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RUSIA Y EUROPA: ¿ES TAN INEVITABLE (E INMINENTE) LA GUERRA?

Roberto Mansilla Blanco*

Una mirada a los titulares de los principales medios de comunicación, principalmente europeos, daría a entender la inevitabilidad de una guerra entre Rusia y Europa. Una escalada de tensiones que ocurre en un contexto de distanciamiento transatlántico, desgaste del conflicto ruso-ucraniano, empeoramiento de las redes de suministro y transporte por la guerra en Oriente Medio y configuración exprés de una «OTAN europea» bajo una troika liderada por Alemania, Reino Unido y Francia, que señala a Moscú como su principal amenaza.

Mientras las calles de Europa, especialmente en Francia e Italia, arden con protestas sociales sobre la vivienda, educación, alza del coste de la vida, precariedad laboral, políticas migratorias y aumento del gasto militar, el dominio de la narrativa mediática belicista predomina como instrumento clave para anunciar escenarios de «guerra híbrida» entre Rusia y Europa.

Los medios europeos suelen maximizar con un tono alarmista el discurso del presidente ruso Vladimir Putin, señalándolo como el presunto agresor de una guerra que aparentemente está en camino. A su vez, y mientras Europa aumenta la presión militar contra Rusia, los medios de ese país otorgan un perfil diferente, concentrando su interés en las declaraciones de los altos mandos de la OTAN y la UE, en la magnitud de la crisis socioeconómica europea, la aparente incapacidad de su clase política para ofrecer soluciones efectivas a las demandas sociales y la materialización de una crisis de identidad y valores civilizatorios europeos ante las políticas de regularización migratoria.

Ucrania: ¿salida a la guerra y un final anticipado para Zelensky?

El contexto actual de la guerra en Ucrania está principalmente enfocado en la posibilidad de que Putin y su homólogo estadounidense Donald Trump negocien el final del conflicto a expensas de Kiev y de sus aliados europeos.

En una entrevista, el presidente ucraniano Volodymir Zelensky aseguró que «Trump quiere que Ucrania capitule» y que estamos ante los «días más peligrosos», colocando el foco en las elecciones legislativa del mid-term en EEUU, un test político estratégico para Trump en el que se vislumbra una derrota electoral en gran medida derivada por el alza del costo de la vida ante los elevados precios del carburante.

Las palabras de Zelensky son una clara reacción ante el anuncio de Trump de alcanzar un acuerdo con Putin para liberar 300.000 toneladas de gas ruso a fin de reducir los precios ante la crisis en Oriente Medio derivada de la agresión de EEUU e Israel contra Irán así como de las sanciones europeas contra Rusia que, en octubre, alcanzaron su 22º ronda, la mayor desde el inicio de la invasión en Ucrania en 2022. El precio del crudo Brent, referencia del mercado petrolero, se cotizaba a US$ 109 a mediados de octubre.

Trump ha tenido que recurrir a Putin como «salvavidas» electoral tomando en cuenta la estrecha alianza del mandatario ruso con Teherán así como ante las dificultades en las que se encuentra Arabia Saudita, tercer principal productor petrolero a nivel mundial tras EEUU y Rusia, particularmente ante los ataques contra sus refinerías por parte de los hutíes yemenitas, aliados de Irán. En un contexto prácticamente de guerra abierta en Oriente Medio, el reciente pacto militar entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán se enfrenta a su primer reto con aparentes distorsiones militares operativas, escenario que no descarta la activación de canales diplomáticos de negociación con Teherán.

En los últimos días han sido prolíficas las declaraciones de Trump culpando a Zelensky de no querer la paz en Ucrania. En Kiev han regresado las protestas ante el desgaste de la población por un conflicto estéril y ante las draconianas medidas de reclutamiento militar, cada vez más impopulares. Crece la percepción mediática de que Zelensky muy probablemente tiene los días contados en el poder toda vez que Trump y Putin negocian tanto su final político como el del conflicto, a espaldas de Ucrania y de Europa.

En este esquema de negociación para el final de la guerra en Ucrania podría entrar el presidente chino Xi Jinping toda vez Trump ya ha declarado que Zelensky debería delegar en otro representante para la negociación. Un evidente mensaje de falta de confianza en el presidente ucraniano y de intenciones de buscarle un reemplazo.

Suenan «tambores de guerra» entre Bruselas y Moscú

La tensión ha vuelto a instalarse entre Washington y Kiev mientras Europa, principalmente la troika establecida vía OTAN entre Francia, Alemania y Reino Unido sigue esforzándose en mantener la necesidad de presión militar contra Putin, argumentando un hipotético ataque ruso contra países miembros de la OTAN.

Mientras Trump negocia el «pacto del diésel» con Putin, Ucrania mantiene el pulso atacando las refinerías rusas e incluso sus centros de datos de información. Zelenski también criticó la presunta «intencionalidad política» con la restricción a Ucrania de la señal satelital de Starlink, propiedad de Elon Musk y esencial para Kiev en su esfuerzo bélico contra Rusia. En este apartado las sospechas ucranianas vuelven a apuntar hacia Trump.

En Moscú, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov aseguró que «Alemania nos va a declarar la guerra». La declaración viene tras un ataque ruso a Kiev, muy probablemente de carácter disuasivo, mientras el canciller alemán Friedrich Merz visitaba la capital ucraniana.

Durante un Foro de Seguridad celebrado el 13 de octubre en Varsovia, el jefe supremo de la OTAN en Europa, General Alexus Grynkewich, avisó a Rusia: «Si nos atacan, lucharemos». Reino Unido lanza advertencias a sus ciudadanos para prepararse a una «crisis de enorme magnitud y sacrificios en la vida personal». El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, advierte que la guerra ruso-ucraniana entra en «su fase más peligrosa y decisiva» en vísperas del invierno, con el foco en las consecuencias que causarán en Europa su desconexión energética de Rusia.

Grynkevich presentó en Varsovia la estrategia «Teoría de la Victoria» ante un posible conflicto con Rusia, que propone el uso de vehículos aéreos no tripulados (UAV) y sistemas de puntería con inteligencia artificial para repeler posibles ataques. La OTAN podría utilizar fuerzas de defensa terrestre y otros recursos en el marco de la Iniciativa de Disuasión del Flanco Oriental, diseñada para monitorear las amenazas en las fronteras con Rusia y Bielorrusia, utilizando drones de bajo costo y sistemas de armamento militar que operan principalmente de forma autónoma.

En el marco de la 23ª reunión anual del Club Internacional de Debate Valdai, un influyente think tank vinculado al Kremlin, y tras enviar una carta a la OTAN, Putin advirtió que defenderá el enclave de Kaliningrado con armas nucleares en caso de ataque de la OTAN: «El punto de no retorno puede llegar de forma inesperada», indicó el presidente ruso no sin antes insistir en que sus palabras no son «una intimidación» sino «una respuesta» a las declaraciones de dirigentes occidentales y la hipótesis de un posible ataque contra Kaliningrado.

