Archivo de la etiqueta: Energía

¿RESOLUCIÓN DIPLOMÁTICA O MILITAR? LA DISPUTA POR EL CONTROL Y MANEJO DEL NILO AZUL.

Ehsan Sherbi*

Imagen: Embajada de la República Democrática Federal de Etiopía en Australia.

La Gran Represa Etíope del Renacimiento, situada en la región de Benishangul-Gumuz, se erige sobre el afluente del Nilo Azul. Junto al cauce del Nilo Blanco, constituyen un sistema fluvial complejo de carácter internacional que abastece de agua a 10 países.

Egipto y Sudán, que se ubican en la cuenca baja y dependen insustituiblemente de las cuotas hídricas anuales del Nilo, aseveran que la ausencia de un acuerdo formal con Etiopía no garantizará el abastecimiento a ambos países. La segunda etapa del llenado de 13,500 millones de metros cúbicos amplifica las tensiones entre los tres países que, durante una década, han llevado a cabo numerosas instancias de negociaciones fallidas.

Nodos estratégicos que emergen de la disputa por la Gran Represa del Renacimiento Etíope (GERD[1])

La disputa por GERD invita a analizar temas puramente estratégicos que incorporan variables fundamentales en los niveles medioambientales, políticos, económicos y militares en un contexto real. Entre las más sustantivas podemos enumerar las siguientes:

1- La agenda de desarrollo continental revela intereses contrapuestos en la utilización y dominio de los recursos hídricos que requieren marcos jurídicos más claros y modernos para su resolución; 2- En el caso de Egipto y Etiopía se observa la puja por el liderazgo político y económico en África Oriental para los próximos 30 años, en esta circunstancia, el agua se torna una variable de poder decisivo en lo económico, lo político y lo militar;3- Estados Unidos, China y Rusia se incorporan como actores obligados a mantener su influencia en un contexto de alianzas cruzadas con los gobiernos de la cuenca del Nilo y el cuerno de África, en el caso de GERD, China ha financiado gran parte de las obras; 4- La represa del Nilo Azul añade una sinuosa complejidad ya que Etiopía pretende convertirse en un proveedor protagónico del sector energético y, a su vez, Egipto y Sudan deben sostener el acceso al agua para la expansión de la frontera agrícola. Con el fin de mejorar los indicadores de seguridad y soberanía alimentaria para 150 millones de seres humanos; 5- En el plano diplomático, no hubo avances en los acuerdos y notoriamente Etiopia ha sido esquiva a consagrar compromisos tripartitos con Egipto y Sudán; 6- La Seguridad Hídrica se instala con más fuerza como asunto a abordar multidimensionalmente en los aspectos climáticos, energéticos, económicos, tecnológicos, demográficos y de seguridad humana; 7- En el último tramo temporal de 2021, todos los mandatarios han incluido o declarado públicamente que todas las opciones están sobre la mesa (lo que supone una manifestación tácita de un potencial conflicto armado en caso de que la diplomacia fracase).

Etiopía en sus interiores complejos

Etiopía se encuentra en un momento crítico debido a la inestabilidad interna que ha promovido una pérdida progresiva del consenso político y  monopolio de la fuerza del gobierno federal del Premier Abiy Ahmed. La debilidad institucional ha motivado la reaparición de disputas limítrofes por tierras fértiles y otros recursos naturales en la mayoría de las 10 regiones del país, ampliado por diferencias étnicas, culturales y religiosas.

Las próximas elecciones de Junio de 2021 han provocado brotes de violencia que arrastran un trasfondo complejo para sostener el poder en el país y los controles territoriales en las regiones. En los últimos meses se destacan: la crisis en la región de Tigray (motivado por Abiy Ahmed para neutralizar al partido político TPLF); atentados y enfrentamientos entre la etnia oromia y amhara[2]; ataques entre las etnias afar y somalí (motivado por disputas de la administración territorial en las áreas de Hawuk y Gewane, originada por la notable agricultura de subsistencia nacional), y enfrentamientos con propósitos separatistas en el territorio de la etnia de Bani Shangul-Gumuz (donde se emplaza GERD).

