin igual.

Por si esto último no hubiera quedado bien claro, en la misma rueda de prensa y cambiando de tercio, se le ocurrió deslizar un mensaje nítido a España y a Europa, al menos. Con él que quiso dejar bien claro que nunca le ha pasado por su cabeza hacer ningún tipo de pacto con el Partido Popular, ni siquiera en los momentos más graves y difíciles para España. Mensaje externo en clave interna, que dice mucho de su arrogancia, egocentrismo y falta de visión de Estado. Que muestra que se encuentra sobrado, que no piensa cambiar de política y que todo lo que afirma y pregona de forma dura contra la oposición al acusarles de remar en sentido contrario, es falso, como casi todo lo que hace y dice en su vida de truhan.

Semana negra para su popularidad y maldad personal en la que ha ido sumando una serie de actos poco recomendables para alguien que ostenta la presidencia de un gobierno que dice ser plenamente democrático; como por ejemplo, el desprecio a los difuntos y familiares de los más de cuarenta y cuatro mil fallecidos durante la pandemia del COVID-19 al no asistir a la misa funeral oficial, celebrada —con la presidencia de la Familia real en pleno— y organizada por la Iglesia católica española en su honor, alegando posteriormente en su defensa, que aquello no era un funeral de Estado. Con su postura y poco apego pisa de nuevo, a unos fallecidos, que él aún no reconoce en su número real, a los que se ha resistido a honrar y de los que, en muchos casos, de su horrenda y solitaria muerte, el gobierno en pleno se intenta desmarcar.

Santa Misa celebrada en recuerdo de todas las víctimas del COVID-19 en la Catedral de la Almudena con la presencia del Rey Felipe VI, la Reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Foto: EFE

Hecho feo, chulesco y burlesco tanto en su persona como en la del nefasto vicepresidente Iglesias, personaje siniestro y amenazador sin igual, que cada día se va implicando en más temas a cual más fétido y vulgar. Temas, de los que veremos si el gobierno y con todos sus execrables resortes de “protección jurídica” a su entero y personal servicio podrán, algún día, librarle completamente.

Para finalizar la semana horribilis solo faltaban una serie de declaraciones, soltadas a modo de globo sonda, por las que trataba de resucitar un hecho que es imposible llevar a cabo sin la concurrencia del principal partido de la oposición, como es la revisión de la inviolabilidad del Jefe del Estado, el Rey mientras este ejerza el cargo. Porque para ello, es preciso una revisión de calado de la Constitución, lo que supone disolver las cortes, ganar las elecciones, aprobar de nuevo dichos cambios en las nuevas cortes y ser sancionados mediante un referéndum nacional. Por lo que todos saben que no es más que ganas de mover el rabo, tratar de quitarle seguidores a Podemos y aparentar que es todo un auténtico revolucionario.

No se puede asegurar a ciencia cierta que todas estas palabras, frases, gestos y hechos por si solas o en conjunción, hayan tenido una gran y directa influencia en el fallido nombramiento de la Sra. Calviño cómo Presidenta del Eurogrupo el pasado jueves 9 de julio. Hecho y momento de gran vergüenza para el gobierno de Sánchez por haber mostrado una nefasta estrategia diplomática, un exceso de confianza, un selectivo acercamiento a los países más grandes y un grave desprecio de los pequeños y a los partidos de centro derecha, sin tener presente que dichos países tienen el mismo peso a la hora de depositar su voto y que son además los que ponen y pondrán las principales pegas a la hora de que la UE nos vaya a financiar. Vender la piel del oso, con desprecios y postureos, antes de cazarlo, suele tener malas consecuencias para el cazador, ya que puede hasta resultar ser cazado, como ha sido el caso.

Situación que, seguramente, tiene sus bases en otros muchos aspectos, actos, desprecios y salidas de patas de banco, así como en las graves repercusiones ya probadas de la alianza social-comunista al establecer un gobierno apoyado en partidos regionalistas, separatistas y filoterroristas, muy poco preparado, totalmente desnortado, incoherente, anacrónico y que marcha por un camino completamente equivocado y contrario a los demás para ir hacia ningún lado y menos, para salir de la grave crisis económica en la que ese mismo gobierno nos ha metido por su falta de previsión, mirar para otro lado y dada su pésima gestión de una crisis sanitaria, derivada de una pandemia global, que, a su vez, ha colocado a España en los peores podios en materias tales como el número de muertos, personal sanitario contagiado y los más pésimos indicadores económicos que solo prevén una gran dificultad para nuestra recuperación.

Todo influye, nada pasa desapercibido, máxime cuando muchos saben que por parte de los protagonistas del “pacto del abrazo”, nada ocurre por casualidad o es fruto de un desliz poco madurado. Los muchos cientos o miles de asesores que les rodean y las directrices marcadas por el mercenario de la propaganda que domina y dirige las cloacas Moncloa, hacen que todo esté pensado, aparezca en el momento que estimen más oportuno y que su nueva versión, cambio o replica esté calibrada, ensayada y preparada para surgir si fuera necesario.

Lo de Calviño, es un claro aviso a navegantes; los mismos que nos denegaron su apoyo, son los que tiene bien hechos sus deberes, se han sacrificado previamente y no están dispuestos a que sean sus conciudadanos los que paguen con sus impuestos los excesos y las alegrías de los países gobernados por descerebrados, gastadores a manos llenas y totalmente despreocupados por lo que pueda venir mañana.

Estoy plenamente convencido que el proceso que se inicia ahora mismo y que será el que nos saque o no del abismo, no va a ser un camino plano y lleno de rosas como muchos imaginaban, ya que el poder de los más fuertes dentro de la UE no es hoy, ni mucho menos, tan grande como lo fue antaño, lo que hace pensar en que el proceso negociador será a cara perro y ya veremos cómo y en qué acaba este desaguisado.

Los charcos en los que se mete el gobierno son cada vez mayores, ya he perdido la cuenta del número de subvenciones, apoyos o planes de refuerzo a la economía y diversos sectores que como si fuera el más poderoso del mundo y no el más endeudado, firma y aprueba por doquier con todo su desparpajo, aunque tarde y sin dinero para financiarlos.

Las querellas y demandas que por decenas le vienen llegando, de momento las van soslayando; pero llegará el día en que el muelle de protección se romperá de tanto tensarlo y entonces, será incluso la propia justicia europea la que ponga orden en tanto mamoneo y excesivo quebranto.

Las chulerías no son nada baratas; en esta vida todo se paga, aquellos que se ufanan de sus gestos o actos aunque vayan contra tiros y troyanos acaban finalmente mordiendo el polvo, incluso con mayor dureza y escarnio. Lo malo de todo esto es que, en nuestro caso, seremos los españoles los que pagaremos la factura y el dolor recaerá sobre nuestros bolsillos y espaldas. Mientras tanto, estos dos dictadores y tiranos pasarán a engrosar las filas de los muchos ex dirigentes que, al estilo de Zapatero, pululan por el mundo sacando pingües beneficios, a costa de defender a capa y espada causas perdidas en países que, habiendo sido otrora muy ricos y prósperos, ahora nadan y retozan en la miseria, la pobreza, la desesperación y el paro. Por eso me atrevo a decir, sin ningún reparo, que TODO esto sí que es INQUIETANTE y PERTURBADOR, señor Sánchez.

* Coronel de Ejército de Tierra (Reserva) de España.  Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas.

Miembro de la SAEEG.

Artículo publicado en https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/inquietante-y-pertubador