Mark Rutte, secretario general de la OTAN, respondió a las palabras de Putin con alerta máxima y cautela. Tras una reunión en Lituania donde reconoció que no hay indicios claros de movilización y agresión rusa, matizó que espera más ataques híbridos por parte de Moscú para presionar a dejar de ayudar a Ucrania.

De este modo los «tambores de guerra» parecen ir afinando sus sonidos en Europa y Rusia. Durante una comparecencia ante el Parlamento alemán, el jefe de los servicios secretos alemanes Martin Jäger advirtió del riesgo de un «conflicto violento con Rusia. La confrontación a la que nos enfrentamos con Rusia ha adquirido una dimensión nueva y más peligrosa. Moscú apuesta por nuestra debilidad. Tenemos que hacerle frente». Jäger puso como ejemplo el incidente de ataque de drones suscitado en agosto pasado en Leipzig, en el que la UE acusó a Rusia de presunta autoría.

La presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Leyen y la comisaria de Política Exterior Kaja Kallas aceleran la retórica belicista antirrusa, acusando a Moscú de intensificar la guerra híbrida contra Europa con desinformación y ataques de drones para pulsar los sistemas de seguridad. La localidad estonia de Narva, punto caliente entre la OTAN y Rusia, ha realizado un cierre de movilidad fronteriza con Rusia. El presidente letonio Edgars Rinkevics declaró que el «apetito por el riesgo por parte de Putin está incrementándose».

El clima de preguerra ruso-europeo parece anticipar nuevos movimientos geopolíticos. Reino Unido ha expresado la posibilidad de regresar a la UE poniendo fin al Brexit. Mientras pulsa la aprobación del retorno del servicio militar obligatorio, Alemania anunció el envío tropas a la frontera con Lituania.

El ascenso electoral de AfD en las recientes elecciones regionales alemanas es observado como una victoria política del Kremlin con el objetivo de erosionar los apoyos militares y financieros a Ucrania dentro de la UE y la OTAN, buscando igualmente potenciar un entendimiento europeo con Moscú.

La UE y la OTAN temen una posible inherencia rusa vía desinformación y estrategias de guerra híbrida en el calendario electoral europeo en curso este 2026 y previsto para 2027 principalmente en países como España, Francia, Serbia, Bulgaria, Grecia e Italia.

A la espera de cómo avancen las conversaciones con Trump sobre Ucrania, Rusia parece manejar escenarios de intensificación de su ofensiva militar antes del invierno, con el puerto de Odesa en su punto de mira con la finalidad de establecer un control de facto del mar Negro. Ante las advertencias y presiones de la OTAN y la UE, Putin refuerza la opción militarista, fortalecida tras la victoria parlamentaria de su partido Rusia Unida en las elecciones de septiembre pasado. Son cada vez más frecuentes los rumores sobre un reclutamiento masivo de hasta 300.000 efectivos en Rusia.

En Madrid, el presidente de gobierno Pedro Sánchez acusó a Rusia de utilizar la guerra híbrida con la crisis migratoria de Ceuta y Melilla presentada en agosto pasado. Moscú ha desestimado esta presunta injerencia en Ceuta pidiendo pruebas al gobierno español. Toda vez que en el marco de la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado, Rusia y Marruecos reforzaron su alianza estratégica, una clara señal de advertencia para Madrid.

Presionado por la crisis interna, Sánchez convocó el adelanto de elecciones generales en España para el próximo 29 de noviembre. Algunas fuentes de inteligencia en Europa y España advierten de posibles operaciones de desinformación rusa durante la campaña electoral. Reacciones políticas aparte, el clima de escalada de tensiones prebélica parece instalarse sin tapujos entre Bruselas y Moscú.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG. 

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SIRIA Y EL CÁUCASO SUR COMO ALTERNATIVAS ENERGÉTICAS ANTE LA CRISIS DEL ESTRECHO DE ORMUZ

Roberto Mansilla Blanco*

Conferencia de Al Sharaa y Merz tras su reunión en Berlín (Imagen: Hans Scherhaufer/epd/IMAGO).

 

La reciente visita a Alemania del presidente sirio Ahmed al Sharaa, en la que entre otras disposiciones acordó con el canciller Friedrich Merz el retorno de refugiados sirios radicados en ese país, abrió igualmente las compuertas para un proyecto geoeconómico de mayor calado determinado por la actual guerra de EEUU e Israel contra Irán y, particularmente, ante las tensiones económicas globales por las presiones iraníes de cierre del Estrecho de Ormuz.

El interés occidental implica convertir a Siria en un «puerto seguro» así como en un posible corredor energético desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Mediterráneo lo suficientemente fiable para Europa, tal  como lo explicó el propio al Sharaa durante su participación en el Foro Económico Siria-Alemania. Damasco espera recibir inversiones exteriores en los próximos años valoradas en US$ 59 mil millones.

Occidente y la «nueva Siria»

Tras la caída en Damasco del régimen de Bashar al Asad, aliado de Irán, Rusia y China, Occidente ha iniciado un proceso de atracción a la «nueva Siria». El nuevo presidente de facto al Sharaa, un antiguo yihadista vinculado a la red Al Qaeda, ha dado un giro copernicano a la orientación geopolítica siria. Ha sido recibido en la Casa Blanca por el presidente Donald Trump; en el Kremlin por Vladimir Putin; y ha realizado su discurso ante la Asamblea General de la ONU.

De este modo, se asumen como imperativos estratégicos para Occidente la reinserción de una Siria más proclive a sus intereses en el tablero geopolítico mundial y su reconstrucción estatal en aras de propiciar la estabilidad ante un convulso Oriente Medio, ahora erosionado por la guerra contra Irán y su capacidad para provocar distorsiones en la economía global.

Por otro lado, y en un momento de ascenso político y electoral de opciones antiinmigración y de ultraderecha en Europa, las expectativas de aplicar medidas de retorno de refugiados sirios suponen una medida orientada a intentar hacer frente a un tema, el de la inmigración, que inquieta a determinados liderazgos políticos en Europa y EEUU, como son los casos del presidente estadounidenses Donald Trump, el húngaro Viktor Orbán y la italiana Giorgia Meloni, entre otros. 

Dos estrechos estratégicos: Ormuz y Bab el Mandeb

Occidente observa con obvia preocupación el tectónico golpe geoeconómico y geopolítico realizado por Irán a través de su control del estrecho de Ormuz y ante sus reiteradas amenazas de cierre. El valor estratégico de este estrecho es evidente ya que supone una ruta por la que transita aproximadamente el 20% del suministro energético mundial.

Teherán también ha colocado en el centro de atención la posibilidad de cierre de otro estrecho, el de Bab el Mandeb, muy próximo al golfo de Adén y al océano Índico. Aquí entra en juego otro escenario, el de Yemen. La guerra con Irán ha ampliado su radio de actuación hacia este país que vive un conflicto armado interno con repercusiones regionales. En Yemen, la comunidad hutí, aliada de Teherán, ha entrado en la guerra atacando objetivos israelíes y occidentales en la región y ejerciendo presión contra Occidente sobre el control del estrecho de Bab el Mandeb.