Cabe destacar que la región más golpeada por la violencia es la de Tigray, donde se han enfrentado las Fuerzas de Defensa Nacional de Etiopía (gobierno) con el partido TPLF, generando centenares de muertos y el éxodo de aproximadamente 200,000 civiles. Con la particularidad que elementos de las fuerzas eritreas han participado dentro del territorio etíope para combatir al TPLF, ejecutando numerosas masacres de civiles en los focos de combate más álgidos (el secretario Antony Blinken de Estados Unidos presiona al gobierno etíope para que las fuerzas eritreas abandonen dicho territorio). En este contexto, la Etnia amhara ha operado activamente para recuperar territorios en disputa que habían sido agenciados antaño durante el paso del TPLF por el gobierno federal.

El consejo de Seguridad de la ONU ha declarado formalmente, y por primera vez, su preocupación por las denuncias de violación y abuso de los derechos humanos en la región[3]. La escalada de violencia en Tigray no es reciente. Kirby explica lo siguiente: «Las tensiones persistieron en 2020, que se suponía sería un año electoral, hasta que Abiy (con la aprobación del Parlamento) pospuso las elecciones, citando la pandemia de coronavirus como excusa. Los críticos de Abiy, incluidos los del TPLF, lo acusaron de una toma del poder antidemocrática. La región de Tigray celebró elecciones de todos modos en septiembre en un acto de desafío. Pero el gobierno de Abiy consideró ilegales esas elecciones»[4].

Para el caso de la etnia oromia la situación no es diferente; durante el año 2018 se inició una amnistía a grupos armados, considerados por el gobierno de Abiy Ahmed por «fuera de la categoría de terroristas», como el Frente de Liberación de Oromo (OLF), Patriotic GINBOT 7 (PG7), Frente Nacional de Liberación de Ogaden (ONLF), Movimiento de Fuerzas Democráticas de Amhara (ADFM) y el Movimiento Democrático Popular de Tigray (TPDM). Durante el proceso, el OLF no se integró al acuerdo de desarme, desmovilización y reintegración, por lo que sostienen su intransigencia contra Abiy Ahmed. Por el contrario, otros grupos mutaron a movimientos y partidos políticos para insertarse al proceso de reinstitucionalización.

El aumento de las protestas y enfrentamientos internos en Etiopia vienen causando mayores dificultades para la consolidación de una estabilidad económica a corto plazo. El analista Mbuyamba sostiene que «Los inversores se han vuelto más cautelosos como resultado de los disturbios sociales desde que el primer ministro Abiy Ahmed intentó introducir reformas económicas orientadas al mercado»[5].

La construcción de la represa GERD, que tiene un costo aproximado de 5.000 millones de dólares, se inserta como plan estratégico para Abiy Ahmed, que lo proyecta política y económicamente a nivel regional, aunque también las diferentes etnias opositoras se incorporaron a la crisis para buscar beneficios en la cambiante estructura de poder interno. 

Alteración del flujo del río Nilo: aprensiones axiomáticas de Egipto y Sudán frente a la posición etíope

Egipto y Sudán han edificado una alianza diplomática de envergadura debido a la disputa sobre GERD. Ambas partes han dejado en claro que las negociaciones fueron dañadas porque Etiopía no tiene intención de ceder y ha tomado una actitud totalmente unilateral desde el inicio de la disputa. Ambos gobiernos evidencian que durante 10 años no hubo avances y Etiopía utilizó las oportunidades de negociación «para ganar tiempo en el avance de las obras de GERD» a pesar que El Cairo y Jartum nunca se opusieron a su construcción, sino a los tiempos de llenado del lago artificial para no perjudicar el flujo del cauce de Nilo Azul.

El gobierno egipcio ha sido determinante con su posición frente a la crisis; el presidente Abdel Fatah El Sisi ha declarado explícitamente en una conferencia que «Egipto no permitirá que disminuya una sola gota de agua de la que les corresponde». Como también, ha expresado que «todas las opciones están abiertas para resolver la crisis». Por otro lado, numerosos funcionarios y políticos de renombre han sentenciado que «jamás en 7000 años Egipto se enfrentó a una situación tan apremiante para la supervivencia del país».

El líder del Consejo Soberano de Sudán Abdel Fattah Burhan ha revelado enérgicamente que «no desea la guerra, pero que su país está preparado para responder a los desafíos en la protección de su soberanía». Como también, ha dicho que «quiere llegar a un acuerdo razonable y legal», cuestión que «ha negado el gobierno de Abiy Ahmed», según afirmó el militar sudanés en numerosas entrevistas televisivas.