Por otro lado está Bahréin, importante productor petrolero y de gas natural y que, al igual que Yemen, podría verse arrastrado por el conflicto de Irán vía posible insurrección popular e incluso militar por parte de la mayoría chiíta, aliada iraní, contra el poder sunnita mantenido entre otros por Arabia Saudita.

Como en los casos de Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, Irán ha atacado estratégicas estructuras energéticas en Bahréin. De este modo, buscando propiciar una eventual insurrección popular contra la monarquía, Bahrein podría convertirse en un eventual «satélite iraní vía eje chiíta», similar al ya existente en Yemen, Líbano e Irak.

La alternativa energética del Cáucaso Sur

La actual coyuntura en torno a los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb también apunta a otro escenario geopolítico estratégico, el Cáucaso Sur, y específicamente el mar Caspio, como ruta energética alternativa para Occidente a la hora de suplir de gas natural y petróleo a las economías europeas, sacudidas por los elevados precios del crudo.

Por su condición de territorio de tránsito de oleoductos y gasoductos desde el mar Caspio, desde hace tres décadas, coincidiendo con la disolución de la URSS, el Cáucaso Sur se ha erigido como un escenario geopolítico emergente y con cada vez mayor importancia geoeconómica. Rusia, Turquía, EEUU, Irán, Israel, la Unión Europea, Arabia Saudita, China e India, entre otros, han entrado con fuerza para colocar al Cáucaso entre sus prioridades de influencia.

En este contexto adquieren importancia estratégica el proyecto de Corredor del Gas del Sur (SGC por sus siglas en inglés), que conecta el mar Caspio con Europa transportando gas desde Azerbaiyán vía Georgia y Turquía; y el ya conocido como oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan (BTC)

El interés geoeconómico para Europa en el Cáucaso Sur está enfocado en controlar estas rutas para reducir su dependencia energética de Rusia, palpable tras la guerra de Ucrania, así como perfilar una alternativa estratégica ante las tensiones en Oriente Medio. Por otro lado se han registrado nuevos proyectos de rutas de gasoductos regionales vía Georgia y Armenia hacia Europa como es el caso del “Corredor Verde”. 

Esto ha repercutido en el ascendente peso de Azerbaiyán, productor petrolero y de gas natural y principal actor dentro del Mar Caspio, lo cual hace de este país una potencia regional. Bakú ha ampliado sus socios comerciales energéticos hacia Israel, Turquía y ahora Siria, además de manejar hábilmente sus equilibrios estratégicos en torno a Rusia, Occidente, Irán y China.

Las tensiones ruso-occidentales, principalmente desde el comienzo de la guerra en Ucrania, han propiciado pulsos geopolíticos por el control de esferas de influencia determinados por los intereses energéticos. Rusia ha logrado neutralizar la implicación occidental en Georgia toda vez el giro prooccidental armenio anuncia nuevos equilibrios. Moscú ha iniciado una etapa de distensión con Azerbaiyán ante los contactos de Bakú con EEUU, palpables tras la materialización del acuerdo de paz en Nagorno Karabaj (2024)

Aquí cobra especial atención el corredor de Zangezur (Armenia) y el impacto estratégico de esta región clave en las rutas energéticas, comerciales y de seguridad euroasiáticas. El histórico acuerdo de 2024 para Nagorno Karabaj propiciado por Trump ha revitalizado la importancia geoeconómica de este corredor transcaucásico. Para todos estos actores involucrados, la guerra de Irán ha revitalizado esta importancia geopolítica y geoeconómica del Cáucaso Sur.

Arabia Saudita y Turquía mueven fichas

Volviendo al caso sirio, Arabia Saudita está emergiendo como un actor fundamental en la reconfiguración de la infraestructura energética y económica de ese país, con especial incidencia en la reconstrucción del sector eléctrico.

Para Riad, que también ha propiciado el proceso de reinserción internacional de Siria vía «lavado de imagen» del liderazgo de al Sharaa, el objetivo es asegurar la vía Siria la estabilidad necesaria para la creación de corredores económicos hacia Europa y Oriente Próximo. El reino saudita ha comenzado a invertir más de US$2.000 millones en Siria, buscando fortalecer su influencia en ese país al mismo tiempo que propicia la conexión energética desde el golfo Pérsico con Europa. Este proceso redefine el mapa de poder energético regional a través de nuevas rutas menos dependientes del control de rivales como Irán vía estrecho de Ormuz.

Por otro lado es igualmente perceptible el peso de Turquía en la Siria de al Sharaa, escenario que complica los intereses sauditas toda vez la posición de Ankara ampara nuevos equilibrios geopolíticos regionales con respecto a Israel, Irán y EEUU. En este sentido, Turquía también juega sus cartas geoeconómicas y geopolíticas. Ankara ha avanzado negociaciones con Egipto para propiciar nuevas rutas logísticas vía Canal de Suez, menos dependientes de los imperativos occidentales e israelíes. 

Irán: el CGRI configura un régimen pretoriano nacionalista

Mientras China, Turquía, Egipto y Pakistán ensayan iniciativas de paz para finalizar la guerra con Irán, Washington ha venido manteniendo la presión militar sobre Teherán, incluso vía despliegue de efectivos, atizando las expectativas de una eventual invasión terrestre del país persa.

No obstante, Washington comienza a asumir los costos de una guerra estéril para sus objetivos, especialmente en un 2026 electoral con los comicios legislativos de noviembre y ante la impopularidad de este conflicto y las recientes protestas sociales en EEUU. Esto ha provocado que Trump comience a decantarse por la posibilidad de una negociación directa con Irán que ponga fin al conflicto.

Este escenario perjudica las pretensiones israelíes de influir en la administración Trump para un cambio de régimen en Irán, aspecto que podría implicar un posible enfriamiento en las relaciones entre Washington y Tel Aviv. Toda vez, que Trump vuelve a invocar su pretensión de degradar los compromisos con Europa vía OTAN, profundizando cada vez más sus posiciones unilaterales y aislacionistas.

Por otro lado, el creciente poder del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en el manejo de la guerra determina la posibilidad, cada vez más asertiva, de que Irán se deslice hacia un régimen de pretorianismo militar donde el nacionalismo persa y el chiísmo converjan en una nueva estructura de poder, desplazando del centro de gravedad a la teocracia y a los ayatolás hacia posiciones meramente simbólicas.

El creciente poder del CGRI durante esta guerra no sólo transformará el mapa político iraní y regional sino que implicará una mayor radicalización de las posiciones de Teherán con respecto a Occidente, Israel y Arabia Saudita, sus principales rivales geopolíticos regionales.

EEUU y Europa comienzan a interpretar este escenario como una especie de fait accompli que eventualmente implique adoptar posiciones de realpolitik con Teherán, toda vez que sus expectativas de cambio de régimen prooccidental y adopción de un «modelo sirio» en el país persa comienzan a desvanecerse.