La obturación diplomática se focaliza en que Etiopia rechaza los acuerdos de 1929 (entre Egipto y Reino Unido) y 1959 (Egipto y Sudán), el primero porque afirma que es de la era colonial y el segundo porque no estuvo incluido como estado soberano. Sumado a lo anterior, se explicita una tendencia negativa a las propuestas de ambos países hacia todos los cuestionamientos de orden técnico.

Desde los ministerios de Recursos Hídricos y Riego de Egipto y Sudán han explicado que «si bien, el objetivo principal de GERD es generar electricidad, durante la época de sequía el flujo del agua mermaría y el funcionamiento normal de la presa tendría como efecto colateral la disminución de las cuotas hídricas hacia ambos países». Es por ello, que el foco de un futuro acuerdo formal se centraría en establecer las reglas para administrar el agua en esos periodos de sequía. Vale recordar que, además de las temporadas de déficit de lluvias de corto plazo, cada 100 años el rio Nilo presenta sequias que duran 5 años ininterrumpidamente.

También han apuntado que «la agricultura en ambos países es vital para la generación y sostenimiento de millones de familias». Las cuales riegan sus cultivos a través de canales, muchos de ellos, milenarios. En el caso de Egipto, país donde culmina el curso del rio con desembocaduras en el mar Mediterráneo, posee una cuota de 55,500 millones de metros cúbicos anuales (establecido según el acuerdo del año 1959) y representan alrededor del 80% de sus recursos hídricos, que se originan mayoritariamente fuera del país[6]. Expertos egipcios han marcado que la construcción de GERD impone una disminución de la resiliencia de la Represa de Asuán, tanto en épocas de sequía como de precipitaciones.

En el plano de la seguridad, han deslizado que la disminución del flujo de agua desencadenaría conflictos internos e incrementaría la inmigración ilegal hacia otros países en un escenario futuro de corto plazo. Como contrapartida política, Egipto declaró que expandirá su zona agrícola en un proyecto llamado «Nuevo Delta», una obra que ha sido presentada formalmente a inicios del segundo trimestre de 2021 y se articula con todos los planes existentes de agricultura con diferentes metodologías de riego, incluido el sistema por pivote. 

La encrucijada: dinámica de los últimos encuentros diplomáticos y declaraciones políticas traspuestas

Haciendo un conciso recorrido temporal, en estos últimos seis años hubo instancias de negociación que no consumaron progresos palpables. A modo de apuntación y glosa, pueden enumerarse: el acuerdo tripartito de 2015, la reunión de Washington en 2020 —donde no se lograron acordar los puntos críticos de la disputa— a pesar de las rondas técnicas establecidas. Como corolario, la reunión motorizada por la Unión Africana de Kinshasa en 2021 mostró la dificultad de demarcar un consenso tripartito.

Posteriormente, en una reunión del Consejo Nacional de Seguridad realizada el 24 de abril de 2021 Etiopía anunció formalmente el inicio de la segunda etapa del llenado de GERD en el mes de junio y que no dará marcha atrás en su decisión. Egipto y Sudán declararon en numerosas oportunidades que, de no existir un acuerdo formal, no habrá garantías para el futuro en la distribución equitativa del agua. Asimismo, han exteriorizado que Etiopía toma constantemente decisiones unilaterales sobre un rio internacional y que ponen a Sudán y Egipto en un alto riesgo, asegurando que es erróneo el precepto difundido en medios de comunicación de que «el agua del Nilo Azul es potestad de Etiopía» y puede administrarlo de manera autónoma.

Paralelamente, la ministra de Relaciones Exteriores de Sudán Mariam Al-Sadiq Al-Mahdi indicó el 20 de abril de 2021 que «Etiopía amenaza la seguridad nacional de Sudán con su intención iniciar el segundo llenado de GERD».