Un Irán cada vez más nacionalista bajo el CGRI ejercerá su presión y su poder de control sobre rutas comerciales estratégicas como los anteriormente mencionados estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb, perjudicando los intereses geoeconómicos occidentales a favor de países aliados de Teherán como China y sus conexiones geopolíticas. Por ello, Occidente acelera sus intereses geoeconómicos en rutas alternativas como los corredores sirio y del Cáucaso Sur para reducir esta dependencia comercial y energética de las rutas por estos estrechos.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

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GABÓN, UN NUEVO GOLPE DE ESTADO EN ÁFRICA

Marcelo Javier de los Reyes*

Gabón es un país del litoral atlántico africano, con una población 2.389.000 de habitantes, que fue colonia de Francia hasta 1960, año en que obtuvo su independencia como tantos de los actuales países africanos. Sin embargo, esa independencia no ha sido nunca plena, dado que tanto Francia como el Reino Unido ―a través de su Commonwealth― siguieron tutelando a los nuevos países.

Formó parte del Afrique-Équatoriale française, nombre dado en 1910 al gobierno general que reagrupó a las cuatro colonias francesas de esa región: Gabón, la actual República del Congo (antes Congo Brazaville), la República Centroafricana (entonces Ubangui-Chari y por un corto tiempo también Imperio Centroafricano) y el Chad. Esa división regional se mantuvo hasta 1958 y se extendió desde el desierto del Sahara hasta el río Congo y el océano Atlántico hacia el sur y hasta los montes de Darfur hacia el oriente. A mediados de la década de 1950 la metrópoli, París, comenzó a delinear lo que serían los futuros estados. Hacia 1960 eran países poco urbanizados, carentes de infraestructura, pero luego de la independencia Francia comenzó la explotación del subsuelo, extrayendo desde 1963 el hierro de Mauritania y desde 1971 el uranio de Níger.

Léon M’ba (1902-1967) fue el primer presidente de Gabón (1960-1967) y Albert Bernard Bongo (1935-2009) asumió como vicepresidente. En 1964 se produjeron disturbios en Libreville, la capital, que llevaron a que M’ba renunciara a la presidencia pero fue repuesto en su cargo por la intervención de los «paracaidistas franceses». Falleció en noviembre de 1967 y fue sucedido por Albert Bernard Bongo, quien cambió su nombre por el de Omar Bongo Ondimba luego de convertirse al islam en 1973, a pesar de que mayoritariamente la población profesa el cristianismo. Se acercó a los países árabes y estableció una estrecha relación con el entonces líder de Libia Muamar el Gadafi.

En 1968 estableció el partido único ―paradójicamente su nombre es Partido Democrático Gabonés (Parti Démocratique Gabonais, PDG)[1]― que mantuvo el monopolio de la política hasta 1990. Desde entonces, conserva el poder en un gobierno multipartidista. Omar Bongo gobernó hasta 2009 (siete mandatos presidenciales), año en que falleció de cáncer en Barcelona. Durante su presidencia fue un fiel aliado del gobierno de París, al que acompañó en todas sus decisiones de política exterior, lo que no le impidió abrir las puertas de su país a la URSS y China, con los que estableció relaciones diplomáticas en 1973 y 1974 respectivamente. Con China estableció una fuerte relación que lo llevó a visitar Beijing en varias oportunidades.

A su muerte lo sucedió su hijo, Alain Bernard Bongo, quien pasó a llamarse Ali-Ben Bongo Ondimba tras la conversión al islam de su padre. El 7 de enero de 2019 los militares intentaron derrocarlo pero fracasaron.

Golpe de Estado

El 30 de agosto de 2023 un nuevo golpe de Estado se llevó a cabo en Gabón, el cual fue anunciado a través de la televisión, anulando los resultados de las elecciones generales celebradas el día 26 de agosto que llevarían a Ali Bongo a asumir su tercer mandato. El argumento dado por los golpistas es que las elecciones carecían de credibilidad[2]. Bongo habría obtenido el 64,27% de los votos mientras que su principal rival, Albert Ondo Ossa, alcanzó el 30,77%. Ondo había denunciado «fraudes orquestados por el bando de Bongo» dos horas antes del cierre de la votación y llegó a adjudicarse el triunfo electoral. Cabe destacar que la elección se celebró sin la presencia de observadores internacionales[3]. Por otro lado, las autoridades del país cortaron la conexión a internet e impusieron un toque de queda tras la celebración de las elecciones ese mismo sábado 26 de agosto, luego de que la oposición denunciara fraude por parte del partido del presidente, medida que se anunció que se mantendría también al día siguiente[4]. Como ya mencioné, las elecciones no contaron con la participación de observadores extranjeros y, según Reporteros Sin Fronteras (RSF), las autoridades gabonesas rechazaron todas sus solicitudes de acreditación para cubrir el proceso electoral.

No obstante, los golpes están siendo una tendencia en África desde el año 2020. Malí (2020), Chad (2021), Guinea (2021), Sudán (2021), Burkina Faso (2022), Níger (2023), a los que se ha sumado Gabón. 

Recursos

Gabón, con una superficie de 267.670 km2 y una baja densidad poblacional, es la economía número 114 por volumen de PIB y sus habitantes no gozan de una buena calidad de vida. Aunque un tercio de la población se encuentra bajo el nivel de pobreza (US$ 5,5 al día), Gabón es uno de los países más ricos de África, con un PIB per cápita de US$ 8.600.

Francia mantiene relevantes intereses económicos directos en el país africano, además de tener desplegados permanentemente unos 400 soldados, parte de ellos en la capital, Libreville[5]. Se trata de uno de los países de la Francofonía que mantiene lazos más estrechos con su ex metrópoli.

Hacia la década de 1970 los grandes recursos forestales y los hidrocarburos despertaron un fuerte interés por el país.

Según datos de la embajada de Francia en Gabón, unas 110 empresas francesas se hallan presentes en Gabón, entre las que se destacan el grupo minero Eramet, la petrolera Perenco, las empresas de petróleo y gas TotalEnergies y Maurel & Prom, Air Liquide, Spie Oil & gas, además por supuesto de Air France, empresas del rubro maderero como Groupe Rougier de Niort, el cual en abril de 2023 anunció que se encontraba estudiando transportar los troncos utilizando un dirigible eléctrico por considerarlo ecológico y con grandes perspectivas para acortar los tiempos de transporte sin impacto sobre el terreno[6].

Del mismo modo, deben mencionarse la aseguradora Axa y el fondo de inversión Meridiam. Aproximadamente una quinta parte del producto interior bruto nominal de Gabón es generado por empresas francesas con un volumen de inversiones cercano a los mil millones de dólares.

Posee grandes recursos petrolíferos y sobre todo de manganeso, mineral esencial en la industria siderúrgica ya que se lo usa en la producción de acero, en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y como agente purificador. Los principales países productores de manganeso son Sudáfrica, Gabón, Australia y China[7]. Tanto el sector petrolero como el minero constituyen los ejes de la economía del país con un 40% de los ingresos fiscales, el 52% del producto interno bruto (PIB) y el 84% de las exportaciones.

En un primer momento, los medios informaron que los militares controlaban el gobierno, y por ende de la economía del país, podría afectar el suministro de manganeso, más aún debido a que la empresa que opera la explotación de la mayor mina de ese mineral del mundo es la minera francesa Eramet S.A., empresa que pertenecería a la familia Rothschild aunque la misma no figura oficialmente en la compañía. Como consecuencia del golpe de Estado la empresa, que cuenta con 8.000 empleados en el país, detuvo inmediatamente la producción como medida de precaución. Eramet S.A., ha convertido a Gabón en el segundo proveedor mundial del metal.