Por otro lado, el ministro de Relaciones Exteriores de Egipto Sameh Shoukry ha realizado, luego de la reunión de Kinshasa, visitas a diferentes países de la cuenca del Nilo y Estados claves en el continente africano. El alto funcionario ha dicho «No puede haber negociaciones interminables o negociaciones por venir, con una parte que continúe tomando medidas unilaterales. De lo contrario, el asunto se convierte en un problema y no conduce a nada más que imponer la voluntad a dos partes y exponer a su gente a riesgos existenciales». En otro orden, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. egipcias Teniente General Mohamed Farid también ha concluido una agenda de visitas de cooperación militar en la región en países como Burundi y Sudán.

La estrategia multinivel egipcia recae en intentar incidir en todas las instancias diplomáticas, incluso en la Asamblea General de Naciones Unidas, al Secretario General y al Consejo de Seguridad tratando de explicar que «la posición unilateral de Etiopía impacta en la estabilidad y seguridad de la región».

Un factor llamativo es la incorporación de Emiratos Árabes como mediador para encontrar soluciones diplomáticas sobre la represa. El Sheikh Mohammed bin Zayed Al-Nahyan se encuentra realizando viajes y diálogos para buscar una solución ya que posee buenas relaciones con los tres países.

Estados Unidos, Rusia y China no han declarado una posición específica sobre la cuestión, a pesar del llamamiento al dialogo, aunque los intereses de las tres potencias se encuentran inmersos en el continente. Debe recordarse que gran parte de la infraestructura de Etiopía está siendo financiada por China. En el caso de Rusia, y luego de haber construido la base naval en Sudán, se proyecta una nueva estrategia en África, por lo que a Estados Unidos le compete reestructurar sus objetivos en la región frente al avance de ambos adversarios.

 

* Especialista en Seguridad Internacional, Geopolítica y Estrategia. Licenciado en Ciencia Política, con especialización en Administración Pública, por la Universidad Nacional de Rosario. Obtuvo el título de posgrado de Magister en Defensa Nacional de la Escuela de Defensa Nacional Argentina (UNDEF). Ha cursado la Maestría en Gestión de la Ciencia, La tecnología y la Innovación en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Conforma el Comité Nacional de la Cámara Argentina de Profesionales en Seguridad integrada (CAPSI), siendo el coordinador de cooperación Internacional.

 

Referencias

[1] Acrónimo en inglés.

[2] Edmund Blair (Sala de prensa Nairobi). “Death toll from mid-April ethnic clashes in Ethiopia may be 200, official says”. Swissinfo, 25/04/2021, https://www.swissinfo.ch/eng/death-toll-from-mid-april-ethnic-clashes-in-ethiopia-may-be-200–official-says/46563974

[3] Redacción NIUS. “El Consejo de Seguridad y EEUU muestran ‘preocupación’ por la situación en Tigray”. NIUSDIARIO, 23/04/2021, https://www.niusdiario.es/internacional/africa/consejo-seguridad-muestran-preocupacion-situacion_18_3127170011.html

[4] Kirby, Jen. “‘Dying by blood or by hunger’: The war in Ethiopia’s Tigray region, explained. A humanitarian and political crisis, with no clear resolution”. Vox, 24/04/2021, https://www.vox.com/22370629/ethiopia-tigray-eritrea-amhara-war-ethnic-cleansing

[5] Mbuyamba, Lievin. “African sovereign debt: sorting the wheat from the chaff. Business Day”. BusinessDay, 25/04/2021, https://www.businesslive.co.za/bd/opinion/2021-04-25-african-sovereign-debt-sorting-the-wheat-from-the-chaff/

[6] Frenken, K.Y Faurès, J.M. “Irrigation potential in Africa: A basin approach”. FAO Land and Water Bulletin, 1997, 4. Roma: FAO Land and Water Development Division, ISBN 92-5-103966-6.

 

Prohibida su reproducción.

©2021-saeeg®

 

ISRAEL Y TURQUÍA EN BUSCA DE SOLUCIONES

Giancarlo Elia Valori*

Han transcurrido doce y once años desde los incidentes de Davos y Mavi Marmara, respectivamente, y las relaciones entre Turquía e Israel están siendo objeto de intensos esfuerzos de recuperación. Son dos importantes vecinos orientales e influyen en la estabilidad regional.

Actualmente, como en el pasado, las relaciones entre los dos países tienen una estructura basada en la realpolitik, persiguiendo así una relación de equilibrio/interés, y dependen de la cuestión palestina y de la posición de Israel como contraparte privilegiada de la Casa Blanca. Sin embargo, resumamos brevemente la historia de las relaciones turco-judías.

El primer acontecimiento importante que viene a la mente al mencionar judíos y turcos es que cuando más de 200.000 judíos fueron expulsados por la Inquisición española en 1491, el Imperio Otomano los invitó a establecerse en su territorio.

Turquía fue el primer país musulmán en reconocer a Israel en 1949. La primera misión diplomática de Israel en Turquía se inauguró el 7 de enero de 1950, pero, tras la crisis de Suez en 1956, las relaciones se redujeron al nivel de chargé d’affaires. En la segunda guerra árabe-israelí de 1967, Turquía decidió no involucrarse y no permitió que las relaciones se rompieran por completo.

La década de 1990 vio una tendencia positiva y un desarrollo en términos de relaciones bilaterales. Después de la segunda Guerra del Golfo en 1991 —que, como recordarán, siguió a la primera iraquí de 1980-1988 en la que el mundo entero estaba en contra de Irán (con la única excepción de la República Popular Democrática de Corea, Siria, Libia y el apoyo moral de la Albania de Enver Hoxha)— Turquía estaba en el centro de la política de seguridad en la región. En ese contexto, las relaciones entre Turquía e Israel se reavivaron seriamente.

En 1993, Turquía mejoró las relaciones diplomáticas con Israel a nivel de embajadores. La firma de los Acuerdos de Oslo entre Palestina e Israel condujo a relaciones más estrechas. El acuerdo de cooperación militar de 1996 fue firmado entre los dos países en la lucha contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía, que proporcionó un importante apoyo logístico y de inteligencia a ambas partes.

En la década de 2000, hubo un nuevo acercamiento con Israel, debido a la política de “cero problemas con los vecinos” promovida por el Partido de la Justicia y el Desarrollo de Erdoğan. Todavía recuerdo el número 3/1999 de la revisión italiana de la geopolítica «Limes» titulada “Turquía-Israel, la Nueva Alianza”.

En 2002, una empresa israelí emprendió el proyecto de modernizar doce tanques M-60 pertenecientes a las fuerzas armadas turcas. En 2004, Turquía acordó vender agua a Israel desde el río Manavgat.

La visita del Primer Ministro Erdoğan a Israel en 2005 fue un punto de inflexión en términos de mediación entre Palestina e Israel y un mayor avance de las relaciones bilaterales. En 2007, el presidente israelí Shimon Peres y el presidente palestino Mahmud Abbas hablaron en la Gran Asamblea Nacional turca con un día de diferencia. Las visitas de alto nivel desde Israel continuaron.

El 22 de diciembre de 2008, el Primer Ministro israelí Ehud Olmert fue a Ankara y se reunió con el Primer Ministro Recep Tayyip Erdoğan. En esa reunión, se lograron progresos significativos con respecto a la mediación de Turquía entre Israel y Siria.

Aparte de los incidentes antes mencionados, el deterioro de las relaciones turco-israelíes se produjo cinco días después de la reunión antes mencionada, es decir, la Operación “Plomo Fundido” contra Gaza el 27 de diciembre de 2008. Después de ese evento, las relaciones entre las dos partes nunca fueron las mismas que antes.

Recientemente, sin embargo, ambos países han hecho declaraciones de buena voluntad para normalizar las relaciones políticas. En diciembre de 2020, el Presidente Erdoğan declaró que quería mejorar las relaciones con Israel y dijo: “No es posible que aceptemos la actitud de Israel hacia los territorios palestinos. Este es el punto en el que nos diferenciamos de Israel, de lo contrario, nuestro corazón desea mejorar nuestras relaciones con él también”.

En sus relaciones con Israel, Turquía está planteando la cuestión palestina como una condición. Cuando lo miramos desde la perspectiva opuesta, la cuestión palestina es un asunto vital para Israel. Por lo tanto, es un grave obstáculo para las relaciones.

Por otro lado, muchas cuestiones regionales como el Mediterráneo oriental, Siria y algunas cuestiones de seguridad en la región requieren la cooperación de estos dos países clave. Por esta razón, está claro que ambas partes desean al menos poner fin a la crisis, reducir la retórica a nivel de liderazgo y centrarse en la cooperación y las áreas de realpolitik.