A principios de 2023 la Comisión Europea propuso designar el manganeso destinado a la fabricación de baterías como materia prima estratégica, junto con metales como el cobre y el níquel, dado son elementos claves para la transición energética[8].

Las exportaciones gabonesas a Francia comprenden principalmente hidrocarburos (43%, petróleo, gas natural), minerales metálicos (24%, principalmente manganeso) y madera (31%).

China recibe un tercio de las exportaciones gabonesas y es el principal socio comercial del país desde hace nueve años. En 2022 el comercio bilateral alcanzó los US$ 4.500 millones, lo que significó un aumento interanual del 50,8%. Tanto China como Marruecos han hecho fuertes inversiones en Gabón durante los últimos años y hoy se encuentran presentes en el país más de 60 empresas chinas, un 50% de las cuales son estatales. Estas empresas se orientan hacia la explotación de hidrocarburos, madera (más de la mitad de los bosques gaboneses) y manganeso.

Por su parte, Marruecos, es el séptimo proveedor de inversiones extranjeras directas en Gabón por un importe de poco más de US$ 500 millones, poniendo el foco en el sector minero (oro), banca y seguros, telecomunicaciones, transportes y obras públicas.

Gabón en la Commonwealth

Al igual que Francia, el Reino Unido se aseguró de mantener bajo su tutela a sus ex colonias una vez que lograran la independencia y, a esos efectos, en 1949 a través de la Declaración de Londres creó la Mancomunidad Británica, la Commonwealth, integrada por 54 países, algunos de los cuales mantienen al monarca británico como jefe de Estado, como Australia, Nueva Zelanda y Canadá, mientras que Barbados decidió en 2021 convertirse en república despojando en su momento a la reina Isabel II de estar al frente de esa pequeña nación caribeña aunque no dejó de pertenecer a la Mancomunidad. Actualmente otros estados miembros estarían dispuestos a seguir los pasos de Barbados.

En junio de 2022 la Commonwealth incorporó como miembros a Gabón y Togo, países que habían sido colonias francesas en oportunidad de la cumbre celebrada en Ruanda. Cabe aquí hacer una digresión y recordar que Ruanda fue una colonia alemana hasta que finalizada la Primera Guerra Mundial fue entregada en mandato por la Sociedad de Naciones a Bélgica hasta que obtuvo su independencia a principios de la década de 1960. Luego del genocidio de 1994 y bajo el gobierno del presidente Paul Kagame, Ruanda comenzó a tomar distancia tanto de Bélgica como de Francia ―que tuvo un papel muy controvertido durante esa matanza― y comenzó a quedar bajo la influencia del Reino Unido. El régimen de Kagame, que lejos está de ser un modelo de democracia más allá de los logros económicos y en materia de seguridad y desarrollo que muestra, recibe un claro apoyo de Estados Unidos y del Reino Unido. No puede soslayarse que recientemente el gobierno de Londres había planeado deportar a Ruanda a los solicitantes de asilo con la intención de disuadir a los inmigrantes que se arriesgaran a cruzar el Canal de la Mancha y que en junio de 2023 un tribunal británico declaró ilegal ese plan. Los jueces del Tribunal de Apelación consideraron que ese país africano no puede considerarse un «tercer país seguro» al que enviar a los migrantes. Decisión judicial que fue criticada por la secretaria de Interior, Suella Braverman[9]. En este punto, cabe aquí aclarar que tanto Gabón como Togo también son miembros de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS), de la que también forman parte la Argentina, Brasil y Uruguay por el litoral atlántico americano.

Cabe mencionar que en 1995 Mozambique, una excolonia portuguesa, fue el primer país sin lazos históricos con el Reino Unido en adherir a la Commonwealth[10].

Ruanda fue incorporada a la Commonwealth en 2009 y Gabón y Togo son los primeros países que se integran desde entonces. Con respecto al golpe de Estado, la Mancomunidad expresó que es «profundamente preocupante» la situación en Gabón, «recordando al país sus obligaciones en materia de respeto de la democracia», algo que parece no tener en cuenta respecto al régimen de Kagame en Ruanda y de otros miembros de la Commonwealth, incluso en el caso del propio Gabón que pareció ser patrimonio de la familia Bongo por más de medio siglo. De ese modo, la secretaria general de la Mancomunidad, Patricia Scotland, recordó que sus miembros deben respetar «el Estado de derecho y los principios de la democracia».

Del mismo modo, el gobierno del Reino Unido condenó el golpe de Estado en Gabón e instó a las autoridades militares y a los ciudadanos a «seguir los procesos legales y constitucionales» para resolver «cualquier disputa electoral»[11].

Evolución de la situación en Gabón desde el golpe

Del golpe participaron militares, miembros de la guardia presidencial y agentes de policía. Los militares golpistas designaron al general Brice Clotaire Oligui Nguema, comandante en jefe de la Guardia Republicana, para que condujera la transición. Este general fue ayudante de campo de Omar Bongo, el padre del presidente derrocado. Al asumir Ali Bongo habría habido conflictos entre ellos por lo que el militar fue enviado como agregado militar de la embajada gabonesa en Marruecos y luego en Senegal. Al parecer, el militar no tomó a bien esta separación sino que sintió que fue forzado al exilio[12]. Siendo coronel y luego de la apoplejía que afectó al presidente, en 2018 regresó al país para hacerse cargo del servicio de Inteligencia y luego sustituyó al general Grégoire Kouna como jefe de la Guardia Republicana, la guardia presidencial. El ahora general y presidente, «primo»[13] del fallecido presidente Omar Bongo, no estaría fuera del sistema corrupto de la familia Bongo.

Inmediatamente después de la toma del poder por los militares, varios gobiernos procedieron a condenar el golpe como lo ha manifestado un portavoz del Ministerio alemán de Asuntos Exteriores, si bien admitió que las elecciones carecieron de transparencia. Lo propio hizo el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, a través de su portavoz, Stéphane Dujarric[14].

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos emitió un breve comunicado de prensa expresando que «sigue de cerca la evolución de la situación en la República Gabonesa». Cabe consignar en este punto que el general Oligui Nguema recibió instrucción militar en Marruecos.

En el mismo sentido se han expresado también los gobiernos de Rusia y China. En el caso del gobierno de Beijing, que mantenía una estrecha relación con el presidente derrocado y anteriormente con su padre, ha solicitado que se garantice la seguridad del presidente Ali Bongo, a la vez que manifestó ―como otros gobiernos― que seguía atentamente la evolución de la situación en Gabón y que pedía el pronto retorno a la normalidad[15].

El gobierno de Estados Unidos hizo lo propio a través del portavoz de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby. El portavoz consideró como «profundamente preocupante» la sucesión de golpes de Estado en África en los últimos años[16].