En los próximos meses, sin duda se harán esfuerzos para lograr un equilibrio entre estas intenciones y las condiciones que hacen necesario reiniciar las relaciones bilaterales con Israel en igualdad de condiciones. A medida que la mejora de las relaciones con Israel también influirá positivamente en las relaciones de Turquía con los Estados Unidos.

Turquía busca evitar que Estados Unidos y la UE impongan sanciones que podrían llegar a aumentar la retórica neo-otomana antioccidental, mientras que la mejora de las relaciones con Israel podría ofrecer un resultado positivo no sólo para evitar los daños antes mencionados, sino también para resolver las cuestiones turcas relacionadas con el Mediterráneo oriental, las aguas territoriales, Libia y Siria. Turquía no tiene intención de dar marcha atrás en este tipo de cuestiones que considera vitales. Todo lo contrario. Le gustaría transmitir mensajes positivos a nivel de conversaciones y cumbres.

Otra cuestión importante de fricción entre Turquía e Israel es el uso de petróleo y gas en las reservas del Mediterráneo oriental entre Egipto, Israel, Grecia y Chipre (Nicosia).

Este enfoque excluye a Turquía. Los Estados Unidos y la UE también apoyan firmemente la situación actual (que abordamos en un artículo anterior) por la razón adicional de que Francia ha sido incluida en la ecuación.

La alineación de fuerzas y frentes en estas áreas marítimas también fue ampliamente vista durante la guerra civil en Libia, donde Turquía, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Francia, así como otros actores como Rusia, Italia, etc. entraron en escena.

En última instancia, un punto de contacto entre Turquía e Israel es el papel de mediación que el primero podría desempeñar en las relaciones entre Irán e Israel, especialmente después de la mejora de las relaciones turco-iraníes.

De hecho, tras el ataque aéreo estadounidense en Bagdad —que mató al general iraní Qassem Soleimani el 3 de enero de 2020—, el Ministro de Relaciones Exteriores turco declaró que la acción estadounidense aumentaría la inseguridad y la inestabilidad en la región. También informó de que Turquía estaba preocupada por las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán que podrían convertir a Irak de nuevo en una zona de conflicto en detrimento de la paz y la estabilidad en la región. También hubo una llamada telefónica de condolencia del presidente Erdoğan al presidente iraní Rouhani, instándole a evitar una escalada conflictiva con Estados Unidos después del ataque aéreo.

En consecuencia, es de interés del presidente turco mantener un canal abierto con Irán, para que él mismo pueda suavizar las tensiones mutuas entre Israel e Irán, y —a su vez— la diplomacia israelí puede influir en las decisiones del presidente Biden, aunque menos pro-Israel que las de Donald Trump.

Se sabe que Turquía tiene muchos problemas de relación con Estados Unidos —especialmente después del intento de golpe de Estado del 15 al 16 de julio de 2016 e incluyendo la mencionada cuestión petrolera— y se da cuenta de que sólo Israel puede resolver la situación sin problemas.

De hecho, las relaciones entre Israel y Estados Unidos no están en su mejor momento como lo estuvieron bajo el presidente Trump. El Presidente Erdoğan parece desconocer este hecho, pero de hecho el presidente turco sabe que la única voz que la Casa Blanca puede escuchar es la de Israel, y ciertamente no la de las monarquías del Golfo, actualmente en desacuerdo con Turquía.

Israel mantiene un perfil bajo ante las declaraciones del presidente Erdoğan con respecto a los palestinos —ya que considera que son consecuentes—, así como en relación con una serie de actitudes claramente antisionistas del pueblo turco.

Sin embargo, estamos seguros de que las declaraciones de apertura y aquiescencia israelíes del presidente Erdoğan seguramente darán resultados concretos.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales y ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción.

©2021-saeeg®

EGIPTO E ISRAEL EN LA REGIÓN MEDITERRÁNEA

Giancarlo Elia Valori*

Un interesante artículo del periodista israelí Ophir Winter nos lleva a expresar algunas consideraciones sobre el papel desempeñado por Egipto e Israel en la región mediterránea.

El 15 de enero de 2020, el Ministro de Energía Yuval Steinitz y su homólogo egipcio, Tarek al-Mula, anunciaron el inicio del flujo de gas natural de Israel a Egipto.

La declaración conjunta marca un hito en las relaciones entre los dos países y muestra además la creciente importancia que recientemente ha tenido la región mediterránea en las políticas exteriores, de seguridad y económicas de Egipto e Israel.

Esta tendencia también fue evidente en la agenda del Foro Mundial de la Juventud (WYF) celebrado en Sharm el-Sheikh en diciembre de 2019, después del primero organizado allí en noviembre de 2017. En 2019, se reunió en Sharm el-Sheikh bajo los auspicios del presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, con la participación de unos siete mil jóvenes de todo el mundo.

El tema de los debates del Foro, que Egipto organizó de 2017 a 2019, fue reforzar la cooperación entre los países mediterráneos en una variedad de áreas, incluyendo la energía, el empleo, el clima, la ciencia, la inmigración ilegal y la lucha contra el terrorismo.

Las reuniones del Foro se dedicaron tanto a los intereses concretos de los países mediterráneos como a aspectos “más suaves”, incluidos los denominadores históricos y culturales comunes que unen a los pueblos que habitan en las costas mediterráneas. La agenda se centró en las políticas exteriores, de seguridad y económicas de Egipto y sus intentos de posicionarse como uno de los principales países del Eje en la región.

Israel fue mencionado en el Foro como un socio vital en los acuerdos de gas con Egipto y como miembro de pleno derecho de su lado en el Foro de Gas del Mediterráneo Oriental (FEMP), establecido en El Cairo en enero de 2019 con la participación de Chipre, Grecia, Italia, Jordania y la Autoridad Nacional Palestina.

El papel de Israel, sin embargo, sigue siendo marginal en cuestiones mediterráneas que van más allá del sector del gas. Por lo tanto, necesita definir una política mediterránea integral que le permita aprovechar más oportunidades para desarrollar sus lazos con Egipto y otros países de la cuenca mediterránea.

En los últimos años Egipto ha dado cada vez más importancia a la región mediterránea a la luz de tres hechos:

a) el descubrimiento de un campo de gas que satisface la mayoría de las necesidades de gas de Egipto;

b) el establecimiento del FEMP en enero de 2019 allanando el camino para que Egipto se convirtiera en el centro energético regional, incluidos sus objetivos de establecer un mercado regional del gas, desarrollar recursos e infraestructuras, y profundizar la coordinación y el diálogo entre los Estados miembros;

c) la amenaza planteada por Turquía a la promoción de la cooperación regional en materia de gas debido a su negativa a reconocer las fronteras marítimas de Chipre y la tensión entre Egipto y Turquía por el acuerdo de demarcación de fronteras marítimas firmado entre Turquía y el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) de Fayez al-Sarraj en Libia que se ha intensificado incluso desde noviembre de 2019.

Un artículo publicado por el Centro Egipcio de Estudios Estratégicos (ECSS) ha observado que los descubrimientos de gas en el Mediterráneo oriental crean nuevas dinámicas regionales, incluyendo el establecimiento de bloques económicos, lazos multilaterales, alianzas y contra-alianzas.

También ha explicado que Egipto ofrece a Israel y Chipre la alternativa más barata para exportar gas a Europa y otros mercados debido a su infraestructura de gas licuado, que se puede ampliar a un costo relativamente bajo cuando sea necesario. Egipto, por su parte, está interesado en recaudar una parte de los beneficios y fortalecer su posición estratégica como centro de exportación de gas en Europa.

Además, la Unión por el Mediterráneo —una organización intergubernamental que reúne a 42 países de Europa y la cuenca mediterránea más Libia como observador— ha debatido sobre formas de hacer frente a la crisis del empleo en la región, que tiene al 12,5% de sus residentes desempleados (en su mayoría jóvenes de países del Mediterráneo meridional), y desafíos medioambientales, incluido un nivel de calentamiento global que es aproximadamente un 20% superior a la media mundial.

Otro desafío regional es la inmigración ilegal en todo el Mediterráneo. Egipto ha destacado su éxito en la prevención de la emigración de migrantes ilegales de su territorio a Europa desde 2016. Al mismo tiempo, se ha defendido que es necesario aumentar la cooperación entre los países “jóvenes” de la región mediterránea meridional (donde alrededor del 60% de sus habitantes son menores de 30 años) y los países “envejecidos” de la región del Mediterráneo septentrional para dar una respuesta integradora a las necesidades del mercado laboral en la región.