De más está decir que el gobierno de Francia condenó el golpe militar a través del portavoz del gobierno, Olivier Véran y agregó que desde París siguen la evolución de la situación. Sin embargo, el líder de La France insoumise, Jean-Luc Mélenchon, acusó al presidente de Francia, Emmanuel Macron, de haber «comprometido una vez más a Francia al apoyar lo insoportable hasta el final», refiriéndose al apoyo dado al presidente gabonés Ali Bongo.

Por su parte, Josep Borrell, jefe de la diplomacia de la Unión Europea, marcó una diferencia entre el golpe militar en Gabón con el ocurrido en Níger a fines de julio. Según Borrel los militares gaboneses intervinieron tras una elección plagada de «irregularidades» y agregó que «en Gabón, pocas horas antes del golpe militar, hubo un golpe institucional porque se robaron las elecciones». Aun fue más allá al expresar: «No puedo decir que Gabón fuera una verdadera democracia con una familia que había gobernado el país durante 50 años»[17]. Parecería denotar cierta «consideración» hacia los militares gaboneses.

Una de las primeras medidas que adoptaron los militares fue la prohibición provisional de la emisión de los medios de comunicación francófonos France 24, RFI y TV5 Monde, considerando que carecían de objetividad y de equilibrio en la información. La prohibición fue rápidamente levantada y se restablecieron las transmisiones de los medios franceses por orden del general Oligui Nguema. El general afirmó en una entrevista que el presidente derrocado «no tenía derecho a cumplir un tercer mandato» porque fue violada la Constitución.

El golpe contó con el respaldo de buena parte de la población y muchos de sus habitantes salieron con sus autos tocando las bocinas en señal de festejo y adhesión a los militares. Incluso algunos bailaron en las calles con policías y militares.

El 4 de septiembre el general Brice Oligui Nguema pronunció un discurso anunciando un ambicioso programa de reformas destinado a transformar a Gabón en una nación próspera y unida, poniendo el eje en la reconciliación nacional, la educación, la justicia social y el desarrollo económico. Entre esas medidas destacó facilitar el regreso al país de todos los exiliados políticos y una amnistía a los presos de conciencia[18]. Al otro día de este anuncio fue liberado Jean Rémy Yama, presidente de la mayor coalición sindical del país, Dynamique unitaire (DU).

El día 5, cuando se dirigían en coche a Guinea Ecuatorial, fueron detenidos Mike Jocktane y Therence Gnembou Moutsona. Mike Jocktane ―obispo pentecostal y político― fue nombrado en 2005 asesor personal y jefe de misión del entonces presidente Omar Bongo, y en enero de 2009 asumió como jefe adjunto del gabinete presidencial. Fallecido el presidente en junio del mismo año, Jocktane consideró que el país podría transitar hacia una verdadera democracia, por lo cual se sumó al líder de la oposición, André Mba Obame ―fallecido en 2015 en Yaoundé, Camerún―, y criticó duramente al gobierno de Ali Bongo. En 2021, tras dejar el partido Union Nationale, anunció su candidatura presidencial con su partido Gabón Nouveau pero resignó su aspiración y se sumó a Alternance 2023, espacio que reunía a los principales partidos de oposición. En el mismo aceptó ser el director de campaña de Albert Ondo Ossa durante la campaña electoral. Thérence Gnembou es fundador y presidente del Parti du Réveil Citoyen (PRC) y vicepresidente de Alternance 2023. Ambos fueron acusados de llevar una carta dirigida al vicepresidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mangue, y supuestamente firmada por el candidato presidencial Ondo Ossa quien, en una entrevista, niega ser el autor de la carta a la vez que afirma que el tenor de la misma no justificaba ese arresto[19]. La carta contendría una petición de ayuda a Malabo para que respaldara su posición en la crisis política y para «restaurar el orden constitucional». Ambos detenidos fueron encarcelados en la prisión de Oyem, localidad situada en el norte de Gabón.

Ondo Ossa, profesor de economía, parecería haber optado por la discreción ante el gobierno del general Oligui Nguema y se mantiene en su casa, rodeado por sus asesores, a la espera de que el gobierno lo convoque.

El 7 de septiembre el presidente de la transición en Gabón, el general Oligui Nguema, designó como primer ministro de la transición a Raymond Ndong Sima, economista, opositor al presidente derrocado, quien ocupó ese mismo cargo entre los años 2012 y 2014, para luego distanciarse acusando al gobierno de mala administración[20]. En las elecciones presidenciales de 2016 se presentó como candidato a la presidencia y en estas últimas elecciones de 2023 se retiró antes de las mismas[21]. Raymond Ndong Sima informó que presentaría una propuesta de gobierno de transición al general Oligui Nguema. Del mismo modo, existiría el propósito de convocar a las diferentes fuerzas vivas del país y de avanzar en la redacción de una nueva Constitución. El designado primer ministro consideró que la transición no debería superar el período de 24 meses.

Con respecto al presidente derrocado, Ali Bongo, quien se encontraba bajo arresto domiciliario, el general Oligui Nguema comunicó que tendría libertad de movimiento y que, «dado su estado de salud» ―sufrió un grave derrame cerebral en 2018―, podía viajar al extranjero para recibir atención médica pues el ACV le ha dejado secuelas físicas[22].

El 9 de septiembre el gobierno nombró a Mays Mouissi como ministro de Economía. El analista de economía, de 37 años, quien es muy activo en las redes sociales y dirige un blog de análisis económico, abandonó París tras el golpe del 30 de agosto para instalarse en Libreville[23].

El día 11 Joseph Owondault Berre fue nombrado vicepresidente de la transición por el presidente. En la actualidad se encuentra jubilado y mantiene un bajo perfil, por lo que es poco conocido por el pueblo de Gabón. Se graduó de ingeniero en el Institut National des Sciences Appliquées (INSA) de Lyon y fue director general de la Société Gabonaise d’Entreposage de Produits Pétroliers (SGEPP) entre diciembre de 1980 y septiembre de 1985.

El 18 de septiembre el general Oligui Nguema inició su día visitando las tumbas de Léon Mba y de su sucesor Omar Bongo Ondimba («OBO»), de quien fue ayudante de campo. También rindió homenaje a Rose Francine Rogombé, ex jefa del Senado y presidenta interina tras la muerte de OBO[24]. El mismo día el presidente de la transición, acompañado de la primera dama, Zita Oligui Nguema, llegó a Malabo, República de Guinea Ecuatorial, en el marco de una visita oficial. Se reunió en el Palacio del Pueblo de Malabo con Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, presidente de Guinea Ecuatorial y presidente fundador del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial. Ambos discutieron acerca de cuestiones de cooperación bilateral entre Libreville y Malabo, así como temas de interés común. Luego mantuvo un encuentro con la comunidad gabonesa residente en ese país[25].

Gabón es uno de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, por un período de dos años hasta finales de 2023, por lo que el designado primer ministro, Raymond Ndong Sima, se dirigió al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ante el cual pidió el fin de la guerra en Ucrania[26].

El nuevo gobierno ha redactado una Carta de Transición que prohíbe a los miembros del gobierno provisional presentarse a las próximas elecciones, incluido Raymond Ndong Sima, pero no excluye explícitamente al general Oligui de presentarse a la presidencia.