Desde la perspectiva de Egipto, la respuesta incluye una serie de flujos migratorios legales de los países del Sur del Mediterráneo a Europa, junto con el fortalecimiento de la seguridad y la estabilidad de los países del Sur del Mediterráneo de una manera que les facilite atraer inversiones y crear empleos en sus Estados.

En los últimos años, Egipto también ha estado trabajando en la construcción de una identidad mediterránea, que se presenta a la joven generación egipcia como uno de los pilares de la personalidad egipcia.

La crianza y el cultivo de una identidad mediterránea expresa el deseo de Egipto de proyectarse dentro y fuera de un espíritu regional que servirá como plataforma para aumentar las interacciones en la región mediterránea y ampliar su marca de lo que se ha pedido durante milenios a la Madre de las Naciones, el punto de encuentro de continentes, países, religiones y civilizaciones, es decir, los fundamentos culturales e históricos que hacen del Mediterráneo una región y de sus pueblos una comunidad. Israel no está ausente de la narración mediterránea promovida y transmitida por Egipto, pero su lugar ha permanecido hasta ahora marginal en cuestiones que van más allá de los intereses del gas.

Según Egipto, el triángulo de Egipto, Grecia y Chipre está en el corazón de la cooperación mediterránea, mientras que Israel es un socio secundario cuyo papel es limitado. Una publicación del ECSS ha dejado claro que Israel no podía participar en las maniobras militares periódicas llevadas a cabo por Egipto, Grecia y Chipre, aunque comparte un concepto de seguridad similar con los tres países. También ha sugerido que su presencia dificultaría la mejora de la cooperación multilateral en la región.

A pesar de las reservas políticas tradicionales que acompañan las relaciones entre los dos países, el Mediterráneo ha sido durante mucho tiempo una nueva oportunidad para que Israel profundice sus lazos con Egipto. En primer lugar, debe seguir ampliando la cooperación en el sector del gas y la energía a través de su socio egipcio y desarrollar recursos e infraestructuras bilaterales, la coordinación multilateral y el diálogo del FEMP entre funcionarios gubernamentales, empresas y expertos de ambas partes.

Egipto, Israel, Italia, Chipre, Grecia, Jordania y Palestina firmaron el Estatuto del FEMP el 22 de septiembre de 2020, convirtiendo el Foro en una organización internacional regional con sede en El Cairo, destinada a facilitar la creación de un mercado regional del gas en la región del Mediterráneo Oriental y a profundizar la colaboración y el diálogo estratégico entre los países productores, de tránsito y consumidores de gas natural, en una zona que se confirma que está llena de grandes oportunidades. Francia se incorporó como miembro de pleno derecho el 9 de marzo de 2021, con los Estados Unidos, la UE y los Emiratos Árabes Unidos como observadores permanentes. Países como Turquía y El Líbano no participan en el Foro debido a la persistente tensión con Grecia y Chipre y la presencia de Israel, respectivamente.

Sin embargo, aparte del acuerdo antes mencionado, Israel necesita desarrollar una política mediterránea integral con el objetivo de ampliar la gama de intereses comunes con Egipto y otros países más allá del sector del gas. A tal fin, debe estudiarse el suministro de insumos israelíes a cuestiones mediterráneas como el medio ambiente, las energías renovables, la desalación del agua, la preparación para emergencias, la educación, la ciencia y el empleo.

La Unión por el Mediterráneo puede servir como plataforma útil para la integración israelí en estos proyectos regionales, e Israel debería considerar asignar más recursos y mano de obra para aumentar su influencia en él.

Además, Israel —al igual que Egipto— puede beneficiarse de la crianza y el cultivo de una identidad mediterránea, haciendo hincapié en los denominadores comunes para los países de la región y los valores de apertura mutua, tolerancia y aceptación de los demás.

Por último, la propia Unión por el Mediterráneo tiene el poder de fomentar la interacción entre los pueblos mediterráneos, así como los encuentros juveniles y los intercambios culturales que contribuyen a dar forma al espacio común.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. El Señor Valori ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia. 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Porhibida su reproducción.

©2021-saeeg®