La presencia de China

Ya se ha mencionado la estrecha relación que se generó entre ambos países desde la presidencia de Omar Bongo y del creciente interés de China en términos económicos mediante la presencia de sus empresas. En 2024 se cumpliría el 50° aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Gabón[27].

En abril de 2023 ambos países decidieron elevar la relación a la categoría de asociación estratégica de cooperación internacional. Ali Bongo fue el primer jefe de Estado recibido por Xi Jinping luego de su elección como presidente chino en el mes de marzo, según la información proporcionada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de China[28].

El 8 julio de 2023, poco antes del golpe militar, el 43° grupo de trabajo de escolta naval chino llegó de visita a Gabón, atracando en el puerto de Owendo. La llegada de estos buques dio lugar a una serie de reuniones tanto protocolares como específicamente militares[29].

Según ha informado el sitio de investigación Africa Intelligence, el presidente depuesto Ali Bongo había dado su consentimiento para instalar una base militar china y el complejo militar habría sido confiado a la Armada del Ejército Popular de Liberación, que debería haber establecido su primera base en la costa atlántica y la segunda en el continente, después de la de Yibuti[30]. La localización de la base habría tenido lugar en península de Mandji, en Port-Gentil. El sitio informa que Estados Unidos y Francia ya habían expresado su preocupación al respecto. En este sentido, el almirante Pierre Vandier, ex jefe de Estado Mayor de la Armada francesa, fue enviado por el gobierno de Francia a Libreville para intentar disuadir a Ali Bongo. Queda por ver ahora si el gobierno militar mantiene el consentimiento verbal que había dado el presidente derrocado.

Algunas consideraciones

Es evidente que Francia está perdiendo su poder sobre los países que fueron sus colonias en el continente africano pero el golpe de Estado en Gabón parecería de una índole diferente a la de los que tuvieron lugar en Níger y en los países del Sahel. Quizás, en este caso, Josep Borrell tenga razón al decir que en Gabón no había una verdadera democracia. Sin embargo, no la hubo durante más de medio siglo y no la hubo ni en Gabón ni en muchos otros países de África y del mundo con los cuales la Unión Europea, como los Estados Unidos y el Reino Unido se relacionan. La Commonwealth hace también sus recomendaciones sobre la democracia en Gabón pero cuando éste país se incorporó a la Mancomunidad ya presentaba un déficit democrático, del mismo modo que lo presenta la tan elogiada Ruanda de Kagame.

Respecto del golpe en Gabón, parecería ser claramente un cambio de gobierno para mantener el régimen a través de otros actores. A diferencia de lo ocurrido en Níger y en otros países, en Gabón no hay una presencia del grupo Wagner ni se vio entre la población el despliegue de banderas rusas.

El general Oligui Nguema es un miembro del círculo de la familia Bongo y, por lo que se aprecia, intenta mantener una continuidad respecto al gobierno anterior: en este caso no hubo un discurso anti francés, no se emplazó al embajador de Francia para que se retirara del país y las empresas francesas habrían retomado prontamente sus actividades.

En función de lo desarrollado, se aprecia que China avanza sobre el continente a través de su poder blando, a través de sus empresas pero también procurando lograr un emplazamiento militar en el Atlántico Sur, algo que resulta inadmisible para la angloesfera y la Unión Europea, aún más habida cuenta de que el Reino Unido ha avanzado sobre los países que fueron colonias de Francia y de Bélgica como Ruanda, Gabón y Togo, incorporándolos a la Mancomunidad. Sin duda que el ingreso de los dos últimos a la esfera británica también tiene un interés estratégico en función de asegurarse el control sobre el Atlántico Sur, ya que esos dos países ―tal vez no casualmente― son miembros de la ZPCAS y eran de los que respaldaban a la Argentina en sus reclamos soberanos sobre las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.

Ahora bien, teniendo en cuenta que no solo Francia está perdiendo el control sobre los países que integran la Francofonía en África, sino que también a raíz de la guerra proxy que la OTAN ha provocado en su intento de expansión en Europa ―más concretamente entre Ucrania y Rusia―, los propios países denominados occidentales han perdido su cuota de control sobre ciertos países del Sur Global. Esto ha acelerado determinados procesos geopolíticos que favorecieron el acercamiento de Rusia y China y un creciente interés por los BRICS, lo que ha llevado a que varios países se estén acercando a un «nuevo orden mundial 2.0» que vendría a quebrar aquel «nuevo orden mundial» bajo control de la angloesfera y de la Unión Europea.

En tal sentido, el golpe de Estado en Gabón claramente podría ser diferenciado de los producidos en la región del Sahel y podría hacerse sobre el mismo una lectura «gatopardista». Las elecciones en las que se ha considerado triunfador a Ali Bongo han sido fuertemente cuestionadas. En estas últimas elecciones no ha habido observadores internacionales, el fraude ha parecido evidente, inmediatamente se impuso un toque de queda y el opositor Ondo Ossa estaba ya proclamando su triunfo. Como se ha mencionado, se ha llamado a integrar el gobierno a opositores pero, hasta el momento, no a quien encarnaba la mayor oposición al frente del espacio Alternance 2023. Asimismo, inmediatamente, el gobierno autoriza al presidente derrocado a viajar al exterior en atención a su estado de salud, y él mismo decide quedarse para colaborar en la transición. Tampoco se han esgrimido fuertes cargos contra el presidente depuesto.

De tal manera que podría considerarse al golpe en Gabón, de la mano de un militar allegado a los Bongo, como un golpe palaciego que seguramente ha venido a cortar cualquier posibilidad de un golpe que verdaderamente hubiera provocado un cambio de régimen y, quizás, un viraje de Gabón que favoreciera a otras potencias.

Aún es temprano para lograr una lectura completa, pero todo indicaría que aquí, y teniendo en cuenta hasta lo manifestado por el propio Borrell, el golpe en Gabón podría considerarse una mise en scène que daría continuidad al régimen y garantizaría las inversiones de Francia en el país.

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.

Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

Embajador Académico de la Fundación Internacionalista de Bolivia (FIB).

Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

Referencias

[1] El PDG fue fundado en 1953 como una coalición que se denominó «Bloque Democrático Gabonés», que se mantuvo desde la independencia que devino en un régimen de partido único en 1968 hasta 1990.

[2] «Golpe de Estado en Gabón sigue a tomas militares en excolonias francesas en África». France24, 30/08/2023, https://www.france24.com/es/áfrica/20230830-golpe-de-estado-en-gabón-sigue-a-tomas-militares-en-excolonias-francesas-en-áfrica, [consulta: 02/09/2023].

[3] «Nuevo golpe en África: militares toman el poder en Gabón». Deutsche Welle, 30/08/2023, https://www.dw.com/es/nuevo-golpe-en-África-militares-toman-el-poder-en-gabón/a-66668204, [consulta: 02/09/2023].

[4] «Gabón suspende acceso a internet e impone toque de queda». Deutsche Welle, 26/08/2023, https://www.dw.com/es/gab%C3%B3n-suspende-acceso-a-internet-e-impone-toque-de-queda-tras-elecciones/a-66639724, [consulta: 02/09/2023].

[5] Francia tiene en Gabón una de las cuatro bases militares permanentes en África. Las otras se encuentran en Senegal, Yibuti y Costa de Marfil.

[6] «Le Groupe Rougier à Niort veut transporter les grumes de bois par dirigeable». Le Courrier de l’Ouest, 25/04/2023, https://www.ouest-france.fr/nouvelle-aquitaine/niort-79000/le-niortais-groupe-rougier-veut-transporter-les-grumes-de-bois-par-dirigeable-3dae0d64-e34d-11ed-a544-66056eec5fd3, [consulta: 02/09/2023].

[7] Mark Burton y Francois de Beaupuy. «¿Por qué el golpe de Estado en Gabón amenaza el suministro global de manganeso?» El Financiero, 30/08/2023, https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/2023/08/30/por-que-el-golpe-de-estado-en-gabon-amenaza-el-suministro-global-de-manganeso/, [consulta: 03/09/2023].

[8] Ídem.

[9] Carlos Fresneda. «Un tribunal británico declara “ilegal” el envío de refugiados a Ruanda». El Mundo, 29/06/2023, https://www.elmundo.es/internacional/2023/06/29/649d565ffdddffdfab8b457d.html, [consulta: 03/09/2023].

[10] «Togo y Gabón admitidos en la organización». ANSA, 25/06/2022, https://ansabrasil.com.br/americalatina/noticia/ultimo_momento/2022/06/25/togo-y-gabon-admitidos-en-la-organizacion_a35951d0-9c2a-45bc-b3ec-244cab37e2eb.html, [consulta: 03/09/2023].

[11] «Gabón. Reino Unido insta a “seguir los procesos legales” para resolver “cualquier disputa electoral” en Gabón». Notimérica, 31/08/2023, https://www.notimerica.com/politica/noticia-gabon-reino-unido-insta-seguir-procesos-legales-resolver-cualquier-disputa-electoral-gabon-20230831024736.html, [consulta: 04/09/2023].

[12] «¿Quién es el general Brice Oligui Nguema, nombrado presidente de la Transición en Gabón?» RFI, 31/08/2023, https://www.rfi.fr/es/africa/20230831-quién-es-el-general-brice-oligui-nguema-nombrado-presidente-de-la-transición-en-gabón, [consulta: 04/09/2023].

[13] En África el término «primo» es de uso coloquial tanto para designar a un pariente lejano como así también a los individuos que se encuentran unidos por una amistad estrecha. Habría entre el presidente derrocado y el general algún grado de parentesco pero se desconoce en verdad cuál es.

[14] «Gabon: les militaires putschistes nomment le général Brice Oligui Nguema chef de la transition». France24, 30/08/2023, https://www.france24.com/fr/afrique/20230830-gabon-un-groupe-d-officiers-de-l-armée-affirme-à-la-télévision-avoir-pris-le-pouvoir, [consulta: 02/09/2023].

[15] Ídem.

[16i] Ídem.

[17] «Para la Unión Europea los golpes en Gabón y Níger no son “equivalentes”». Télam, 31/08/2023, https://www.telam.com.ar/notas/202308/638710-union-europea-golpe-gabon-niger.html, [consulta: 04/09/2023].

[18] Freddy Moussounda. «Transition: Oligui Trace la Voie de la Réconciliation et du Développement du Gabon». Medias241, 05/09/2023, https://medias241.com/transition-oligui-trace-la-voie-de-la-reconciliation-et-du-developpement-du-gabon/, [consulta: 08/09/2023].

[19] Freddy Moussounda. «Affaire Mike Jocktane : “Je ne reconnais pas avoir écrit une telle lettre” – Albert Ondo Ossa». Medias241, 08/09/2023, https://medias241.com/affaire-mike-jocktane-je-ne-reconnais-pas-avoir-ecrit-une-telle-lettre-albert-ondo-ossa/, [consulta: 10/09/2023].

[20] «Gabón: Raymond Ndong Sima, opositor a Bongo, nombrado primer ministro de la transición». France24, 07/09/2023, https://www.france24.com/es/áfrica/20230907-gabón-raymond-ndong-sima-opositor-a-bongo-nombrado-primer-ministro-de-la-transición, [consulta: 10/09/2023].

[21i] Ídem.

[22] Ídem.

[23] Jeanne Le Bihan. «Dix choses à savoir sur Mays Mouissi, le nouvel économiste en chef de Brice Oligui Nguema». Jeune Afrique, 14/09/2023, https://www.jeuneafrique.com/1482347/politique/dix-choses-a-savoir-sur-mays-mouissi-le-nouvel-economiste-en-chef-de-brice-oligui-nguema/, [consulta: 17/09/2023].

[24] Jeanne Le Bihan. «Oligui Nguema, les “enfants d’Omar” et le coup d’État au Gabon». Jeune Afrique, 19/09/2023, https://www.jeuneafrique.com/1484095/politique/oligui-nguema-les-enfants-domar-et-le-coup-detat-au-gabon/, [consulta: 21/09/2023].

[25] Paul Essonne. «Le Président de la Transition, le Général de Brigade Brice Clotaire Oligui Nguema en visite officielle à Malabo». 7jours info, 20/09/2023, https://7joursinfo.com/actualites/le-president-de-la-transition-le-general-de-brigade-brice-clotaire-oligui-nguema-en-visite-officielle-a-malabo/, [consulta: 21/09/2023].

[26] «Le Premier ministre gabonais issu du coup d’Etat à la tribune du Conseil de sécurité de l’ONU». VOA, 20/09/2023, https://www.voaafrique.com/a/le-premier-ministre-gabonais-issu-du-coup-d-etat- à-la-tribune-du-conseil-de-sécurité-de-l-onu/7276916.html#:~:text=Le%20Premier%20ministre%20du%20Gabon,deux%20ans%20jusque%20fin%202023, [consulta: 21/09/2023].

[27] «China, Gabon elevate relations to comprehensive strategic cooperative partnership». CGTN, 19/04/2023, https://news.cgtn.com/news/2023-04-19/China-Gabon-lift-relations-to-comprehensive-strategic-cooperative-partnership-1j8xbJYVR6w/index.html, [consulta: 21/09/2023].

[28] Ídem.

[29] Tang Siyu and Wu Kangci. «43rd Chinese naval escort taskforce visits Gabon». Ministry of National Defense of the People’s Republic of China, 11/09/2023, http://eng.mod.gov.cn/xb/News_213114/OverseasOperations/16236380.html, [consulta: 14/09/2023].

[30] «Gabón: fuentes de prensa, el presidente depuesto Bongo había dado su consentimiento para instalar una base militar china». Agenzia Nova, 07/09/2023, https://www.agenzianova.com/es/news/gabon-fonti-stampa-il-presidente-deposto-bongo-aveva-dato-il-consenso-ad-installare-una-base-militare-cinese/, [consulta: 14/09/2023].

 

Artículo publicado el 25/09/2023 por el Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional (IGADI), https://www.igadi.gal/es/analise/gabon-un-nuevo-golpe-de-estado-en-africa/.